Versículo para hoy:

sábado, 20 de enero de 2018

Ya no vivo yo - Aylín Merck

ENERO 20

“Al que venciere daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios”. Apocalipsis 2:7.


Ningún hombre puede volver la espalda en el día de la batalla, o rehusar de ir a la guerra santa. Tenemos que pelear si queremos reinar, y tenemos que proseguir la lucha hasta vencer cada enemigo, o de otro modo esta promesa no es para nosotros, puesto que es solamente para aquel “que venciere”. Tenemos que vencer los falsos profetas que han entrado en el mundo, y todos los males que acompañan sus enseñanzas. Tenemos que vencer nuestra propia falta de ánimo y la tendencia a declinar de nuestro primer amor. Leed todas las palabras del Espíritu a la iglesia de Éfeso.

Si por la gracia ganamos la victoria, lo que seguramente pasará si seguimos a nuestro Capitán conquistador, entonces seremos admitidos al mismo centro del paraíso de Dios, y nos permitirán pasar el querubín y su espada encendida, y venir a aquel árbol guardado, del cual si un hombre come, vivirá para siempre. Así escaparemos esa muerte eterna que es la sentencia sobre el pecado, y ganaremos esa vida eterna que es el sello de la inocencia, el desarrollo de principios inmortales de santidad divina. ¡Ven, alma mía, anímate! El huir del conflicto será el perder los goces del nuevo y mejor Edén; el pelear hasta vencer es andar con Dios en el Paraíso.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 19 de enero de 2018

Llevando a las mujeres a la Palabra, día 1 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



ENERO 19

“Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos serás salvo”. Romanos 10:9.


Tiene que haber confesión con la boca. ¿La he hecho? ¿He manifestado abiertamente mi fe en Jesús como el Salvador a quien Dios ha resucitado de los muertos, y la he hecho según Dios manda? Que conteste yo a esta pregunta con sinceridad.

También tiene que haber fe en el corazón. ¿Creo sinceramente en el resucitado Señor Jesús? ¿Confío en Él como mi única esperanza de salvación? ¿Sale esta confianza de mi corazón? Que conteste yo como delante de Dios.

Si puedo verdaderamente reclamar tanto que he confesado a Cristo como que he creído en Él, entonces soy salvo. El versículo no dice que tal vez será así, sino que habla en términos claros, y es tan evidente como que el sol está en los cielos: “Serás salvo”. Como un creyente y un confesor, yo puedo poner mi mano sobre esta promesa, e invocarla delante del Señor Dios en este momento, durante toda mi vida, en la hora de la muerte, y en el día del juicio.

Tengo que ser salvo de la culpa del pecado, del poder del pecado, del castigo del pecado y, finalmente, del mismo pecado. Dios lo ha dicho: “serás salvo”. Yo creo. Seré salvo; soy salvo. ¡Gloria a Dios para siempre jamás!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 18 de enero de 2018

Renovando tu perspectiva - Nancy DeMoss de Wolgemuth


ENERO 18

“Cuando hubiere puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje”. Isaías 53:10.
 

Nuestro Señor Jesús no ha muerto en vano. Su muerte era un sacrificio; Él murió como nuestro sustituto, porque la muerte era la paga de nuestros pecados; y porque su sustitución fue aceptada por Dios, Él ha salvado a aquellos por quienes puso su vida en sacrificio. Por la muerte Él se hizo como el grano de trigo que lleva mucho fruto. Tiene que haber sucesión de hijos a Jesús; Él es “el Padre del eterno siglo”. Él dirá: “He aquí, Yo y los hijos que me dio Dios”.

Un hombre es honrado en sus hijos, y Jesús tiene su aljaba henchida de estas saetas del valiente. Un hombre es representado en sus hijos, y así lo es Cristo en los cristianos. En su linaje, la vida de un hombre parece ser prolongada y extendida; y así la vida de Jesús se continúa en los creyentes.

Jesús vive, porque Él ve su linaje. Él se fija y se complace en nosotros, nos reconoce como el fruto del trabajo de su alma. Alegrémonos de que nuestro Señor no deja de gozarse en el resultado de su tremendo sacrificio, y que nunca cesará de gozar con la vista de la siega, resultado de su muerte. Esos ojos que una vez lloraron por nosotros, ahora nos miran con placer. Sí, Él pone la mira en los que miran a Él. ¡Nuestros ojos se encuentran! ¡Qué gozo es esto!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 17 de enero de 2018

Cuando te sientes débil y sin poder - Nancy DeMoss de Wolgemuth



ENERO 17

“Y él le respondió: Ve, porque yo seré contigo”. Éxodo 3:12.


Es claro que si el Señor diera a Moisés una comisión, no le dejaría ir solo. En vista del gran riesgo que correría, y el gran poder que requeriría, sería ridículo que Dios mandara a un hebreo pobre y solitario a confrontarse con el más poderoso rey en el mundo, y entonces le dejara solo. No se puede imaginar que un Dios sabio pusiera al pobre Moisés en contra de Faraón y las fuerzas enormes de Egipto. Por eso Él dice: “Yo seré contigo”, como si fuera completamente imposible que lo mandara solo. 

También en mi caso se aplicará la misma regla. Si hago una comisión para el Señor, con una confianza sencilla en su poder, y un ojo sincero para su gloria, es cierto que Él estará conmigo. El ser yo mandado por Él, le obliga a favorecerme. ¿No basta esto? ¿Qué más quiero? Si todos los ángeles y arcángeles estuvieran conmigo, tal vez decaería; pero si Él está conmigo, tengo que prosperar. 

Solamente que tenga yo cuidado de obrar dignamente para con esta promesa. Que no vaya yo tímido, desanimado, negligente, o presuntuoso. ¿Qué tal conviene que sea aquel con quien Dios está? En tal compañía me conviene armarme de valor, y entrar como Moisés delante de Faraón, sin temor.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 16 de enero de 2018

Tú puedes perseverar - Nancy DeMoss de Wolgemuth



ENERO 16

“Y será que cualquiera que invocare el nombre de Jehová será salvo”.        
Joel 2:32.


¿Por qué no invoco su nombre? ¿Por qué corro a este vecino y al otro, cuando Dios está tan cerca y oirá mi llamada más débil? ¿Por qué me siento y formo proyectos e invento designios? ¿Por qué no me echo con mi carga sobre el Señor? Ir adelante directamente es la mejor manera de correr; ¿por qué no corro ahora mismo al Dios vivo? En vano buscaré la salvación en otra parte; pero en Dios la encontraré; porque aquí tengo su real será para hacerlo seguro.

No es necesario que yo pregunte si puedo invocarle o no, porque esa palabra “cualquiera” es muy extensa y comprensiva. Cualquiera se aplica a mí, porque significa todos y cada uno de los que invocan a Dios. Así que yo seguiré la enseñanza del versículo y ahora mismo invocaré al Señor glorioso que ha dado una promesa tan grande.

Mi caso es urgente, y no sé cómo podré ser librado; pero nada tengo que ver con esto. El que hace la promesa hallará medios de guardarla. A mí me toca obedecer sus mandamientos; no me toca dirigir sus consejos. Soy su siervo y no su abogado. Yo le invoco y Él me librará.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 15 de enero de 2018

Tu Invitado más honorable - Nancy DeMoss Wolgemuth


La Mortificación del pecado - John Owen

Porque si viviereis conforme a la carne, moriréis; mas si por el espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis” (Romanos 8: 13)

En este texto el apóstol Pablo confronta a sus lectores con dos caminos de vida posibles: El primero es “si viviereis conforme a la carne moriréis”. La otra alternativa es “si por el espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis”. El propósito de este libro es estudiar el segundo de estos dos caminos de vida.
Comenzaremos nuestro estudio examinando las cinco frases que componen nuestro texto: 
Primeramente, el texto comienza con la palabra "si".
Pablo usa este "si" para indicar la conexión entre la mortificación de las obras de la carne y la vida. Esto es como decir a un hombre enfermo: "Si tomas la medicina, pronto te sentirás mejor". Al hombre enfermo se le está prometiendo un mejoramiento en su salud, a condición de que siga las indicaciones que se le dan. En una manera semejante el “si” de nuestro texto nos dice que Dios ha señalado “la mortificación de las obras de la carne” como el medio infalible para alcanzar “la viga”. Existe una relación inquebrantable entre la verdadera mortificación del pecado y la vida eterna. “Si... mortificáis las obras de la carne, viviréis”. Aquí está entonces el motivo para obedecer el deber que Pablo prescribe. Continuar leyendo...

ENERO 15

“Porque no para siempre será olvidado el pobre; ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente”. Salmo 9:18.


La pobreza es una herencia dura, pero los que esperan en el Señor son hechos ricos por la fe. Saben que no son olvidados de Dios; y aunque parezca que son pasados por alto en la distribución providencial de cosas buenas, esperan un tiempo cuando todo será rectificado. Lázaro no siempre estará echado entre los perros a la puerta del rico, sino que tendrá su recompensa en el seno de Abraham.

Aun ahora el Señor se acuerda de sus hijos pobres pero estimados. “Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí”, dijo uno en otro tiempo; y así es. Los pobres piadosos tienen grandes esperanzas. Esperan que el Señor les proveerá de todo lo necesario para esta vida y para la piedad, esperan ver que todas las cosas les ayudarán a bien; esperan tener aún más íntima comunión con su Señor, que no tenía donde reclinar su cabeza; espera su Segundo Advenimiento, y participación en su gloria. Esta esperanza no puede perecer, porque está puesta en Cristo Jesús que vive para siempre y porque Él vive, esta esperanza también vivirá. El santo pobre canta muchos cánticos que el pecador rico no puede comprender. Así que, cuando aquí abajo tenemos poca comida, pensemos en la mesa real arriba.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 14 de enero de 2018

ENERO 14

“Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar”. Mateo 11:28.


Nosotros que somos salvos hallamos descanso en Jesús. Los que no son salvos recibirán el descanso si vienen a Él, porque aquí Él promete darlo. Nada puede ser más gratuito que un don; recibamos gustosos lo que gustoso nos da. No tienes que comprarlo, ni pedirlo prestado, sino recibirlo como un don. Tú trabajas bajo el latigazo de la ambición, de la codicia, de la inclinación y de la ansiedad; Él te librará de esta dura esclavitud, y te dará descanso. Tú estás “cargado”, sí, sobrecargado de pecado, temor, desasosiego, contrición, y temor a la muerte; pero si vienes a Él, Él te quitará la carga. Él llevó la carga aplastadora de nuestro pecado, para que nosotros no la llevásemos más. Él se hizo el gran Sobrellevador de cargas, para que todo sobrecargado pudiese cesar de doblarse bajo el enorme peso.

Jesús da descanso. Así es. ¿Quieres creerlo? ¿Lo pondrás a prueba? ¿Lo harás ahora? Ven a Jesús, abandonando toda otra esperanza, pensando en Él, creyendo el testimonio de Dios acerca de Él, y confiando todo a su cuidado. Si así vienes a Él, el descanso que te dará será profundo, seguro, santo y eterno. Él da un descanso que se desarrolla hasta entrar en el cielo, y lo da en este día, a todos los que a Él vienen.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 13 de enero de 2018

ENERO 13

“Al que a mí viene, no le echo fuera”. Juan 6:37.

¿Hay algún ejemplo de nuestro Señor echando fuera a uno que a Él viene? Si lo hay, desearíamos saberlo; pero nunca ha habido tal caso, y nunca lo habrá. Entre las almas perdidas en el infierno no hay una que pueda decir: “Yo vine a Jesús y me echó fuera”. No es posible que tú y yo seamos los primeros con quienes Jesús faltara a su palabra. No admitamos una sospecha tan oscura.

Vayamos a Jesús ahora con los males de hoy. De esto podemos estar seguros: Él no nos rehusará audiencia ni nos echará fuera. Los que hemos venido muchas veces, y los que nunca han venido antes, vayamos juntos, y veremos que Él no cierra la puerta de su gracia en la cara de ninguno de nosotros.

“Este a los pecadores recibe”, pero no rechaza a nadie. Venimos a Él en debilidad y con pecado, con fe que tiembla, con poco conocimiento y con corta esperanza; pero no nos echa fuera. Venimos por la oración, y esa oración abatida; con confesión, y esa confesión imperfecta; con alabanza, y esa alabanza no corresponde a sus méritos; pero con todo, Él nos recibe. Venimos enfermos, manchados, gastados, e indignos; pero Él no nos echa fuera. Vengamos otra vez hoy a Él, que nunca echa fuera.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 12 de enero de 2018

Ministrando a los cinco sentidos - Nancy DeMoss de Wolgemuth


ENERO 12

“Porque el Señor no desechará para siempre”. Lamentaciones 3:31.

Tal vez nos desechará por un tiempo, pero no para siempre. Una mujer se puede quitar los adornos por unos pocos días, pero no se olvidará de ellos, ni los echará sobre el muladar. No es propio del Señor el desechar a los que ama; porque “como había amado a los suyos que estaban en el mundo, amólos hasta el fin”. Algunos hablan de estar en gracia y fuera de ella, como si fuésemos conejos que entran y salen de sus conejeras; pero, en verdad, no es así. El amor del Señor es un asunto mucho más serio y permanente que esto.

Nos escogió desde la eternidad, y nos amará durante toda la eternidad. Nos amó de tal manera que murió por nosotros, y así podemos estar seguros de que su amor nunca acabará. Su honra está de tal manera envuelta en la salvación del creyente, que le sería tan imposible desecharle como desechar su propia ropa real como Rey de gloria. ¡No! ¡No! El Señor Jesús, como Cabeza, nunca desecha a sus miembros; como Esposo, nunca desecha a su esposa.

¿Pensabas tú que te había desechado? ¿Por qué pensaste tan mal del Señor que te ha desposado? Echa fuera tales pensamientos, y que nunca más los dejes morar en tu corazón. “No ha desechado Dios a su pueblo al cual antes conoció”. (Romanos 11:2). “Él aborrece que sea repudiada”. (Malaquías 2:16).

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 11 de enero de 2018

Estresado al máximo: ¿cómo desea Dios que lidiemos con el estrés? – Parte 2 - Sharon Dickens



Estresado al máximo: ¿cómo sabes si estás demasiado estresado? – Parte 1 - Sharon Dickens



La actitud de hospitalidad - Nancy DeMoss de Wolgemuth


ENERO 11

“Y será que cuando haré venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes”. Génesis 9:14.

Ahora mismo las nubes abundan, pero no tememos que el mundo sea destruido por un diluvio. Vemos el arco iris bastante a menudo para impedir tales temores. El pacto que el Señor hizo con Noé se mantiene y no tenemos la menor duda tocante a esto. Entonces, ¿por qué pensamos que las nubes de pena que ahora oscurecen nuestro cielo terminarán en nuestra destrucción? Echemos fuera tales temores infundados y deshonrosos.

La fe siempre ve el arco de promesa pactada, cuando quiera que los sentidos ven la nube de aflicción. Dios tiene un arco con el cual podría lanzar sus flechas de destrucción; pero mira, está vuelto hacia arriba. Es un arco sin flecha y sin cuerda; es un arco extendido para muestra, no más usado para la guerra. Es un arco de muchos colores, expresión de gozo y delicia, y no un arco encarnado con la muerte, o negro con la ira. Seamos de buen ánimo. Dios nunca oscurece nuestro cielo de tal modo que deje su pacto sin testigo; y aun si lo hiciera, confiaríamos en Él, siendo que no cambia ni miente, ni de ninguna manera faltará en el cumplimiento de su pacto de paz. Hasta que las aguas aneguen la tierra no tendremos motivo para dudar de nuestro Dios.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 10 de enero de 2018

6 muy buenas razones para que consideres tu vida breve y pequeña - Tim Challies

El mandato de la hospitalidad - Nancy DeMoss de Wolgemuth


ENERO 10

“El que saciare, él también será saciado”. Proverbios 11:25.

Si yo pienso cuidadosamente en otros, Dios pensará en mí; y de un modo o de otro me recompensará. Si yo considero a los pobres, el Señor me considerará. Si yo cuido de niños pequeños, el Señor me tratará como a hijo suyo. Si yo apaciento su rebaño, Él me alimentará. Si yo riego su huerta, Él hará que mi alma sea como huerta de riego. Esta es la propia promesa del Señor; que sea mi parte el cumplir las condiciones, y entonces esperar su cumplimiento.

Puedo cuidar de mí mismo hasta enfermar; puedo vigilar sobre mis propios sentimientos hasta que no sienta nada; y tanto puedo lamentar mi debilidad que acabe por ser demasiado débil para lamentar. Será mucho más provechoso para mí el ser desinteresado, y por amor a mi Señor Jesús empezar a cuidar de las almas que me rodean. El agua en mi cisterna va menguando; no ha llovido recientemente para llenarla; ¿qué haré? Tiraré de la válvula y dejaré el contenido correr fuera para regar las plantas que se marchitan a mi alrededor. ¿Qué veo? Mi cisterna se llena a medida que mana. Un manantial secreto está brotando. Mientras que todo estaba estancado el manantial estaba sellado; pero cuando mana para regar a otros el Señor piensa en mí. ¡Aleluya!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 9 de enero de 2018

Jesús: El amable Anfitrión - Nancy DeMoss de Wolgemuth


ENERO 9

“El alma liberal será engordada”. Proverbios 11:25.

Si quiero prosperar en mi alma, no tengo que amontonar mis tesoros, sino dar a los pobres. El camino a la prosperidad según el mundo es el ser avariento y mezquino, pero no es según Dios, porque Él dice: “Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes son escasos más de lo que es justo, mas vienen a pobreza”. La manera de ganar según la fe, es dando. Tengo que probar esto repetidamente; y puedo esperar que tendré tanta prosperidad como me sea provechosa, como recompensa agradable por mi liberalidad.
Es claro que no puedo estar seguro de enriquecerme. Seré engordado, pero no demasiado. Sobreabundantes riquezas me podrían hacer tan pesado como las personas gruesas generalmente son, y me podrían causar la dispepsia mundanal, y tal vez producirían degeneración del corazón. No, si estoy bastante grueso para gozar de salud, puedo estar satisfecho; y si el Señor me da lo suficiente, puedo estar del todo contento.
Pero hay una grosura intelectual y espiritual que yo grandemente codiciaría; y viene como resultado de pensamientos nobles hacia mi Dios, su Iglesia y mis semejantes. Que no me ponga yo límites en dar, no sea que mi alma muera de hambre. Que sea yo benévolo y liberal, porque así imitaré a mi Señor. Él se dio a Sí mismo por mí; ¿puedo yo negarle alguna cosa?

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 8 de enero de 2018

Puertas abiertas y corazones abiertos - Nancy DeMoss de Wolgemuth



ENERO 8

“Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios”. Mateo 5:8.

La limpieza de corazón es la cosa esencial a la cual aspirar. Necesitamos ser hechos limpios por dentro por el Espíritu y la Palabra, y entonces seremos limpios por fuera por la consagración y la obediencia. Hay una relación íntima entre los efectos y la inteligencia: si amamos el mal, no podemos comprender lo bueno. Si el corazón es sucio, el ojo será turbio. ¿Cómo pueden tales hombres ver a un Dios santo, cuando aman cosas impías?

¡Qué privilegio es el de ver a Dios aquí! ¡Sólo una mirada hacia Él constituye el cielo sobre la tierra! En Cristo Jesús los limpios de corazón ven al Padre. Vemos a Dios, su verdad, su amor, su propósito, su soberanía, su pacto, sí, le vemos en Cristo. Pero esto sólo se percibe cuando se impide al pecado la entrada en el corazón. Solamente los que aspiran a la piedad pueden clamar: “mis ojos están siempre hacia Jehová”. El deseo de Moisés: “Ruégote que me muestres tu gloria”, solamente puede ser cumplido en nosotros cuando nos purificamos de toda iniquidad. Nosotros “le veremos como Él es”; y “cualquiera que tiene esta esperanza en Él, se purifica”. El gozo de la presente comunión y la esperanza de la visión beatífica son motivos urgentes para pureza de corazón y de vida. ¡Señor, haznos limpios de corazón, para que te veamos!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.