Versículo para hoy:

miércoles, 25 de mayo de 2016

CONFERENCIA POR SU CAUSA 2016


El latido de nuestra misión - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 25

“Y levantándose en la misma hora, tornáronse a Jerusalén… Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido y cómo había sido conocido de ellos”. Lucas 24:33-35.


CUANDO los dos discípulos llegaron a Emmaús y se estaban refrigerando con la comida de la tarde, el misterioso extranjero que los había deleitado en el camino tomó pan, lo partió y se hizo conocer por ellos y, después, “desapareció de los ojos de ellos”. Estos discípulos lo habían constreñido a que quedara con ellos, porque el día había declinado; pero ahora, aunque era mucho más tarde, el amor de ellos era una lámpara a sus pies, sí, y alas también. Se olvidaron de la oscuridad de la noche, no sentían más el cansancio, e inmediatamente desandaron los sesenta estadios para hacer conocer las alegres nuevas del Señor resucitado que les había aparecido en el camino. Llegaron adonde estaban los cristianos de Jerusalén, y fueron recibidos con una explosión de gozosas nuevas, antes que ellos pudiesen contar las suyas. Estos primitivos cristianos hablaban de la resurrección de Cristo y proclamaban lo que sabían de él con gran ardor. Todos tenían experiencias comunes. Que el ejemplo de ellos quede profundamente impreso en nosotros esta noche. Nosotros también debemos testificar de Jesús. El relato de Juan en cuanto al sepulcro tuvo que ser suplido por el de Pedro, y María pudo añadir algo más. Todo esto combinado hace que tengamos un testimonio completo del cual nada puede ser quitado. Cada uno de nosotros tiene dones peculiares y manifestaciones especiales, pero el único objeto que Dios tiene en vista es la perfección del entero cuerpo de Cristo. Debemos, por lo tanto, traer nuestras posesiones espirituales y ponerlas a los pies de los apóstoles y distribuir a todos lo que Dios nos ha dado a nosotros. No ocultes nada de la preciosa verdad, sino di lo que sabes y da testimonio de lo que has visto. Que ni el cansancio, ni la oscuridad, o la posible incredulidad de tus amigos pese por un momento en la balanza. ¡Arriba!, y marcha al lugar del deber y allí cuenta cuán grandes cosas Dios ha revelado a tu alma.

Charles Haddon Spurgeon.

martes, 24 de mayo de 2016

ESTO VA A DOLER - Seth Haines

Regresando a tu primer amor - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Cómo ver las pruebas de la vida - Pr. Charles Stanley

LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 24

“Solamente que converséis como es digno del evangelio de Cristo”. Filipenses 1:27.

LA palabra “conversación” no significa meramente el hablar con otros, sino el curso entero de nuestra vida y conducta en el mundo. La palabra griega incluye los hechos y los privilegios del ciudadano. Por eso se nos ordena procurar que nuestras acciones, como ciudadanos de la nueva Jerusalén, sean tales como conviene al Evangelio de Cristo. ¿Qué clase de conversación es esta? En primer lugar, el Evangelio es muy sencillo. Así los cristianos debieran ser sencillos y francos en sus costumbres. En nuestros modales, en nuestro hablar, en nuestro vestir, en toda nuestra conducta debiera haber aquella sencillez que es el alma misma de la belleza. El evangelio es preeminentemente verdadero, oro sin escoria; y la vida del cristiano no tendrá brillo ni valor sin la joya de la verdad. El Evangelio es muy intrépido, pues proclama valientemente la verdad, quiéranla o no los hombres. Nosotros debiéramos ser fieles como resueltos. Pero el Evangelio es también muy suave. Observa este espíritu en el Fundador: “La caña cascada no quebrará”. Algunos cristianos son más hirientes que un cerco de espinas; los tales no se asemejan a Jesús. Procuremos ganar a otros por la suavidad de nuestras palabras y de nuestros actos. El Evangelio es muy amoroso. El último mandamiento de Cristo a sus discípulos fue “amaos los unos a los otros”. Que Dios nos dé una unión más real y sincera y amor para con todos los santos; nos dé también una compasión más tierna para las almas de los hombres más malos y más viles. No debemos olvidar que el Evangelio de Cristo es santo. Nunca justifica el pecado. Lo perdona, pero sólo por medio de una expiación. Si nuestra vida va a asemejarse al Evangelio, debemos evitar no meramente los vicios más groseros, sino todo lo que pudiese impedir nuestra perfecta conformidad con Cristo. Por amor a Cristo, a nosotros mismos y a los demás, esforcémonos día a día para que nuestra conversación esté más de acuerdo con su Evangelio.

Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 23 de mayo de 2016

Auténtico descanso duradero - Paul Tripp - Libros y Sermones Bí­blicos

Lo que Cristo piensa acerca de la Iglesia - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 23

“No compraste para mí caña aromática por dinero”. Isaías 43:24.

LOS adoradores solían llevar al templo, presentes de suaves perfumes para quemarlos en el altar de Dios. Pero Israel, en el tiempo de su apostasía, se mostró poco generoso e hizo pocas ofrendas votivas a su Señor. Esto era una demostración de frialdad de corazón hacia Dios y su casa. Lector, ¿no ocurre nunca esto contigo? ¿No podría el lamento del texto ser expresado contra ti, si no frecuentemente, por lo menos ocasionalmente? Los que son pobres en dinero, pero ricos en fe, no serán menos aceptos porque sus dádivas sean pequeñas. Pero, pobre lector, ¿das al Señor en justa proporción o retienes la blanca de la viuda que debe entrar en la sagrada tesorería? El creyente rico debe mostrarse agradecido por el talento que le ha sido confiado, pero no debe olvidar su gran responsabilidad, porque donde mucho es dado mucho será demandado. Lector rico, ¿tienes presente tus obligaciones y estás dando al Señor de acuerdo con lo que recibes? Jesús dio su sangre por nosotros. ¿Qué le daremos a él? Nosotros y todo lo que tenemos es suyo, porque él nos compró para sí. ¿Podemos obrar como si fuésemos dueños de nosotros mismos? ¡Oh si tuviéramos más consagración! Y, en este caso, ¡oh si tuviésemos más amor! Bendito Jesús, ¡cuán bueno es que tú aceptes nuestra caña aromática comprada con dinero! Nada es demasiado costoso para tributar a tu incomparable amor, y, sin embargo, tú recibes con agrado la más insignificante demostración de sincero afecto. Tú recibes nuestras pobres nomeolvides y nuestras prendas de amor como si fueran intrínsicamente preciosas, aunque ellas, en realidad, son sólo el ramo de flores silvestres que el niño lleva a su madre. Que nunca seamos mezquinos contigo, y que, desde ahora, nunca te oigamos lamentar de nosotros por haberte rehusado nuestros dones de amor. Te daremos los primeros frutos de nuestras ganancias y te pagaremos los diezmos de todo y, entonces, diremos: “Lo recibido de tus manos te damos”.

Charles Haddon Spurgeon.

domingo, 22 de mayo de 2016

Coalición Radio: la Iglesia prevalecerá

Pr. Miguel Núñez acompaña a Jairo Namnún y Steven Morales para hablar sobre el rol de la Iglesia en el mundo y la vida del cristiano. También hablan de la próxima conferencia Por Su Causa del 26 al 28 de mayo 2016.


Cuando el desánimo toca a tu puerta - Débora Dilge de Peralta

Mientras que nos sentimos absolutamente solas e incomprendidas, abatidas en nuestro interior no logramos percibir a Dios, Quien nunca se alejó de nosotras.


Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com - Mayo 22, 2015

LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 22

“He aquí tú eres hermoso, amado mío”. Cantares 1:16.

NUESTRO Bien Amado es muy hermoso desde todo punto de vista. Nuestras variadas experiencias son usadas por nuestro Padre Celestial, para proporcionarnos nuevos puntos de vista, desde los cuales podamos ver la belleza de Jesús. ¡Cuán amables son las pruebas cuando ellas nos elevan al lugar desde donde podemos conseguir una visión más clara de Jesús que la que podemos conseguir en la vida corriente! Lo hemos visto desde la cumbre de Amana y desde la cumbre de Senir y de Hermón, y él alumbró sobre nosotros como el sol en su poder. Pero lo hemos visto también “desde la guarida de los leones, desde los montes de los tigres” y no ha perdido nada de su belleza. Desde la languidez de la cama de un enfermo, desde los bordes del sepulcro, hemos dirigido nuestra mirada al Esposo de nuestra alma y él no ha sido otra cosa sino “hermoso”. Muchos de sus santos lo han contemplado desde la oscuridad del calabozo y desde las rojas llamas de la pira y, sin embargo, nunca han expresado una palabra mala en cuanto a él, sino murieron ensalzando sus singulares encantos. ¡Oh noble y placentera ocupación la de estar siempre mirando a nuestro bondadoso Señor Jesús! ¿No es indeciblemente placentero el contemplar al Salvador en todas sus funciones, y verlo incomparable en cada una de ellas? ¿Verlo cambiar, como si fuera el calidoscopio, y hallar nuevas combinaciones de incomparables gracias? En el pesebre y en la eternidad; en la cruz y en el trono; en el huerto y en su Reino; entre los ladrones y en medio de los querubines, él es siempre “codiciable”. Examina cuidadosamente cada uno de los actos de su vida y cada rasgo de su carácter y lo hallarás codiciable tanto en lo pequeño como en lo grande. Júzgalo como quieras, no lo podrás censurar. Pésalo como desees y no lo hallarás falto. La eternidad no hallará en nuestro Amado ni la sombra de una mancha. Al contrario, mientras los siglos se suceden, sus glorias alumbrarán con un esplendor aún más inconcebible, y su indecible belleza encantará más y más a todas las mentes celestiales.

Charles Haddon Spurgeon.

sábado, 21 de mayo de 2016

El lado positivo de sembrar y cosechar - Min. En Contacto

LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 21

“Hay víveres en Egipto”. Génesis 42:2.

EL hambre se hacía sentir en todas las naciones y parecía inevitable que Jacob y su familia tendrían que sufrir grandes necesidades. Pero el Dios de la providencia, que nunca olvida a los que son objeto de su amor, había provisto un granero para los suyos, notificando a los egipcios en cuanto a la escasez e induciéndolos a almacenar el grano en los años de abundancia. Poca ayuda Jacob esperaba de Egipto, pero sin embargo allí estaba almacenado el trigo para él. Creyente, aunque aparentemente todas las cosas son contra ti, descansa seguro pues Dios tiene para ti una reserva. En la lista de dolores, hay una excepción. De alguna manera él te librará, y de algún modo te proveerá. El lugar desde donde vendrá tu socorro puede ser completamente insospechado, pero, sin duda, en los momentos de apuro, la ayuda vendrá, y tú magnificarás el nombre de Dios. Si los hombres no te alimentan, los cuervos lo harán. Si la tierra no te da trigo, el cielo te dará maná. Anímate, pues, y descansa tranquilo en el Señor. Dios puede hacer que el sol salga por el oeste, si así lo quiere, y transformará la fuente del dolor en el canal del placer. El trigo de Egipto estaba todo en manos del amado José; él abría o cerraba los graneros según su voluntad. Así también las riquezas de la providencia están todas dentro del poder absoluto de nuestro Señor Jesús, quien las repartirá a su pueblo generosamente. José estaba bien provisto para socorrer a su familia y Jesús no cesa de cuidar diligentemente a sus hermanos. Lo que nos corresponde a nosotros hacer es ir en busca de la ayuda que nos está provista. No debemos estar quietos, abatidos, sino movernos. La oración nos llevará pronto a la presencia de nuestro Hermano real. Una vez delante del trono, lo único que tendremos que hacer es pedir y obtener. Sus depósitos no están exhaustos. Hay trigo todavía. Su corazón no es duro, el dará trigo. Señor, perdona nuestra incredulidad, y constríñenos, esta noche, para que tomemos de tu plenitud y recibamos gracia por gracia.

Charles Haddon Spurgeon.

viernes, 20 de mayo de 2016

Respuestas | Programa especial Por Su Causa 2016 - Parte 2

Los pastores Miguel Núñez y Héctor Salcedo de la Iglesia Bautista Internacional y el pastor Otto Sánchez de la Iglesia Bautista Ozama hablan sobre la situación moral en la República Dominicana, rumbo a la próxima Conferencia Por Su Causa "La iglesia prevalecerá".



Respuestas | Programa especial Por Su Causa 2016 - Parte 1



Amando a Cristo y a Su Iglesia - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 20

“Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor”. Oseas 11:4.

NUESTRO Padre celestial nos atrae frecuentemente con cuerdas de amor, pero ¡ay!, cuán lerdos somos para correr hacia él. ¡Cuán lentamente respondemos a sus suaves impulsos! El nos atrae para que ejerzamos una fe más sincera en él. Pero nosotros no hemos alcanzado aún la confianza de Abraham. No hemos confiado a Dios nuestras ansiedades terrenas, sino, como Marta, nos turbamos con muchos servicios. Nuestra débil fe produce debilidad en nuestras almas. Nosotros no abrimos bien nuestras bocas, aunque Dios nos prometió llenarlas. ¿No nos atrae el Señor esta noche para que confiemos en él? ¿No podemos oírle decir: “Ven, hijo mío, y confía en mí. El velo está roto; entra en mi presencia y acércate confiadamente al trono de mi gracia. Yo soy digno de tu más completa confianza; echa tu carga sobre mí. Sacúdete el polvo de tus ansiedades y vístete tus bellas ropas de gozo”? Pero, ¡ay!, aunque llamados con tonos de amor para ejercitarnos en esta reconfortante gracia, no acudimos. A veces él nos atrae a una comunión más íntima con él. Nosotros nos hemos sentado en el umbral de la casa de Dios, y él nos invitó a entrar en la sala del banquete para cenar con él, pero nosotros rechazamos el honor. Hay lugares secretos que aún no nos han sido abiertos. Jesús nos invita a entrar en ellos, pero nosotros retrocedemos. ¡Qué vergüenza para nuestros fríos corazones! Somos amantes débiles de nuestro bondadoso Señor Jesús; no aptos para ser sus siervos, mucho menos para ser sus esposas, y sin embargo, él nos ha dado el honor de ser hueso de sus huesos y carne de su carne, desposados con él por el glorioso pacto matrimonial. ¡Aquí hay amor! Pero este es un amor que no admite negación. Si no obedecemos a la suave atracción del amor, nos enviará aflicción para llevarnos a una más estrecha intimidad con él. El quiere tenernos más cerca suyo. ¡Qué hijos necios somos si rehusamos estas cuerdas de amor y traemos sobre nuestras espaldas aquel azote de pequeñas cuerdas que Jesús sabe cómo usar!

Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 19 de mayo de 2016

ESTO Y NADA MÁS - Winn Collier

Una visión fresca de Dios - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 19

“Deseando morirse”. 1 Reyes 19:4.

ES notable que el hombre que nunca debía morir, a quien Dios había señalado una suerte infinitamente mejor, el hombre que tendría que ser llevado al cielo en un carro de fuego y ser trasladado para no ver muerte, orara de esta forma: “Quita mi vida, que no soy mejor que mis padres”. Tenemos aquí una memorable prueba de que Dios no siempre contesta las oraciones como las hacemos aunque en verdad siempre las contesta. El dio a Elías algo mejor de lo que pidió y así, en realidad, Dios lo oyó y le respondió. Es extraño que Elías, que tenía un corazón de león, se sintiese tan deprimido por la amenaza de Jezabel, que pidiera la muerte; pero, felizmente, nuestro bondadoso Padre celestial no contestó a su desanimado siervo al pie de la letra. Hay un límite para la doctrina de la oración de fe. No debemos esperar que Dios nos dé todo lo que queremos pedirle. Sabemos que algunas veces pedimos y no recibimos porque pedimos mal. Si pedimos lo que no está prometido; si nos oponemos al espíritu que el Señor quiere que cultivemos; si pedimos contrariamente a su voluntad o a los decretos de su providencia; si meramente pedimos para la satisfacción de nuestros deseos, sin pensar en la gloria de Dios, no debemos esperar recibir nada. Con todo, cuando pedimos con fe, no dudando nada, si no recibimos precisamente la cosa que pedimos, recibiremos en lugar de ella su equivalente y más que su equivalente. Como alguien dijo: “Si el Señor no paga en plata, paga en oro; si no paga en oro, paga en diamante”. Si no te da precisamente lo que pides, te dará lo que es equivalente y lo que te gustará recibir en lugar de aquello. Permanece, pues, querido lector, mucho en oración y haz de esta noche un tiempo de ardiente intercesión, pero ten cuidado con lo que pides.

Charles Haddon Spurgeon

miércoles, 18 de mayo de 2016

EL NUEVO NACIMIENTO - Dr. R. C. Sproul

La regeneración precede a la Fe. Esta afirmación que captura el corazón de la teología distintiva del pensamiento histórico Agustiniano y Reformado, es la afirmación "parte aguas" que distingue esa teología de todas las formas de semi-Pelagianismo. Esto es, la distingue de casi todas las formas de semi-Pelagianismo.
Hay una posición histórica de semi-Pelagianismo que aboga por la perspectiva de un beneficio universal que abarca a toda la humanidad como resultado de la expiación de Jesús. Este beneficio universal es la regeneración de todos los hombres - por lo menos al grado que los rescata de la inhabilidad moral de su pecado original y ahora les da la capacidad de tener la habilidad de ejercer su fe en Cristo. Esta nueva habilidad de creer hace posible la fe, pero de ninguna manera la hace efectiva. Este tipo de regeneración no trae en su despertar la certeza de que aquellos quienes nacieron de nuevo pondrán de hecho su fe en Cristo.

Por lo demás, de cualquier modo, la declaración, "La regeneración precede a la fe", es la posición "parte aguas" que causa apoplejía en la mente de los semi-Pelagianistas. Los semi-Pelagianistas argumentarían que a pesar de los estragos de la caída, el hombre aún tiene una isla de justicia que permanece en su alma, por la cual aún puede aceptar o rechazar la oferta de gracia por parte de Dios. Esta perspectiva, tan ampliamente sostenida en los círculos evangélicos, argumenta que uno debe creer en Cristo para poder nacer de nuevo, y de este modo el orden de la salvación se invierte en esta perspectiva al mantener que la fe precede a la regeneración.

Sin embargo, cuando consideramos la enseñanza sobre este asunto como se encuentra en el registro de Juan sobre la discusión de Jesús con Nicodemo, vemos el énfasis que Jesús pone en la regeneración como condición necesaria, un "sine qua non", para creer en Él. Le dice a Nicodemo en Juan 3:3: “En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios". Nuevamente en los versículos 5–7, Jesús dice, “En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te asombres de que te haya dicho: 'Os es necesario nacer de nuevo'". Lo mandatorio de la regeneración de lo cual Jesús habla es necesario aún para ver el reino de Dios, más aún para entrar en él. No podemos ejercer nuestra fe en un reino al que no podemos entrar si no es por el re-nacimiento.

La debilidad de todo el semi-Pelagianismo es que invierte en la carne caída y corrupta del hombre el poder de ejercer fe. Aquí, el hombre caído puede venir a Cristo sin regeneración, es decir, antes de la regeneración. Por otro lado, el axioma de que la regeneración precede a la fe, llega al mismo corazón del asunto histórico entre el Agustinianismo y el semi-Pelagianismo.

En la perspectiva del Agustinianismo y el Reformismo, la regeneración se ve primero que nada como un trabajo sobrenatural de Dios. La regeneración es el trabajo divino de Dios el Espíritu Santo sobre las mentes y almas de la gente caída, por el cual el Espíritu aviva a aquellos quienes están espiritualmente muertos y los hace espiritualmente vivos. Este trabajo sobrenatural rescata a esa persona de su esclavitud al pecado y su incapacidad moral de inclinarse por sí mismo hacia las cosas de Dios. La regeneración, por ser un trabajo sobrenatural, es un trabajo que obviamente no puede ser logrado por un hombre natural por sí mismo. Si fuera un trabajo natural, no requeriría la intervención de Dios el Espíritu Santo.

En segundo lugar, la regeneración es un trabajo monergista. “Monergista” significa que es el trabajo de una persona que ejerce su poder. En el caso de la regeneración, es solamente Dios quien tiene la capacidad, y es solamente Dios quien ejecuta el trabajo de regeneración del alma humana. El trabajo de regeneración no es una actividad conjunta entre la persona caída y el divino Espíritu; es solamente el trabajo de Dios.

En tercer lugar, el trabajo monergista del Espíritu Santo es un trabajo inmediato. Es inmediato con respecto al tiempo, y es inmediato en relación al principio de operar sin intermediarios. El Espíritu Santo no usa nada más que Su propio poder para rescatar a una persona de la muerte espiritual a la vida espiritual, y cuando ese trabajo se logra, se logra instantáneamente. Nadie es regenerado parcialmente o casi regenerado. Aquí tenemos una situación clásica de "o es/o no es". Una persona o es nacida de nuevo, o no es nacida de nuevo. No hay un periodo de nueve meses de gestación en relación a este nacimiento. Cuando el Espíritu cambia la disposición del alma humana, lo hace instantáneamente. Una persona puede no estar consciente de este trabajo interno logrado por Dios por algún tiempo después de que en realidad ha ocurrido. Pero aunque nuestra percepción de él puede ser gradual, la acción es instantánea.

En cuarto lugar, el trabajo de regeneración es efectivo. Esto es, cuando el Espíritu Santo regenera un alma humana, el propósito de esa regeneración es traer a esa persona a la fe salvadora en Jesucristo. Ese propósito se efectúa y es logrado como los propósitos de Dios en la intervención. La regeneración es más que darle a una persona la posibilidad de tener fe, le da la certeza de poseer esa fe salvadora.

El resultado de nuestra regeneración es primero que nada fe, la cual resulta entonces en justificación y adopción en la familia de Dios. Nadie nace en este mundo como hijo de la familia de Dios. Nacemos como hijos de ira. La única forma de entrar en la familia de Dios es la adopción, y la adopción ocurre cuando somos unidos al unigénito Hijo de Dios por la fe. Cuando somos unidos con Cristo por la fe, entonces somos adoptados por la familia en la que Cristo es el primogénito. La regeneración por lo tanto involucra un nuevo génesis, un nuevo comienzo, un nuevo nacimiento. Es por ese nacimiento por el que entramos a la familia de Dios por medio de la adopción.

Finalmente, es importante ver que la regeneración es un regalo que Dios otorga soberanamente a todos aquellos a quienes Él determina traer para ser parte de Su familia.  
Fuente: © Ligonier Ministries - Gospel Translations

LA INSENSATEZ DE LA INDETERMINACION EN LA RELIGION - Jonathan Edwards

"Y Elías vino a todo el pueblo, y dijo: ¿Hasta cuándo van a cojear entre dos pensamientos? Si el Señor es Dios, síganle; pero si es Baal, entonces síganle a él. Y el pueblo no le respondió ni una palabra." (1 Reyes 18:21)


Es la manera de Dios, antes de dar alguna señal de Su misericordia al pueblo, prepararlo primero para ello; y antes de quitar algún juicio que Él trajo sobre ellos por sus pecados, El quiere que primero el pueblo abandone estos pecados que provocaron el juicio. Tenemos un ejemplo de esto en el contexto. Hubo hambre en Israel. No había caído ni lluvia ni rocío por tres años y seis meses. Esta hambruna fue un juicio por la idolatría del pueblo. Ahora Dios estaba por quitar este juicio. Entonces, para preparar al pueblo, envía a Elías para convencerles de la insensatez de la idolatría, y para llevarles al arrepentimiento. Leer mensaje completo...

Fuente: MINISTERIO CRISTIANO CIMIENTO ESTABLE

Encuentra a Dios en medio de la dificultad - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 18

“Después”. Hebreos 12:11.

CUAN felices son los cristianos “¡después!”. No hay calma más profunda que aquella que sigue a una tormenta. ¿Quién no se regocijó en el claro resplandor que sigue a la lluvia? Los banquetes victoriosos son para los soldados bien ejercitados. Después de matar al león comemos la miel; después de escalar el Collado de la Dificultad nos sentamos en el cenador a descansar. Después de atravesar el valle de la humillación, después de luchar con Apollión, aparece la claridad con la rama sanadora del árbol de la vida. Nuestras aflicciones, a semejanza de las quillas de las naves, dejan “después” una plateada línea de santa luz detrás de ellas. Esta es la paz; la dulce, profunda paz que siguió a la horrible inquietud que reinó una vez en nuestras atormentadas y culpables almas. ¡Mira pues, la feliz posición del cristiano! El tiene sus mejores cosas al final; por eso recibe primero en este mundo sus cosas peores, pero aún sus peores cosas son “después” cosas buenas; la dura labranza trae alegres cosechas. Aún ahora el cristiano se enriquece con sus pérdidas, se levanta con sus caídas, vive por la muerte y se llena vaciándose. Si sus penosas aflicciones le rinden tan pacíficos frutos en esta vida, ¿qué será la completa vendimia de gozo que tendrá “después” en el cielo? Si sus noches oscuras son tan claras como los días del mundo, ¿qué serán sus días? Si la luz de sus estrellas es más brillante que la del sol, ¿qué será la luz de su sol? Si puede cantar en un calabozo, ¿cuán melodiosamente cantará en el cielo? Si puede alabar al Señor en el fuego, ¿cómo lo ensalzará delante del trono del Eterno? Si la aflicción le es buena ahora, ¿qué será para él la sobreabundante bondad de Dios “después”? ¡Oh bendito “después”! ¿Quién no quiere ser cristiano? ¿Quién no quiere llevar la presente cruz por la corona que viene después? Pero, aquí está la obra de la paciencia, pues el reposo no es para hoy, ni el triunfo para el presente, sino para “después”. Aguarda, alma, y deja que la paciencia tenga su obra perfecta.

Charles Haddon Spurgeon.

martes, 17 de mayo de 2016

El Hijo Pródigo - John MacArthur



Tim Keller - El Mensage del Nuevo Ateísmo

Alfa & Omega - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 17

“Mi siervo eres tú, te escogí”. Isaías 41:9.

SI hemos recibido la gracia de Dios en nuestros corazones ella tiene que hacernos siervos de Dios. Quizás seamos siervos infieles; en realidad, somos siervos inútiles, pero, a pesar de todo, ¡bendito sea su nombre!, somos sus siervos que visten su uniforme, que se alimentan a su mesa y obedecen sus mandamientos. Nosotros éramos una vez siervos del pecado, pero el que nos hizo libres nos admitió en su familia y nos enseñó a obedecer su voluntad. No servimos perfectamente a nuestro Maestro, pero, si pudiésemos, quisiéramos hacerlo. Al oír la voz de Dios que nos dice “mi siervo eres tú”, respondemos con David “yo soy tu siervo; rompiste mis prisiones”. Pero el Señor no sólo nos llama sus siervos, sino sus elegidos. “Yo te escogí”. Nosotros no hemos sido los primeros en escogerlo a él, sino él nos escogió a nosotros. Si somos siervos de Dios, no lo fuimos siempre así; el cambio debe ser atribuido a su divina gracia. El ojo de su soberanía nos separó y la voz de su inmutable gracia declaró: “Con amor eterno te he amado”. Antes que el tiempo empezara o el espacio fuera creado, Dios había escrito en su corazón los nombres de sus elegidos, los había predestinado a ser conforme a la imagen de su Hijo y los había constituido herederos de la plenitud de su amor, de su gracia y de su gloria. ¡Qué aliento hay aquí! Si el Señor nos amó tanto, ¿nos desechará ahora? El conoció cuán duros de cerviz seríamos; él comprendió que nuestro corazón sería malo, y sin embargo, hizo la elección. ¡Ah!, nuestro Salvador no es un amante voluble. El no se siente embelesado sólo por un tiempo con el brillo de los bellos ojos de su Iglesia, abandonándola después por su infidelidad. No; él se casó con ella en la remota eternidad, y está escrito de parte de Jehová que “él aborrece que sea repudiada”. La eterna elección es un compromiso para nuestra gratitud y para su fidelidad que ni uno ni otro puede desconocer.

Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 16 de mayo de 2016

SEGURIDAD COMPLETA PARA PERSONAS INCOMPLETAS - Pr. John Piper

Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados. (Hebreos 10:14)
Hay dos puntos en este pasaje que son poderosamente alentadores para nosotros en nuestra condición imperfecta de pecadores salvados. Primero, observen que Cristo ha perfeccionado a su pueblo, y esa obra ya se encuentra completa. “Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.” Él ya lo ha hecho, y lo ha hecho para siempre. El perfeccionamiento de su pueblo está completo y es para siempre.
¿Eso significa que los cristianos no pecan? ¿Que no se enferman? ¿Que no se equivocan en matemática en la escuela? ¿Que ya son perfectos en nuestra conducta y actitudes?
En ese mismo versículo hay una frase que nos permite ver claramente que ese no es el caso. ¿Cuál es? La última frase. ¿Quiénes son las personas que han sido perfeccionadas para siempre? Aquellos que “son santificados” o, como dice la versión NVI, aquellos “a los que está santificando”. La acción continua que expresa el verbo griego en tiempo presente es importante. “Los que está santificando” aún no están santificados totalmente en el sentido de que no cometan más pecado. De lo contrario, no precisarían seguir siendo santificados.

¿En qué sentido somos perfectos?

Así que aquí tenemos una combinación impactante: aquellos a quienes “Él ha hecho perfectos” son los mismos “a los que está santificando”. También podemos regresar a los capítulos 5 y 6 del mismo libro para recordar que estos cristianos son cualquier cosa menos perfectos. Por ejemplo, Hebreos 5:11 dice: “os habéis hecho tardos para oír”. Así que podemos afirmar con certeza que “ha hecho perfectos” en Hebreos 10:14 no quiere decir que somos perfectos y sin pecado en esta vida.
Pues bien, ¿qué significa? La respuesta se da en los versículos que le siguen (Hebreos 10:15-18). El escritor explica lo que quiere decir citando las palabras de Jeremías sobre el nuevo pacto, a saber, que en el nuevo pacto que Cristo ha sellado con su sangre hay perdón total para todos nuestros pecados. Los versículos 17-18 dicen: “Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de estos, no hay más ofrenda por el pecado”. De esta manera, el autor explica la presente perfección en términos (al menos) de perdón.
El pueblo de Cristo ha sido “hecho perfecto” ahora en el sentido de que Dios quita todos nuestros pecados (Hebreos 9:26), los perdona y nunca más los trae a memoria como motivo de condenación. En este sentido, ante Él nos vemos perfectos. Cuando nos mira, no nos imputa ninguno de nuestros pecados: ni pasados, ni presentes ni futuros. Él no cuenta nuestros pecados en nuestra contra.

Hallar seguridad en la perfección

Veamos ahora, en segundo lugar, por quiénes Cristo ha hecho esta obra de perfeccionamiento en la cruz. Hebreos 10:14 nos dice claramente: “Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados”. Puede reformularse adrede de esta forma: Cristo ha perfeccionado de una vez y para siempre a todos aquellos que están siendo perfeccionados. O se podría decir: Cristo ha santificado por completo a los que ahora están siendo santificados. De hecho, eso es lo que el escritor hace en el versículo 10: “Por esa voluntad hemos sido santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo ofrecida de una vez para siempre”. El versículo 10 dice que “hemos sido santificados”; el versículo 14, que estamos siendo santificados.
Lo que esto significa es que podemos tener la seguridad de que nos vemos perfectos a los ojos de nuestro Padre celestial, si nos estamos apartando de nuestra imperfección actual y caminamos hacia una santidad cada vez mayor por la fe en su gracia futura. Permítanme decirlo una vez más, porque es un pasaje de gran aliento para pecadores imperfectos como nosotros; está lleno de motivación para ir en pos de la santidad. Hebreos 10:14 quiere decir que podemos tener la seguridad de que nos vemos perfectos y completos a los ojos del Padre celestial, no porque seamos perfectos ahora, sino precisamente porque no somos perfectos ahora pero estamos siendo santificados: estamos siendo hechos santos.
Podemos tener la seguridad de que Dios nos ve perfectos cuando por la fe en las promesas de Dios nos alejamos de nuestras persistentes imperfecciones y caminamos hacia una santidad mayor, cada vez más y más. Nuestra imperfección restante no es una descalificación o un impedimento, sino la marca de todos los que Dios “ha hecho perfectos para siempre”, si es que estamos en el proceso de ser transformados (2 Corintios 3:18).
Así que no te desanimes. Pon tus ojos en la obra de Cristo, que perfecciona de una vez y para siempre. Y enfrenta todo pecado del que tengas conocimiento.


Traducción: Soldados de Jesucristo

Una mirada bíblica a las maldiciones generacionales - Pr. Gerson Morey

Cuarto de Guerra...Pelicula Cristiana - en español

La develación - Nancy DeMoss de Wolgemuth