Versículo para hoy:

miércoles, 17 de abril de 2019

Cristo, nuestro Sacerdote y Rey, día 2 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



17 de abril – EL CONSOLADOR

Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren. 2 Corintios 1:3-4.

Nuestro Dios no quiere que sus hijos sean infelices y por lo tanto, él mismo, en la tercera persona de la bendita Trinidad, ha asumido el cargo de Consolador. ¿Por qué lleva tu rostro colores tan lúgubres? Dios puede consolarte. Tú que estás bajo la carga del pecado, es verdad que ningún hombre puede ayudarte para darte paz, pero el Espíritu Santo sí puede. ¡Oh, Dios, a todo el que busca y no ha logrado encontrar reposo, concédele tu Santo Espíritu! Pon tu Espíritu dentro de él y él descansará en Jesús. Y tú, querido pueblo de Dios, que estás preocupado, recuerda que la preocupación y el Espíritu Santo se contradicen entre sí. «Pondré mi Espíritu en ustedes» quiere decir que te convertirás en alguien apacible, tranquilo, resignado y conforme con la voluntad divina. Entonces tendrás fe en Dios de que todo está bien. ¿Puedes tú decir: «Dios mío, Dios mío»? ¿Quieres algo más? ¿Puedes concebir algo más allá de tu Dios? ¡Omnipotente para hacerlo todo eternamente! ¡Infinito para dar! ¡Fiel para recordar! Él es todo lo que es bueno. Él solo es la luz: «En él no hay oscuridad». El Espíritu Santo nos hace entender esto cuando está dentro de nosotros. En él nuestra felicidad a veces se eleva a grandes olas de regocijo, como si saltara a la gloria.

A través de la Biblia en un año: Romanos 13-14

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.