Versículo para hoy:

lunes, 16 de julio de 2018

Renovando Tu Mente | Sola Fide: Imputación - R C SPROUL



El Padre Nuestro, día 14 - NancyDeMoss de Wolgemuth



JULIO 16

“Y salvaré a la que cojea”. Sofonías 3:19.

Hay muchos cojos, tanto hombres como mujeres. Puedes encontrarte con cojos, veinte veces en una hora. Están en el camino recto, y tienen mucho deseo de correr por él con diligencia, pero son cojos y andan lastimosamente. En el camino celestial hay muchos cojos. Tal vez dicen dentro de sí: ¿Qué será de nosotros? El pecado nos alcanzará y Satanás nos destruirá. “Pronto-a-cojear” es nuestro nombre, y nuestra naturaleza; el Señor nunca puede hacer de nosotros soldados buenos, ni aun mensajeros ágiles. ¡Bien! ¡Bien! Él nos salvará, y esa no es poca cosa. Él dice: “Salvaré a la que cojea”. Con salvarnos se glorificará a sí mismo grandemente. Todos preguntarán: ¿Cómo es que esta mujer coja ha corrido la carrera y ha ganado la corona? Y entonces toda la alabanza será dada a la gracia todopoderosa.

Señor, aunque cojee en fe, en oración, en alabanza, en trabajo y en paciencia, ¡sálvame, te ruego! Sólo Tú puedes salvar a un cojo como yo. Señor, que no perezca yo por estar entre los postreros; recoge por tu gracia al más lento de tus peregrinos, que soy yo. Él ha dicho que así será, y por lo tanto, como Jacob, prevaleciendo en oración, voy adelante aunque mi tendón esté contraído.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 15 de julio de 2018

10 formas de resistir al diablo - Tim Challies en español



JULIO 15

“Bienaventurados los que lloran; porque ellos recibirán consolación”. Mateo 5:4.

Llegamos a Sión por un valle de lágrimas. Uno hubiera pensado que el llanto y la bendición eran términos opuestos, pero el infinitamente sabio Salvador los une en esta bienaventuranza. Por tanto, lo que Él ha juntado, no lo aparte el hombre. Llorar por el pecado, nuestros propios pecados y los pecados de otros, es el sello que el Señor pone sobre sus fieles. Cuando el Espíritu de gracia es derramado sobre la casa de David, o cualquiera otra casa, harán llanto. Por el llanto santo recibimos nuestras mejores bendiciones, como los productos más escogidos nos vienen por agua. No sólo será bendito el que llora, en un día futuro, sino que Cristo ahora mismo lo declara bienaventurado.

El Santo Espíritu consolará ciertamente los corazones que lloran el pecado. Serán consolados por la aplicación de la sangre de Jesús y por el poder purificador del Espíritu Santo. Serán consolados en cuanto al pecado que abunda en su ciudad y en su siglo, por la certeza de que Dios se glorificará a sí mismo, a pesar de lo mucho que se rebelan los hombres en contra suya. Serán consolados con la esperanza que antes de mucho estarán del todo libres del pecado, y pronto serán llevados a morar para siempre en la gloriosa presencia de su Señor.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 14 de julio de 2018

JULIO 14

“Echa sobre Jehová tu carga y Él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo”. Salmo 55:22.

¿Es una carga pesada? Échala sobre la Omnipotencia. Ahora es tu carga y te oprime; pero cuando el Señor la lleva, para Él no es nada. Si aún tienes que llevarla, “Él te sustentará”. La llevarás, y no la llevarás. Serás sostenido de tal modo que la carga será una bendición. Lleva el asunto al Señor y te mantendrás de pie bajo un peso que, de otro modo te agobiaría.

Lo que más tememos es que nuestra prueba nos haga salir del camino del deber; pero esto nunca lo permitirá el Señor. Si somos rectos delante de Él, Él no permitirá que nuestra aflicción nos mueva de nuestro sitio. Nos acepta en Cristo, como justos, y en Jesús así nos guardará.

¿Y qué de lo presente? ¿Vas a salir fuera solo a encontrar las pruebas de este día? ¿Van a ser tus hombros llagados otra vez con la carga opresora? No seas tan insensato. Cuéntale al Señor toda tu pena, y déjala con Él. No eches tu carga para volverla a tomar; échala sobre el Señor y déjala allí. Entonces andarás en anchura y como un creyente gozoso y descargado, cantando las alabanzas del gran sustentador de tus cargas.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 13 de julio de 2018

MURMURACIONES ESCÉPTICAS Y GRACIA SOBERANA - John Piper

«Por eso los judíos murmuraban de Él, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo. Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo es que ahora dice: “Yo he descendido del cielo”? Respondió Jesús y les dijo: No murmuréis entre vosotros. Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió. Y yo lo resucitaré en el día final. Escrito está en los profetas: “Y todos serán enseñados por Dios.” Todo el que ha oído y aprendido del Padre, viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que viene de Dios, éste ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que coma de él, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre; el pan que yo también daré por la vida del mundo es mi carne.» Juan 6:41-51.

Lo que es Controversial

La parte controversial es: "Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió." Una razón por la cual esto es controversial es que si usted sólo interpreta el versículo de manera literal, pudiera obtener dos significados diferentes.

Por una parte, pudiera significar que nadie viene a Jesús sin la guía de Dios, y Dios guía a todos, pero sólo algunos vienen. Así que la guía de Dios no provoca el acercamiento a Jesucristo; sólo lo hace posible. Y, entonces, el que viene provee el impulso decisivo, o la causa decisiva.

O, por otro lado, pudiera significar que nadie puede venir a Jesús sin la guía de Dios, y todos los que son guiados vienen porque la influencia de Dios produce, infaliblemente, el acercamiento. Pudiera significar que el Padre sólo guía a algunos porque realmente nadie viene, y esa causa decisiva para venir es Dios, no el hombre.

Para tratar de comprender qué quiso decir Jesús en realidad, veamos el contexto. Continuar leyendo...

Fuente: By John Piper. © Desiring God. Website: desiringGod.org

El Padre Nuestro, día 13 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



JULIO 13

“Porque ciertamente te libraré, y no caerás a cuchillo, sino que tu vida te será por despojo, porque tuviste confianza en mí, dice Jehová”. Jeremías 39:18.

Mirad el poder de la confianza en Dios, cómo protege. Los grandes de Jerusalén cayeron por la espada, pero el pobre Ebed-melec estaba seguro, porque tenía su confianza en Jehová. ¿En quién debe un hombre confiar, sino en su Hacedor? Somos insensatos cuando preferimos la criatura al Creador. ¡Oh, si en todas las cosas pudiésemos vivir por la fe; entonces seríamos librados en todo tiempo de peligro! Ninguno jamás confió, ni confiará en el Señor en vano.

El Señor dice: “Ciertamente te libraré”. Notemos la certeza divina. Por mucho que haya incierto en la vida, el cuidado de Dios para sus creyentes es cierto. El mismo Dios es el protector de los benignos. Bajo sus alas sagradas hay seguridad aun cuando haya toda clase de peligro por todas partes. ¿Podemos aceptar esta promesa como cierta? Entonces en nuestra necesidad presente encontraremos que se cumple. Esperamos ser librados porque tenemos amigos, o porque somos prudentes, o porque podemos ver señales de grandes esperanzas; pues ninguna de estas cosas es ni la mitad de buena que la sencilla palabra de Dios: “porque tuviste confianza en mí”. Querido lector, haz la prueba de este camino, y probándolo lo seguirás toda tu vida. Es tan dulce como seguro.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 12 de julio de 2018

El Padre Nuestro, día 12 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



JULIO 12

“Sabe el Señor librar de tentación a los píos y reservar a los injustos para ser atormentados en el día del juicio”. 2 Pedro 2:9.

Los píos son tentados y probados. No es verdadera aquella fe que nunca es puesta a prueba. Pero los píos son librados de sus pruebas y eso no por casualidad, ni por influencias secundarias, sino por el mismo Señor. Él se encarga en persona de librar a los que en Él confían. Dios ama a los píos, o sea a los que son semejantes a Dios, y ha tomado a su cargo saber dónde están y cómo se encuentran.

Algunas veces su camino parece ser un laberinto, y no pueden imaginar cómo se escaparán del peligro que los amenaza. Lo que ellos no saben, lo sabe su Señor. Él sabe a quién librar, y cuándo librar, y cómo librar. Él libra de la manera más provechosa para los píos, que más trastorna al tentador, y que más le glorifica a Él. Podemos dejar el modo con el Señor y estar contentos de regocijarnos en la realidad que de un modo o de otro Él llevará a su propio pueblo, por todos los peligros, las pruebas y las tentaciones de esta vida mortal, hasta su mano derecha en gloria.

En este día no me toca a mí escudriñar los secretos de mi Señor, pero debo con paciencia esperar su tiempo, sabiendo esto, que aunque yo no sé nada, mi Padre celestial lo sabe todo.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 11 de julio de 2018

Cuando me siento sola - Betsy Gómez



El Padre Nuestro, día 11 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



JULIO 11

“Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” Juan 11:26.

Sí, Señor, lo creemos; nunca moriremos. Nuestra alma podrá ser separada de nuestro cuerpo, y esto es en un sentido la muerte; pero nuestra alma nunca será separada de Dios, que es la muerte en verdad, la muerte con la cual fue amenazado el pecado, la pena de muerte que es lo peor que puede ocurrir. Creemos esto indubitablemente, porque, ¿quién nos apartará del amor de Dios que es en Cristo Jesús nuestro Señor? Somos miembros del cuerpo de Cristo; ¿perderá Jesús miembros de su cuerpo? Estamos unidos a Jesús; ¿puede Él perdernos? No es posible. Dentro de nosotros hay una vida que no puede ser separada de Dios: verdaderamente el Espíritu Santo mora en nosotros; ¿entonces cómo podemos morir? El mismo Jesús es nuestra vida, así que no podemos morir, porque Él no puede morir otra vez. En Él morimos al pecado una vez, y la sentencia de muerte no puede ser ejecutada por segunda vez. Ahora vivimos, y vivimos para siempre. La recompensa de la justicia es vida eterna, y no tenemos nada menos que la justicia de Dios, y por lo tanto podemos reclamar la recompensa más alta.

Viviendo y creyendo, creemos que viviremos y gozaremos. Por lo tanto, vamos adelante con plena certidumbre de que nuestra vida está segura en nuestra Cabeza divina.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 10 de julio de 2018

El Padre Nuestro, día 10 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



JULIO 10

“Tú levantándote, tendrás misericordia de Sión; porque el tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo es llegado. Porque tus siervos aman sus piedras, y del polvo de ella tienen compasión”. Salmo 102:13-14.

Sí, nuestras oraciones a favor de la iglesia serán oídas. El tiempo es llegado. Amamos la reunión de oración, y la Escuela Dominical, y todas las reuniones de la casa del Señor. Estamos ligados en amor a todo el pueblo de Dios.

No hay corderito en el rebaño
Que yo desdeñe pastorear,
Ni hay enemigo ante quien tema
Por tu divina causa hablar.

Si este es el sentimiento general, pronto gozaremos de tiempos de refrigerio de la presencia del Señor. Nuestras reuniones estarán bien concurridas, los santos serán reanimados y los pecadores serán convertidos. Esto solamente puede venir de la misericordia del Señor; pero vendrá, y somos llamados a esperarlo. Porque el tiempo es llegado. Despertémonos. Amemos cada piedra de nuestra Sión, aunque esté caída. Guardemos como un tesoro la verdad más pequeña, el mandato más pequeño y el creyente más pequeño, aunque algunos pueden despreciarlos como si fuera polvo. Cuando nosotros favorecemos a Sión, Dios está para favorecerla. Cuando nosotros tenemos compasión de la obra del Señor, el mismo Señor tomará contentamiento en ella.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 9 de julio de 2018

Renovando Tu Mente | Sola Fide: Justificación




Juan 3:16 y la capacidad del hombre para elegir a Dios - R.C. Sproul



Dios no nos debe un final feliz - Tim Challies en español

El Padre Nuestro, día 9 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



JULIO 9

“Mis ojos pondré en los fieles de la tierra para que estén conmigo; el que anduviere en el camino de la perfección, este me servirá”. Salmo 101:6.

Si David así habla, podemos estar seguros de que el Hijo de David será del mismo parecer. Jesús busca hombres fieles, y fija sus ojos en ellos para observarlos, para traerlos adelante, para animarlos y para recompensarlos. Que ningún hombre de corazón sincero piense que es pasado por alto; el mismo Rey fija su vista en él.

Dos cosas resultan de esta observación real. Primeramente leemos: “para que estén conmigo”. Jesús lleva los fieles a su casa, les pone en su palacio, los hace sus compañeros y tiene placer en su compañía. Tenemos que ser fieles al Señor, y entonces Él se manifestará a nosotros. Cuanto más nos cueste nuestra fidelidad, más recompensada será; cuanto más violentamente nos rechacen los hombres, más alegremente nos recibirá el Señor.

Luego, Él dice del hombre sincero: “este me servirá”. Jesús para su propia gloria se servirá de los que desprecian las artes engañosas y son fieles a Él, a su Palabra y a su Cruz. Estos formarán parte de su acompañamiento real, siervos honrados de su Majestad. La comunión y la utilidad son la recompensa de la fidelidad. Señor, hazme fiel para que esté contigo y te sirva.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 8 de julio de 2018

JULIO 8

“El ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen, y los defiende”. Salmo 34:7.

No podemos ver a los ángeles, pero basta que ellos nos vean a nosotros. Hay un gran Ángel del Pacto, a quien no habiendo visto amamos, y su ojo siempre está puesto en nosotros tanto de día como de noche. Tiene un ejército de seres santos bajo su mando, y Él hace que estos vigilen sobre sus escogidos para guardarles de todo mal. Si los demonios nos hacen mal, los ángeles resplandecientes nos sirven.

Fíjate en que el Señor de los ángeles no viene y va ni hace unas visitas pasajeras, sino que Él y sus ejércitos acampan en derredor nuestro. El cuartel general del ejército de salvación está allí donde viven los que confían en el Dios vivo. Este campamento está alrededor de los fieles, de modo que no pueden ser acometidos de ninguna parte, no pudiendo el adversario abrir una brecha en las trincheras del Señor de los ángeles. Tenemos una protección fija, una guardia permanente. Teniendo a los mensajeros del Señor como centinelas, no seremos cogidos de improviso por asaltos repentinos, ni tragados por fuerzas abrumadoras. Este versículo nos promete liberación, liberación por medio del gran Capitán de nuestra salvación, y esa liberación la obtendremos repetidamente hasta que nuestra lucha esté consumada y cambiemos el campo de batalla por el hogar de descanso.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 7 de julio de 2018

JULIO 7

“Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes, porque Jehová ha consolado su pueblo y de sus pobres tendrá misericordia”. Isaías 49:13.

Tan dulces son los favores del Señor, que no sólo los creyentes pueden cantar de ellos, sino que aun los cielos y la tierra pueden acompañar al cántico. Cuesta mucho trabajo hacer que un monte cante; pero, sin embargo, el profeta convoca un coro entero de ellos. Líbano y Sirión, y los montes altos de Basán y Moab, los haría cantar a todos a causa de la gracia de Jehová para con su propia Sión. ¿No podemos nosotros hacer que los montes de dificultad, prueba, misterio y trabajo sean ocasiones para alabar a nuestro Dios? “¡Prorrumpid en alabanzas, oh montes!”

Esta palabra de promesa, que nuestro Dios tendrá misericordia de sus pobres, lleva consigo todo un repique de campanas. Escucha su música: “¡Cantad!” “¡Alégrate!” “Prorrumpid en alabanzas”. El Señor quiere que su pueblo sea feliz por causa de su amor inagotable. No quiere que estemos tristes y dudosos; Él demanda de nosotros la adoración de corazones creyentes. Él no puede desampararnos; ¿por qué suspiramos y estamos de mal humor como si lo hiciera? ¡Oh, si tuviésemos arpas bien afinadas, oh si tuviésemos voces como las de los querubines delante del trono!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 6 de julio de 2018

El Padre Nuestro, día 8 - Nancy DeMoss de Wolgemuth


JULIO 6

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en Él cree no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16.

Entre todas las estrellas, la estrella polar es la más útil al marino. Este versículo es una estrella polar, porque ha guiado más almas a la salvación que cualquiera otra escritura. Lo que es la Osa Mayor entre las constelaciones, así es esta palabra entre las promesas. Varías palabras en el versículo relucen con un brillo especial. Aquí tenemos el amor de Dios, y añade “de tal manera”, lo cual señala su grandeza ilimitada. Después tenemos el don de Dios en toda su liberalidad y grandeza. También tenemos al Hijo de Dios, este don de amor único e inapreciable que no se podía manifestar completamente hasta que el Hijo unigénito del cielo fue enviado a vivir y morir por los hombres. Estos tres puntos están llenos de luz.

A continuación tenemos la demanda sencilla de creer, que benignamente indica el camino de salvación propio para hombres culpables. Esta va sostenida por una descripción amplia: “todo aquel que cree”. Muchos han hallado lugar en “todo aquel”, que se hubiesen sentido excluidos por la palabra más estrecha. Entonces tenemos la promesa grande, de que los creyentes en Jesús no perecerán, sino que tienen vida eterna. Esto anima a todo hombre que se sienta a punto de perecer, y que no se puede salvar a sí mismo. Creemos en el Señor Jesús y tenemos vida eterna.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 5 de julio de 2018

El Padre Nuestro, día 7 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



JULIO 5

“Mas en aquel día yo te libraré, dice Jehová, y no serás entregado en manos de aquellos de quienes tú temes”. Jeremías 39:17.

Cuando los que son fieles al Señor están sufriendo por Él, recibirán de Él dulces mensajes de amor, y algunas veces tendrán noticias alegres para los que simpatizan con ellos y les ayudan. Ebed-melec era solamente un etíope despreciado, pero trató a Jeremías con cariño, y así el Señor le mandó esta promesa especial por la boca de su profeta. Tengamos siempre presente los siervos de Dios que son perseguidos, y Él nos recompensará.

Ebed-melec iba a ser librado de los hombres cuya venganza temía. Era solamente un pobre hombre negro, pero Jehová cuidaría de él. Miles fueron muertos por los caldeos, pero este humilde negro no podía ser dañado. También nosotros, tal vez, tendremos miedo de algunos grandes que nos odian; pero si hemos sido fieles a la causa del Señor en la hora de la persecución, Él se mostrará fiel para con nosotros. Después de todo, ¿qué puede hacer un hombre sin el permiso del Señor? Él pone freno en la boca enojada, y sujeta la cabeza de poder. Temamos al Señor y no tendremos temor de ningún otro. Ni un vaso de agua fría dado a un profeta de Dios, despreciado, perderá su recompensa; y si nos levantamos a favor de Jesús, Jesús se levantará a favor nuestro.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 4 de julio de 2018

El Padre Nuestro, día 6 - Nancy DeMoss de Wolgemuth


JULIO 4

“No con sólo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios”. Mateo 4:4.

Si Dios así lo dispusiera podríamos vivir sin pan, como lo hizo Jesús por cuarenta días; pero no podríamos vivir sin su Palabra. Por esa Palabra fuimos criados, y solamente por ella podemos ser guardados en vida, porque Él sostiene todas esas cosas con la Palabra de su potencia. El pan es la causa segunda; el mismo Señor es la causa primera de nuestro sostenimiento. Él puede obrar sin segunda causa tanto como con ella; y no tenemos que sujetarle a un modo de proceder. No tengamos demasiado deseo de lo visible; miremos al Dios invisible. Hemos oído a creyentes decir que en la extremada pobreza, cuando escaseaba el pan, también les faltaba el apetito; y a otros, cuando las provisiones ordinarias faltaron, el Señor les envió socorro inesperado.

Pero es preciso que tengamos la Palabra del Señor. Solamente con ella podemos resistir al diablo. Si nos la quitan, nuestro enemigo pronto nos tendrá bajo su poder, porque pronto desmayaremos. Nuestras almas necesitan alimento, y no lo hay fuera de la Palabra del Señor. Todos los libros y todos los predicadores en el mundo no pueden proveernos de una sola comida: solamente la Palabra de la boca de Dios puede llenar la boca del creyente. Señor, danos siempre este pan. Lo apreciamos más que los deleites de una mesa regia.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.