Versículo para hoy:
miércoles, 21 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 21
“Mirad a mí y sed salvos todos los términos de la tierra; porque yo soy
Dios, y no hay más”. Isaías 45:22.
Esta es una de las más
grandes de las promesas. Es el fundamento de nuestra vida espiritual. La
salvación viene por una mirada a Aquel que es “Dios justo y Salvador”. ¡Cuán
sencillo es el mandato! “Mirad a mí”. ¡Cuán razonable es la demanda!
Verdaderamente la criatura debiera mirar al Creador. Hemos mirado a otras
partes por largo tiempo, y es hora de que miremos solamente al que llama
nuestra atención y promete darnos su salvación.
¡Solamente una mirada!
¿No miraremos ahora mismo? No tenemos que traer nada de lo nuestro, pero
tenemos que mirar arriba a nuestro Señor en su trono, a donde ha subido desde
la cruz. Una mirada no requiere preparación, ni esfuerzo violento; no necesita
ni inteligencia, ni sabiduría, ni riqueza, ni fuerza. Todo lo que necesitamos
está en el Señor nuestro Dios; y si miramos a Él por todo, todo será nuestro y
seremos salvos.
¡Venid los que estáis
lejos, mirad acá! ¡Vosotros, términos de la tierra, volved vuestros ojos aquí!
Como desde las regiones más lejanas los hombres pueden ver el sol y gozar de su
luz, así vosotros que estáis al borde de la muerte, a las puertas del infierno,
podéis por una mirada recibir la luz de Dios, la vida del cielo, la salvación
del Señor Jesucristo, que es Dios, y por lo tanto puede salvar.
martes, 20 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 20
"Porque sació al alma menesterosa y llenó de bien al alma hambrienta".
Es bueno tener deseos, y
cuanto más intensos sean, mejor.
El Señor saciará los
deseos del alma, por grandes que sean o por mucho que nos preocupen. Deseemos
grandemente, porque Dios dará grandemente. No es nunca buena condición de ánimo
el estar contentos con nosotros mismos, y sentirnos libres de deseos. Deseos de
más gracia, y gemidos indecibles son señales de crecimiento y debiéramos querer
sentirlas más y más. ¡Espíritu Bendito, haz que suspiremos y clamemos por cosas
mejores!
El hambre no es una
sensación agradable. Sin embargo, son bienaventurados los que tienen hambre y
sed de justicia. Tales personas no tan sólo serán aliviadas, sino saciadas. No
serán saciadas con comida ordinaria, sino que su alimento será digno de su
bondadoso Señor, porque serán saciados de bien por Jehová mismo.
Venid, no nos entristezcamos
por el hecho de anhelar y tener hambre. Oigamos la voz del salmista cuando él
desea y ansía ver a Dios engrandecido. “Alaben la misericordia de Jehová, y sus
maravillas para con los hijos de los hombres”.
lunes, 19 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 19
“Mas desde aqueste día daré bendición”. Hageo 2:19.
Lo futuro está escondido
de nosotros. Sin embargo, aquí tenemos un espejo en el cual podemos ver los
días venideros. El Señor dice, “desde aqueste día daré bendición”.
Vale la pena notar el día
al cual se refiere esta promesa. Había habido mala cosecha, viento solano y
tizoncillo, todo a causa del pecado del pueblo. Ahora el Señor vio que estos
que habían sido castigados empezaban a obedecer su palabra, y a edificar su
templo, y por lo tanto dice: “desde el día que se echó el cimiento al templo de
Jehová; poned vuestro corazón. Desde aqueste día daré bendición”. Si hemos
vivido en cualquier pecado, y el Espíritu nos guía a apartarnos de ello,
podemos contar con la bendición del Señor. Su sonrisa, su Espíritu, su gracia y
la revelación amplia de su verdad, todo nos manifiesta una bendición aumentada.
Sufriremos tal vez mayor oposición de los hombres a causa de nuestra fidelidad,
pero nos elevaremos a una comunión más íntima con el Señor nuestro Dios, y a
una vista más clara de nuestra aceptación en Él.
Señor, estoy resuelto a
serte más fiel y más exacto en seguir tu doctrina y tus preceptos; y te ruego,
por lo tanto, por Cristo Jesús, que aumentes la bendición de mi vida diaria
desde ahora y para siempre.
domingo, 18 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 18
“En aquel día Jehová defenderá el morador de Jerusalén; y el que entre
ellos fuere flaco, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como
ángeles, como el ángel de Jehová delante de ellos”. Zacarías 12:8.
Una de las mejores
maneras por las cuales el Señor defiende a su pueblo es haciéndoles fuertes con
poder en el hombre interior. Los hombres son mejores que las murallas, y la fe
es más fuerte que los castillos.
El Señor puede tomar el
más flaco entre nosotros y hacerle como David, el campeón de Israel. ¡Señor,
haz esto conmigo! Infunde en mí tu poder, y lléname de valor santo para que
pueda hacer frente al gigante con honda y piedra, confiando en Dios.
El Señor puede hacer que
sus campeones más grandes sean aún más fuertes de lo que son; David puede ser
como un ángel, el ángel de Jehová. Esto sí que sería una manifestación
maravillosa, pero es posible, puesto que Dios lo dice. ¡Oh, Señor, obra así con
los mejores de nuestros guías! Muéstranos lo que puedes hacer, es a saber,
levantar tus siervos fieles a una excelencia de gracia y santidad que
claramente sea sobrenatural.
Señor, mora en tus santos
y serán como Dios; pon tu poder en ellos, y serán como los seres vivientes que
viven en la presencia de Jehová. Cumple esta promesa a tu iglesia entera en
este nuestro día por amor de Jesús. Amén.
sábado, 17 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 17
“Porque no dejará Jehová a su pueblo, ni desamparará su heredad”.
No, Él no dejará ni aun
uno de ellos. Los hombres tienen sus desamparados, pero Dios no tiene ninguno;
porque su elección es inmutable, y su amor eterno. Nadie puede encontrar ni una
sola persona que Dios haya desamparado después de haberse revelado a él para la
salvación.
Esta verdad grande es
mencionada en el Salmo para alegrar el corazón de los afligidos. El Señor
castiga a los suyos, pero no los desampara. El resultado de la doble obra de la
ley y de la vara es nuestra enseñanza y el fruto de esa enseñanza es un
espíritu tranquilo y un espíritu sensato de los cuales viene descanso. Los
impíos son dejados solos hasta que se cave el hoyo en el cual caerán y serán
tomados; pero los justos son mandados a la escuela para que estén preparados
para su glorioso destino en lo venidero. El juicio volverá y acabará su obra en
los rebeldes, pero igualmente volverá a justificar a los sinceros y los
piadosos. Así que podemos sufrir la vara del castigo con sumisión tranquila;
porque expresa el amor y no la ira.
viernes, 16 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 16
“Toda herramienta que fuese fabricada contra ti no prosperará; y Tú
condenarás toda lengua que se levantare contra ti en juicio”. Isaías 54:17.
Hay un ruido grande en
las fraguas y las forjas del enemigo.
Están haciendo
herramientas con las cuales quieren herir a los santos. No podrían hacer ni aun
esto si el Señor de los santos no lo permitiese; porque Él ha criado el herrero
que sopla las ascuas en el fuego. ¡Pero mirad cuán diligentemente trabajan! ¡Cuántas
espadas y lanzas hacen! No importa nada, porque sobre la hoja de cada arma se
puede leer esta inscripción: “No prosperará”.
Pero ahora escuchad otro
ruido: la contención de lenguas. Las lenguas son herramientas más terribles que
las que se hacen con martillos y yunques, y el mal que pueden hacer hiere más
profundamente y se extiende más. ¿Qué será de nosotros ahora? La calumnia, la
mentira, la insinuación y la burla… estas son flechas venenosas; ¿cómo las
resistiremos? El Señor Dios nos promete que si no podemos hacerlas callar, a lo
menos no nos podrán arruinar. Nos condenan por el momento, pero nosotros las
condenaremos al fin para siempre. La boca de los que hablan mentira será
cerrada y sus engaños serán tornados en honra de aquellos hombres buenos que
han sufrido por ellos.
NOVIEMBRE 15
“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en
gloria en Cristo Jesús”. Filipenses 4:19.
El Dios de Pablo es
nuestro Dios, y suplirá todo lo que nos haga falta. Pablo estaba cierto de esto
en cuanto a los filipenses, y nosotros estamos ciertos de ello en cuanto a
nosotros mismos. Dios lo hará, porque es propio de Él hacerlo: nos ama, toma
placer en bendecirnos, y le glorificará hacerlo. Su compasión, poder, amor y
fidelidad, todo ayuda a que no estemos hambrientos.
¡De qué medida se sirve
el Señor! “Conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. Las riquezas de
su gracia son grandes, pero ¿qué diremos de las riquezas de su gloria? Sus “riquezas
en gloria en Cristo Jesús”, ¿quién puede estimarlas? Según esta medida inconmensurable
Dios llenará el abismo inmenso de nuestras necesidades. Él hace al Señor Jesús
el recipiente y el medio de su plenitud, y entonces nos da su riqueza de amor
en su más alto grado. ¡Aleluya!
El autor sabe lo que es
ser probado en el trabajo del Señor. La fidelidad ha sido recompensada con ira,
y dadores liberales han dejado de suscribir; pero aquel a quien desearon
oprimir no ha sido más pobre por ello, al contrario, más bien se ha
enriquecido; porque esta promesa ha sido verdadera: “Mi Dios suplirá todo lo
que os falta”. Los fondos de Dios son más seguros que el Banco de Inglaterra.
miércoles, 14 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 14
“Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”. Juan 14:14.
¡Qué promesa más amplia! “¡Algo!”
Si mis necesidades son grandes o pequeñas, todas están encerradas en aquella
palabra “algo”. Ven, alma mía, ten libertad delante del propiciatorio, y
escucha a tu Señor diciéndote: “Ensancha tu boca, y henchirla he”.
¡Qué promesa más sabia!
Siempre tenemos que pedir en el nombre de Jesús. Al paso que esto nos anima a nosotros,
le honra a Él. Esta es una recomendación constante. Algunas veces toda otra
recomendación es oscurecida, especialmente las que pudiésemos sacar de nuestra
propia relación con Dios o de nuestra experiencia de su gracia; pero en tales
ocasiones el nombre de Jesús es tan poderoso delante del trono como siempre, y
podemos invocarlo con plena certidumbre.
¡Qué oración tan llena de
enseñanza! No debo pedir nada si no puedo poner a ello la mano y el sello de
Cristo. No me atrevería a poner el nombre de mi Señor a una petición egoísta u
obstinada. Solamente puedo poner el nombre de mi Señor a las oraciones que Él
mismo oraría si estuviese en mi caso. Es un alto privilegio estar autorizado a
pedir en el nombre de Jesús, como si Jesús mismo pidiese; pero nuestro amor
hacia Él nunca nos permitirá poner aquel nombre donde Él no lo hubiera puesto.
¿Estoy pidiendo aquello
que Jesús aprobaría? ¿Me atrevo a poner su sello a mi oración? Entonces tengo
aquello que estoy buscando del Padre.
NOVIEMBRE 13
“He aquí no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel”. Salmo 121:4.
Jehová es el que “guarda
a Israel”. Nunca está inconsciente, ni se adormece, ni duerme. Nunca deja de
guardar la casa y el corazón de su pueblo. Esta es una razón suficiente para
que descansemos en perfecta paz. Alejandro dijo que dormía porque su amigo
Parmenio velaba; mucho más podemos nosotros dormir, puesto que Dios es nuestro
guardador.
La frase “he aquí” está
puesta para llamar nuestra atención a esta verdad consoladora. Israel durmió,
aunque tenía una piedra por almohada, pero su Dios estaba despierto y apareció
en una visión a su siervo. Cuando estamos acostados sin defensa, Jehová mismo
cubrirá nuestra cabeza.
El Señor guarda su pueblo
como un rico guarda su tesoro, como un capitán guarda una ciudad con
guarnición, como un centinela guarda a su soberano. Nadie puede dañar a
aquellos que están así guardados. Que encomiende yo mi alma en sus manos
queridas. Él nunca se olvida de nosotros, nunca deja de cuidarnos eficazmente,
nunca se encuentra incapaz de guardarnos.
¡Oh, Señor mío! Guárdame,
no sea que me desvíe y caiga y perezca. Guárdame para que guarde tus
mandamientos. Por tu cuidado vigilante guárdame de dormir como el perezoso y de
perecer así como los que duermen en muerte.
lunes, 12 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 12
“Y será mi pueblo saciado de mi bien, dice Jehová”. Jeremías 31:14.
Notad que dos veces dice
“mi”: “Mi pueblo será saciado de mi bien”.
Aquellos que están
saciados con Dios son señalados como suyos. Él tiene contentamiento en ellos,
porque ellos tienen contentamiento en Él. Le llaman su Dios, y Él les llama su
pueblo; Él se satisface de ellos como su porción, y ellos se satisfacen de Él
como la suya. Hay una comunión íntima de satisfacción entre el Israel de Dios y
el Dios de Israel.
Los que forman el pueblo
de Dios están satisfechos. Esta es una gran cosa. Muy pocos hombres están
siempre satisfechos, sea cual fuere su suerte; han tragado la sanguijuela, y
esa continuamente está clamando: “¡Trae, trae!” Solamente almas santificadas
son almas satisfechas. Dios mismo tiene que convertirnos y contentarnos.
No es de maravillar que
el pueblo de Dios está saciado con el bien de su Señor. Aquí tenemos bondad sin
mixtura, liberalidad sin límites, misericordia sin regaño, amor sin variación y
socorro sin reserva. Si la bondad de Dios no nos sacia, ¿qué lo hará? ¡Cómo!
¿Estamos aún gimiendo? Verdaderamente será un deseo malo dentro de nosotros
aquel que la bondad de Dios no satisfaga.
Señor, estoy saciado.
Bendito sea tu nombre.
domingo, 11 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 11
“Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la
ley, sino bajo la gracia”. Romanos 6:14.
El pecado se enseñoreará
si puede; no se satisface con ningún lugar más bajo que el trono del corazón.
Algunas veces tememos que nos vencerá, y entonces clamamos al Señor que
“ninguna iniquidad se enseñoree de mí”. Esta es su respuesta consoladora: “El
pecado no se enseñoreará de vosotros”. Nos podrá acometer y aun herir; pero
nunca se enseñoreará de nosotros.
Si estuviéramos bajo la
ley, nuestro pecado tomaría fuerzas y nos sujetaría bajo su poder; porque es el
castigo del pecado que el hombre venga a caer bajo su poder. Como estamos bajo
el pacto de la gracia, somos guardados de dejar al Dios vivo por la declaración
segura del pacto. La gracia nos es prometida, por la cual somos vueltos de
nuestros extravíos, purificados de nuestras impurezas y libertados de las
cadenas del hábito.
Podíamos quedar abatidos
en la desesperación y “servir a los egipcios” si fuésemos aún como esclavos
trabajando por la vida eterna; pero siendo como somos hombres libres del Señor,
cobramos ánimo para combatir nuestras maldades y tentaciones, estando seguros
de que el pecado nunca más nos traerá bajo su poder. Dios nos dará la victoria
por nuestro Señor Jesucristo, a quien sea gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
sábado, 10 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 10
“No dará tu pie al resbaladero”. Salmo 121:3.
Si el Señor no lo
permite, ni hombres ni demonios lo podrán conseguir. ¡Cuán grandemente se
gloriarían si nos pudiesen hacer caer vergonzosamente, echarnos fuera de
nuestra posición y enterrarnos de modo que no quedara memoria de nosotros!
Podían hacerlo con todo el deseo de su corazón, si no fuera por un obstáculo, y
solamente uno: el Señor no lo permite; y si Él no lo permite, nosotros
tampoco lo permitiremos.
El camino de la vida es
como viaje por los Alpes. Por los senderos montañosos uno está constantemente
expuesto a resbalar. Donde el camino es alto, la cabeza está expuesta al
vértigo, y entonces los pies fácilmente resbalan; hay lugares que están tan
lisos como el cristal, y otros que están llenos de piedra, y en cualquiera de
ellos es difícil evitar una caída. El que durante su vida es ayudado a vivir
con rectitud y a andar sin tropezar tiene las mejores razones para ser
agradecido. Con trampas y lazos, con rodillas débiles, con pies cansados y con
enemigos astutos, ningún hijo de Dios se mantendría firme por una hora si no
fuese por el amor fiel que no dará su pie al resbaladero.
Entre mil lazos voy andando,
Tu mano fiel me está guardando;
Ella hasta el fin me sostendrá
Y al monte santo me guiará.
viernes, 9 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 9
“Y sabrán que yo su Dios Jehová soy con ellos, y ellos son mi pueblo, la
casa de Israel, dice el Señor Jehová”. Ezequiel 34:30.
Es una bendición
excelente que seamos el pueblo del Señor, pero es una bendición consoladora
saber que lo somos. Una cosa es esperar que Dios está con nosotros,
y otra cosa es saberlo. La fe nos salva, pero la certeza nos satisface.
Aceptamos a Dios como Dios nuestro cuando creemos en Él; pero tenemos gozo
cuando sabemos que Él es nuestro y que nosotros somos suyos. Ningún creyente
debiera estar satisfecho con una vaga esperanza, sino que debiera pedir al
Señor que le guíe a la plena certidumbre, para que así las cosas esperadas
vengan a ser cosas ciertas.
Es cuando gozamos de las
bendiciones del pacto, y vemos al Señor Jesús como “una planta por nombre”
(Ezeq. 34:29) levantado a favor nuestro cuando venimos al conocimiento claro de
la gracia de Dios hacia nosotros. Aprendemos que somos el pueblo de Dios, no
por la ley, sino por la gracia. Miremos siempre hacia la gracia. La certidumbre
de la fe no puede venir nunca por las obras de la ley. Es una virtud evangélica
y solamente nos puede alcanzar por medio del evangelio. No miremos adentro de
nosotros mismos. Miremos solamente al Señor. Viendo a Jesús, vemos nuestra
salvación.
Señor, mándanos tal marea
alta de tu amor que seamos llevados más allá del fango de la duda y del temor.
jueves, 8 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 8
“Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona”.
Debiéramos apreciar
nuestra flaqueza porque da lugar a la potencia divina. Tal vez nunca hubiésemos
conocido el poder de la gracia si no hubiésemos sentido la flaqueza de la
naturaleza. Bendito sea el Señor por el aguijón en la carne y por el mensajero
de Satanás, cuando nos hacen recurrir a la potencia de Dios.
Esta es una palabra
preciosa de los labios del Señor. Ha hecho reír de gozo al autor de este libro.
¿La gracia de Dios es bastante para mí? ¡Ya lo creo que lo es! ¿No es la
atmósfera bastante grande para el pájaro y el océano para los peces? El Dios
Todopoderoso es bastante para mi mayor necesidad. El que es suficiente para
tierra y cielo, ciertamente podrá satisfacer todas las necesidades de un pobre
gusano como yo.
Entonces echémonos sobre
nuestro Dios y su gracia. Si no quita nuestro dolor, nos ayudará a soportarlo.
Su potencia nos llenará hasta que el gusano trillará los montes; y el que es
nada vale será un vencedor sobre los altos y poderosos. Es mejor tener la
potencia de Dios que la nuestra; porque si fuésemos mil veces más fuertes de lo
que somos, no nos valdría de nada en presencia del enemigo; y si pudiésemos ser
más débiles de lo que somos, lo cual apenas es posible, sin embargo podríamos
hacer todas las cosas en Cristo.
miércoles, 7 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 7
“Y el que se humilla será ensalzado”. Lucas 18:14.
No debiera ser difícil
para nosotros humillarnos, porque ¿qué tenemos de lo cual podamos jactarnos?
Debiéramos tomar el lugar postrero sin que nos lo dijeran. Si somos sensatos y
sinceros, seremos pequeños a nuestra propia estima. Especialmente cuando
estamos delante del Señor en oración nos veremos muy pequeños. Allí no podemos
hablar de méritos, porque no los tenemos; nuestro único y solo recurso tiene
que ser la misericordia: “Dios, sé propicio a mí pecador”.
Aquí tenemos una palabra
del trono que nos anima. Seremos ensalzados por el Señor si nos humillamos.
Para nosotros el camino hacia arriba va cuesta abajo. Cuando nos despojamos del
egoísmo, nos vestimos de humildad y este es el mejor ropaje. El Señor nos
ensalzará a la paz y al contentamiento de espíritu; nos ensalzará al
conocimiento de su Palabra y a la comunión consigo mismo; nos ensalzará al gozo
del perdón seguro y de la justificación. El Señor da sus honores a los que
pueden llevarlos para honra del dador. Él da la utilidad, aceptación y la
influencia a los que no se envanecerán con ellas, sino que serán humillados por
la comprensión de su mayor responsabilidad. Ni Dios ni los hombres ensalzarán a
uno que se ensalza a sí mismo; pero Dios y los hombres buenos se unen para
honrar el valer modesto. ¡Oh, Señor! Haz que me humille para que me ensalce en
Ti.
martes, 6 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 6
“Pon asimismo tu delicia en Jehová, y Él te dará las peticiones de tu
corazón”. Salmo 37:4.
El poner nuestra delicia
en Jehová nos transforma y nos levanta por encima de los deseos carnales de
nuestra naturaleza caída. La delicia en Jehová no tan sólo es dulce en sí, sino
que endulza toda nuestra alma, hasta que los deseos del corazón vienen a ser
tales que el Señor con seguridad puede prometer cumplirlos. ¿No es esa una
delicia grande que amolda nuestros deseos hasta que son como los deseos de
Dios?
Nuestra manera insensata
de proceder es desear primero y después trabajar para conseguir lo que
deseamos. No obramos conforme a la voluntad de Dios, que consiste en buscarle
primeramente y después esperar que todas las cosas nos serán añadidas. Si
nuestro corazón está lleno de Dios hasta que rebosa de delicia, entonces el
Señor mismo se encargará de que no nos falte ningún bien. En vez de salir fuera
en busca de la alegría, quedémonos con Dios y tomemos las aguas de nuestra
propia fuente. Él puede hacer mucho más por nosotros que todos nuestros amigos.
Es mejor contentarse con Dios que entristecerse deseando las trivialidades de
este siglo y de los sentidos. Por un rato podremos tener contratiempos; pero si
estos nos traen más cerca del Señor, debieran ser de grande estima, porque al
fin nos asegurarán el cumplimiento de todos nuestros buenos deseos.
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