Versículo para hoy:

sábado, 15 de octubre de 2022

ANC Podcast | Una mirada a la vida de Balaam, día 2




Octubre 15 La clave del mensaje misionero - OSWALD CHAMBERS

"Él es la propiciación por nuestros pecados y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo", 1 Juan 2:2

La clave del mensaje misionero es la propiciación de Jesucristo, su sacrificio por nosotros que satisfizo completamente la ira de Dios. Observa cualquier otro aspecto de la obra de Cristo, como la cura, la salvación o la santificación y verás que no tiene nada de ilimitado. Pero, ¡el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!, eso sí es ilimitado. El mensaje misionero se basa en la importancia ilimitada de Jesucristo como la propiciación por nuestros pecados y un misionero es alguien que está empapado de la verdad de esa revelación. 

La verdadera clave del mensaje misionero es el aspecto "remisorio" de la vida de Cristo; no su benevolencia ni su bondad y ni siquiera su revelación de la paternidad de Dios. El más grande mensaje y de ilimitada importancia, es la proclamación de que Él es la propiciación por nuestros pecados. El mensaje misionero no es nacionalista, no distingue naciones e individuos, porque es para todo el mundo.

Cuando el Espíritu Santo vino a mi vida, no consideró mis prejuicios o predilecciones; sencillamente me unió al Señor Jesús. 

Un misionero es alguien que está comprometido, como en un matrimonio, con la misión y el propósito dados por su Señor y Maestro. No tiene que proclamar su propio punto de vista, sino al Cordero de Dios. Pero es más fácil pertenecer a un grupo que simplemente cuenta lo que Jesucristo hizo por mí, o volverse un devoto de la sanidad divina o de cierto tipo especial de santificación, o del bautismo del Espíritu Santo. Pablo no dijo: "¡Ay de mí si no anunciara lo que Cristo hizo por mí!", sino: "¡Ay de mí si no anunciara el evangelio!" 1 Corintios 9:16. El mensaje del Evangelio es: "¡El Cordero de Dios quita el pecado del mundo!"

viernes, 14 de octubre de 2022

ANC Podcast | Una mirada a la vida de Balaam, día 1 - Nancy DeMoss de Wolgemuth




Octubre 14 La clave para el misionero - OSWALD CHAMBERS

"Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones", Mateo 28:18-20

La clave para la obra del misionero es la autoridad de Jesucristo, no la necesidad de los perdidos. Tenemos la inclinación a considerar al Señor como nuestro asistente en las actividades que emprendemos para Dios. Pero Él se declara como el absoluto, soberano y supremo Señor sobre sus discípulos. No dice que los perdidos se condenarán si no vamos. Dice sencillamente: "Por tanto, id y haced discípulos de todas las naciones". Dice: "Id, apoyados en la verdad revelada de mi soberanía; enseñen y prediquen basados en la experiencia viva que han tenido conmigo". 

"Pero los once discípulos se fueron... al monte donde Jesús les había ordenado", Mateo 28:16. Si quiero conocer la soberanía universal de Cristo, debo conocerlo a Él personalmente. Debo tomar tiempo para adorar al Ser cuyo nombre llevo. Jesús dice: "Venid a mí" y ese es el punto de encuentro con Él. ¿Estás trabajado y cargado? ¡Muchos misioneros lo están! Pasamos completamente por alto estas maravillosas palabras del Soberano universal, pero son las palabras de Jesús para sus discípulos aquí y ahora. 

"Por tanto, id". Ir simplemente quiere decir vivir. Hechos 1:8 es la descripción sobre cómo ir. Jesús no dijo en este versículo: "Id a Jerusalén, a Judea y a Samaria", sino "Me seréis testigos en todos estos lugares". Él se hace cargo del trabajo de enviarnos. 

"Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros", Juan 15:7. Esta es la manera de seguir andando. Es indiferente dónde nos coloca, porque en su soberanía Dios dispone nuestras "idas". 

"Pero de ninguna cosa hago caso ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo y el ministerio que recibí del Señor", Hechos 20:24. Esa es la manera de seguir andando hasta que nos vayamos de esta vida.

jueves, 13 de octubre de 2022

Octubre 13 Desánimo individual y crecimiento personal - OSWALD CHAMBERS

"Crecido ya Moisés, salió a visitar a sus hermanos. Los vio en sus duras tareas", Éxodo 2:11

Al ver Moisés la opresión de su pueblo, se convenció de que era él quien debía librarlo y con la justa indignación de su propio espíritu, empezó a corregir sus males. Pero después de que Moisés dio el primer golpe a favor de Dios y de la justicia, Él permitió que se desanimara por completo y lo envió al desierto a apacentar ovejas por 40 años. Al finalizar ese tiempo, Dios se le apareció y le dijo que fuera y sacara a su pueblo. Pero Moisés respondió: "¿Quién soy yo para que vaya...?" Éxodo 3:10-11. Inicialmente Moisés comprendió que él libertaría al pueblo, pero primero necesitaba ser entrenado y disciplinado por Dios. En el aspecto individual tenía razón, pero no sería la persona indicada para esa obra hasta que hubiera aprendido a tener verdadera comunión y unidad con Dios.

Podemos tener la visión de Dios y una comprensión muy clara de lo que Él quiere y, sin embargo, cuando comenzamos a trabajar surge algo equivalente a los 40 años de Moisés en el desierto. Es como si Dios lo hubiera olvidado todo y cuando estamos completamente desanimados, Él renueva su llamamiento y entonces empezamos a temblar y a decir: "¿Quién soy yo para que vaya...?" Debemos aprender que el primer gran paso de Dios se resume en estas palabras: "'YO SOY EL QUE SOY', me envió a vosotros", ver Éxodo 3:14. Debemos aprender, también, que nuestros esfuerzos individuales para Dios son una falta de respeto. Nuestra individualidad debe resplandecer por medio de una relación personal con Él (ver Mateo 3:17). Nos fijamos en la perspectiva individual de las cosas; tenemos la visión y podemos decir: "Sé que esto es lo que Dios quiere que haga"; pero no hemos aprendido a acomodarnos al paso de Él. 

Si estás enfrentando un tiempo de desánimo, hay otro de gran crecimiento personal más adelante. 

miércoles, 12 de octubre de 2022

Octubre 12 Acomodándote al paso de Dios - OSWALD CHAMBERS

"Caminó, pues, Enoc con Dios..." Génesis 5:24

La verdadera prueba de la vida espiritual de una persona y de su carácter no es lo que hace en los tiempos excepcionales de su vida, sino lo que hace en los tiempos comunes y corrientes, cuando no ocurre nada asombroso ni excitante. El valor de una persona se revela por su actitud hacia lo común, cuando no se encuentra delante de las luces del teatro (ver Juan 1:35-37). Acomodarse y mantenerse al paso de Dios es un asunto doloroso que implica recobrar energías espirituales. Al aprender a caminar con Él, siempre tenemos la dificultad de acomodarnos a su paso. Pero cuando por fin lo logramos, la única característica evidente es su vida. El individuo desaparece por su unión personal con el Señor y sólo se manifiestan el paso y el poder de Dios. 

Es difícil ajustamos al ritmo de Dios, porque cuando comenzamos a caminar con Él, encontramos que antes de haber dado tres pasos Él ya se nos ha adelantado. Como Dios tiene diferentes formas de hacer las cosas, debemos entrenarnos y disciplinarnos en sus métodos. Se dijo de Jesús: "No se cansará ni desmayará", Isaías 42:4, porque nunca actuó según su propio punto de vista, sino siempre de acuerdo con la perspectivas de su Padre. Nosotros debemos aprender a hacer lo mismo. La verdadera espiritualidad se aprende por el ambiente que nos rodea, no por el razonamiento. El Espíritu de Dios cambia la atmósfera de nuestra forma de mirar las circunstancias y éstas comienzan a ser posibles como nunca antes. Acomodarse al paso de Dios significa estar unidos con Él, y nada menos que eso. Aunque alcanzarlo toma mucho tiempo, persevera en ello. No te desanimes debido a que el dolor es agudo en este momento. Persevera y pronto hallarás que tienes una nueva visión y un nuevo propósito.

martes, 11 de octubre de 2022

Octubre 11 ¿Qué, después del silencio de Dios? - OSWALD CHAMBERS

"Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba", Juan 11:6

¿Te ha confiado Dios uno de sus silencios, un silencio que está lleno de significado? Los silencios de Dios son sus respuestas. ¡Solo piensa en esos días de absoluto silencio en la casa de Betania! (ver Juan 11:1-23) ¿Hay en tu vida algo comparable a esos días? ¿Puede Dios confiar en ti de esa manera, o aún estás pidiendo una respuesta visible? Dios te dará las bendiciones que pidas si no avanzas un paso más sin ellas, pero su silencio indica que te está llevando a una maravillosa comprensión de sí mismo. ¿Te estás lamentando ante Él porque no has tenido una respuesta audible? Cuando no lo puedas oír, hallarás que ha confiado en ti de la manera más íntima posible, con un silencio absoluto. No un silencio desesperado, sino grato, porque vio que podías soportar una revelación aun mayor. Si Dios te ha contestado con su silencio, alábalo, porque te está introduciendo en el gran caudal de sus propósitos. La manifestación real de su respuesta, en el tiempo, es un asunto de su soberanía. El tiempo no significa nada para Él. Es posible que por algún tiempo hayas dicho: "Le pedí a Dios un pan y me dio una piedra". No es así y hoy descubres que te dio el pan de vida (ver Juan 6:35). 

Un aspecto maravilloso acerca del silencio de Dios es que su quietud te contagia y adquieres una confianza plena, de modo que puedas decir: "Sé que Dios me ha oído". Su silencio es la prueba de que lo ha hecho. Mientras tengas la idea de que Dios te bendecirá en respuesta a la oración, Él lo hará, pero nunca te dará la gracia de su silencio. Si Jesucristo te está llevando a comprender que la oración tiene el propósito de glorificar a su Padre, entonces la primera señal que te dará de su intimidad es el silencio.

lunes, 10 de octubre de 2022

Octubre 10 ¿Cómo lo sabré? - OSWALD CHAMBERS

"Respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre... porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos y las revelaste a los niños", Mateo 11:25

No crecemos paso a paso en una relación espiritual; la tenemos o no la tenemos. Dios no nos limpia más y más del pecado, sino que, si andamos en la luz, somos limpios de todo pecado. Es cuestión de obedecer. Y una vez que lo hacemos, la relación se perfecciona en seguida. Pero si dejamos de obedecer siquiera por un instante, inmediatamente la oscuridad y la muerte empiezan a obrar. 

Todas las verdades reveladas de Dios permanecen selladas hasta cuando se abren para nosotros por medio de la obediencia. Nunca podrás descubrirlas con la filosofía o la meditación. Tan pronto obedeces, un rayo de luz aparece. Deja que la verdad de Dios actúe en ti sumergiéndote en ella y no preocupándote por ella. Sólo la puedes conocer si dejas de intentar descubrirla y naces de nuevo. Obedece a Dios en lo que te muestre e inmediatamente te revelará la siguiente verdad. Podrías leer volúmenes enteros acerca de la obra del Espíritu Santo, cuando cinco minutos de obediencia inmediata y diligente harían que todo fuera tan claro como la luz del sol. No digas: "¡Supongo que algún día comprenderé estas cosas!" Puedes entenderlas ahora. Y no es el estudio el que te da entendimiento, sino el obedecer. La más mínima obediencia abre los cielos para que las verdades más profundas de Dios sean tuyas en seguida. Pero Dios solamente te revelará más verdades acerca de Él, cuando hayas obedecido lo que ya conoces. Ten cuidado de creerte uno de los "sabios y entendidos". 

domingo, 9 de octubre de 2022

Octubre 9 ¡Recobra la compostura! - OSWALD CHAMBERS

"Presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos", Romanos 6:13

No puedo salvarme y santificarme a mí mismo; no puedo ofrecer una expiación por el pecado; no puedo redimir al mundo; no puedo volver bueno lo malo, purificar lo impuro o santificar lo pecaminoso. Todo esto hace parte de la obra soberana de Dios. ¿Tengo fe en lo que hizo Jesucristo? Él ha llevado a cabo una perfecta expiación. ¿He adquirido el hábito de hacerme consciente de ello todo el tiempo? Nuestra mayor necesidad no es hacer cosas, sino creer cosas. La redención de Cristo no es una experiencia; es el gran acto que Dios realizó por medio de Cristo, en el cual yo debo edificar mi fe. Si la edifico sobre mi propia experiencia, adopto un estilo de vida muy contrario a las Escrituras, viviendo aislado y con mis ojos puestos únicamente en mi santidad. Cuídate de la piedad que no está fundamentada en la expiación de nuestro Señor porque sólo sirve para generar una vida aislada. Es inútil para Dios y un estorbo para los hombres. Mide todas las experiencias que tengas con la medida que es el mismo Señor. No podemos hacer nada que le agrade a Dios, si no lo edificamos deliberadamente sobre el fundamento de la expiación de Cristo en la cruz. 

La expiación debe manifestarse de una manera práctica y modesta en mi vida. Cada vez que obedezco, la absoluta Deidad del Señor está a mi favor, de modo que su gracia y mi obediencia natural están en perfecta armonía. Como la obediencia implica que he confiado totalmente en la expiación, cuando obedezco me encuentro de inmediato con el gozo sobrenatural de la gracia de Dios. 

Guárdate de la piedad humana que niega la realidad de la vida natural; es un engaño. Sométete continuamente a la prueba de la expiación y hazte la pregunta: ¿Dónde está el discernimiento de la expiación en esto y aquello?

sábado, 8 de octubre de 2022

Octubre 8 La exclusividad de Cristo - OSWALD CHAMBERS

"Venid a mí...", Mateo 11:28

¿No es humillante que nos digan que debemos ir a Jesús? Pensemos en las circunstancias por las que no queremos acudir a Él. Si quieres saber cuán auténtico eres, pruébate con las palabras: "Venid a mí". En cada punto en el que no seas auténtico, discutirás antes que ir, buscarás evasivas antes que ir, te someterás al dolor antes que ir y harás cualquier cosa antes que transitar el último trecho de ese camino de aparente e inexpresable locura, para decir: "Vengo tal como soy". Incluso hasta la más insignificante medida de irrespeto espiritual siempre se hará evidente porque estás esperando que Dios te pida hacer algo muy grande, cuando todo lo que te está diciendo es: "Venid".

"Venid a mí..." Cuando oigas estas palabras, sabrás que algo te sucederá antes de que puedas ir a Él. El Espíritu Santo te mostrará todo lo que debes hacer y lo que sea necesario para desarraigar aquello que te está impidiendo ir a Jesús. Nunca podrás avanzar, si no estás dispuesto a hacerlo. El Espíritu Santo sacará a la luz esa fortaleza inexpugnable que hay en ti, únicamente cuando estés dispuesto a permitírselo.

Muchas veces te has acercado a Dios con tus peticiones y te has ido pensando: "¡Esta vez realmente conseguí lo que quería!" Y sin embargo, te has ido sin nada, mientras todo el tiempo Dios ha estado con las manos extendidas, no solo para recibirte, sino también para que tú lo recibas a Él. Piensa en la invencible e incansable paciencia de Jesús quien amorosamente te dice: Venid a mí.

viernes, 7 de octubre de 2022

Octubre 7 La reconciliación - OSWALD CHAMBERS

"Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en Él", 2 Corintios 5:21

El pecado implica un vínculo fundamental. No es hacer lo malo, sino ser malo, una deliberada y decidida independencia de Dios. La fe cristiana lo basa todo en la extrema y categórica naturaleza pecaminosa. Otras creencias se ocupan de los pecados; pero solamente la Biblia se ocupa del pecado. Lo primero que Jesucristo enfrentó en la gente fue la herencia pecaminosa. Y como esto lo hemos pasado por alto en nuestra predicación, el mensaje del Evangelio ha perdido su aguijón y su poder explosivo. 

La verdad revelada de la Biblia no es que Jesucristo tomó sobre sí los pecados de nuestra carne, sino la herencia pecaminosa, la cual ningún hombre puede siquiera tocar. Dios "hizo pecado" a su propio Hijo para poder hacer del pecador un santo. A lo largo de toda la Biblia se revela que nuestro Señor tomó sobre sí el pecado del mundo porque se identificó con nosotros y no porque simpatizó con nosotros. Él deliberadamente cargó sobre sus hombros y llevó en su cuerpo todo el pecado acumulado de la raza humana. El que no conoció pecado, por nosotros se hizo pecado. Y de esta manera colocó a todos los hombres sobre la única base de la redención. Jesucristo reconcilió a la humanidad, poniéndola de nuevo donde Dios había planeado que estuviera. Y ahora cualquiera puede experimentar esa reconciliación, pues es llevado a una unión con Dios sobre la base de lo que nuestro Señor hizo en la cruz. 

Un hombre no puede redimirse a sí mismo. La redención es la obra absolutamente terminada y completa de Dios, y su aplicación en las personas depende de la acción individual, de la respuesta de cada uno. Siempre debemos distinguir entre la verdad revelada de la redención y la experiencia consciente de la salvación que vive una persona.

jueves, 6 de octubre de 2022

Octubre 6 Una nueva inclinación - OSWALD CHAMBERS

 "Cuando agradó a Dios... revelar a su Hijo en mí", Gálatas 1:15-16

¿Cuál es el problema al que se enfrenta Jesucristo si me va a regenerar? Poseo una herencia ante la cual no tengo nada que decir o decidir. No soy santo, ni es posible que lo sea y si lo único que Jesucristo puede hacer es decirme que debo ser santo, su enseñanza sólo me lleva a la desesperación. Pero, si Él es verdaderamente un "regenerador", la persona que me puede impartir su propia herencia de santidad, entonces empiezo a comprender lo que quiere decir cuando afirma que debo ser santo. La redención implica que Jesucristo puede heredarle a cualquiera la naturaleza que estaba en Él y todas las normas que nos da se basan en esa naturaleza. Su enseñanza es para la vida que Él pone dentro de nosotros. La acción apropiada de mi parte es sencillamente estar de acuerdo con el veredicto de Dios sobre el pecado en cuanto a que ya fue juzgado en la cruz de Jesucristo.

  Lo que nos enseña el Nuevo Testamento sobre la regeneración es que cuando una persona ha sido tocada por la conciencia de su necesidad, Dios impartirá el Espíritu Santo al espíritu humano, el cual será vivificado por el Espíritu del Hijo de Dios "hasta que Cristo sea formado en vosotros", Gálatas 4:19. El milagro moral de la redención es que Dios me puede infundir una nueva naturaleza por medio de la cual puedo vivir una vida completamente nueva. Cuando, por fin, mi necesidad toca fondo y conozco mis propias limitaciones, Jesús dice: Bienaventurado. Pero debo llegar a ese punto. Dios no puede poner en mí, un ser con responsabilidad moral, la naturaleza de Jesucristo, si no soy consciente de que la necesito. 

 Así como la naturaleza pecaminosa entró en la humanidad por un hombre, también el Espíritu Santo entró en la raza humana por otro Hombre (ver Romanos 5:12-19). La redención significa que puedo ser libre de la herencia del pecado y que por medio de Jesucristo puedo recibir una herencia pura e inmaculada, es decir, el Espíritu Santo.

Octubre 5 La predisposición a la degeneración - OSWALD CHAMBERS

"Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron", Romanos 5:12

La Biblia no dice que Dios castigó a la raza humana por el pecado de un hombre, sino que la naturaleza del pecado, es decir, la atribución de tener derecho sobre mí mismo, entró en la raza humana por un hombre. Pero, también dice que otro Hombre tomó sobre sí el pecado de la humanidad y lo quitó (ver Hebreos 9:26). Esta es una revelación infinitamente más profunda. La esencia y sustancia del pecado no es la inmoralidad, o hacer lo malo, sino la naturaleza de la autorrealización que nos lleva a decir: "Yo soy mi propio dios". Esta naturaleza se puede manifestar en una decorosa moralidad o en una indecente inmoralidad, pero siempre tiene la misma base, la cual es la atribución del derecho sobre mí mismo. Cuando nuestro Señor enfrento a personas que poseían todas las fuerzas del mal y a personas de vida limpia, moral y recta, no prestó ninguna atención a la degradación moral de los unos ni a los logros morales de los otros. Él vio lo que nosotros no vemos: la naturaleza del hombre. 

El pecado es algo con lo que nací y que está fuera de mi alcance. Solo Dios lo puede alcanzar mediante la redención. En la cruz de Jesucristo, Él redimió a toda la raza humana de la condenación que merecía debido a la herencia del pecado. En ningún caso Dios hace responsable a una persona por haber heredado el pecado y tampoco condena a nadie por esa causa. La condenación viene cuando comprendo que Jesucristo vino a librarme del pecado y me niego a dejar que lo haga. Es en ese momento cuando obtengo el sello de la condenación. Y esta es la condenación (el momento crítico): "la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz", Juan 3:19.

martes, 4 de octubre de 2022

Octubre 4 La visión y la verdad - OSWALD CHAMBERS

"Llamados a ser santos", 1 Corintios 1:2

Da gracias a Dios porque puedes ver todo lo que aún no has llegado a ser. Has tenido la visión, pero de ninguna manera has alcanzado la realidad todavía. Es cuando estamos en el valle que la mayoría de nosotros retrocede y donde comprobamos si seremos elegidos. Nosotros no estamos muy bien preparados para los golpes y moretones que han de venir, si vamos a ser transformados de acuerdo con la visión.

Hemos visto lo que no somos y lo que Dios quiere que seamos, pero ¿estamos dispuestos a ser golpeados para que la visión sea moldeada y podamos ser utilizados por Dios? Los golpes siempre vienen de una manera ordinaria y por medio de gente común y corriente. 

En ocasiones no sabemos cuál es el propósito de Dios. Permitir que la visión se convierta en parte de mi carácter real depende de mí, no de Él. Si preferimos descansar en la cima y vivir del recuerdo de la visión, no seremos de ninguna utilidad en los asuntos ordinarios que conforman la vida humana. Debemos aprender a vivir confiando en la visión, no en un éxtasis o en una contemplación consciente de Dios. Esto implica vivir las realidades de nuestra vida a la luz de la visión, hasta que la verdad de la visión se cumpla en nosotros. Toda nuestra preparación se encamina hacia esa dirección. Aprende a agradecer a Dios por permitirte conocer sus exigencias. 

Nuestro pequeño "yo soy" siempre se irrita cuando Dios dice: Haz. Deja que tu pequeño "yo soy" se marchite y se seque bajo la indignación de Dios: "«YO SOY EL QUE SOY» te ha enviado", Éxodo 3:14. Él debe dominar. ¿No es algo muy contundente comprender que Dios no sólo conoce dónde vivimos, sino también los escondrijos donde nos metemos? Él nos descubrirá tan rápido como un rayo. Nadie conoce a los seres humanos como Dios. 

lunes, 3 de octubre de 2022

Octubre 3 El terreno de la ministración - OSWALD CHAMBERS

"Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno", Marcos 9:29

"Sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?", Marcos 9:28. La respuesta depende de la relación personal con Jesucristo. Este género con nada puede salir, sino con concentración y redoblada concentración en Él. Podemos quedarnos impotentes, como los discípulos, al tratar de realizar la obra de Dios sin una concentración en su poder, sino mediante las ideas que salen de nuestra propia naturaleza. Realmente lo deshonramos por nuestra misma ansia de trabajar para Él sin conocerlo. 

Cuando enfrentas un caso difícil y nada sucede exteriormente, aún puedes saber que habrá libertad y alivio por tu continua concentración en Jesucristo. El deber tuyo en el servicio y en el ministerio es vigilar que no haya nada entre Jesús y tú. ¿Hay algo ahora? Si es así, debes superar ese obstáculo, no pasándolo por alto con irritación, o saltando por encima de él, sino enfrentándolo y atravesándolo en la presencia de Jesucristo. Entonces, ese problema y todo lo que hayas experimentado con relación a él, glorificará al Señor de una manera que sólo conocerás cuando lo veas cara a cara. 

Debemos ser capaces de levantar alas como las águilas, pero también debemos saber cómo descender. El poder del creyente consiste en bajar y saber vivir en el valle. Pablo dijo: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece", Filipenses 4:13. Las situaciones a que se refería eran en su mayoría humillantes. Sin embargo, tenemos la facultad de rehusar la humillación, diciendo: "No, gracias, me gusta mucho más estar en la cima con Dios". ¿Puedo enfrentar las circunstancias como realmente son a la luz de Jesucristo? ¿O las situaciones tal como son destruirán mi fe en Él y me llenarán de pánico?

Octubre 2 El valle de la humillación - OSWALD CHAMBERS

"Si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos", Marcos 9:22

Después de todo tiempo de exaltación Dios nos lleva, en un repentino y precipitado descenso, hacia las circunstancias tal como son, donde no hay nada hermoso, poético ni emocionante. La altura de la cumbre se mide por la monotonía gris del valle, pero en él es donde debemos vivir para la gloria de Dios. En el monte vemos su gloria, pero allí nunca vivimos para su gloria. Es en el valle de la humillación donde comprendemos lo que verdaderamente valemos para Dios y donde se revela nuestra fidelidad. Debido al egoísmo natural de nuestros corazones, la mayoría de nosotros podemos hacer cosas si nos encontramos siempre en un nivel heroico. Pero Dios nos quiere en el nivel común y rutinario de todos los días, es decir, en el valle donde vivimos teniendo en cuenta nuestra relación personal con Él. Pedro pensó que sería magnífico permanecer en la cima; pero Jesucristo bajó a sus discípulos del monte al valle, donde les fue explicado el verdadero significado de la visión (ver Marcos 9:2-9,14-23). 

"Si puedes hacer algo..." Se necesita el valle de la humillación para desarraigar de nosotros el escepticismo. Examina tus experiencias del pasado y descubrirás que sólo cuando aprendiste quién era Jesús dejaste de ser un astuto escéptico de su poder. En la cima podías creer cualquier cosa, pero ¿qué de las veces cuando tenías que enfrentar las realidades del valle? Quizá puedas dar testimonio de tu santificación, ¿pero qué dices de la situación que te humilla en este momento? La última vez que estuviste en el monte con Dios, comprendiste que todo poder en el cielo y en la tierra le pertenece a Jesús, ¿serás escéptico ahora, simplemente porque estás en el valle de la humillación?

sábado, 1 de octubre de 2022

Octubre 1 La cumbre de la exaltación - OSWALD CHAMBERS

"Y los llevó aparte solos a un monte alto", Marcos 9:2

Todos hemos tenido un tiempo de exaltación en el monte, cuando vimos las circunstancias desde el punto de vista divino y quisimos quedarnos allí. Pero Dios nunca lo permitirá. La verdadera prueba de nuestra vida espiritual es tener la capacidad de descender. Si sólo tenemos poder para el ascenso, algo anda mal. Es maravilloso estar en el monte con Dios, pero una persona solo llega allí para luego bajar hasta el valle de los poseídos por el diablo y levantarlos. No fuimos hechos para los montes, los amaneceres o para otras atracciones hermosas de la vida, las cuales sólo sirven para los momentos de inspiración. Fuimos hechos para el valle y las circunstancias comunes de la vida. Es ahí donde debemos demostrar nuestro grado de resistencia y fortaleza. Sin embargo, por nuestro egoísmo espiritual siempre queremos momentos repetitivos en el monte. Nos parece que podríamos hablar y vivir como ángeles perfectos, si tan sólo pudiéramos permanecer en la cima. Esos momentos de exaltación son excepcionales y tienen un significado en nuestra comunión con Dios, pero debemos cuidarnos de que nuestro egoísmo espiritual quiera hacer de ellos el único momento. 

Tenemos la tendencia a pensar que todo lo que sucede debe convertirse en una enseñanza útil, pero, en realidad, debe convertirse en carácter, lo cual es mejor que una enseñanza. La cima del monte no es para enseñarnos algo, sino para que seamos algo. Hay una trampa terrible detrás de la pregunta: "¿Para qué sirve esta experiencia?" Nunca podremos medir los asuntos espirituales de esta manera. Los momentos en la cima del monte son raros y tienen un propósito específico dentro de los planes de Dios.

Septiembre 30 El encargo del llamamiento - OSWALD CHAMBERS

"Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia", Colosenses 1:24

Nosotros hacemos de nuestra consagración espiritual un llamamiento. Pero cuando llegamos al punto de andar bien con Dios, Él echa todo a un lado y nos administra un dolor terrible para asegurar nuestra atención en algo que nunca soñamos, podría ser su llamamiento. Y por un momento resplandeciente vemos su propósito y decimos: "Heme aquí, envíame a mí", Isaías 6:8. 

Este llamamiento no tiene nada que ver con la santificación personal, sino con volvernos pan partido y vino derramado. Pero Dios nunca podrá convertirnos en vino si le ponemos objeciones a los dedos que Él utiliza para exprimirnos. Decimos: "¡Si Dios pusiera su mano sobre mí de una manera especial para volverme pan partido y vino derramado!” Sin embargo, nos negamos a que Él utilice como exprimidor a alguien que nos desagrada, o a ciertas circunstancias sobre las cuales dijimos que jamás nos someteríamos. Nunca debemos tratar de elegir el escenario de nuestro propio martirio. Si nos vamos a convertir en vino, tendremos que ser exprimidos. Las uvas no se pueden beber y sólo se vuelven vino cuando se trituran. 

Quién sabe cuál dedo, cuál pulgar ha estado usando Dios para exprimirte. ¿Has sido tan duro como el mármol y te has escapado? Entonces, todavía no estás maduro y si Dios te hubiera exprimido así, el vino sería notoriamente amargo. Ser una persona santa significa que los elementos de nuestra vida natural experimentan la presencia de Dios mientras Él los quebranta providencialmente para su servicio. Debemos ser colocados en Él y amoldados a su forma, antes de que podamos ser pan partido en sus manos. Mantén una correcta comunión con Dios y déjalo hacer lo que quiera. Así verás que está produciendo la clase de pan y vino que beneficiará a sus otros hijos. 

jueves, 29 de septiembre de 2022

Septiembre 29 La conciencia del llamado - OSWALD CHAMBERS

"Porque me es impuesta necesidad; y ay de mí si no anunciara el evangelio", 1 Corintios 9:16

Somos propensos a olvidar el toque profundamente espiritual y sobrenatural de Dios. Si puedes decir con exactitud donde estabas cuando recibiste el llamamiento de Dios y todos los detalles al respecto, dudo que verdaderamente hayas recibido tal llamamiento. El llamamiento divino no viene de esa manera. Es mucho más sobrenatural. Percatarme de él puede suceder con la rapidez de un trueno, o gradualmente. Pero venga como viniere, siempre lo hace con un trasfondo sobrenatural, algo que no podemos expresar con palabras y que siempre va acompañado de un "resplandor". En cualquier momento puede irrumpir el repentino conocimiento de este llamado incalculable, sobrenatural y sorprendente que se apodera de tu vida: "Yo os elegí a vosotros", (Juan 15:16). El llamamiento de Dios no tiene nada que ver con la salvación y la santificación. No fuiste llamado a predicar el Evangelio por el hecho de ser santificado. El llamamiento a predicar las Buenas Nuevas es infinitamente diferente. Pablo lo describe como una necesidad que le fue impuesta. 

Si has estado desdibujando el gran llamamiento sobrenatural de Dios en tu vida, revisa tus circunstancias. Examina en dónde Él no ha ocupado el primer lugar y lo has reemplazado con tus ideas personales sobre el servicio y tus habilidades innatas. Pablo dijo: ¡Ay de mí si no anunciara el evangelio! Él comprendió que el llamamiento y la necesidad de anunciar el Evangelio eran tan fuertes, que ya nada más podía rivalizar con esa fuerza. 

Si un hombre o una mujer reciben el llamamiento divino, no importa cuán desfavorables sean las circunstancias, al final todos los factores en juego servirán para el propósito de Dios. Si aceptas su propósito, Él lo sincronizará no sólo con tu vida consciente, sino con todas tus áreas profundas que no puedes alcanzar.

miércoles, 28 de septiembre de 2022

Septiembre 28 El "ve" de una identificación incondicional - OSWALD CHAMBERS

"Jesús... le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres... y ven, sígueme, tomando tu cruz", Marcos 10:21

El joven y rico dignatario tenía la pasión dominante de ser perfecto. Por eso, cuando vio a Jesucristo quiso ser como Él. Cuando nuestro Señor llama a un discípulo, nunca pone la santidad personal por encima de todo lo demás. Su principal consideración es la absoluta eliminación del derecho sobre mí mismo y mi identificación con Él, lo cual implica que la única relación que existe es la suya. Lucas 14:26 no tiene nada que ver con la salvación o la santificación, sino únicamente con identificarme incondicionalmente con Jesucristo. Muy pocos conocemos lo que significa el absoluto "ve" de la identificación con Jesús, el sometimiento y la sumisión a Él. 

"Entonces Jesús, mirándolo, lo amó...", Marcos 10:21. Esta mirada de Jesús demandaba un corazón separado para siempre de toda lealtad hacia cualquier otra persona o cosa. ¿Alguna vez te ha mirado Jesús de esta manera? Su mirada penetra, transforma y cautiva. Donde te ha mirado eres tierno y flexible ante Él. Cuando eres duro, vengativo, obstinado en tu propia voluntad y siempre estás seguro de que lo más probable es que la otra persona no tiene la razón, pero tú sí, entonces hay áreas completas de tu naturaleza que nunca han sido transformadas por su mirada. 
Una cosa te falta. Lo único "bueno", desde el punto de vista de Jesucristo, es la unidad con Él sin ningún obstáculo. 

Vende todo lo que tienes. Debo humillarme hasta ser sólo un solo hombre consciente, sin que quede nada más. Fundamentalmente debo renunciar a toda clase de posesiones, no para obtener la salvación (porque la única forma para ser salvo es confiar absolutamente en Jesucristo), sino con el propósito de seguir a Jesús. Ven, sígueme. Y el camino es el que Él anduvo.

martes, 27 de septiembre de 2022

Septiembre 27 El "ve" de la renuncia - OSWALD CHAMBERS

"Señor, te seguiré adondequiera que vayas", Lucas 9:57

La actitud de nuestro Señor hacia aquel que le había hablado fue la de desanimarlo con severidad, porque Él sabía lo que había en el hombre. Nosotros diríamos: "¡Imagínate perder la oportunidad de ganar a ese hombre" "¡Qué barbaridad anularlo de esa forma y hacerlo volver desanimado!" Nunca te disculpes por el Señor. Sus palabras hieren y ofenden hasta que no queda nada que herir u ofender. Jesucristo no tuvo ninguna lástima con respecto a aquello que finalmente arruinaría a una persona en su servicio para Dios. Sus respuestas no se basaban en un capricho ni en un pensamiento impulsivo, sino en el conocimiento de lo que hay en el hombre. Si el Espíritu de Dios trae a tu mente una palabra del Señor que te hiere, con seguridad hay algo en ti que Él quiere herir de muerte. 

Lucas 9:58. Estas palabras destruyen el argumento de servir a Jesucristo porque es agradable. El rigor del rechazo no deja nada en pie, sólo a mi Señor, mi vida y el sentido de una esperanza desesperada. Él dice que debo dejar que los demás vayan y vengan, pero que yo me debo guiar únicamente por mi relación con Él. Luego añade: "...el Hijo del Hombre no tiene donde recostar la cabeza". 

Lucas 9:59. Este hombre no quería defraudar a Jesús ni herir a su padre. Cuando orientamos nuestro sentido de lealtad hacia nuestros parientes, en lugar de hacerlo primero hacia Jesucristo, Él queda en el último lugar. Ante un conflicto de lealtades, siempre obedece a Jesucristo cueste lo que cueste.

Lucas 9:61. Quien dice: "Te seguiré, Señor; pero...", es el que está impetuosamente listo, pero nunca va. Aquel hombre tenía sus reservas acerca de ir. El exigente llamamiento de Jesucristo no da lugar a despedidas, las cuales son paganas, por la forma en que muchas veces las utilizamos. Una vez que Dios te llame, empieza a avanzar sin detenerte nunca.

lunes, 26 de septiembre de 2022

Septiembre 26 La actitud de no inculpar - OSWALD CHAMBERS

"Si...te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti...", Mateo 5:23

Este versículo dice: Si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti... No dice: "Si desentierras algo gracias a tu distorsionada sensibilidad", sino: si te acuerdas, es decir, si el Espíritu de Dios lo trae a tu mente consciente, "reconcíliate primero con tu hermano y, entonces, vuelve y presenta tu ofrenda", Mateo 5:24. Nunca obstaculices la profunda sensibilidad del Espíritu de Dios en ti cuando te esté instruyendo hasta en el detalle más pequeño. 

"Reconcíliate primero con tu hermano". El mandamiento de nuestro Señor es sencillo: "Reconcíliate primero". Él dice: "Regresa por donde viniste y ve por el camino que se te indicó mediante la convicción que recibiste en el altar. Que tu actitud mental y tu disposición anímica hacia aquel que tiene algo contra ti haga de la reconciliación algo tan natural como respirar". Jesús no menciona a la otra persona; Él dice que tú debes ir. No tiene que ver con tus derechos. El sello distintivo del creyente es que puede hacer a un lado sus propios derechos y obedecer a Jesús. 

"Y entonces vuelve y presenta tu ofrenda". El proceso de reconciliación está claramente definido. Primero, la actitud heroica del sacrificio personal, después la súbita exhortación por medio de la sensibilidad del Espíritu Santo, luego parar en el punto de la convicción. A continuación, la obediencia a la Palabra de Dios, adoptando la actitud mental y el estado de ánimo de no culpar a la persona a quien le has fallado. Y finalmente, el ofrecimiento gozoso, sencillo y sin obstáculos de tu ofrenda a Dios. 

domingo, 25 de septiembre de 2022

Septiembre 25 El "ve" de la relación - OSWALD CHAMBERS

"A cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos", Mateo 5:41

Podemos resumir las enseñanzas de nuestro Señor de esta manera: La relación que Jesucristo exige es imposible, a menos que Él haya realizado una obra sobrenatural en nosotros. Jesucristo demanda que no haya el menor vestigio de resentimiento en el corazón de su discípulo, cuando este es enfrentado por la tiranía y la injusticia. No hay entusiasmo suficiente que pueda soportar la tensión que Jesucristo le impone a su obrero. Lo único que puede hacerlo es una relación personal con Él; una relación que haya sido examinada, purificada y probada hasta que quede un sólo propósito y yo pueda decir: "Estoy aquí para que Dios me envíe donde Él quiera". Cualquier cosa puede nublarse, pero jamás la relación con Jesucristo. 

El Sermón del Monte no es un ideal inalcanzable, es una declaración de lo que me sucederá cuando Jesucristo haya reemplazado mi naturaleza por la suya. Él es el único que puede cumplir el Sermón del Monte.

Si hemos de ser discípulos de Jesús, lo lograremos de una manera sobrenatural. Mientras tengamos el firme propósito de ser discípulos, podemos estar seguros de que no lo somos. Jesús dijo: "No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros", Juan 15:16. Así es como empieza la gracia de Dios. Se trata de un constreñimiento del que no podemos escapar, el cual podemos desobedecer, pero no producir. El acercamiento hacia Él es una obra de la gracia sobrenatural de Dios y nunca podemos retroceder para descubrir dónde empieza esa obra. El Señor crea discípulos de manera sobrenatural sin basarse en nuestras habilidades naturales. Dios no nos pide que hagamos lo que se nos facilita por naturaleza, sino aquello para lo cual somos perfectamente aptos para hacer mediante su gracia. Y es ahí donde siempre se hará presente la cruz que debemos llevar.

Septiembre 24 El "ve" de la preparación - OSWALD CHAMBERS

"Por tanto, si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano y entonces vuelve y presenta tus ofrendas", Mateo 5:23-24

Es fácil imaginar que llegaremos a un punto en nuestra vida donde estaremos completamente listos; pero la preparación no se produce de manera instantánea. De hecho, es un proceso que debe continuar ininterrumpidamente. Es peligroso estancarnos en nuestro nivel actual de experiencia. La vida cristiana exige preparación y más preparación. 

El nuevo creyente se siente atraído de inmediato por el sentido de sacrificio. Lo que más nos atrae hacia Jesucristo, hablando en términos humanos, es la conciencia que tenemos de lo heroico. Pero el escrutinio de sus palabras súbitamente pone a prueba esta ola de entusiasmo. "Ve, reconcíliate primero con tu hermano". El "ve" de la preparación consiste en permitir que la Palabra de Dios te escudriñe. Tu sentido heroico del sacrificio no es suficientemente bueno. Lo que el Espíritu Santo detecta en tu vida es la naturaleza que nunca podrá serle útil. Sólo Dios podrá descubrir esa naturaleza en ti. ¿Tienes algo que ocultarle? Si es así deja que Él te escudriñe con su luz. Si hay pecado en tu vida, no solamente debes admitirlo, sino confesarlo. ¿Estás dispuesto a obedecer a tu Señor y Maestro, por mucho que sea humillado tu derecho sobre ti mismo? 

Nunca pases por alto una convicción que venga del Espíritu Santo. El hecho de que Él la haya traído a tu mente significa que es lo suficientemente importante y, por eso, la está sacando a la luz. Mientras buscas algo grande a lo cual renunciar Dios te está hablando de algo muy pequeño; pero detrás de eso se halla el principal baluarte de la obstinación: "No quiero renunciar a mi derecho a mí mismo". Sin embargo, precisamente este es el aspecto al cual Dios quiere que renuncies, si has de ser un discípulo de Jesucristo.

viernes, 23 de septiembre de 2022

Septiembre 23 La meta del misionero - OSWALD CHAMBERS

"Les dijo: Cuando lleguemos a Jerusalén...", Lucas 18:31

En la vida natural nuestras ambiciones cambian a medida que crecemos, pero en la vida cristiana la meta se nos indica desde el comienzo. El principio y el fin son exactamente iguales porque son el Señor mismo. Empezamos con Cristo y terminamos con Él. "Hasta que todos lleguemos...a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo", Efesios 4:13; y no hasta que lleguemos a la idea de lo que consideramos que debería ser la vida cristiana. La meta del misionero es hacer la Voluntad de Dios; no ser útil ni ganar a los perdidos. El misionero es útil y sí gana a los perdidos, pero la meta es hacer la voluntad de su Señor. En la vida de nuestro Señor, Jerusalén fue la ciudad donde Él alcanzó en la cruz el punto culminante de la voluntad de su Padre. Y, a menos que vayamos con Jesús hasta ese lugar, no tendremos amistad ni compañerismo con Él. Nada pudo desanimar jamás a nuestro Señor en su camino hacia Jerusalén. Nunca se apresuró a salir de ciertas aldeas donde era perseguido, ni se demoró en otras donde lo bendecían. Ni la gratitud ni la ingratitud lo desviaron un ápice de su propósito de ir a Jerusalén. "El discípulo no es más que su maestro ni el siervo más que su señor", Mateo 10:24. En otras palabras, lo mismo que le sucedió al Señor nos sucederá en el camino a nuestra Jerusalén. Las obras de Dios se manifestarán a través de nosotros, la gente será bendecida y uno o dos darán gracias, aunque el resto demostrará una total ingratitud. Pero nada debe desviarnos de subir a nuestra Jerusalén. "Lo crucificaron allí", Lucas 23:33. Eso fue lo que sucedió cuando el Señor llegó a Jerusalén y ese acontecimiento es la puerta de nuestra salvación. Sin embargo, los creyentes no terminan crucificados. Por la gracia del Señor terminan glorificados. Mientras tanto, nuestra consigna es: "Yo también subo a Jerusalén".

jueves, 22 de septiembre de 2022

Septiembre 22 El Señor y Maestro del misionero - OSWALD CHAMBERS

"Vosotros me llamáis Maestro y Señor y decís bien, porque lo soy... De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor", Juan 13:13, 16

Tener un señor y un maestro no es lo mismo que ser dominado y enseñado. Tener un señor y un maestro significa que hay alguien que me conoce mejor que yo mismo, que es más íntimo que un amigo. Alguien que entiende las más remotas profundidades de mi corazón y puede satisfacerlas completamente. Alguien que me ha dado la seguridad de que ha encontrado y resuelto todas las dudas, incertidumbres y problemas de mi mente. Esto es tener un maestro, nada menos: "Uno es vuestro Maestro, el Cristo", Mateo 23:8. 

El Señor nunca me obliga a obedecerlo, ni toma medidas para forzarme a hacer su voluntad. En ciertas oportunidades quisiera que Dios me dominara y obligara a hacer lo que Él quiere, pero no lo hace; y, en otras, que me dejara tranquilo, pero tampoco lo hace. 

"Vosotros me llamáis Maestro y Señor", pero ¿realmente lo es? Las palabras, "Maestro y Señor" tienen poca cabida en nuestro vocabulario. Preferimos los términos Salvador, Santificación y Sanador. Amor es la única palabra que verdaderamente describe la experiencia de ser dominado, pero, sabemos muy poco del amor tal y como Dios lo revela en su Palabra. Esto es evidente por la manera como empleamos la palabra obedecer. En la Biblia la obediencia se fundamenta en una relación entre iguales en esencia y amor, como la de un hijo con su padre, por ejemplo. Nuestro Señor no fue simplemente el siervo de Dios, sino su Hijo. "Y aunque era Hijo aprendió lo que es la obediencia", Hebreos 5:8. Ser conscientes de que nos están dominando, es una prueba de que no tenemos ningún maestro y señor. Si esa es nuestra actitud hacia Jesús, estamos muy lejos de la relación que Él desea con nosotros. Él nos quiere en una relación en la que fácilmente sea nuestro Maestro y Señor, sin que nos demos cuenta; una relación en la que todo lo que sabemos es que somos suyos para obedecerlo.

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Carta para los que no tienen tiempo de leer la Biblia - ANA ÁVILA

¿De qué te alimentas?

Septiembre 21 La predestinación del misionero - OSWALD CHAMBERS

"Ahora, pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo", Isaías 49:5

Lo primero que sucede después de comprender que hemos sido elegidos por Dios en Cristo Jesús es la destrucción de nuestros prejuicios, ideas intolerantes y patriotismos. De manera exclusiva nos volvemos siervos de los propósitos personales de Dios. Toda la raza humana fue creada para glorificarlo y gozarse en Él para siempre. El pecado la desvió hacia otro camino, pero no ha alterado en lo más mínimo la intención original del Señor. Y cuando nacemos de nuevo, comprendemos su gran propósito para la humanidad: que Dios nos creó para sí mismo. Darnos cuenta de que hemos sido elegidos por Él es el descubrimiento más gozoso de la tierra y debemos aprender a descansar en este maravilloso propósito creador de Dios. Lo primero que Él hará es "empujar" los intereses de la humanidad entera a través del canal de nuestro corazón. Y vemos la naturaleza del Dios Omnipotente, la cual se concentra en Juan 3:16, "de tal manera amó Dios al mundo..." 

Debemos siempre mantener abierta nuestra alma al propósito creador de Dios y nunca confundirlo con nuestras propias intenciones. Si lo hacemos, por mucho que nos duela Él las trastornará. Dios crea un misionero para que sea su siervo, alguien en quien Él se glorifica. Una vez nos demos cuenta de que mediante la salvación en Jesucristo somos hechos perfectamente aptos para su propósito, comprenderemos por qué Jesucristo es tan exigente e inflexible en sus demandas. Él exige de sus siervos absoluta rectitud, porque ha puesto dentro de ellos la misma naturaleza de Dios. 

Ten cuidado de no olvidar el propósito divino para tu vida.

martes, 20 de septiembre de 2022

Septiembre 20 La regla que gobierna nuestra vida - OSWALD CHAMBERS

"Sed, pues, vosotros perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto", Mateo 5:48

La exhortación del Señor en los versículos 38 al 48 es a que seamos generosos en la manera de comportarnos con todos. Cuida de tu vida espiritual dejando de vivir según tus gustos y simpatías naturales. Todo el mundo los tiene. Algunas personas nos agradan y otras no. Sin embargo, no debemos permitir que esas afinidades y antipatías gobiernen nuestra vida cristiana. Pero, "si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros", Juan 1:7, incluso con aquellos hacia quienes no sentimos ninguna simpatía. 

El ejemplo de nuestro Señor no es el de una persona buena y ni siquiera el de un buen cristiano, sino el de Dios mismo. Sed perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. En otras palabras, simplemente muéstrale a tus semejantes lo que Dios te ha mostrado. El Señor te dará muchas oportunidades para demostrar en la vida real si eres perfecto o no, como tu Padre que está en los cielos es perfecto. Ser un discípulo significa que te identificas de manera consciente con los intereses de Dios en otras personas. Jesús dice: "Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros, como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos si tenéis amor los unos por los otros", Juan 13:34-35. 

La verdadera expresión del carácter cristiano no es hacer lo bueno sino ser semejante a Dios. Si su Espíritu te ha transformado interiormente, tu vida manifestará características divinas y no solamente buenas cualidades humanas. La vida de Dios en nosotros se expresa a sí misma como la vida de Él. No se trata de la vida humana que procura ser piadosa. El secreto en la vida de un cristiano es que, como resultado de la gracia de Dios, lo sobrenatural se vuelve natural en él. Esta experiencia es evidente en los detalles prácticos de la vida diaria, no en los momentos de comunión íntima con Dios. Cuando estamos en contacto con situaciones de crisis, hallamos, para nuestra sorpresa, que tenemos el poder de mantenernos maravillosamente tranquilos en medio de todo.

lunes, 19 de septiembre de 2022

Septiembre 19 ¿Continúas andando con Jesús? - OSWALD CHAMBERS

"Y vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas", Lucas 22:28

Es cierto que Jesucristo está con nosotros en nuestras tentaciones; pero, ¿andamos con Él en sus tentaciones? Muchos de nosotros dejamos de caminar con Jesús desde el instante en que experimentamos lo que Él puede hacer. Vigila el momento en que Dios cambia tus circunstancias y examina si andas con Jesús o estás de parte del mundo, la carne y el diablo. Llevamos su nombre, pero ¿continuamos caminando con Él? "Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con él", Juan 6:66. 

Las tentaciones de Jesús continuaron a lo largo de su vida terrenal y seguirán en el transcurso de la vida del Hijo de Dios en nosotros. ¿Vamos con Jesús en la vida que vivimos ahora mismo? 

Tenemos la idea de que debemos protegernos de algunas de las circunstancias que Dios pone a nuestro alrededor. ¡Qué jamás ocurra esto! Él dispone nuestras circunstancias y sean cuales fueren, debemos disponernos a hacerles frente aferrados a Él, mientras permanecemos con Él en sus tentaciones. Estas son Sus tentaciones; no las tentaciones que nos llegan a nosotros, sino las que le llegan a la vida del Hijo de Dios en nosotros. El honor de Jesucristo está en juego en nuestra vida corporal. ¿Permanecemos fieles al Hijo de Dios en todo lo que ataca su vida en nosotros? 

¿Continúas andando con Jesús? El camino pasa a través de Getsemaní por la puerta de la ciudad y sigue hasta "fuera del campamento", Hebreos 13:13. El camino es solitario y continúa hasta que no quede el menor rastro de una pisada que podamos seguir, sino únicamente la voz que nos dice: "Sígueme".