Versículo para hoy:

sábado, 6 de febrero de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – FEBRERO 6

“Rogad los unos por los otros”. Santiago 5:16.

COMO un estímulo jubiloso para la oración intercesora, recuerda que tal oración es la más agradable a los oídos de Dios, pues la oración de Cristo es de ese carácter. De todo el incienso que nuestro gran Sumo sacerdote pone en el incensario de oro, no hay un solo grano para sí mismo. Su intercesión debe ser la más aceptable de todas las súplicas, y cuanto más semejante a la de Cristo sea nuestra oración, más fragante será. Así, si bien las peticiones por nosotros serán aceptadas, nuestras intercesiones por otros, por tener en sí mismas más de los frutos del Espíritu, más amor, más fe, más afecto fraternal, serán por los preciosos méritos de Jesús, la oblación más agradable que podríamos ofrecer a Dios, la grosura misma de nuestro sacrificio. Recuerda, además, que la oración intercesora es sumamente eficaz. ¡Qué portentos ha obrado! La Palabra de Dios está llena de sus maravillosos hechos. Creyente, tú tienes en tus manos un poderoso instrumento; úsalo bien, úsalo constantemente, úsalo con fe, y tú serás, con seguridad, un benefactor de tus hermanos. Cuando tengas audiencia ante el Rey, háblale a favor de los miembros de su cuerpo que sufren. Cuando te sientas favorecido con la gracia de estar cerca de su Trono y el Rey te diga: “Pídeme y yo te daré lo que deseas”, que tus peticiones se eleven no sólo en favor de ti mismo, sino de muchos que necesitan de su ayuda. Si tienes gracia en alguna medida y no eres un intercesor, entonces esa gracia es pequeña como un grano de mostaza. Pues tú, es cierto, has tenido suficiente gracia como para mantener a flote tu alma, lejos de la arena movediza; pero no tuviste gracia en abundancia, de lo contrario hubieras llevado en tu alegre barco las muchas necesidades de otros y les hubieras traído de parte del Señor, ricas bendiciones que, sin tu mediación, no hubiesen podido obtener.

Charles Haddon Spurgeon.

viernes, 5 de febrero de 2016

El amor de Dios por ti - Mary Kassian, Nancy DeMoss Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – FEBRERO 5

“En aquel tiempo respondió Jesús”. Mateo 11:25.


ES este un modo singular de comenzar un versículo: “En aquel tiempo respondió Jesús”. Si observas el contexto no podrás ver señales de que alguna persona le haya preguntado algo o que él haya estado conversando con alguien. No obstante, está escrito: “Jesús respondió y dijo: Te alabo, Padre”. Cuando un hombre responde, responde a una persona que ha estado hablando. ¿Quién, pues, ha hablado a Cristo? ¿Su Padre? Sin embargo, no hay indicio de ello. Esto debiera enseñarnos que Jesús tuvo siempre constante comunión con su Padre, y que Dios habló a su corazón tan frecuentemente, que la presente no era una circunstancia tan extraordinaria como para ser recordada. Conversar con Dios constituía el hábito y la vida de Jesús. Como Jesús era en este mundo, así somos nosotros. Aprendamos, pues, la lección que esta simple declaración acerca de él nos enseña. Tengamos, además, silencioso compañerismo con el Padre, de manera que podamos responderle frecuentemente, y aunque el mundo no sepa a quién hablamos, podamos nosotros responder a aquella voz secreta, desconocida sí para otros oídos, mas no para los nuestros, que, abiertos por el Espíritu de Dios, la reconocen con gozo. Dios nos ha hablado; hablémosle nosotros a él, ya para certificar que Dios es veraz y fiel a sus promesas, ya para confesar el pecado del que el Espíritu Santo nos ha convencido, ya para reconocer el perdón que nos ha dado o ya para expresar nuestro asentimiento a las grandes verdades que el Espíritu Santo ha declarado a nuestro entendimiento. ¡Qué privilegio es tener íntima comunión con el Padre de nuestros espíritus! Es este un secreto oculto para el mundo, un gozo en el cual ni aun los más íntimos amigos se inmiscuyen. Si deseamos oír los susurros del amor de Dios, nuestros oídos deben estar purificados y dispuestos a oír su voz. Que en esta misma tarde nuestros corazones puedan hallarse en tal condición, que cuando Dios nos hable, nosotros, a semejanza de Jesús, podamos estar preparados para responderle enseguida.

Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 4 de febrero de 2016

Cómo puedes estar segura de que Dios te ama - Mary Kassian, Nancy DeMoss Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – FEBRERO 4

“Refugio contra el vengador de la sangre”. Josué 20:3.

SE dice que en la tierra de Canaán las ciudades de refugio estaban distribuidas de tal forma que cualquier persona podía llegar a algunas de ellas en medio día, a lo sumo. Así también la palabra de nuestra salvación está cerca de nosotros. Jesús es un Salvador presente, y el camino que conduce a él es corto. Ese camino no es sólo una renuncia de nuestros méritos y la aceptación de Jesús para que sea nuestro todo en todo. En cuanto a los caminos que conducían a la ciudad de refugio, se nos dice que eran rigurosamente preservados; todos los ríos tenían puentes; todo obstáculo era removido, de suerte que el hombre que huía pudiese hallar fácil camino a la ciudad. Una vez por año los ancianos recorrían los caminos y observaban su estado, de modo que nada pudiese impedir la huida de alguno y, por la demora, fuese eso causa de su captura y de su muerte. ¡Con cuánta bondad las promesas del Evangelio remueven del camino las piedras de tropiezo! Doquiera haya atajos y curvas hay letreros indicadores, con esta inscripción: “A la ciudad de refugio”. Esto es una figura del camino a Jesucristo. Ese camino no es el camino vago de la ley. No es el camino de obedece a esto o aquello o lo de más allá; no, es un camino directo: “Cree y vive”. Es un camino tan tosco que el que confía en su justicia propia no lo puede transitar, pero, por otra parte es tan fácil que cualquier pecador que se reconozca tal puede hallar en él su camino al cielo. No bien el hombre alcanzaba las afueras de la ciudad ya estaba seguro; no era necesario que cruzase las murallas, pues los suburbios mismos eran suficiente protección. Aprende de esto esta verdad: que si tú te prendes de él con “fe como un grano de mostaza”, serás sano. “Un poco de genuina gracia nos asegura la muerte de todos nuestros pecados”. No pierdas tiempo, no demores en el camino porque el vengador de la sangre es ligero de pies; y puede ser que esté pisándote los talones en esta hora tranquila de la noche.

Charles Haddon Spurgeon.

miércoles, 3 de febrero de 2016

VIVIENDO EN LA FE EN CRISTO - Pr. Carlos Contreras



Dios te ama como a un hijo - Mary Kassian, Nancy DeMoss Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – FEBRERO 3

“Hazme saber… dónde repastas, dónde haces tener majada al mediodía”.

ESTAS palabras expresan el deseo del creyente por Cristo y sus ansias de comunión permanente con él. ¿Dónde repastas tu majada? ¿En tu casa? Entonces iré allí, si allí puedo hallarte. ¿En la oración privada? Entonces oraré sin cesar. ¿En la Palabra? Entonces la leeré diligentemente. ¿En tus ordenanzas? Entonces andaré en ellas de todo corazón. Dime dónde repastas, porque donde quiera que tú estés como Pastor, allí yaceré yo como oveja; pues nadie sino tú mismo puede suplir mis necesidades. No puedo vivir satisfecho lejos de ti. Mi alma tiene hambre y sed de refrigerio de tu presencia. “¿Dónde haces tener majada al mediodía?”; porque ya sea al amanecer, ya al mediodía, mi único descanso debe estar donde tú y tu amado rebaño están. El descanso de mi alma debe ser un descanso otorgado por gracia; y esto sólo puede ser hallado en ti. ¿Dónde está la sombra de aquella roca? ¿Por qué no habría de reposar yo debajo de ella? “¿Por qué había yo de estar como vagueando tras los rebaños de tus compañeros?” (Cantares 1:7). Tú tienes compañeros, ¿por qué no debía yo ser uno de ellos? Satán me dijo que yo soy indigno; es cierto, yo siempre fui indigno, pero sin embargo tú me has amado en todo tiempo, y, por lo tanto, mi indignidad no puede ser un impedimento para que tenga ahora comunión contigo. Es cierto que soy débil en la fe y propenso a caer, pero esa misma debilidad es la razón por la cual yo debiera siempre estar donde tú repastas tu majada para que pueda ser fortalecido y preservado en seguridad junto a aguas de reposo. ¿Por qué debía yo apartarme? No hay razón para ello; en cambio hay mil razones porque no me aparte, pues Jesús me invita a ir a él. Si él se aparta un poco, es sólo para hacerme apreciar más su presencia. Ahora que estoy afligido y angustiado por estar apartado de él, él me guiará de nuevo a aquel abrigado rincón donde las ovejas de su dehesa están protegidas del calor del sol.

Charles Haddon Spurgeon.

martes, 2 de febrero de 2016

Ayúdame a caminar por fe y no por vista | Día 15 - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – FEBRERO 2

“Que son cosas antiguas”. 1 Crónicas 4:22.

SIN embargo, no tan antiguas como aquellas preciosas cosas que son el deleite de nuestras almas. Volvamos por un momento a contarlas, enumerándolas una y otra vez como cuenta el avaro su dinero. La soberana elección del Padre, por la que él nos eligió para vida eterna antes que la tierra fuese, es un asunto de remota antigüedad, ya que ninguna fecha puede asignarle a este hecho la mente humana. Hemos sido elegidos desde antes de la fundación del mundo. El amor eterno acompañó la elección, pues no hemos sido apartados por un simple acto de la voluntad divina, sino porque intervino el amor de Dios. El Padre nos amó desde el principio. Aquí tenemos un tema para meditación diaria. El propósito eterno de redimirnos de nuestra ruina, de limpiarnos, de santificarnos y, al fin, de glorificarnos es asunto de infinita antigüedad y corre parejo con el inmutable amor y la absoluta soberanía. El pacto es siempre descripto como eterno, y Jesús, la segunda parte de ese pacto, tiene “sus salidas desde el principio”. (Miqueas 5:2). El fue nuestro fiador mucho antes que los primeros astros empezaran a alumbrar, y fue en él que los elegidos fueron ordenados para vida eterna. Así, en los propósitos divinos, fue establecido entre el Hijo de Dios y su pueblo elegido un pacto de unión muy bendito, que permanecerá como el fundamento de su seguridad cuando el tiempo ya no sea más. ¿No es bueno estar ocupados en estas cosas antiguas? ¿No es vergonzoso que sean tan olvidadas y aún desechadas por la mayoría de los creyentes? Si conocieran más de sus propios pecados, ¿no estarían más dispuestos a adorar esta eminente gracia? Admiremos y adoremos esta noche a nuestro Dios mientras cantamos:
Soy salvo por su gracia,
Su tierno amor me sacia;
Su preciosa sangre me lavó
Y hasta hoy su brazo me guardó.

Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 1 de febrero de 2016

Enséñame a temer al Señor 2da Parte | Día 14 - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – FEBRERO 1

“Maravilloso me fue tu amor”. 2 Samuel 1:26.

VENID, queridos lectores, hablemos cada uno por sí mismo del admirable amor, no de Jonathan, sino de Jesús. No relataremos lo que nos han dicho, sino lo que hemos gustado y palpado; hablaremos del amor de Cristo. Tu amor por mí, oh Jesús, fue admirable cuando vagaba como un extraño lejos de ti, “haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos”. Tu amor me contuvo para que no cometiera el pecado de muerte y me libró de mi propia perdición. Tu amor detuvo el hacha cuando la Justicia dijo: “Córtala, ¿por qué ocupará aún la tierra?” Tu amor me llevó al desierto, allí me desnudó y me hizo sentir la culpa de mi pecado y la carga de mi iniquidad. Cuando estaba tristemente desanimado, tu amor me habló con dulzura en estos términos: “Ven a mí, que yo te haré descansar”. ¡Oh!, cuán incomparable fue tu amor cuando, en un momento, lavaste por completo mis pecados e hiciste que mi alma, roja por la sangre de mi naturaleza pecaminosa y negra por la suciedad de mis transgresiones, fuese blanca como la nieve y pura como la lana. ¡Cómo encomendaste tu amor cuando susurraste así en mis oídos: “Yo soy tuyo y tú eres mío”. Afectuosos fueron estos acentos cuando tú dijiste: “El Padre mismo os ama”. Y dulces, muy dulces fueron los momentos cuando me declaraste “el amor del Espíritu”. Nunca mi alma olvidará aquellos lugares de comunión donde tú te revelaste a mí. ¿Tuvo Moisés su hendidura en la peña donde vio la gloria, las espaldas de su Dios? Nosotros también tenemos nuestras hendiduras en la peña donde hemos visto los esplendores de la Deidad en la persona de Cristo. ¿Recuerda David los rastros de las cabras monteses, la tierra del Jordán y de los Hermonitas? Nosotros también podemos recordar lugares queridos a la memoria, iguales a aquellos en felicidad. Precioso Jesús, danos una nueva porción de tu admirable amor para que podamos con él empezar el mes. Amén.

Charles Haddon Spurgeon.

domingo, 31 de enero de 2016

NO TEMAS PORQUE YO ESTOY CONTIGO - Pr. Harvey Martínez

LECTURAS VESPERTINAS – ENERO 31

“Corrió pues Ahimaas por el camino de la llanura y pasó delante de Cusi”.

CORRER no es todo; hay otras cosas en el camino que hemos elegido. El que corre velozmente por los valles y montañas no avanzará más que el que viaje lentamente por un camino llano. ¿Cómo va mi viaje espiritual? ¿Estoy subiendo fatigosamente el collado de mis propias obras y descendiendo por las barrancas de mis humillaciones y resoluciones o corro por el camino llano de “Cree y vive”? ¡Cuán bienaventurado es esperar en el Señor por fe! El alma corre sin cansancio y marcha sin fatiga por el camino de la fe. Jesucristo es el camino de la vida, un camino llano, placentero, apropiado para los pies vacilantes y para las rodillas débiles de los temblorosos pecadores. ¿Me hallo yo en este camino o estoy ansiosamente buscando otra senda como la que me promete la superchería o la metafísica? He leído acerca del camino de santidad, en el cual el viajante, aunque sea un necio no errará. ¿He sido librado de la arrogante razón y llevado, como un niñito, a descansar en el amor y sangre de Jesús? Si es así, ganaré, por la gracia de Dios, al más diestro corredor que haya elegido cualquier otro camino. Recordaré para mi bien esta verdad en mis ansiedades y necesidades diarias. Mi determinación más sabia será ir directamente a mi Dios y no vagar de un lado para el otro. El conoce mis necesidades y puede aliviarlas. ¿A quién recurriré sino a Dios por el directo medio de la oración y el sencillo argumento de la promesa? No conferenciaré con los sirvientes, sino iré directamente al Señor.
Al leer este pasaje llego a esta conclusión: si los hombres compiten en cosas triviales y uno sobrepasa al otro, yo también, por mi parte, debo mostrarme celoso para “correr de tal manera que obtenga el premio”. Señor, ayúdame a ceñir los lomos de mi entendimiento, para que “prosiga al blanco al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús”.

Charles Haddon Spurgeon.

sábado, 30 de enero de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – ENERO 30

“En quien también nosotros tuvimos herencia”. Efesios 1:11.

CUANDO Jesús se dio a sí mismo por nosotros, nos otorgó sus derechos y privilegios, de modo que aunque, como eterno Dios, tiene derechos esenciales que ninguna criatura puede aventurarse a pretender, sin embargo, como Jesús, el Mediador, la Cabeza representativa del pacto de gracia, tiene una herencia común con nosotros. Todos los gloriosos resultados de su obediencia hasta la muerte son posesiones comunes de todos los que están en él, en cuyo beneficio él cumplió la divina voluntad. Mira, Jesús entra en la gloria, pero no sólo por sí mismo, pues está escrito: “Donde entró por nosotros, como precursor”. Hebreos 6:20. ¿Está en la presencia de Dios? Sí, lo está “para presentarse por nosotros”. Hebreos 9:24. Considera esto, creyente. En ti mismo no tienes derecho para ir al cielo; tu derecho está en Cristo. Si estás perdonado es por su sangre; si estás justificado es por su justicia; si estás santificado es porque él te es hecho por Dios santificación; si permanecieres sin caer es porque estás preservado en Cristo Jesús; y si, al fin, llegares a ser perfecto será porque estás cumplido en él. De este modo Jesús es magnificado, pues todo existe en él y por él; así la herencia nos está asegurada, porque la obtuvimos en él; así las bendiciones son más ricas y el mismo cielo es más esplendente, porque es en Jesús nuestro Amado en quien lo hemos obtenido todo. ¿Dónde está el hombre que podrá valorar nuestra divina porción? Pesa las riquezas y los tesoros de Cristo en balanzas si puedes; y entonces intenta calcular los tesoros que pertenecen a los santos. Mira si puedes llegar al fondo del mar de gozo que hay en Cristo, y entonces podrás tener esperanza de comprender la gloria que Dios ha preparado para los que le aman. Salta, si puedes, por encima de las fronteras de las posesiones de Cristo y entonces sueña en poner límite a la hermosa herencia de los elegidos. “Todo es vuestro, porque vosotros sois de Cristo y Cristo de Dios”.

Charles Haddon Spurgeon.

viernes, 29 de enero de 2016

Enséñame a temer al Señor | Día 13 - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – ENERO 29

“Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde”. Génesis 8:11.

BENDITO sea el Señor por este otro día de gracia, aunque esté yo ahora fatigado con sus afanes. Al preservador de los hombres elevo mi canto de gratitud. La paloma no halló descanso fuera del arca y, por lo mismo, volvió a ella; y mi alma conoció hoy más plenamente que nunca que no hay satisfacción en las cosas terrenales. Sólo Dios puede dar descanso a mi espíritu. Mis negocios, mis posesiones, mi familia, mis conocimientos, todo está bien en su lugar, pero esas cosas no pueden satisfacer los deseos de mi naturaleza inmortal. “Vuelve a tu reposo, ¡oh!, alma mía, pues el Señor te ha tratado generosamente”. Fue en la hora de reposo, cuando las puertas del día se cerraban, que, con las alas fatigadas, la paloma volvió a su dueño. ¡Oh!, Señor, capacítame esta noche para volver a Jesús. La paloma no podía estar revoloteando toda la noche sobre las turbulentas aguas; tampoco puedo estar yo ni una hora más apartado de Jesús: descanso de mi corazón y hogar de mi espíritu. La paloma no descendió meramente sobre el techo del arca, sino entró en ella. Así quisiera mi ansioso espíritu considerar lo secreto del Señor, penetrar en el interior de la verdad, entrar dentro del velo y llegar a mi Amado. Debo ir a Jesús: Mi anheloso espíritu sólo quedará satisfecho con una comunión muy íntima y amorosa con él. Bendito Jesús, quédate conmigo, revélate y permanece conmigo toda la noche, de suerte que, cuando despierte, pueda estar aun contigo. Observo que la paloma traía en su pico una hoja de oliva, recuerdo de los días pasados y profecía de los futuros. ¿No tengo yo algún placentero recuerdo que traer a la memoria? ¿Alguna promesa de cariño? Sí, Señor mío, yo te presento mi agradecido reconocimiento por tus apacibles mercedes que has renovado todas las mañanas y repetido todas las tardes; y ahora te ruego que extiendas tu mano y pongas a tu paloma en tu pecho.

Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 28 de enero de 2016

¡Dame sabiduría y discernimiento! | Día 12 - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – ENERO 28

“Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios de todas las cosas que habían oído y visto, como les había sido dicho”. Lucas 2:20.

¿CUAL era el motivo de su alabanza? Alababan a Dios por lo que habían oído: por las buenas nuevas de gran gozo de que un Salvador les había nacido. Imitémoslos; levantemos nosotros también un canto de acción de gracias por haber oído de Jesús y de su salvación. También alababan a Dios por lo que habían visto. Hay una música más melodiosa: lo que hemos experimentado, lo que hemos sentido en nosotros, lo que nos hemos apropiado; “las cosas que hemos hecho tocante al Rey”. No es suficiente oír acerca de Jesús. El mero acto de oír puede afinar el arpa, pero son los dedos de la fe viva los que producen la música. Si has visto a Jesús con la visión de la fe que da Dios, no consientas que las telarañas estén entre las cuerdas del arpa, sino, en alta voz, para alabanza de la soberana gracia, despierta tu salterio y tu arpa. Un motivo por el cual alababan a Dios era la concordancia que había entre lo que habían oído y lo que habían visto. Observa la última sentencia: “Como les había sido dicho”. ¿Has hallado que el Evangelio no ha sido para ti lo que la Biblia dice que debiera haber sido? Jesús dijo que te daría descanso. ¿No has gozado de la más dulce paz en él? El dijo que tendrías gozo, bienestar y vida, creyendo en él. ¿No has recibido todas estas cosas? ¿No son sus sendas, sendas de gozo y sus pasos, pasos de paz? Sin duda, tú puedes decir con la reina de Sheba: "La mitad no me ha sido dicho". "He hallado a Cristo más amable de lo que sus siervos me dijeron que es. Contemplé su parecer mientras lo describían, pero eso era un mero manchón comparado con la realidad, porque el Rey en su hermosura eclipsa toda la belleza imaginable". Sí, lo que hemos visto guarda relación, es decir, excede lo que hemos oído. Glorifiquemos, pues, y alabemos a Dios por un Salvador tan precioso y que tanto satisface.

Charles Haddon Spurgeon.

miércoles, 27 de enero de 2016

¡Guarda mi lengua! 2da Parte | Día 11 - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – ENERO 27

“Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón”.

AQUÍ tenemos en actividad tres facultades de esta bendita mujer: su memoria: ella guardaba todas estas cosas; afectos: las guardaba en su corazón; su intelecto: las confería. De modo que la memoria, los afectos y el entendimiento, todo estaba ocupado en las cosas que ella había oído. Amado, recuerda lo que has oído de tu Señor Jesús, lo que ha hecho él por ti; después haz de tu corazón el vaso de oro del maná para preservar el memorial del pan del cielo del cual te has alimentado en los días pasados. Deja que tu memoria atesore todas las cosas acerca de Cristo que tú hayas sentido, conocido o creído, y entonces deja que tus apasionados afectos lo retengan para siempre. ¡Ama a la persona de tu Señor! Trae el vaso de alabastro de tu corazón, aunque esté quebrado, y deja que todo el precioso ungüento de tu afecto corra sobre sus taladrados pies. Haz que tu intelecto piense en Jesús; medita en lo que lees; no te detengas en la superficie, penetra en la profundidad. No seas como la golondrina que toca el arroyo con sus alas, sino como el pez que penetra en la profundidad de las aguas. Habita con tu Señor; que no sea para ti como un simple caminante, que queda una sola noche, sino constríñelo, diciéndole: “Quédate con nosotros, porque se hace tarde”. Retenlo y no lo dejes ir. En la versión inglesa, en lugar de la palabra “conferir”, tenemos ponderar, que significa pesar. Prepara pues las balanzas para juzgar. Pero, ¿dónde están las balanzas que pueden pesar al Señor Jesús? “He aquí, que él levanta las islas como polvo”, ¿quién pues lo levantará e él? “Pesó los montes con balanzas”, ¿en qué balanza lo pesaremos a él? Si tu entendimiento no puede comprenderlo, deja que tus afectos lo entiendan; y si tu espíritu no puede abarcar al Señor Jesús en el puño del entendimiento, deja que lo reciba en los brazos del afecto.

Charles Haddon Spurgeon.

martes, 26 de enero de 2016

EL PECADO REMANENTE - Pr. Harvey Martínez

¡Guarda mi lengua! | Día 10 - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – ENERO 26

“Y todos los que oyeron se maravillaron de lo que los pastores les decían”.

NO debemos cesar de admirarnos de las grandes maravillas de Dios. Sería muy difícil trazar una línea divisoria entre una admiración santa, y una adoración real; porque cuando el alma está anonadada con la majestad de la gloria de Dios, aun cuando no pueda expresar esa majestad con canto, ni aun hacerlo con la cabeza inclinada, en humilde oración, sin embargo, esa alma adora silenciosamente. Nuestro Dios encarnado debe ser adorado como el Admirable. Que Dios tenga consideración de sus caídas criaturas, y, en lugar de barrerlas con el escobón de la destrucción, se encargue de su Redentor y pague el precio de su rescate, es, en verdad, maravilloso. Para el creyente, la redención es mucho más maravillosa a medida que la mira en relación consigo mismo. Es, en efecto, un milagro de la gracia que Jesús se desprenda de los tronos y prerrogativas reales para sufrir ignominiosamente por ti. Deja que tu alma prorrumpa en admiración, porque la admiración es, en este caso, una emoción muy práctica. Una admiración muy santa te guiará a una adoración agradable y a una sentida acción de gracias. Esto creará en ti una piadosa vigilancia, pues temerás pecar contra tal amor. Al sentir la presencia del poderoso Dios en la dádiva de su querido Hijo, quitarás los zapatos de tus pies, porque el lugar donde te halles será tierra santa. Serás conducido al mismo tiempo a una gloriosa esperanza. Si Jesús ha hecho cosas tan maravillosas en tu favor, sentirás que el cielo mismo no es demasiado grande para tu expectación. ¿Quién de los que quedaron pasmados ante el pesebre y ante la cruz pueden maravillarse ante otra cosa? ¿Qué otra cosa admirable puede haber para uno que ha visto al Salvador? Querido lector, puede ser que desde la quietud y soledad de tu vida, difícilmente puedas imitar a los pastores de Belén, quienes dijeron lo que habían visto y oído, pero puedes, por lo menos, llenar el círculo de los adoradores que están delante del trono, admirándote de lo que Dios ha hecho.

Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 25 de enero de 2016

¡Dame un corazón agradecido! | Día 9 - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – ENERO 25

“¿Luego deshacemos la ley por la fe? En ninguna manera; antes establecemos la ley”. Romanos 3:31.


CUANDO el creyente es adoptado en la familia de Dios, su relación con el viejo Adán y con la ley cesa enseguida; pero entonces está bajo una nueva autoridad y un nuevo pacto. Creyente, tú eres un hijo de Dios; tu primer deber es obedecer a tu Padre celestial. No tienes nada que ver con un espíritu servil, no eres un esclavo sino un hijo, y ahora, puesto que eres un amado hijo, estás obligado a obedecer el más insignificante deseo de tu padre, la más leve insinuación de su voluntad. ¿Te manda cumplir un sagrado mandato? Es peligroso que lo desatiendas, pues desobedecerías a tu Padre. ¿Te ordena que procures parecerte a Jesús? ¿No te gozas en hacer esto? ¿Te dice Jesús: “Sed perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”? Entonces no porque la ley lo ordene sino porque tu Salvador te lo manda, debes esforzarte por ser perfecto en santidad. ¿Ordena él a sus santos que se amen unos a otros? Hazlo, no porque la ley diga “ama a tu prójimo”, sino porque Jesús dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos”; y este es el mandamiento que os ha dado “que os améis los unos a los otros”. ¿Se te dice que repartas a los pobres? Cumple con eso, no porque la caridad sea una carga que no te atreves a esquivar, sino porque Jesús enseña “al que te pide, da”. ¿Dice la Biblia “ama a Dios con todo tu corazón”? Considera el mandamiento y replica: “¡Ah!, mandamiento, Cristo ya te ha cumplido; por lo tanto, yo no tengo necesidad de cumplirte para mi salvación, pero me gozo en obedecerte porque Dios ahora es mi Padre y tiene un derecho sobre mi que yo no quiero discutir”. Que el Espíritu Santo haga que tu corazón obedezca al irresistible poder del amor de Cristo, para que tu petición pueda ser: “Guíame por la senda de tus mandamientos; porque en ella tengo mi voluntad”. La gracia es la madre y el ama de la santidad y no la defensora del pecado.

Charles Haddon Spurgeon.

domingo, 24 de enero de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – ENERO 24

“Marta se distraía en muchos servicios”. Lucas 10:40.

SU falta no consistió en que ella servía: la condición de siervo le sienta bien a todo cristiano. “Yo sirvo” debiera ser el lema de todos los príncipes de la real familia del cielo. Su falta tampoco consistió en que ella desempeñase muchos servicios. Nunca podemos hacer demasiado. Hagamos todo lo que nos es posible; que la mente, el corazón y las manos estén ocupadas en el servicio del Maestro. Tampoco consistió su falta en que estuviera ocupada en la preparación de una fiesta para el Maestro. ¡Dichosa Marta, que tuvo oportunidad de agasajar a tan bendito huésped; y dichosa, también, porque tuvo el valor de poner toda su alma, tan sinceramente, en tal ocupación! Su falta consistió en que ella “se distraía en muchos servicios”, de suerte que olvidaba a Jesús, y sólo recordaba el servicio. Ella permitía que el servicio anulase la comunión y así presentaba un deber manchado con la sangre del otro. Debemos ser Marta y María a la vez. Tenemos que servir mucho y, al mismo tiempo, tener mucha comunión. Para esto necesitamos grande gracia. Es más fácil servir que estar en comunión. Josué nunca se cansó en la lucha con los amalecitas, pero Moisés, estando en oración, en la cumbre de la montaña, necesitó dos ayudadores para que le sostuviesen las manos en alto. Cuanto más espiritual sea el trabajo más pronto nos cansamos. Las frutas más delicadas son las más difíciles de cultivar. La mayor parte de las gracias espirituales son sumamente difíciles de cultivar. Amado, al mismo tiempo que no olvidamos las cosas externas, que son muy buenas en sí mismas, debemos también procurar disfrutar de una viva y personal comunión con Jesús. No te olvides de sentarte a los pies del Salvador, aun bajo el especioso pretexto de estar sirviéndole. La primera cosa para la salud de nuestra alma, la primera cosa para su gloria, y la primera cosa para nuestra utilidad es conservarnos en perpetua comunión con el Señor Jesús, y ver que la vital espiritualidad de nuestra religión sea mantenida sobre y por encima de cualquier otra cosa del mundo.

Charles Haddon Spurgeon.

sábado, 23 de enero de 2016

BIENAVENTURADOS LOS MANSOS - PR. SUGEL MICHELÉN

LECTURAS VESPERTINAS – ENERO 23

“Nos acordaremos de tus amores más que del vino”. Cantares 1:4.

JESÚS no permitirá que su pueblo olvide su amor. Si todo el amor que su pueblo ha gozado fuese olvidado, él lo visitaría con nuevo amor. “¿Olvidas mi cruz?” –dice él- “yo te la haré recordar; pues en mi mesa me manifestaré a ti otra vez. ¿Olvidas lo que hice por ti en el consejo secreto de la eternidad? Yo te lo recordaré, porque tú necesitarás un consejero, y me hallarás pronto a tu llamado”. Las madres no dejan que sus hijos las olviden. Si el hijo ha ido a Australia y no escribe al hogar, su madre le pregunta en una carta, “¿has olvidado Juan a tu madre?” Entonces llega una amable carta que demuestra que la suave advertencia no fue en vano. Así es con Jesús. El nos dice: “Recuérdame”; y nuestra respuesta es: “Nos acordaremos de tus amores”. Nosotros recordaremos tu amor y su incomparable historia. Tu amor es tan antiguo como la gloria que tuviste con el Padre antes que el mundo fuese. Recordamos, oh Jesús, tu eterno amor cuando llegaste a ser nuestro Fiador y nos desposaste contigo. Recordamos el amor que te inspiró el sacrificio de ti mismo, amor que, hasta la plenitud del tiempo, pensó en ese sacrificio, y ansió la hora acerca de la cual en la cabecera del libro está escrito de ti: “He aquí, vengo”. Recordamos tu amor, oh Jesús, cómo se manifestó a nosotros en tu santa vida, desde el pesebre de Belén hasta el huerto de Getsemaní. Nosotros seguimos tus pisadas desde la cuna al sepulcro, porque todas tus palabras y todas tus obras fueron amor, y nos regocijamos en tu amor, que la muerte no agotó; tu amor, que brilló con esplendor en tu resurrección. Recordamos aquel ardiente fuego de amor que nunca te hará guardar silencio hasta que tus escogidos estén todos albergados en seguridad, hasta que Sión sea glorificada y Jerusalén se establezca sobre sus eternos fundamentos de luz y amor en el cielo.

Charles Haddon Spurgeon.

viernes, 22 de enero de 2016

¡Hazme una sierva! 2da Parte | Día 8 - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – ENERO 22

“¿Teme Job a Dios de balde?” Job 1:9.

ESTA fue la perversa pregunta de Satán tocante a este hombre recto de la antigüedad, pero hay muchos hoy en cuanto a quienes se puede con justicia formular esta pregunta, pues aman a Dios por costumbre, porque él los prospera; pero si las cosas les fueran mal, abandonarían toda la fe en Dios de la que hacen alarde. Si pueden ver claramente que, desde el momento de su supuesta conversión, el mundo los ha prosperado, entonces seguirán amando a Dios en una pobre forma carnal, pero si tienen que hacer frente a la adversidad, entonces se rebelan contra el Señor. El amor de los tales es el amor a la comida, no al que les da alojamiento; un amor a la despensa, no al dueño de la casa. El verdadero cristiano espera recibir su galardón en la vida venidera, y, en este mundo, espera sufrir durezas. La promesa del antiguo pacto era prosperidad, pero la promesa del nuevo pacto es adversidad. Recuerda las palabras de Cristo: “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará; y todo aquel que lleva fruto” -¿qué?- “le limpiará para que lleve más fruto”. Si llevas fruto, tendrás que sufrir aflicción. “¡Ay!” –dirás tú-, “qué terrible perspectiva”. Pero esta aflicción produce tan preciosos resultados, que el cristiano que está sometido a ella tiene que aprender a regocijarse en las tribulaciones, porque en la medida que abundan sus tribulaciones así abundan también sus consolaciones en Cristo Jesús. Si eres un hijo de Dios puedes estar seguro de que no dejarás de conocer la vara de la aflicción. Tarde o temprano todo lingote de oro tiene que pasar por el fuego. No temas, sino regocíjate de que te sean reservados tiempos tan fructíferos, pues en ellos serás separado del afecto a la tierra y hecho idóneo para el cielo; serás librado de la adhesión a lo presente y se te hará anhelar las cosas eternas que pronto te serán reveladas. Cuando sientas que, en cuanto al presente, no sirves a Dios por interés, entonces te regocijarás en el infinito galardón del futuro.

Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 21 de enero de 2016

BIENAVENTURADOS LOS QUE LLORAN - PR. SUGEL MICHELÉN


¡Hazme una sierva! | Día 7 - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – ENERO 21

“Y teniendo gran sed, clamó luego a Jehová, y dijo: Tú has dado esta gran salud por mano de tu siervo, ¿y moriré yo ahora de sed?”

SANSÓN estaba sediento y a punto de morir. La dificultad era diferente de todas las que el héroe había afrontado antes. Procurar meramente que la sed sea mitigada no es nada en comparación con la enorme empresa de librarse de mil filisteos; pero, cuando la sed lo acometió, Sansón sintió que aquella leve dificultad era más gravosa que las grandes dificultades anteriores, de las cuales había sido tan singularmente librado. Cuando el pueblo de Dios ha logrado una grande victoria es muy común que halle después muy penosa cualquier insignificante aflicción. Sansón mató a mil filisteos y los apiló en montones, y, después desfallecía por un poco de agua. Jacob luchó con Dios en Peniel y venció a la misma Omnipotencia, y, después, “cojeaba de su anca”. Es extraño que deba haber una contracción del tendón cuando ganamos la batalla, como si el Señor debiera enseñarnos nuestra pequeñez y nuestra nulidad para guardarnos dentro de los límites. Sansón se jactaba muy ruidosamente cuando dijo: “Yo maté mil hombres”. Su jactanciosa garganta pronto se enronqueció con sed, y él recurrió a la oración. Dios tiene muchos medios para humillar a su pueblo. Querido hijo de Dios, si después de gozar de gran bendición te sientes muy abatido, no creas que tu caso sea inusitado. Cuando David subió al trono de Israel, dijo: “Y yo el día de hoy soy débil, aunque ungido rey”. Debes esperar sentirte muy débil cuando estés disfrutando de tus más grandes triunfos.
Si el Señor ha obrado por ti, en el pasado, grandes portentos, tu presente dificultad no será otra cosa que la sed de Sansón, y el Señor no te dejará desmayar ni permitirá que la hija del incircunciso triunfe sobre ti. El camino del dolor es el camino del cielo, pero hay fuentes de refrigerantes aguas a lo largo del camino. Así, probado creyente, alienta tu corazón con las palabras de Sansón, y descansa en la seguridad de que Dios te librará en breve.

Charles Haddon Spurgeon.