Versículo para hoy:

viernes, 31 de octubre de 2014

¿Se terminó la Reforma? - Kevin DeYoung


LA REFORMA Y EL HOMBRE - Francis A. Schaeffer


      La Biblia afirma que tú eres maravilloso porque has sido hecho a imagen de Dios, pero explica tu bajeza porque en un punto histórico del espacio y el tiempo el hombre cayó. El creyente reformado sabía que el hombre se condenaba porque se había rebelado contra Dios. Pero este creyente y la gente que siguiendo la Reforma construyó la cultura del norte de Europa sabía que, si bien el hombre es moralmente culpable delante de Dios, no debe ser considerado como nada. El hombre moderno tiene la tendencia a pensar que no es nada. Los cristianos reformados, por el contrario, sabían que eran lo más opuesto a nada porque eran conscientes de haber sido creados a la imagen y semejanza de Dios. Incluso los que simplemente eran seres caídos, sin la solución cristiana, sin haberse aprovechado de la obra redentora de Cristo, los que se condenaban, no eran considerados -ni siquiera éstos- como nada. Cuando la Palabra de Dios, la Biblia, fue escuchada, la Reforma trajo resultados extraordinarios, tanto en los individuos que se convertían en cristianos, como en la cultura y la sociedad en general.
      Lo que la Reforma nos dice, pues, a nosotros hoy es que Dios ha hablado y su Palabra se halla registrada en las Escrituras. Y Dios por medio de esta Palabra suya nos ha dicho algo tanto de lo que está "arriba" como en relación a lo de "abajo". Dios habló en una auténtica revelación que de sí mismo hizo concerniente a las "cosas celestiales", y habló también en una verdadera revelación acerca de la naturaleza, es decir: el cosmos y el hombre. Por consiguiente, la Biblia ofrece una solución al problema que atormentó a Leonardo da Vinci; la única solución. Los cristianos de la Reforma hallaron esta solución y tuvieron una auténtica unidad de conocimiento. Simplemente, ¡se ahorraron el problema del Renacimiento; el problema de la naturaleza y la gracia! Ellos poseyeron una verdadera unidad, no porque fueran más inteligentes, sino porque buscaron esta unidad en lo que Dios había revelado en ambas áreas del conocimiento. En contraste con el humanismo que había sido soltado por Tomás de Aquino, y por la forma católico-romana del mismo, no hubo para la Reforma ninguna porción autónoma.
       No significa esto que no hubiera libertad para el arte o la ciencia. Ocurrió precisamente todo lo contrario; porque los reformados se encontraron con la posibilidad de verdadera libertad dentro de las formas de la revelación. Aunque el arte y la ciencia tengan libertad, no son actividades autónomas: el artista y el cintífico se hallan también bajo la revelación de las Escrituras. Como vamos a comprobar, cuando el arte o la ciencia han intentado ser realizaciones autónomas, se ha manifestado un cierto principio, siempre, que lleva en sí el germen de la destrucción: la naturaleza "se come" a la gracia y el arte y la ciencia pronto comienzan a ser cosas sin sentido, vacías de significado auténtico.
         La Reforma tuvo consecuencias extraordinarias e hizo posible la cultura que muchos de nosotros amamos: aunque nuestra generación quiera ahora echarla por la borda. La Reforma nos confronta con un Adán que, para usar una expresión contemporánea, era un hombre no programado: no una simple pieza de algún sistema de computadores. Una de las cosas que caracterizan al hombre del siglo XX es que no tiene discernimiento para darse cuenta de esto, dado que se halla empapado por un concepto de determinismo. Pero la postura bíblica resulta clara: es imposible explicar el ser humano como totalmente condicionado y determinado, y esta postura es la que vindicó el concepto de la dignidad del hombre. La gente hoy intenta aferrarse a la dignidad humana, pero no sabe cómo, porque ha perdido la verdad de que el hombre es hecho a imagen de Dios. El hombre que describe la Biblia, el hombre que presentó la Reforma, es el Adán que, pese a sus pecados, es un ser humano no programado, un hombre con significado inmerso en una historia con significado, un hombre, en suma, que puede cambiar la historia.
         En el pensamiento reformado tenemos, pues, un hombre que es alguien. Mas, al mismo tiempo, se trata de un hombre que se ha rebelado: y se ha rebelado realmente; no es la suya una "contestación" para "hacer teatro". Ahora bien, por cuanto es un ser no programado y se ha rebelado realmente, tiene verdadera responsabilidad moral. Es éticamente culpable. Y de ahí que los reformadores comprendieran algo más. Tenían una comprensión bíblica de la obra de Cristo. Entendieron que Jesucristo murió en la cruz como sustituto y como propiciación para salvar a los hombres de su culpa verdadera. Hemos de comprenderlo bien: tan pronto como comenzamos a minimizar el concepto bíblico de la culpa moral auténtica, bien sea mediante contemporizaciones psicológicas, o teológicas o de cualquier otra clase, nuestras opiniones sobre la obra de Jesús no serán ya más bíblicas. Cristo murió por un hombre que tenía verdadera culpa moral, por cuanto había hecho una elección real y verdadera.

Fragmento tomado del libro HUYENDO DE LA RAZÓN  de Francis A. Schaeffer

31 de octubre – COMIENZA Y TERMINA CON CRISTO

En lo que atañe a la ley, esta intervino para que aumentara la transgresión. Pero allí donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, a fin de que, así como reinó el pecado en la muerte, reine también la gracia que nos trae justificación y vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Señor. Romanos 5:20-21.

Cada día me doy cuenta que lo más saludable para mi alma es tratar de caminar siempre en santidad, pero para hacer esto, primero tengo que venir a Jesucristo como un pecador. Voy a tratar de ser perfecto, voy a luchar por tener todas las virtudes y abandonar todas las falsedades pero, al permanecer ante Dios, mi mayor felicidad es sentarme en aquel lugar donde conocí a Jesús por primera vez, en la roca de su salvación, que no tiene nada que ver con mi propia justicia, sino con la suya. Depende de esto: la manera más feliz de vivir es hacerlo como un pobre pecador que es nada en sí mismo y tiene a Jesucristo como el todo en todo. Puedes alcanzar un alto grado de santificación, hacer progresos extraordinarios en la gracia, desarrollar todas las virtudes que quieras; pero ruego con fervor que nunca pongas esto en el lugar que solo Cristo debe ocupar. Si has comenzado en Cristo, termina en él. Si has comenzado en la carne y continúas en la carne, sabemos cuáles serán los nefastos resultados. Pero si has empezado con Cristo como tu Alfa, deja que él sea tu Omega. Mi oración es que cuando alcances ciertas virtudes, nunca pienses que estás en un lugar más elevado, porque no es así, sino que te están encaminando a tu propia ruina.

A través de la Biblia en un año: Isaías 64-66

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

jueves, 30 de octubre de 2014

30 de octubre – UNA ELECCIÓN REDENTORA

Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, llamado para que, mediante la fe, los elegidos de Dios lleguen a conocer la verdadera religión. Tito 1:1.

En las Escrituras hay una doctrina que proviene del Padre en particular. Es la doctrina de la elección. El Padre nos ha elegido para que seamos su pueblo. En las Escrituras, por todas partes, esto se señala como la obra de la primera persona de la bendita Trinidad: elegir para sí mismo un pueblo que viva para alabar su gloria. Ahora bien, hay muchos que quieren entender esta doctrina. He conocido a muchos inconversos que quieren entenderla. Con frecuencia recibo cartas de personas que no la comprenden. Dicen que sentirían paz si lograran entender esa doctrina. Pero si esta noche hay algunos de ellos aquí, les hablaré. Tú no puedes entender la elección, no puedes llegar al Padre por un camino recto desde donde estás. Solo lee la señal: «Nadie llega al Padre sino por mí (Jesús)» (Juan 14:6). Entonces, si quieres entender la elección, comienza con la redención. Nunca entenderás la elección eterna si no comienzas en la cruz. Empieza con esto: «en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados» (2 Corintios 5:19).

Sería algo raro que nuestros hijos insistieran en ir a la universidad antes de ir al colegio. Sería algo extraño si un hombre tomara su Biblia y comenzara a leerla de atrás hacia delante y leyera primero el Apocalipsis, y si todos los hombres pronunciaran la oración del Señor comenzando por el «Amén» y así siguieran hasta llegar al «Padre Nuestro». Sin embargo, algunos insisten en esto. Les fascina el misterio de la soberanía y la elección y se sienten obligados a comenzar por ello. No existe otro camino a la elección que no sea la redención.

A través de la Biblia en un año: Isaías 61-63

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

miércoles, 29 de octubre de 2014

29 de octubre – UN PARIENTE CERCANO

«¡Que el Señor lo bendiga!» exclamó Noemí delante de su nuera. «El Señor no ha dejado de mostrar su fiel amor hacia los vivos y los muertos. Ese hombre es nuestro pariente cercano; es uno de los parientes que nos pueden redimir». Rut 2:20.

Tenemos la tentación de considerar la humanidad de nuestro Señor como algo muy diferente a nuestra propia humanidad; estamos prestos a espiritualizarla y no pensar en él como hueso de mis huesos y carne de mi carne. Todo esto es un grave error, podemos pensar que estamos honrando a Cristo al tener tal concepción, pero Cristo nunca se siente honrado con algo que no sea verdad. Él fue un hombre, un verdadero hombre, un hombre de nuestra misma raza, el Hijo del Hombre. Es cierto que fue un hombre representativo, el segundo Adán: «Ya que ellos son de carne y hueso, él también compartió esa naturaleza» (Hebreos 2:14).

Ahora bien, esa participación en nuestra naturaleza lo acerca a nosotros. En su naturaleza como hombre, aunque también era Dios, fue, de acuerdo a la ley hebrea, nuestro pariente, nuestro pariente cercano. Ahora, según la ley, si se perdía una herencia, el pariente más cercano tenía derecho a redimirla. Nuestro Señor Jesucristo ejerció su derecho legal y, al vernos vendidos como esclavos y privados de nuestra herencia, vino para redimirnos, tanto a nosotros como a todas nuestras posesiones perdidas. Es una gran bendición tener un pariente como ese. La circunstancia de mayor gracia en la vida de Rut fue dirigirse a los campos de Booz y descubrir que él era su pariente cercano. Y nosotros que hemos espigado en los campos de la misericordia alabamos al Señor porque su Hijo único es nuestro pariente cercano, nuestro hermano, nacido para la adversidad.

A través de la Biblia en un año: Isaías 57-60

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

martes, 28 de octubre de 2014

28 de octubre - ¿UN SIERVO LEAL O UN ENEMIGO?

Luego miré, y oí la voz de muchos ángeles que estaban alrededor del trono, de los seres vivientes y de los ancianos. El número de ellos era millares de millares y millones de millones. Cantaban con todas sus fuerzas: «¡Digno es el Cordero, que ha sido sacrificado, de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría, la fortaleza y la honra, la gloria y la alabanza!» Apocalipsis 5:11-12.

De nada sirve que un hombre diga, refiriéndose a un monarca: «Siento un gran respeto por el monarca en cuanto a su carácter en particular. No haría nada para dañarlo, hasta podría tenerle respeto. Pero como rey nunca le rendiré homenaje, nunca lo obedeceré. De hecho, haré todo lo que pueda para quitar la corona de su cabeza». ¿Pudiera el rey considerar a esa persona como otra cosa que no fuera su enemigo? Sería en vano que el hombre dijera: «En privado puedo ser tu amigo». El rey diría: «Oh, pero yo estimo mi corona tanto como mi vida». Así mismo el Señor Jesús no puede separar su derecho a la corona de su deidad. Él, «siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse» (Filipenses 2:6), y es llamado «Dios sobre todas las cosas. ¡Alabado sea por siempre!» (Romanos 9:5). Aquel que caminó sobre las olas del mar de Galilea, cuya voz hizo a la muerte soltar su presa, aquel que abrió las puertas del paraíso para que entrara el ladrón moribundo, dice ser igual al Padre Eterno, y así como él es «Dios sobre todas las cosas»; por tanto, es en vano que digas que respetas su carácter como hombre si no lo aceptas en su deidad. A menos que lo aceptes en su carácter oficial como Salvador de los pecadores, serás contado entre sus enemigos.

A través de la Biblia en un año: Isaías 53-56

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

lunes, 27 de octubre de 2014

27 de octubre – UNA FRAGANCIA SANTA

Sin embargo, gracias a Dios que en Cristo siempre nos lleva triunfantes y, por medio de nosotros, esparce por todas partes la fragancia de su conocimiento. Porque para Dios nosotros somos el aroma de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden. Para estos somos olor de muerte que los lleva a la muerte; para aquellos, olor de vida que los lleva a la vida. 2 Corintios 2:14-16.

El Señor Jesús mantiene una íntima comunión con aquellos que lo conocen y ejerce una poderosa influencia sobre ellos. Él es bendito, y produce bendición. Para quienes lo aman, Jesucristo se convierte en el sabor de vida que los lleva a la vida. Para aquellos que son rebeldes y lo desprecian una y otra vez, se convierte en sabor de muerte que los lleva a la muerte. Nuestro Salvador, entonces, ejerce una influencia sobre todos aquellos que entran en comunión e intimidad con él. Si comparo dicha naturaleza humana con el barro, la tengo que comparar con el barro perfumado, que esparce su perfume por todas partes. No puedes escuchar hablar de Jesús sin recibir o rechazar una bendición. Repito, él se convierte en una bendición para todos aquellos que lo rodean o, por el contrario, si se rechaza esa bendición, ocasiona un sentimiento de culpa en aquellos que lo rechazan. Él puede ser, o bien la roca sobre la que fundamos nuestra esperanza y nuestra fe, o la piedra de tropiezo que hace caer a los que tropiezan en su Palabra, al ser desobedientes.

A través de la Biblia en un año: Isaías 49-52

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

domingo, 26 de octubre de 2014

26 de octubre – EL AMOR Y LA DISCIPLINA

En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre. Y ya han olvidado por completo las palabras de aliento que como a hijos se les dirige: «Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor ni te desanimes cuando te reprenda, porque el Señor disciplina a los que ama, y azota a todo el que recibe como hijo. Lo que soportan es para su disciplina, pues Dios los está tratando como a hijos. ¿Qué hijo hay a quien el padre no disciplina?» Hebreos 12:4-7.

El amor y la misericordia de Dios hacia sus hijos es constante; cuando estos se desvían, él lamenta toda su culpa y su pecado. Entonces toma la vara en su mano y, a veces, los hace llorar con amargura debido al dolor que el castigo provoca. Aplica la vara a sus mismas almas y el hierro a sus espíritus, los hace llorar y gemir y suspirar, pero todo lo que hace es en su misericordia, porque está decidido a salvarlos. No permitirá que vayan sin castigo, porque tiene misericordia de su necedad y su pecado. Y nota también que el propio castigo es un acto de misericordia, no hay un latigazo más de los que deben ser, ni un golpe más de los que están determinados, ni una gota de amargura más allá de las que son, y dicha gota nunca es demasiado amarga; la aflicción tiene su medida y es balanceada y sopesada, todo ocurre como debe ser, nunca más de lo que es necesario.

A través de la Biblia en un año: Isaías 45-48

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

sábado, 25 de octubre de 2014

25 de octubre – NO ES LO QUE PARECE

Cuando traté de comprender todo esto, me resultó una carga insoportable, hasta que entré en el santuario de Dios; allí comprendí cuál será el destino de los malvados. Salmo 73:16-17.

Hay tiempos cuando parece que los malvados logran todo lo que se proponen. Esta tierra no es el reino de la justicia final, todavía no estamos compareciendo ante el trono del juicio de Dios. Dios permite que por el momento algunas cosas estén confusas. Aquellos que más lo estiman con frecuencia son los menos estimados por los hombres, y aquellos que no lo tienen en cuenta parecen acaparar todos los tesoros del mundo hasta que se les saltan los ojos de gordura y tienen más de lo que cualquier corazón pudiera desear. Que ningún hijo de Dios se asombre de esto.

También es cierto que los malvados triunfan y los servidores de la iniquidad se deleitan en los mejores lugares de esta tierra. Los justos no tienen que asombrarse de estar sufriendo ahora pues este ha sido el destino del pueblo de Dios en todas las épocas, y ha habido tiempos en la historia de la humanidad cuando parece que Dios está sordo ante los lamentos de su pueblo que sufre. En dichos tiempos también se ha comprobado el poder de la Palabra de Dios. Cuando tu barca atraviesa un mar en calma, la Palabra de Dios puede llegar a convertirse en letra muerta para ti, pero cuando las olas son enormes y amenazan con ahogarte, y te hundes cada vez más y temes que las profundidades te traguen, entonces comienzas a poner a prueba las promesas de Dios y a comprobar el poder de la Palabra de Dios. Cuando su dulzura inexplicable cautiva tu corazón, entonces puedes reconocer que la Palabra de Dios te ha enseñado. Te das cuenta que «dichoso es aquel a quien tú, Señor, corriges; aquel a quien instruyes en tu ley» (Salmo 94:12).

A través de la Biblia en un año: Isaías 41-44

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

viernes, 24 de octubre de 2014

24 de octubre – PROTECCIÓN DIVINA

¿No son todos los ángeles espíritus dedicados al servicio divino, enviados para ayudar a los que han de heredar la salvación? Hebreos 1:14.

¡Cuán seguros y felices nos deberíamos sentir al saber que Dios ha encargado a los ángeles para que nos cuiden! Mi querida hermana, no te pongas tan nerviosa la próxima vez que haya una pequeña tormenta, o incluso una gran tormenta. No tengas miedo, mi querido amigo, cuando la enfermedad visite tu hogar.

¡Cuán santos debiéramos ser al tener seres tan santos velando por nosotros! Si los ángeles están siempre a tu alrededor, ten en cuenta cómo te comportas. ¿Habrías hablado como lo hiciste cuando entraste por esa puerta si hubieras visto un ángel de pie a tu lado, escuchando lo que decías? Oh, no, actúas con mucho decoro cuando hay alguien cerca a quien respetas. ¡Con cuánta frecuencia controlas tu lengua afilada cuando te puede escuchar un cristiano o una cristiana a quien estimas mucho! ¡Cuántas cosas haces que no harías delante de alguien a quien amas! Ya sea que estemos solos o acompañados, evitemos pecar, porque los ángeles siempre nos están mirando, y el ángel del Señor también nos mira. Que por su gracia nos mantenga en su santo camino y, si permanecemos en él, nos libraremos de toda maldad mientras estemos aquí, y al final veremos su rostro con gran alegría y viviremos con él para siempre.

A través de la Biblia en un año: Isaías 37-40

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

jueves, 23 de octubre de 2014

23 de octubre – NUESTRO MÁS QUERIDO AMIGO

Pero cuando se manifestaron la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador, él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia sino por su misericordia. Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo, el cual fue derramado abundantemente sobre nosotros por medio de Jesucristo nuestro Salvador. Así lo hizo para que, justificados por su gracia, llegáramos a ser herederos que abrigan la esperanza de recibir la vida eterna. Tito 3:4-7.

¡Oh, cuánto le debemos al Espíritu Santo! Hablo con ustedes que lo conocen. Fue el Espíritu Santo el que te despertó de tu letargo, el que te convenció de pecado, el que te consoló y ¡en qué dulce forma todavía te consuela el Divino Consolador! Sin embargo, lo resistimos y lo entristecimos. ¿No recuerdas, en tu juventud, cómo traicionaste tus convicciones, cómo acallaste tu conciencia para que no te reprendiera? Ese Espíritu bendito, a quien disgustamos y rechazamos, pudiera haberse ido y habernos abandonado para no luchar más con nosotros; pero nos amó tanto que vino e hizo su morada en nosotros, y ahora habita en nosotros. Se rebajó dentro de la pequeña celda de nuestro pobre corazón para encontrar un templo y hacerlo su habitación para siempre. Ay, alma mía, ¿cómo pudiste entristecerlo alguna vez? ¿Cómo pudiste haber resistido al mejor y más tierno de los amigos?

A través de la Biblia en un año: Isaías 33-36

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

miércoles, 22 de octubre de 2014

22 de octubre – NOSOTROS ESTUVIMOS ALLÍ

Por eso, de la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, vivan ahora en él, arraigados y edificados en él, confirmados en la fe como se les enseñó, y llenos de gratitud. Colosenses 2:6-7.

El delito más grande que se ha cometido contra el cielo fue el de asesinar la deidad, cuando los hombres clavaron en la cruz al Hijo de Dios y lo mataron como si fuera un criminal. ¿Dónde están los miserables que cometieron tan horrible hecho? Aquí están, no voy a decir que están delante de nosotros porque cada uno de nosotros lleva uno adentro. ¿Cómo puedo entonces hablarles yo a ustedes? Bueno, quizás es mejor así porque entonces, desde lo más profundo de mi corazón, les puedo rogar que permanezcamos al pie de la cruz y contemos las gotas de sangre y digamos: «Estas gotas han lavado mi pecado, sin embargo, yo ayudé a derramarlas. Esas manos, esos pies, me salvaron, sin embargo, yo los clavé allí. Ese costado abierto es el refugio de mi espíritu culpable, sin embargo, mi pecado provocó ese horrible hueco. Fue mi pecado el que mató a mi Salvador». ¡Oh, pecado, tres veces maldito, fuera de aquí! ¡Fuera de aquí! Vengamos con gozo solemne, con dolor bendito, y sentémonos debajo de la cruz para ver lo que ha hecho el pecado y, sin embargo, notemos también cómo aquel que murió en la cruz del Calvario borró ese mismo pecado.

A través de la Biblia en un año: Isaías 29-32

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

martes, 21 de octubre de 2014

21 de octubre – ODIA TU PECADO

Y ahora, queridos hijos, permanezcamos en él para que, cuando se manifieste, podamos presentarnos ante él confiadamente, seguros de no ser avergonzados en su venida. 1 Juan 2:28.

Cuando la ley de Dios nos dice: «No harás», está colocando una señal de peligro que nos advierte acerca de los lugares peligrosos. Y cuando dice: «Esto harás», está señalándonos el camino mejor y más seguro. No hay nada en la ley de Dios que te prive de la felicidad; solo te prohíbe lo que te causará dolor. Sabemos que es así y por eso nos detenemos e inclinamos nuestro rostro y lamentamos haber sido tan tontos como para cometer esa transgresión, tan malvados en nuestra obstinación suicida como para hacer aquello que Dios odia y que tanto nos daña.

Recuerden que les estoy hablando a aquellos de ustedes que son salvos, a aquellos cuyos pecados han sido perdonados. En lo profundo de mi corazón puedo escuchar al resto decir: «¿No nos dejarás unirnos contigo en el arrepentimiento para también ser perdonados?» Bendito seas, sí, sí, Dios te ayudará a unirte a nosotros y si lo haces, también encontrarás el perdón porque ¡el perdón viene por el arrepentimiento!

Amados, mientras más amen a su Señor, más odiarán el pecado. Si con frecuencia te sientas a su mesa y metes tu mano en su plato, si reclinas tu cabeza en su pecho así como Juan, si eres favorecido con la hermandad del Bienamado, sé que a menudo encontrarás lugares de reposo donde podrás derramar tus lágrimas de amargo arrepentimiento por haber pecado contra un Salvador como Jesús.

A través de la Biblia en un año: Isaías 25-28

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

lunes, 20 de octubre de 2014

20 de octubre – PASADO, PRESENTE Y FUTURO

«Vienen días» afirma el Señor, «en los cuales el que ara alcanzará al segador y el que pisa las uvas, al sembrador». Amós 9:13.

Cuando las personas escuchan lo que Dios hizo en el pasado, una de las cosas que dicen es: «Ah, pero eso fue hace mucho tiempo». Piensan que los tiempos han cambiado desde entonces. Otros entre ustedes dicen: «Bueno, considero esas cosas grandes prodigios, milagros. No podemos esperar que sucedan todos los días». Esa es la razón por la cual no las vemos en la actualidad. Si hubiéramos aprendido a esperarlas, sin duda las obtendríamos, pero las colocaríamos en un estante, como si fueran cosas fuera de nuestro estilo de religión moderado, como curiosidades de la historia de las Escrituras. Creemos que esas cosas, aunque ciertas, son prodigios de la Providencia, no podemos imaginarlas como parte del trabajo ordinario de su poder maravilloso. Les ruego, hermanos, que desechen esa idea, que la saquen de su mente. Todo lo que Dios ha hecho en su propósito de convertir a los pecadores debe considerarse como un precedente, porque «La mano del Señor no es corta para salvar, ni es sordo su oído para oír» (Isaías 59:1). ¿Ha cambiado Dios? ¿Acaso no es él un Dios inmutable, el mismo ayer, hoy y siempre? ¿No es eso un argumento más que suficiente para pensar que lo que Dios hizo en algún momento lo puede volver a hacer? Incluso, creo que debo ir un poco más allá y decir que lo que una vez hizo es una profecía de lo que hará otra vez, que se repetirán las poderosas obras que ha llevado a cabo en los tiempos pasados, y otra vez se cantará en Sión la canción del Señor, y una vez más será glorificado.

A través de la Biblia en un año: Isaías 21-24

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

domingo, 19 de octubre de 2014

19 de octubre – TEN FE EN DIOS

Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Hebreos 11:1-2.

Siempre que Dios ha hecho una obra poderosa, la ha hecho mediante el uso de un instrumento insignificante. Para derrotar a Goliat utilizó al pequeño David, cuando no era más que un jovencito. Cuando Dios mató a Sísara, fue mediante una mujer que usó un martillo y un clavo. Dios ha llevado a cabo sus más grandes obras utilizando los instrumentos más insignificantes: este es un hecho que se repite en todas las obras de Dios. Pedro, un pescador que estuvo presente en Pentecostés. Lutero, un humilde monje que protagonizó el movimiento de la Reforma. Whitefield, un mesero de una taberna en Gloucester en los tiempos del avivamiento del siglo diecinueve, y así será hasta el final de los tiempos. Dios no utiliza las carrozas y los caballos de Faraón sino que trabaja por medio de la vara de Moisés; no muestra sus maravillas en el torbellino y la tempestad, sino que lo hace mediante el silbido apacible, para que toda la gloria y el honor sean suyos.

¿No nos anima eso a ti y a mí? ¿Por qué no puede Dios emplearnos para llevar a cabo su obra poderosa en este lugar? Además, en todas estas historias de las obras poderosas de Dios en los tiempos pasados hemos notado que siempre que Dios hizo algo grande, fue por medio de alguien que tenía una gran fe. Los hombres que tienen una fe grande hacen grandes cosas. Fue la fe de Elías la que derrotó a los profetas de Baal. Lo mismo sucedió con Whitefield; él creyó y esperó que Dios hiciera grandes cosas. Cuando se dirigió al púlpito, creyó que Dios iba a bendecir a su pueblo, y Dios lo hizo. Una fe pequeña puede hacer pequeñas cosas, pero una fe grande recibirá gran honor.

A través de la Biblia en un año: Isaías 17-20

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

sábado, 18 de octubre de 2014

18 de octubre – TRABAJA EN EQUIPO

¿Quién eres tú para juzgar al siervo de otro? Que se mantenga en pie, o que caiga, es asunto de su propio señor. Y se mantendrá en pie, porque el Señor tiene poder para sostenerlo. Romanos 14:4.

Si todos estamos bajo la autoridad del mismo Maestro, entonces no discutamos. Es penoso que los ministros se critiquen unos a otros y que los maestros de Escuelas Dominicales hagan lo mismo. Es una actitud miserable no poder soportar ver el bien que han hecho otras denominaciones diferentes a la nuestra que tienen otro estilo de trabajo. Si un nuevo labrador llega al campo y usa una chaqueta de un corte diferente y un pico con una forma distinta, ¿debo convertirme en su enemigo? Si hace su trabajo mejor de lo que yo hago el mío, ¿debo sentirme celoso?

Hermano, si el gran Señor te empleó, no tienes por qué cuestionar lo que hace. Quizá no me guste cómo te ves y no sé cómo podré trabajar contigo, pero si el Señor te empleó, no tengo derecho a juzgarte, porque me atrevería a afirmar que te parezco tan raro como tú a mí. Si se inventan nuevos métodos de predicar el evangelio, deja que los hermanos los usen; y si no los podemos imitar, sintamos al menos que todavía somos uno solo, porque «uno es nuestro Maestro, Jesucristo».

A través de la Biblia en un año: Isaías 13-16

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

viernes, 17 de octubre de 2014

17 de octubre – QUITA LOS ÍDOLOS

No se vuelvan a los ídolos inútiles, ni se hagan dioses de metal fundido. Yo soy el Señor su Dios. Levítico 19:4.

En todas las épocas, desde la caída del hombre, ha existido la tendencia en el corazón humano de olvidarse de Dios y huir de su presencia. La idolatría ha sido el pecado de todas las naciones, incluyendo el pueblo escogido por Dios, los judíos, e incluyendo ciertas personas que se llaman cristianas pero se construyen ídolos de cruces e imágenes. Este principio impuro de no tomar en cuenta a Dios y poner algo en nuestras mentes entre nosotros y nuestro Creador, se presenta en todo lugar, en cualquier tipo de pensamiento.

Cuando el hombre estudia la obra de Dios en la naturaleza, con frecuencia coloca un velo para tapar al Creador. Ya que Dios actúa de una manera determinada, llaman a esa forma de actuar ley, y luego hablan de esas leyes como si fueran fuerzas o poderes de ellos y sobre ellos, y así echan a Dios de su propio universo permitiendo que los ídolos del mundo científico llamados «leyes naturales» ocupen su lugar.

En el campo de la providencia encontrarás personas que, en vez de buscar la mano de Dios en todas las cosas, buscan causas secundarias, buscan causas de prosperidad y se sienten desanimados si no las encuentran, o ven los motivos de aflicción y se enojan contra ellos, en vez de inclinarse ante el Dios que los ha usado para corregirlos. Es fácil crear ídolos de causas secundarias y olvidar al Dios que está presente en todas partes, causando que todas las cosas ayuden a bien. Es muy triste que este principio malvado se introduzca en la iglesia; sin embargo, es bien difícil de eliminar. Puedes cerrar todas las puertas tan rápido como quieras, pero los fabricantes de ídolos entrarán con sus instrumentos.

A través de la Biblia en un año: Isaías 9-12

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

jueves, 16 de octubre de 2014

16 de octubre – SEMEJANTES A DIOS

Entre los débiles me hice débil, a fin de ganar a los débiles. Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles. Todo esto lo hago por causa del evangelio, para participar de sus frutos. 1 Corintios 9:22-23.


Anhelar la salvación de otros nos hace semejantes a Dios. ¿Deseamos el bienestar de los hombres? Dios lo desea. ¿Anhelamos librarlos del infierno? Día tras día Dios lleva a cabo esa obra de gracia. ¿Podemos decir que no nos complacemos con la muerte de aquellos que mueren? Jehová ha declarado eso mismo en uno de sus juramentos. ¿Lloramos por los pecadores? ¿Acaso no lloró también por ellos el Hijo de Dios? ¿Trabajamos para que se conviertan? ¿No murió él para que puedan vivir? Eres semejante a Dios si en tu espíritu arde esta pasión.

Esta es una expresión de tu amor a Dios, así como de tu amor a los hombres. Al amar al Creador sentimos misericordia por sus criaturas caídas y un amor benévolo hacia las obras de sus manos. Si amamos a Dios, sentimos lo que él siente, y al considerar los misterios del juicio, no podemos permitir que aquellos que él ha creado se pierdan para siempre.

Cuando amamos a Dios, lamentamos que el resto de los hombres no lo ame también. Nos inquieta ver que el mundo entero está bajo el maligno, enemistado con su Creador, peleado con aquel que es el único que puede bendecirlos.

Si amamos a otros debemos, así como Pablo, ser sabios para atraerlos, sabios para persuadirlos, sabios para convencerlos, sabios para animarlos; tenemos que aprender a utilizar los medios a nuestro alcance y descubrir en nosotros los talentos que de otro modo habrían quedado enterrados, si el deseo ferviente de salvar a los hombres no hubiera removido el suelo.

A través de la Biblia en un año: Isaías 5-8

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

miércoles, 15 de octubre de 2014

15 de octubre – TODO PARA TODOS

Aunque soy libre respecto a todos, de todos me he hecho esclavo para ganar a tantos como sea posible. 1 Corintios 9:19.

Pablo siempre hizo su trabajo con una profunda simpatía por aquellos que lo rodeaban, simpatía que lo hizo adaptarse a cada caso en particular. Si hablaba con un judío, no comenzaba proclamando que él era el apóstol enviado a los gentiles, sino que decía que era judío, porque de hecho lo era. No preguntaba acerca de nacionalidades ni ceremonias. Su deseo era hablarle al judío de aquel de quién Isaías había dicho: «Despreciado y rechazado entre los hombres, varón de dolores, hecho para el sufrimiento» (Isaías 53:3), de modo que pudiera creer en Jesús y ser salvo. Si se encontraba con un gentil, el apóstol de los gentiles no mostraba ningún escrúpulo hacia ellos, como era de esperar de alguien que fue educado en los preceptos del judaísmo. Comía lo que comían los gentiles y bebía lo que ellos bebían, se sentaba y se relacionaba con ellos; se comportaba como otro gentil más entre ellos, nunca preguntaba nada acerca de la circuncisión o la incircuncisión, sino que su único deseo era hablarles de Cristo, quien vino al mundo para salvar tanto a judíos como a gentiles y hacerlos un solo pueblo. Si se encontraba con un griego, hablaba con él como lo hizo en el Areópago, con un lenguaje apropiado para dirigirse a los cultos atenienses. Se hizo todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles. Así que tú, cristiano, tu negocio en esta vida es llevar a los hombres al conocimiento de Cristo por medio del poder del Espíritu Santo, y todo lo demás debe tributar a ese objetivo. Si logras salvarlos, todo lo demás vendrá a su debido tiempo.

A través de la Biblia en un año: Isaías 1-4

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

martes, 14 de octubre de 2014

14 de octubre – NUESTRO MÁS SAGRADO LLAMADO

¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable. Tal herencia está reservada en el cielo para ustedes, a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos. 1 Pedro 1:3-5.

En la actualidad, tal parece que la opinión de muchos es que el papel de la iglesia es educar a las personas. Te aseguro que la educación es algo muy valioso, tan valioso que estoy convencido de que todas las iglesias cristianas se regocijan de tener un sistema nacional de educación que, al encausarse de forma correcta, capacita a los niños de esta nación y coloca las llaves del conocimiento en sus manos. Pero si la iglesia de Dios piensa que está en el mundo solo para capacitar las facultades mentales, ha cometido un grave error porque el objetivo del cristianismo no es educar a los hombres para las ocupaciones seculares, o educarlos en las más finas artes o en las profesiones elegantes, o capacitarlos para disfrutar la belleza de la naturaleza o los encantos de la poesía. Jesucristo no vino al mundo para ninguna de estas cosas, sino que vino a buscar y salvar lo que se había perdido, y ha dado a su iglesia la misma encomienda, y traicionaría al Maestro que la envió si al contemplar la belleza del arte y la naturaleza se olvidara de que predicar a Cristo y a este crucificado es el único objetivo para el cual existe entre los hijos de los hombres. El negocio de la iglesia es la salvación.

A través de la Biblia en un año: 1 Juan 1-5

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.