Versículo para hoy:
miércoles, 5 de junio de 2024
GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN
4. EL TIEMPO DE PELIGRO Y DISTRACCIÓN PÚBLICA
EN TERCER LUGAR pongamos sobre nuestro corazón las prohibiciones expresas de Cristo sobre este caso, y permitamos que nuestros corazones tengan temor de violarlas.
Él nos ha encargado que no tengamos miedo: "cuando oigáis de guerras y de sediciones, no os alarméis" (Lucas 21:9), "en nada intimidados por los que se oponen" (Filipenses 1:28). En Mateo 10, en el espacio de seis versículos, nuestro Salvador nos ordena tres veces que no temamos a los hombres. ¿Nos hace temblar la voz de un hombre y no lo hará la de Dios? Si tenemos un espíritu tan temeroso, ¿cómo es que no tememos desobedecer el mandamiento de Jesucristo? Creo que el mandamiento de Cristo debería tener tanto poder para darnos calma, como la voz de una pobre lombriz no lo tiene para aterrorizar nuestro corazón. "Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno? y ya te has olvidado del Señor tu Hacedor" (Isaías 51:12-13).
No podríamos tener el pecado de temer a las criaturas sin haber olvidado a Dios primero. Si recordásemos quién es Él y lo que ha dicho, no tendríamos un espíritu tan débil. Por tanto, reflexionemos en esto en las temporadas de peligro. Si permitimos que entre a nuestro corazón el esclavizante temor al hombre, estaremos perdiendo el asombro y temor reverente hacia Dios ¿y nos atreveremos a echar fuera el temor del Todopoderoso por la desaprobación de los hombres? ¿Levantaremos al polvo orgulloso por encima del gran Dios? ¿Correremos hacia un pecado cierto para evitar un peligro probable? ¡Guardemos nuestro corazón con esta consideración!
EN CUARTO LUGAR recordemos cuántos problemas innecesarios nos han traído nuestros temores en ocasiones pasadas: "Todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir. ¿Pero en dónde está el furor del que aflige?" (Isaías 51:13). El opresor parecía dispuesto a devorar, pero no hemos sido devorados. Dios dice: "No ha venido sobre ti lo que temías; has desperdiciado tu espíritu, desordenado tu alma y debilitado tus manos sin ningún propósito. Podrías haber mantenido eso mientras mantenías tu paz y ser dueño de tu alma con paciencia".
Y en esto no podemos dejar de observar una profunda forma de actuar de Satanás, en la que consigue poner una trampa al alma con temores vanos. Los llamo vanos en referencia a que acaban frustrados por la providencia, pero ciertamente no son vanos en cuanto al fin que Satanás persigue al levantarlos; porque en esto él actúa como los soldados en el asedio de un fuerte, que cansan a los que están asediados mediante una vigilancia constante, y los indisponen para tomar resistencia cuando ataquen de verdad, ya que cada noche los hacen despertarse con falsas alarmas, que acaban en nada pero marcadamente responden al plan del enemigo.
¡Oh! ¿Cuándo estaremos conscientes de las maquinaciones de Satanás?
lunes, 3 de junio de 2024
GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL
4. EL TIEMPO DE PELIGRO Y DISTRACCIÓN PÚBLICA
EN PRIMER LUGAR, veamos a todas las criaturas como seres que están en manos de Dios, quien las gobierna en todos sus actos, limitándolas, restringiéndolas y determinándolas según Él quiere. Que esta gran verdad quede bien establecida por fe en nuestros corazones, y nos guardará contra los temores que esclavizan.
El primer capítulo de Ezequiel contiene un admirable bosquejo de providencia: Ahí vemos a los seres vivientes que mueven las ruedas (es decir, las grandes revoluciones en las cosas de aquí abajo) que van hacia Cristo sentado en el trono, para recibir nuevas instrucciones de Él. En el capítulo seis de Apocalipsis podemos leer sobre caballos blancos, negros y rojos que son los instrumentos empleados por Dios para ejecutar juicios en el mundo, como guerras, pestilencias y muerte. Cuando estos caballos están recorriendo el mundo, hay una consideración que puede calmar nuestros corazones: Dios tiene en su mano las riendas.
Los impíos son a veces como caballos locos, que arrollan al pueblo de Dios bajo sus pies, pero el freno de la providencia está en sus bocas. Es terrible encontrarse con un león en libertad, pero ¿quién teme a un león que está en manos del que lo guarda?
EN SEGUNDO LUGAR recordemos que este Dios en cuyas manos están todas las criaturas es nuestro Padre, y piensa con más cariño en nosotros que nosotros mismos. "El que te toca, toca la niña de mi ojo" (Zacarías 2:8). Preguntemos incluso a la mujer más temerosa: ¿Hay o no una gran diferencia entre ver una espada desenvainada en manos de un rufián sanguinario y verla en las manos de su amoroso esposo? Del mismo modo, hay una gran diferencia entre ver las criaturas con el ojo material o verlas como en manos de nuestro Dios con el ojo de la fe.
Isaías 54:5 es muy apropiado a este respecto: "Porque tu marido es tu Hacedor; el Señor de los ejércitos es su nombre". Él es el Señor de todos los ejércitos de criaturas. ¿Quién temería atravesar un ejército, a pesar de que todos los soldados giren las espadas y armas contra él, si el comandante de ese ejército es su amigo o su padre?
Un joven creyente estaba en el mar con muchos otros pasajeros en medio de una gran tormenta, y, estando ellos medio muertos del miedo, solo el joven parecía verse muy contento, como si estuviese poco preocupado por el peligro. Alguien quiso saber la razón de su contentamiento. "Oh", dijo él, ¡es porque el piloto de este barco es mi Padre!"
Consideremos primero a Cristo como Rey y Señor supremo sobre el reino de la providencia, y luego como cabeza nuestra, esposo y amigo, y podremos decir rápidamente: "Vuelve a tu descanso, alma mía". Esta verdad hará que dejemos de temblar, y nos hará cantar en medio del peligro. "Porque Dios es el Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia" (Salmos 47:7). Es decir "que todo el que tenga entendimiento de esta doctrina del dominio de nuestro Padre sobre todas las criaturas -que revive y establece los corazones-, cante alabanzas".
GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN
4. EL TIEMPO DE PELIGRO Y DISTRACCIÓN PÚBLICA
sábado, 1 de junio de 2024
GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN
3. EL TIEMPO EN EL QUE HAY PROBLEMAS EN LA IGLESIA
EN QUINTO LUGAR, creamos que, sin importar cuán profundo sea hundida la Iglesia bajo las aguas de la adversidad, indudablemente se levantará de nuevo. No temamos, porque tan seguro como que Cristo resucitó al tercer día, sin importar el sello y la vigilancia que había sobre Él, con la misma seguridad Sión se levantará de todos sus problemas y levantará su victoriosa cabeza sobre todos sus enemigos.
No hay motivo para temer la ruina de la gente que crece en sus pérdidas y se multiplica al ser disminuida. No nos apresuremos a enterrar a la iglesia antes de que esté muerta; quedémonos quietos hasta que Cristo la haya probado, antes de darla por perdida. La zarza puede estar en llamas, pero nunca será consumida, y eso es así por la buena voluntad del que habita en ella.
EN SEXTO LUGAR, recordemos los ejemplos del cuidado y ternura de Dios con su pueblo en dificultades pasadas. Por más de dieciocho siglos la Iglesia Cristiana ha estado en aflicción, y a pesar de eso no ha sido consumida. Muchas oleadas de persecución han pasado por ella, pero no se ha ahogado. Muchas artimañas se han forjado en contra de ella, pero hasta ahora ninguna ha prosperado. No es la primera vez que los Amanes y Ahitofeles han planeado su ruina; que Herodes haya extendido su mano para afligirla, pero aun así ha sido preservada, apoyada y librada de todos sus problemas.
¿Acaso no es tan querida para Dios como siempre? ¿No es capaz Él de salvarla como lo hizo antiguamente? Aunque no sepamos de dónde vendrá la salvación, "sabe el Señor librar de tentación a los piadosos" (2 Pedro 2:9).
EN SÉPTIMO LUGAR, si no podemos tener consuelo en ninguna de estas consideraciones, intentemos sacar algunos bienes de nuestros problemas en sí mismos.
Seguramente este problema que tenemos es buena evidencia de nuestra integridad. La unión es la base de la simpatía: Si no tuviésemos las riquezas en el barco de la Iglesia, no temblaríamos al verlo peligrar. En esta disposición espiritual podemos permitirnos este consuelo: que si somos sensibles a los problemas de Sión, Jesucristo es mucho más sensible y está mucho más solícito de lo que podamos estar nosotros, y mirará de manera favorable a aquellos que se lamentan por ello.
viernes, 31 de mayo de 2024
GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN
3. EL TIEMPO EN EL QUE HAY PROBLEMAS EN LA IGLESIA
EN CUARTO LUGAR, tengamos cuidado de no pasar por alto las muchas misericordias preciosas que el pueblo de Dios disfruta en medio de la tribulación. Es una lástima que nuestras lágrimas por los problemas cieguen tanto nuestros ojos que no vemos nuestras misericordias. No insistiré sobre la misericordia de tener nuestra vida por botín (Jeremías 45:5 (Jeremías 45:5), ni sobre todas las comodidades externas que disfrutamos y que están por encima de las que Cristo y sus preciosos siervos, de los cuales el mundo no era digno, tuvieron.
Pero ¿qué podemos decir del perdón de pecados, el tener herencia en Cristo, el pacto de promesa y una eternidad de felicidad en la presencia de Dios después de que pasen unos pocos días?
No es adecuado que un pueblo al que se le han concedido tales misericordias decaiga bajo cualquier aflicción temporal, o que esté tan preocupado por la desaprobación de los hombres y la pérdida de cosas sin importancia. No tenemos la sonrisa de grandes hombres, pero sí el favor del gran Dios. Quizás somos disminuidos en lo temporal, pero del mismo modo aumentamos en los bienes eternos y espirituales.
Quizás no podamos vivir con tanta abundancia como antes, pero sí con más piedad que nunca. ¿Nos lamentaremos tanto por estas circunstancias como para olvidar nuestra sustancia? ¿Harán unos ligeros problemas que nos olvidemos de grandes misericordias? Recordemos que las verdaderas riquezas de la iglesia están fuera del alcance de todos los enemigos. ¿Qué importa si Dios no distingue entre los suyos y los otros en sus dispensaciones externas?
¿Qué importa si en sus juicios toca a los mejores y deja tranquilos a los peores? ¿Qué importa si Abel fue asesinado permaneciendo en el amor, y Caín sobrevivió con odio? ¿Qué si el sanguinario Dionisio murió en su cama y el buen Josías murió en la batalla? ¿Qué importa que el vientre de los impíos se llene con tesoros escondidos mientras los dientes de los santos lo hacen con cascajos? Aun así es motivo de alabanza, porque el amor que elige nos ha distinguido, aunque la providencia común no lo haya hecho, y mientras la prosperidad y la impunidad matan a los impíos, incluso una adversidad que mate beneficiará a los justos.
miércoles, 29 de mayo de 2024
GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN
3. EL TIEMPO EN EL QUE HAY PROBLEMAS EN LA IGLESIA
EN TERCER LUGAR, consideremos las grandes ventajas que cosecha el pueblo de Dios cuando está afligido. Si el tener una posición afligida y humillada en el mundo, es de verdad lo mejor para la Iglesia, entonces nuestro decaimiento no solo es irracional, sino desagradecido. Si estimamos la felicidad de la iglesia por su comodidad en el mundo, por su esplendor y su prosperidad, entonces los tiempos de aflicción nos parecerán desfavorables. Pero si reconocemos que su gloria está en su humildad, fe y piedad, no hay condición que abunde más en ventajas para eso que la aflicción.
No fueron las persecuciones y las prisiones las que envenenaron la iglesia, sino la mundanalidad y el desenfreno. La semilla de la iglesia fue la sangre de sus mártires, no la gloria terrenal de los que decían pertenecer a ella. El poder de la piedad nunca creció mejor que en la aflicción, y nunca creció menos que en los tiempos de mayor prosperidad. Cuando "fuimos dejados humildes y pobres, entonces aprendimos a confiar en el nombre del Señor" (Sofonías 3:12).
Ciertamente es por el bien de los creyentes el destetados del amor y el deleite en las vanidades de la tierra que nos esclavizan, el ser avivados e instados a seguir adelante hacia el cielo con un mayor apremio, el tener una visión más clara de nuestros propios corazones, el ser enseñados a orar con más fervor, más frecuencia, mayor espiritualidad, el buscar y anhelar el descanso con más ardor. Si todo eso es por nuestro bien, la experiencia nos enseña que no hay un estado que sea tan bendecido con esos frutos como lo es la aflicción.
¿Está bien que nos resintamos y decaigamos porque nuestro Padre prefiera el bien de nuestras almas en lugar de la gratificación de nuestro humor? ¿Está bien hacerlo porque Él quiere llevarnos al cielo por un camino más corto del que desearíamos ir? ¿Es esto una respuesta adecuada a su amor, que se agrada tanto en preocuparse por nuestro bienestar, que hace más bien por nosotros de lo que haría por miles de personas en el mundo? Sobre estas personas no pone su vara, ni les da aflicciones para hacerles bien. Pero desgraciadamente juzgamos por los sentidos y reconocemos las cosas como buenas o males según nuestro gusto en el presente.
martes, 28 de mayo de 2024
GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN
3. EL TIEMPO EN EL QUE HAY PROBLEMAS EN LA IGLESIA
EN SEGUNDO LUGAR, meditemos en una verdad que afirme el corazón como la siguiente: Por muchos problemas que haya en la Iglesia, su Rey continúa estando en ella. ¿Acaso ha abandonado el Señor a sus iglesias? ¿Las ha vendido a las manos del enemigo? ¿Es que no le importan los males que caen sobre ellas para que nuestros corazones se hundan? ¿No es una vergüenza minusvalorar al gran Dios y magnificar al pobre e impotente ser humano; el hecho de temblar y temer lo que puedan hacer los seres creados mientras Dios está en medio de nosotros?
Los enemigos de la iglesia son muchos y poderosos, eso desde luego, pero el argumento con el que Caleb y Josué lucharon para levantar sus propios corazones tiene tanta fuerza hoy día como la tuvo entonces: "Con nosotros está el Señor; no los temáis" (Números 14:9). Un historiador nos cuenta que cuando Antígono escuchó a sus soldados hablar de cuántos eran sus enemigos, y cómo se desalentaban unos a otros, dio un paso en medio de ellos y preguntó: "¿Y por cuántos enemigos cree que yo valgo?" Almas desmotivadas: ¿por cuánto creen que vale el Señor? ¿acaso Él no es un oponente demasiado grande para todos sus enemigos? ¿No es un Todopoderoso más que muchos poderosos? "Si Dios es por nosotros ¿quién contra nosotros? (Romanos 8:31).
¿Cuál creemos que fue la razón para las grandes comprobaciones que hizo Gedeón? Preguntó, deseaba una señal, y después de eso otra. ¿Y cuál era la razón de esto sino que él pudiese estar seguro de que el Señor estaba con él, y que pudiese escribir sobre su insignia el emblema: La espada del Señor y de Gedeón?
Así que si podemos estar seguros de que el Señor está con su pueblo, podemos elevarnos sobre todo el desánimo. Y para que sea así no necesitamos una señal desde el cielo. Ya tenemos la señal de que la iglesia ha sido maravillosamente preservada entre todos sus enemigos. Si Dios no estuviese con su pueblo, ¿cómo es posible que no fuesen devorados rápidamente? ¿Acaso es porque sus enemigos están esperando tener poder o una oportunidad? No. Lo que sucede es que hay una mano invisible sobre ellos. Por tanto dejemos que su presencia nos dé descanso, y aunque los montes se muevan de lugar, y aunque el cielo y la tierra se mezclen, no temamos: Dios está en medio de Sión, y no será conmovida.
lunes, 27 de mayo de 2024
GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN
3. EL TIEMPO EN EL QUE HAY PROBLEMAS EN LA IGLESIA
Cuando la Iglesia es oprimida y está a punto de perecer en las olas de la persecución como la barca en la que estaban Jesús y los discípulos, hay almas buenas que también se preparan para naufragar en las olas de sus propios temores.
Es verdad que la mayoría de las personas necesitan más las espuelas que las riendas en este caso, sin embargo algunos se sientan desanimados bajo el sentir de los problemas de la Iglesia. La pérdida del arca le costó su vida a Elí (1 Samuel 4:16-18); la triste situación en la que estaba Jerusalén hizo que la expresión del buen Nehemías cambiase en medio de todos los placeres y comodidades de la corte (Nehemías 2:1-3).
Pero aunque Dios permite, e incluso ordena el conmoverse por estas calamidades, y llama en tales tiempos a "gemir, llorar y vestirse de cilicio", amenazando con severidad a los insensibles, no le agrada vernos sentados bajo el enebro como el compungido Elías: "Basta ya, oh Señor, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres" (1 Reyes 19:4). No: podemos y debemos ser gimientes en Sión, pero no atormentarnos a nosotros mismos; podemos quejarnos a Dios, pero no quejarnos de Dios (ya sea por el lenguaje o las acciones).
Preguntémonos entonces cómo los corazones sensibles pueden ser aliviados y sostenidos cuando se ven desbordados con el pesado sentimiento de los problemas de la Iglesia. Es cierto que es difícil para el que tiene su gozo preferente en Sión, guardar su corazón de hundirse bajo el sentir de sus problemas; sin embargo debe y puede hacerse mediante el empleo de direcciones que establezcan el corazón, como las siguientes:
EN PRIMER LUGAR, establezcamos esta gran verdad en nuestro corazón: ningún problema cae sobre Sión sin permiso del Dios de Sión, y Él no permite nada que no vaya a traer finalmente mucho bien sobre su pueblo. El consuelo puede derivarse de reflexionar en la voluntad de Dios, que permite y ordena. "Dejadle que maldiga, pues el Señor se lo ha dicho" (2 Samuel 16:11); "Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba" (Juan 19:11).
Debería calmar mucho nuestros espíritus saber que es la voluntad de Dios que lo soportemos, y que, si Él no lo hubiese permitido, nunca sería como es. Esta misma consideración calmó a Job, Elí, David y Ezequías. Que el Señor lo hubiese hecho era suficiente para ellos, y ¿por qué no habría de ser suficiente para nosotros? Si el Señor quiere arar la Iglesia como un campo, y sus piedras yacen en el polvo, si es su agrado que el Anticristo muestre su furia durante aún más tiempo y fatigue a los santos del Altísimo, si es su voluntad que haya un día de tribulación, de pisoteo por el Señor de los ejércitos sobre el valle de la visión, que los malvados devoren al hombre más justo que ellos ¿qué somos nosotros para contender con Dios? Lo adecuado es que acatemos esa voluntad cuando se presente, y que Aquel que nos hizo disponga de nosotros como le plazca. Él puede hacer lo que le parezca bien sin nuestro consentimiento.
¿Acaso el pobre ser humano está en el mismo terreno para que pueda capitular con su Creador, o para que Dios le dé cuenta de cualquiera de sus asuntos? Que estemos contentos, sin importar cómo Dios pueda disponer de nosotros, es tan razonable como que seamos obedientes, sea lo que sea que Él nos requiera. Pero si llevamos este argumento más lejos, y consideramos que todo lo que Dios permite al final acaba resultando en un bien real para su pueblo, esto calmará nuestros espíritus mucho más.
¿Se están llevando los enemigos lo mejor del pueblo a la cautividad? Parece una providencia desesperante, pero Dios los envía allí por su bien. ¿Está tomando Dios a los Asirios como una vara en su mano para azotar a su pueblo? El objetivo de hacer eso es que "el Señor haya acabado toda su obra en el monte de Sión" (Isaías 10:12). Si Dios puede traer mucho bien de la mayor maldad del pecado, mucho más puede hacerlo con las aflicciones temporales, y que lo hará es tan evidente como que puede hacerlo. Ya que es inconsistente con la sabiduría de alguien común, permitir que algo que podría evitar si quisiera, acabe con su gran diseño, ¿cómo se puede imaginar que Dios, que es más sabio, hiciera algo así?
Como Lutero dijo a Melanchthon, también digo: "Deja hacer a la infinita sabiduría y poder", porque por este todas las criaturas se mueven, y todas las acciones se guían en referencia a la Iglesia. No es nuestro trabajo gobernar el mundo, sino someternos a lo que Él hace. Los movimientos de la providencia son todos juiciosos, las ruedas están llenas de ojos: es suficiente saber que los asuntos de Sión están en buenas manos.
domingo, 26 de mayo de 2024
GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN
2. EL TIEMPO DE ADVERSIDAD
sábado, 25 de mayo de 2024
GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN
2. EL TIEMPO DE ADVERSIDAD
En sexto lugar, sería un gran apoyo para nuestro corazón cuando estamos bajo adversidad el considerar que Dios, mediante esas providencias que nos humillan puede estar cumpliendo aquello por lo que hemos orado y esperado mucho tiempo. ¿Hemos de preocuparnos entonces?
Como cristianos, ¿no hemos hecho muchas oraciones a Dios pidiendo que nos libre del pecado, que nos descubra nuestra vanidad, que nos ayude a mortificar nuestros pecados y malos deseos, y que nuestros corazones solamente encuentren felicidad en Cristo? Con esos golpes de humillación y pobreza, Dios puede estar cumpliendo nuestros deseos.
¿Queremos ser guardados del pecado? Él ha hecho una cerca en nuestro camino con espinos. ¿Queremos ver la vanidad de las criaturas? La aflicción es una herramienta clara para descubrirla, porque la vanidad de las criaturas nunca se descubre de forma tan efectiva y sensible como por nuestra propia experiencia. ¿Queremos ver morir nuestra corrupción? Esta es la forma: quitarnos el combustible y el alimento que la mantiene, porque es la prosperidad la que da a luz la corrupción y la alimenta, de tal forma que la adversidad, cuando es santificada, es un medio para hacerla morir.
¿Queremos que nuestro corazón no encuentre descanso sino en el seno de Dios? ¿Qué método podría ser mejor para que la providencia cumpliese este deseo que quitar de nuestras cabezas la cómoda almohada de plumas mundanas en la que hemos descansado?
Y aun nos irritamos por esto. Niños malcriados ¡cómo ponemos a prueba la paciencia de nuestro Padre! Si se retrasa en contestar las oraciones, somos rápidos en decir que no se acuerda de nosotros. Si las contesta de una forma que no esperamos, murmuramos contra Él por eso, como si en lugar de responder, estuviese acabando con nuestras esperanzas y objetivos. ¿No es suficiente que Dios tenga la gracia de hacer lo que queremos, que además esperamos que lo haga de la manera que queremos?
En séptimo lugar, puede servir de apoyo al corazón considerar que en medio de esos problemas Dios está realizando la obra en la cual el alma se regocijará más tarde. Nos vemos nublados con mucha ignorancia, y no somos capaces de discernir cómo la providencia particular se inclina a completar los designios de Dios. Por eso, al igual que hizo Israel en el desierto, murmuramos con frecuencia ya que la providencia nos lleva a través de un desierto aterrador en el que nos vemos expuestos a dificultades, aunque Dios nos esté guiando por buen camino a una ciudad con moradas.
Si pudiésemos ver cómo Dios en su propósito secreto ha trazado con exactitud el plan completo de nuestra salvación, incluso en los medios y circunstancias más pequeños, y pudiésemos discernir la admirable armonía de las dispensaciones divinas, sus relaciones mutuas junto con la contribución general que tienen todas hacia el objetivo final, y tuviésemos la libertad de elegir las circunstancias a nuestra manera, seguramente elegiríamos las mismas en las que estamos ahora.
La providencia es como un tapiz formado por miles de hilos que parecen inútiles si se toman por separado, pero que juntos, forman una hermosa historia. Ya que Dios hace todas las cosas de acuerdo al propósito de su voluntad, este es el mejor método para efectuar nuestra salvación.
Si alguien tiene un corazón orgulloso, le serán asignadas muchas situaciones que lo humillen. Si alguno tiene un corazón mundano, llegarán muchas circunstancias que lo empobrezcan. Si fuésemos capaces de ver esto, no haría falta más consuelo para nuestros corazones decaídos.
viernes, 24 de mayo de 2024
GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN
2. EL TIEMPO DE ADVERSIDAD
En cuarto lugar, Dios tiene la misma consideración por nosotros tanto cuando estamos en una condición baja como cuando estamos en una alta, por eso no debería ser tanto problema para nosotros que nos ponga en baja condición. Él manifiesta más de su amor, gracia y ternura en tiempos de aflicción que en tiempos de prosperidad.
Dios no nos eligió en primer lugar porque fuésemos personas destacadas, así que no nos va a abandonar porque seamos personas humildes. Los hombres pueden darnos la espalda y alterar su respeto por nosotros si nuestra condición se altera. Cuando la providencia ataca nuestras posesiones, los amigos del verano pueden convertirse en extraños, temiendo que podamos ser un problema para ellos, pero ¿acaso hará Dios lo mismo? No, no: "No te desampararé, ni te dejaré" (Hebreos 13:5) dice el Señor. Si la adversidad y la pobreza pudiesen impedirnos el acceso a Dios, serían una condición deplorable en verdad. Pero lejos de esto, podemos acercarnos a Él tan libremente como siempre. "el Dios mío me oirá" (Miqueas 7:7), dice la iglesia.
El pobre David, cuando le fueron arrebatadas todas las comodidades terrenales, pudo tener ánimo en el Señor su Dios ¿y nosotros no podremos?Supongamos que nuestro cónyuge o hijo haya perdido todo en el mar, y venga a nosotros envuelto en harapos ¿le negaríamos la relación con nosotros o rehusaríamos atenderle? Si no lo harías, mucho menos lo hará Dios. ¿Por qué entonces nos alteramos tanto? Aunque nuestra condición cambie, el amor de nuestro Padre no cambia.
En quinto lugar, ¿No puede ser que, mediante la pérdida de las comodidades externas Dios esté preservando nuestras almas del poder de la tentación que nos lleva a la ruina? En ese caso tenemos poco motivo para hacer que nuestro corazón se hunda en tan tristes pensamientos. ¿Acaso los disfrutes de este mundo no hacen que la gente se agite y cambie en los tiempos de prueba? Por amor a esas cosas muchos han abandonado a Cristo en esos tiempos. El joven rico "se fue triste, porque tenía muchas posesiones". Si este es el diseño de Dios ¡cuán desagradecido es murmurar contra Dios por ello!
Los marineros en medio de la tormenta son capaces de tirar por la borda las cargas más valiosas con tal de preservar sus vidas. Sabemos que es normal que los soldados de una ciudad bajo asedio destruyan los mejores edificios fuera de las murallas, en los cuales los enemigos pudiesen tomar refugio. Y en estos casos nadie duda de que lo que hacen es lo más sabio.Aquellos que tienen miembros gangrenados los presentan voluntariamente para ser cortados, y no solo dan las gracias al cirujano, sino que también le pagan. ¿Hemos entonces de murmurar contra Dios por echar fuera aquello que nos puede hundir en la tormenta, por derribar aquello que puede ayudar a nuestro enemigo en el asedio de la tentación, por cortar aquello que puede poner en peligro nuestra vida eterna?
¡Oh, hombres desconsiderados y desagradecidos! ¿Acaso no son estas cosas por las que nos lamentamos, las mismas cosas que han arruinado a miles de almas?
jueves, 23 de mayo de 2024
GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN
2. EL TIEMPO DE ADVERSIDAD
En segundo lugar, aunque Dios se ha reservado la libertad de afligir a su pueblo, ha atado sus manos con la promesa de que nunca se apartará su misericordia de ellos (Isaías 54:10).
¿Somos capaces de contemplar esta porción de las Escrituras con un espíritu resentido y descontento? "Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él" (2 Samuel 7:14-15). ¡Oh corazón, corazón orgulloso! ¿Haces bien en estar descontento cuando Dios te ha dado el árbol completo, lleno de ramas de consuelo creciendo en él, solo porque permite que el viento sople y haga caer unas pocas hojas?
Los cristianos tienen dos tipos de beneficios, los beneficios del trono y los del reposapiés. Beneficios movibles e inamovibles. Si Dios ha asegurado unos, nunca dejemos que el corazón se preocupe por la pérdida de los otros. Si hubiese apartado su amor, o sacado nuestras almas del pacto, ciertamente tendríamos motivos para estar entristecidos. Pero no lo ha hecho, ni puede hacerlo.
En tercer lugar, recordar que es nuestro propio Padre el que ordena las aflicciones, es algo de gran eficacia para guardar el corazón de hundirse en medio de ellas. Ninguna criatura mueve su mano o lengua contra nosotros sin su permiso.
Si la copa es amarga, pero es la copa que el Padre nos ha dado, ¿cómo podemos sospechar que lo que contiene es veneno? No seamos necios, pongamos el caso en nuestro propio corazón: ¿podríamos darle a un hijo algo que lo destruyese? ¡No! Antes nos haríamos daño a nosotros mismos que hacerles daño a ellos. "Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos... " ¡Cuánto más Dios!
La simple consideración de su naturaleza como Dios de amor, compasión y tiernas misericordias, o de su relación con nosotros como padre, esposo y amigo debería ser suficiente seguridad incluso si Él no nos hubiese dado palabra para tranquilizarnos en estos casos. Sin embargo, también tenemos su palabra, a través del profeta Jeremías: "no os haré mal". Estamos demasiado cerca de su corazón para que Él nos dañe, y nada le entristece más que nuestras sospechas infundadas e indignas acerca de sus planes. ¿No se entristecería un médico fiel y de corazón amoroso, cuando después de haber estudiado el caso de su paciente, y haber preparado las más excelentes medicinas para salvar su vida, lo escuchase decir: "¡Oh, me ha descompuesto! ¡Me ha envenenado!", simplemente porque le produce dolor la operación? Oh, ¿cuándo tendremos un corazón inocente?
miércoles, 22 de mayo de 2024
GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN
2. EL TIEMPO DE ADVERSIDAD
Cuando la providencia no nos sonríe y acaba con nuestras comodidades externas, miremos nuestro corazón y guardémoslo con toda diligencia para que no se resienta contra Dios ni desmaye bajo su mano; porque los problemas, aunque sean santificados siguen siendo problemas.
Jonás era un buen hombre, y aun así ¡cuánto se irritó su corazón bajo la aflicción! Job era un espejo de paciencia, y aun así ¡cuánto se descompuso su corazón en la tribulación!
Cuando nos encontremos bajo grandes aflicciones encontraremos difícil tener un espíritu compuesto. ¡Cuántas prisas e inquietud generan las aflicciones incluso en los mejores corazones! Veamos entonces cómo un cristiano que está bajo gran aflicción puede evitar que su corazón se resienta o desmaye bajo la mano de Dios. Ofreceremos varias ayudas para guardar el corazón que se encuentra en esta condición.
En primer lugar, mediante las circunstancias que se cruzan, Dios está buscando fielmente el gran diseño de su electivo amor sobre las almas de su pueblo, y ordena todas estas aflicciones como medios santificados para conseguir ese objetivo.
Las aflicciones no vienen por casualidad, sino por diseño. Por el diseño de Dios son ordenadas como medio para producir a los creyentes un bien espiritual: "De esta manera, pues, será perdonada la iniquidad de Jacob" (Isaías 27:9); "Pero [Dios nos disciplina] para lo que es provechoso" (Hebreos 12:10); "Todas las cosas nos ayudan a bien" (Romanos 8:28).
Las aflicciones son como obreros de Dios en nuestros corazones, que sacan el orgullo y la seguridad carnal de ellos, y haciendo así, su naturaleza es transformada, de forma que se convierten en bienes y beneficios. "Bueno me es haber sido humillado" (Salmos 119:71) dice David.
Por tanto es seguro que no tenemos motivos para reñir con Dios, sino más bien para maravillarnos de que Él se ocupe tanto en nuestro bien que utiliza cualquier medio para cumplirlo. Pablo podía bendecir a Dios si en alguna manera lograba alcanzar la resurrección de los muertos. "Hermanos", dice Santiago, "tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas" (Santiago 1:2).
Nuestro Padre está realizando un sabio diseño sobre nuestras almas, ¿haremos bien entonces en enfadarnos con Él? Todo lo que Él hace es con referencia de algún objetivo glorioso sobre nuestras almas. Es nuestra la ignorancia del diseño de Dios lo que nos hace pelear con Él. En ese caso nos dice, como dijo a Pedro: "Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después" (Juan 13:7).
martes, 21 de mayo de 2024
GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN
1. EL TIEMPO DE PROSPERIDAD
En quinto lugar el corazón puede mantenerse humilde al considerar la naturaleza obstructora que tienen las cosas terrenales sobre un alma que de todo corazón está dedicada al camino hacia el cielo. Nos cierran mucho del cielo en el presente, aunque puedan no cerrarnos el cielo al final.lunes, 20 de mayo de 2024
GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN
1.
EL
TIEMPO DE PROSPERIDAD
En segundo lugar, nos puede ayudar a ser más vigilantes y humildes en tiempo de prosperidad el considerar que, entre los cristianos, muchos han sido peores por tenerla. ¡Cuán bueno hubiese sido para algunos de ellos si nunca hubiesen conocido la prosperidad! Cuando nacieron en una condición baja, cuán humildes, espirituales y celestiales eran. Pero al prosperar, ¡qué alteración cayó sobre sus espíritus! Así sucedió con Israel. Cuando estuvieron en una baja condición en el desierto, eran "santidad al Señor". Pero al entrar en Canaán y ser alimentados ricamente el lenguaje fue: "somos libres; nunca más vendremos a ti" (Jeremías 2:31).
Las ganancias externas normalmente se logran con pérdidas internas; así como en una condición humilde sus empleos civiles acostumbraban a tener un cierto sabor a sus deberes religiosos, en una condición exaltada sus deberes normalmente tenían sabor a mundo. Aquel cuyas gracias no son obstaculizadas por sus riquezas, es en verdad rico en gracia. En el mundo hay pocos Josafats, de quien se decía "tuvo riquezas y gloria en abundancia. Y se animó su corazón en los caminos del Señor" (2 Crónicas 17:5-6).
¿No mantendrá nuestros corazones humildes en la prosperidad, el pensar en cuánto han pagado muchos hombres piadosos por sus riquezas, que por ellas han perdido aquello que todo el mundo no puede comprar?
En tercer lugar, mantengamos humilde nuestro vano corazón con esta consideración: Dios no valora a ningún hombre más por sus excelencias externas, sino por las gracias internas que posee; estas son los adornos internos del Espíritu, que son de gran valor a los ojos de Dios.
Dios menosprecia la gloria del mundo, y no acepta a nadie por ser una gran personalidad, "sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia" (Hechos 10:35).
Si el juicio de Dios fuese igual que el del hombre, podríamos valorarnos por esas cosas y afirmarnos sobre ellas. Pero solo somos algo si lo somos según el juicio de Dios. ¿No se mantendrá humilde mi corazón y dejará de vanagloriarse si considero esto?
En cuarto lugar, ¿cuántas personas al borde de la muerte han lamentado su necedad al poner su corazón en estas cosas, y han deseado no haberlas conocido nunca? Qué terrible fue la situación de Pío Quinto, que murió gritando de desesperación: "Cuando era de baja condición tenía alguna esperanza de salvación, cuando llegué a ser cardenal, comencé a dudarlo mucho; pero después de llegar al papado, no tengo esperanza alguna".
Otro autor también nos cuenta la triste historia real de un rico opresor, que había amasado una gran fortuna para su único hijo. Cuando iba a morir, llamó a su hijo y le dijo: "Hijo, ¿en verdad me amas?" El hijo respondió que: "la naturaleza así como su indulgencia paternal le obligaban a ello". "Entonces (dijo el padre) exprésalo en esto: mantén tu dedo en la llama de una vela mientras digo una oración". El hijo lo intentó, pero no pudo soportarlo. Al verlo, el padre prorrumpió en esta expresión: "No pudiste soportar quemarte un dedo por mí, pero para conseguirte esta riqueza he puesto mi alma en angustia y mi alma y cuerpo deben arder en el infierno por ti. Tu dolor hubiese sido por un momento, pero los míos serán una llama que nunca cese".










