Versículo para hoy:

viernes, 9 de diciembre de 2016

95 TESIS PARA LA IGLESIA EVANGÉLICA DE HOY - PR. MIGUEL NÚÑEZ





















Tesis #19- LA MAYORÍA DE LAS DIVISIONES DE LA IGLESIA SE HAN DADO POR DIFERENCIAS DEBIDAS A NUESTROS EGOS AGIGANTADOS.

Tesis #20- EL PROPÓSITO PRIMARIO DE LA PALABRA NO ES INFORMACIÓN, SINO TRANSFORMACIÓN DEL CORAZÓN.

Tesis #21- COMO EL PREDICADOR TRATE LA PALABRA DE DIOS EN EL PÚLPITO, ASÍ TRATARÁN LAS OVEJAS LA REVELACIÓN DE DIOS.

Tesis #22- LO QUE HACE A UN PASTOR NO ES SU REPUTACIÓN, SINO SU CARÁCTER.

Tesis #23- DESEOS DE PREDICAR O ENSEÑAR EN UN PÚLPITO O DE DESARROLLAR UNA IGLESIA, NO ES LO MISMO QUE AMOR POR DIOS.

Tesis #24- CUANDO DE LA VIDA PRÁCTICA DEL CRISTIANO SE TRATA, EL ÉNFASIS A LO LARGO DE TODA LA ESCRITURA ES EL DESARROLLO DEL CARÁCTER PIADOSO EN EL CRISTIANO.

Tesis #25- SI PREDICAMOS PARA CONSERVAR LAS OVEJAS MÁS QUE PARA PRESERVAR LA VERDAD, TERMINAREMOS PERDIENDO AMBAS COSAS.

Tesis #26- LATINOAMÉRICA NECESITA SER TRANSFORMADA, PERO LAS NACIONES JAMÁS VERÁN SU TRANSFORMACIÓN REPRENDIENDO DEMONIOS.

Tesis #27- TODA ENSEÑANZA QUE CONTRADIGA LA PALABRA DE DIOS PROVIENE DEL MUNDO DE LAS TINIEBLAS.

Tesis #28- DIOS NOS HA INSTRUIDO A ENSEÑAR LA PALABRA Y A PREDICAR DICHA PALABRA CON TODA AUTORIDAD, PERO NO DE FORMA AUTORITARIA.

Tesis #29- SI LA IGLESIA DE HOY QUIERE CONOCER LO QUE DIOS HA DICHO, TIENE QUE REGRESAR A LA PREDICACIÓN EXPOSITIVA.

Tesis #30- ORAMOS PARA ENTRAR EN LA VOLUNTAD DE DIOS, NO PARA CAMBIARLA.

Tesis #31- EL PASTORADO ES UNA VOCACIÓN Y NO UNA PROFESIÓN.

Tesis #32- FUIMOS LLAMADOS A HACER TODO LO QUE HACEMOS DE MANERA PRIMARIA PARA DIOS Y NO PARA LOS HOMBRES.

Tesis #33- OVEJAS SIN PASTOR SERÁN LLEVADAS POR EL SEÑOR DE LAS OVEJAS A LUGARES DE VERDES PASTOS PARA HACERLAS DESCANSAR.

Tesis #34- CADA UNO CONSIDERE AL OTRO COMO SUPERIOR A ÉL MISMO.

Tesis #35- NO HAY REVELACIÓN DOCTRINAL NUEVA ACERCA DEL CIELO, DEL INFIERNO O DE CUALQUIER OTRO TEMA. EL CANON HA SIDO CERRADO.

Tesis #36- EL VERDADERO LIDERAZGO ESPIRITUAL TIENE QUE VER CON INSPIRAR, ANIMAR Y ESTIMULAR A OTROS, A SEGUIR TU EJEMPLO.

Tesis #37- ES POSIBLE ASISTIR A UNA IGLESIA DONDE SE PREDICA LA PALABRA, CREERNOS CREYENTES Y TERMINAR EN LA CONDENACIÓN ETERNA.

Tesis #38- LA VERDADERA PREDICACIÓN NO ES UNA CONVERSACIÓN O DISCUSIÓN DEMOCRÁTICA, SINO UNA DECLARACIÓN DE LA VOLUNTAD DE DIOS.

Tesis #39- LA PALABRA ARREPENTIMIENTO CASI HA DESAPARECIDO DE LAS PREDICACIONES Y LLAMADOS A LA SALVACIÓN.

Tesis #40- SI PREDICAS EL EVANGELIO PROCURA VIVIRLO, NO SEA QUE LA PALABRA QUE PREDICAS SEA TU PROPIA CONDENACIÓN.

Tesis #41- EL ÉXITO HUMANO NO EQUIVALE A LA BENDICIÓN DE DIOS.

Tesis #42- IGNORANCIA E IDOLATRÍA 500 AÑOS DESPUÉS DE LA REFORMA.

Tesis #43- NO EXISTE INTERMEDIARIO ENTRE DIOS Y EL HOMBRE, EXCEPTO, CRISTO JESÚS.

Tesis #44- EL BAUTISMO NO OTORGA SALVACIÓN, SINO QUE ES SÍMBOLO DE LA SALVACIÓN QUE YA TENGO.

Tesis #45- RECIBIR EL BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO NO IMPLICA NECESARIAMENTE RECIBIR EL DON DE LENGUAS.

Tesis #46- EL ERROR DE LA LIBERACIÓN Y LA AUTO-LIBERACIÓN DE DEMONIOS.

Tesis #47- EL USO, MAL USO Y ABUSO DE LOS DONES ESPIRITUALES.

Avivamiento y santidad - Nancy DeMoss de Wolgemuth

¿Cuándo fue la última vez que oraste por santidad?

Programas de la serie

Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Diciembre 9, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 9

“Mi pueblo habitará en morada de paz”. Isaías 32:18.

LA paz y el descanso no pertenecen a los irregenerados, sino a los creyentes y sólo a ellos. El Dios de paz da perfecta paz a aquellos cuyos corazones descansan en él. Cuando el hombre aún no había caído, Dios le dio la florida habitación del Edén como su morada de paz; pero, ¡ay! cuán pronto el pecado marchitó la hermosa mansión de la inocencia. En los días del juicio universal, cuando el diluvio barrió con la generación culpable, la familia elegida fue tranquilamente protegida en el refugio del arca, la cual la mantenía a flote, librándola del antiguo mundo condenado para que luego habitase la tierra del arco iris y del pacto, todo lo cual representa a Jesús, el arca de nuestra salvación. Israel descansó seguro en las habitaciones de Egipto, rociadas con sangre, cuando el ángel destructor hirió a los primogénitos; y en el desierto, la sombra de la columna de nube y el agua que salió de la roca, dieron a los cansados peregrinos dulce reposo. En este momento nosotros descansamos en las promesas de nuestro fiel Dios, conociendo que sus palabras están llenas de verdad y de poder; descansamos en las doctrinas de su palabra, que son consoladoras; descansamos en el pacto de su gracia, que es un cielo de placer. Nosotros nos sentimos mucho más favorecidos que David en Adullam o que Jonás bajo su calabacera, pues nadie puede invadir o destruir nuestro refugio. La persona de Jesús es el tranquilo refugio de su pueblo; y cuando nos acercamos a él, al romper el pan, al oír la palabra, al escudriñar las Escrituras, al orar o al cantar, hallamos en eso un medio de unirnos a él, que trae de nuevo la paz a nuestros atribulados espíritus.
¡Paz! ¡Paz! Cuán dulce paz
Es aquella que el Padre me da;
Yo le ruego que inunde por siempre mi ser
En sus ondas de amor celestial.

Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 8 de diciembre de 2016


Lejos del pecado - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 8

“Por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre”. Salmo 68:10.

TODAS las dádivas de Dios son dádivas preparadas, guardadas en depósito para necesidades previstas. Dios anticipa nuestras necesidades y, de la abundancia que tiene atesorada en Cristo Jesús, provee al pobre movido por su bondad. Puedes confiar en él en cualquier necesidad que se presente, pues él ha conocido de antemano, con exactitud, cada una de ellas. Dios puede decir de nosotros en cualquier circunstancia: “Yo sabía que iba a acontecer esto o aquello”. Uno viaja a través del desierto y, cuando ha viajado un día y plantado su carpa, descubre que carece de muchas comodidades y cosas necesarias que no trajo en su equipaje. “¡Ah!”, dice el tal, “no preví esto; si tuviese que hacer otra vez este viaje, traería estas cosas que me son tan necesarias”. En cambio, Dios ha visto con los ojos de su presencia todas las necesidades de sus pobres y errantes hijos y, cuando esas necesidades se presentan, ya tiene listas las provisiones. Es por bondad que Dios ha provisto al pobre corazón; sí, por bondad y sólo por bondad. “Bástate mi gracia”. “Y como tus días, tu fortaleza”. Lector, ¿está triste tu corazón esta noche? Dios sabía que había de estarlo, y por eso ha atesorado el consuelo que necesita en la hermosa seguridad del texto. Tú eres pobre y necesitado, pero Dios ha pensado en ti y tiene, en depósito, la bendición que tú precisamente necesitas. Reclama la promesa; créela y obtén su cumplimiento. ¿Tienes la impresión de que nunca fuiste tan conscientemente vil como lo eres ahora? He aquí, la fuente carmesí aún está abierta y posee todas las antiguas virtudes para lavar tus pecados. Nunca te hallarás en una situación tan desesperante que Cristo no te pueda ayudar. Nunca tus asuntos espirituales se hallarán en un aprieto tal que Cristo no pueda hacer frente a la emergencia, pues toda tu historia ha sido conocida de antemano y todas sus necesidades han sido suplidas en Jesús.

Charles Haddon Spurgeon.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

HABACUC - Ps. Roberto Estupinian, Ps. Abelardo Muñoz, Ps. Alejandro Anchondo

Creciendo en santidad - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 7

“A todos me he hecho todo, para que de todo punto salve algunos”.
1 Corintios 9:22.

EL gran objetivo de Pablo era no sólo instruir y corregir, sino salvar. Cualquier otro fin que no fuera este, lo habría desilusionado. El quería que los hombres experimentasen la renovación de sus corazones, fuesen perdonados, santificados, en fin, fuesen salvados. ¿Han tenido nuestras labores cristianas un objetivo inferior a este? Entonces, rectifiquemos nuestros métodos, porque, ¿qué valdrá, en el último gran día, el haber enseñado y moralizado a los hombres, si estos comparecen delante de Dios sin ser salvos? Rojas como la sangre estarán nuestras faldas si durante la vida hemos buscado un objetivo inferior y hemos olvidado que los hombres necesitan ser salvos. Pablo sabía que la condición del hombre natural era degradante y no procuró educarlo sino salvarlo. El vio a los hombres hundiéndose en el infierno y no trató de pulirlos, sino de salvarlos de la ira que ha de venir. Para lograr la salvación de los hombres se dio a sí mismo con incansable celo a predicar el Evangelio en todo lugar, exhortando y rogando a los hombres que se reconciliasen con Dios. Sus oraciones eran insistentes y sus trabajos incesantes. Salvar almas era su ardorosa pasión, su ambición y su vocación. Pablo se constituyó en siervo de todos los hombres, desvelándose por los de su nación y sintiendo un ¡ay! dentro de sí si no se predicaba el Evangelio. El dejó sus preferencias para evitar prejuicios; sometió su voluntad con respecto a las cosas secundarias, y, con tal que los hombres recibieran el Evangelio, no promovía cuestiones en cuanto a formas y ceremonias. El Evangelio era su única e importantísima ocupación. Si podía ser el instrumento de la salvación de alguno, estaba contento. Querido lector, ¿hemos tú y yo vivido para ganar almas en esta noble forma? ¿Estamos dominados por el mismo deseo? Si no lo estamos ¿a qué se debe? Jesús murió por los pecadores, ¿no podemos nosotros vivir por ellos? ¿Dónde está nuestra compasión? ¿Dónde nuestro amor a Cristo, si no buscamos su gloria en la salvación de los hombres? ¡Oh, que el Señor nos impregne con un celo imperecedero por las almas de los hombres!

Charles Haddon Spurgeon.

martes, 6 de diciembre de 2016

Lutero, Calvino, Zuinglio y la Navidad - Will Graham


3. Espiritualidad, soltería y matrimonio - Sugel Michelén




2. Espiritualidad y trabajo - Sugel Michelén



La fe cristiana como cosmovisión - Sugel Michelén




Santidad en la Iglesia | Aviva Nuestros Corazones

LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 6

“Ceñido por los pechos con una cinta de oro”. Apocalipsis 1:13.

“UNO semejante al Hijo del Hombre” apareció a Juan en Patmos, y el discípulo amado observó que vestía un cinto de oro. Un cinto, porque Jesús, mientras anduvo en la tierra, nunca estuvo desceñido, sino siempre listo para servir, y ahora, delante del trono eterno, no interrumpe su santo ministerio, sino, como un sacerdote, se ciñe con “el cinto del ephod”. Es alentador para nosotros saber que él no ha dejado de cumplir su ministerio a favor de nosotros, y el hecho de que él vive para siempre para interceder por nosotros es una de nuestras más seguras defensas. Jesús nunca se muestra holgazán. Sus vestiduras nunca están sueltas como si su ministerio hubiese terminado; al contrario, él promueve diligentemente la causa de su pueblo. Un cinto de oro, para demostrar la superioridad de su servicio, la realeza de su persona, la dignidad de su estado y la gloria de su galardón. Ya no clama más desde el polvo, sino que intercede con autoridad como Rey y como Sacerdote. Muy segura está nuestra causa en las manos de nuestro entronizado Melquisedec. Nuestro Señor da a todo su pueblo un ejemplo. Nosotros nunca debemos desatar nuestros cintos. Este no es tiempo de echarnos a descansar; es más bien tiempo de trabajo y de lucha. Necesitamos atar más y más estrechamente, en torno de nuestros lomos, el cinto de la verdad. Es este un cinto de oro; por eso será para nosotros un muy valioso ornamento, el que necesitaremos grandemente, pues un corazón que no está bien atado con la verdad como es en Jesús y con la fidelidad obrada por el Espíritu, se enredará fácilmente en las cosas de esta vida y será sorprendido por los lazos de la tentación. No vale nada que tengamos las Escrituras si no las atamos en derredor nuestro con un cinto que nos ciña por completo, conservando en orden todas las partes de nuestro carácter y uniendo todo nuestro ser. Si en el cielo Jesús no desata el cinto, mucho menos lo podemos hacer nosotros sobre la tierra. “Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos de verdad”.

Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Un testigo poderoso - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 5

“Mostróme luego Jehová cuatro carpinteros”. Zacarías 1:20.

EN la visión descrita en este capítulo, el profeta vio cuatro terribles cuernos, que estaban acometiendo de una forma y de otra y derribando a los más fuertes y a los más poderosos. El profeta preguntó: ¿Qué son estos? La respuesta fue la siguiente: “Estos son los cuernos que aventaron a Israel”. El profeta vio delante de sí una representación de aquellos poderes que han oprimido a la Iglesia de Dios. Había cuatro cuernos, porque la Iglesia es atacada de todas partes. Bien podía el profeta sentirse consternado, pero de repente aparecieron delante de él cuatro carpinteros. El profeta preguntó: “¿Qué vienen estos a hacer?” Estos son los hombres que Dios eligió para hacer pedazos estos cuernos. Dios siempre hallará hombres para su obra, y los hallará en tiempo propicio. El profeta no vio a los carpinteros al principio, cuando no había nada que hacer; lo que primero vio fueron los “cuernos” y, después, los “carpinteros”. Además, el Señor halla suficientes hombres. El no halló tres carpinteros sino cuatro. Había cuatro cuernos; por lo tanto tenía que haber cuatro obreros. Dios halla los hombres idóneos. No cuatro hombres con plumas para escribir; no cuatro arquitectos para trazar planos, sino cuatro carpinteros para hacer trabajos rudos. Ten, por cierto, tú que tiemblas por el arca de Dios, que cuando los “cuernos” molesten, los “carpinteros” serán hallados. No tienes que inquietarte por la debilidad de la Iglesia en ningún momento. Quizás, esté creciendo en la oscuridad algún valiente reformador que sacudirá a las naciones. Los Crisóstomos pueden salir de nuestras escuelas elementales, y los Agustines, de las más densas tinieblas de la pobreza de cualquier ciudad. El Señor sabe dónde hallar a sus siervos. El tiene en oculto una multitud de poderosos hombres, quienes ante su orden se levantarán para combatir, “porque la batalla es del Señor”, y él obtendrá la victoria. Permanezcamos fieles a Cristo, y él, a su debido tiempo, levantará a favor nuestro una defensa, ya sea en el día de nuestra necesidad personal o en el tiempo de peligro para la Iglesia.

Charles Haddon Spurgeon.

domingo, 4 de diciembre de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 4

“Nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, es a saber, la redención de nuestro cuerpo”. Romanos 8:23.

ESTE gemido es general entre los santos. En mayor o menor grado, todos lo sentimos. No es este el gemido de la murmuración o del lamento. Más bien que la nota de la aflicción es la nota del deseo. Como hemos recibido una prenda, deseamos ahora toda nuestra dote. Deseamos que todo nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo, sea librado del último rastro de la caída. Ansiamos despojarnos de la corrupción, debilidad y vergüenza y vestirnos de incorrupción, de inmortalidad y de gloria en el cuerpo espiritual que el Señor Jesucristo dará a los suyos. Anhelamos la manifestación de nuestra adopción como hijos de Dios. “Gemimos”, pero “dentro de nosotros mismos”. No es este el gemido del hipócrita, quien quiere hacer creer a los hombres que es un santo, cuando, en realidad, es un infeliz. Nuestros gemidos son sagrados, demasiado santos como para que los propalemos por los cuatro vientos. Nosotros reservamos nuestros gemidos sólo para nuestro Señor. A continuación, el apóstol dice que nosotros “esperamos”. Con esto nos enseña a no estar malhumorados, como Jonás y Elías, cuando dijeron a Dios: “Quita mi vida”. También nos enseña que no debemos pedir, con lloro y gemido, el fin de nuestra vida por el hecho de estar cansados de trabajar; y que, además, no debemos desear huir de los sufrimientos actuales hasta que la voluntad de Dios sea hecha. Tenemos que gemir por la glorificación, pero debemos esperarla pacientemente, sabiendo que lo que Dios ha determinado es lo mejor. Esperar implica estar preparado. Nosotros estamos a la puerta esperando que el Amado abra y nos lleve a estar con él. Este gemido es una prueba. Puedes juzgar a un hombre por aquello tras de lo cual va su suspiro. Algunos suspiran por las riquezas: estos adoran a Mammón. Algunos suspiran continuamente bajo las aflicciones de la vida: estos son impacientes. Pero el hombre que suspira por Dios, que está intranquilo hasta que es hecho semejante a Cristo, ese es el hombre feliz. Que Dios nos ayude a gemir por la venida del Señor y por la resurrección que él nos traerá.

Charles Haddon Spurgeon.

sábado, 3 de diciembre de 2016

CATECISMO MAYOR DE WESTMINSTER

No tendrás dioses ajenos delante de mí. Éxodo 20:3


Pregunta 105: ¿Cuáles pecados prohíbe el primer mandamiento?

Respuesta: Los pecados prohibidos en el primer mandamiento son el ateísmo, esto es, negar a Dios o no tener ninguno; a) la idolatría, o el tener o adorar muchos dioses, o algún otro como el verdadero Dios o en lugar de él, b) el no tenerlo ni confesarlo como Dios y como el nuestro, c) la omisión o negligencia en alguna cosa debida a él, requerida en este mandamiento, d) la ignorancia, olvido, f) falsas aprehensiones, g) opiniones erróneas, h) pensamientos indignos y malvados con respecto a él, i) investigaciones curiosas y atrevidas tocante a sus secretos, j) toda impiedad, l) odio a Dios, ll) amor a sí mismo, m) egoísmo, n) y todos los demás estados desordenados e inmoderados de nuestra mente, voluntad o afectos sobre otras cosas que nos aparten de él en todo o en parte; ñ) credulidad vana, o) incredulidad, p) herejía, q) error, r) desconfianza, s) desesperación, t) incorregibilidad, u) e insensibilidad bajo sus juicios, v) dureza de corazón, x) orgullo, y) presunción, z) seguridad carna1, a) tentar a Dios, b) usar medios ilícitos, c) y confiar en los lícitos; d) goces y delicias carnales, e) un celo corrompido, ciego e indiscreto, f) tibieza, y frialdad en las cosas de Dios, h) alejarnos y apostatar de Dios, i) orar o dar algún culto religioso a los santos ángeles a alguna otra criatura, j) todo pacto o consulta con el diablo t) y seguir sus sugestiones, ll) hacer a los hombres señores de nuestra fe y conciencia, m) menospreció y desdén de Dios y de sus mandamientos, n) resistiendo o entristeciendo a su Espíritu, ñ) descontento o impaciencia por sus disposiciones, acusándole de locura por los males que nos manda, o) atribuir la alabanza de algo bueno que seamos, tengamos, o hagamos, a la fortuna, p) a los ídolos, q) a nosotros mismos, r) o a alguna otra criatura. s)


a) Sal. 14:1; Efes. 1:12; b) Jer. 2:27, 28; comp. con 1 Tes. 1:9; c) Sal. 82:11; d) Isa. 43:22, 23; Ver. 24; e) Jer. 4:22; Os. 4:1-6; f) Jer. 2:32; Sal. 50:22; g) Hch. 17:23, 29; h) Isa. 40:18; i) Sal. 50:21; j) Deut. 29:29. 1) Tit. 2:16; Heb. 12:16;1l) Rom. 1 :30; m) 2 Tim. 3:2; n) Fil. 2:21; ñ) 1 Juan 2: 15; 1 Sam. 2:29; Col. 3:2, 5; a) 1 Juan 4:1; p) Heb. 3:12; q) Gal. 5:20; Tit. 3:10; r) Hch. 26:9; s) Sal. 78:22; t) Gen. 4:13; u) Jer. 5:3; v) Isa. 42:25; x) Rom. 2:5; y) Jer. 13:15; z) Sal. 19:13; a) Sof. 1:12; b) Mat. 4: 17; c) Rom. 3:8; d) Jer. 17:5; e) 2 Tim. 3:4; f) Gal. 4:17: Rom. 10:2; Juan 14:2; Luc. 9:54, 55; g) Rev. 3:16; h) Rev. 3: 1; i) Ezeq. 14:5; Isa. 1:4, 5; j) Eze. 4:12; Rev. 19:10; Col. 2:18; Rom. 1:25; l) Lev: 20:6; 1 Sam. 28:7, 11. Comp. con 1 Crón. 10:13, 14. ll) Hch. 5:3; m) 2 Cor. 1:24; Mat. 23:9; n) Deut. 32:15; Prov. 13:13; 2 Sam. 12:9; ñ) Act. 7:51; Efes. 4:30; o) Salmo 73:2, 3, 13, 14, 15, 22; p) 1 Sam. 6:9; q) Dan. 5:23; r) Deut. 8:17; Dan. 4:30; s) Hab. 1: 16.





LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 3

“Jehová el poderoso en batalla”. Salmo 24:8.

BIEN puede nuestro Dios ser admirable en los ojos de su pueblo si tenemos en cuenta que él ha obrado semejantes maravillas por ellos, en ellos y por medio de ellos. Por ellos, el Señor Jesús derrotó en el Calvario a todos los enemigos, haciendo pedazos las armas del adversario por medio de su perfecta obra de expiatoria obediencia. Por su triunfante resurrección y ascensión hizo desaparecer las esperanzas del infierno, llevando cautiva la cautividad, sacando a la vergüenza en público a nuestros enemigos y triunfando de ellos por su cruz. Toda flecha de culpa que Satán pudiera arrojarnos, está rota; porque, ¿quién puede tramar algo para acusar a los elegidos de Dios? Inútiles son las filosas espadas de la malicia infernal y los perpetuos combates de la simiente de la serpiente, pues en la Iglesia, el cojo toma la presa y los soldados más débiles son coronados. Los salvados bien pueden adorar a su Señor por las conquistas que él obtuvo en ellos, pues las flechas de la natural enemistad de los mismos fueron quebradas y las armas de rebelión, rotas. ¡Qué victoria ha conseguido la gracia en nuestros malvados corazones! ¡Cuán glorioso es Jesús cuando la voluntad es sometida y el pecado destronado! En cuanto a las maldades que nos quedan, estas sufrirán igualmente una segura derrota, y toda tentación, toda duda y todo temor serán enteramente destituidos. En el Salem de nuestros pacíficos corazones, el nombre de Jesús es incomparablemente admirable. El ha ganado nuestro amor y él lo utilizará. También podemos esperar victorias seguras, obtenidas por nosotros. Somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por medio de nuestra fe, de nuestro celo y santidad derribaremos las potestades de las tinieblas que están en el mundo; conquistaremos a los pecadores para Jesús; trastornaremos falsos sistemas y convertiremos naciones, pues Dios es con nosotros y ninguno podrá resistirnos. Que esta noche cada soldado cristiano entone el canto de guerra y se prepare para el combate de mañana. Mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo.

Charles Haddon Spurgeon.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Sordera Selectiva - José Mendoza

No trate de mejorar los métodos de Dios - Ray Ortlund

Remedios preciosos contra las artimañas del diablo - Pr. Samuel Renihan


La gracia es belleza divina - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – DICIEMBRE 2

“He aquí, todo es vanidad”. Eclesiastés 1:14.

NADA puede satisfacer al hombre en todo su ser, salvo el amor del Señor y el Señor mismo. Los santos han procurado anclar en otras radas, pero fueron echados de tan funestos refugios. A Salomón, el más sabio de los hombres, se le permitió hacer experimentos en favor de todos nosotros y hacer por nosotros lo que nosotros no debemos atrevernos a hacer por nosotros mismos. Aquí tenemos su testimonio en sus textuales palabras: “Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; a más de esto, perseveró conmigo mi sabiduría. No negué mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena. Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo vanidad y aflicción de espíritu, y no hay provecho debajo del sol”. “Vanidad de vanidades, todo vanidad”. ¡Qué!, ¿todo es vanidad? ¡Oh!, favorecido monarca, ¿no hay nada de valor en todas tus riquezas? ¿Nada en aquel dilatado dominio que se extiende desde el río hasta la mar? ¿Nada en los magníficos palacios de Palmira? ¿Nada en “la casa del bosque del Líbano”? ¿No hay nada en tu música y baile, en tu vino y lujuria? – “Nada”, responde el monarca, “nada salvo aflicción de espíritu”. Este fue su veredicto cuando él había andado todo el camino del placer. Abrazar a nuestro Señor Jesucristo, permanecer en su amor y estar plenamente seguros de nuestra unión con él, esto es el todo en todo. Querido lector, no necesitas probar otras formas de vida para ver si son mejores que la vida del cristiano. Si recorres el mundo entero no tendrás ninguna visión semejante a la visión del rostro del Salvador. Si pudieras tener todas las comodidades de la vida, pero perdieras al Salvador, serías un desdichado. En cambio, si recibes a Cristo, entonces, aunque te pudrieras en un calabozo, juzgarías ese calabozo un paraíso; y aunque vivieras en la oscuridad o murieras de hambre, te sentirías satisfecho con el favor y la plenitud de la bondad del Señor.

Charles Haddon Spurgeon.