Versículo para hoy:

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Renovando Tu Mente | La venida del Reino




Entrad por sus puertas con acción de gracias (Sal. 100), día 2 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 21

“Mirad a mí y sed salvos todos los términos de la tierra; porque yo soy Dios, y no hay más”. Isaías 45:22.

Esta es una de las más grandes de las promesas. Es el fundamento de nuestra vida espiritual. La salvación viene por una mirada a Aquel que es “Dios justo y Salvador”. ¡Cuán sencillo es el mandato! “Mirad a mí”. ¡Cuán razonable es la demanda! Verdaderamente la criatura debiera mirar al Creador. Hemos mirado a otras partes por largo tiempo, y es hora de que miremos solamente al que llama nuestra atención y promete darnos su salvación.

¡Solamente una mirada! ¿No miraremos ahora mismo? No tenemos que traer nada de lo nuestro, pero tenemos que mirar arriba a nuestro Señor en su trono, a donde ha subido desde la cruz. Una mirada no requiere preparación, ni esfuerzo violento; no necesita ni inteligencia, ni sabiduría, ni riqueza, ni fuerza. Todo lo que necesitamos está en el Señor nuestro Dios; y si miramos a Él por todo, todo será nuestro y seremos salvos.

¡Venid los que estáis lejos, mirad acá! ¡Vosotros, términos de la tierra, volved vuestros ojos aquí! Como desde las regiones más lejanas los hombres pueden ver el sol y gozar de su luz, así vosotros que estáis al borde de la muerte, a las puertas del infierno, podéis por una mirada recibir la luz de Dios, la vida del cielo, la salvación del Señor Jesucristo, que es Dios, y por lo tanto puede salvar.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 20 de noviembre de 2018

Entrad por sus puertas con acción de gracias (Sal. 100), día 1 -



NOVIEMBRE 20

"Porque sació al alma menesterosa y llenó de bien al alma hambrienta". 

Es bueno tener deseos, y cuanto más intensos sean, mejor.

El Señor saciará los deseos del alma, por grandes que sean o por mucho que nos preocupen. Deseemos grandemente, porque Dios dará grandemente. No es nunca buena condición de ánimo el estar contentos con nosotros mismos, y sentirnos libres de deseos. Deseos de más gracia, y gemidos indecibles son señales de crecimiento y debiéramos querer sentirlas más y más. ¡Espíritu Bendito, haz que suspiremos y clamemos por cosas mejores!

El hambre no es una sensación agradable. Sin embargo, son bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia. Tales personas no tan sólo serán aliviadas, sino saciadas. No serán saciadas con comida ordinaria, sino que su alimento será digno de su bondadoso Señor, porque serán saciados de bien por Jehová mismo.

Venid, no nos entristezcamos por el hecho de anhelar y tener hambre. Oigamos la voz del salmista cuando él desea y ansía ver a Dios engrandecido. “Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 19 de noviembre de 2018

La reina de Sabá, día 3 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 19

“Mas desde aqueste día daré bendición”. Hageo 2:19.

Lo futuro está escondido de nosotros. Sin embargo, aquí tenemos un espejo en el cual podemos ver los días venideros. El Señor dice, “desde aqueste día daré bendición”.

Vale la pena notar el día al cual se refiere esta promesa. Había habido mala cosecha, viento solano y tizoncillo, todo a causa del pecado del pueblo. Ahora el Señor vio que estos que habían sido castigados empezaban a obedecer su palabra, y a edificar su templo, y por lo tanto dice: “desde el día que se echó el cimiento al templo de Jehová; poned vuestro corazón. Desde aqueste día daré bendición”. Si hemos vivido en cualquier pecado, y el Espíritu nos guía a apartarnos de ello, podemos contar con la bendición del Señor. Su sonrisa, su Espíritu, su gracia y la revelación amplia de su verdad, todo nos manifiesta una bendición aumentada. Sufriremos tal vez mayor oposición de los hombres a causa de nuestra fidelidad, pero nos elevaremos a una comunión más íntima con el Señor nuestro Dios, y a una vista más clara de nuestra aceptación en Él.

Señor, estoy resuelto a serte más fiel y más exacto en seguir tu doctrina y tus preceptos; y te ruego, por lo tanto, por Cristo Jesús, que aumentes la bendición de mi vida diaria desde ahora y para siempre.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 18 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE 18

“En aquel día Jehová defenderá el morador de Jerusalén; y el que entre ellos fuere flaco, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como ángeles, como el ángel de Jehová delante de ellos”. Zacarías 12:8.

Una de las mejores maneras por las cuales el Señor defiende a su pueblo es haciéndoles fuertes con poder en el hombre interior. Los hombres son mejores que las murallas, y la fe es más fuerte que los castillos.

El Señor puede tomar el más flaco entre nosotros y hacerle como David, el campeón de Israel. ¡Señor, haz esto conmigo! Infunde en mí tu poder, y lléname de valor santo para que pueda hacer frente al gigante con honda y piedra, confiando en Dios.

El Señor puede hacer que sus campeones más grandes sean aún más fuertes de lo que son; David puede ser como un ángel, el ángel de Jehová. Esto sí que sería una manifestación maravillosa, pero es posible, puesto que Dios lo dice. ¡Oh, Señor, obra así con los mejores de nuestros guías! Muéstranos lo que puedes hacer, es a saber, levantar tus siervos fieles a una excelencia de gracia y santidad que claramente sea sobrenatural.

Señor, mora en tus santos y serán como Dios; pon tu poder en ellos, y serán como los seres vivientes que viven en la presencia de Jehová. Cumple esta promesa a tu iglesia entera en este nuestro día por amor de Jesús. Amén.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 17 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE 17

“Porque no dejará Jehová a su pueblo, ni desamparará su heredad”. 

No, Él no dejará ni aun uno de ellos. Los hombres tienen sus desamparados, pero Dios no tiene ninguno; porque su elección es inmutable, y su amor eterno. Nadie puede encontrar ni una sola persona que Dios haya desamparado después de haberse revelado a él para la salvación.

Esta verdad grande es mencionada en el Salmo para alegrar el corazón de los afligidos. El Señor castiga a los suyos, pero no los desampara. El resultado de la doble obra de la ley y de la vara es nuestra enseñanza y el fruto de esa enseñanza es un espíritu tranquilo y un espíritu sensato de los cuales viene descanso. Los impíos son dejados solos hasta que se cave el hoyo en el cual caerán y serán tomados; pero los justos son mandados a la escuela para que estén preparados para su glorioso destino en lo venidero. El juicio volverá y acabará su obra en los rebeldes, pero igualmente volverá a justificar a los sinceros y los piadosos. Así que podemos sufrir la vara del castigo con sumisión tranquila; porque expresa el amor y no la ira.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 16 de noviembre de 2018

La reina de Sabá, día 2 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 16

“Toda herramienta que fuese fabricada contra ti no prosperará; y Tú condenarás toda lengua que se levantare contra ti en juicio”. Isaías 54:17.

Hay un ruido grande en las fraguas y las forjas del enemigo.

Están haciendo herramientas con las cuales quieren herir a los santos. No podrían hacer ni aun esto si el Señor de los santos no lo permitiese; porque Él ha criado el herrero que sopla las ascuas en el fuego. ¡Pero mirad cuán diligentemente trabajan! ¡Cuántas espadas y lanzas hacen! No importa nada, porque sobre la hoja de cada arma se puede leer esta inscripción: “No prosperará”.

Pero ahora escuchad otro ruido: la contención de lenguas. Las lenguas son herramientas más terribles que las que se hacen con martillos y yunques, y el mal que pueden hacer hiere más profundamente y se extiende más. ¿Qué será de nosotros ahora? La calumnia, la mentira, la insinuación y la burla… estas son flechas venenosas; ¿cómo las resistiremos? El Señor Dios nos promete que si no podemos hacerlas callar, a lo menos no nos podrán arruinar. Nos condenan por el momento, pero nosotros las condenaremos al fin para siempre. La boca de los que hablan mentira será cerrada y sus engaños serán tornados en honra de aquellos hombres buenos que han sufrido por ellos.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

La reina de Sabá, día 1 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 15

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. Filipenses 4:19.

El Dios de Pablo es nuestro Dios, y suplirá todo lo que nos haga falta. Pablo estaba cierto de esto en cuanto a los filipenses, y nosotros estamos ciertos de ello en cuanto a nosotros mismos. Dios lo hará, porque es propio de Él hacerlo: nos ama, toma placer en bendecirnos, y le glorificará hacerlo. Su compasión, poder, amor y fidelidad, todo ayuda a que no estemos hambrientos.

¡De qué medida se sirve el Señor! “Conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. Las riquezas de su gracia son grandes, pero ¿qué diremos de las riquezas de su gloria? Sus “riquezas en gloria en Cristo Jesús”, ¿quién puede estimarlas? Según esta medida inconmensurable Dios llenará el abismo inmenso de nuestras necesidades. Él hace al Señor Jesús el recipiente y el medio de su plenitud, y entonces nos da su riqueza de amor en su más alto grado. ¡Aleluya!

El autor sabe lo que es ser probado en el trabajo del Señor. La fidelidad ha sido recompensada con ira, y dadores liberales han dejado de suscribir; pero aquel a quien desearon oprimir no ha sido más pobre por ello, al contrario, más bien se ha enriquecido; porque esta promesa ha sido verdadera: “Mi Dios suplirá todo lo que os falta”. Los fondos de Dios son más seguros que el Banco de Inglaterra.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Renovando Tu Mente | El contrato roto




¿Quién satisface tus necesidades más profundas? - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 14

“Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”. Juan 14:14.

¡Qué promesa más amplia! “¡Algo!” Si mis necesidades son grandes o pequeñas, todas están encerradas en aquella palabra “algo”. Ven, alma mía, ten libertad delante del propiciatorio, y escucha a tu Señor diciéndote: “Ensancha tu boca, y henchirla he”.

¡Qué promesa más sabia! Siempre tenemos que pedir en el nombre de Jesús. Al paso que esto nos anima a nosotros, le honra a Él. Esta es una recomendación constante. Algunas veces toda otra recomendación es oscurecida, especialmente las que pudiésemos sacar de nuestra propia relación con Dios o de nuestra experiencia de su gracia; pero en tales ocasiones el nombre de Jesús es tan poderoso delante del trono como siempre, y podemos invocarlo con plena certidumbre.

¡Qué oración tan llena de enseñanza! No debo pedir nada si no puedo poner a ello la mano y el sello de Cristo. No me atrevería a poner el nombre de mi Señor a una petición egoísta u obstinada. Solamente puedo poner el nombre de mi Señor a las oraciones que Él mismo oraría si estuviese en mi caso. Es un alto privilegio estar autorizado a pedir en el nombre de Jesús, como si Jesús mismo pidiese; pero nuestro amor hacia Él nunca nos permitirá poner aquel nombre donde Él no lo hubiera puesto.

¿Estoy pidiendo aquello que Jesús aprobaría? ¿Me atrevo a poner su sello a mi oración? Entonces tengo aquello que estoy buscando del Padre.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

La alabanza no es un sentimiento - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 13

“He aquí no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel”. Salmo 121:4.

Jehová es el que “guarda a Israel”. Nunca está inconsciente, ni se adormece, ni duerme. Nunca deja de guardar la casa y el corazón de su pueblo. Esta es una razón suficiente para que descansemos en perfecta paz. Alejandro dijo que dormía porque su amigo Parmenio velaba; mucho más podemos nosotros dormir, puesto que Dios es nuestro guardador.

La frase “he aquí” está puesta para llamar nuestra atención a esta verdad consoladora. Israel durmió, aunque tenía una piedra por almohada, pero su Dios estaba despierto y apareció en una visión a su siervo. Cuando estamos acostados sin defensa, Jehová mismo cubrirá nuestra cabeza.

El Señor guarda su pueblo como un rico guarda su tesoro, como un capitán guarda una ciudad con guarnición, como un centinela guarda a su soberano. Nadie puede dañar a aquellos que están así guardados. Que encomiende yo mi alma en sus manos queridas. Él nunca se olvida de nosotros, nunca deja de cuidarnos eficazmente, nunca se encuentra incapaz de guardarnos.

¡Oh, Señor mío! Guárdame, no sea que me desvíe y caiga y perezca. Guárdame para que guarde tus mandamientos. Por tu cuidado vigilante guárdame de dormir como el perezoso y de perecer así como los que duermen en muerte.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 12 de noviembre de 2018

¿A dónde acudes cuando tienes miedo? - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 12

“Y será mi pueblo saciado de mi bien, dice Jehová”. Jeremías 31:14.

Notad que dos veces dice “mi”: “Mi pueblo será saciado de mi bien”.

Aquellos que están saciados con Dios son señalados como suyos. Él tiene contentamiento en ellos, porque ellos tienen contentamiento en Él. Le llaman su Dios, y Él les llama su pueblo; Él se satisface de ellos como su porción, y ellos se satisfacen de Él como la suya. Hay una comunión íntima de satisfacción entre el Israel de Dios y el Dios de Israel.

Los que forman el pueblo de Dios están satisfechos. Esta es una gran cosa. Muy pocos hombres están siempre satisfechos, sea cual fuere su suerte; han tragado la sanguijuela, y esa continuamente está clamando: “¡Trae, trae!” Solamente almas santificadas son almas satisfechas. Dios mismo tiene que convertirnos y contentarnos.

No es de maravillar que el pueblo de Dios está saciado con el bien de su Señor. Aquí tenemos bondad sin mixtura, liberalidad sin límites, misericordia sin regaño, amor sin variación y socorro sin reserva. Si la bondad de Dios no nos sacia, ¿qué lo hará? ¡Cómo! ¿Estamos aún gimiendo? Verdaderamente será un deseo malo dentro de nosotros aquel que la bondad de Dios no satisfaga.

Señor, estoy saciado. Bendito sea tu nombre.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 11 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE 11

“Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”. Romanos 6:14.

El pecado se enseñoreará si puede; no se satisface con ningún lugar más bajo que el trono del corazón. Algunas veces tememos que nos vencerá, y entonces clamamos al Señor que “ninguna iniquidad se enseñoree de mí”. Esta es su respuesta consoladora: “El pecado no se enseñoreará de vosotros”. Nos podrá acometer y aun herir; pero nunca se enseñoreará de nosotros.

Si estuviéramos bajo la ley, nuestro pecado tomaría fuerzas y nos sujetaría bajo su poder; porque es el castigo del pecado que el hombre venga a caer bajo su poder. Como estamos bajo el pacto de la gracia, somos guardados de dejar al Dios vivo por la declaración segura del pacto. La gracia nos es prometida, por la cual somos vueltos de nuestros extravíos, purificados de nuestras impurezas y libertados de las cadenas del hábito.

Podíamos quedar abatidos en la desesperación y “servir a los egipcios” si fuésemos aún como esclavos trabajando por la vida eterna; pero siendo como somos hombres libres del Señor, cobramos ánimo para combatir nuestras maldades y tentaciones, estando seguros de que el pecado nunca más nos traerá bajo su poder. Dios nos dará la victoria por nuestro Señor Jesucristo, a quien sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 10 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE 10

“No dará tu pie al resbaladero”. Salmo 121:3.

Si el Señor no lo permite, ni hombres ni demonios lo podrán conseguir. ¡Cuán grandemente se gloriarían si nos pudiesen hacer caer vergonzosamente, echarnos fuera de nuestra posición y enterrarnos de modo que no quedara memoria de nosotros! Podían hacerlo con todo el deseo de su corazón, si no fuera por un obstáculo, y solamente uno: el Señor no lo permite; y si Él no lo permite, nosotros tampoco lo permitiremos.

El camino de la vida es como viaje por los Alpes. Por los senderos montañosos uno está constantemente expuesto a resbalar. Donde el camino es alto, la cabeza está expuesta al vértigo, y entonces los pies fácilmente resbalan; hay lugares que están tan lisos como el cristal, y otros que están llenos de piedra, y en cualquiera de ellos es difícil evitar una caída. El que durante su vida es ayudado a vivir con rectitud y a andar sin tropezar tiene las mejores razones para ser agradecido. Con trampas y lazos, con rodillas débiles, con pies cansados y con enemigos astutos, ningún hijo de Dios se mantendría firme por una hora si no fuese por el amor fiel que no dará su pie al resbaladero.
Entre mil lazos voy andando,
Tu mano fiel me está guardando;
Ella hasta el fin me sostendrá
Y al monte santo me guiará.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Gracia para corazones cansados y desanimados - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 9

“Y sabrán que yo su Dios Jehová soy con ellos, y ellos son mi pueblo, la casa de Israel, dice el Señor Jehová”. Ezequiel 34:30.

Es una bendición excelente que seamos el pueblo del Señor, pero es una bendición consoladora saber que lo somos. Una cosa es esperar que Dios está con nosotros, y otra cosa es saberlo. La fe nos salva, pero la certeza nos satisface. Aceptamos a Dios como Dios nuestro cuando creemos en Él; pero tenemos gozo cuando sabemos que Él es nuestro y que nosotros somos suyos. Ningún creyente debiera estar satisfecho con una vaga esperanza, sino que debiera pedir al Señor que le guíe a la plena certidumbre, para que así las cosas esperadas vengan a ser cosas ciertas.

Es cuando gozamos de las bendiciones del pacto, y vemos al Señor Jesús como “una planta por nombre” (Ezeq. 34:29) levantado a favor nuestro cuando venimos al conocimiento claro de la gracia de Dios hacia nosotros. Aprendemos que somos el pueblo de Dios, no por la ley, sino por la gracia. Miremos siempre hacia la gracia. La certidumbre de la fe no puede venir nunca por las obras de la ley. Es una virtud evangélica y solamente nos puede alcanzar por medio del evangelio. No miremos adentro de nosotros mismos. Miremos solamente al Señor. Viendo a Jesús, vemos nuestra salvación.

Señor, mándanos tal marea alta de tu amor que seamos llevados más allá del fango de la duda y del temor.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Escapando de la espiral de la ira - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 8

“Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona”. 

Debiéramos apreciar nuestra flaqueza porque da lugar a la potencia divina. Tal vez nunca hubiésemos conocido el poder de la gracia si no hubiésemos sentido la flaqueza de la naturaleza. Bendito sea el Señor por el aguijón en la carne y por el mensajero de Satanás, cuando nos hacen recurrir a la potencia de Dios.

Esta es una palabra preciosa de los labios del Señor. Ha hecho reír de gozo al autor de este libro. ¿La gracia de Dios es bastante para mí? ¡Ya lo creo que lo es! ¿No es la atmósfera bastante grande para el pájaro y el océano para los peces? El Dios Todopoderoso es bastante para mi mayor necesidad. El que es suficiente para tierra y cielo, ciertamente podrá satisfacer todas las necesidades de un pobre gusano como yo.
Entonces echémonos sobre nuestro Dios y su gracia. Si no quita nuestro dolor, nos ayudará a soportarlo. Su potencia nos llenará hasta que el gusano trillará los montes; y el que es nada vale será un vencedor sobre los altos y poderosos. Es mejor tener la potencia de Dios que la nuestra; porque si fuésemos mil veces más fuertes de lo que somos, no nos valdría de nada en presencia del enemigo; y si pudiésemos ser más débiles de lo que somos, lo cual apenas es posible, sin embargo podríamos hacer todas las cosas en Cristo.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Cuando los deseos son vistos como necesidades - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 7

“Y el que se humilla será ensalzado”. Lucas 18:14.

No debiera ser difícil para nosotros humillarnos, porque ¿qué tenemos de lo cual podamos jactarnos? Debiéramos tomar el lugar postrero sin que nos lo dijeran. Si somos sensatos y sinceros, seremos pequeños a nuestra propia estima. Especialmente cuando estamos delante del Señor en oración nos veremos muy pequeños. Allí no podemos hablar de méritos, porque no los tenemos; nuestro único y solo recurso tiene que ser la misericordia: “Dios, sé propicio a mí pecador”.

Aquí tenemos una palabra del trono que nos anima. Seremos ensalzados por el Señor si nos humillamos. Para nosotros el camino hacia arriba va cuesta abajo. Cuando nos despojamos del egoísmo, nos vestimos de humildad y este es el mejor ropaje. El Señor nos ensalzará a la paz y al contentamiento de espíritu; nos ensalzará al conocimiento de su Palabra y a la comunión consigo mismo; nos ensalzará al gozo del perdón seguro y de la justificación. El Señor da sus honores a los que pueden llevarlos para honra del dador. Él da la utilidad, aceptación y la influencia a los que no se envanecerán con ellas, sino que serán humillados por la comprensión de su mayor responsabilidad. Ni Dios ni los hombres ensalzarán a uno que se ensalza a sí mismo; pero Dios y los hombres buenos se unen para honrar el valer modesto. ¡Oh, Señor! Haz que me humille para que me ensalce en Ti.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 6 de noviembre de 2018

Cuando cosas buenas llegan a ser demasiado importantes - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 6

“Pon asimismo tu delicia en Jehová, y Él te dará las peticiones de tu corazón”. Salmo 37:4.

El poner nuestra delicia en Jehová nos transforma y nos levanta por encima de los deseos carnales de nuestra naturaleza caída. La delicia en Jehová no tan sólo es dulce en sí, sino que endulza toda nuestra alma, hasta que los deseos del corazón vienen a ser tales que el Señor con seguridad puede prometer cumplirlos. ¿No es esa una delicia grande que amolda nuestros deseos hasta que son como los deseos de Dios?

Nuestra manera insensata de proceder es desear primero y después trabajar para conseguir lo que deseamos. No obramos conforme a la voluntad de Dios, que consiste en buscarle primeramente y después esperar que todas las cosas nos serán añadidas. Si nuestro corazón está lleno de Dios hasta que rebosa de delicia, entonces el Señor mismo se encargará de que no nos falte ningún bien. En vez de salir fuera en busca de la alegría, quedémonos con Dios y tomemos las aguas de nuestra propia fuente. Él puede hacer mucho más por nosotros que todos nuestros amigos. Es mejor contentarse con Dios que entristecerse deseando las trivialidades de este siglo y de los sentidos. Por un rato podremos tener contratiempos; pero si estos nos traen más cerca del Señor, debieran ser de grande estima, porque al fin nos asegurarán el cumplimiento de todos nuestros buenos deseos.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.