Versículo para hoy:
lunes, 4 de marzo de 2024
MARZO 4 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
Si no reconoces tu pecado, no valorarás la gracia.
domingo, 3 de marzo de 2024
MARZO 3 - Nuevas Misericordias Cada Día - Paul David Tripp
La oración significa abandonar mi dependencia de mí mismo y correr hacia el descanso que solo puede encontrarse al depender del poder de Dios.
La oración abandona la independencia. La oración hace a un lado la idea de que estarás bien por tu propia cuenta. La oración admite nuestra debilidad. La oración renuncia al ego. La oración abraza la realidad del fracaso. La oración te recuerda que no eres el centro del universo. La oración te llama a abandonar tus planes a cambio de los planes más sabios de Dios. La oración fluye de un profundo sentido de necesidad personal y se dirige hacia la gracia abundante de Dios.
Debido a su verdadero significado, la oración no le nace a nadie. No es normal para nosotros el ver nuestro pecado, nuestra debilidad y nuestras fallas. No es normal para nosotros estar cómodos al depender de la misericordia de otro. No es normal para nosotros rendir nuestras esperanzas y sueños a cambio de los sueños de otro. No es normal para nosotros rendir nuestra sabiduría a alguien mayor que nosotros. No es normal para nosotros pensar que necesitamos gracia. Por otro lado, sí es normal para nosotros pensar que nuestra justicia, nuestra sabiduría y nuestras obras son suficientes. Como resultado, muchas de nuestras oraciones son declaraciones religiosas y egocéntricas, como una lista del supermercado, con demandas impacientes de personas que se preguntan qué está haciendo Dios. Así que muchas de nuestras oraciones ni siquiera son oraciones (ver Lucas 18:9-14).
En resumidas cuentas, necesitamos la gracia de Dios si es que realmente queremos abandonar nuestra independencia. Solo a través de la gracia podremos reconocer nuestra necesidad de Dios y adorarle por la gracia que ha derramado sobre nosotros. Debido a que la oración va en contra de nuestro sentido común, necesitamos que la gracia nos rescate de nuestra religiosidad egocéntrica para poder reconocer a Dios, con un corazón humilde, como el Rey soberano de nuestras vidas. La oración siempre hace a un lado el reino del yo para ir en pos del reino de Dios, y para eso todos necesitamos la gracia perdonadora, rescatadora y transformadora de Dios. Esta es justo la clase de gracia por la que la oración verdadera clama.
Para profundizar y ser alentado: Lucas 11:1-13
sábado, 2 de marzo de 2024
MARZO 2 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
Esperar en Dios no significa sentarse a esperar un milagro. Esperar significa creer que Dios hará lo que ha prometido y después actuar con base en ello.
Esperar en Dios no es como la espera insignificante en la oficina del dentista. Ya sabes, el dentista siempre está ocupado, así que terminas esperando por más de una hora para que te atienda. Aunque eres un hombre varonil, terminas leyendo la revista para amas de casa. Empiezas a leer el artículo "Las 7 mejores recetas de pollo en el mundo". Si eres hombre y estás a punto de copiar una de esas recetas, ¡tal vez has estado esperando por mucho tiempo en la oficina del dentista!
Pero esperar en Dios no es así. Esperar en Dios es algo activo, basándonos en Su presencia y Sus promesas, en vez de algo pasivo, esperando a que suceda un milagro. Esperar en Dios no es un tormento interno que lleva a la parálisis. No, esperar en Dios es un descanso interno que resulta en una acción vigorosa.
Esperar es tu llamado. Esperar es tu bendición. Cada uno de los hijos de Dios ha sido escogido para esperar, porque cada uno de los hijos de Dios vive entre el "ya" y el "todavía no". Este mundo ya ha sido corrompido, pero todavía no ha sido renovado. Jesús ya vino, pero todavía no ha regresado para llevarte a casa con Él para siempre. Tu pecado ya ha sido perdonado, pero todavía no has sido liberado de él por completo. Jesús ya reina, pero todavía no ha se ha completado Su reino. El pecado ya ha sido derrotado, pero todavía no ha sido destruido por completo. El Espíritu Santo ya está en ti, pero todavía no ha terminado de moldearte a la imagen de Jesucristo. Dios ya te ha dado Su palabra, pero todavía no te ha transformado por completo. Ya has recibido la gracia, pero esa gracia todavía no termina su obra. Verás, todos somos llamados a esperar porque todos vivimos justo en medio de la gran historia de redención de Dios. Todos esperamos el final de la obra que Dios ha empezado en nosotros y por nosotros.
No solo esperamos, sino que esperamos con esperanza. La esperanza en Dios es la convicción de un resultado garantizado. Esperamos creyendo que lo que Dios ha empezado también lo completará, así que vivimos con confianza y valentía. Nos levantamos cada mañana y actuamos con base en el porvenir, y debido a que el porvenir es seguro, sabemos que nuestra labor en la viña del Señor nunca es en vano. Entonces esperamos y actuamos al mismo tiempo. Esperamos y trabajamos. Esperamos y luchamos. Esperamos y conquistamos. Esperamos y proclamamos. Esperamos y corremos. Esperamos y nos sacrificamos. Esperamos y ofrendamos. Esperamos y adoramos. Esperar en Dios es una acción basada en la seguridad plena de la gracia venidera.
Para profundizar y ser alentado: Romanos 4
viernes, 1 de marzo de 2024
MARZO 1 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
La misericordia significa estar tan agradecido por el perdón recibido que es imposible evitar esparcir esa misma misericordia a otros.
Todos lo hacemos, probablemente todos los días. No tenemos idea de cómo lo estamos haciendo, pero, aun así tiene un impacto sobre la forma en que nos percibimos a nosotros mismos y también sobre cómo respondemos a otros. Es una de las razones por las que hay tantas discordias en la casa de Dios. ¿Qué es esto que causa tanto daño y que todos tendemos a hacer? El olvido. Todos olvidamos. Tristemente, en nuestras agendas tan apretadas y egocéntricas, es fácil olvidar lo mucho que hemos sido bendecidos por la misericordia de Dios. El hecho de que Dios nos ha bendecido con Su favor cuando lo que merecíamos era Su ira se escapa de nuestra memoria como una canción cuya letra ya olvidamos. La realidad de que cada mañana recibimos nuevas misericordias no es lo primero que viene a nuestra mente al alistarnos para empezar el día. Cuando recostamos nuestra fatigada cabeza sobre la almohada al final del día, se nos olvidan las tantas misericordias que Dios derramó sobre nuestras pequeñas vidas. No solemos tomar tiempo para sentarnos y meditar en lo que nuestras vidas serían si la misericordia del Redentor no hubiera sido escrita en nuestras historias personales. Es triste, pero todos olvidamos la misericordia de Dios con demasiada frecuencia.
Olvidar la misericordia de Dios es peligroso; afecta la forma en que piensas sobre ti mismo y sobre otros. Cuando recuerdas la misericordia, también recuerdas que no hiciste nada para merecer tal cosa. Cuando recuerdas la misericordia, eres agradecido, humilde y sensible. Cuando recuerdas la misericordia, la queja se convierte en gratitud y el deseo egoísta en adoración. Pero cuando olvidas la misericordia, te dices a ti mismo que todo lo que tienes es por mérito propio. Cuando olvidas la misericordia, te acreditas aquello que solo la misericordia puede producir. Cuando olvidas la misericordia, te catalogas como justo y merecedor, y vives una vida engreída y demandante.
Cuando olvidas la misericordia y piensas que mereces todo, encontrarás que es muy fácil no ser misericordioso con los demás. Tu orgullo causará que pienses que mereces lo que tienes y que los demás también se lo tienen merecido. Tu corazón orgulloso no es sensible, así que no es conmovido por el arrepentimiento de otros. Olvidas que tú también estás en necesidad, que ninguno es justo ante Dios. La humildad es el suelo sobre el cual crece la semilla de la misericordia. La gratitud por la misericordia recibida es lo que motiva la misericordia extendida. Pablo dice: "Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo" (Efesios 4:32).
Para profundizar y ser alentado: Lucas 6:27-36; Mateo 18:21-35
jueves, 29 de febrero de 2024
FEBRERO 29 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
¿Necesitas algo más aparte de la cruenta cruz de Jesucristo para convencerte de tu profunda necesidad de Su gracia?
Piénsalo. Dios estaba tan seguro de la profundidad y el costo de tu pecado, de tu incapacidad para ver tu pobre condición (e incluso si fueras capaz de verla, de tu completa incapacidad para librarte de ella) que quiso utilizar las fuerzas de la naturaleza y controlar los eventos de la historia de la humanidad para que, en cierto punto de la historia, Jesús viniera a vivir la vida que tú no pudiste haber vivido, a sufrir la muerte que tú debiste sufrir y a resucitar conquistando la muerte. ¿Por qué Dios llevó a cabo este plan tan elaborado y de tanto sacrificio? Solo hay una respuesta a esta pregunta. El Padre lo planeó, el Hijo estaba dispuesto a hacerlo y el Espíritu Santo aplicó este trabajo a tu corazón, debido a que no había otra forma de hacerlo.
El pecado es la enfermedad de todo ser humano. Es imposible escapar de él en nuestras fuerzas. Te separa del Dios que te creó. Perjudica cada aspecto de tu vida. Hace imposible que seas la persona que Dios había diseñado que fueras y hace imposible que hagas lo que Dios quiere que hagas. Te roba el gozo interior y la paz, poniéndote en guerra con otros seres humanos. Te hace ciego, débil, egoísta y rebelde.. Nos reduce a todos a necios y, finalmente nos lleva a la muerte. El pecado es un desastre que no puede ser mitigado ni calculado. Puedes huir de cierta situación, puedes escapar de alguna relación y puedes mudarte y decidir no regresar. Pero no tenemos la capacidad para escapar del hoyo en el que el pecado nos tiene. Es el mismo hoyo en el que está el corazón de cada persona. Pocos pasajes capturan mejor el desastre del pecado y sus consecuencias como Génesis 6:5-6: "Al ver el Señor que la maldad del ser humano en la tierra era muy grande, y que todos sus pensamientos tendían siempre hacia el mal, se arrepintió de haber hecho al ser humano en la tierra, y le dolió en el corazón". Veamos dos cosas de este pasaje. La primera, que el efecto del pecado en las personas era profundo, llegaba hasta sus corazones. El pecado no es solo un asunto de la conducta. Es una condición del corazón. Es por eso que no puedes librarte de él por ti mismo. La segunda cosa es que los efectos de nuestros pecados son holísticos. Observa las palabras "todos sus pensamientos" seguidas de la oración "tendían siempre hacia el mal".
Pero el pasaje nos dice más. Dios no se conformó con dejarnos en el desastre del pecado. La enfermedad que infectó el corazón de cada ser humano produjo dolor en Su corazón. Pero Su dolor no era solo un dolor de remordimiento; era un dolor de gracia. Las palabras de Génesis 6:8: "Pero Noé contaba con el favor del Señor", aclara que Génesis 6 no es el final de la historia. Dios no solo castigaría el pecado; también levantaría una nación de donde vendría Su Hijo a vivir y a morir para liberarnos de sus garras. La cruz de Su Hijo se erige como un recordatorio permanente de cuán desesperante es nuestra necesidad de la gracia que esa cruz representa.
Para profundizar y ser alentado: 1 Pedro 3:18-22
miércoles, 28 de febrero de 2024
FEBRERO 28 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
El amor que a lo malo llama bueno y a lo bueno malo no es un amor real. El amor verdadero reprende y perdona.
martes, 27 de febrero de 2024
FEBRERO 27 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
Naciste en un mundo de autoridad, y esa autoridad no es la tuya. La desobediencia hace a un lado a Dios y te pone a ti mismo en el trono de tu corazón.
Las palabras más importantes de la Biblia son las primeras cuatro: "Dios, en el principio". Esas palabras fueron diseñadas para cambiar la forma en la que piensas sobre ti mismo, sobre la vida, sobre Dios y sobre todo lo demás. Dios estaba en el mapa antes que tú. La tierra y todo lo que hay en ella es una expresión de Su diseño y Su propósito. Ya que Él es el creador de todas las cosas, todo le pertenece. Dios te creó. Eso significa que le perteneces. Fuimos creados cuidadosamente para cumplir Su propósito. No nos hicimos a nosotros mismos. No nos levantamos del barro por fuerza propia. Somos el producto directo del poder creativo y de la voluntad de Dios.
Ahora piensa en lo siguiente. Cuando hago algo, eso me pertenece precisamente porque yo lo hice. La Biblia dice: "Del Señor es la tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos lo habitan" (Salmo 24:1). Esto significa que no hay tal cosa como la autonomía humana. Negar lo anterior es decirme a mí mismo que mi vida me pertenece y que puedo hacer lo que yo quiera para alcanzar mi felicidad. No es solo negar la existencia y autoridad de Dios; también es negar mi propia humanidad. Todos los seres humanos fueron creados para vivir para Dios y en sumisión voluntaria a Su autoridad. Significa que tú y yo nunca estamos en el centro de la vida, porque ese lugar le pertenece a Dios. La vida nunca se trata de nosotros, sino de Él. No se trata de nuestra voluntad o de nuestra manera de hacer las cosas, sino de la Suya. Nunca seremos la autoridad máxima en nuestras vidas, por Él la es. Negar esto es negar la realidad y entregarte a la ilusión más peligrosa de todas. Negar esto es como negar la existencia del sol. Si hicieras eso, la gente que te rodea pensaría que estás loco. El pecado nos vuelve así de locos. Negamos la evidencia que hay a nuestro alrededor sobre la existencia de Dios y Su autoridad. Nos decimos que somos la única autoridad que necesitamos. Escribimos nuestras propias reglas de moral. Nos decimos que sabemos lo que es mejor para nosotros. Voluntariamente sobrepasamos las sabias y protectoras fronteras de Dios. Corremos hacia lo que Dios dice que incorrecto y rechazamos lo que Él dice que es bueno. Lo negamos como Rey y nos "autoentronizamos" en nuestros pequeños mundos. Olvidamos Su gloria y vivimos para la gloria de nuestro propio placer, poder, comodidad y tranquilidad.
Es por esto que la gracia es esencial. Necesitamos gracia poderosa y redentora que nos tome y nos transforme en seres sumisos ante la voluntad de Dios. Se requiere gracia poderosa para convertirme en una persona que se somete a la autoridad de Dios. Se necesita gracia para reconocer que hay un Rey y que no soy yo. Se requiere la mano redentora de Dios para que yo renuncie al propósito de mi reino y vaya tras el Suyo. Jesús se sometió a la voluntad del Padre, incluso hasta la muerte, para que tú y yo tuviéramos la gracia necesaria para hacer lo mismo.
Para profundizar y ser alentado: Salmo 19
lunes, 26 de febrero de 2024
FEBRERO 26 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
Tu vida no es buena porque es fácil y predecible, sino porque el Yo Soy ha invadido tu existencia con Su gracia.
domingo, 25 de febrero de 2024
FEBRERO 25 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
Desearás tener éxito en toda tu vida. Espero que escojas tener el éxito que el evangelio produce en tu corazón.
Tú y yo no vivimos por instinto. Somos seres humanos orientados por valores, metas y propósitos. Constantemente estamos evaluando todo en nuestras vidas. Todos tenemos cosas que son importantes para nosotros y cosas que no lo son, cosas que valoramos mucho y cosas que valoramos poco. Nos sacrificamos por alguna cosa y nos negamos a sacrificarnos por otras. Nos entristece la pérdida de algo y celebramos la pérdida de otra cosa. Amamos lo que otra persona odia y atesoramos lo que para otra persona es basura. Vemos alguna cosa y percibimos belleza, mientras que la persona a nuestro lado percibe todo, menos belleza. Algunas cosas tienen tanta importancia para nosotros que moldean las decisiones que tomamos y las acciones que emprendemos. Algunas cosas dirigen la lealtad de nuestros corazones mientras otras apenas captan nuestra atención.
En el centro de este sistema de valores se encuentra nuestra definición de éxito. Ningún ser humano racional quiere ser un fracasado. Nadie quiere pensar que ha desperdiciado su vida. Nadie quiere imaginarse mirando atrás y descubriendo que invirtió su vida en cosas que no importaban. Todos queremos pensar que nuestras vidas serán exitosas. Pero ¿qué es el éxito? ¿Está basado en el tamaño de tu casa, la cantidad de tus amigos, lo exitoso de tu carrera, el poder de tu posición, la cantidad de tus posesiones, la perfección de tu belleza física, la profundidad de tu conocimiento o la lista de tus logros? El problema con todas estas cosas es que muy pronto se desvanecen y, por lo tanto, si has vivido por estas cosas, al final terminarás vacío.
Compara esa perspectiva del éxito con el éxito de la obra de Dios en ti y a través de ti. Dios te ofrece cosas de valor supremo (Su perdón, Su presencia, la entrada a Su reino, una conciencia limpia y un corazón puro). Estas cosas jamás pasarán. Son regalos eternamente valiosos de la divina gracia. Esto te deja con la siguiente pregunta: "¿Qué quiero realmente en la vida: el éxito de la gracia de Dios o el cumplimiento de mi catálogo de deseos?" Al final del día, ¿qué anhelas? ¿que la gracia de Dios haga su trabajo o las cosas que este mundo físico puede ofrecerte? Sé honesto. ¿Qué clase de éxito se encuentra anclado en tu corazón, el cual moldea las decisiones que tomas y las acciones que emprendes?
Para profundizar y ser alentado: Mateo 6:25-34
sábado, 24 de febrero de 2024
FEBRERO 24 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
¡Admítelo! Todos seguimos siendo un desastre; es por ello que necesitamos la gracia de Dios hoy tanto como la necesitábamos el primer día que creímos.
Tú y yo debemos recordar esto una y otra vez. Necesitamos mirarnos al espejo y confesarlo, como parte de nuestra rutina matutina. Esto es lo que debemos decir: "No soy un graduado de la gracia".
Es muy tentador establecer argumentos para aprobar nuestra propia justicia:
- "Eso no es lujuria. Soy solo un hombre [mujer] que disfruta de la belleza".
- "Eso no era chisme. Era solo una petición de oración muy detallada y personal".
- "No estaba enojado con mis hijos. Solo estaba actuando como uno de los profetas de Dios".
- "No estoy buscando poder. No, solo estoy ejerciendo mis dones de liderazgo".
- "No soy frio y avaro. Solo estoy tratando de ser un buen mayordomo de los bienes que Dios me ha dado".
- "No estaba siendo orgulloso. Solo pensé que alguien debía tomar el control de la conversación".
- "Realmente no era una mentira. Es solo una manera diferente de establecer los hechos".
Para profundizar y ser alentado: Salmo 32
viernes, 23 de febrero de 2024
FEBRERO 23 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
¿Por qué ponemos nuestra esperanza en la cruz de nuestro Señor Jesucristo y, aun así, le pedimos a la ley que haga lo que solo la gracia puede realizar?
Sucede todos los días en los hogares cristianos alrededor del mundo. Padres con buenas intenciones, deseosos de ver a sus hijos hacer lo que es correcto, le piden a la ley que haga en las vidas de sus hijos lo que solo la gracia puede cumplir. Piensan que si cuentan con las reglas, las reprimendas o amenazas adecuadas y con una constante ejecución de estas, entonces sus hijos estarán bien. Estos padres parecen no entender que han reducido su rol a meros fiscales, jueces y carceleros. Piensan que su trabajo es hacer cualquier cosa que pueda moldear, controlar y regular el comportamiento de sus hijos. Con el afán de buscar controlar su comportamiento, recurren a las amenazas ("Te haré temer lo suficiente para que no vuelvas a hacer esto"), manipulación ("Encontraré algo que realmente deseas y te diré que te lo daré solo si me obedeces") y culpa ("Te haré sentir tan mal, tan avergonzado, que decidirás no hacer esto nuevamente").
Esta forma de pensar niega dos principios bíblicos. El primero es que, antes de ser un tema de comportamiento, el pecado es un asunto del corazón. Pecamos porque somos pecadores. Por ejemplo, la ira es siempre un asunto del corazón antes de ser un acto de agresión física. Es importante que reconozcamos esto, ya que ningún ser humano tiene el poder de cambiar el corazón de otro ser humano. El segundo principio es que, si las amenazas, la manipulación y la culpa pudieran hacer cambios duraderos en las vidas de otras personas, Jesús no tendría que haber venido al mundo. Así que esta forma de pensar niega el evangelio que decimos apreciar. En efecto, le pide a la ley que haga lo que solo Dios con su maravillosa gracia puede realizar. Si niegas el evangelio en cualquier nivel, intentarás crear, con medios humanos, lo que solo Dios puede crear con Su gracia poderosa, y eso nunca te llevará a algo bueno.
Gracias a Dios, Él no ha dejado a nuestra suerte el poder para cambiar. Él nos da Su gracia transformadora y nos llama a ser instrumentos de esa gracia en Sus manos redentoras. Nos quita la carga del cambio de nuestros hombros y nunca nos llama a hacer aquello que solo Él puede hacer. Expongamos, pues, a nuestros hijos a la ley de Dios y ejerzamos autoridad; al mismo tiempo busquemos ser herramientas de cambio en las manos del Dios cuya gracia es mayor que todos los pecados que enfrentamos.
Para profundizar y ser alentado: Romanos 5:12-21
FEBRERO 22 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
La envidia niega la gracia. La presunción de la envidia es que nosotros merecemos lo que a otro se le ha dado, cuando, en realidad, tú y yo no merecemos nada.
jueves, 22 de febrero de 2024
FEBRERO 21 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
Hoy enfrentarás tentaciones, pero no lo harás solo, porque un Espíritu guerrero vive dentro de ti y lucha a tu favor.
miércoles, 21 de febrero de 2024
FEBRERO 20 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
Hoy enfrentarás cosas más grandes que tú, pero no debes temer; ninguna es mayor que Aquel que encamina todo para tu bien.
Quizá no lo sepas, quizá no te des cuenta que lo estás haciendo, pero siempre estás mirando tu potencial. El niño que apenas está aprendiendo a caminar se mantiene en pie con piernas temblantes, sosteniendo la rodilla de su mamá mientras mide su potencial para caminar sin caerse y llegar hasta donde está su papá. El adolescente acude a su primer día de trabajo con manos sudorosas y con su corazón latiendo a gran velocidad mientras mide su potencial para completar las actividades del día sin ser despedido. La novia presenta nauseas dos horas antes de su boda mientras mide su potencial para vivir exitosamente en la relación interpersonal más importante que jamás tendrá. El anciano se siente nervioso en el consultorio del doctor mientras mide su potencial para lidiar con las dificultades físicas de la vejez. El viudo se para a la orilla de la tumba de su esposa con lágrimas en sus ojos mientras mide su potencial de vivir sin ella. Todos medimos constantemente nuestro potencial para afrontar las cosas que se nos presentan.
La forma típica de medir tu potencial es comparar el tamaño del problema contra tus habilidades naturales y tu experiencia. No, no es irracional medir tu potencial de esta manera, pero para los creyentes en Jesucristo no es suficiente. Dios, en Su gracia, no te deja solo. No te deja solo con las herramientas de tu propia fuerza, tu justicia y tu sabiduría. No, Él te invade con Su presencia, poder sabiduría y gracia. Pablo capta esta realidad con las siguientes palabras: "He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí" (Gálatas 2:20). Obviamente no está diciendo que él está muerto, porque, si lo estuviera, no estaría escribiendo esas palabras. No, él nos recuerda una realidad espiritual muy importante: si eres un hijo de Dios, la fuerza que le da energía a tus pensamientos, deseos, palabras y acciones no es la tuya; ¡es la de Cristo! Dios no solo te ha perdonado, sino que además ha venido a vivir en tu interior para que tengas el poder de desear y hacer lo que Él te ha llamado a realizar. No solo vive dentro de ti, sino que además gobierna todas esas situaciones y relaciones que escapan a tu control. No solo es tu Salvador, sino tu Rey. Él hace dentro de ti lo que tú no pudiste hacer por ti mismo y hace fuera de ti lo que tú no tienes el poder ni la autoridad para hacer. Dios hace todo esto teniendo en mente tu beneficio. Ante esta verdad,¿qué puede atemorizarte?
Para profundizar y ser alentado: Salmo 95
lunes, 19 de febrero de 2024
FEBRERO 19 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
Cuando las dificultades vengan a tu vida, ¿te dirás que son una herramienta de la gracia de Dios y una muestra de Su amor o dudarás de Su bondad?
Si no contemplas la página de redención en la agenda de Dios, terminarás dudando de Su bondad. Una de las preguntas más importantes que puedes hacerte es: "¿Qué está haciendo Dios aquí y ahora?" Las preguntas de seguimiento también son importantes: "¿Cómo debo responder a ello?" Es casi imposible el pensar apropiadamente sobre la vida y vivir de forma adecuada si estás confundido sobre lo que Dios está haciendo. Si alguien te hiciera la primera de estas dos preguntas, ¿cómo responderías? ¿Estás a la par con la agenda de Dios? ¿Buscas lo que Dios busca? ¿Vives de una manera coherente con lo que Dios está haciendo? ¿Batallas con preguntas sobre el amor, la fidelidad, la sabiduría y la bondad de Dios? ¿Envidias la vida de alguien más? ¿Te sientes solo en ocasiones? ¿Piensas que nadie entiende por lo que estás pasando? ¿Te has preguntado si el cristianismo es real, después de todo? Si no estás luchando con estas cosas, ¿conoces a alguien que sí lo haga?
Esta es la realidad. Aquí y ahora, Dios no está dedicado a otorgarte tu definición personal de la felicidad. No está comprometido a entregarte una agenda preestablecida, relaciones felices o un entorno cómodo. No te ha prometido una carrera exitosa, un lindo lugar para vivir y una comunidad de personas que te aprecien. Lo que te ha prometido es a Sí mismo, y lo que Él te da es un celo por Su gracia. No, Él no está obrando para tu felicidad; Su meta principal es tu santidad. No significa que te ofrece menos de lo que esperabas, sino que, al contrario, te ofrece mucho más. En Su gracia, Dios está dedicado a liberarte de tu más grande y profundo problema: el pecado. Él te ofrece regalos de gracia que trascienden el momento, los cuales son literalmente de valor eterno. Él no ha desatado Su poder en tu vida para otorgarte cosas pasajeras y que no tienen la capacidad de satisfacer tu corazón.
Esto significa que cuando seas tentado a pensar que Dios te ama menos porque tu vida es difícil, realmente te está amando más. Las dificultades que enfrentas son herramientas de Su gracia transformadora y liberadora. Estos momentos no son parte de tu vida porque Dios esté distante o no le intereses, sino porque te ama profundamente. Estos momentos de duda se transforman en momentos de fe cuando, gracias a la gracia, comienzas a valorar lo que Dios dice que tiene valor. ¿Valorarás hoy lo que Dios valora?
Para profundizar y ser alentado: Santiago 1:12-18
FEBRERO 18 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
Hoy puedes buscar descanso al intentar descifrar tu vida o puedes descansar en Aquel que lo entiende todo, incluyendo tu vida.
Sí, es verdad. Todos somos teólogos, científicos, arqueólogos y filósofos. Fuimos creados por Dios para encontrar sentido en las cosas. Nunca dejamos nuestras vidas en paz. Las tomamos continuamente, intentando encontrar el sentido de la civilización a la que pertenecemos. Hacemos investigación forense de nuestro pasado, hojeamos nuestro presente e intentamos descifrar nuestro futuro. Como seres creados a la imagen de Dios, vivimos nuestras vidas basándonos no en los hechos de nuestra experiencia, sino en nuestra interpretación de esos hechos. Es por ello que un niño pequeño se la pasa preguntando "¿por qué?" a cada segundo; tiene un instinto de adquirir conocimiento. Es por esto que el adolescente parece un poco perdido; está tratando de descifrar su vida. Es por ello que la novia está un poco nerviosa antes de su boda; se pregunta qué le depara el futuro. Es por esto que el anciano se recluye; está recordando lo que una vez fue.
No es malo pensar de manera filosófica. No es un pecado el querer entender la vida. No es incorrecto embarcarse en una búsqueda de conocimiento, pero más vale que no esperes que, al adquirirlo, encontrarás paz en tu corazón. Dios te creó con la habilidad de pensar y con el deseo de encontrarle el sentido a las cosas. Estos rasgos se te han dado para que procedas al conocimiento de Dios y entiendas que Él se está comunicando contigo. Pero es importante que entiendas que no encontrarás descanso al intentar entender todo, ya que nunca lo lograrás por completo. Siempre habrá misterios en tu vida. Dios siempre te sorprenderá con lo que pone en tu camino. Siempre enfrentarás lo que no habías planeado o esperado. Todo esto es debido a que no gobiernas tu propia vida y no eres el autor de tu propia historia. Aquel que gobierna y escribe la historia de tu vida no te dirá todo sobre ella. No, te dice lo que necesitas saber para vivir tal y como fuiste diseñado, y después, te provee Su presencia y Su poder.
Debido a que Dios controla los detalles de tu vida, siempre está cercano; en todo momento puedes acudir a Él (ver Hechos 17:26-27). El descanso solo lo encontraremos al confiar en Aquel que ha dispuesto todo para tu bien y para Su gloria. Debido a que es sabio, lleno de gracia, fiel y poderoso, Dios es digno de tu confianza y solo Él podrá darle descanso a tu corazón.
Para profundizar y ser alentado: Salmo 139
FEBRERO 17 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
No temas tu debilidad. Dios te dará toda la fuerza que necesitas. Teme aquellos momentos en los que piensas que eres fuerte por ti mismo.
viernes, 16 de febrero de 2024
FEBRERO 16 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
En Cristo tienes todo lo necesario para vivir en paz con Dios y con la gente que Él ha puesto en tu vida.
La gracia produce lo que tú y yo necesitamos desesperadamente y que, además, no tenemos el poder de producir por nosotros mismos: paz. ¡Jesús es realmente el Príncipe de paz! El pecado nos aleja de Dios y de los demás. El pecado nos hace enemigos de Dios y nos pone en conflicto constante con otras personas. El pecado nos excluye de las dos comunidades de amor en las que Dios nos ha destinado a vivir, una comunión de amor y alabanza con Dios y una comunión de amor con los demás. El pecado nos convierte en mejores luchadores y no en mejores compañeros. El pecado es antisocial; es fundamentalmente destructivo en las relaciones que forman nuestras vidas. Necesitamos paz de forma urgente, pero a veces parece que no existe esa paz. Es por esto que la profecía de Isaías en el Antiguo Testamento acerca del Príncipe de paz era tan importante, emocionante y alentadora (Isaías 9:6). Este mundo estaba gimiendo, cargado y destrozado por conflictos a nivel vertical y horizontal. El mundo y la gente que lo habitaba no podía resolver estos conflictos por sí solos. La paz parecía estar distante, como una ilusión. Pero entonces llegaron las palabras de Isaías.
Dios tenía una solución. No sería una negociación. No sería un llamado a la acción. No sería una estrategia. No, el regalo de Dios que obtendría la paz sería el regalo de Su Hijo. Él traería la paz que deseábamos, pero que no habíamos podido conseguir. Él viviría la vida que no hemos podido vivir y así, cumpliría lo que Dios requería. Él sufriría nuestro castigo, satisfaciendo la ira de Dios. Sería levantado de entre los muertos, venciendo al pecado y a la muerte. Él haría todo esto para que pudiéramos alcanzar aquello que nunca hemos podido lograr, ganar o merecer: la paz con Dios. La paz con Dios es el único camino que conduce hacia una paz duradera con los demás. Es únicamente cuando la paz de Dios gobierna en mi corazón que puedo tener verdadera paz con otros.
Esta es la buena noticia del evangelio. La paz vino, vivió, murió y resucitó. La paz reina a tu favor y habita en tu interior en la forma del Espíritu Santo. La paz te equipa con todo lo que necesitas, te redarguye, te perdona y te salva. La paz terminará su obra en ti y te dará la bienvenida en la gloria, donde vivirá contigo junto a la justicia por la eternidad. La paz no es un sueño inalcanzable. No, la paz es real. La paz es una persona, y su nombre es Jesús.
Para profundizar y ser alentado: Efesios 2:11-22
jueves, 15 de febrero de 2024
FEBRERO 15 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
Nunca obtendremos la libertad y la satisfacción a largo plazo que pensamos que la autosuficiencia nos dará. Ignorar a Dios nunca ha sido un camino hacia la bendición.
miércoles, 14 de febrero de 2024
FEBRERO 14 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
La gracia de Dios expondrá lo que tú quieres esconder, no para avergonzarte, sino para perdonarte y liberarte.
"Es una forma triste de vivir", pensé mientras escuchaba cómo me relataba los eventos de la noche anterior. Él trabajaba junto a mí, empaquetando durante ocho horas al día, lo cual nos mantenía con las manos ocupadas. Pero nuestras bocas estaban libres para hablar, y hablar era lo que hacíamos. Mi compañero estaba siendo infiel a su esposa. Pensaba que estaba al mando, que era libre, pero no lo era. Dijo que llevó a su novia a un cierto restaurante en la pequeña comunidad donde él vivía solo para ver el carro de su esposa estacionado afuera. Dijo que fueron a otro lugar, pero tuvo que asegurarse de que nadie los viera antes de salir, para no ser atrapado. "Crees que eres libre, pero no eres. Tienes que esconderte. Tienes que preocuparte de no ser atrapado. Tienes que esconderte en la oscuridad", le dije. Luego, continué: "Piensas que yo soy quien está atado, pero soy libre. Cuando salgo con mi esposa, nunca tengo que preocuparme de adónde vamos. Nunca temo ser atrapado. Puedo vivir en la luz sin ningún miedo".
El pecado nos convierte en ciudadanos de la noche. El pecado causa que nos comprometamos a vivir en tinieblas. Nos escondemos, negamos, mentimos, nos excusamos, echamos culpas, racionalizamos, nos defendemos y damos explicaciones. Todas estas son acciones oscuras que hacen las personas que temen ser expuestas.
¿Cuál es el propósito de la gracia? Dar luz brillante sobre lo que una vez vivió en oscuridad. "Esta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos. Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto" (Juan 3:19-20). La gracia penetra nuestra oscuridad. La gracia explota en nosotros con su luz, exponiendo el corazón. La gracia ilumina nuestros oscuros pasillos y esquinas. El Hijo de gracia hace brillar Su luz de gracia en lo más hondo y oscuro de nuestros corazones, no como un acto de venganza o castigo, sino como un acto perdonador y transformador. Él disipa nuestra oscuridad, ya que sabe que no podemos afligirnos por algo que no podemos ver, no podemos confesar algo que no nos duele y no podemos alejarnos de algo que no hemos confesado.
La luz ha venido. Corre a la luz; no debes temer. Sí, la luz expone, pero el objeto expuesto ha sido cubierto con la sangre de Aquel que lo expuso.
Para profundizar y ser alentado: Juan 1:1-18
FEBRERO 13 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
Rompe tu lista y deshazte de ella. Lo que Dios ha planeado para ti es mejor que cualquier cosa que hayas soñado por ti mismo.
lunes, 12 de febrero de 2024
FEBRERO 12 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp
La fe no es algo natural en nosotros. La duda, el temor y el orgullo lo son, pero la fe en las palabras y obras de otros no lo es, y para ello está la gracia.
Dios no solo te perdonó -alábale por hacerlo- sino que también te ha llamado a una nueva forma de vida. Te ha llamado a vivir por fe. Ahora, este es el problema. La fe no es normal para nosotros. La fe, si somos honestos, es una forma de vida que va en contra de nuestra lógica. La duda es algo natural para nosotros. Es natural preguntarnos qué es lo que Dios está haciendo. Es normal para nosotros pensar que nuestra vida es más difícil que la de los demás. Es natural envidiar la vida de alguien más. Es natural desear que la vida fuera más sencilla y más controlable. Es típico para nosotros querer predecir lo que pasará en el futuro. Es natural preocuparse. Es natural tener temor. Es natural desear darnos por vencidos. Es natural preguntarnos si todos nuestros buenos hábitos harán una diferencia. Es normal ser abrumado por la duda. Pero la fe no es natural.
Esto significa que la fe no es algo que puedas obrar por ti mismo. La fe te ha sido dada como un regalo de la gracia de Dios: "Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios" (Efesios 2:8). No solo tu salvación es un regalo de Dios, sino que la fe que abrazas también es un regalo. Esto es lo que necesitas entender: Dios no solo te da la gracia para creer a fin de que seas salvo, sino que también te capacita para vivir por fe. Si estás viviendo por fe, sabes que has sido visitado por el poder transformador de la gracia, porque esa manera de vivir no es normal ni para ti ni para mí. Si tu manera de vivir ya no se basa en lo que tus ojos pueden ver o en lo que tu mente puede entender, sino en la presencia de Dios, Sus promesas, Sus principios y Su provisión, significa que Dios te ha dado el regalo de la fe.
¿Pudiera ser que todas esas cosas que se atraviesan por tu camino, las cuales te confunden y nunca hubieras escogido por ti mismo, sean herramientas de Dios para hacer crecer tu fe? Por medio de la progresiva gracia transformadora, Dios te está capacitando para que vivas la nueva vida a la que Él llama a todos Sus hjos a vivir: una vida centrada en Él. No necesitas esconderte en la culpa cuando tu fe debilitada hace que te desvíes del camino porque tu esperanza en la vida no es tu fidelidad, sino la de Él. Puedes huir de la debilidad y buscar Su fortaleza una vez más. Su gracia no abandonará Su obra hasta que la fe gobierne tu corazón. Él nos da libremente lo que necesitamos para que realicemos lo que nos llamó a hacer.
Para profundizar y ser alentado: Hebreos 11










