Versículo para hoy:
martes, 17 de abril de 2018
ABRIL 17
“Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos
pacificará con él”. Proverbios 16:7.
Tengo que procurar que
mis amigos agraden al Señor. Aun entonces, tendré enemigos; y tal vez, tanto
más ciertamente porque procuro hacer lo que es recto. ¡Pero qué promesa es
esta! El Señor hará que la ira del hombre le acarree alabanza, y la apaciguará
para que no me aflija.
Él puede constreñir a un
enemigo a desistir de dañarme, aunque tenga tales deseos. Esto hizo con Labán,
que siguió a Jacob, pero no se atrevió a tocarle. O puede dominar la ira del
enemigo y hacerle amigable, como hizo con Esaú, que encontró a Jacob como
hermano, aunque Jacob había temido que le matara a él y a su familia. El Señor
también puede convertir un adversario furioso en un hermano en Cristo, y un
colaborador, como hizo con Saulo de Tarso. ¡Oh, que hiciese eso en todo caso
donde aparece un espíritu perseguidor!
¡Gozoso es el hombre
cuyos enemigos son hechos para con él como los leones para Daniel en el foso,
mansos y sociables! Cuando me encuentre con la muerte, que es llamada “el
último enemigo”, ruego a Dios que esté yo en paz. Solamente que mi gran cuidado
sea el agradar al Señor en todas las cosas. ¡Oh que tengamos fe y santidad;
porque estas son agradables al Altísimo!
FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe –
Charles H. Spurgeon.lunes, 16 de abril de 2018
ABRIL 16
“En aquel tiempo estará sobre las campanillas de los caballos: SANTIDAD A
JEHOVÁ”. Zacarías 14:20.
¡Qué día tan feliz aquel
en que todas las cosas serán consagradas y las campanillas de los caballos
tocarán santidad a Jehová! Ese día ha llegado para mí. ¿No hago yo santas todas
las cosas para Dios? Estos vestidos, cuando me los quito o me los pongo, ¿no me
recordarán la justicia de Cristo Jesús, mi Señor? ¿No será hecho mi trabajo
como al Señor? ¡Oh, que hoy mis vestidos sean vestimentas, mis comidas
sacramentos, mi casa un templo, mi mesa un altar, mi habla un incienso, y yo
mismo un sacerdote! Señor, cumple tu promesa, y que ninguna cosa sea para mí
común o inmunda.
Que espere yo esto en fe.
Creyéndolo ser así, seré ayudado para realizarlo. Como yo mismo soy la
propiedad de Jesús, mi Señor puede hacer un inventario de todo lo que tengo,
porque es del todo suyo; y estoy resuelto a probar que lo es, por el uso al
cual lo pondré en este día. Desde la mañana hasta la noche quisiera disponerlo
todo por una regla alegre y santa. Mis campanillas tocarán; ¿y por qué no? Aun
mis caballos tendrán campanillas; ¿quién tiene tanto derecho a la música como
lo tienen los santos? Pero todas mis campanillas, mi música, mi alegría, se
dirigirán hacia la santidad y harán resonar el nombre del “Dios Feliz”.
domingo, 15 de abril de 2018
ABRIL 15
“A los justos les será dado lo que desean”. Proverbios 10:24.
Siendo como es un deseo
justo, Dios lo puede conceder con seguridad. No sería bueno para el hombre, ni
para la sociedad en general, que tal promesa fuese hecha a los injustos.
Guardemos los mandamientos del Señor, y Él justamente tendrá en cuenta nuestros
deseos.
Cuando los justos desean
cosas injustas, no les serán dadas. Pero entonces estos no son sus verdaderos
deseos; son sus extravíos o faltas; y está bien que se les nieguen. Sus buenos
deseos vendrán delante del Señor, y Él no los negará.
¿Nos niega el Señor
nuestras peticiones por el momento? Que la promesa de hoy nos anime a pedir
otra vez. ¿Nos las ha negado del todo? Aun le daremos las gracias, porque
siempre ha sido nuestro deseo que Él nos las negara si juzgaba que la negativa
sería lo mejor.
En cuanto a algunas
cosas, pedimos con mucha confianza. Nuestros deseos principales son santidad,
utilidad, semejanza a Cristo y el ser dispuestos para el cielo. Estos son los
deseos de la gracia más bien que de la naturaleza, el deseo del justo más bien
que del mero hombre. Dios no nos escatimará estas cosas, sino que dará siempre
en abundancia. “Pon asimismo tu delicia en Jehová, y Él te dará las peticiones
de tu corazón”. ¡Alma mía, en este día, pide con largueza!
sábado, 14 de abril de 2018
ABRIL 14
“Él nos elegirá nuestras heredades”. Salmo 47:4.
Nuestros enemigos nos
asignarían una porción muy triste; pero no somos dejados en sus manos. El Señor
hará que nos mantengamos de pie en nuestra heredad, y nuestro lugar es ordenado
por su sabiduría infinita. Un juicio más sabio que el nuestro dispone nuestro
destino. Dios dirige todas las cosas, y nos alegramos de que así sea; dejemos
que Dios escoja por nosotros. Si pudiésemos tener nuestra propia voluntad,
desearíamos dejar que todas las cosas fuesen según la voluntad de Dios.
Estando convencidos de
nuestra propia ignorancia, no desearíamos dirigir nuestros propios destinos.
Nos sentimos mucho más seguros y más descansados cuando el Señor gobierna
nuestro buque que lo que estaríamos si pudiésemos dirigirlo según nuestro
propio juicio. Gozosamente dejamos el penoso presente y el futuro desconocido
en manos de nuestro Padre, nuestro Salvador y nuestro Consolador.
¡Oh, alma mía, deposita
en este día tus deseos a los pies de Jesús! Si últimamente has sido algo
perverso y obstinado, ansioso de hacer según tu propio deseo, desecha ahora tu
egoísmo insensato y abandona las riendas en las manos del Señor. Di: “Él
elegirá”. Si otros disputan la soberanía del Señor y se glorían en el libre
albedrío del hombre, contéstale tú: “Él elegirá por mí”. Mi elección más
voluntaria es que Él elija. Como agente libre, yo elijo que Él tenga autoridad
absoluta.
viernes, 13 de abril de 2018
ABRIL 13
“El cual transformará el cuerpo de nuestra bajeza, para ser semejante al
cuerpo de su gloria”. Filipenses 3:21.
Muchas veces cuando
estamos atormentados por el dolor, e incapaces de pensar o adorar, sentimos que
nuestro cuerpo es en verdad “el cuerpo de nuestra bajeza”; y cuando somos
tentados por las pasiones que tienen su origen en la carne, no pensamos que la
traducción de la palabra “bajeza” sea demasiado fuerte. Nuestros cuerpos nos
humillan; y esto es tal vez la mejor cosa que hacen por nosotros. ¡Oh, que
seamos debidamente humildes, porque nuestros cuerpos nos alían con los animales
y aun nos unen con el polvo!
Pero nuestro Salvador, el
Señor Jesús, cambiará todo esto. Nuestros cuerpos serán semejantes a su propio
cuerpo de gloria. Esto se efectuará en todos los que creen en Jesús. Por la fe
sus almas han sido transformadas, y sus cuerpos experimentarán tal renovación
que los preparará para sus espíritus regenerados. Cuándo acontecerá esta
transformación grande no lo podemos decir; pero el pensar en ella debiera
ayudarnos a soportar las pruebas de hoy y todas las penas de la carne. Dentro
de poco seremos como Jesús es ahora. No habrá más cabezas dolientes, ni
miembros hinchados, ni ojos turbios, ni corazones desmayados. El hombre viejo
no será más un lío de enfermedades, ni el enfermo un cuerpo de agonía. “Semejante
al cuerpo de su gloria”. ¡Qué expresión! ¡Aun nuestra carne descansará en
esperanza de tal resurrección!
jueves, 12 de abril de 2018
ABRIL 12
“Porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de sus pecados”.
Jeremías 31:34.
Cuando conocemos al
Señor, recibimos el perdón de los pecados. Se le conoce como Dios de gracia que
pasa por alto nuestras transgresiones. ¡Qué gozoso descubrimiento es este!
¡Pero cuán divinamente
está expresada esta promesa: el Señor promete que nunca más se acordará de
nuestros pecados! ¿Puede Dios olvidarse? Él dice que sí y siempre piensa lo que
dice. Nos considera como si nunca hubiésemos pecado. La gran expiación quitó
tan eficazmente todo pecado que, para el recuerdo de Dios no existe ya. El
creyente está ahora en Cristo Jesús, tan acepto como Adán en su inocencia; aún
más, porque está vestido de una justicia divina, y la de Adán fue solamente
humana.
El Gran Señor no se acordará
de nuestros pecados para castigarlos, o para amarnos un átomo menos a causa de
ellos. Como una deuda pagada, cesa de ser deuda, así el Señor hace una
cancelación completa de la iniquidad de su pueblo.
Cuando lamentamos
nuestras transgresiones y omisiones, como es nuestro deber hacerlo mientras
vivimos, regocijémonos al mismo tiempo de que nunca más serán mencionadas en
contra de nosotros. Esto nos hace odiar el pecado. El perdón gratuito de Dios
nos hace desear no entristecerle más por la desobediencia.
miércoles, 11 de abril de 2018
ABRIL 11
“Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano,
diciendo: Conoce a Jehová: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de
ellos hasta el más grande, dice Jehová”. Jeremías 31:34.
Es verdad, cualesquiera
que sean las cosas que no conocemos, conocemos al Señor. En este día esta
promesa es cierta en nuestra experiencia y no es pequeña. El creyente más
insignificante entre nosotros conoce a Dios en Cristo Jesús. No tan plenamente
como deseamos; pero en verdad y realmente conocemos al Señor. No solamente
conocemos las doctrinas que a Él se refieren, sino que le conocemos a Él. Él es
nuestro Padre y nuestro Amigo. Hemos entrado en conocimiento con Él
personalmente. Podemos decir: “Señor mío y Dios mío”. Tenemos íntima comunión
con Dios y muchas son las horas que hemos pasado en su santa compañía. No somos
ya extranjeros para con Dios, puesto que el secreto del Señor está con
nosotros.
Esto es más de lo que la
naturaleza nos pudiera haber enseñado. Carne y sangre no nos han revelado a
Dios. Cristo Jesús nos ha hecho conocer al Padre en nuestros corazones.
Entonces, si el Señor nos ha hecho conocerle, ¿no es esta la fuente de todo
conocimiento que salva? Conocer a Dios es vida eterna. Tan pronto como
conocemos a Dios, tenemos el testimonio de ser vivificados en novedad de vida.
¡Oh alma mía, regocíjate en este conocimiento y bendice a tu Dios todo este
día!
martes, 10 de abril de 2018
ABRIL 10
“Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre la
bandera: y será que cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá”.
Números 21:8.
Esta es una figura
gloriosa del evangelio. Jesús, contado con los perversos, está colgado en la
cruz delante de nosotros. Una mirada a Él nos sanará de la picadura de la
serpiente del pecado; nos sanará inmediatamente. “El que miraba vivía”. Que el
lector que está llorando su pecado se fije en las palabras: “Cualquiera que
mirare a ella, vivirá”. Cada uno que mira encontrará que esto es la verdad. Yo
así lo he encontrado. Miré a Jesús e inmediatamente viví. Yo sé que así fue.
Lector, si tú miras a Jesús, tú también vivirás. Es verdad que te estás
hinchando con el veneno y no tienes esperanza. También es verdad que
no hay esperanza aparte de esta mirada. Pero esta no es una cura
dudosa. “Cualquiera que fuese mordido y mirare a ella, vivirá”.
La serpiente de metal no
fue levantada como objeto curioso para que los sanos la mirasen; era
especialmente para los “mordidos”. Jesús murió como Salvador verdadero a favor
de pecadores en verdad. Si la picadura te ha hecho borracho, o ladrón, o
persona impura o profana, una mirada al gran Salvador te sanará de estas
enfermedades y te hará vivir en santidad y comunión con Dios. Mira y vive.
lunes, 9 de abril de 2018
ABRIL 9
“Mucha paz tienen los que aman tu ley; y no hay para ellos tropiezo”.
Salmo 119:165.
Sí, un amor verdadero
para el Libro grande, nos traerá la paz grande del Dios grande, y será una
protección grande para nosotros. Vivamos constantemente en la compañía de la
ley del Señor, y esto producirá en nuestros corazones una tranquilidad tal como
ninguna otra cosa puede producirla. El Espíritu Santo obra como consolador por
la Palabra, y derrama esas influencias benignas que calman las tempestades del
alma.
Nada puede hacer tropezar
al hombre que tiene la Palabra de Dios habitando en él abundantemente. Él toma
su cruz diariamente, y le viene a ser una delicia. Está preparado para la
prueba ardiente, y no la considera como cosa peregrina de modo que llegue a
estar completamente abatido por ella. Ni tropieza en la prosperidad como tantos
lo hacen, ni es aplastado por la adversidad como otros han sido; porque vive
más allá de las circunstancias de la vida exterior. Cuando su Señor le trae
delante algún gran misterio de la fe que hace que otros clamen: “Dura es esta palabra;
¿quién la puede oír?”, el creyente lo acepta sin cuestión; porque sus
dificultades intelectuales son vencidas por su temor reverencial de la ley del
Señor, que para él es la autoridad suprema a la cual se somete alegremente. Señor,
obra tú en nosotros este amor, esta paz, este descanso en este día.
domingo, 8 de abril de 2018
ABRIL 8
“El Señor, le dijo: Confía Pablo que como has testificado de mí en
Jerusalén, así es menester testifiques también en Roma”. Hechos 23:11.
¿Eres tú un testigo del
Señor y estás ahora en peligro? Entonces acuérdate de que eres inmortal hasta
que tu trabajo termine. Si el Señor quiere que des más testimonio, vivirás para
darlo. ¿Quién puede quebrar el vaso que el Señor se propone usar?
Si no tienes más trabajo
que hacer para tu Maestro, no te puede causar pena que te lleve a tu hogar, y
que te ponga fuera del alcance de tus adversarios. Tu testimonio a favor de
Jesús es tu interés principal, y no puedes ser impedido en él hasta que esté
terminado; así que tranquilízate. La calumnia cruel, la falsedad perjudicial,
el abandono de amigos, la traición de alguien en quien hayas confiado, o
cualquiera otra cosa que pueda suceder, no puede impedir el propósito del Señor
acerca de ti. El Señor te defiende en la noche de tu aflicción y te dice: “Así
es menester que testifiques”. Cálmate y llénate de gozo en el Señor.
Si no necesitas esta
promesa ahora mismo tal vez pronto la necesitarás. Atesórala. Acuérdate también
de orar por los misioneros y todos los perseguidos, para que el Señor los
guarde hasta la terminación de su trabajo en esta vida.
ABRIL 7
“Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es llamado
sobre ti, y te temerán”. Deuteronomio 28:10.
Entonces no tenemos razón
para temerles. Así mostraríamos un espíritu despreciable, y sería más bien una
muestra de incredulidad que de fe. Dios nos puede hacer tan semejantes a Él,
que los hombres sean obligados a ver que justamente llevamos su nombre y
verdaderamente pertenecemos a Jehová el Santo. ¡Oh, que obtengamos esta gracia
que el Señor desea darnos!
Ten por cierto que los
impíos sienten temor de los verdaderos santos. Les aborrecen, pero también les
temen. Amán tembló a causa de Mardoqueo, aun cuando buscaba la destrucción de
aquel hombre bueno. En verdad, el odio de ellos muchas veces procede de un
temor que su excesivo orgullo les impide confesar. Prosigamos el camino de la
verdad y de la rectitud sin el menor temblor. El temor no es para nosotros,
sino para aquellos que hacen mal y pelean contra el Señor de los ejércitos. Si
en verdad somos llamados por el nombre del Dios eterno, estamos seguros; como
en tiempos pasados un romano solamente tenía que decir Romanus sum, soy romano,
y podía reclamar la protección de todas las legiones de aquel gran imperio, así
cualquiera que es un hombre de Dios, tiene la omnipotencia por su guardián, y
Dios antes se quedaría sin ángeles en el cielo que dejar a un santo sin
defensa. Sé más valiente que un león a favor del derecho, porque Dios está
contigo.
viernes, 6 de abril de 2018
ABRIL 6
“Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y
uno su nombre”. Zacarías 14:9.
¡Bendita perspectiva!
Esto no es el sueño de un entusiasta, sino la declaración de la Palabra
infalible. Jehová será conocido entre todos los pueblos y su autoridad benigna
será reconocida por todas las familias de los hombres. Hoy está muy lejos de
ser así. ¿Dónde hay uno que se somete al gran rey? ¡Cuánta rebelión hay!
¡Cuántos señores y cuántos dioses hay en la tierra! ¡Aun entre cristianos de
profesión, qué diversidad de ideas hay acerca de Él y de su Evangelio! Un día
habrá un Rey, un Jehová y un nombre para el Dios vivo. ¡Oh, Señor, apresura
este día! Clamamos diariamente: venga tu reino.
No discutiremos la
cuestión acerca de cuándo será esto, por si acaso perdemos el consuelo de la
certidumbre de que así será. Tan seguramente como el Espíritu Santo habló por
sus profetas, así también toda la tierra será llena de la gloria del Señor.
Jesús no murió en vano. El Espíritu de Dios no obra en vano. Los propósitos
eternos del Padre no serán frustrados. Aquí, donde Satán triunfó, Jesús será
coronado, y el Señor Dios omnipotente reinará. Sigamos nuestro trabajo diario y
nuestra pelea esforzados en fe.
jueves, 5 de abril de 2018
ABRIL 5
“Siervo mío eres tú; Israel, no me olvidaré de ti”. Isaías 44:21.
Nuestro Jehová no puede
olvidarse de sus siervos hasta el punto de cesar de amarles. Les escogió no por
un poco de tiempo, sino para siempre. Él sabía lo que serían cuando Él los
llamó a formar parte de la familia divina. Él deshace como a nube sus pecados;
y podemos estar ciertos de que no les echará fuera a causa de iniquidades que
Él ha borrado. Sería una blasfemia pensar tal cosa.
No los olvidará hasta el
punto de cesar de pensar en ellos. Un momento de olvido por parte de Dios sería
nuestra ruina. Por eso Él dice: “No me olvidaré de ti”. Los hombres nos
olvidan; aquellos a quienes hemos beneficiado se vuelven contra nosotros; no
tenemos morada permanente en los corazones inconstantes de los hombres; pero
Dios nunca se olvidará de uno de sus siervos fieles. Él se une a nosotros no a
causa de lo que estamos haciendo por Él, sino por lo que Él ha hecho por
nosotros. Hemos sido amados demasiado tiempo y comprados en un precio demasiado
alto para ser ahora olvidados. Jesús ve en nosotros el trabajo de su alma y de
eso nunca se puede olvidar. El Padre ve en nosotros la esposa de su Hijo, y el
Espíritu ve en nosotros su propia y eficaz obra. El Señor piensa en nosotros.
En este día seremos socorridos y sustentados. ¡Oh, que Jehová nunca sea
olvidado de nosotros!
miércoles, 4 de abril de 2018
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