Versículo para hoy:

sábado, 17 de junio de 2023

JUNIO 17 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Ayuda, oh Jehová”. Salmo 12:1

LA oración misma es notable; pues es corta, pero oportuna, sentenciosa y sugestiva. David se lamentaba de la escasez de hombres fieles, y, en consecuencia, elevaba sus súplicas al Señor. Al fracasar la criatura, David va al Creador. Evidentemente sintió su propia debilidad, de lo contrario no hubiese pedido ayuda. Pero, al mismo tiempo, intenta honestamente esforzarse por la causa de la verdad, pues la palabra “ayuda” es inaplicable cuando no hacemos nada por nosotros mismos. En esta oración de dos palabras hay mucha rectitud, claridad de percepción y precisión de expresión; mucha más, por cierto, que la que hay en las oraciones largas y vagas de algunos que profesan ser cristianos. El salmista va derecho a Dios con una plegaria bien meditada. El sabe lo que está buscando y donde buscarlo. ¡Señor, enséñanos a orar en la misma bendita manera! Las ocasiones para el uso de esta oración son frecuentes. En las aflicciones que envía la Providencia, ¡cuán apropiada es al creyente afligido, que halló faltos a todos sus ayudadores! Los estudiantes pueden hallar ayuda para sus dificultades doctrinales, elevando al gran Maestro, el Espíritu Santo, el grito de: “ayuda, Señor”. Los soldados espirituales pueden enviar al trono y pedir refuerzos para sus luchas interiores; y esta oración les servirá de modelo para su súplica. Los que se ocupan en las labores celestiales pueden obtener gracia para el tiempo de necesidad. Los pecadores que, en dudas y sobresaltos, están buscando a Dios, pueden ofrecer esta misma plegaria. En efecto, en todos los casos, tiempos y lugares, esta oración será suficiente para las almas necesitadas. “Ayuda, Señor”, nos vendrá bien tanto en la vida como en la muerte, en el sufrimiento como en la actividad, en el gozo como en la tristeza. La respuesta a la oración es cierta, si la ofrecemos sinceramente en el nombre de Jesús. El Señor nos asegura que él no dejará a su pueblo. Como Padre y Esposo nos garantiza su ayuda.

JUNIO 16 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Y yo les doy vida eterna, y no perecerán para siempre”. Juan 10:28

EL cristiano nunca debiera pensar o hablar livianamente de la incredulidad. A Dios le desagrada mucho que un hijo suyo desconfíe de su amor, de su verdad y de su fidelidad. ¿Cómo nos atrevemos a contristarlo, dudando de su gracia que nos sustenta? Cristiano, el que seas olvidado o el que se te deje perecer es contrario a la promesa de la preciosa Palabra de Dios. Si así fuera, ¿cómo podría ser verdadero el que dijo: “¿Olvidaráse la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque se olviden ellas, yo no me olvidaré de ti.”? ¿Qué valor tendría esta promesa; “Los montes se moverán, y los collados temblarán; mas no se quitará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz vacilará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti.”? ¿Dónde estaría la verdad de las palabras de Cristo: “Y yo les doy vida eterna, y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, mayor que todos es; y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre”? ¿Dónde estarían las doctrinas de la gracia? Serían todas impugnadas si un solo hijo de Dios pereciera. ¿Dónde estarían la veracidad de Dios, su honor, su poder, su pacto, su juramento, si alguno de aquellos por quienes Cristo murió, y que puso en él su confianza, fuese, no obstante, desechado? Aparta de ti estos temores creados por la incredulidad, que tanto deshonran a Dios. Levántate, sacúdete el polvo, y ponte tus vestidos preciosos. Recuerda que es pecado dudar de su Palabra, en la cual te ha prometido que no perecerás jamás. Haz que la vida eterna que hay en ti se manifieste en alegre confianza.
Al alma que en Cristo buscare reposo
Ha dicho que nunca la abandonará;
Por más que el infierno procure vencerla,
Jamás, no, jamás conseguirlo podrá.

jueves, 15 de junio de 2023

JUNIO 15 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo”. Génesis 21:6

ESTABA muy sobre las posibilidades de la naturaleza, y aun contra sus leyes que la anciana Sara fuese bendecida con un hijo. Y aunque eso hubiese sido posible, está más allá de todos los poderes comunes que yo, pobre, desvalido y perdido pecador, halle gracia para llevar en mi alma al Espíritu del Señor Jesús. 
Yo, que en un tiempo estaba desesperado, porque mi naturaleza era seca, mustia, estéril y maldita como un triste desierto, aun yo he recibido fuerzas para llevar frutos en santidad. Bien puede mi boca llenarse de alegre risa, por la singular y sorprendente gracia que he recibido del Señor, pues he hallado a Jesús, la simiente prometida, y ahora es mío para siempre. En este día elevaré salmos de triunfo al Señor que se ha acordado de mi bajeza, pues “mi corazón se regocija en Jehová, mi cuerpo es ensalzado en Jehová; mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, por cuanto me alegré en tu salud”.
Quisiera que todos los que se enteren de que he sido librado del infierno y que he sido visitado de lo alto se rían de gozo conmigo. Quisiera sorprender a mi familia con mi abundante paz; quisiera deleitar a mis amigos con mi creciente felicidad; quisiera ser motivo de edificación a la Iglesia con mis confesiones de agradecimiento, y aun impresionar al mundo con la alegría de mi conversación diaria. Bunyan nos dice que la Gracia se reía en su sueño, y no hay porque maravillarse, pues estaba soñando con Jesús. Mi gozo no será inferior al suyo mientras mi Amado sea el tema de mis pensamientos diarios. El Señor Jesús es un profundo mar de gozo; mi alma se sumergirá en El, quedará absorta en los deleites de su comunión. Sara miró a su Isaac y se rió con exceso de alegría, y todos sus amigos se rieron con ella. Y tú, alma mía, mira a tu Jesús, y pide al cielo y a la tierra que se unan a tu gozo inefable.

miércoles, 14 de junio de 2023

JUNIO 14 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Pon asimismo tu delicia en Jehová”. Salmo 37:4

LAS enseñanzas de estas palabras tienen que parecer muy sorprendentes a los que son extraños a la verdadera piedad, pero para el creyente sincero es sólo la inculcación de una verdad reconocida. La vida del creyente se describe aquí como una delicia en Dios, y en esto tenemos una gran prueba de que la verdadera religión rebosa de felicidad y gozo. Las personas impías y las que meramente profesan ser cristianas, nunca miran a la religión como algo placentero; para ellos es sólo culto, deber o necesidad, pero nunca placer o delicia. Si ellos en algún grado siguen la religión, es o para ganar algo de ella o porque no se atreven a obrar de otro modo. El pensamiento de la delicia en la religión es tan extraño a la mayor parte de los hombres que no hay en su vocabulario dos palabras más alejadas una de la otra que “santidad” y “delicia”. Pero los creyentes que conocen a Cristo saben que delicia y fe están tan felizmente unidas que las puertas del infierno no pueden prevalecer para separarlas. Los que aman a Dios de todo corazón, hallan que “sus caminos son caminos deleitosos, y todas sus veredas paz”. Estos gozos, esta abundante delicia, esta desbordante felicidad hacen que los santos descubran que lejos de estar sirviendo a su Señor por costumbre, están más bien dispuestos a seguirlo aunque todo el mundo lo rechace. Nosotros no tememos a Dios por obligación; nuestra fe no es una cadena; nuestra profesión no es una esclavitud; no somos arrastrados a la santidad ni empujados al deber. Nuestra piedad es un placer; nuestra esperanza es nuestra felicidad, y nuestro deber es nuestra delicia. La delicia y la verdadera religión son tan aliadas como la raíz y la flor, tan indivisibles como la verdad y la certidumbre. En efecto, ellas son dos piedras preciosas colocadas una al lado de la otra en un engaste de oro.

martes, 13 de junio de 2023

JUNIO 13 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"El que quiere, tome del agua de la vida de balde". Apocalipsis 22:17

JESÚS dice: "Tome de balde". El no quiere pago alguno o preparación previa. El no busca la recomendación de nuestras virtuosas emociones. Si no tienes buenos sentimientos, si únicamente puedes desear, estás invitado. ¡Ven, entonces! Tú no tienes fe ni arrepentimiento; ven a El, y El te los dará. Ven tal cual estás y toma de balde, sin dinero y sin precio. Jesús se da a sí mismo a los necesitados. Los picos de agua que las autoridades hicieron colocar en las plazas para los que sientan sed, son de mucho valor. Apenas podríamos imaginar que hubiese uno tan necio que al sentir sed se palpase los bolsillos y dijese frente a uno de esos picos: "No puedo beber, pues no tengo dinero". Por más pobre que sea, allí tiene a su disposición el pico para beber libremente. Los sedientos transeúntes, al pasar por el pico de agua, no tienen que presentar autorización alguna para beber, ya vistan delicados o rústicos vestidos. El hecho de estar allí es suficiente para que puedan beber. Quizás las únicas personas que necesitan cruzar la plaza sin beber son las personas de la aristocracia, que viajan en sus automóviles. Tienen sed, pero no quieren mostrarse vulgares bebiendo de esos picos. Piensan que se rebajarían si bebieran del pico de donde beben todos; de modo que se van con los labios abrasados. ¡Cuántos hay que son ricos en sus propias buenas obras y por lo mismo no pueden venir a Cristo! "Yo no seré salvo -dicen ellos- en el mismo modo en que lo es la ramera o el blasfemo. ¡Qué, ir al cielo en la misma forma en que va un limpiachimenea! ¿No hay otro camino que lleve a la gloria sino el que llevó allí al ladrón? Yo no seré salvo en esa manera". Estos jactanciosos tienen que quedarse sin el agua viva, pero el que quiere, tome del agua de la vida de balde.

lunes, 12 de junio de 2023

JUNIO 12 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto". Daniel 5:27

ES bueno que nos pesemos frecuentemente en la balanza de la Palabra de Dios. Gozarías de un santo ejercicio espiritual si leyeras algún salmo de David, y, mientras meditas sobre alguno de sus versículos, dijeras: "¿Puedo decir esto? ¿Siento lo que sintió David? ¿Fue quebrantado alguna vez mi corazón a causa del pecado como lo fue el suyo cuando escribió los salmos penitenciales? ¿Ha estado mi alma llena de confianza en la hora de las dificultades, como estuvo la suya, cuando cantó de las misericordias de Dios en la cueva de Adullam o en los refugios de Engedi? ¿Tomo yo la copa de salud e invoco el nombre del Señor?" Una vez hecho esto, lee la vida de Cristo, y, mientras lees, considera cuán lejos estás de ser conforme a su semejanza. Esfuérzate en ver si tienes la mansedumbre, la humildad y el espíritu de amor que El constantemente inculcó y demostró. Echa mano, después, de las epístolas, y mira si puedes seguir al apóstol en lo que fue su experiencia. ¿Has clamado alguna vez como lo hizo él: "Miserable hombre de mí, quién me librará del cuerpo de esta muerte"? ¿Has sentido alguna vez su humildad? ¿Te has considerado el primero de los pecadores, y menos que el más pequeño de todos los santos? ¿Has experimentado algo de su devoción? ¿Podrías tú unirte a él y decir: "Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia"? Si leemos así la Palabra de Dios, para probar nuestra condición espiritual, tendremos motivos para detenernos frecuentemente y decir: Señor, me doy cuenta de que nunca experimenté esto; haz que lo experimente. Dame una fe real; dame más ferviente celo; inflámame con un amor más ardiente; concédeme la gracia de la mansedumbre; hazme más semejante a Jesús; que no sea más hallado falto, al ser pesado en la balanza del santuario, para que no sea hallado falto en las balanzas del juicio.

domingo, 11 de junio de 2023

JUNIO 11 – LECTURAS MATUTINAS

“Nosotros lo amamos a Él, porque Él nos amó primero”. 1 Juan 4:19

NO hay otra luz en este planeta fuera de la que procede del sol; y no hay verdadero amor a Jesús en el corazón humano, que no proceda del Señor Jesús mismo. De esta fuente del infinito amor de Dios debe brotar todo nuestro amor a Dios. Esta ha de ser una grande y cierta verdad: que nosotros lo amamos a Él porque Él primero nos amó a nosotros. El amor que nosotros le profesamos a Él es un vástago del amor que Él nos tiene a nosotros. Cualquiera puede sentir admiración por las obras de Dios, pero ninguno puede profesarle ardiente amor, si no se lo comunica su Espíritu divino. ¡Qué maravilla que seres como nosotros, hayan sido alguna vez conducidos a amar a Jesús! ¡Qué admirable, que cuando nosotros nos hemos rebelado contra Él, Él, en una manifestación de asombroso amor, procuró atraernos! ¡No, nosotros nunca hubiésemos tenido amor a Dios si Dios no lo hubiese puesto en nosotros, amándonos con infinito amor! Nuestro amor, pues, tiene por padre al amor que Dios derramó en nuestros corazones. Pero, después de haber nacido por intervención divina, tiene el amor que ser sustentado con la presencia divina. El amor es una planta exótica; no florecerá naturalmente en el corazón humano, sino que debe ser regada desde arriba. El amor a Jesús es una flor delicada, y si no recibe otro sustento que el que le puede dar nuestro corazón de piedra, pronto se secará. Como el amor viene del cielo, tiene que alimentarse con el pan del cielo. No puede existir en el desierto, salvo que sea nutrido por el maná que viene de arriba. El amor vive de amor. El alma y la vida de nuestro amor a Dios es su amor a nosotros.
¡Oh qué amor!, ¡qué inmenso amor!
No hay otro amor así;
Dios desde el cielo al salvador
Mandó a morir por mí.

sábado, 10 de junio de 2023

JUNIO 10 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Para el Señor vivimos”. Romanos 14:8

SI Dios lo hubiera querido, cada uno de nosotros habría entrado en el cielo en el momento de su conversión. No era absolutamente necesario que permaneciésemos en este mundo, con el fin de prepararnos para la inmortalidad. Aunque haga sólo unos instantes que un hombre ha confiado en Jesús, puede ser llevado al cielo y estar en condiciones de participar de la herencia de los santos en luz. Es cierto que nuestra santificación es un largo y continuo proceso, y que nosotros no seremos perfectos hasta que dejemos nuestros cuerpos y entremos dentro del velo; pero, sin embargo, si el Señor lo quiere, puede transformar nuestra imperfección en perfección y llevarnos al cielo ahora mismo. ¿Por qué, entonces, estamos aquí?¿Quiere Dios mantener a sus hijos fuera del paraíso un solo instante más de lo necesario? ¿Por qué el ejército del Dios vivo está aun en el campo de batalla, cuando de un golpe podría obtener la victoria? ¿Por qué los hijos de Dios están vagando de aquí para allá en un laberinto, cuando una sola palabra de sus labios podría llevarlos al cielo? La respuesta es esta: Permanecen aquí para que vivan para el Señor y lleven a otros al conocimiento de su amor. Nosotros estamos en este mundo como sembradores para esparcir la buena simiente; como labradores para arar el suelo; como heraldos para proclamar la salvación. Somos en este suelo como “la sal de la tierra”, para que seamos una bendición al mundo. Estamos aquí para glorificar a Cristo en nuestra vida cotidiana, para ser obreros suyos y para trabajar juntamente con Él. Procuremos que nuestra vida responda a su finalidad. Vivamos vidas diligentes, útiles y santas “para alabanza de la gloria de su nombre”. Mientras tanto, ansiemos estar con Él y cantemos diariamente:

Alguna vez yo, como el sol,
Mi ocaso y fin tendré también;
Mas me dirá mi buen Señor:
“Mi siervo fiel, conmigo ven”.

viernes, 9 de junio de 2023

JUNIO 9 – LECTURAS MATUTINAS

“Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres”. Salmo 126:3


ALGUNOS cristianos son, por desgracia, propensos a mirar el lado oscuro de las cosas, y descansan más en lo que ellos han hecho que en lo que Dios hizo por ellos. Pregúntales cuál es su impresión acerca de la vida cristiana, y te describirán sus continuas luchas, sus intensas aflicciones, sus penosas adversidades y la perversidad de sus corazones, y apenas habrá alguna mención de la ayuda que Dios les concedió. Pero un cristiano cuya alma goza de salud, se adelantará y dirá con alegría: “Yo hablaré no de mí mismo, sino hablaré para glorificar a mi Dios. Él me hizo sacar de un lado de miseria, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza a nuestro Dios.Grandes cosas ha hecho el Señor conmigo, estaré alegre”. Una experiencia como esta es lo mejor que cualquier hijo de Dios puede presentar. Es cierto que tenemos pruebas, pero también es cierto que somos libres de ellas; es cierto que tenemos nuestras corrupciones, y con dolor lo reconocemos, pero no es menos cierto que tenemos un poderoso Salvador que subyuga estas corrupciones y nos libra de su dominio. Al mirar atrás, haríamos mal si negásemos que hemos estado en el Pantano del Desaliento y que nos hemos arrastrado por el Valle de la Humillación, pero haríamos igualmente mal si olvidásemos que mientras cruzábamos esos lugares, hemos estado seguros y hemos sacado provecho. Gracias a nuestro Poderoso Ayudador y Guía no hemos permanecido allí, pues Él nos llevó a un lugar de riquezas. Cuanto más intensas son nuestras pruebas tanto más sentidas son nuestras gracias a Dios, quien nos acompañó siempre y nos preservó hasta ahora. Nuestras aflicciones no pueden perjudicar la melodía de nuestra alabanza, pues ellas tocan el bajo en el canto de nuestra vida. “Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres”.

jueves, 8 de junio de 2023

JUNIO 8 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

SOLDADO que luchas bajo la bandera del Señor Jesús, observa este versículo con santo gozo, pues como fue en la antigüedad así es en nuestros días: si la guerra es de Dios la victoria es segura. Los hijos de Rubén y de Gath, y la media tribu de Manasés, no pudieron alistar ni siquiera cuarenta y cinco mil soldados, y sin embargo en la batalla con los Agarenos les tomaron cien mil personas, porque clamaron a Dios en la guerra, y fuéles favorables porque esperaron en Él. El Señor no libra ni con muchos ni con pocos hombres. Si somos sólo un puñado de soldados, debemos salir en el nombre de Jehová, pues el Señor de los Ejércitos es nuestro Capitán. Estos traían escudo, espada y arco, pero no pusieron su confianza en esas armas. Tenemos que usar todos los medios apropiados, pero nuestra confianza debe descansar únicamente en el Señor, pues Él es la espada y el escudo de su pueblo. La verdadera razón de su extraordinario éxito residía en el hecho de que “la guerra era de Dios”. Amado, cuando combatas el pecado interno o externo, o el error de doctrina o de conducta, la impiedad en lo alto o en lo bajo, los demonios y sus aliados, estás haciendo la guerra del Señor, y, salvo que Él sea vencido, no necesitas temer la derrota. No te acobardes ante un número superior de enemigos, no retrocedas ante las dificultades e imposibilidades, no titubees ante las heridas o la muerte, hiere con la espada de dos filos del Espíritu de Dios, y los muertos yacerán a montones. La batalla es del Señor y Él entregará a sus enemigos en nuestras manos. Con paso resuelto, mano fuerte, corazón intrépido y ardiente celo, lancémonos al combate y las huestes del mal volarán como el tamo ante el ventarrón.
¡Estaos firmes,
Soldados de la cruz!
Alzad hoy la bandera
En nombre, en nombre de Jesús.

JUNIO 7 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON


TÚ tienes buenas razones para aborrecer el mal, porque ¡mira cuánto mal te ha hecho ya! ¡Qué mundo de perjuicio el pecado introdujo en tu corazón! El pecado te cegó para que no puedas ver la belleza del Salvador; te ensordeció para que no oigas las tiernas invitaciones del Redentor. El pecado desvió tus pies hacia el camino de la muerte y derramó veneno en la misma fuente de tu ser; manchó tu corazón y lo hizo “engañoso más que todas las cosas y perverso”. ¡Qué criatura eras tú antes que se interpusiese la gracia divina, cuando el mal había hecho en ti todo el mal que pudo! Eras un hijo de ira como los demás; corrías con la multitud para hacer mal. Así éramos todos nosotros; pero Pablo nos recuerda que “ya somos lavados, ya somos santificados, ya somos justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios”. En realidad, tenemos mucha razón de aborrecer el mal cuando, echando una mirada retrospectiva, descubrimos sus obras mortales. Tanto daño nos hizo el mal, que nuestras almas se hubiesen perdido, si no hubiera mediado para redimirnos el omnipotente amor de Dios. Aun ahora el mal es un enemigo activo que siempre está acechando para dañarnos y para llevarnos a la perdición. De modo que, cristiano, si no deseas aflicciones, aborrece el mal. Si no quieres sembrar tu camino de espinas y plantar ortigas en tu almohada, aborrece el mal; pero si quieres vivir una vida feliz y morir en paz, entonces camina por los senderos de la santidad, aborreciendo el mal hasta el fin. Si en verdad amas a tu Salvador y quieres honrarlo, aborrece el mal. No conocemos nada mejor para que el cristiano se cure del amor al mundo que la continua comunión con el Señor Jesús. Permanece mucho con Jesús, y te será imposible tener amistad con el mundo.

martes, 6 de junio de 2023

JUNIO 6 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

ES esta, para ti, una consoladora palabra, perdido pecador. ¿Piensas que no debes venir a Dios porque eres vil? No hay un santo en la tierra que no sienta que es un vil. Si Job, Isaías y Pablo se sintieron obligados a decir: yo soy un vil, ¿te avergonzarás tú, pobre pecador, de hacer la misma confesión? Si la divina gracia no desarraiga todo el pecado que hay en el creyente, ¿cómo esperas tú quitar los tuyos por tus propias fuerzas? Y si Dios ama a su pueblo aun cuando todavía es vil, ¿piensas que tu vileza impedirá que Dios te ame? ¡Cree en Jesús, oh desechado por la sociedad del mundo! Jesús te llama tal cual eres. "No he venido a llamar justos, sino pecadores a arrepentimiento". Di ahora mismo: "Tú has muerto por los pecadores; yo soy un pecador; Señor Jesús rocíame con tu sangre". Si confiesas tu pecado, hallarás perdón. Si ahora, con todo tu corazón, dices: "Yo soy un vil, lávame"; serás lavado ahora. Si el Espíritu Santo te pone en condiciones de clamar, desde lo íntimo de tu corazón

Tal como soy, sin una sola excusa,
Porque tu sangre diste en mi provecho,
Porque me mandas que a tu seno vuele,
¡Oh Cordero de Dios!, acudo, vengo,

te levantarás al terminar de leer la porción de esta mañana, con todos tus pecados perdonados. Y aunque esta mañana te hayas despertado teniendo en tu cabeza todos los pecados que el hombre haya podido alguna vez cometer, descansarás esta noche acepto en el Amado; y aunque alguna vez te hayas degradado con los harapos del pecado, serás ahora adornado con el vestido de justicia, y aparecerás blanco como los ángeles. Ten presente esto: "He aquí ahora el tiempo aceptable". Si tu crees en el que justifica al impío eres salvo. ¡Que el Espíritu Santo te dé la fe que salva para que la pongas en el que recibe al más vil pecador!

domingo, 4 de junio de 2023

JUNIO 5 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

NOÉ fue cerrado en el arca y apartado de todo el mundo por la mano del amor divino. La puerta de la divina voluntad se interpone entre nosotros y el mundo que yace en la maldad. No somos del mundo como nuestro Señor tampoco fue del mundo. No podemos entrar en el pecado, la alegría y las ocupaciones de la multitud; no podemos jugar en las calles de la Feria de la Vanidad con los hijos de las tinieblas, pues nuestro Padre celestial nos ha cerrado. Noé fue cerrado con su Dios. "Entra tú en el arca", fue la invitación del Señor, por la que demuestra que se propone permanecer en el arca con Noé y su familia. Así todos los escogidos permanecieron en el Señor y el Señor en ellos. ¡Gente feliz la que está puesta dentro del mismo círculo que encierra a Dios en la trinidad de sus personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo! Nunca nos mostramos desatentos para con aquel bondadoso llamamiento: "Ven, pueblo mío, éntrate en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la ira". Noé fue cerrado para que no lo alcancese ningún mal. El diluvio no hizo sino levantarlo hacia el cielo y el viento lo llevó por el camino. Fuera del arca todo era destrucción, pero dentro de ella había descanso y paz. Sin Cristo perecemos, pero con Cristo hay perfecta seguridad. Noé fue cerrado para que ni siquiera tuviese el deseo de salir; y aquellos que estan en Cristo estan en El para siempre. No saldrán más, pues la eterna fidelidad los ha cerrado y la malicia infernal no los puede arrebatar. El Príncipe de la casa de David cierra y ninguno abre; y cuando en los últimos días el padre de familia se levante y cierre la puerta, será en vano que los que meramente profesan ser cristianos golpeen y digan: "Señor, Señor, ábrenos"; porque la misma puerta que cierra dentro a las vírgenes prudentes, cierra afuera a las insensatas. Señor, ciérrame en tu casa por tu misericordia.

JUNIO 4 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

¡CUÁN agradable es ver al Salvador platicando con su amado pueblo! No hay nada más placentero que ser conducido por el Espíritu Divino a este fértil campo de placer. Consideremos por un instante la historia del amor del Redentor, y mil encantadores actos de afecto vendrán a nuestra mente, que tuvieron la finalidad de unir el corazón a Cristo y de entrelazar nuestros pensamientos y emociones con la mente de Jesús. Cuando meditamos en este admirable amor y contemplamos al glorioso Redentor dotando a la Iglesia con toda su antigua riqueza, nuestras almas bien pueden desmayar de gozo. ¿Quién puede soportar tal peso de amor? Si el conocimiento parcial de ese amor es más grande de lo que nuestras almas pueden abarcar, ¡cuán conmovedor será su comprensión completa! Cuando el alma tenga capacidad para discernir todos los dones del Salvador, sabiduría para apreciarlos, y tiempo para meditar en ellos, entonces hablaremos con Jesús en una forma más íntima de lo que lo hacemos ahora. ¿Pero quién puede imaginar la dulzura de tal comunión? Esto tiene que ser algo que no ha entrado en el corazón del hombre, pero que Dios preparó para los que lo aman. ¡Oh si pudiésemos forzar la puerta del granero de nuestro José y ver la abundancia que Él nos ha almacenado! Esto nos sumergirá en amor. Por fe vemos, por espejo, en oscuridad, la imagen de sus tesoros ilimitados, pero cuando veamos realmente las cosas celestiales con nuestros propios ojos, ¡cuán profundo será el río de comunión en el que nuestra alma se sumergirá! Hasta entonces, reservaremos nuestros mejores sonetos, para dedicarlos a nuestro amoroso bienhechor, el Señor Jesucristo,

sábado, 3 de junio de 2023

JUNIO 3 – LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Estos fueron alfareros y se hallaban en medio de plantíos y cercados, los cuales moraron allá con el rey en su obra”. 1 Crónicas 4:23

LA alfarería no es el más elevado de los oficios, pero, sin embargo, el rey necesitaba alfareros, y, por lo tanto, ellos estaban a su servicio, aunque el material con que trabajaban era simplemente barro. Nosotros también, quizás, estemos ocupados en la más insignificante parte de la obra del Señor, pero, con todo, es un gran privilegio hacer algo para el Rey; de modo que perseveraremos en nuestra vocación, esperando que “bien que fuimos echados entre los tiestos, seremos como las alas de la paloma cubierta de plata, y sus plumas con amarillez de oro”. El texto nos habla de los que se hallaban en medio de plantíos y cercados, que tenían que hacer rudos y pesados trabajos, poniendo cercos o abriendo zanjas. Ellos quizás habrán deseado vivir en la ciudad, en medio de la vida de la sociedad y de la cultura de la misma, pero sin embargo guardaron los lugares que se les había asignado, pues también ellos estaban haciendo la obra del rey. El lugar de nuestra habitación ha sido fijado, y nosotros no debemos cambiarnos por antojo o por capricho, sino tenemos que servir al Señor en él, siendo una bendición a aquellos entre quienes vivimos. Estos alfareros y jardineros tenían compañía real, pues moraban con el rey, y aunque estaban entre plantíos y cercados, estaba allí también el rey. Ningún lugar lícito, ninguna grata ocupación, aunque sea humilde, puede privarnos de la comunión con nuestro divino Señor. Cuando visitemos chozas, conventillos, hospicios o cárceles podemos ir con el rey. En todas las obras de fe contemos con el compañerismo de Jesús. Es cuando estamos en su obra que podemos contar con su sonrisa. Vosotros, desconocidos obreros, que estáis ocupados en la obra del Señor en medio del barro y de la miseria, en lo más bajo de lo bajo, alegraos; pues en la basura se hallaron joyas y en vasijas de barro se hallaron tesoros.

viernes, 2 de junio de 2023

JUNIO 2 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Porque la carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne”. Gálatas 5:17

EN el corazón del creyente hay una constante lucha entre el viejo y el nuevo hombre. El viejo hombre es activo y no pierde oportunidad de usar todas las armas de su mortífero arsenal contra el recién nacido en la gracia. Por otra parte, el nuevo hombre está siempre en guardia para resistir y destruir a su enemigo. La gracia que está en nosotros emplea la oración, la fe, la esperanza y el amor para expulsar al diablo; se viste de toda la armadura de Dios y lucha valerosamente. Estos dos hombres, opuestos el uno al otro, nunca cesarán de luchar mientras estemos en el mundo. La batalla de Cristiano con Apollión duró tres horas, pero la batalla del cristiano consigo mismo, dura toda la vida. El enemigo está tan bien atrincherado en nosotros, que mientras estemos en este cuerpo no puede ser desalojado; pero aunque estamos estrechamente sitiados, y, a menudo, en violentos conflictos, tenemos un ayudador todopoderoso, a Jesús, el autor de nuestra salvación, que está siempre con nosotros, y que nos asegura que, a su tiempo, saldremos más que vencedores por medio de Él. Con tal apoyo, el hombre nuevo es más que un simple contrincante para sus enemigos. ¿Estás hoy luchando con el adversario? ¿Satán, el mundo y la carne, están en contra de ti? No te desalientes ni desmayes. Sigue luchando, pues Dios mismo está contigo. Jehová Nissi es tu bandera; Jehová Rafah es el que sana tus heridas. No temas, has de vencer; pues ¿quién puede derrotar a la Omnipotencia? Sigue luchando, mirando a Jesús; y aunque larga y dura sea la lucha, será dulce la victoria y glorioso el premio prometido.

Cristo nos guía, es nuestro jefe,
Y con nosotros siempre estará,
Nada temamos, Él nos alienta
Y a la victoria llevarnos podrá.

jueves, 1 de junio de 2023

JUNIO 1 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“El verano y el invierno tú los formaste”. Salmo 74:17

ALMA mía, empieza con tu Dios este mes invernal. La fría nieve y el penetrante viento te recuerdan que el que guarda su pacto con el día y con la noche, procura también asegurarte que guardará aquel glorioso pacto que concertó contigo en la persona de Cristo Jesús. El que es fiel a su Palabra en lo que respecta a la vuelta de las estaciones en este pobre mundo, manchado de pecado, no se mostrará infiel en su trato con su bien amado Hijo. El invierno en el alma no es agradable de ninguna manera; y si tú lo estás sufriendo precisamente en estos días, te será muy penoso; pero te consolará el saber que el Señor forma el invierno. Él envía las cortantes ráfagas de la adversidad para marchitar los pimpollos de la esperanza. Esparce escarcha sobre lo que una vez fue verde pradera de nuestro gozo, arroja su hielo en las fuentes de nuestro placer. El que hace todo esto es el gran Rey Invierno, quien impera en las regiones de la helada y, por lo tanto, no puedes murmurar. Pérdidas, cruces, abatimientos, enfermedades, pobreza y mil otros males son enviados por el Señor y vienen a nosotros con un sabio propósito. La helada mata los insectos nocivos y pone una barrera a las terribles enfermedades; rotura la tierra y purifica el suelo. ¡Que estos buenos resultados sigan siempre a nuestros inviernos de aflicción!
¡Cuánto apreciamos el fuego en estos días! ¡Cuán agradable es su calor! Apreciamos a nuestro Señor en la misma manera, pues él es en todo tiempo de aflicción, la inagotable fuente de calor y bienestar. Acerquémonos a él, y hallemos gozo y paz creyendo en él. Vistámonos con los abrigados vestidos de sus promesas, y salgamos a ocuparnos en las labores propias de la estación. Sería un mal ser como “el perezoso que no ara a causa del invierno, pero pedirá en la siega y no hallará”.

miércoles, 31 de mayo de 2023

MAYO 31 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“El rey iba pasando el torrente Cedrón”. 2 Samuel 15:23

DAVID cruzó aquel tenebroso torrente cuando huía, con su desconsolado séquito, de la presencia de su hijo traidor. El hombre que era según el propio corazón de Dios no estuvo exento de la aflicción; su vida fue muy atribulada. Él fue no sólo el Ungido del Señor, sino el Afligido del Señor. ¿Por qué, pues, nosotros esperamos librarnos del dolor? En las puertas de la aflicción, los más nobles hijos de Dios aguardaron con ceniza sobre sus cabezas; ¿por qué, entonces, os maravilláis como si alguna cosa peregrina os aconteciese? El mismo Rey de reyes no fue favorecido con una senda más placentera o real. Él pasó la sucia zanja del Cedrón, por la que corría la suciedad de Jerusalem. Dios tuvo un Hijo sin pecado, pero no tuvo un solo hijo sin disciplina. Es motivo de grande gozo saber que Jesús fue tentado en todo según nuestra semejanza. ¿Cuál es nuestro Cedrón esta mañana? ¿Es un amigo infiel, una sensible desgracia, un reproche calumnioso o un triste presentimiento? El Rey lo pasó todo. ¿Es un dolor físico: pobreza, persecución o desprecio? Por todos estos Cedrones ha pasado ya el Rey. Él gustó todas nuestras aflicciones. La idea de que estamos solos en nuestras pruebas debe eliminarse de una vez para siempre, pues el que es la Cabeza de todos los santos conoce por experiencia el dolor que solemos considerar exclusivamente nuestro. Todos los ciudadanos de Sión han de quedar libres de la Honorable Compañía de los que lloran, de la que el Príncipe Emmanuel es cabeza y capitán.
A pesar de su humillación, David volvió en triunfo a su ciudad; y el Señor de David se levantó victorioso de la tumba. Estemos, entonces, de buen ánimo, pues nosotros sacaremos agua con gozo de las fuentes de la salud, aunque ahora, por un tiempo, tengamos que pasar por los nocivos arroyos del pecado y de la aflicción.

martes, 30 de mayo de 2023

MAYO 30 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas".
Cantares 2:15

UNA insignificante espina puede causar mucho sufrimiento. Una nubecilla es suficiente para escondernos el sol. Las zorras pequeñas echan a perder las viñas. Los pecados insignificantes dañan el corazón delicado, se esconden en el alma y la llenan de todo lo que Cristo aborrece, de manera que el Salvador no pueda mantener con nosotros dulce comunión. Un gran pecado no puede destruir al cristiano, pero un pecado insignificante lo hace miserable. Jesús no andará con su pueblo, si éste no abandona todo pecado. Él dice: "Si guardareis mis mandamientos, estaréis en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor". 

Algunos creyentes muy rara vez gozan de la presencia de su Salvador. ¿Cómo es esto? Sin duda, debe de ser muy doloroso para un niñito el estar separado de su padre. ¿Eres tú un hijo de Dios, y, sin embargo, estás satisfecho con vivir sin contemplar el rostro de tu Padre? ¿Eres tú la esposa, y, sin embargo, te sientes satisfecha sin su compañía? Tú has caído, sin duda, en un grave estado, pues la casta esposa de Cristo suele lamentar como una paloma, la ausencia de su compañero. ¿Preguntas qué fue lo que alejó a Cristo de ti? Él esconde su rostro detrás del muro de tus pecados. Este muro se levanta tan fácilmente con pequeñas como con grandes piedras. La mar está formada de gotas; las rocas están hechas de granos de arena; y la mar que te aparta de Cristo se llena con las gotas de tus pecados insignificantes. La roca que casi echa a pique tu barco, pudo haberse formado con los corales de tus llamados inocentes pecados. Si quieres vivir con Cristo, andar con Cristo, ver a Cristo y tener comunión con Él, ten cuidado de "las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas, pues nuestras viñas están en cierne". Jesús te invita a ir con Él y cazarlas. Él, sin duda, igual que Sansón, cazará las zorras enseguida y fácilmente.

lunes, 29 de mayo de 2023

MAYO 29 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Aborreciste la maldad". Salmo 45:7

"AIRAOS y no pequéis". Es dudoso que reine el bien en un hombre que no se indigna por el pecado. El que ama la verdad debe odiar la falsedad. ¡Cómo abominó Jesús al mal, cuando fue tentado! Tres veces lo acometió en diferentes formas, pero Jesús siempre lo combatió con "vete, Satanás". Aparte de esto, Jesús detestó el pecado cuando lo vio en otras personas, aunque muy frecuentemente demostró su indignación con lágrimas de misericordia, en lugar de hacerlo con palabras de reprensión. Sin embargo, qué lenguaje podría ser más severo, más parecido al de Elías, que las palabras "¡ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!, porque coméis las casas de las viudas y por pretexto hacéis largas oraciones". Jesús odió al pecado de tal forma que derramó su sangre para herirlo; murió para matarlo; fue enterrado para sepultarlo; y resucitó para tenerlo siempre bajo sus pies. Cristo está en el Evangelio, y el Evangelio se opone al pecado en todas sus formas. 

El pecado se atavía con hermoso ropaje e imita el lenguaje de la santidad, pero los preceptos de Jesús, semejantes al famoso látigo de muchas cuerdas, lo echan del templo, y no lo tolerará en la Iglesia. Del mismo modo, en el corazón donde Jesús reina, hay una gran guerra entre Cristo y Belial. Y cuando Jesús venga para ser nuestro juez, manifestará su odio a la iniquidad con aquellas fulminantes palabras: "Apartaos, malditos", palabras que serán como la culminación de lo que enseñó, durante su ministerio, tocante al pecado. Tan cálido como es su amor a los pecadores es su odio al pecado; tan perfecta como es su justicia será la destrucción de toda especie de mal. ¡Oh, tú, glorioso campeón de la justicia y demoledor de la maldad!, es por esto que "te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros".

domingo, 28 de mayo de 2023

MAYO 28 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“A los que justificó a estos también glorificó”. Romanos 8:30

CREYENTE, aquí hay una preciosa verdad para ti. Puedes ser pobre, estar sufriendo o ser desconocido, pero, anímate haciendo memoria de tu llamamiento y recordando sus consecuencias, especialmente aquella de la cual se habla en este pasaje. Tan cierto como tú eres hoy un hijo de Dios, tus pruebas pronto acabarán, y serás rico en todos los sentidos de la bienaventuranza. Aguarda un momento y tu cansada cabeza ostentará la corona de gloria y tu mano tomará la palma de la victoria. No lamentes tus pruebas, sino más bien regocíjate de que pronto estarás donde “no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor”. Los carros de fuego están a tu puerta, y en un momento te llevarán a la gloria. El eterno canto está cerca de tus labios. Los portales del cielo están abiertos para dejarte pasar. No pienses que puedas dejar de entrar en el reposo. Si Él te ha llamado, nada te puede apartar de su amor. La angustia no puede romper el vínculo; el fuego de la persecución no puede quemar el eslabón; el martillo del infierno no puede romper la cadena. Tú estás seguro; aquella voz que te llamó al principio te llamará otra vez para que vayas de la tierra al cielo, de las lóbregas tinieblas de la muerte al inefable esplendor de la inmortalidad. Descansa seguro, el corazón del que te justificó, late por ti de infinito amor. Pronto estarás con los glorificados, donde está tu parte.
Lo único que estás esperando aquí es ponerte en condiciones para gozar de la herencia; una vez que esto se realice, las alas de los ángeles te llevarán lejos al monte de la paz, del gozo y de la felicidad, donde, apartado de un mundo de aflicción y de pecado, y en eterna comunión con Dios, descansarás para siempre.

sábado, 27 de mayo de 2023

MAYO 27 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Y moraba Mephi-boseth en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey; y era cojo de ambos pies”. 2 Samuel 9:13

MEPHI-BOSETH no era un gran adorno para la mesa real; sin embargo comía siempre allí para que David pudiese ver en su rostro las facciones de su amado Jonatán. Nosotros también como Mephi-Boseth podemos decir al Rey de Gloria: “¿Quién es tu siervo para que mires a un perro muerto como yo?” Pero, sin embargo, el Señor se goza en tener con nosotros un roce muy familiar, pues ve en nuestros rostros las facciones de su muy querido Jesús. El pueblo de Dios es amado por la mediación de Jesús. Es tal el afecto que el Padre profesa a su Unigénito que, por amor a Él, levanta a sus humildes hermanos de la pobreza y del destierro, y los pone en la corte, entre los de noble rango, y los sienta a la mesa del Rey. Sus deformidades no los privarán de sus privilegios. La renguera no es un obstáculo a la filiación. El lisiado es tan heredero de Dios como si pudiese correr igual que Asael. Nuestra justicia no cojea aunque lo hagan nuestras fuerzas. La mesa de un rey es un buen escondite para las piernas tullidas, y en la fiesta del Evangelio aprendemos a gloriarnos en nuestra flaqueza porque el poder de Dios reposa sobre nosotros. No obstante, una gravosa inhabilidad puede dañar la personalidad de los más amados santos. Aquí tenemos a uno que era agasajado por David, pero tan lisiado de ambos pies que no pudo seguir al rey cuando huía de la ciudad, y, en consecuencia, fue calumniado e injuriado por su siervo Siba. Los santos cuya fe es débil y cuyo conocimiento es pobre son grandes perdedores; están expuestos a muchos enemigos y no pueden seguir al rey a donde vaya. Este achaque se origina frecuentemente en las caídas. La mala alimentación en la infancia espiritual es a menudo la causa de que los convertidos caigan en un desaliento del cual nunca pueden restablecerse; y, en otros casos, es el pecado el que nos deja los huesos rotos.

viernes, 26 de mayo de 2023

¿Qué significa negarte a ti mismo y tomar tu cruz? - CHRISTY GAMBRELL

 Ya que la cruz de Jesús y la nuestra no pueden lograr lo mismo, ¿qué quiere decir el principal portador de la cruz con «tome su cruz»? ¿Por qué utiliza una metáfora tan dura para describir el discipulado?


MAYO 26 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará”. Salmo 55:22

LA excesiva ansiedad es pecado, aunque haya motivos legítimos para tenerla. El precepto que nos manda evitar los cuidados congojosos es encarecidamente inculcado por nuestro Salvador una y otra vez, y repetido, después, por los apóstoles. Es este un mandamiento que no puede ser olvidado sin incurrir en transgresión, pues la esencia misma de la ansiedad es la falsa idea de que nosotros somos más sabios que Dios, y la creencia de que tenemos que meternos en su lugar para hacer por Él lo que Él determinó hacer por nosotros.
Intentamos pensar en aquello que suponemos que Dios olvidará; nos afanamos por colocar sobre nosotros mismos nuestras pesadas cargas, como si Dios no pudiese o no quisiese llevarlas en nuestro lugar. Ahora bien, esta desobediencia a su explícito mandamiento, esta incredulidad a su Palabra, esta presunción en entrometernos en lo que es de su exclusiva incumbencia, es pecado. Aun más que esto, el cuidado congojoso nos conduce frecuentemente a cometer pecado. El que no puede dejar con confianza sus asuntos en las manos de Dios, pero quiere llevar sus propias cargas, es muy probable que sea tentado a usar medios ilícitos para ayudarse a sí mismo. Este pecado nos lleva a olvidar a Dios, como nuestro consejero, y a recurrir a la sabiduría humana. Esto es ir a “cisternas rotas” en lugar de ir a la “fuente”, como le pasó al antiguo Israel. La ansiedad nos hace dudar del amor de Dios y, en consecuencia, nuestro amor para con Él se enfría; sentimos desconfianza y así contristamos al Espíritu de Dios, de suerte que nuestras oraciones llegan a ser impedidas y la consistencia de nuestro ejemplo queda perjudicada. La falta de confianza en Dios nos lleva a vagar muy lejos de Él, pero si con fe sincera en su promesa, echamos sobre Él nuestras cargas, entonces seremos fuertes contra la tentación. “Guardarás en perfecta paz a aquel cuyo ánimo se apoya en ti”.

jueves, 25 de mayo de 2023

MAYO 25 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

“No me desampares, oh Jehová”. Salmo 38:21

FRECUENTEMENTE pedimos a Dios que no nos desampare en la hora de la prueba y de la tentación, pero olvidamos muy a menudo que esta oración la debemos hacer en todos los tiempos. No hay instante de nuestra vida en que podamos vivir sin su constante sostén. Ya en la luz, ya en las tinieblas; en la comunión o en la tentación, siempre necesitamos pedirle que no nos desampare. “Sostenme y seré salvo”, dice el salmista. Un niñito, mientras aprende a caminar, siempre necesita la ayuda de la niñera. La nave abandonada por su piloto se desvía inmediatamente de su ruta. No podemos vivir sin una continua ayuda de lo Alto. Sea esta, pues, nuestra oración de hoy: “No me desampares.Padre, no desamparas a tu hijo, a fin de que no caigas en la mano del enemigo. Pastor, no desamparas a tu oveja para que no vague lejos de la seguridad del redil. gran labrador, no desamparas a tu planta para que no se marchite y muera. No me desamparas, oh Jehová, ahora; y no me desampara en ningun momento de mi vida. No me desamparas en mi alegría, para que ella no absorba mi corazón; no me desampara en mi tristeza para que no murmure contra ti; no me desampares en el día de mi arrepentimiento a fin de que no pierdas la esperanza del perdón y caigas en desesperación, y no me desampares en el día en que mi fe es muy firme, para que esa fe no degenere en presunción.No me desamparas, porque sin ti soy débil, pero contigo soy fuerte. No me desampara porque mi camino es peligroso, y lleno de trampas y no puedo andar por él sin tu dirección. La gallina no desampara a su cria; cúbreme tú eternamente con tus plumas y permíteme hallar refugio bajo tus alas”. “No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude”. “No me dejes y no me desampares, Dios de mi salud”.

miércoles, 24 de mayo de 2023

Cesarea Marítima: 5 Minutos en la Historia de la Iglesia con Stephen Ni...


MAYO 24 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Bendito Dios, que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia". Salmo 66:20

SI reflexionamos sinceramente sobre el carácter de nuestras oraciones, nos llenaremos de admiración, al pensar que Dios las ha contestado. Puede ser que haya alguno que piense, como lo hizo el fariseo, que sus oraciones merecen ser aceptadas; pero el verdadero cristiano al dar una mirada retrospectiva más imparcial, deplora sus oraciones, y si pudiese volver sobre sus pasos, oraría más ardientemente. Recuerda, cristiano, cuán frías han sido tus oraciones. Cuando entraste en tu cámara, debías haber luchado como Jacob, pero en lugar de hacerlo así, tus oraciones fueron débiles, raras y carentes de aquella humilde, confiada y perseverante fe que clama: "No te dejaré ir si no me bendices". Sin embargo (sorprende decirlo) Dios oyó estas tus frías oraciones y las contestó. Piensa también en cuán escasas han sido tus oraciones, salvo en los días de aflicción, pues en esas circunstancias has ido frecuentemente al trono de la gracia. Pero cuando pasó la aflicción, ¿a dónde fueron tus constantes súplicas? Sin embargo, aunque tú dejaste de orar como lo hacías una vez, Dios no dejó de bendecirte. Cuando abandonaste el trono de la gracia, Dios, por su parte, no lo abandonó; la brillante luz del Shekinah se ha manifestado siempre entre las alas de los querubines. ¡Es maravilloso que Dios considere esos intermitentes pasmos de importunidad que vienen y van con nuestras necesidades! ¡Qué Dios misericordioso es este, que oye las oraciones de los que van a él cuando tienen necesidades apremiantes, pero que lo olvidan cuando han recibido la bendición; quienes se acercan a él cuando se ven forzados a hacerlo, pero que casi se olvidan de dirigirse a él cuando es mucha la abundancia y poca la necesidad! ¡Que su inmensa bondad, al oír tales plegarias, toque nuestros corazones, para que de aquí en adelante podamos "orar siempre con toda deprecación y súplica en el Espíritu".

martes, 23 de mayo de 2023

MAYO 23 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Jehová cumplirá por mí". Salmo 138:8

LA confianza que el salmista expresa aquí es muy manifiestamente una confianza divina. No dice: "Yo tengo suficiente gracia como para cumplir por mí; mi fe es tan firme que no tambaleará, mi amor es tan ardiente que no se enfriará, mi resolución es tan decidida que nada la hará variar"; no, el salmista sólo dependía del Señor. Si damos lugar a alguna confianza que no esté basada en la Roca de los siglos, entonces nuestra confianza es peor que un sueño; se derrumba sobre nosotros, nos cubre con sus ruinas para nuestra tristeza y confusión. Todo lo que la naturaleza hila, el tiempo lo deshila para eterna confusión de todos los que visten con lo que ella produce. El salmista era sabio, pues sólo descansaba en la obra del Señor. Es el Señor el que empezó en nosotros la buena obra, y el que la perfeccionará. Si él no la termina, nunca quedará completa. Si en el vestido celestial de nuestra justicia hubiese una sola puntada dada por nosotros, entonces estamos perdidos. Pero confiamos que el Señor que empezó, perfeccionará. Él lo ha hecho todo, debe hacerlo todo y lo hará todo. Nuestra confianza no debe reposar en lo que hemos hecho, ni en lo que hemos resuelto hacer, sino enteramente en lo que el Señor hará. La incredulidad insinúa: "Tú nunca podrás estar firme. Observa la maldad que hay en tu corazón; tú nunca puedes derrotar al pecado. Recuerda los pecaminosos placeres y tentaciones que te acosan; sin duda, tú serás seducido y descarriado por ellos". Sí, es verdad, nosotros pereceríamos si dependiésemos de nuestros propios recursos. Si tuviésemos que gobernar solos nuestras frágiles naves en un mar tempestuoso, bien podríamos renunciar al viaje sin esperanza. Pero gracias a Dios él cumplirá por nosotros y nos guiará al puerto deseado. Nunca seremos demasiado confiados cuando confiemos sólo en él, y nunca demasiado interesados en tener tal confianza.