Versículo para hoy:

jueves, 10 de agosto de 2023

AGOSTO 10 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Cristo, nuestra vida”. Colosenses 3:4.

ESTA rica expresión del apóstol Pablo indica que Cristo es la fuente de nuestra vida. “A vosotros os dio vida, estando muertos en las transgresiones y en los pecados”. La misma voz que sacó a Lázaro de la tumba nos levantó en novedad de vida. Él es ahora la substancia de nuestra vida espiritual. Por su vida vivimos nosotros. Él es en nosotros la esperanza de gloria, el móvil de nuestros actos, el pensamiento central que estimula todo otro pensamiento. Cristo es la substancia de nuestra vida. ¿De qué puede alimentarse el cristiano sino de la carne y de la sangre de Jesús? “Este es el pan que descendió del cielo, para que el que de él comiere no muera”. ¡Oh cansados peregrinos de este desierto de pecado, nunca recibáis bocado alguno para satisfacer el hambre de vuestros espíritus, salvo el que se halla en Jesús! Cristo es el solaz de nuestra vida. Todos los verdaderos goces vienen de él; y en tiempos de prueba, su presencia es nuestra consolación. Sólo por él vale la pena vivir, y su cariño es mejor que la vida. Cristo es el objeto de nuestra fe. Como se apresura la nave para llegar al puerto, así se apresura el creyente por llegar al seno de su Salvador. Como vuela la flecha hacia su blanco, así vuela el cristiano hacia el perfeccionamiento de la comunión con Cristo Jesús. Como el soldado lucha por su capitán, y es recompensado cuando este triunfa, así el creyente lidia por Cristo y obtiene su triunfo en los triunfos de su Maestro. “Para él vivir es Cristo”. Cristo es el dechado de nuestra vida. Donde existe la misma vida interior, tiene que haber, y habrá, el correspondiente desarrollo exterior; y si nosotros vivimos en estrecha comunión con el Señor Jesús, nos asemejamos a él. Lo pondremos delante de nosotros como nuestro divino modelo, y procuraremos andar en sus pasos hasta que, en la gloria, llegue a ser nuestra corona. ¡Oh cuán feliz, honrado y seguro se siente el cristiano cuya vida es Cristo!

AGOSTO 9 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“La ciudad no tenía necesidad de sol, ni de luna, para que resplandezcan en ella”. Apocalipsis 21:23.

ALLÁ en el mundo mejor, los que lo habitan viven independientes de todas las comodidades terrenales. Ni tienen necesidad de vestido; sus ropas blancas nunca se gastan ni se mancharán jamás. No tienen necesidad de medicina para sanar enfermedades, pues nunca estarán enfermos. No tienen necesidad de sueño para reparar sus energías; no descansan ni de día ni de noche, sino lo alaban incansablemente en su templo. No necesitan relaciones sociales que les den solaz; y sea cual fuere la felicidad que puedan derivar de la asociación con sus amigos, esta no es esencial a su gloria, pues la compañía de su Señor es suficiente para satisfacer sus más amplios deseos. No necesitan maestros; ellos, indudablemente, conversan unos con otros tocante a las cosas de Dios, pero no lo hacen para instruirse, porque todos serán enseñados por el Señor. La nuestra es una caridad que se obtiene a la puerta del rey, pero ellos banquetean en su misma mesa. Aquí nos apoyamos en el brazo amigo, pero allí se apoyan en el Amado. Aquí necesitamos la ayuda de nuestros compañeros, pero los que están allí hallan todo lo que necesitan en Cristo Jesús. Aquí miramos a la comida que perece, y al vestido que se deshace ante la polilla, pero allí hallan todas las cosas en Dios. Nosotros usamos el balde para sacar agua del pozo, pero los que están allí beben de la fuente principal y mojan sus labios en las aguas vivas. Aquí los ángeles nos traen bendiciones, pero allí no necesitaremos de estos mensajeros. No necesitarán de Gabriel para que les traiga los mensajes del amor de Dios, porque ellos lo verán cara a cara. ¡Oh, qué tiempo bendito será aquel cuando, dejando atrás todo lo secundario, descansemos sólo sobre el brazo de Dios! ¡Qué gloriosa hora será aquella cuando Dios y no sus criaturas, cuando el Señor y no sus obras sean nuestro gozo cotidiano!