Versículo para hoy:

sábado, 5 de noviembre de 2022

Noviembre 5 Participantes de sus aflicciones - OSWALD CHAMBERS

"...gozaos pon cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo...", 1 Pedro 4:13

Si vas a ser utilizado por Dios, Él te hará pasar por múltiples experiencias que en realidad no han sido diseñadas para tu vida. Éstas tienen el propósito de que seas útil en sus manos y que entiendas lo que les ocurre a otras almas, de tal manera que nunca te sorprendas de lo que pueda cruzarse en tu camino. Tú dices: "¡Pero, yo no puedo tratar con esa persona!" ¿Por qué no? Dios te ha dado bastantes oportunidades para aprender de Él al respecto, pero te alejaste sin prestarle atención a la lección, porque te pareció estúpido gastar el tiempo de esa manera. 

Las aflicciones de Cristo no fueron las que comúnmente tú y yo padecemos. Él sufrió según la voluntad de Dios (1 Pedro 4:19) y desde la perspectiva en que nosotros sufrimos como individuos. Sólo a través de la relación con Jesucristo comprendemos lo que Dios está buscando en su trato con nosotros. Es parte de nuestra cultura cristiana querer saber de antemano cuales son los propósitos divinos cuando se trata de las aflicciones. La historia de la Iglesia cristiana registra que tendemos a evadir el ser identificados con los padecimientos de Jesucristo. La gente ha tratado de obedecer las órdenes de Dios mediante sus propios atajos. El camino de Él siempre es el del sufrimiento, el sendero del "recorrido largo a casa". 

¿Participamos de las aflicciones de Cristo? ¿Estamos dispuestos a que Dios destruya y transforme sobrenaturalmente nuestras decisiones personales? Esto no implica que vamos a saber exactamente la razón por la que Dios nos está llevando por ese camino, pues nos volveríamos pedantes espirituales. Momentáneamente no comprendemos a través de qué situación Él desea llevarnos. Pasamos más o menos sin entenderlo, hasta que, de repente, llegamos a un lugar luminoso y decimos: "¡Dios me ha fortalecido y ni siquiera lo sabía!"

Noviembre 4 La autoridad de la realidad - OSWALD CHAMBERS

"Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros..", Santiago 4:8

Es esencial darle a la gente la oportunidad de actuar de acuerdo con la verdad de Dios y la responsabilidad debe reposar sobre cada individuo. No puedes actuar por alguien más. Debe ser su propio acto deliberado, pero el mensaje del Evangelio siempre debe llevarlo a la acción. La parálisis de negarse a actuar deja al hombre exactamente donde se encontraba antes. Sin embargo, una vez que  actúa, nunca será el mismo. La aparente locura de la verdad es lo que ha obstaculizado a centenares de almas a quienes el Espíritu de Dios ha convencido de pecado. 

Tan pronto me apresuro a actuar, empiezo a vivir. Todo lo demás es existir por existir. Los momentos que realmente vivo son aquellos en los que actúo con toda mi voluntad. 

Nunca permitas que una verdad de Dios que haya llegado a tu alma pase de largo sin que obres en consecuencia, no necesariamente en un nivel físico, pero sí en tu voluntad. Grábala, con tinta y con sangre; introdúcela en tu vida. El creyente más débil que se compromete con Jesucristo es libre en el instante en que actúa. Toda la omnipotencia del Señor queda disponible a su favor. Nos acercamos a la verdad de Dios, confesamos que hemos actuado mal, pero fallamos nuevamente. Luego nos acercamos una vez más, pero volvemos a fallar, hasta que finalmente aprendemos que no debemos retroceder. Cuando nos enfrentamos a alguna palabra de verdad de nuestro buen Señor, debemos movernos directamente hacia el cierre de nuestro compromiso con El. "Venid a mi...", Mateo 11:28. La palabra venid quiere decir "actuar". Sin embargo, lo último que hacemos es acercarnos a Él. Pero todo aquel que lo hace sabe que en ese instante la vida sobrenatural de Dios lo invade. El poder dominante del mundo, la carne y el diablo queda paralizado, no por su acto, sino porque éste te ha unido a Dios y a su poder redentor.

jueves, 3 de noviembre de 2022

Noviembre 3 Un esclavo de Jesús - OSWALD CHAMBERS

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí...", (Gálatas 2:20)

Estas palabras significan que mis propias manos rompen y derriban voluntariamente mi independencia. También implican la entrega absoluta de mi vida a la supremacía del Señor Jesús, lo cual nadie puede hacer por mí. Yo mismo debo hacerlo. Dios puede dirigirme hasta ese punto 365 veces al año, pero no me obligará a hacerlo. Gálatas 2:20 significa romper la cáscara de mi independencia de Dios como individuo, la emancipación de mí mismo y mi naturaleza para unirme con Él, no siguiendo mis propias ideas, sino escogiendo la absoluta voluntad a Jesús. Una vez que estoy allí no hay posibilidad de equivocación. Muy pocos sabemos algo acerca de la lealtad a Cristo o entendemos el significado de las palabras: "Por mi causa", (ver Mateo 5:11). Eso es lo que hace fuerte a un creyente. 

¿He llegado a ese quebrantamiento de mi independencia? Todo lo demás es un fraude religioso. El único asunto que debes decidir es: ¿me rendiré? ¿Me someteré a Jesucristo, sin poner ninguna clase de condiciones, venga como venga ese quebrantamiento? Mi comprensión personal sobre mí mismo debe ser quebrantada. Cuando alcanzo este punto, la realidad de la identificación sobrenatural con Jesucristo ocurre de inmediato y el testimonio del Espíritu de Dios es inequívoco: con Cristo estoy juntamente crucificado. 

La pasión del cristianismo surge porque deliberadamente renuncio a mis propios derechos y me vuelvo un esclavo de Jesucristo. Solo cuando lo hago, empiezo a ser un santo. 

Un solo estudiante al año que escuche el llamado de Dios es una razón suficiente para que Dios haya permitido la existencia de este seminario de entrenamiento bíblico, el cual no tiene ningún valor como organización ni es de tipo académico. La única razón para que exista es que Dios pueda utilizar nuestras vidas. ¿Podrá Él usarnos o estamos más interesados en nuestras ideas de lo que seremos en el futuro?

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Noviembre 2 Autoridad e independencia - OSWALD CHAMBERS

“Si me amáis, guardareis mis mandamientos”, Juan 14:15

El Señor nunca insiste en nuestra obediencia. Nos dice enfáticamente lo que debemos hacer, pero nunca toma medidas para obligarnos a hacerlo. Debemos obedecerlo por la unidad del Espíritu con él. Por esta razón, siempre que el Señor hablaba del discipulado empezaba con un “si”, queriendo decir: "No lo hagas, si no quieres".... "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo...", Lucas 9:23. En otras palabras: "Para ser mi discípulo debes cederme tu derecho sobre ti mismo”. El Señor no está hablando de nuestra posición eterna, sino de serle útiles en esta vida, es decir, aquí y ahora. Por eso nos parece tan severo (ver Lucas 14:26). Nunca interpretes estas palabras separándolas de aquel que las pronunció. 

El Señor no me da reglas, pero su parámetro es muy claro. Si mi relación con Él es de amor, haré sin vacilar lo que me dice. Si titubeo, es porque amo a alguien a quien he puesto a competir con él, es decir, yo mismo. Jesucristo no me obligará a obedecerlo, pero lo debo hacer. Y tan pronto lo hago, cumplo mi propósito espiritual. Mi vida personal puede estar colmada de pequeños incidentes sin importancia, totalmente inadvertidos e insignificantes. Pero si obedezco a Jesucristo en las circunstancias aparentemente fortuitas, éstas se convertirán en pequeños orificios a través de los cuales veo el rostro de Dios. Y cuando me halle cara a cara con él, descubriré que por mi obediencia miles fueron bendecidos. Cuando la redención divina llega hasta el punto de la obediencia en un ser humano siempre es productiva. Si obedezco a Jesucristo, la redención de Dios fluirá a través de mí hacia otras vidas, porque detrás de este acto de obediencia está la realidad del Dios Todopoderoso. 

martes, 1 de noviembre de 2022

Noviembre 1 No sois vuestros - OSWALD CHAMBERS

"¿O ignoráis...que no sois vuestros?" 1 Corintios 6:19

No existe algo como la vida privada - un mundo dentro del mundo - para el hombre o la mujer que ha sido llamado a participar de los sufrimientos de Jesucristo. Dios rompe la vida privada de sus santos y la convierte en dos vías públicas: una para Él y otra para el mundo. Ningún ser humano puede soportarlo a menos que se identifique con Jesucristo. Dios no nos santifica para nosotros mismos. Como somos llamados a la comunión del Evangelio, a veces se presentan situaciones que no tienen nada que ver con nosotros. 

Pero Dios nos está llevando a la comunión con Él. Déjalo hacer su voluntad. Si te rehúsas, no serás de ningún valor para Él en su obra redentora por el mundo. Serás un estorbo, una piedra de tropiezo. 

Lo primero que Dios hace es fundamentarnos en la dura realidad, hasta que no nos interese lo que pueda pasarnos individualmente, con tal de que logre hacer su voluntad con respecto al propósito de su redención. ¿Por qué no sufriremos quebrantamientos de corazón? Por medio de esas puertas Dios está abriendo camino de comunión con su Hijo. La mayoría de nosotros cae y desfallece ante el primer golpe doloroso. Nos sentamos en el umbral del propósito de Dios y nuestra luz se va extinguiendo por la autocompasión, con la ayuda de toda la supuesta compasión cristiana de otras personas en nuestro lecho de muerte. Pero Dios no hará lo mismo. Él se acerca y nos aprieta con la mano herida de su Hijo, diciendo: "Entra en comunión conmigo; levántate y resplandece", Is.51:1,2. Si por medio de un corazón quebrantado Dios puede llevar a cabo sus propósitos en este mundo, entonces, ¿Por qué no darle gracias por haber quebrantado el mío?

lunes, 31 de octubre de 2022

Renovando Tu Mente | Respuesta a las objeciones de Roma


Octubre 31 El discernimiento de la fe - OSWALD CHAMBERS

"Si tenéis fe como un grano de mostaza... nada os será imposible", Mateo 17:20

Tenemos la idea de que Dios nos recompensa por nuestra fe y así puede ser en su etapa inicial, pero no nos ganamos nada por medio de ella. La fe nos pone en la relación correcta con Dios y le da la oportunidad de obrar. Sin embargo, con frecuencia Dios tiene que derrumbar tu experiencia como uno de sus santos, a fin de conseguir que entres en contacto directo con Él. El Señor desea que entiendas que es una vida de fe, no una vida de gozo debido a sus bendiciones. El comienzo de tu vida de fe fue estrecho e intenso, centrado alrededor de una pequeña experiencia que tenía tanta emoción como fe, llena de luz y dulzura. Luego Dios retiró sus bendiciones conscientes para enseñarte a caminar por fe. Ahora eres de mucho más valor para Él, que en tus días de deleite consciente y de emocionante testimonio. 

Por su propia naturaleza, la fe debe ser probada; y la verdadera prueba de la fe consiste no en que hallemos difícil confiar en Dios, sino que el carácter del Señor tiene que probarse como digno de confianza en nuestra mente. Cuando la fe se está desarrollando hacia la vida real, pasa por períodos de aislamiento ininterrumpido. Nunca confundas la prueba de la fe con la disciplina común de la vida, porque mucho de lo que llamamos la prueba de la fe es el resultado inevitable de estar vivos. La fe bíblica es la fe en Dios que se opone a todo aquello que lo contradice; una fe que declara: "Permaneceré fiel al carácter de Dios sin importar lo que Él haga". La más alta y más grande expresión de fe en toda la Biblia es: "Aunque él me mate, en él esperaré", Job 13:15.

Octubre 30 Fe - OSWALD CHAMBERS

"Pero sin fe es imposible agradar a Dios", Hebreos 11:6

La fe en antagonismo al sentido común se convierte en fanatismo y el sentido común en antagonismo a la fe es puro racionalismo. La vida de fe los coloca ambos elementos en la relación apropiada. El sentido común y la fe son tan diferentes como la vida natural de la espiritual y como la impulsividad de la inspiración. Nada de lo que dijo Jesucristo fue producto del sentido común, sino del sentido de la revelación y, por lo tanto, llega a los lugares donde el sentido común no puede. Sin embargo, la fe debe ser puesta a prueba antes de que sea real en tu vida. Sabemos, además, que a los que aman a Dios "todas las cosas los ayudan a bien", Romanos 8:28. Entonces, no importa lo que suceda, el poder transformador de la providencia de Dios convierte en realidad la fe auténtica. La fe siempre actúa de manera personal, porque el propósito de Dios es que la fe genuina se vuelva real en sus hijos. 

Para cada detalle del sentido común de la vida hay una verdad que Dios ha revelado y que nos permite poner a prueba en nuestra experiencia práctica lo que creemos de Él. La fe es un principio extremadamente activo que siempre coloca a Jesucristo primero. La vida de fe dice: "Señor, Tú lo has dicho. Parece una locura, pero voy a lanzarme, confiando en tu Palabra" (por ejemplo, Mateo 6:33). Siempre y no algunas veces, es una lucha convertir la fe intelectual en nuestra posesión personal. Dios nos pone en circunstancias que educan nuestra fe, porque la naturaleza de la fe es que el objeto de ella se vuelva real. Antes de conocer a Jesús, Dios es sólo un concepto y no podemos tener fe en Él. Pero, tan  pronto oímos que Jesús dice: "El que me ha visto a mí ha visto al Padre", Juan 14:9, tenemos algo real y nuestra fe no tiene límites. La fe es toda la persona en una relación correcta con Dios por el poder del Espíritu de Jesucristo.

sábado, 29 de octubre de 2022

Renovando Tu Mente | La postura católica romana de la justificación, 2...


Renovando Tu Mente | La postura católica romana de la justificación, 1...


Octubre 29 Sustitución - OSWALD CHAMBERS

"Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en él", 2 Corintios 5:21

La visión moderna de la muerte de Jesús es que Él murió por nuestros pecados por compasión. Sin embargo, el concepto neotestamentario asegura que Él llevó nuestro pecado sobre sí mismo, no por conmiseración, sino porque se identificó con nosotros. Él fue hecho pecado. Nuestras maldades son perdonadas debido a su muerte, y lo único que la explica es la obediencia al Padre, no su compasión por nosotros. Somos aceptados por Dios, no por haber obedecido o porque prometimos renunciar a ciertas cosas, sino únicamente por la muerte de Cristo. Decimos que Él vino a revelar la paternidad y la benevolencia de Dios, pero el Nuevo Testamento dice que vino "a quitar ¡el pecado del mundo!", Juan 1:29. La revelación de Dios como Padre es solamente para quienes Jesucristo les ha sido presentado como Salvador. Nuestro Señor nunca habló de sí mismo ante el mundo como alguien que revelaba al Padre, sino como una piedra de tropiezo (ver Lucas 20.-17-J8). En Juan 14:9, cuando Jesús dijo: "El que me ha visto a mí ha visto al Padre", les estaba hablando a sus discípulos. 

El Nuevo Testamento nunca enseña que Cristo murió por mí y por lo tanto estoy completamente libre de castigo. Enseña que Él murió por todos (no que "murió mi muerte") y que por mi identificación con su muerte puedo ser liberado del pecado y tener su justicia, la cual se me imparte como un don. La sustitución que enseña el Nuevo Testamento es doble: Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en Él. Cristo no es para mí, a menos que yo haya tomado la determinación de que Él se forme en mí. 

viernes, 28 de octubre de 2022

Renovando Tu Mente | La Epístola de Pablo a los Romanos


Octubre 28 La justificación por fe - OSWALD CHAMBERS

"Porque, si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida", Romanos 5:10

No soy salvo por creer; simplemente comprendo que soy salvo, creyendo. Lo que me salva no es el arrepentimiento. Éste es solamente la señal de que me doy cuenta de lo que Dios ha hecho a través de Cristo Jesús. El peligro está en recalcar el efecto en lugar de la causa. ¿Son mi obediencia y consagración las que me reconcilian con Dios? ¡Nunca! Me reconcilié con Él porque, antes que todo lo demás, Cristo murió. Cuando me vuelvo a Dios y acepto por la fe lo que Él me revela, la formidable expiación de Cristo me empuja inmediatamente a una relación correcta con Dios. Y soy justificado por el milagro sobrenatural de su gracia; no porque estoy afligido por mi pecado ni porque me he arrepentido, sino por lo que Jesús hizo. El Espíritu de Dios me envía la justificación como una luz resplandeciente y sé que soy salvo, aunque no sepa cómo ocurrió.

La salvación que viene de Dios no se fundamenta en la lógica humana, sino en la muerte expiatoria de Jesús. Sólo podemos nacer de nuevo por causa de la expiación de nuestro Señor. Hombres y mujeres pecadores pueden convertirse en nuevas criaturas, no por su arrepentimiento o su creencia, sino por la maravillosa obra de Dios en Cristo Jesús, la cual antecede a toda nuestra experiencia (ver 2 Corintios 5:17-19). Dios mismo es la seguridad inquebrantable de la justificación y la santificación y no tenemos que lograrlas por nosotros mismos. Éstas se han producido por la expiación de Cristo en la cruz. Lo sobrenatural se vuelve natural para nosotros por el milagro de Dios y comprendemos lo que Jesucristo ya hizo: "¡Consumado es!", Juan 19:30. 

jueves, 27 de octubre de 2022

Renovando Tu Mente | Aclaremos las definiciones


Octubre 27 El método de las misiones - OSWALD CHAMBERS

"Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones", Mateo 28:19

Jesucristo no dijo: "Id y salvad almas" (la salvación de las almas es la obra sobrenatural de Dios), sino: "Id y haced discípulos a todas las naciones". Sin embargo, no puedes hacer discípulos si tú mismo no eres uno. Cuando los discípulos regresaron de su primera misión, estaban llenos de gozo porque hasta los demonios se les sujetaban, pero Jesús les dijo: "No se regocijen por el éxito en el servicio; el gran secreto del gozo es que tengan la relación correcta conmigo" (ver Lucas 10:17-20). Lo más esencial en un misionero es que permanezca fiel al llamado de Dios y que comprenda que su único propósito es discipular hombres y mujeres para Jesús. Recuerda que hay una pasión por las almas que no proviene de Dios, sino de nuestro deseo de que se conviertan a nuestro punto de vista. 

El desafío que enfrenta el misionero no es la dificultad para que se salven, o que sea difícil rescatar a los que se han vuelto atrás, o que haya una barrera de indiferencia e insensibilidad. El reto es su relación personal con Jesucristo. "¿Creéis que puedo hacer esto?", Mateo 9:28. Es la pregunta que el Señor continuamente nos hace, la cual nos confronta en cada caso individual que se nos presenta. El gran desafío para nosotros es: ¿Conozco a mi Señor resucitado? ¿Conozco el poder de su Espíritu que mora en mí? ¿Soy lo bastante sabio ante los ojos de Dios y lo bastante insensato según la sabiduría del mundo como para confiar en lo que Jesucristo dijo? ¿O estoy abandonando la gran posición sobrenatural de ilimitada confianza en Jesucristo, la cual es realmente el único llamamiento de Dios para un misionero? Si adopto cualquier método distinto, me aparto por completo de los métodos establecidos por nuestro Señor: "Toda potestad me es dada... Por tanto, id", Mateo 28:18-19.

miércoles, 26 de octubre de 2022

Renovando Tu Mente | La postura católica romana


Octubre 26 ¿Qué es un misionero? - OSWALD CHAMBERS

"Entonces Jesús les dijo otra vez: Como me envió el Padre, así también yo os envió", Juan 20:21

Un misionero es alguien enviado por Jesucristo, así como Él fue enviado por Dios. El gran factor predominante no son las necesidades de la gente, sino el mandamiento de Jesús. La fuente de inspiración para servir a Dios está detrás de nosotros, no adelante. Actualmente somos propensos a colocar primero la  inspiración y a retirar todo lo que tenemos al frente adaptándolo a nuestra definición de éxito. Pero en el Nuevo Testamento la inspiración aparece detrás de nosotros y es el mismo Señor Jesús. El ideal es serle fiel llevando a cabo sus planes. 

La unión personal al Señor Jesús y a su perspectiva, es lo único que no debemos descuidar. En la obra misionera el gran peligro consiste en que reemplacemos el llamamiento divino por las necesidades de las personas, hasta el punto de que la compasión humana aplasta por completo el significado de ser enviado por Jesús. Las necesidades son tan enormes y las condiciones tan difíciles, que todos los poderes de la mente vacilan y fallan. Somos dados a olvidar que la única gran razón detrás de la obra misionera no es primeramente el ascenso de la gente, su educación, ni sus necesidades, sino ante todo, el mandamiento de Jesucristo: "Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones", Mateo 28:19. 

Al mirar la vida de hombres y mujeres de Dios del pasado, tenemos la tendencia a decir: "¡Que sabiduría tan maravillosa y aguda tuvieron y de qué manera tan perfecta comprendieron todo lo que Dios quería!” Pero detrás de ellos estaba la mente aguda de Dios, nunca la sabiduría de los hombres. Le damos crédito a la sabiduría humana cuando deberíamos dárselo a Dios, quien usa a personas sencillas y lo bastante necias como para confiar en la sabiduría y provisión sobrenatural de Él.

martes, 25 de octubre de 2022

Renovando Tu Mente | Las noventa y cinco tesis


Octubre 25 La sustancia eterna - OSWALD CHAMBERS

"A todos me hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos", 1 Corintios 9:22


Un obrero cristiano debe aprender a ser un hombre o una mujer de gran valor y excelencia en medio de una multitud de cosas pobres y sin valor. Nunca protestes diciendo: "¡Si tan sólo estuviera en otro lugar!" Todos los hombres y mujeres de Dios son personas comunes que Él vuelve extraordinarias por la sustancia que les da. Si no tenemos la sustancia correcta intelectual y afectivamente, en nuestra mente y corazón, pronto nos desviaremos de ser útiles para Dios. No somos sus obreros porque lo elegimos. Muchas personas eligen conscientemente ser obreros, pero no tienen en su interior ninguna sustancia de la gracia y la Palabra omnipotente de Dios. El corazón, la mente y el alma de Pablo se consumieron por el gran propósito de lo que Jesucristo vino a hacer y nunca perdió de vista este objetivo único. Debemos enfrentar continuamente el acontecimiento fundamental: "Jesucristo y este crucificado", 1 Corintios 2:2. 

"Yo os elegí a vosotros", Juan 15:16. Mantén estas palabras en tu credo como un maravilloso recordatorio. No es que tú hayas buscado a Dios, sino que Él te buscó a ti. Dios está obrando, flexionando, quebrantando, moldeando y haciendo justamente lo que Él escoge. ¿Y por qué lo hace? Solamente para poder decir: "Este es mi hombre y esta es mi mujer". Debemos estar en sus manos para que Él pueda colocar a otros sobre la Roca, Jesucristo, como nos ha puesto a nosotros. 

Nunca elijas ser un obrero; pero cuando Dios ponga en ti su llamamiento, ¡ay de ti si te apartas a la derecha o la izquierda! Él hará contigo lo que nunca hizo antes de llamarte, lo que no está haciendo con otros. Déjalo hacer su voluntad.

lunes, 24 de octubre de 2022

Renovando Tu Mente | Martín Lutero




Octubre 24 El punto de vista - OSWALD CHAMBERS

"Pero gracias a Dios, que nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús", 2 Corintios 2:14



El punto de vista de un siervo de Dios siempre debe ser lo máximo y no simplemente estar tan cerca de lo máximo como pueda. Esfuérzate en mantener el punto de vista de Dios y recuerda que esto se debe hacer todos los días, de manera gradual. No pienses en un infinito. Ningún poder externo puede tocar ese punto de vista. 

La perspectiva apropiada que debemos mantener consiste en comprender que estamos aquí con un solo propósito: Ser cautivos que marchan en el séquito victorioso de Cristo. No estamos aquí para que nos exhiban en la vitrina de Dios, sino para manifestar una sola virtud: la absoluta cautividad de nuestras vidas a la obediencia a Cristo (ver 2 Corintios 10:5). ¡Cuan insignificantes son los otros puntos de vista! Por ejemplo: "soy el único que está luchando por Jesús" o, "debo mantener la causa de Cristo y defender esta fortaleza para Él". Pero Pablo dijo en esencia: "Pertenezco al séquito de un Vencedor y sin importar cuáles sean las dificultades, Él siempre me lleva al triunfo". ¿Se está llevando a cabo esta idea de manera práctica en nosotros? Como el gozo secreto de Pablo era saber que Dios lo había tomado cautivo a él — un rebelde agresivo, enemigo de Jesucristo — esa cautividad se convirtió en su propósito. El gozo de Pablo fue ser un prisionero del Señor y por eso no tuvo otro interés en el cielo ni en la tierra. Para un cristiano es vergonzoso hablar de conseguir la victoria. Debemos pertenecer al Vencedor de una manera tan completa que todo el tiempo seamos victoriosos, porque somos más que vencedores por medio de Él. "Porque para Dios somos grato olor de Cristo", 2 Corintios 2:15. ¿Estamos envueltos en el dulce aroma de Jesús y somos un maravilloso olor grato para Dios dondequiera que vamos?

ANC Podcast | Una mirada a la vida de Balaam, día 8


Octubre 23 ¡En lo más mínimo! - OSWALD CHAMBERS

"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas", 2 Corintios 5:17

El Señor nunca tolera nuestros prejuicios; se opone decididamente a ellos y los hace morir. Creemos que Dios tiene un interés especial en nuestros prejuicios particulares. Estamos bien seguros de que nunca tratará con nosotros como tiene que hacerlo con las otras personas. Incluso nos decimos a nosotros mismos: "Dios debe tratar con los demás de una manera muy estricta, pero naturalmente Él sabe que mis prejuicios son correctos". ¡Debemos aprender que Dios no los acepta en lo más mínimo! En lugar de estar a favor de nuestros prejuicios, nos está limpiando de ellos de manera deliberada. Parte de nuestra educación moral consiste en ver morir nuestros prejuicios por el poder de Dios y observar el modo en que Él lo hace. Dios no honra nada de lo que le traemos y lo único que quiere de nosotros es la rendición incondicional. 

Cuando nacemos de nuevo, lo que en realidad sucede es que el Espíritu Santo empieza el proceso de su nueva creación en nosotros, hasta que no quede nada de la vida vieja. Desaparecen nuestra antigua y triste perspectiva y la vieja actitud hacia lo material, "porque todo esto proviene de Dios", 2 Corintios 5:18. ¿Cómo vamos a obtener una vida sin ninguna concupiscencia, sin intereses personales y que no sea susceptible a las burlas de los demás? ¿Cómo conseguiremos la clase de amor que es benigno, que no hace nada indebido y que no busca lo suyo? La única manera es que no conservemos nada de la vida vieja y que tengamos una sencilla y perfecta confianza en Dios. Una confianza tal que ya no deseemos más sus bendiciones, sino sólo a Él mismo. ¿Hemos llegado a un punto en el que Dios puede retirarnos sus bendiciones sin que nuestra confianza en Él se afecte? Una vez que veamos a Dios en acción, nunca nos preocuparemos por lo que suceda, porque realmente estaremos confiados en nuestro Padre Celestial a quien el mundo no puede ver.

sábado, 22 de octubre de 2022

Renovando Tu Mente | Una doctrina para hoy


Octubre 22 El testimonio del Espíritu - OSWALD CHAMBERS

"El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu", Romanos 8:16

Cuando nos acercamos a Dios, corremos el peligro de ir con una actitud negociadora para hacer trueques con Él. Queremos el testimonio del Espíritu antes de haber obedecido lo que el Señor nos ordena. Entonces, nos preguntamos: "¿Por qué Dios no se me revela?" No puede. Él quiere hacerlo, pero no puede porque tú se lo estas impidiendo al no rendirte por completo a Él. Tan pronto lo hagas, Dios te dará el testimonio de sí mismo. Él no puede testificarte a ti, pero le da testimonio inmediato a su propia naturaleza cuando ella se encuentra en ti. Si tuvieras el testimonio antes que la realidad, todo terminaría en un estado emocional. Pero cuando actúas fundamentado en la redención y desistes de la impertinente costumbre de discutirle, Él de inmediato te da el testimonio. En cuanto renuncias a tus razonamientos y argumentos, Él da testimonio de lo que ha hecho y tú te asombras de cuán irrespetuoso fuiste al haberlo hecho esperar. Si tienes dudas en cuanto a que Dios te pueda liberar del pecado, permítele que lo haga o dile que no puede. No cites a esta o aquella persona, simplemente obedece a las palabras de Mateo 11:28: "Venid a mí". Ven si estás trabajado y cargado; y pide, si sabes que eres malo (ver Lucas 11:9-13). 

El Espíritu de Dios solo da testimonio de la redención de nuestro Señor. No le puede testificar a nuestra razón. Somos propensos a confundir el testimonio del Espíritu con la simplicidad que se origina en las decisiones de nuestro sentido común. Pero el Espíritu solo testifica de la obra de la redención y lo hace únicamente a su propia naturaleza, nunca a la razón. Si estamos tratando de que le dé testimonio a nuestra razón, no es de extrañar que estemos en oscuridad e incertidumbre. Échalo todo por la borda, confía en Él y Él te dará el testimonio del Espíritu.


viernes, 21 de octubre de 2022

ANC Podcast | Una mirada a la vida de Balaam, día 7


Octubre 21 Dirigidos por el impulso - OSWALD CHAMBERS

"Pues, vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe", Judas 20

En nuestro Señor no hubo nada de la naturaleza impulsiva o irreflexiva, solo una tranquila fortaleza que nunca se hundió en el pánico. La mayoría de nosotros desarrollamos el cristianismo según la línea de nuestra propia naturaleza y no según la naturaleza de Dios. La impulsividad es un rasgo de la vida natural, pero debido a que obstaculiza el desarrollo de la vida del discípulo, el Señor siempre la pasó por alto. Observa cómo el Espíritu de Dios refrena la impulsividad al concientizarnos repentinamente de nuestra insensatez, lo cual hace que de inmediato deseemos justificarnos. La impulsividad no está mal en un niño, pero es desastrosa en un adulto, hombre o mujer. Un adulto impulsivo siempre es una persona inmadura. La impulsividad tiene que ser encaminada hacia la intuición mediante la disciplina. 

El discipulado se basa completamente en la gracia sobrenatural de Dios. Andar sobre las aguas es fácil para alguien que tiene una audacia impulsiva, pero caminar sobre la tierra como un discípulo de Jesucristo es algo muy diferente. Pedro caminó sobre el agua para ir hasta Jesús, pero lo siguió de lejos sobre la tierra (ver Marcos 14:54). No necesitamos la gracia de Dios para soportar las crisis. La naturaleza humana y el orgullo son suficientes para enfrentar magníficamente la presión y la tensión. Pero se requiere la gracia sobrenatural de Dios para vivir las 24 horas de cada día como un santo, para efectuar las tareas ordinarias y monótonas y para vivir una existencia sencilla, anónima e ignorada como discípulo de Jesús. La idea de que debemos realizar obras excepcionales para Dios es innata, pero no tenemos que hacerlas. Debemos ser excepcionales en las actividades sencillas de la vida y santos en medio de las calles sórdidas y la gente mezquina. Sin embargo, esto no se aprende en cinco minutos. 

jueves, 20 de octubre de 2022

ANC Podcast | Una mirada a la vida de Balaam, día 6




Octubre 20 ¿Es la voluntad de Dios mi voluntad? - OSWALD CHAMBERS

"La voluntad de Dios es vuestra santificación", 1 Tesalonicenses 4:3

El problema no es si Dios está dispuesto a santificarme, sino más bien si es mi voluntad. ¿Estoy dispuesto a permitir que Dios haga en mí todo lo que es posible por medio de la expiación de Cristo en la cruz? ¿Estoy dispuesto a que Jesús se haga para mí santificación y a dejar que su vida se manifieste en mi carne humana? (Ver 1 Corintios 1:30). Cuídate de decir: "Oh, anhelo ser santificado". No, no lo deseas realmente. Deja de anhelarlo y conviértelo en un asunto de acción. Recibe a Jesucristo con una fe absoluta e incuestionable para que Él se convierta en tu santificación y el gran milagro de su expiación será real en tu vida. 

Todo lo que Jesús hizo posible se ha vuelto mío por el regalo libre y amoroso de Dios que se fundamenta en lo que Él hizo. Y, entonces, mi actitud al ser una persona salva y santificada es de profunda y humilde santidad (no existe la santidad altiva); una santidad basada en un agónico arrepentimiento, en un sentido de inexpresable vergüenza y degradación y, también, en la asombrosa comprensión de que el amor de Dios se manifestó, aunque Él no me importaba en lo absoluto (ver Romanos 5:8). Él acabó toda la obra para que yo obtuviera mi salvación y santificación. No debemos asombrarnos, entonces, de que Pablo dijera que nada nos podrá "separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro", Romanos 8:39. 

La santificación me hace uno con Jesucristo y, en Él, uno con Dios. Esto es una realidad únicamente por la grandiosa expiación de Cristo. Nunca confundas la causa con el efecto. El efecto en mí es obediencia, servicio y oración, los cuales son resultado de la inexpresable gratitud y adoración por la milagrosa santificación que se operó en mí gracias a la expiación de Cristo.