Versículo para hoy:

domingo, 8 de enero de 2023

ENERO 8 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"El pecado de las cosas santas". Éxodo 28.38

Qué velo es levantado con estas palabras, y qué revelación es hecha! Será para nosotros humillante y provechoso a la vez, detenernos un poco y ver este triste espectáculo. Las iniquidades de nuestro culto público: su hipocresía, formulismo, irreverencia, divagación de corazón y olvido de Dios. ¡Qué medida completa tenemos aquí! Nuestra obra por el Señor: su rivalidad, egoísmo, descuido, flojedad e incredulidad. ¡Qué montón de profanación hay aquí! Nuestras devociones privadas: su flojedad, frialdad, negligencia, somnolencia y vanidad. ¡Qué montaña de tierra muerta hay aquí! Si miramos más cuidadosamente hallaremos que esta iniquidad es mayor de lo que a primera vista parece. El Dr. Payson, escribiendo a su hermano, dice: "Mi parroquia, como mi corazón, se asemeja mucho al jardín del holgazán; y, lo que es peor, hallo que una buena parte de mis deseos por el mejoramiento de ambos, proceden de la jactancia, de la vanidad o de la indolencia. Miro la mala hierba que cubre mi jardín y siento deseos de que sea desarraigada. Pero, ¿por qué? ¿Qué es lo que despierta ese deseo? Quizás el pensamiento de que así podré pasearme por allí y decir para mis adentros: "¡En qué perfecto orden se conserva mi jardín!" Esto es jactancia. O la idea de que mis vecinos lo miren y digan: "¡Cuán hermoso florece su jardín!" Esto es vanidad. O puedo desear que la mala hierba sea destruida porque me hallo cansado de arrancarla. Esto es indolencia. Así que aun nuestros deseos de santidad pueden mancharse de malos motivos. Bajo el césped más verde se esconden las orugas; no necesitamos mirar largo tiempo para descubrirlas. ¡Cuán alentador es pensar que cuando el sumo sacerdote llevaba el pecado de las cosas santas, ponía en su frente las palabras: Santidad a Jehová. Así también Jesús, mientras carga con nuestros pecados, presenta delante de su Padre, no nuestra falta de santidad, sino Su propia Santidad. ¡Oh que el Señor no dé gracia para ver con los ojos de la fe a nuestro Sumo Sacerdote!

La Fe y La Crisis en la Fe 1 - Juan 1:43-51 - Mauro Bustos


sábado, 7 de enero de 2023

ENERO 7 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Para mí el vivir es Cristo". Filipenses 1.21

El creyente no siempre vivió para Cristo. Empezó a hacerlo cuando el Espíritu Santo lo convenció de pecado y cuando, por la gracia, fue llevado a ver al Salvador que agonizaba mientras hacía la propiciación por la culpa de los hombres. Desde el momento del nuevo y celestial nacimiento, el hombre empezó a vivir para Cristo. Jesús es para nosotros, los creyentes, la única perla de gran precio, para conseguir la cual deseamos desprendernos de todo lo que tenemos. Él ha ganado nuestro amor de tal manera que nuestro corazón sólo late por él. Quisiéramos vivir para su gloria y morir en defensa del Evangelio. Él es el modelo de nuestra vida y el ejemplo según el cual quisiéramos esculpir nuestro carácter. 

Las palabras de Pablo significan más de lo que la mayor parte de los hombres piensan. Indican que el propósito de la vida de Pablo era Cristo; sí, Jesús era su vida. Según las palabras de un cristiano de la antigüedad, Pablo "comió, bebió y durmió la vida eterna". Jesús era para Pablo su mismo aliento, el alma de su alma, el corazón de su corazón, la vida de su vida. ¿Puedes decir, como cristiano, que vives para este ideal? ¿Estás haciendo tus negocios para Cristo, o los haces para agradarte a ti mismo y para provecho de tu familia? Tú preguntarás: "¿Acaso es este un motivo mezquino?" Para el cristiano sí lo es. Él profesa vivir para Cristo, ¿cómo puede, pues, vivir para otro fin sin cometer adulterio espiritual? Hay muchos que en alguna medida cumplen con este principio, pero, ¿quién se atreve a decir que ha vivido enteramente para Cristo como lo hizo el apóstol? Sin embargo, sólo esta es la verdadera vida de un creyente. Su fuente, su sostén, su modelo, su fin, todo se resume en una palabra: Jesucristo.
Señor, acéptame; aquí me presento pidiendo vivir sólo en ti y para ti. Permíteme ser como el buey que está entre el arado y el altar, para trabajar o para ser sacrificado, y que mi lema sea: "Listo para todo".

viernes, 6 de enero de 2023

ENERO 6 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

 "Él tiene cuidado de vosotros". 1 Pedro 5.7

La aflicción se mitiga cuando nos persuadimos de que Dios tiene cuidado de nosotros.
Cristiano, no deshonres tu profesión mostrando siempre un rostro que revela preocupación. Ven, echa tu carga sobre tu Señor. No tambalees más bajo un peso que tu Padre no sentiría si lo tuviese sobre él. Lo que para ti es una carga aplastante, sería para él como una imperceptible partícula de polvo sobre una balanza.

¡Oh, hijo del sufrimiento! Sé paciente, Dios no te ha pasado por alto en su providencia. Él, que alimenta a las aves, te dará también a ti lo que necesitas. No te des a la desesperación; espera, espera siempre. Toma las armas de la fe para hacer frente a cualquier tribulación, y así tu heroica resistencia pondrá fin a tus dolores. Hay uno que sin cesar te cuida; su mirada está fija en ti; su corazón late de piedad por tu dolor, y su mano omnipotente te dará sin tardar la ayuda necesaria. Las más oscuras nubes derramarán lluvias de misericordia. Las más densas tinieblas darán lugar a una luminosa mañana.

Si eres miembro de su familia, él mismo vendará tus heridas y sanará tu quebrantado corazón. Que la tribulación no te haga dudar de su gracia, sino más bien te haga comprender que Él te ama tanto en el tiempo de la bonanza como en el de la angustia. ¡Qué vida serena y apacible tendrías si dejaras la solución de tus problemas al Dios de la providencia! Con un poco de aceite en la botija y un puñado de harina en la tinaja Elías sobrevivió al hambre, y tú harás lo mismo. Si Dios tiene cuidado de ti, ¿por qué necesitas estar siempre en angustiosa ansiedad?

¿Puedes confiar en Él para las necesidades de tu alma y no puedes hacer lo mismo para las necesidades de tu cuerpo? Dios nunca ha rehusado llevar tus cargas, ni tampoco ha desfallecido bajo el peso de las mismas. Ven, entonces, alma, abandona ese molesto cuidado y deja todas tus preocupaciones en manos del Dios de la gracia.

jueves, 5 de enero de 2023

ENERO 5 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Y vio Dios que la luz era buena; y apartó Dios la luz de las tinieblas". Génesis 1.4

La luz bien puede ser buena, pues emana de este mandato de bondad: "Sea la luz". Los que gozamos de esa luz debiéramos ser más agradecidos de lo que somos, y ver más de Dios en la luz y por la luz.
Salomón dice que la luz natural es agradable, pero la luz del Evangelio es infinitamente más agradable, porque nos revela cosas eternas y ministra a nuestras naturalezas inmortales. Cuando el Espíritu Santo nos da luz espiritual y abre nuestros ojos para contemplar la gloria de Dios en la faz de Jesucristo, vemos el pecado en sus colores reales y nos vemos a nosotros mismos en nuestra verdadera posición. Vemos al Santísimo Dios como se revela a sí mismo, vemos el plan de misericordia tal como él lo presenta y al mundo venidero tal como él lo describe. La luz espiritual tiene muchos colores y destellos prismáticos, pero ya sean ellos conocimiento, gozo, santidad o vida eterna, todos son divinamente buenos. Si la luz recibida es tan buena, ¡qué será la luz en esencia, y cuán glorioso será el lugar donde él se revela a sí mismo! ¡Oh, Señor, ya que la luz es tan buena, danos más luz, más de ti mismo, que eres la verdadera luz!
En cuanto algo bueno viene al mundo enseguida es necesaria una división. La luz y las tinieblas no tienen comunión. Dios las ha dividido; no las confundamos, pues. Los hijos de luz no deben tener comunión con los hechos, las doctrinas y las falsedades de las tinieblas. Los hijos del día deben ser sobrios, honestos e intrépidos en la obra del Señor, dejando las obras de las tinieblas a aquellos que habitan por siempre en ellas. Nuestras iglesias deben, por la disciplina, dividir la luz de las tinieblas, y cada uno particularmente, por su distinta separación del mundo, debe hacer lo mismo.
Al juzgar, al obrar, al oír, al enseñar, debemos siempre discernir entre lo precioso y lo vil, y mantener la grande distinción que Dios hizo el primer día del mundo.

¡Oh Señor Jesús, sé tú nuestra luz en todos nuestros días, porque tu luz es la luz de los hombres!

miércoles, 4 de enero de 2023

La luz poderosa - Juan 1:1-5 - Eric Abisror


ENERO 4 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Mas creced en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo". 2 Pedro 3.18

"Creced en la gracia". No sólo en una gracia sino en toda gracia. Crezcan en la fe, que es la gracia fundamental. Crezcan en las promesas más firmemente de lo que lo han hecho hasta ahora. Que la fe crezca en plenitud, en constancia y en sencillez. Crezcan también en amor. Pidan que su amor sea más amplio, más intenso y más práctico; que influya en cada pensamiento, palabra y obra. Crezcan asimismo en humildad. Procuren estar humillados y conocer más su propia nulidad. A medida que crecen hacia abajo en humildad, procuren crecer también hacia arriba, aproximándose más a Dios en oración y teniendo más íntima comunión con Jesús. 

Que el Espíritu Santo les permita crecer en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador. El que no crece en el conocimiento de Jesús rehúsa ser bendecido. "Conocerle es vida eterna", y progresar en el conocimiento es crecer en felicidad. El que no ansía conocer más de Cristo, aún no conoce nada de él. Cualquiera que haya bebido de este vino ansía beber más, pues aunque Cristo satisface, es esa satisfacción en la cual el apetito no se sacia, sino más bien se estimula. Si tú conoces el amor de Jesús entonces "como el ciervo brama por las corrientes de las aguas", tú bramarás por más profundos tragos de su amor. Si no deseas conocerle mejor, entonces no lo amas, pues el amor siempre exclama: "Cerca, más cerca". La ausencia de Cristo es infierno, pero la presencia de Cristo es cielo. 

No descanses satisfecho sin un creciente conocimiento de Jesús. Busca conocerlo más en su divina naturaleza, en su humildad, en su obra, en su muerte, en su resurrección, en su gloriosa intercesión y en su futuro advenimiento como Rey.

Permanece mucho cerca de la cruz e investiga el misterio de las heridas del Señor. Un aumento de amor hacia Jesús y una mejor comprensión de su amor para con nosotros, es una de las mejores pruebas de crecimiento en la gracia.

martes, 3 de enero de 2023

ENERO 3 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

 "Te daré por alianza del pueblo". Isaías 49.8

Jesucristo mismo es la esencia y la sustancia de la alianza, y como uno de los dones de la misma, es Él la posesión de todo creyente. Hermano, ¿puedes apreciar lo que has obtenido en Cristo? "En él habita toda la plenitud de la deidad corporalmente". Considera la inmensidad de la palabra DIOS, y luego medita en aquel "hombre perfecto" y en toda su hermosura, porque todo lo que Cristo, como Dios y hombre, ha tenido o puede tener, es tuyo de pura gracia, dado a ti para que sea perpetuamente tu heredada posesión. 
Nuestro bendito Jesús, como Dios, es omnisciente, omnipresente y omnipotente. ¿No te consuela saber que todos estos grandes y gloriosos atributos son completamente tuyos? 
¿Jesús tiene poder? Entonces ese poder es tuyo para sostenerte y para fortalecerte; para vencer a tus enemigos y para preservarte hasta el fin. 
¿Jesús tiene amor? Entonces ten presente que no hay en su corazón una partícula de ese amor que no sea tuya; puedes sumergirte en el inmenso océano de su amor y decir: "Todo es mío".
¿Jesús tiene justicia? Este parece un atributo severo, pero sin embargo es tuyo, pues Jesús desea que todo lo que te ha sido prometido en el pacto de la gracia, por su justicia, te sea enteramente asegurado.
Todo lo que Él tiene como hombre perfecto, es tuyo. Como hombre perfecto que fue, el Padre se agradó en él y lo aceptó. Hermano, la aceptación que Dios hizo de Cristo es tu aceptación. 
¿No sabes que el amor que el Padre depositó en el perfecto Cristo lo deposita ahora en ti? Todo lo que Cristo hizo es tuyo. Aquella perfecta justicia que Cristo logró, cuando por medio de su inmaculada vida, cumplió la ley y la magnificó, es tuya y te es imputada. Cristo está en el pacto.
En la tormenta es mi sostén.
El pacto que juró y selló.
Su amor es mi supremo bien,
Su amor que mi alma redimió.

lunes, 2 de enero de 2023

ENERO 2 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Perseverad en oración". Colosenses 4.2

Es interesante notar cuántos pasajes en las Sagradas Escrituras se ocupan de la oración, suministrando ejemplos, inculcando preceptos y haciendo promesas. Apenas abrimos la Biblia leemos: "Entonces los hombres empezaron a invocar el nombre del Señor", Gén. 4.26. Y pocas palabras antes de terminar el Libro, nos hallamos con el amén de una ardiente súplica. Hay innumerables ejemplos: Aquí hallamos a Jacob que lucha, allá a Daniel que ora tres veces por día, y más allá a David que clama a Dios con todo su corazón. En el monte vemos a Elías, en el calabozo hallamos a Pablo y a Silas. Tenemos multitudes de mandamientos y miríadas de promesas. ¿Qué otra cosa nos enseña esto sino la sagrada importancia y la necesidad de la oración?
Estemos seguros de que cualquier cosa que Dios ha destacado en su Palabra, desea que ocupe un lugar importante en nuestras vidas. Si ha hablado mucho de la oración, es porque sabe que tenemos necesidad de ella. Tan grandes son nuestras necesidades que hasta que estemos en el cielo no debemos cesar de orar.

¿No necesitas nada? Entonces temo que no conoces tu pobreza. ¿No tienes favor que pedir a Dios? Entonces que la misericordia de Dios te muestre tu miseria. Un alma sin oración es un alma sin Cristo. La oración es el balbuceo del niño en la fe, el clamor del creyente que lucha y la música del santo que agoniza y duerme en Jesús. La oración es la respiración, la consigna, el consuelo, la fortaleza y el honor del cristiano. Si eres hijo de Dios, buscarás el rostro de tu Padre y vivirás en su amor. Pide a Dios que te conceda este año ser santo, humilde, celoso y paciente. Ten una comunión más íntima con Cristo y entra más frecuentemente en el banquete de su amor. Pídele que te haga un ejemplo y una bendición a otros, y que te ayude a vivir más para la gloria del Maestro. La marca de este año debe ser: "Perseverad en oración".

ENERO 1 - LECTURAS MATUTINAS C. H. SPURGEON

"Comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año". Josué 5.12

La peregrinación de Israel había concluido y el prometido reposo había llegado. No más traslado de carpas, no más serpientes ponzoñosas, no más fieros amalecitas ni yermos desiertos. Llegaron a la tierra que fluía leche y miel y comieron el añejo grano de la tierra. Quizás este año, amado lector, este sea tu caso o el mío. Gozosa es esta esperanza; y si la fe se muestra activa nos dará inmaculado placer.

Estar con Cristo en el reposo que queda para el pueblo de Dios es, en verdad, una esperanza gozosa, y esperar esta gloria tan pronto, es una doble gloria. La incredulidad se estremece ante el Jordán que aun corre entre nosotros y la hermosa tierra, pero estemos seguros de que ya hemos experimentado mayores males que los que la muerte -en el peor de los casos- nos puede causar. Desechemos todo temor y regocijémonos con gran gozo en la esperanza de que este año empezaremos a estar con el Señor.

Una parte del ejército permanecerá este año en la tierra para servir al Señor. Si esta fuere nuestra suerte, no hay razón porque este texto no sea verdadero aun en este caso. Entramos en el reposo los que hemos creído. El Espíritu Santo es la garantía de nuestra herencia; la gloria que él nos da, comienza aquí. Los que residen en el cielo están seguros, y los que estamos en la tierra somos preservados en Cristo. Allí ellos triunfan de sus enemigos, y nosotros aquí también obtenemos victorias. Los espíritus celestiales tienen comunión con el Señor, y nosotros también la tenemos. Ellos cantan sus alabanzas, y nosotros también gozamos de este privilegio. Nosotros recogeremos este año frutos celestiales en la tierra, donde la fe y la esperanza han hecho el desierto semejante al jardín del Señor. El hombre comió antiguamente el alimento de los ángeles, ¿y por qué no ahora? ¡Que la gracia nos enseñe a alimentarnos de Jesús, de modo que podamos este año comer el fruto de la tierra de Canaán!

sábado, 31 de diciembre de 2022

Diciembre 31 Ayer - OSWALD CHAMBERS

"Porque no saldréis apresurados ni iréis huyendo, porque Jehová irá delante de vosotros y vuestra retaguardia será el Dios de Israel", Is.52:12

"...Dios restaurará lo pasado", Eclesiastés 3:15

Ayer. Al terminar el año nos volvemos con gran avidez hacia todo lo que Dios tiene para el futuro. Sin embargo, la ansiedad fácilmente aparece cuando recordamos el pasado. Nuestro gozo actual, el cual depende de la gracia divina, tiende a opacarse por el recuerdo de los pecados y los errores del pasado. Pero como Dios es el Dios de nuestro ayer, permite que los recordemos para convertir el pasado en un ministerio de desarrollo espiritual para enfrentar el futuro. Él nos recuerda el pasado, para que no tengamos una seguridad superficial en el presente.

Seguridad para el mañana. Jehová irá delante de vosotros. Esta es una bondadosa revelación de que Dios hará guardia donde nosotros hemos dejado de hacerlo. Él vigilará para que no caigamos nuevamente en las mismas faltas, como indudablemente sucedería si Él no fuera nuestra retaguardia. La mano de Dios se alarga hasta el pasado para liquidar todas las demandas que existen contra nuestra conciencia.

Seguridad para hoy. Porque no saldréis apresurados. Al recibir el nuevo año, no lo hagamos con ese apresuramiento impetuoso de la alegría olvidadiza, ni con la huida de una irreflexión impulsiva, si no con el poder paciente que surge cuando sabemos que el Dios de Israel irá delante de nosotros. El pasado nos muestra daños irreparables. Es cierto que hemos perdido oportunidades que nunca volverán, pero Dios puede transformar esta ansiedad destructiva en una constructiva reflexión para el futuro. Dejemos que el pasado duerma, pero que duerma en el pecho de Cristo.

Abandona el pasado irreversible en las manos de Dios y avanza hacia el irresistible futuro con Él.

viernes, 30 de diciembre de 2022

Abraza la vida que tienes- Vaneetha Rendall Risner


Diciembre 30 "Y toda la virtud que poseemos" - OSWALD CHAMBERS

"...Todas mis fuentes están en ti", Salmo 87:7

El Señor nunca "remienda" nuestras virtudes naturales. Él vuelve a hacer al hombre por completo en su interior. "...Vestíos del nuevo hombre", Efesios 4:24. En otras palabras, encárgate de vestir a tu vida natural con todo lo que armonice con la nueva vida. La vida que Dios implanta en nosotros desarrolla sus propias virtudes nuevas; no las virtudes de Adán, sino las de Jesucristo. Observa cómo Dios, después de haber comenzado en ti el proceso de la santificación, hará marchitar la confianza en tus virtudes y potencias naturales, hasta que aprendas que tu vida debe nacer de la fuente de la vida, es decir, del Jesús resucitado. ¡Dale gracias al Señor si estás pasando por una experiencia de sequía!

La señal de que Dios está obrando en nosotros es que Él destruye nuestra confianza en las virtudes naturales, porque no son promesas de lo que seremos, sino los residuos que nos recuerdan para qué nos creó Él. Nos apegamos a esas virtudes mientras todo el tiempo Dios ha estado tratando de ponernos en contacto con la vida de Jesucristo, la cual nunca se puede describir en función de las virtudes naturales. Es muy triste ver a personas que tratan de servir a Dios y que dependen de aquello que la gracia de Dios nunca les dio, pues su dependencia está únicamente en lo que recibieron por herencia natural. Él no toma nuestras virtudes naturales y las transforma, porque de ninguna manera ellas pueden siquiera acercarse a lo que Jesucristo quiere. Ningún amor natural, ninguna paciencia natural, ninguna pureza natural pueden alcanzar la altura de sus demandas. Pero a medida que armonizamos cada partícula de nuestra vida corporal con la vida nueva que Dios nos dio, Él irá manifestando en nosotros las virtudes que caracterizaron al Señor Jesús.

Y toda virtud que poseemos es sólo de Él.

jueves, 29 de diciembre de 2022

Diciembre 29 ¿Discípulo o desertor? - OSWALD CHAMBERS

"Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con él", Juan 6:66

Cuando Dios, por medio de su Espíritu y a través de su Palabra, te da una visión clara de su voluntad, debes andar en la luz de esa visión. Aunque tu mente y tu alma se emocionen por ella, si no andas en la luz, caerás a un nivel de servidumbre nunca planeado por el Señor. La desobediencia mental a la visión celestial te volverá un esclavo de ideas y puntos de vista que son completamente ajenos a Jesucristo. Nunca se te ocurra mirar a otro y decir: "Bueno, si él puede tener esos puntos de vista y prosperar, ¿por qué yo no?" Debes andar en la luz de la visión que se te ha dado a ti. No te compares con los demás ni los juzgues. Eso queda entre ellos y Dios. Si discutes y argumentas cuando te das cuenta de que cierto punto de vista en el cual te has deleitado choca con la visión celestial, surgirá en ti un sentido de propiedad y de derecho personal. A ese sentido Jesucristo no le dio ningún valor y siempre se opuso a el porque lo consideraba la raíz de todo lo que era ajeno a él "...La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee", Lucas 12:15. Si no lo vemos y entendemos así, es porque estamos ignorando los principios fundamentales de las enseñanzas de nuestro Señor.

Somos propensos a recostarnos y regodeamos en el recuerdo de la maravillosa experiencia que tuvimos cuando Dios nos reveló su voluntad. Si hay alguna norma del Nuevo Testamento que la luz de Dios te ha revelado y no te pones a la altura de ella y ni siquiera te sientes inclinado a hacerlo, comienzas a descarriarte porque significa que nuestra conciencia no responde a la verdad. Nunca podrás ser el mismo después de que una verdad te haya sido revelada. Ese momento te señala como un discípulo de Jesucristo que sigue adelante con mayor devoción, o como un desertor que retrocede.

miércoles, 28 de diciembre de 2022

Exhortaciones y bendiciones - Nancy DeMoss Wolgemuth

 

Diciembre 28 Conversión continua - OSWALD CHAMBERS

"...Si no os volvéis y os hacéis como niños", Mateo 18:3

Estas palabras del Señor se refieren a nuestra conversión inicial; pero debemos regresar continuamente a Dios como niños, es decir, "convertirnos" a Él todos los días de nuestra vida. Si confiamos en nuestras propias capacidades y no en Dios, sufriremos ciertas consecuencias de las cuales Él nos hará responsables. Cuando Dios en su soberanía nos dirige hacia situaciones nuevas, debemos cuidar de que nuestra vida natural se someta a la espiritual, obedeciendo las indicaciones del Espíritu Santo. Que hayamos respondido adecuadamente en el pasado no garantiza que lo repitamos. La relación que existe entre lo natural y lo espiritual es una relación de continua sujeción, pero es ahí donde con frecuencia nos negamos a obedecer. El Espíritu de Dios no cambia en ninguna situación que enfrentemos y su salvación permanece inalterable; pero, debemos vestirnos del nuevo hombre (ver Efesios 4:24). Dios nos hace responsables cada vez que rehusamos obedecerle. Él ve nuestra negativa como una obstinada rebeldía. Nuestra vida natural de ninguna manera debe gobernar. Es Dios quien debe ejercer su gobierno en nosotros.

Rehusar la continua obediencia es una piedra de tropiezo en el desarrollo de nuestra vida espiritual. En nosotros existen apilamientos de obstinación desde donde el orgullo escupe al trono de Dios y dice: "No me someteré porque no encuentro esto malo". Convertimos en dioses a nuestra independencia y terquedad y las identificamos con nombres equivocados. Lo que Dios considera como una debilidad obstinada, nosotros lo identificamos como una fortaleza. Hay áreas enteras de nuestra vida que aún no han sido sometidas, lo cual sólo se puede lograr mediante la continua confesión. De una manera lenta, pero segura, podemos reclamar todo el territorio en nosotros para el Espíritu de Dios, sometiéndolo.

martes, 27 de diciembre de 2022

El nacimiento de Jesús: Pasado, Presente, y Futuro - Mateo 1:18 - 25 - Jason Wright

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Gracia para la vejez, con Evelyn Christenson

Diciembre 27 Donde se gana y se pierde la batalla - OSWALD CHAMBERS

 "Si te has de volver, Israel, dice Jehová", Jeremías 4:1

Las batallas se pierden o se ganan primero delante de Dios, en los lugares secretos de nuestra voluntad; nunca en el mundo exterior. Como el Espíritu Santo se apodera de mí, me siento obligado a permanecer a solas con Dios peleando la batalla delante de Él. Si no lo hago, perderé todas las veces. La batalla puede durar un minuto o un año. Eso no depende de Dios sino de mí; pero es necesario que luche a solas delante de Él, y debo atravesar con firmeza el infierno de la negación personal. Nada ni nadie tiene poder alguno sobre la persona que ha peleado la batalla delante de Dios y la ha ganado ahí. 

Nunca debo decir: "Esperaré hasta que enfrente circunstancias difíciles y luego pondré a Dios a prueba". Intentar algo así no funciona. Debo resolver la situación entre Él y yo en los lugares secretos de mi alma, donde ningún extraño se entrometa. Entonces, puedo seguir adelante con la certeza de que la batalla se ha ganado. Piérdela y la calamidad, el desastre y la derrota ante el mundo serán tan seguros como las leyes de Dios. La batalla no se gana cuando primero trato de lograr la victoria en el mundo exterior. Permanece a solas con Dios y pelea hasta el final delante de Él. Resuelve el asunto ahí, de una vez por todas. 

Lo que debemos hacer al tratar con otras personas, es guiarlos a que ejerzan su voluntad para tomar una decisión. Así es como empieza la obediencia a Dios. De vez en cuando, Él nos conduce hasta un punto decisivo, una gran encrucijada en nuestra vida. A partir de allí, o bien decaemos a un estilo de vida cristiana cada vez más indolente, perezoso e inútil o avanzamos más y más fervorosos dando lo máximo de nosotros para Su gloria.

lunes, 26 de diciembre de 2022

Diciembre 26 Ubicados en la luz - OSWALD CHAMBERS

"Pero si andamos en luz, como él está en luz, la sangre de Jesucristo su hijo, nos limpia de todo pecado", 1 Juan 1:7

Es un gran error confundir la libertad del pecado de la que soy consciente, con la liberación completa del pecado por medio de la expiación de Cristo en la cruz. Ningún hombre sabe lo que es el pecado hasta que nace de nuevo. Fue el pecado lo que Jesucristo enfrentó en el Calvario. La prueba de que Dios me ha liberado de él es que conozco la naturaleza del pecado en mí. Para que una persona realmente sepa qué es el pecado, necesita la obra perfecta y el toque profundo de la expiación de Jesucristo, es decir, que su  perfección le sea impartida.

 El Espíritu Santo aplica en nosotros la obra de la expiación tanto en el área del inconsciente profundo, como en el ámbito de lo que estamos conscientes. Sólo cuando logramos comprender el poder sin igual del Espíritu, entendemos el significado de 1 Juan 1:7, "la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado". Este versículo no se refiere sólo al pecado consciente; también a la comprensión profunda de la inmensa gravedad del pecado, que sólo el Espíritu puede producir en mí.

Debo andar en luz como él está en luz. No a la luz de mi propia conciencia, sino en la luz de Dios. Si camino de esta manera, sin retener u ocultar nada, Dios me revela esta asombrosa verdad: la sangre de Jesucristo me limpia de todo pecado, de tal manera que el Dios Omnipotente no ve nada reprochable en mí. En el nivel consciente esto produce un conocimiento agudo y doloroso de lo que verdaderamente es el pecado. El amor de Dios que obra en mí me hace odiar, con el odio del Espíritu Santo por el pecado, todo aquello que no concuerda con la santidad de Dios. Andar en la luz significa que todo lo que es de las tinieblas me acerca más al centro de la luz.

domingo, 25 de diciembre de 2022

Las palabras pequeñas - Tim Challies



Diciembre 25 Su nacimiento y nuestro nuevo nacimiento - OSWALD CHAMBERS

"Una virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Emanuel", Mateo 1:23.


Su nacimiento en la historia. "...El Santo Ser que va a nacer será llamado Hijo de Dios", Lucas 1:35. Jesucristo nació en este mundo, pero no procedía de él. No surgió de la historia; entro en ella desde afuera. Jesucristo no es el mejor ser humano del que se pueda jactar la humanidad. Él es un ser del cual la raza humana no puede dar explicación alguna. Él no es un hombre que se hizo Dios, sino el Dios encarnado, el Dios que se manifestó en carne humana, el que entro en ella desde afuera. Aunque su vida es la más alta y sublime, Él entró por la puerta más humilde. El nacimiento de nuestro Señor fue un advenimiento, la aparición de Dios en forma humana. 

Su nacimiento en mí. "Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea en vosotros" Gálatas 4:19. Así como nuestro Señor entró en la historia humana desde afuera, también debe entrar en mí desde afuera. ¿He permitido que mi vida sea una aldea de "Belén" para el Hijo de Dios? No puedo entrar en el ámbito del reino de Dios, a menos que haya nacido de arriba mediante un nacimiento totalmente diferente al físico. "Os es necesario nacer de nuevo", Juan 3:7. Este no es un mandamiento, sino un hecho que se fundamenta en la autoridad de Dios. La característica del nuevo nacimiento es que me rindo a Dios de una manera tan plena que Cristo se forma en mí. Tan pronto esto ocurre, su naturaleza empieza a actuar a través de mí. Dios manifestado en carne. Esto es totalmente posible para ti y para mí por medio de la redención del hombre a través de Jesucristo. 

sábado, 24 de diciembre de 2022

Diciembre 24 La vida escondida - OSWALD CHAMBERS

"...Vuestra vida está escondida con Cristo en Dios", Colosenses 3:3

El Espíritu de Dios da testimonio de la sencilla y omnipotente seguridad de la vida escondida con Cristo en Dios. Pablo lo recalca continuamente en sus epístolas. Y nosotros hablamos como si vivir la vida santificada fuera lo más incierto e inseguro. Por el contrario, es lo más seguro que pudiéramos hacer, porque tiene al Dios Todopoderoso en ella y tras ella. Lo más peligroso e inseguro es tratar de vivir sin Él. Si hemos nacido de nuevo es más fácil vivir en comunión con Dios, que descarriarse, siempre y cuando prestemos atención a las advertencias de Dios: "...si andamos en luz", (1 Juan 1:7).

Cuando pensamos en ser liberados del pecado, en ser llenos del Espíritu y andar en la luz, imaginamos la cumbre de una gran montaña. Pero como la vemos muy alta y maravillosa, decimos: "¡Oh, yo nunca podría vivir allá arriba!" No obstante, cuando por la gracia de Dios llegamos hasta esa cima, observamos que no es la cumbre de una montaña, sino una altiplanicie donde hay espacio suficiente para vivir y crecer.

"Ensanchaste mis pasos debajo de mí y mis pies no han resbalado", Salmo 18:36.

Cuando realmente veas a Jesús, jamás dudes de Él. Te exhorto a no preocuparte, cuando ves que Jesús te dice: "No se turbe vuestro corazón" (ver Juan 14:27). Es blasfemia dudar cuando Él está ahí. Cada vez que entras en contacto personal con Jesús, sus palabras son reales para ti. "Mi paz os doy...", una paz que produce una confianza total y te cubre completamente desde la coronilla hasta la planta de los pies. "Vuestra vida está escondida con Cristo en Dios". La paz imperturbable de Jesucristo te ha sido dada.

Doctrina de la UNIÓN CON CRISTO - Ps. Héctor Bustamante



viernes, 23 de diciembre de 2022

Descarga gratis el nuevo libro devocional “Arraigado en Dios” - GERSON MOREY


La promesa (Adviento) - Meditación diaria


Diciembre 23 ¿Cómo puedo participar de la expiación? - OSWALD CHAMBERS

"Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo", Gálatas 6:14

El Evangelio de Jesucristo siempre revela nuestra verdadera condición. ¿Acepto el veredicto de Dios acerca del pecado, es decir, que fue juzgado en la cruz de Cristo? ¿Tengo siquiera el más mínimo interés en la muerte de Jesús? ¿Deseo ser identificado con Su muerte, es decir, morir completamente a todo interés pecaminoso, a la mundanalidad y al propio Yo? ¿Anhelo identificarme de tal manera con Jesús que todo lo demás no tenga ningún valor, únicamente Él y sus propósitos? El gran privilegio del discipulado es que puedo alistarme bajo la bandera de Su Cruz, lo cual significa muerte al pecado. Vete a solas con Jesús y dile que no quieres morir al pecado. O dile que cueste lo que cueste quieres identificarte con su muerte. Tan pronto actúes confiando en lo que el Señor hizo en la cruz, ocurrirá una identificación sobrenatural con su muerte; y sabrás, con un conocimiento que sobrepasa todo entendimiento, que tu viejo hombre está crucificado con Él. La prueba de esta crucifixión es la asombrosa facilidad con que ahora la vida de Dios te capacita para obedecer la voz de Jesucristo. 

De vez en cuando el Señor nos permite ver lo que seríamos si no fuera por Él. Es una confirmación de sus palabras: Separados de mí, nada podéis hacer (Juan 15:5). Por esta razón, la base del cristianismo es una devoción personal y apasionada al Señor Jesús. Confundimos el gozo de ser introducidos en el reino de Dios con su propósito para que entráramos en él. Este propósito es que vivamos en identificación con Jesucristo.

jueves, 22 de diciembre de 2022

Comparte tu mesa en esta Navidad - MATÍAS PELETAY



Diciembre 22 La atracción del Padre - OSWALD CHAMBERS

"Nadie puede venir a mí, si el Padre que me envió no lo atrae", Juan 6:44

Cuando Dios comienza a atraerme, inmediatamente surge el problema de mi voluntad. ¿Reaccionaré positivamente ante la verdad que Dios ha revelado? ¿Me acercaré a Él? Debatir los asuntos espirituales cuando Dios llama, es un irrespeto. Nunca hables con nadie para decidir cuál debe ser tu respuesta (ver Gálatas 1:15-16). La fe no es un acto intelectual. Pero, ¿me pondré por completo a las órdenes de Dios y actuaré de acuerdo con lo que Él dice? Si lo hago, descubriré que estoy fundamentado en la verdad que es tan segura como el trono de Dios. 

Siempre que prediques el Evangelio, enfócate en el tema de la voluntad. Debe haber una entrega de la voluntad. Me arrojo voluntariamente hacia Dios y su Palabra, hasta que ya no confío más en mis obras. Sólo confío en Él. Confiar en mi comprensión mental se convierte en un obstáculo para confiar totalmente en Dios. Debo estar dispuesto a ignorar y a dejar atrás mis sentimientos. Debo desear creer, lo cual sólo podrá ocurrir mediante un esfuerzo decidido de mi parte para separarme de mi vieja manera de considerar las cosas, entregándome por completo a Él. 

Todos hemos sido creados con la habilidad de ir más allá de lo que tenemos a nuestro alcance. Pero Dios es el que me atrae, y mi relación con Él en primer lugar es personal, no intelectual. Soy puesto en esta relación por el milagro de Dios. Luego empiezo a comprender la maravillosa transformación de mi vida y a reconocerla de manera inteligente.