Versículo para hoy:

jueves, 4 de junio de 2020

Pequeñas elecciones, grandes resultados - Nancy DeMoss Wolgemuth



4 de junio - El elevado costo de descender - Ray Stedman


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Tan pronto como Abram se encuentra de regreso en la tierra, aparecen de nuevo la tienda y el altar. En Egipto no estaban ni la tienda ni el altar. Es decir, no existía el personaje del peregrino, ningún lugar de adoración ni ninguna comunión en Egipto. Pero incluso de regreso en la tierra, es preciso que Abram vuelva al lugar donde erigió un altar al nombre del Señor. En otras palabras, ¡el tiempo que había pasado en Egipto había sido un tiempo perdido! No hubo crecimiento en la gracia en aquella tierra. Fue preciso que regresase a donde había estado cuando descendió a Egipto. Tenía ganancias materiales que mostrar por el tiempo que había pasado en Egipto, pero nada que no fuera vacío y debilidad espiritual.

¿Ha descubierto usted la verdad tan grande que es esta? ¡Cuando abandonó usted el camino de la fe, cuando se negó a caminar en comunión con Dios, cuando dependió de los recursos del mundo para satisfacer el anhelo vacío del corazón, estos resultaron ser años perdidos! Puede que fuesen años enteros, literalmente hablando. Yo conozco a personas que han vivido prácticamente toda su vida cristiana en Egipto y todo cuanto tienen para demostrarlo es una existencia infructuosa, perdida, vacía y aburrida.

Cuando Abram regresó por fin, ¿qué fue lo que se encontró? No hay mención alguna de hambre al regresar, pero yo creo que el hambre todavía continuaría. Recuerde usted que Abram fue echado de Egipto, aunque no estaba aún dispuesto a marcharse por su propia voluntad, lo cual indicaría que el hambre continuaba aún en Canaán. Pero además, las peleas que se produjeron con los pastores de Lot por los campos de pasto sugieren que había todavía una gran escasez de alimento. Pero a pesar de que continuaba el hambre, a Abram ya no le preocupa. ¿Por qué no? ¡Porque cuando llegó a la tierra, lo primero que hizo fue invocar el nombre del Señor! Esto es lo que debió y podría haber hecho cuando empezó el hambre.

El nombre del Señor representa todos los recursos de Dios. Cuando nosotros cobramos un cheque, estamos llamando, por así decirlo, el nombre de la persona que ha firmado el cheque. Cuando Abram llama el nombre del Señor, está descubriendo que Dios puede suplir las necesidades a pesar del hambre, de las pruebas y de las circunstancias. Como proclama Pablo: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

Permíteme que yo, al igual que Abram, aprenda que en Egipto no hay otra cosa que no sea aflicción, sufrimiento y peligro para mí y mis seres amados, pero en Ti está todo lo que necesito para suplir mi más hondo clamor.

 

 

 

Aplicación a la vida

 

Cuando llegan las pruebas y las aflicciones, puede ser difícil aferrarse a Dios. ¿Hemos descubierto que depender de Él es mucho mejor que tener que pagar el elevado costo de otra clase de alivio?

 



miércoles, 3 de junio de 2020

Pasos prácticos hacia la pureza - Nancy DeMoss Wolgemuth




3 de junio - Escapada a Egipto - Ray Stedman

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Aquí no dice nada acerca de pedirle permiso a Dios para descender a Egipto. Abram siguió el consejo no de Dios sino tan solo de sus propios temores. Para usar una expresión contemporánea: “apretó el botón del pánico”, y se fue a Egipto, dominado por el temor.

Si la tierra es un símbolo para nosotros de la vida de comunión con el Cristo viviente, el hambre en la tierra representa cualquier circunstancia que amenaza nuestra dependencia en Él. Es cualquier circunstancia que hace difícil mantener la fe. ¿Ha sentido usted alguna vez esta clase de hambre? ¿Ha estado viviendo alguna vez con la plenitud del gozo de la comunión con Cristo y la fortaleza de Dios como su porción, cuando de repente alguna circunstancia por encima de su control hace difícil mantener esa comunión? Puede que sea un nuevo jefe que resulta ser un ogro, puede que sean los vecinos que tiran su basura por detrás de la cerca trasera o una suegra que es toda una tigresa que viene a vivir con usted. Es siempre alguna circunstancia difícil de la vida que dificulta el mantener una relación de comunión con Cristo. Es posible que sea una labor difícil y exigente que le deja a usted poco tiempo para cultivar el espíritu.

Puede que sea la amarga decepción lo que le deje a usted fuera de combate y sintiendo dolor en su corazón de manera que apenas si puede encontrar las fuerzas para orar y tener comunión. Puede que sea un ambiente deprimente que hace que le cueste a usted superarlo. Puede que sean motivos malentendidos, cuando usted ha pretendido hacer el bien y alguien lo ha interpretado mal, y se ha sentido usted profundamente herido. Resumiendo, es cualquier tentación que da la impresión de ser más de lo que puede usted soportar, lo que le amenaza con acabar con sus fuerzas, con su comunión con Cristo.

Cuando esto sucede, la tentación es huir en lugar de enfrentarse con el problema. No nos gustan las pruebas como estas, por lo que intentamos alejarnos desde el punto de vista físico, si podemos. Nos mudamos a otro vecindario o nos vamos a casa de nuestra madre. Pero si no podemos huir físicamente hablando, intentamos hacerlo mentalmente. Huimos de lo que es una desagradable realidad huyendo en dirección a la fantasía. Esto es algo que se hace mucho actualmente, y algunos huyen a Egipto, donde la vida da la impresión de ser mucho más agradable de lo que lo es en realidad. Siempre que intentamos satisfacer al espíritu haciendo uso de los mismos recursos que los mundanos tienen a su alcance, descendemos a Egipto.

Padre, cuántas veces debo confesarte a Ti que he descendido a Egipto. Ayúdame a ver que solo en Ti, el Dios viviente, hay abundancia de lo que necesitamos, y Tú esperas revelar esas cosas a cualquier corazón que esté dispuesto a dejar de vagar y de buscar, acudiendo a Ti y descansando en Ti.

 

 

 

Aplicación a la vida

 

Al caminar por la vida nos encontramos siempre con situaciones duras o difíciles. ¿Intentamos retraernos físicamente o escapar mentalmente, o confiamos en que nuestro Señor nos ayudará a pasar por ellas?

 


martes, 2 de junio de 2020

Protegiendo a nuestros hermanos - Nancy DeMoss Wolgemuth




2 de junio - La situación de la tierra - Ray Stedman

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Esto es algo más que una crónica de lo que le sucedió a Abram poco después de que llegase a esa tierra, es además una imagen muy exacta de las condiciones de una vida llena del Espíritu. Lo primero que se nos dice es que Abram pasó por la tierra al lugar llamado Siquem, a la encina de More. Estos nombres son sumamente reveladores. Siquem significa “hombro”, y en hebreo el hombro es un símbolo de fortaleza. Pensamos en la ladera de una montaña de la misma manera. El nombre More quiere decir “instrucción”, y cuando combinamos estas dos palabras, tenemos la primera imagen de cómo es la tierra. Solo al ser enseñados en la Palabra de Dios por el Espíritu de Dios encontramos las fuerzas necesarias para vivir.

La segunda imagen que tenemos aquí es que la vida en la tierra va a ser una vida de constantes conflictos. Estos cananeos eran las tribus paganas que afligieron a Israel a lo largo de toda su historia y, por lo tanto, nos ofrecen una imagen exacta de estas manifestaciones del mal con el que vivimos y contra el cual luchamos continuamente. Estas se mencionan en el Nuevo Testamento en muchos lugares: la codicia, la envidia, los celos, la impaciencia, la intemperancia, la irritabilidad y la susceptibilidad. Estos son nuestros enemigos, estas manifestaciones de nuestro ser que hacen de nuestra existencia un conflicto constante.

En tercer lugar, es además una vida de continua limpieza, porque leemos a continuación: “Y edificó allí un altar a Jehová”. Nosotros pensamos en un altar como un símbolo de alabanza, que lo es efectivamente, pero esa no es la esencia de su significado. Un altar es primeramente un lugar de limpieza, que provee la base para la adoración. El motivo de un altar diario es la necesidad urgente de limpieza en la vida de peregrinación. Todos los peregrinos tienen necesidad de la limpieza por la sangre, la cruz de Cristo, a la cual pueden acudir juzgándose a sí mismos a lo largo de toda su vida. Por lo tanto, es preciso que la vida en la plenitud del Espíritu sea continuamente limpiada por la cruz de Cristo.

El cuarto punto es que esta es una vida de elección sin fin. Abram erigió su tienda entre Bet-el y Hai. Bet-el significa “la casa de Dios” y Hai significa “ruina”. Aquí es donde debemos vivir la vida cristiana, teniendo los ojos continuamente fijos en una de dos: las cosas de Dios o la ruina de la carne. Podemos decidir ir a Bet-el o ir a Hai, ir a Cristo o a nosotros mismos; no podemos hacer las dos cosas.

La tienda representa la última característica. Vivió en una tienda porque fue peregrino en la tierra. A lo largo de todo el Nuevo Testamento, el peregrino cristiano es exhortado a caminar en el Espíritu. ¡Caminar, caminar, caminar! Usted no ha llegado al final de su camino cuando ha aprendido la lección de Dios. Mañana habrá otro paso que deberá dar usted, y otro al día siguiente y otro pasado mañana. ¡Cómo se resiente la carne por esto! Nos sentimos siempre encantados cuando el Espíritu de Dios nos lleva al lugar donde obtenemos alguna victoria, cuando vencemos alguna costumbre, cuando damos algún paso necesario, y entonces deseamos establecernos en ese lugar. Decimos al Señor: “Sigue Tú adelante durante un tiempo y déjame a mí aquí. Quiero disfrutar esto un rato”. Pero Él no permite que nos detengamos. La vida en la tierra es un progreso continuo, un viaje que no termina nunca.

Padre, usa estas lecciones de la vida de Abram para guiarme en mi camino, para que yo pueda levantarme para ir a la tierra de la plenitud de las bendiciones en Cristo.

 

 

 

Aplicación a la vida

 

Vemos que Dios impide cualquier posibilidad de que nos aburramos al leer el relato bíblico de la vida de Abraham. ¿Nos complacemos nosotros con el statu-quo o estamos atrevidamente yendo de aventuras con Dios?

 



lunes, 1 de junio de 2020

Iluminando un mundo en oscuridad - Nancy DeMoss Wolgemuth




1 de junio - El mandamiento - Ray Stedman

Por qué se celebra el Día del Hombre? | Noticias Paraguay

 

La primera vez que se nos presenta Abraham es en los últimos versículos de Génesis 12. Su nombre fue originalmente Abram, y no fue hasta que pasaron bastantes años que fue cambiado por Abraham. El motivo de este cambio fue enormemente significativo, cosa que examinaremos en el momento apropiado, pero por ahora lo que vamos a hacer es familiarizarnos con el joven Abram. El Espíritu de Dios pasa por encima del principio de su vida en Ur de los Caldeos tan solo con una breve nota y comienza el relato sagrado con su encuentro con Dios. ¡Aquí es realmente donde comienza la vida!

En esta reunión Abram se encontró cara a cara con un mandamiento. Se le mandó a Abram hacer tres cosas: marcharse de su país, de su pueblo y de la casa de su padre. Este es exactamente el mismo mandamiento que recibe cada persona que escucha el llamamiento del evangelio hoy. Hemos sido llamados a dejar nuestro país, el lugar donde habíamos estado viviendo, nuestra residencia desde que nacimos. Como es natural, esto no se refiere a nuestra residencia física, sino más bien la antigua vida con todas sus ambiciones, sus lealtades, su adoración al dinero, la fama y el poder, así como su imaginada independencia, que es realmente esclavitud, todo lo que hemos sido por naturaleza desde que nacemos. Esta es claramente una imagen del mundo, de la sociedad organizada con sus filosofías satánicas y sus sistemas de valores.

A Abram se le dijo también que dejase a sus familiares. En el sentido espiritual, estas son las fuerzas morales que dan forma a nuestra vida. De la misma manera que los familiares por sangre nos afectan enormemente a nivel físico, las fuerzas morales actuales cambian nuestras vidas constantemente y se reflejan en todo lo que pensamos y hacemos. Las opiniones de otras personas, las tradiciones humanas, las presiones ejercidas por la familia y los amigos, las actitudes de nuestros jefes y de otras personas a nuestro alrededor, estos son los parientes que debemos estar dispuestos a abandonar cuando escuchamos el llamamiento de Dios. Debemos renunciar a este afecto relacionado con lo que otros piensan y preocuparnos sobre todo acerca de lo que piensa Dios.

La tercera cosa que Abram debía abandonar era la casa de su padre, es decir, los lazos que le unían al “viejo hombre”. En este sentido, Adán es el padre de todos. Lo que los teólogos llaman nuestra “naturaleza adámica” es la casa del padre en la que vivimos. Hemos sido llamados a dejar ésta, a no continuar dependientes de nuestros recursos normales, sino a caminar en dependencia de otro para que haga por medio de nosotros lo que nosotros no podemos hacer.

Tal vez usted haya escuchado al Dios viviente de la gloria decirle: “No puedes continuar dependiendo de lo que has venido dependiendo hasta ahora: las opiniones, las actitudes, la filosofía en la que has sido educado. Todas esas cosas están equivocadas porque se basan en las mentiras de Satanás. Debes aprender a aceptar la verdad reflejada en la Palabra de Dios, a pesar de que sea totalmente contraria a la filosofía de este mundo. Debes, sobre todo, dejar la casa de tu padre, que es la dependencia de ti mismo”.

Esta es una decisión sencilla, pero vital: No puede usted permanecer en Ur e ir a la tierra al mismo tiempo.

Señor, concédeme la gracia de seguirte a Ti, sea lo que sea que tenga que dejar atrás.

 

 

 

Aplicación a la vida

 

La historia de Abraham es claramente un ejemplo para nuestro caminar por la fe. ¿Cuáles son los tres aspectos de su encuentro con Dios que son un paralelo del llamamiento que Dios hace a nuestras vidas?

 



domingo, 31 de mayo de 2020

Satisfacción cuando no se cumplen mis deseos (CONTENTAMIENTO en Filipens...


Visto en Paty Namnún

31 de mayo - Guárdate a ti mismo - Ray Stedman

Times Square - Wikipedia, la enciclopedia libre

 

Juan concluye con esta advertencia final: “Hijitos, guardaos de los ídolos”. No se deje usted arrastrar por alguna otra cosa; no conceda toda su atención a sus intereses, a su tiempo, a su energía o a su dinero de manera que esas cosas se conviertan en el motivo de su existencia, lo que haga que usted se emocione, lo que le entusiasme. Ese es su Dios. ¿A quién tiene usted en su vida? ¿Es Jesucristo o es alguna otra cosa?

En nuestros viajes, mi familia y yo tuvimos el privilegio de visitar algunas regiones del mundo antiguo, donde fuimos a ver muchos templos dedicados a los ídolos. Aunque estos templos se hallaban en ruinas, en cada lugar un dios concreto como Apolos, Venus, Baco o Zeus había sido entronizado y adorado en ese lugar. De repente descubrí, después de regresar a casa, que a pesar de que estos templos han sido abandonados, la adoración al dios no ha cesado. Hemos cambiado los nombres, pero los dioses y los ídolos siguen siendo los mismos.

Tenemos la adoración a Narciso, el dios que se enamoró de sí mismo. ¿No es este tal vez el dios supremo de la humanidad, la adoración a uno mismo, la exaltación de los humanos? La idea que escuchamos continuamente es que los humanos son tan fabulosos, tan listos, tan brillantes y tan inteligentes que pueden hacer muchas cosas. Sin embargo, negamos la evidencia continua de nuestros sentidos que demuestra que el mundo se está desmoronando a nuestro alrededor. ¿No es sorprendente como adoramos a la humanidad? Las manifestaciones en este sentido tienen su expresión en la adoración de la raza o del país. Tenemos la adoración de Baco, el dios del placer, del vino, de las mujeres y el cántico; la adoración de Venus, la diosa del amor, entronizada en Hollywood y todo lo que representa Hollywood; Apolo, el dios de la belleza física; Minerva, la diosa de la ciencia. Hemos entronizado por todas partes la ciencia.

Juan escribe y dice que estas cosas nos destruirán, nos robarán lo que Dios tiene para nosotros. “Hijitos míos, no os dejéis arrastrar por la adoración en la que el mundo a vuestro alrededor participa. No permitáis que estas cosas se vuelvan importantes en vuestra vida, porque Dios os ha liberado para que podáis vivir tal y como Dios quiso que su pueblo viviese”. No es de sorprender que su palabra diga: “Hijitos, guardaos de los ídolos”. ¿Qué hace que se sienta usted entusiasmado? ¿A qué causa dedica su dinero? ¿Para qué está usted ahorrando ahora? ¿Qué es lo que considera de suprema importancia? Es con esta pregunta que Juan concluye este libro.

Padre, ayúdame a identificar a los muchos dioses de este tiempo, que dan la impresión de ser atractivos pero que en realidad no tienen nada que ofrecer sino la muerte. Te doy gracias por la verdad que se halla en Cristo y porque en Él tengo todo lo que jamás pudiese necesitar o desear.

 

 

 

Aplicación a la vida

 

Muchos creen que los ídolos son cosas religiosas del pasado, pero hoy en día, ¿qué hace que nos mostremos entusiasmados? ¿Qué es lo que consideramos de suprema importancia?

 



sábado, 30 de mayo de 2020

La Mujer en Cristo - Alejandro González Viveros


30 de mayo - Orando con atrevimiento - Ray Stedman

Orando de Acuerdo a la Voluntad de Dios | World Challenge

 

Cuando yo era niño en Montana, realmente lo único que teníamos para leer durante los largos meses de invierno era un catálogo de Sears y Roebuck. Tenía sus límites en lo que se refiere al material de lectura, pero ¡qué tremenda cantidad de cosas incluía! Nos llevó semanas enteras ver una sola sección de él. Podíamos mandar a pedir cualquier cosa que tuviésemos el dinero para pagarla, pero hubiera sido totalmente inútil hacer un pedido de algo que no estuviese en el catálogo, y lo mismo sucede con la oración. Dentro de la voluntad de Dios hay cosas realmente impresionantes, un gran número de dones, que Él ha provisto para los suyos. La voluntad de Dios incluye todo lo que necesitamos. Todo cuanto podemos desear se encuentra disponible para nosotros, para nuestros seres amados y para nuestros amigos, siempre y cuando sea conforme a la voluntad de Dios. No hay nada que necesitemos pedir en oración que no sea conforme a Su voluntad, pues fuera de ella solo hay cosas que nos dañan, nos hieren y nos destruyen.

Tal vez no sepamos exactamente si una petición es la voluntad de Dios para nosotros, y los ejemplos en las Escrituras dejan claro que no está mal pedir incluso estas cosas. Pero debemos añadir siempre, de la misma manera que lo hizo Jesús en el huerto de Getsemaní: “pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42), porque la oración ha sido diseñada para obtener las cosas que son conforme a la voluntad de Dios. Por lo tanto, Juan dice que cuando sabemos que lo que pedimos es conforme a la voluntad de Dios, porque hemos encontrado una promesa de Dios en las Escrituras o porque hemos buscado la mente de Dios y hemos sentido una profunda y resuelta convicción en nuestro corazón del Espíritu Santo, sabemos que Él nos escucha. Dios oye siempre las oraciones que son conforme a los límites de Su voluntad.

Jesús pudo decir: “Padre, gracias te doy por haberme oído” (Juan 11:41), porque todo lo que Él hizo estuvo dentro de los límites de la voluntad de Dios. Eso hace que tengamos la seguridad de la oración, la certeza de saber que Él nos oye, como dice Juan, y entonces “sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”. ¡Piense usted en esto! Si sabemos que es conforme a Su voluntad, sabemos que Él nos ha escuchado, y si sabemos que nos ha oído, sabemos que lo tenemos y Dios ya ha concedido la petición. En otras palabras, Dios nunca dice que no, excepto a lo que no es conforme a Su voluntad. ¿Se atreve usted a creer esto?

Dios no tiene favoritos. Tiene a personas íntimas, pero todo aquel que se adapta al programa que Él ha diseñado y desea tener intimidad con Él puede conseguirlo. Cualquiera que lo desea puede, pero el secreto de la oración es creer que Dios ha concedido todo lo que le hemos pedido, si es conforme a Su voluntad. El secreto es aceptar que lo tenemos, como dice Juan: “Sabemos que hemos obtenido la petición que le hemos hecho”. No está intentando bromear o pretender que Dios le ha dado algo. Lo que él está diciendo es que cuando oramos y la petición la hacemos conforme a la voluntad de Dios, la respuesta es absolutamente segura, y es solo cuestión del tiempo de Dios en lo que se refiere a cuándo tendremos la respuesta. Podemos recibir de Él y darle las gracias por lo que ya nos ha dado, esperando recibirlo en el tiempo de Dios.

Padre, te doy gracias por Tu Palabra. Concédeme que pueda ser obediente a ella, no solo orando por otras personas sino también por mí mismo.

 

 

 

Aplicación a la vida

 

La oración ha sido diseñada solamente para que podamos obtener lo que forma parte de la voluntad de Dios. Una vez que hemos orado, ¿nos quedamos con la preocupación que nos haya incitado a orar, o tenemos confianza? ¿Por qué?

 



viernes, 29 de mayo de 2020

El proceso de restauración - Nancy DeMoss Wolgemuth




29 de mayo - ¿Miente Dios? - Ray Stedman


 

Una de las experiencias más corrientes en la vida es actuar basándonos en la palabra o el testimonio de otra persona. Hacemos las cosas más asombrosas como respuesta a la sencilla declaración de una persona a la que nunca habíamos visto con anterioridad. Yo tuve el privilegio de guiar a un grupo de peregrinos en Tierra Santa. Eramos personas inocentes en el extranjero. La mayoría de nosotros no habíamos estado allí nunca con anterioridad y no sabíamos con qué nos íbamos a enfrentar. Pero nos habían asegurado, por medio de una carta de una persona en Nueva York, que alguien se encontraría con nosotros en cada lugar que aterrizásemos y nos ayudaría con todas las complicaciones con las que nos pudiésemos encontrar en un país extraño. Basándonos en la aseveración de esta carta, unos veinticinco de nosotros pusimos nuestra confianza a la misericordia de una persona a la que no conocíamos y descubrimos que todo había resultado ser cierto. Lo que se había dicho en la carta había resultado ser verdad, y sobre esa base nos entregamos a una aventura considerablemente arriesgada.

¿No es Dios más digno de nuestra confianza que las personas? Si usted está dispuesto a aceptar la palabra de un extraño y actuar sobre ella, ¿no puede usted creer en la Palabra de Dios, especialmente cuando el testimonio haya quedado escrito por los testigos de estos sucesos? Pero además, cuando ponemos en práctica la fe sobre la base de ese testimonio objetivo, se nos ofrece una confirmación del Espíritu en nuestro interior que hace que sea totalmente creíble. ¿No puede usted tener fe sobre esta base? Juan dice: “Si os negáis a hacer esto, estáis tratando a Dios como si Él fuese mentiroso”.

El Dr. H. A. Ironside acostumbraba a contar acerca de un hombre que tenía dudas sobre si era realmente cristiano. Se puso de rodillas y dijo: “Ahora Padre, quiero resolver esta cuestión. Muéstrame si tengo o no vida eterna”. Y abriendo su Biblia, sus ojos se encontraron con este versículo de 1 Juan 5. Dijo en su oración: “Padre no quiero convertirte en mentiroso, y aquí dice que si no creo en el testimonio que Tú das acerca del Hijo, te estoy haciendo mentiroso, pero eso no es lo que deseo hacer. ¿Cuál es el testimonio?” Y leyó la próxima parte: “Y este es el testimonio”, y se detuvo justo ahí. Se sintió tan rendido que puso su dedo pulgar sobre el resto del versículo y dijo: “Señor, aquí dice que si no creo en el testimonio que Tú has dado acerca de Tu Hijo, Te estoy convirtiendo en mentiroso, y no quiero que eso suceda. Yo creo en lo que dice este testimonio, que tengo justo debajo de mi dedo pulgar aquí, y voy a levantar el dedo y lo voy a leer y, Señor, ayúdame a creerlo, porque no quiero hacerte quedar como mentiroso”. Con gran temblor, levantó el dedo pulgar y leyó: “Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo” (5:11). De repente lo entendió con toda claridad: “El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (5:12). Tenga lo que tenga, por muy religiosa que sea la persona, si no ha recibido al Hijo, no tiene la vida. Entonces sintió paz y se convirtió en predicador de esta gran verdad.

Padre, te doy gracias por este poderoso recordatorio de que mi salvación está asegurada porque Tú no puedes mentir. Concédeme la fe de aceptar Tu promesa tal y como aparece aquí.

 

 

 

Aplicación a la vida

 

¿Nos resulta fácil creer en un amigo en el que confiamos o incluso en un extraño o en los medios de comunicación diarios, pero dudamos de lo que dice Dios en Su Palabra? ¿Estamos haciendo que Dios parezca mentiroso?

 



jueves, 28 de mayo de 2020

Cómo confrontar bíblicamente la ansiedad y las teorías de conspiración - Jesse Rojo

Vida cristiana Archives - Coalición por el Evangelio


¿Cómo perdono? - Nancy DeMoss Wolgemuth



28 de mayo - Venceremos - Ray Stedman


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Piense usted en lo que implica esta frase “al mundo”. Piense en las presiones morales con las que nos enfrentamos actualmente en el mundo, la perspectiva y las normas de la sociedad impía que nos rodea, que está constantemente entrometiéndose en nuestra conciencia mediante tremendas presiones con el propósito de que adoptemos esas actitudes y normas para la vida. Piense usted en la tentación de engañar y mentir con el fin de seguir adelante a toda costa, siendo deshonestos, no solo en lo que se refiere en rellenar nuestros documentos para el pago de los impuestos, sino en todos los aspectos de los negocios. Otra presión corriente con la que nos enfrentamos en el mundo es la de ser sexualmente inmorales, algo que resulta especialmente evidente entre los jóvenes y las personas solteras. Se nos anima a que alimentemos el fuego y satisfagamos nuestros deseos, a pesar de que pueda estar mal y resultar mortal. Las presiones que nos rodean son tremendas estos días, a veces aparentemente irresistibles. Está la presión de aceptar ideas equivocadas, reaccionando en contra de otras personas de la misma manera que lo hace el mundo, vengándonos por ello, reaccionando de la misma manera que ellos, mostrándonos resentidos y celosos, siendo ambiciosos y crueles. ¿No siente usted todo esto? La codicia de la carne, la lujuria de los ojos y el orgullo de la vida, todo esto es del mundo.

¿Cómo puede usted vencer al mundo? ¿Cómo puede seguir adelante, momento tras momento, día tras día, año tras año, viviendo una vida que es totalmente contraria a ello, basada en normas, objetivos y evaluaciones que son totalmente diferentes, y soportar no solo durante diez años sino durante décadas enteras en contra de esa clase de presión moral? ¿Cómo se mantiene usted firme en medio de esto y no solo permanece firme, sino intentando ayudar y ganar a otros a su manera de pensar? Juan dice que es “por fe”; eso es todo. No por una fe que tuvo usted hace veinte años, al principio de ser cristiano, sino por fe en la vida de Jesús presente en usted ahora. Por medio de la fe en Él que obra en usted, en medio de las presiones, contrarrestándolas con la presión de Su propia vida.

Una vez oí acerca de un capitán de barco que estaba describiendo cómo era haber pasado por una tempestad. Describió el barco en medio de las olas, elevándose por todas partes, con el viento soplando con fuerza y la lluvia implacable cayendo. El barco daba la impresión de ser la víctima impotente de la tempestad, bajo la fuerza de los poderosos elementos embravecidos por todas partes. Su destrucción parecía asegurada, pero él dijo: Yo estaba en el puente del barco agarrado a la barandilla. Podía sentir la vibración de los motores en lo profundo, en el interior del casco del barco. La tempestad, el viento y las olas parecían estar diciéndole al barco: No puedes venir, no puedes venir. Pero yo oí la respuesta vibrante de los motores diciendo: Sí que lo haremos, sí que lo haremos, y lo hicieron. Así es como vencemos al mundo.

Si nos damos por vencidos, si reflejamos las mismas actitudes y acciones del mundo, hemos sucumbido al mundo y a las artimañas del demonio. Pero si nuestra dependencia gira en torno a la vida del Hijo de Dios, Su vida está en nosotros, y además: “Esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe”.

Padre, siento el llamamiento a la batalla en contra de las fuerzas sutiles y engañosas de una era mundana. Concédeme que pueda tener una fe renovada en Tu poder y que salga a enfrentarme con el mundo en una empresa de fe que hace que cada día sea una emocionante aventura.

 

 

 

Aplicación a la vida

 

¿Cómo nos enfrentamos con las presiones de la vida? ¿Estamos intentando vencer nuestras dificultades, o estamos resistiendo con una fe creciente, descansando en Cristo que obra en nosotros?

 



miércoles, 27 de mayo de 2020

¿El ofensor o el ofendido? - Nancy DeMoss Wolgemuth


27 de mayo - Confianza en el juicio - Ray Stedman


 Devocional diario - El amor al prójimo

Dudo que haya una sola persona que no se de cuenta, en lo más hondo de su corazón, de que al final de la vida tenemos que rendir cuentas. Tendremos que estar ante la presencia del Señor nuestro Hacedor. No hace diferencia alguna si somos cristianos como si no lo somos, porque sea cual fuere la relación que tenemos con Él, todos nosotros nos encontraremos cara a cara con el Señor mismo. Él se encuentra al final de cada uno de los caminos que sigamos hoy, y tendremos que llegar por fin al día en que nos veremos obligados a dar cuenta de nuestra vida.

No podemos evitar preguntarnos a nosotros mismos cómo nos irá en ese día. ¿Podré yo pasar esa prueba inconsciente a la que se refiere Jesús en Mateo 25, cuando juzgará a las naciones y dividirá a las ovejas a Su mano derecha y las cabras a Su izquierda? Le dirá a las personas a Su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (Mateo 25:34). ¿Por qué? “Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis; estuve desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; en la cárcel y fuisteis a verme” (Mateo 25:35-36). ¿Recuerda usted la reacción de ellos? “Señor, cuándo sucedió esto? Nosotros ni siquiera fuimos conscientes de ello. No recordamos haberte visto ni nos acordamos de haber hecho estas cosas”.

Entonces les dirá a los a Su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno”. ¿Por qué? “Porque cuando me vieron débil y enfermo y encarcelado, no hicieron nada. Nada más siguieron su camino; no me mostraron interés ni compasión; no hicieron nada”. Entonces también ellos le responderán sorprendidos, diciendo: “¿Por qué, Señor? ¿Cuándo pasó así? No nos acordamos. Si te hubiésemos visto, hubiésemos hecho algo, pero no nos acordamos ni haberte visto” (ver Mateo 25:41-44). La revelación penetrante de este pasaje es que esto está sucediendo actualmente a todo nuestro alrededor. Cristo está en todas estas situaciones de necesidad y, cuando nosotros nos encontramos con alguien que tiene una necesidad, es Jesús quien nos está pidiendo ayuda. Nuestra reacción ante esa persona es nuestra reacción ante Él.

Por lo tanto, ¿no se pregunta cada corazón ahora: “Cuando me encuentre ante Él de este modo, pasaré la prueba? ¿Estoy yo reconociendo estas situaciones ahora?” Juan dice que es el amor “perfeccionado” el que nos permite tener la confianza en el día del juicio. El amor que ha sido perfeccionado es el amor hecho visible en nuestra manera de actuar. Por lo tanto, fíjese usted en lo que está diciendo Juan: “Si desea usted tener confianza en el día del juicio, permita que el amor se exprese a sí mismo, permitiendo que sea perfeccionado, porque es cuando el amor es perfeccionado en nosotros cuando tenemos la confianza necesaria para el día del juicio”.

Ahora puede usted ver la confianza que hace que sintamos en el día del juicio. Si Él va a mirar mi vida y ver la actividad de Sí mismo en mí, entonces no se negará a Sí mismo en el día del juicio. Sé que lo que estoy haciendo, si proviene de esta fuente, será totalmente aceptable para Él.

Padre, no permitas que me tome estas palabras a la ligera. El problema no son los otros, sino más bien el que yo no esté dispuesto a mostrar amor hacia aquellos que no hacen las cosas que a mí me gustan y no actúan de la manera que yo pienso que deberían hacerlo. Perdóname y enséñame a amar.

 

 

 

Aplicación a la vida

 

¿Qué sucede cuando nos morimos? ¿Dónde encontramos el conocimiento necesario para contestar con confianza a esta pregunta? ¿Estamos nosotros a disposición de Aquel que ama por medio de nosotros?