Versículo para hoy:

lunes, 25 de septiembre de 2017

Las consecuencias de codiciar - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Septiembre 25. El "ve" de la relación

"A cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos",    Mateo 5:41

Podemos resumir las enseñanzas de nuestro Señor de esta manera: La relación que Él exige es imposible, a menos que haya realizado una obra sobrenatural en nosotros. Jesucristo demanda que no haya el menor vestigio de resentimiento en el corazón de su discípulo, cuando este es enfrentado por la tiranía y la injusticia. No hay entusiasmo suficiente que pueda soportar la tensión que Jesucristo le impone a su obrero. Lo único que puede hacerlo es una relación personal con Él; una relación que haya sido examinada, purificada y probada hasta que quede un sólo propósito y yo pueda decir: "Estoy aquí para que Dios me envíe donde Él quiera". Cualquier cosa puede nublarse, pero jamás la relación con Jesucristo.
El Sermón del Monte no es un ideal inalcanzable, es una declaración de lo que me sucederá cuando Jesucristo haya reemplazado mi naturaleza por la suya. Él es el único que puede cumplir el Sermón del Monte.
Si hemos de ser discípulos de Jesús, lo lograremos de una manera sobrenatural. Mientras tengamos el firme propósito de ser discípulos, podemos estar seguros de que no lo somos. Jesús dijo: "No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros", Juan 15:16. Así es como empieza la gracia de Dios. Se trata de un constreñimiento del que no podemos escapar, el cual podemos desobedecer, pero no producir. El acercamiento hacia Él es una obra de la gracia sobrenatural de Dios y nunca podemos retroceder para descubrir dónde empieza esa obra. El Señor crea discípulos de manera sobrenatural sin basarse en nuestras habilidades naturales. Dios no nos pide que hagamos lo que se nos facilita por naturaleza, sino aquello para lo cual somos perfectamente aptos por su gracia. Y es ahí donde siempre se hará presente la cruz que debemos soportar.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Septiembre 24. El "ve" de la preparación

"Por tanto, si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano y entonces vuelve y presenta tus ofrendas", Mateo 5:23-24
Es fácil imaginar que llegaremos a un punto en nuestra vida donde estaremos completamente listos; pero la preparación no se produce de manera instantánea. De hecho, es un proceso que debe continuar ininterrumpidamente. Es peligroso estancarnos en nuestro nivel actual de experiencia. La vida cristiana exige preparación y más preparación.
El nuevo creyente se siente atraído de inmediato por el sentido de sacrificio. Lo que más nos atrae hacia Jesucristo, hablando en términos humanos, es la conciencia que tenemos de lo heroico. Pero el escrutinio de sus palabras súbitamente pone a prueba esta ola de entusiasmo. "Ve, reconcíliate primero con tu hermano". El "ve" de la preparación consiste en permitir que la Palabra de Dios te escudriñe. Tu sentido heroico del sacrificio no es suficientemente bueno. Lo que el Espíritu Santo detecta en tu vida es la naturaleza que nunca podrá serle útil. Sólo Dios podrá descubrir esa naturaleza en ti. ¿Tienes algo que ocultarle? Si es así deja que Él te escudriñe con su luz. Si hay pecado en tu vida, no solamente debes admitirlo, sino confesarlo. ¿Estás dispuesto a obedecer a tu Señor y Maestro, por mucho que sea humillado tu derecho sobre ti mismo?
Nunca pases por alto una convicción que venga del Espíritu Santo. El hecho de que Él la haya traído a tu mente significa que es lo suficientemente importante y, por eso, la está sacando a la luz. Mientras buscas algo grande a lo cual renunciar, Dios te está hablando de algo muy pequeño; pero detrás de eso se halla el principal baluarte de la obstinación: "No quiero renunciar a mi derecho a mí mismo". Sin embargo, precisamente este es el aspecto al cual Dios quiere que renuncies, si has de ser un discípulo de Jesucristo.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Septiembre 23. La meta del misionero

"Les dijo: Cuando lleguemos a Jerusalén...", Lucas 18:31
En la vida natural nuestras ambiciones cambian a medida que crecemos, pero en la vida cristiana la meta se nos indica desde el comienzo. El principio y el fin son exactamente iguales porque son el Señor mismo. Empezamos con Cristo y terminamos con Él. "Hasta que todos lleguemos...a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo", Efesios 4:13; y no hasta que lleguemos a la idea de lo que consideramos que debería ser la vida cristiana. La meta del misionero es hacer la Voluntad de Dios; no ser útil ni ganar a los perdidos. El misionero es útil y sí gana a los perdidos, pero la meta es hacer la voluntad de su Señor.
En la vida de nuestro Señor, Jerusalén fue la ciudad donde Él alcanzó en la cruz el punto culminante de la voluntad de su Padre. Y, a menos que vayamos con Jesús hasta ese lugar, no tendremos amistad ni compañerismo con Él. Nada pudo desanimar jamás a nuestro Señor en su camino hacia Jerusalén. Nunca se apresuró a salir de ciertas aldeas donde era perseguido, ni se demoró en otras donde lo bendecían. Ni la gratitud ni la ingratitud lo desviaron un ápice de su propósito de ir a Jerusalén.
"El discípulo no es más que su maestro ni el siervo mas que su señor", Mateo 10:24. En otras palabras, lo mismo que le sucedió al Señor nos sucederá en el camino a nuestra Jerusalén. Las obras de Dios se manifestarán a través de nosotros, la gente será bendecida y uno o dos darán gracias, aunque el resto demostrará una total ingratitud. Pero nada debe desviarnos de subir a nuestra Jerusalén.
"Lo crucificaron allí", Lucas 23:33. Eso fue lo que sucedió cuando el Señor llegó a Jerusalén y ese acontecimiento es la puerta de nuestra salvación. Sin embargo, los creyentes no terminan crucificados.
Por la gracia del Señor terminan glorificados. Mientras tanto, nuestra consigna es: "Yo también subo a Jerusalén".

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

viernes, 22 de septiembre de 2017

No hay pecado privado - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Septiembre 22. El Señor y Maestro del misionero

"Vosotros me llamáis Maestro y Señor y decís bien, porque lo soy... De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor", Juan 13:13-16
Tener un señor y un maestro no es lo mismo que ser dominado y enseñado. Tener un señor y un maestro significa que hay alguien que me conoce mejor que yo mismo, que es más íntimo que un amigo. Alguien que entiende las más remotas profundidades de mi corazón y puede satisfacerlas completamente. Alguien que me ha dado la seguridad de que ha encontrado y resuelto todas las dudas, incertidumbres y problemas de mi mente. Esto es tener un maestro, nada menos: "Uno es vuestro Maestro, el Cristo", Mateo 23:8.
El Señor nunca me obliga a obedecerlo, ni toma medidas para forzarme a hacer su voluntad. En ciertas oportunidades quisiera que Dios me dominara y obligara a hacer lo que Él quiere, pero no lo hace; y, en otras, que me dejara tranquilo, pero tampoco lo hace.
"Vosotros me llamáis Maestro y Señor", pero ¿realmente lo es? Las palabras, "Maestro y Señor" tienen poca cabida en nuestro vocabulario. Preferimos los términos Salvador, Santificación y Sanador. Amor es la única palabra que verdaderamente describe la experiencia de ser dominado, pero, sabemos muy poco del amor tal y como Dios lo revela en su Palabra. Esto es evidente por la manera como empleamos la palabra obedecer. En la Biblia la obediencia se fundamenta en una relación de igualdad, como la de un hijo con su padre, por ejemplo. Nuestro Señor no fue simplemente el siervo de Dios, sino su Hijo. "Y aunque era Hijo aprendió lo que es la obediencia", Hebreos 5:8. Ser conscientes de que nos están dominando, es una prueba de que no tenemos ningún maestro y señor. Si esa es nuestra actitud hacia Jesús, estamos muy lejos de la relación que Él desea con nosotros. Él nos quiere en una relación en la que fácilmente sea nuestro Maestro y Señor, sin que nos demos cuenta; una relación en la que todo lo que sabemos es que somos suyos para obedecerlo.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

jueves, 21 de septiembre de 2017

La justicia y la misericordia perfectas de Dios - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Septiembre 21. La predestinación del misionero

"Ahora, pues, Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo", Isaías 49:5
Lo primero que sucede después de comprender que hemos sido elegidos por Dios en Cristo Jesús es la destrucción de nuestros prejuicios, ideas intolerantes y patriotismos. De manera exclusiva nos volvemos siervos de los propósitos personales de Dios. Toda la raza humana fue creada para glorificarlo y gozarse en Él para siempre. El pecado la desvió hacia otro camino, pero no ha alterado en lo más mínimo la intención original del Señor. Y cuando nacemos de nuevo, comprendemos su gran propósito para la humanidad: que Dios nos creó para sí mismo. Darnos cuenta de que hemos sido elegidos por Él es el descubrimiento más gozoso de la tierra y debemos aprender a descansar en este maravilloso propósito creador de Dios. Lo primero que Él hará es "empujar" los intereses de la humanidad entera a través del canal de nuestro corazón. Y así entra en nosotros el amor de Dios, su misma naturaleza, la cual se concentra en Juan 3:16, "de tal manera amó Dios al mundo..."
Debemos siempre mantener abierta nuestra alma al propósito creador de Dios y nunca confundirlo con nuestras propias intenciones. Si lo hacemos, por mucho que nos duela Él las trastornará. Dios crea un misionero para que sea su siervo, alguien en quien Él se glorifica. Una vez nos demos cuenta de que mediante la salvación en Jesucristo somos hechos perfectamente aptos para su propósito, comprenderemos por qué Jesucristo es tan exigente e inflexible en sus demandas. Él exige de sus siervos absoluta rectitud, porque ha puesto dentro de ellos la misma naturaleza de Dios.
Ten cuidado de no olvidar el propósito divino para tu vida.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Enfrenta tus obstáculos - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Septiembre 20. La regla que gobierna nuestra vida

"Sed, pues, vosotros perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto", Mateo 5:48
La exhortación del Señor en los versículos 38 al 48 es a que seamos generosos en la manera de comportarnos con todos. Cuida de tu vida espiritual dejando de vivir según tus gustos y simpatías naturales. Todo el mundo los tiene. Algunas personas nos agradan y otras no. Sin embargo, no debemos permitir que esas afinidades y antipatías gobiernen nuestra vida cristiana. Pero, "si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros", 1 Juan 1:7, incluso con aquellos hacia quienes no sentimos ninguna simpatía.
El ejemplo de nuestro Señor no es el de una persona buena y ni siquiera el de un buen cristiano, sino el de Dios mismo. Sed perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. En otras palabras, simplemente muéstrale a tus semejantes lo que Dios te ha mostrado. El Señor te dará muchas oportunidades para demostrar en la vida real si eres perfecto o no, como tu Padre que está en los cielos es perfecto. Ser un discípulo significa que te identificas de manera consciente con los intereses de Dios en otras personas. Jesús dice: "Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros, como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos si tenéis amor los unos por los otros", Juan 13:34-35.

La verdadera expresión del carácter cristiano no es hacer lo bueno sino ser semejante a Dios. Si su Espíritu te ha transformado interiormente, tu vida manifestará características divinas y no solamente buenas cualidades humanas. La vida de Dios en nosotros se expresa a sí misma como la vida de Él. No se trata de la vida humana que procura ser piadosa. El secreto en la vida de un cristiano es que, como resultado de la gracia de Dios, lo sobrenatural se vuelve natural en él. Esta experiencia es evidente en los detalles prácticos de la vida diaria, no en los momentos de comunión íntima con Dios. Cuando estamos en contacto con situaciones de crisis, hallamos, para nuestra sorpresa, que tenemos el poder de mantenernos maravillosamente tranquilos en medio de todo.


Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

martes, 19 de septiembre de 2017

Una respuesta humilde - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Septiembre 19. ¿Continúas andando con Jesús?

"Y vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas",       Lucas 22:28
Es cierto que Jesucristo está con nosotros en nuestras tentaciones; pero, ¿andamos con Él en sus tentaciones? Muchos de nosotros dejamos de caminar con Jesús desde el instante en que experimentamos lo que Él puede hacer. Vigila el momento en que Dios cambia tus circunstancias y examina si andas con Jesús o estás de parte del mundo, la carne y el diablo. Llevamos su nombre, pero ¿continuamos caminando con Él? "Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con él", Juan 6:66.
Las tentaciones de Jesús continuaron a lo largo de su vida terrenal y seguirán en el transcurso de la vida del Hijo de Dios en nosotros. ¿Vamos con Jesús en la vida que vivimos ahora mismo?
Tenemos la idea de que debemos protegernos de algunas de las circunstancias que Dios pone a nuestro alrededor. ¡Qué jamás ocurra esto! Él dispone nuestras circunstancias y sean cuales fueren, debemos imitarlas mientras permanecemos con Él en sus tentaciones. Estas son sus tentaciones; no las tentaciones que nos llegan a nosotros, sino las que le llegan a la vida del Hijo de Dios en nosotros. El honor de Jesucristo está en juego en nuestra vida corporal. ¿Permanecemos fieles al Hijo de Dios en todo lo que ataca su vida en nosotros?
¿Continúas andando con Jesús? El camino pasa a través de Getsemaní por la puerta de la ciudad y sigue hasta "fuera del campamento", Hebreos 13:13. El camino es solitario y continúa hasta que no quede el menor rastro de una pisada que podamos seguir, sino únicamente la voz que nos dice: "Sígueme". 

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Levanta tus ojos - Nancy DeMoss Wolgemuth

Septiembre 18. La tentación de Jesús y la nuestra

"No tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado", Hebreos 4:15
Mientras no hayamos nacido de nuevo, la única clase de tentación que entendemos es la que se menciona en Santiago 1:14: "Cada uno es tentado, cuando de su propia pasión es atraído y seducido". Pero, por la regeneración se nos levanta a un reino diferente en el cual enfrentamos otras tentaciones, esto es, las que encaró nuestro Señor. Las tentaciones de Jesús no nos atraen mientras somos inconversos, porque no están de acuerdo con nuestra naturaleza humana. Sus tentaciones y las nuestras se mueven en esferas diferentes, hasta cuando nacemos de nuevo y llegamos a ser sus hermanos. Las tentaciones de nuestro Señor no son las de un hombre, sino las de Dios como hombre. Mediante la regeneración el Hijo de Dios se forma en nosotros y en nuestra vida física Él tiene el mismo entorno que tuvo en la tierra. Satanás no nos tienta simplemente para que hagamos cosas malas; lo hace para que perdamos eso que Dios nos ha infundido por medio de la regeneración, es decir, la posibilidad de ser de valor para Él. Satanás se presenta en el sentido de tentarnos a pecar, sino en el de cambiar nuestro punto de vista y el único que puede identificar esto como una de sus tentaciones es el Espíritu de Dios.
La tentación implica que un poder ajeno a nosotros pone a prueba lo que poseemos en nuestra personalidad, lo cual hace comprensible la tentación de nuestro Señor. Después de su bautismo Él aceptó la misión de quitar el pecado del mundo (Juan 1:29) y, de inmediato, el Espíritu de Dios lo puso en la máquina probadora del diablo. Pero Él no se dio por vencido y pasó por la tentación sin pecado, reteniendo completamente intactas las posesiones de su naturaleza espiritual.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Septiembre 17. ¿Qué es lo bueno de la tentación?

"No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana", 1 Corintios 10:13
En la actualidad la palabra "tentación" ha llegado a significar algo malo porque tendemos a emplearla mal. La tentación en sí no es pecado y se trata de algo con lo cual forzosamente debemos enfrentarnos por ser humanos. No ser tentados significaría que seríamos tan despreciables que estaríamos por debajo de toda consideración. Sin embargo, muchos de nosotros sufrimos tentaciones que no deberíamos soportar, sencillamente porque nos hemos rehusado a dejar que Dios nos eleve a un nivel superior donde enfrentaríamos tentaciones de otro orden.

La naturaleza interior del ser humano, es decir, lo que domina su personalidad, determina las tentaciones externas. La tentación se ajusta a la verdadera naturaleza del ser que la enfrenta y revela las posibilidades de esa naturaleza. Cada persona decide o fija el nivel de su propia tentación, porque ésta se presenta de acuerdo con el nivel de su naturaleza interior predominante.
La tentación me sugiere un posible atajo para la realización de mis más altos propósitos; no me dirige hacia lo que entiendo como malo, sino como bueno. La tentación me desconcierta por completo durante un rato, pues no sé si el asunto en cuestión es bueno o malo. Cuando cedo ante ella, he hecho de la concupiscencia un dios, y la tentación misma se convierte en la evidencia de que fue solamente mi temor el que antes evitó que pecara.
La tentación es algo inevitable y, de hecho, es esencial para equilibrar la vida de una persona. Ten cuidado de pensar que solo tú eres tentado. Lo que experimentas es la herencia común de la raza humana y no algo que nadie ha soportado antes. Dios no nos libra de las tentaciones, nos sostiene en medio de ellas (ver Hebreos 2:18 y 4:15-16).

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Septiembre 16. Orando a Dios en secreto

"Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto”, Mateo 6:6
La idea principal en el ámbito de la relación con Dios es: Mantén tus ojos en Él, no en la gente. Ser conocido como una persona de oración no es un motivo correcto. Consigue un lugar privado para hablar con Dios, un sitio donde nadie sepa que estás orando. Cierra la puerta y háblale en secreto. Que tu única motivación sea la de conocer a tu Padre celestial. Es imposible que vivas como un discípulo sin tener tiempos claramente establecidos de oración en privado.
"Y al orar no uséis vanas repeticiones", Mateo 6:7. Dios no nos oye porque oramos fervorosamente; sino sólo porque lo hacemos fundamentados en la redención. Él nunca se impresiona con nuestro fervor. Orar no es simplemente conseguir sus bendiciones; esta es la clase de oración más elemental. Orar consiste en lograr una perfecta comunión y unidad con Dios. Si el Hijo de Dios se ha formado en nosotros por la regeneración, Él nos continuará exhortando más allá del sentido común y cambiará nuestra actitud con respecto a lo que pedimos.
"Todo aquel que pide, recibe", Mateo 7:8. Nuestra oración es una palabrería santurrona en la que ni siquiera involucramos la voluntad. Y después decimos que Dios no nos contestó, cuando en realidad nunca le hemos pedido nada. Jesús dijo: "Pedid todo lo que queráis", Juan 15:7. Pedir significa que nuestra voluntad está involucrada. Siempre que nuestro Señor habló sobre la oración, lo hizo con la espléndida sencillez de un niño. Nosotros respondemos con una actitud crítica, diciendo: "Sí, pero Jesús dijo que debemos pedir". Recuerda que debemos pedir lo que está de acuerdo con el Dios que Jesucristo reveló.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Celebra la vida - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Septiembre 15. A qué renunciar

"Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso", 2 Corintios 4:2
¿Has renunciado a lo oculto y vergonzoso de tu vida, aquello que tu sentido del honor y tu orgullo no permitirían que salga a la luz? Fácilmente podrás ocultarlo. ¿Hay en tu corazón un pensamiento acerca de alguien que no quieres que salga a relucir? Entonces, recházalo tan pronto llegue a tu mente. Recházalo por completo hasta que no quede nada de deshonestidad o astucia ocultas en ti. La envidia, los celos y las contiendas no provienen necesariamente de tu vieja naturaleza pecaminosa, sino de la constitución de tu cuerpo que se utilizó para tales prácticas en el pasado (ver Romanos 6:19 y 1 Pedro 4:1-3). Debes velar continuamente para que en tu vida no se levante nada de lo cual te avergüences.
"...No andando con astucia...", 2 Corintios 4:2, es decir, sin recurrir a lo que hará prevalecer tus argumentos. Esta es una trampa terrible. Tú sabes que la única forma en que Dios te dejará obrar es por la verdad. Entonces, ten cuidado de nunca atrapar a las personas de la otra forma: por el engaño. Si engañas, sufrirás la peste de Dios. Lo que puede ser astucia para ti, quizá no lo sea para otros. Dios te ha dado otro punto de vista. Nunca embotes el sentido de dar lo máximo de ti por lo supremo de Él. Lo mejor de ti para su gloria. Ciertos actos implican darle entrada a la astucia en tu vida para un fin que no sería el mejor y más elevado y al embotamiento de la motivación que Dios te dio. Muchos han retrocedido porque temen mirar las cosas desde el punto de vista divino. La mayor crisis espiritual llega cuando, por fe, una persona debe ir un poco mas allá de las creencias que ya ha aceptado.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

jueves, 14 de septiembre de 2017

¿Dónde llevar tu corazón destrozado? - Josh Squires

Orando en la temporada de fútbol - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Septiembre 14. ¿Pensamiento o inspiración?

"La sencillez y pureza de la devoción a Cristo", 2 Corintios 11:3, LBLA
La sencillez es el secreto para ver con claridad. Un creyente piensa claramente durante mucho tiempo; pero debe ver claramente y sin ninguna dificultad. Tú no puedes esclarecer con tu mente un enredo espiritual. Tienes que aclararlo obedeciendo. Puedes resolver los temas intelectuales pensando en ellos, pero mientras más piensas en los asuntos espirituales, mayor es la confusión. Si hay algo en tu vida acerca de lo cual Dios te está presionando, obedécele; lleva "cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo", 2 Corintios 10:5, y todo será tan claro como la luz del día. Tu capacidad para razonar vendrá luego, pero ella no te permitirá ver. Vemos como los niños y, cuando tratamos de ser sabios, no vemos nada (ver Mateo 11:25).
Por pequeño que sea, lo que dejemos entrar en nuestra vida sin la dirección del Espíritu Santo es más que suficiente para producir confusión espiritual; y aunque pasemos mucho tiempo pensando al respecto no se aclarará. Lo único que vence esta confusión es la obediencia y tan pronto obedecemos, discernimos. Esto es humillante porque sabemos que cuando estamos confundidos, se debe a la condición de nuestra mente.
Pero cuando nuestra capacidad natural de visión está consagrada al Espíritu Santo, se convierte en la capacidad de percibir la voluntad de Dios y toda nuestra vida se mantiene en sencillez.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

¿Por qué es tan dura la vida? - Nancy DeMoss Wolgemuth

Septiembre 13. Después de la entrega, ¿qué?

"He acabado la obra que me diste que hiciera", Juan 17:4

La verdadera entrega no es la de nuestra vida exterior, sino la de la voluntad. Y cuando nos rendimos así, no queda nada por hacer. La crisis más grande que podemos enfrentar es la entrega de nuestra voluntad.
Sin embargo, Dios nunca nos obliga ni nos ruega para que lo hagamos. Él espera con paciencia hasta que voluntariamente nos rindamos a Él. Una vez que se ha ganado esa batalla, nunca más será necesario librarla.
Entrega para liberación. "Venid a mí... y yo os haré descansar", Mateo 11:28. Nosotros rendimos nuestra voluntad a Jesús para obtener descanso solo después de que comenzamos a experimentar lo que significa la salvación. Cualquier cosa que esté creando una sensación de inseguridad en realidad es un llamamiento a nuestra voluntad: "Venid a mí". Es un acercamiento voluntario.
Entrega para consagración. "Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese e a sí mismo", Mateo 16:24.
Aquí soy yo quien se rinde a Jesús, con el descanso de Él en mi corazón. "Si quieres ser mi discípulo, debes renunciar a tus derechos y cedérmelos a mí". Después, lo que resta de la vida solo es la manifestación de esa entrega. Nunca más deberías preocuparte por lo que el futuro te depare. Sin importar cuáles sean tus circunstancias, Jesús es más que suficiente (ver 2 Corintios 12:9 y Filipenses 4:19).
Entrega para muerte. "...Te ceñirá otro...", Juan 21:18-19. ¿Has aprendido lo que significa ser ceñido para la muerte? Ten cuidado de rendirte a Dios en un momento de éxtasis, pues luego podrías retractarte. La verdadera entrega consiste en estar unido con Jesús en la semejanza de su muerte, hasta que no pueda interesarte nada que no le haya interesado a Él.
Y después de que te rindas, ¿qué? Tu vida entera se caracterizará por la aspiración de mantener una inquebrantable comunión y unidad con Dios.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

martes, 12 de septiembre de 2017

Exprimida por el sufrimiento - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Septiembre 12. Mediante la confusión espiritual

"Entonces Jesús, respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís”, Mateo 20:22
En tu vida espiritual hay momentos de confusión y la solución no es decir que no deberían existir. No se trata de que esté bien o mal, sino de que Dios te está llevando por un camino que no comprendes por el momento. Solo cuando experimentas la confusión entiendes lo que Él quiere para ti.

El velo oculto sobre su amistad (ver Lucas 11:5-8). Jesús presentó la ilustración de un hombre al que parecía no importarle su amigo y nos enseñó que es así como algunas veces se te mostrará el Padre Celestial. Pensarás que es un amigo poco amable, pero recuerda que no lo es. Llegará el momento cuando todo se aclarará. Al parecer se posa una nube sobre la amistad del corazón e incluso el mismo amor muchas veces debe esperar en medio del dolor y el llanto para obtener la bendición de una comunión más plena. ¿Esperarás confiadamente en Dios cuando parece estar completamente oculto?
La sombra sobre su paternidad (ver Lucas 11:11-13). Jesús dijo que hay momentos cuando tu Padre te parecerá desnaturalizado, como si fuera duro e indiferente. Pero recuerda que no es así. "Todo aquel que pide, recibe", Lucas 11:10. Si todo lo que ves ahora es una sombra sobre el rostro del Padre, espera en el hecho de que al final Él te dará su clara revelación y justificará todo lo que permitió en tu vida.
Lo extraño de su fidelidad (Lucas 18:1-8). "Cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?"¿Encontrará esa fe que confía en Él a pesar de la confusión? Espera en fe creyendo que lo que dijo Jesús es verdad, aunque momentáneamente, no comprendas lo que Dios está haciendo. 

Él tiene en juego asuntos de mayor peso que las peticiones particulares que le estás haciendo ahora mismo.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

lunes, 11 de septiembre de 2017

La herramienta selecta de Dios - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Septiembre 11. Municiones misioneras

"Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros", Juan 13:14
Ministrando en todas las oportunidades. Esto no significa que nosotros elegimos las circunstancias que nos rodean, sino que somos una elección muy especial de Dios y que debemos estar disponibles para ser utilizados en cualquier circunstancia aparentemente ocasional que Él planee para nosotros. El carácter que manifestamos en nuestro entorno inmediato es una muestra de lo que seremos en otro ambiente.

Las actividades que realizó Jesús fueron del orden más humilde. Esto indica que necesito todo el poder de Dios para hacer las tareas más comunes a su manera. ¿Puedo usar una toalla como lo hizo Él? Toallas, platos, sandalias y todos los elementos comunes de nuestra vida, más que cualquier otra cosa, rápidamente revelan de qué estamos hechos. El Dios Todopoderoso encarnado en nosotros es necesario para realizar como se debe el deber más humilde.
Jesús dijo: "Porque ejemplo os he dado para que, como yo os he hecho, vosotros también hagáis", Juan 13:15. Fíjate en la clase de gente que Dios pone a tu alrededor y te humillarás al comprender que esta es su manera de revelarte la clase de persona que has sido para Él. Dios dice que ahora nosotros debemos manifestarles a quienes están a nuestro alrededor exactamente lo mismo que Él nos ha demostrado.
Pero tú puedes responder: "Ah, haré todo eso cuando llegue al campo misionero". Hablar así es como tratar de fabricar las municiones en las trincheras del campo de batalla. Te matarían mientras lo intentas.
Debemos caminar “la segunda milla” con Dios (ver Mateo 5:41). Sin embargo, algunos de nosotros nos fatigamos dando los primeros diez pasos. Entonces decimos, “Bueno, esperaré hasta que me acerque más a la próxima gran crisis de mi vida”. Pero si no ministramos con determinación en las oportunidades cotidianas, no haremos nada cuando llegue la crisis.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

domingo, 10 de septiembre de 2017

LAS 10 LEYES DEL PECADO - Pr. Miguel Nuñez

Septiembre 10. Municiones misioneras

"Cuando estabas debajo de la higuera, te vi", Juan 1:48

Adora siempre que tengas la oportunidad. Nosotros pensamos que estaríamos listos para la batalla, si enfrentáramos una gran crisis. Pero la crisis no construye algo dentro de nosotros, sino que revela de qué somos hechos. ¿Estás diciendo: "Si Dios me llama a la batalla, por supuesto que estaré a la altura de la ocasión"? Pero no lo estarás, a menos que te hayas ejercitado en el campo de entrenamiento de Dios. Si no estás realizando la tarea que tienes a la mano y que Dios dispuso para tu vida, cuando sobrevenga la crisis, en lugar de estar listo para la batalla serás un inepto. Las crisis siempre revelan el verdadero carácter de una persona.
Una relación privada de adoración a Dios es el acto más grande y esencial para poder ser idóneo espiritualmente. Llegará el tiempo, como lo experimentó Natanael en este pasaje, cuando ya no será posible la vida "bajo la higuera", porque todo estará al descubierto y el trabajo se expondrá a la luz. Pero te considerarás sin ningún valor en ese momento, si no has estado adorando a Dios en todas las oportunidades diarias que se presentan en tu hogar. Si tu adoración es correcta en tu relación privada con Dios, entonces Él te liberará y estarás preparado. Él es el único que ve que te has vuelto perfectamente apto y cuando viene la prueba, puede confiar en ti.
¿Estás diciendo: "Pero no se puede esperar que viva una vida santificada en las circunstancias actuales, pues no tengo tiempo para orar o para estudiar la Biblia. Además, aún no ha llegado mi oportunidad para la batalla, pero, cuando llegue, por supuesto que estaré listo”? No, no estarás. Si no has estado adorándolo en cada oportunidad diaria, cuando llegue el momento de entrar en la obra de Dios no sólo serás inútil, sino un gran estorbo para los que estén trabajando contigo.
El campo de entrenamiento divino, donde se encuentran las municiones misioneras, es la vida de adoración privada y personal del creyente.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Septiembre 9. Hazlo tú mismo

"Llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo", 2 Corintios 10:5

Otras cosas, disciplínalas con determinación. Este es otro aspecto difícil de la agotadora naturaleza de la santidad. Pablo dijo, según la traducción de Moffat sobre este versículo: "Tomo prisionero todo proyecto para obligarlo a Cristo". ¡Gran parte de la obra cristiana actual no es el resultado de la disciplina, sino que se ha iniciado simplemente por un impulso! En la vida de nuestro Señor cada proyecto fue sometido a la voluntad de Dios. No hubo el movimiento de un impulso de su propia voluntad distinto al de su Padre.
"No puede el Hijo hacer nada por sí mismo", Juan 5:19. En cambio, nosotros tomamos por impulso cada pensamiento o proyecto que nace y saltamos a la acción inmediatamente, en lugar de cautivarlo y someterlo para que obedezca a Cristo.
En estos días se hace demasiado énfasis en el trabajo práctico de los cristianos y a los que están llevando cautivo todo pensamiento se les critica por ser indecisos y carecer de celo por Dios o por las almas. Pero la verdadera decisión y el celo están en obedecer a Dios y no en la inclinación a servirle que nace de nuestra naturaleza humana indisciplinada. Es inconcebible, pero cierto, que los creyentes no estén llevando cautivo todo proyecto, sino que están haciendo un trabajo para Dios estimulados por su naturaleza humana y sin la espiritualidad que es producto de una disciplina decidida.
Somos propensos a olvidar que una persona no sólo se somete a Jesucristo para salvarse, sino que también se somete a la perspectiva que Él tiene sobre Dios, el mundo, el pecado y el diablo. Esto significa que toda persona debe aceptar la responsabilidad de transformarse por medio "de la renovación de su entendimiento", (ver Romanos 12:2).

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.