Versículo para hoy:

martes, 10 de septiembre de 2019

Cuando la oración empeora la ansiedad - Kevin Halloran

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Fructífera en la aflicción - Nancy DeMoss de Wolgemuth



10 de setiembre – EL LADRÓN QUE CREYÓ

Luego dijo: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino». Lucas 23:42.

Nota que este hombre creyó en Jesucristo cuando literalmente lo vio sufriendo la muerte de un malhechor bajo las circunstancias más vergonzosas posibles. Tú nunca te has dado cuenta lo que significa ser crucificado. Eso va más allá de nuestra experiencia. Este hombre lo vio con sus propios ojos y llamar «Señor» a quien estaba colgando de un madero, fue un gran triunfo de fe. Decirle que lo recordara cuando viniera en su reino, a pesar de verlo desangrándose y a punto de morir, fue un significativo acto de confianza, un noble acto de fe.

Recuerda también que en ese momento, cuando el ladrón confió en Jesús, todos sus discípulos lo habían abandonado y habían huido. Puede ser que Juan estuviera observando a una cierta distancia y que algunas santas mujeres estuvieran un poco más lejos, pero ninguno estuvo presente para ver morir a Jesús. Judas lo vendió, Pedro lo negó y el resto lo abandonó. Fue entonces que el ladrón moribundo llamándolo «Señor» le dijo: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino». A eso yo llamo una fe gloriosa. Algunos de ustedes no creen, a pesar de estar rodeados de amigos cristianos, a pesar de que pueden ver el testimonio de aquellos que están a su lado. Sin embargo, aquel hombre que estaba solo, ¡le implora a Jesús y lo llama su Señor! Después que Jesús muriera el centurión creyó, pero antes, este ladrón fue el único que confesó la fe y se aferró al Salvador cuando no había nadie más que dijera «Amén» a lo que había dicho.

A través de la Biblia en un año: Salmos 103-106

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Él está contigo en la tormenta - Nancy DeMoss de Wolgemuth



El Dios que rompió mi corazón - Russ Ramsey

9 de setiembre – COMPLETA CONSAGRACIÓN

Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero». ¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece. Santiago 4:13-14.

¿Cuál es el valor de la vida de un hombre que se involucra en los negocios, gana dinero, se hace rico y muere? Esta clase de vida termina con un párrafo que publica el periódico de Londres declarando el valor del difunto: «Este miserable no tenía ningún valor, sus posesiones tenían valor pero él no tenía ninguno. Si hubiera valido algo, habría empleado su dinero para hacer bien a la humanidad, pero como mayordomo infiel acumuló los bienes de su Maestro en montones que se pudren». La mayoría de los hombres buscan su propio bien. Pero una vida entregada a Jesús, a pesar de que tiene que llevar su cruz, es noble, heroica y sublime. La verdadera vida es la que se consagra por completo a Cristo y a su cruz y se asemeja a la vida de los ángeles. De hecho, es incluso más elevada pues es la vida de Dios dentro del alma del hombre. Tú que aspiras a vivir con nobleza, proponte vivir una vida que valga la pena vivirla, recordarla y convertirla en el comienzo de la eternidad ante el trono de Dios.

Algunos de ustedes pueden estar comenzando a sentir el peso de la cruz sobre sus hombros cuando piensan en las necesidades de aquellos que los rodean. Ellos mueren, perecen por falta de conocimiento, tanto los ricos como los pobres, al obviar a Jesús, quedan muchos de ellos atrapados en una justicia de apariencias nada más. Están pereciendo. Y tú, ¿no tienes compasión? ¿Está tu corazón tan duro como el acero? Estoy seguro que no puedes negar que los tiempos actuales demandan de ti una vida consagrada y esforzada.

A través de la Biblia en un año: Salmos 99-102

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

domingo, 8 de septiembre de 2019

La luz al final de nosotros mismos - Sarah Walton



8 de setiembre – UNA CARGA BENDITA

Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Hebreos 12:2.

Por supuesto que el camino más fácil es convertirse en monje y vivir una tranquila vida en un claustro y servir a Dios sin hacer nada; o hacerse monja, vivir en un convento y pretender ganar las luchas de la vida huyendo de ellas. ¿No es esto absurdo? Ustedes, las mujeres y los hombres cristianos, deben permanecer firmes y vivir para Jesús en el lugar donde la providencia de Dios los haya puesto. Si tu llamado no es un llamado a pecar, y tus alrededores no representan una tentación demasiado grande para ti, mantente firme y nunca pienses en rendirte. Si tu carga es pesada, considérala como la cruz de Cristo para ti e inclina tu espalda para cargarla. Puede ser que al principio te duela el hombro, pero con el tiempo te harás más fuerte, porque como tus días serán tus fuerzas: «Bueno es que el hombre aprenda a llevar el yugo desde su juventud» (Lamentaciones 3:27), pero es bueno para el hombre llevar su cruz tanto en la edad madura como en su juventud, de hecho, nunca debemos rechazar tan bendita carga. Como las alas para el ave y las velas para el barco, así es la cruz para el espíritu del hombre cuando acepta llevarla como la preciosa carga de su vida. Ahora bien, Simón, ¿dónde estás tú? ¡Hombre, carga la cruz en el nombre de Dios!

A través de la Biblia en un año: Salmos 95-98

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

sábado, 7 de septiembre de 2019

¿Dónde está Dios cuando más lo necesito? - Grace Rankin



¿La gracia todavía te asombra? - Randy Alcorn



7 de setiembre - ¿LLEVARÁS SU CRUZ?

Cuando se lo llevaban, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús. Lucas 23:26.

En lo que concierne a la reconciliación del hombre con Dios, el Señor pisó el lagar a solas, sin nadie a su lado; pero en lo referente a la conversión del mundo y su rescate del poder del error y la maldad, Cristo no está solo. Nosotros somos obreros junto con Jesús. Estamos en las manos de Dios para compartir los dolores y el trabajo por medio de los cuales él libera a los hombres de las ataduras del pecado y Satanás, y los trae a la libertad de la verdad y la justicia. Por lo tanto, es importante el hecho de que para llevar la cruz, aunque no para morir en ella, fuera necesaria la presencia de uno que estuviera cerca de Jesús. Llevar la cruz detrás de Jesús es la ocupación de la persona fiel. Simón de Cirene representa a toda la iglesia de Dios y a cada creyente en particular. Con frecuencia, Jesús había dicho: «El que no toma mi cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo», y ahora por fin se materializa ese sermón en una persona. El discípulo debe ser como su Maestro: aquel que está dispuesto a seguir al Crucificado, debe estar dispuesto a llevar él mismo la cruz. Esto lo vemos de forma práctica en Simón de Cirene, quien llevó la cruz de Jesús sobre sus hombros.

¿Debe Simón llevar la cruz solo,
Y todos los demás quedarse libres?
No; hay una cruz para cada uno,
Y también hay una cruz para mí.

A través de la Biblia en un año: Salmos 91-94

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

viernes, 6 de septiembre de 2019

Su amor es para siempre - Nancy DeMoss de Wolgemuth



6 de setiembre – LO QUE DIOS REVELA

Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra. 2 Timoteo 3:16-17.

He escuchado decir que hay algunas verdades en la Palabra de Dios de las cuales es mejor no predicar. Admiten que son verdades, pero dicen que no son edificantes. No estoy de acuerdo con nada de eso; es como volver atrás, al método que usaron los romanos. Todo lo que la sabiduría de Dios consideró bueno revelar, los siervos de Dios deben considerar sabio proclamar. ¿Quiénes somos nosotros para juzgar entre esta y aquella verdad y para decir que sobre esto debemos predicar y sobre aquello no? Este sistema nos convertiría, después de todo, en jueces de lo que debe ser el evangelio de Cristo. No debe suceder eso con nosotros; sería asumir una responsabilidad que somos incapaces de llevar.

Mi hermano, lo que el Señor te haya enseñado por medio de su Espíritu, díselo a otros. Según tengas oportunidad, revélales lo que Dios te ha revelado a ti; recuerda lo que el mismo Jesús encargó a sus discípulos: «Lo que les digo en la oscuridad, díganlo ustedes a plena luz; lo que se les susurra al oído, proclámenlo desde las azoteas» (Mateo 10:27). Debes predicar todas las verdades en su debida proporción; hay un tiempo para una y un tiempo para la otra, y no debes omitir ninguna. Al final de nuestro ministerio, debemos ser capaces de decir: «No me he callado nada de lo que Dios me ha enseñado, sino que lo he enseñado a otros, así que mi ministerio ha sido veraz».

A través de la Biblia en un año: Salmos 89-90

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

Fortalecida a través de los cánticos - Nancy DeMoss de Wolgemuth



5 de setiembre – UN TERRENO PELIGROSO

El amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores. 1 Timoteo 6:10.

Yo creo solemnemente que de todos los hipócritas, los peores son aquellos cuyo dios es el dinero. Tal vez pienses que un borracho es peor, pero gracias a Dios hemos visto muchos de ellos que, luego de volver a su vicio en la condición de cristianos caídos, han abandonado su vicio por segunda vez y han regresado. Sin embargo, me temo que han sido muy pocas las veces que hemos visto a hombres avaros alcanzar la salvación, tan pocas veces que pudiéramos escribirlo en la uña de un dedo. Este es un pecado que el mundo no condena, el ministro más fiel escasamente pudiera golpearlo en la frente. Dios es testigo de la dureza con que he tratado a hombres cuya riqueza está en este mundo y que, sin embargo, pretenden ser seguidores de Cristo, pero ellos siempre dicen: «Eso no es conmigo». Lo que yo llamo avaricia ellos lo llaman prudencia, discreción, economía, etc.; y harán acciones que me harían escupir, mientras que ellos piensan que sus manos están limpias luego de llevarlas a cabo, y que pertenecen al pueblo de Dios, y escuchan lo que escucha el pueblo de Dios, y piensan que luego de haber vendido a Cristo por una ganancia irrisoria, todavía irán al cielo. ¡Ay, almas, almas, almas, manténganse alertas, más que todo, de la avaricia! La raíz de toda clase de males no es el dinero, ni la falta de él, sino el amor al dinero. No es el hecho de ganarlo, ni siquiera de ahorrarlo. Es el hecho de amarlo, de convertirlo en tu dios, de considerarlo como lo mejor, y no considerar la causa de Cristo, ni la verdad de Cristo, ni la santidad de Cristo, sino que sacrificas todo lo que posees por obtener ganancias.

A través de la Biblia en un año: Salmos 85-88

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Cuando te sientes sola - Nancy DeMoss de Wolgemuth



4 de setiembre – EL CORAZÓN HUMANO

Este se acercó a Jesús para besarlo, pero Jesús le preguntó: «Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del hombre». Lucas 22:47-48.

Una razón por la cual programar la traición fue que Dios ordenó que el pecado del hombre alcanzara su punto culminante con la muerte de Jesús. Dios, el gran dueño del viñedo, mandó a muchos siervos y los labradores maltrataron a unos y apedrearon a otros. Por último dijo: «Enviaré a mi Hijo; seguro que a él lo respetarán». Cuando ellos mataron al heredero para obtener su herencia, la rebelión de los labradores había alcanzado la máxima expresión. El asesinato de nuestro bendito Señor fue la mayor culpa de la humanidad porque dio rienda suelta al odio hacia Dios que se esconde en el corazón del hombre. Cuando el hombre se convirtió en un asesino del ser divino, el pecado alcanzó su mayor grado. Y ese grado se puso de manifiesto en el horrible hecho que cometió el hombre que traicionó a Jesús. Si no hubiera sido por Judas, no hubiéramos sabido cuán oscura y baja puede llegar a ser la naturaleza humana. Rechazo a los hombres que tratan de disculpar la traición de este hijo de perdición, este malvado apóstata. Mis hermanos, debemos detestar a este maestro de la infamia; él está en el lugar que le pertenece y el anatema de David, parte del cual citó Pedro, cayó sobre él: «Que resulte culpable al ser juzgado, y que sus propias oraciones lo condenen. Que se acorten sus días, y que otro se haga cargo de su oficio» (Salmo 109:7-8). Con toda seguridad, al igual que al diablo una vez se le permitió atormentar los cuerpos de los hombres, también tomó posesión de Judas como casi nunca lo ha hecho con otros hombres, para que nosotros podamos ver cuán inicuo y cuán desesperadamente malvado es el corazón humano.

A través de la Biblia en un año: Salmos 81-84

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

martes, 3 de septiembre de 2019

Interrumpida por un ángel - Nancy DeMoss de Wolgemuth



3 de setiembre – HONRAR A DIOS

Seis días antes de la Pascua llegó Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien Jesús había resucitado. Allí se dio una cena en honor de Jesús. Juan 12:1-2.

Con frecuencia solía ir a los campos para predicar, allí me quedaba en una granja cuyo dueño, un amable señor ya mayor, me servía en su mesa por lo menos cien libras de carne para comer conmigo. Año tras año continuaba haciendo lo mismo, por lo que un día le dije: «Usted debe tener una idea muy particular de mi apetito, es imposible que yo pueda comerme todas esas masas de carne que sirve en su mesa». «Oh», dijo, «nosotros sabemos qué hacer con las que sobran luego que usted se marcha, ya que hay muchas personas pobres y muchos campesinos en los alrededores, y ellos se las comen». «Pero», pregunté, «¿Por qué tiene tanta comida cuando yo vengo?» «Dios lo bendiga, señor», respondió, «yo le daría un pedazo del tamaño de mi casa si pudiera conseguirlo, puede estar seguro que lo haría, solo para mostrarle cuán bienvenido es en mi casa». Entendí lo que quería decir y aprecié su gentileza y los exhorto para que, en un sentido mucho más elevado, hagamos nosotros todo lo que podamos para mostrarle al Señor Jesús cuán bienvenido es en nuestra casa y en nuestro corazón.

¡Cuán bienvenido debe ser nuestro bendito Salvador que viene para borrar nuestros pecados, cambiar nuestra naturaleza y honrarnos con su compañía real, para preservarnos firmes hasta el final, de modo que pueda llevarnos, a nosotros y a nuestros hijos, a vivir con él para siempre! ¡Oh, debemos atender muy bien a un Invitado como él!

A través de la Biblia en un año: Salmos 77-80

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

lunes, 2 de septiembre de 2019

Un silencio de 400 años llega a su fin - Nancy DeMoss de Wolgemuth



2 de setiembre – LA MORADA DE DIOS

¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? 1 Corintios 6:19.

¿Está tu casa preparada para que Jesús entre y habite en ella? Conozco algunas casas donde mi Señor no podría quedarse ni siquiera una sola noche, pues las conversaciones y todo su ambiente no congeniarían con él. Entonces, ¿estás tú preparado para eliminar todo lo que le desagrade y limpiar tu casa de toda esa maldad? No puedes esperar que el Señor Jesús venga a tu casa si también invitas al diablo a venir. Cristo no podía permanecer en el mismo cielo con el diablo; enseguida que Satanás pecó, Cristo lo echó del lugar santo. Cristo no podía soportar tener allí un espíritu pecaminoso, un espíritu de maldad, y él no vendrá a vivir en tu casa si estás proveyendo para la lujuria de la carne, la lujuria de los ojos, para la vanidad de la vida y para todas esas cosas malvadas que él detesta. ¿Estás preparado, por medio de su gracia, para limpiar tu casa de todas estas cosas?

Además, tenemos que asegurarnos que nadie moleste a nuestro Invitado. Es difícil hospedarse con algunas personas porque sus hijos son muy malcriados. A mi Señor no le gusta morar en hogares donde Elí es la cabeza de la familia y donde los hijos y los jóvenes viven como mejor les parece; pero si viene a tu casa, querrá que tú seas como Abraham, de quien dijo: «Yo lo he elegido para que instruya a sus hijos y a su familia, a fin de que se mantengan en el camino del Señor y pongan en práctica lo que es justo y recto» (Génesis 18:19). ¿Acaso no deseas que diga eso de tu casa? ¿Acaso no lo deseas con fervor? Estoy seguro que así es.

A través de la Biblia en un año: Salmos 73-76

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

domingo, 1 de septiembre de 2019

1 de setiembre – VISITACIONES DIVINAS

Olviden las cosas de antaño; ya no vivan el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados. Isaías 43:18-19.

Es muy posible que, además de cultivar un deseo vehemente de que la religión se revitalice, podamos haber estado imaginando una concepción de la forma que debe tomar la visitación divina. Quizá estés imaginando que Dios va a levantar a un predicador extraordinario cuyo ministerio atraiga multitudes, y que mientras esté predicando, Dios Espíritu Santo, confirmará la palabra de modo que cientos se conviertan en cada mensaje. Se levantarán otros evangelistas con el mismo espíritu, y de punta a cabo esta isla escuchará la verdad y experimentará su poder.

Ahora bien, pudiera suceder que Dios nos visitara de esa forma. Pudiera ser que viéramos otra vez las señales y maravillas como las que suelen acompañar los avivamientos. Su Espíritu Santo se puede revelar como un río poderoso que arrastre las multitudes con su corriente majestuosa, pero si él lo desea, bien puede revelar su poder con la suavidad del rocío el cual, sin percibirlo apenas, refresca toda la tierra. Nos puede suceder como a Elías, cuando el fuego y el viento pasaron ante él pero el Señor no estaba en ninguno de esos dos poderosos elementos y prefirió entrar en comunión con su siervo en un susurro suave y apacible. Quizá ese susurro suave y apacible sea la voz de Dios en esta congregación. Entonces sería inútil que tratáramos de trazar el camino del Dios eterno. Dios nos libre de estar rechazando todo el bien que él quiera darnos tan solo porque no venga en la forma que imaginamos debe ser la correcta.

A través de la Biblia en un año: Salmos 69-72

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

31 de agosto – HASTA TOMÁS SE CONVENCIÓ

Tomás, al que apodaban el Gemelo, y que era uno de los doce, no estaba con los discípulos cuando llegó Jesús. Así que los otros discípulos le dijeron: -¡Hemos visto al Señor! –Mientras no vea yo la marca de los clavos en sus manos, y meta mi dedo en las marcas y mi mano en su costado, no lo creeré –repuso Tomás. Juan 20:24-25.

Si me dijeras que la resurrección del Señor la presenciaron hombres que estaban preparados para creerla, te diría que estás completamente equivocado. Ni uno de los discípulos se dio cuenta del significado de la profecía del Señor donde explicaba que se levantaría de entre los muertos. Era difícil que alguno captara la idea. En Tomás vemos a un hombre que era bastante difícil de convencer, un hombre tan obstinado que era capaz de pensar que sus diez amigos, con quienes había estado durante años, podían engañarlo. Ahora bien, si tuviera que atestiguar la veracidad de algún hecho, me gustaría llamar al estrado a alguien que fuera reconocido por ser desconfiado y escéptico. Me sentiría feliz al dar con alguien que dudara y desconfiara, pero que a la larga se sintiera abrumado por las evidencias que lo llevaron a creer. Estoy seguro que tal hombre expondría su testimonio con toda convicción, como lo hizo Tomás cuando exclamó: «Mi Señor y mi Dios». No podemos tener un mejor testigo del hecho de la resurrección del Señor que este frío, cauteloso, prudente y reflexivo Tomás, quien llegó a tener una certeza absoluta.

A través de la Biblia en un año: Salmos 65-68

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

sábado, 31 de agosto de 2019

Prescripción inesperada para el pánico - Erin Davis



Vivir la vida como una mujer verdadera - Nancy DeMoss de Wolgemuth



30 de agosto - REUNÁMONOS

Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa. Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca. Hebreos 10:23-25.

El primer día de la semana, cuando los apóstoles se reunieron después que el Señor resucitó, Tomás fue el único ausente de los once discípulos. Tomás estaba allí el segundo día del Señor, y de los once él era el único que dudaba. No soy capaz de decir cuánto influyó el hecho de haber estado ausente en la primera reunión para que ahora dudara, pero parece bastante probable que de haber estado allí el primer día, habría disfrutado la misma experiencia que los otros diez y había podido decir como ellos: «Hemos visto al Señor». No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, porque no podemos imaginar cuántas cosas nos perderíamos si no lo hiciéramos. Aunque nuestro Señor se puede revelar a individuos en la soledad como lo hizo con María Magdalena, por lo general se revela a dos o tres; más que todo, se complace en estar en la reunión de sus siervos. El Señor se siente más en casa cuando de pie en medio de su pueblo dice: «Paz a ustedes». No dejemos de reunirnos con nuestros hermanos en la fe. Por mi parte, las reuniones del pueblo de Dios me son muy queridas. Donde Jesús hace sus visitas, allí estaré yo.

A través de la Biblia en un año: Salmos 61-64

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

jueves, 29 de agosto de 2019

Cómo respetar a los hombres - Nancy DeMoss de Wolgemuth



29 de agosto – DIOS BENDECIRÁ

En cuanto a los que eran reconocidos como personas importantes –aunque no me interesa lo que fueran, porque Dios no juzga por las apariencias–, no me impusieron nada nuevo. Al contrario, reconocieron que a mí se me había encomendado predicar el evangelio a los gentiles, de la misma manera que a Pedro predicarlo a los judíos. El mismo Dios que facultó a Pedro como apóstol de los judíos me facultó también a mí como apóstol de los gentiles. En efecto, Jacobo, Pedro y Juan, que eran considerados columnas, al reconocer la gracia que yo había recibido, nos dieron la mano a Bernabé y a mí en señal de compañerismo, de modo que nosotros fuéramos a los gentiles y ellos a los judíos. Gálatas 2:6-9.

¡Oh, qué gran misericordia es que las imperfecciones de nuestro ministerio no nos impidan que Dios nos use para salvar a las almas! Si así no fuera, ¡qué poco bien se haría en el mundo! El Sr. Juan Wesley predicó con gran énfasis un punto de vista del evangelio, y Guillermo Huntingdon predicó otro punto de vista diferente. Estos dos hombres habrían sentido un horror santo el uno hacia el otro y se habrían censurado el uno al otro muy concienzudamente, sin embargo, ningún hombre racional se atrevería a decir que las almas no se salvaron bajo el ministerio de Juan Wesley o bajo el de Guillermo Huntingdon, ya que Dios los bendijo a los dos. Ambos ministerios eran imperfectos pero ambos eran sinceros y fueron útiles. Así sucede con nuestros testimonios. Todos son imperfectos, llenos de exageraciones de una verdad y comprensiones erróneas de otra, pero siempre que prediquemos del verdadero Cristo que Moisés y los profetas anunciaron, nuestros errores serán perdonados y Dios bendecirá nuestro ministerio, a pesar de cada desperfecto.

A través de la Biblia en un año: Salmos 57-60

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

Desarrolla virtud: Ser en lugar de hacer - Nancy DeMoss de Wolgemuth



28 de agosto – TU NICHO

El ojo no puede decirle a la mano: «No te necesito». Ni puede la cabeza decirle a los pies: «No los necesito». Al contrario, los miembros del cuerpo que parecen más débiles son indispensables, y a los que nos parecen menos honrosos los tratamos con honra especial. 1 Corintios 12:21-23.

Ahora tú, joven, si te vuelves diligente en la distribución de tratados, en la asistencia a la Escuela Dominical, es posible que puedas llegar a ser un ministro; pero si te detienes y no haces nada hasta que no lo puedas hacer todo, permanecerás inservible, serás un impedimento para la iglesia en vez de una ayuda para ella. Queridas hermanas en Jesucristo, ninguna de ustedes debe pensar que está en una posición en la cual no pueden hacer nada. Eso es un enorme error que Dios nunca cometería. Debes tener algún talento y algo que hacer que nadie más puede hacer. En toda esa estructura que es el cuerpo humano cada pequeño músculo y cada pequeña célula tiene sus propias características y su función; y aunque algunos médicos han dicho que podemos prescindir de este o de aquel órgano, pienso que ni una fibra de todo el diseño de la naturaleza humana se puede desechar, se requiere todo el material. Así sucede con el cuerpo místico, la iglesia, hasta el miembro más pequeño es necesario; el miembro más insignificante de la iglesia cristiana es necesario para su crecimiento. Pídele a Dios que te diga lo que hay en tu nicho y permanece en él, ocupando tu lugar hasta que Jesucristo venga y te dé tu recompensa.

A través de la Biblia en un año: Salmos 53-56

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.