Versículo para hoy:

lunes, 6 de febrero de 2017

¿Cómo puedes orar sin cesar? - Nancy DeMoss Wolgemuth

Febrero 6. ¿Estás listo para ser derramado como una ofrenda?

"Porque yo ya estoy para ser derramado como una ofrenda de libación...", 
2 Timoteo 4:6, LBLA.
¿Estás listo para ser derramado como una ofrenda? Es un acto de tu voluntad, no de tus emociones. Dile a Dios que estás para ser ofrecido como un sacrificio para Él. Luego, acepta las consecuencias sin importar cuales sean y sin ninguna queja, a pesar de lo que Dios pueda permitir en tu camino. Dios te hace pasar por una crisis en privado, donde ninguna persona te puede ayudar. Desde afuera, tu vida tal vez parezca la misma, pero la diferencia está en tu voluntad. Una vez que sufras esta crisis en la voluntad, no le prestarás atención al costo cuando la crisis comience a afectarte exteriormente. Si no tratas primero con Dios en el área de tu voluntad, el único resultado será que comiences a compadecerte de ti mismo.
"Atad el sacrificio de la fiesta con cuerdas a los cuernos del altar", Salmos 118:27. Debes estar dispuesto a ser colocado sobre el altar y a pasar por las llamas; dispuesto a experimentar lo que el altar representa: quemarte en fuego, purificación y separación, con el único fin de eliminar todo deseo y pasión que no estén arraigados en Dios o dirigidos hacia Él. Sin embargo, tú no los destruyes, Dios lo hace. Tú atas el sacrificio a los cuernos del altar y tienes cuidado de no sumirte en la autocompasión cuando las llamas comiencen a arder. Después de que hayas pasado por el fuego, no habrá nada capaz de afligirte o deprimirte. Y cuando sobrevenga otra crisis, te darás cuenta de que las circunstancias no pueden afectarte como antes. ¿Qué fuego estás experimentando en tu vida?
Dile a Dios que estás dispuesto a ser derramado como una ofrenda, y Él demostrará todo lo que alguna vez soñaste que Él sería.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

domingo, 5 de febrero de 2017

El ancla de mi alma - Massiel Zapata

Febrero 5. ¿Estás listo para ser derramado como una ofrenda?

"Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros", Filipenses 2:17.
¿Estás dispuesto a sacrificarte por la obra de otro creyente, a derramar tu vida como un sacrificio por el ministerio y la fe de otras personas? O dices: "No estoy dispuesto a ser derramado en este momento y no deseo que Dios me diga cómo servirle. Yo quiero escoger el lugar de mi propio sacrificio y quiero que cierta clase de personas se fijen en mí y me feliciten.
Una cosa es seguir el estilo de servicio para Dios en el cual la gente te ve como un héroe, pero es algo muy distinto si el camino que Dios te ha trazado requiere que te conviertas en un "tapete" bajo los pies de las personas. Quizá el propósito de Dios es enseñarte a decir: "Sé vivir humildemente", Filipenses 4:12. ¿Estás listo para ser sacrificado de esta manera? ¿Estás dispuesto a ser menos que una simple gota de agua en un balde, a ser tan irremediablemente insignificante que ninguna persona te recuerde, ni siquiera aquellos a quienes tú serviste? ¿Estás dispuesto a dar y a ser derramado hasta el agotamiento, sin buscar ser ministrado sino ministrar? Algunos santos no pueden realizar un trabajo humilde y mantener al mismo tiempo una actitud santa porque piensan que ese servicio está por debajo de su dignidad.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

sábado, 4 de febrero de 2017

Febrero 4. La apremiante majestad de su poder

"El amor de Cristo nos constriñe..." 2 Corintios 5:14.
Pablo dijo que estaba dominado, sometido y sujetado como en una prensa, por el amor de Cristo. Muy pocos de nosotros sabemos realmente lo que significa ser asidos en un apretón del amor de Dios. Con frecuencia nuestra tendencia es a ser controlados simplemente por nuestra experiencia personal. Pero lo único que tenía sujeto a Pablo, con exclusión de todo lo demás, era el amor de Dios. El amor de Cristo nos constriñe: Cuando escuchas este sonido en la vida de un hombre o una mujer, no te resulta posible confundirlo con algo más. Tú sabes que el Espíritu de Dios está obrando con plena libertad en la vida de esa persona.
Cuando nacemos de nuevo por el Espíritu de Dios, nuestro testimonio se basa únicamente en lo que Dios ha hecho por nosotros y con toda razón. Pero, el bautismo en el Espíritu Santo elimina eso para siempre y entonces comenzamos a comprender lo que Jesús quiso decir cuando declaró: "me seréis testigos...", Hechos 1:8. No testigos de lo que Él puede hacer - este testimonio es básico y se sobreentiende - sino que seréis testigos de mí. Aceptaremos todo lo que ocurra como si le estuviera sucediendo a él, tanto si recibimos alabanzas o vituperios, persecuciones o elogios. Nadie que no esté totalmente apremiado por la majestad de su poder es capaz de asumir esta posición por Jesucristo. Es lo único importante, sin embargo, es extraño que es lo último que los obreros cristianos comprendemos. Pablo dijo que estaba asido por el amor de Dios y por eso actuaba como lo hacía. No le importaba si la gente lo calificaba de loco o cuerdo. Tenía una sola razón para vivir: persuadir a los hombres del juicio venidero de Dios y contarles del amor de Cristo. La sumisión total al amor de Cristo es el único propósito que producirá fruto en tu vida y siempre dejará la huella de la santidad y el poder de Dios, sin llamar nunca la atención hacia tu santidad personal.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

viernes, 3 de febrero de 2017

EJERCÍTATE EN LA PIEDAD - Ps. Miguel Núñez, Ps. José Mendoza, Ps. Fausto González

Caminando y hablando con Dios - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Febrero 3. El rechazo que nos identifica

"...Hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo...", 
1 Corintios 4:13
Estas palabras no son una exageración y la razón para que no sean verídicas con respecto a nosotros, que nos llamamos ministros del Evangelio, no es que Pablo olvidara su significado exacto o lo interpretara mal. Se debe a que nos interesamos y ocupamos demasiado en nuestros propios deseos como para permitir que nos convirtamos en el desecho o escoria del mundo. "Cumplir...en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo", Colosenses 1:24, no es el resultado de la santificación, sino la evidencia de la consagración: ser "apartado para el evangelio de Dios...", Romanos 1:1.
"Amados, no os sorprendáis del fuego de la prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciera", 1 Pedro 4:12. Sin embargo, si nos extraña lo que nos sucede es porque somos temerosos y cobardes. Le prestamos tanta atención a nuestros propios intereses y deseos que nos quedamos fuera del lodo, y decimos: "No me voy a someter, no me rebajaré ni me doblegaré". No necesitas hacerlo, puedes ser salvo apenas con el mínimo margen, si lo prefieres. Puedes rehusar a permitir que Dios te considere como uno que ha sido "apartado pare el Evangelio" o puedes decir: "No me importa si me tratan como la escoria del mundo con tal que el Evangelio sea proclamado". El verdadero siervo de Jesucristo está dispuesto a experimentar el martirio por la realidad del Evangelio de Dios. Cuando una persona virtuosa se enfrenta al desprecio, la inmoralidad, la deslealtad o la deshonestidad, repudia tanto la ofensa, que aparta la vista y defraudada cierra su corazón contra el ofensor. Pero el milagro de la verdad redentora de Dios es que el peor y el más vil ofensor nunca puede agotar las profundidades de su amor. Pablo no dijo que Dios lo había apartado para mostrar al hombre maravilloso en que el Señor lo podía convertir, sino "para revelar a su Hijo en mí", Gálatas 1:16.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

jueves, 2 de febrero de 2017

Mujeres de la Palabra - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Febrero 2. La apremiante fuerza del llamado

"¡Ay de mí si no anunciara el evangelio!", 1 Corintios 9:16.
Ten cuidado de rehusarte a escuchar el llamamiento de Dios. Todo el que es salvo está llamado a dar testimonio de ese hecho. Sin embargo, este testimonio no es lo mismo que el llamado a predicar, sino que es tan sólo una ilustración que podemos utilizar cuando predicamos. En este versículo Pablo se estaba refiriendo a los agudos dolores producidos en él por la fuerza apremiante del llamado a predicar el Evangelio. Nunca trates de aplicar a las personas que están siendo llamadas por Dios para salvación, lo que Pablo dijo con respecto al llamado a predicar. No hay nada más fácil que ser salvo, porque es la obra soberana de Dios: "Mirad a mí y sed salvos", Isaías 45:22. Nuestro Señor nunca exige las mismas condiciones para el discipulado que para la salvación. Nosotros hemos sido conducidos inevitablemente a la salvación por medio de la Cruz de Cristo. Pero el discipulado lleva en sí una opción: "Si alguno…", Lucas 14:26.
Las palabras de Pablo tienen que ver con que seamos hechos siervos de Jesucristo y nunca se nos pide permiso en cuanto a qué haremos o a dónde iremos. Dios nos vuelve como pan partido y vino derramado para glorificarse. Ser apartado para el Evangelio significa poder oír el llamamiento de Dios (Romanos 1:1). Cuando alguien comienza a oír ese llamado, se produce un sufrimiento digno del nombre de Cristo.
De repente, toda ambición, todo deseo de la vida y todo punto de vista personal son completamente aniquilados y extinguidos. Únicamente permanece esta verdad: apartado para el Evangelio. ¡Ay del corazón que trata de encaminarse en cualquier otra dirección una vez que ha recibido el llamado! El Instituto de Entrenamiento Bíblico existe con el propósito de que cada uno pueda saber si en este lugar Dios tiene o no, a un hombre o una mujer que verdaderamente se interese en proclamar su Evangelio y para ver si Él los toma para este propósito. Una vez que el llamado de Dios se apodere de ustedes, cuídense de los llamamientos que le hacen competencia.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

miércoles, 1 de febrero de 2017

La batalla por el control - Nancy DeMoss Wolgemuth

Febrero 1. El llamamiento divino

"No me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio...", 1 Corintios 1:17.
Pablo afirma en este versículo que el llamado de Dios es a predicar el Evangelio. Pero recuerda lo que el apóstol quiere decir con evangelio, esto es, la realidad de la redención en nuestro Señor Jesucristo. Nosotros tenemos la tendencia a convertir la santificación en la meta de lo que predicamos. Pablo se refiere a las experiencias personales únicamente a manera de ilustración, no como la finalidad del tema.
No fuimos comisionados para predicar la salvación o la santificación, sino para levantar a Jesucristo (ver Juan 12:32). Es injusto decir que en la redención Jesucristo sufrió dolores de parto para volverme a mí un santo. Jesucristo sufrió en la redención para redimir al mundo entero y colocarlo perfectamente íntegro y restaurado ante el trono de Dios. El hecho de que nosotros podamos experimentar la redención ilustra el poder de su realidad, pero esa experiencia es una consecuencia y no el objetivo de la redención. Si Dios fuera humano, ¡cuán hastiado y cansado estaría de los continuos ruegos que hacemos luz por nuestra salvación y santificación! ¡Le imponemos cargas desde que amanece hasta que anochece pidiéndole que nos dé cosas, o que nos libre de algo! Pero cuando finalmente tocamos el fundamento sólido de la realidad del Evangelio de Dios, nunca más lo molestamos con nuestras pequeñas quejas personales.
La única pasión en la vida de Pablo era proclamar el Evangelio. Él recibió con beneplácito las angustias, desilusiones y tribulaciones por una sola razón: estas circunstancias lo mantenían imperturbable en su devoción al Evangelio de Dios.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

martes, 31 de enero de 2017

El mandamiento más importante - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Enero 31. ¿Comprendes tu llamamiento?

"...Apartado para el evangelio de Dios...", Romanos 1:1
Nuestro llamado principal no es a ser hombres y mujeres santos, sino pregoneros del Evangelio de Dios.
Lo único que es de suma importancia es que el Evangelio sea reconocido como la realidad duradera. La realidad no es la bondad humana, ni la santidad, ni el cielo, ni el infierno. Es la redención. Hoy en día, la necesidad más vital que tiene el obrero cristiano es percibir esta realidad. Como obreros, debemos acostumbrarnos a la revelación de que la redención es la única realidad. La santidad personal es un efecto de la redención y no la causa de ella. Si colocamos nuestra fe en la bondad humana, nos hundiremos cuando venga la prueba.
Pablo no dijo que él se separó a sí mismo, sino que: "cuando agradó a Dios, que me apartó...", Gálatas 1:15. Pablo no se interesaba demasiado en su propio carácter. Mientras nuestros ojos estén enfocados en nuestra santidad personal, jamás ni siquiera nos acercaremos a la plena realidad de la redención. Los obreros cristianos fracasan porque ubican su deseo de santidad personal por encima del deseo de conocer a Dios.
“No me pidas que me enfrente a la cruda realidad de la redención en nombre de la inmundicia de la vida humana que ahora me circunda. Lo que yo quiero es cualquier cosa que Dios pueda hacer por mí para hacerme más deseable ante mis propios ojos”. Hablar de esa manera indica que la verdad del Evangelio de Dios no ha comenzado a tocarme y que no existe una arrojada entrega al Señor. Dios no puede liberarme mientras mi interés se encuentre solamente en mi propio carácter. Pablo no era consciente de sí mismo. Estaba entregado a Dios, sin medir las consecuencias, rendido totalmente, y separado por Él para un propósito: proclamar el Evangelio de Dios (ver Romanos 9:3).

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

lunes, 30 de enero de 2017

No estás sola declarando la Verdad - Nancy DeMoss Wolgemuth

Enero 30. El dilema de la obediencia

"Samuel... temía contar la visión a Elí", 1 Samuel 3:15
Dios nunca nos habla en formas impresionantes y dramáticas, pero sí en modos que fácilmente podemos malinterpretar. Entonces decimos: "Me pregunto si esa es la voz de Dios..." Isaías manifestó que el Señor le habló con mano fuerte, es decir, por la presión de sus circunstancias (Isaías 8:11). Sin la mano soberana del mismo Dios, nada afecta nuestras vidas. ¿Podemos discernir su mano obrando, o percibimos las circunstancias como simples acontecimientos?
Forma el hábito de decir: “Habla, Jehová”, y la vida se volverá un idilio (1 Samuel 3:9). Cada vez que las circunstancias te apremien, di: Habla, SEÑOR y toma tiempo para escuchar. La disciplina es más que un medio de corrección y tiene el propósito de llevarme al punto en que diga: Habla, Jehová. Trae a tu memoria una ocasión cuando Dios te haya hablado. ¿Recuerdas lo que te dijo? ¿Fue Lucas 11:13, 1 Tesalonicenses 5:23? A medida que escuchamos, nuestros oídos se vuelven más sensibles y, como Jesús, escucharemos a Dios todo el tiempo.
¿Debo decirle a "mi Elí" lo que el Señor me ha manifestado? Aquí es donde surge el dilema de la obediencia. Desobedecemos a Dios cuando asumimos el rol aficionado de "divinas providencias" y pensamos: “Debo proteger a Elí”, el cual representa a las mejores personas que conocemos. El Señor no le dijo a Samuel que le contara a Elí; él tuvo que decirlo por su cuenta. El mensaje de Dios para ti podría lastimar a "tu Elí" pero tratar de impedir el sufrimiento en la vida de otra persona resulta ser un obstáculo entre tu alma y Dios. Si evitas que a alguien le corten su mano derecha o le saquen su ojo derecho, es por tu cuenta y riesgo (ver Mateo 5:29-30).
Nunca pidas el consejo de alguien con respecto a cualquier cosa sobre la que Dios te haga tomar una decisión delante de Él. Si pides consejo, casi siempre terminarás involucrándote con Satanás. "...No me apresuré a consultar con carne y sangre", Gálatas 1:16.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

domingo, 29 de enero de 2017

La vida interior: 4 razones para tener un tiempo de quietud - Nancy DeMoss Wolgemuth

Enero 29. ¡Cómo pudo alguien ser tan ignorante!

“... ¿Quién eres, Señor?...” Hechos 26:15
"...Jehová me habló de esta manera con mano fuerte..." Isaías 8:11. Cuando el Señor habla no hay escapatoria. Él siempre viene a nosotros utilizando su autoridad y apoderándose de nuestro entendimiento. ¿Has oído directamente la voz de Dios? Si es así, no puedes entender mal la persistencia íntima con la cual te ha hablado. Dios se expresa en el idioma que tú conoces mejor; no por medio de tus oídos, sino a través de tus circunstancias.
Él debe destruir la obstinada confianza en nuestras propias convicciones. Decimos: "Yo sé que esto es lo que debería hacer"; y de repente la voz del Señor nos habla en una forma que nos abruma, revelando la profundidad de nuestra ignorancia. Manifestamos nuestra falta de conocimiento de Él en la manera en que hemos decidido servirle; servimos a un espíritu que no es el suyo, lo herimos por la defensa que presentamos de Él; y presionamos sus exigencias en el espíritu del diablo.
Nuestras palabras suenan bien, pero el espíritu es el de un enemigo. "Los reprendió diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois", Lucas 9:55. En 1 Corintios 13 se describe el espíritu de nuestro Señor en sus defensores.
¿He estado persiguiendo a Jesús por la determinación impaciente de servirle a mi manera? Si siento que he cumplido con mi deber, pero he lastimado al Señor en el proceso, puedo estar seguro de que ese no era mi deber porque no lo fomentó un espíritu afable y apacible, sino el espíritu de mi satisfacción personal.
¡Nosotros suponemos que todo lo que sea desagradable es nuestro deber! ¿Acaso eso se parece en algo al espíritu de nuestro Señor? "... El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado..." Salmos 40:8.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

sábado, 28 de enero de 2017

La crisis de identidad más peligrosa - Mónica Hall

Clamor del alma deprimida a Dios - PAUL TAUTGES

El pecado de hablar demasiado - Paul Tautges

Enero 28. ¡Cómo pudo alguien perseguir tanto a Jesús!

"Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" Hechos 26:14
¿Estás empeñado en seguir a Dios a tu manera? Nunca nos libraremos de esta trampa hasta que se nos lleve a la experiencia del bautismo en el Espíritu Santo y fuego (Mateo 3:11). La obstinación y la terquedad siempre lastiman a Jesucristo. Quizás no hieran a nadie más, pero hieren a su Espíritu. Siempre que somos obstinados, voluntariosos y que nos empeñamos en nuestras propias ambiciones, herimos a Jesús. Cada vez que defendemos nuestros derechos y persistimos en que no vamos a ceder, estamos persiguiendo a Jesús. Cada vez que insistimos en nuestra dignidad, estamos contristando y perturbando a su Espíritu de modo sistemático. Y cuando finalmente entendemos que es a Jesús a quien hemos estado persiguiendo todo el tiempo, esto se convierte en la más abrumadora revelación.
¿Es la Palabra de Dios muy penetrante y cortante en mí cuando te la transmito, o mi vida traiciona lo que enseño? Puedo dar lecciones sobre la santificación y, aun así, manifestar el espíritu de Satanás, el mismo espíritu que persigue a Jesucristo. Su Espíritu sólo está consciente de una cosa: la perfecta unidad con el Padre. Él nos dice: "Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mi; que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas", Mateo 11:29. Todo lo que hago debería tener como base una perfecta unidad con Él y no la determinación voluntariosa de ser piadoso. Esto implica que las personas fácilmente pueden aprovecharse de mí, pasarse de listas conmigo o ignorarme por completo; pero, si me someto a estas circunstancias por causa de ÉI, impediré que Jesucristo sea perseguido.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

viernes, 27 de enero de 2017

La Biblia transforma tu vida - Alejandro Anchondo

Manejando mis emociones - Pilar Herrera

En la presencia del Señor - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Enero 27. Mira de nuevo y piensa

"...No os angustiéis por vuestra vida..." Mateo 6:25
Una amonestación que resulta necesario repetir es que las preocupaciones de este siglo y el engaño de las riquezas y la codicia de otras cosas, ahogarán la vida de Dios en nosotros (Mateo 13:22). Nunca estamos libres de las repetidas oleadas de esta invasión. Si el ataque no es por la ropa y el alimento, será por el dinero o la falta de él, por amigos o la falta de ellos, o por las circunstancias difíciles. Es una invasión continua y si impedimos que el Espíritu de Dios levante bandera en su contra, estas situaciones entrarán como una inundación.
"Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida...". Nuestro Señor manifiesta que tengamos cuidado de una sola cosa: nuestra relación con Él. Pero, nuestro sentido común grita estrepitosamente y dice: “Eso es absurdo, yo debo pensar en cómo voy a vivir, debo tomar en cuenta que voy a comer y beber". Pero, Jesús dice que no debemos hacerlo. No nos permitamos creer que Él lo dice sin entender nuestras circunstancias particulares. Jesucristo las conoce mejor que nosotros mismos y Él declara que no debemos pensar en ellas de manera que se conviertan en la preocupación fundamental de nuestra existencia.
Siempre que en nuestra vida haya intereses en pugna, asegurémonos de darle prioridad a nuestra relación con Dios.
"...Basta a cada día su propio mal", Mateo 6:34. ¿Cuánto mal ha empezado a amenazarte en este día? ¿Qué clase de perversos diablillos han estado investigando tu vida y te preguntan por tus planes para el mes entrante o para el próximo año? Jesús nos dice que no nos afanemos por ninguna de esas cosas. Mira de nuevo y piensa. Mantén tus pensamientos en el "mucho más" de tu Padre celestial, Mateo 6:30.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

jueves, 26 de enero de 2017

La tierra - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Enero 26. Mira de nuevo y conságrate

"Y si a la hierba del campo... Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros...?" Mateo 6:30
Una afirmación sencilla de Jesús siempre resulta ser un enigma para nosotros, si no somos personas sencillas. ¿Cómo podemos mantener la simplicidad de Jesús para poder entenderlo? Si recibimos su Espíritu, lo reconocemos y confiamos en Él; si lo obedecemos a medida que nos presenta la verdad de su Palabra, entonces la vida se volverá sorprendentemente sencilla. Jesús nos pide que pensemos en que si a la hierba del campo Dios la viste así, ¿no hará mucho más por ti, si mantienes correcta tu relación con Él?
Cada vez que retrocedemos en la comunión con Dios es porque irrespetuosamente pensamos saber más que Jesucristo, y hemos dejado que se asienten las preocupaciones de este siglo (Mateo 13:22), mientras que olvidamos el mucho más de nuestro Padre Celestial.
"Mirad las aves del cielo..." (Mateo 6:26): Su función es obedecer los instintos que Dios colocó en ellas, y Él las cuida. Jesús dijo que si tu tienes una relación correcta con Él y le obedeces a su Espíritu que vive en ti, Dios también cuidará tus "plumas".
"Considerad los lirios del campo..." (Mateo 6:28): Crecen donde están sembrados. Muchos de nosotros nos rehusamos a crecer donde Dios nos siembra y, por consiguiente, no echamos raíces en ninguna parte. Jesús dijo que si obedecemos la vida que Dios nos ha dado, El cuidará de todo lo demás. ¿Mintió Jesucristo? ¿Estamos experimentando el mucho más que nos prometió? Si no es así, se debe a que no estamos obedeciendo la vida dentro de nosotros y porque hemos llenado nuestra mente de preocupaciones y pensamientos confusos. ¿Cuánto tiempo hemos desperdiciado al hacerle a Dios preguntas sin sentido, cuando deberíamos estar completamente libres para concentrarnos en nuestro servicio para Él? La consagración es el acto de separarnos continuamente de todo excepto de aquello para lo cual Dios nos ha llamado. No nos consagramos una sola vez y para siempre, sino que es un proceso permanente ¿Nos estamos separando y mirando a Dios cada día de nuestra vida?

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

miércoles, 25 de enero de 2017

Más allá del tiempo de quietud con Dios - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Enero 25. Deja espacio para Dios

"Pero cuando agradó a Dios...", Gálatas 1:15
Como siervos de Dios debemos aprender a hacer lugar para Él, es decir, darle "libertad de acción". Calculamos, estimamos y predecimos que esto o aquello sucederá, pero se nos olvida darle cabida a Dios para que Él siga adelante como quiera. ¿Nos sorprendería si Dios hiciera su entrada en nuestra reunión o predicación de una manera que nunca hubiéramos esperado? No busques que Dios intervenga de una forma particular, sólo búscalo a Él: La manera de hacerle espacio a Dios es esperando que se presente, pero no de un cierto modo. Por mucho que conozcamos a Dios, la gran lección que debemos aprender es que Él puede irrumpir en cualquier momento. Somos propensos a pasar por alto este elemento de sorpresa. Sin embargo, Dios nunca obra de una manera diferente. Él entra repentinamente en nuestra vida: "... cuando Dios...tuvo a bien" Gálatas 1:15, LBLA.
Mantén tu vida en un contacto tan permanente con Dios que se pueda manifestar su poder sorprendente en cualquier momento. Vive siempre a la expectativa y dale lugar para que entre cuando Él lo decida.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.