Versículo para hoy:

martes, 4 de diciembre de 2018

DICIEMBRE 4

“Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad”. Salmo 91:4.

¡Qué símil más condescendiente! Como una gallina protege sus pollos, y les permite cobijarse bajo sus alas, así el Señor defenderá su pueblo, y les permitirá esconderse en Él. ¿No hemos visto a los polluelos asomarse por debajo de las alas de su madre? ¿No hemos oído su pequeño grito de gozo y contentamiento? De la misma manera refugiémonos en Dios y sentiremos una paz sobreabundante sabiendo que Él nos guarda.

Mientras que el Señor nos cubre, tenemos confianza. Sería de extrañar que no fuera así. ¿Cómo podemos desconfiar de Jehová cuando Él mismo viene a ser casa y hogar, refugio y descanso para nosotros?

Siendo así podemos salir a la guerra en su nombre, gozándonos del mismo cuidado guardián. Necesitamos escudo y adarga, y cuando confiamos del todo en Dios, así como el polluelo confía en la gallina, encontramos que su verdad nos arma de pies a cabeza. El Señor no puede mentir; tiene que ser fiel a su pueblo; su promesa tiene que permanecer. Esta verdad segura es el único escudo que necesitamos. Detrás de Él podemos desafiar todos los dardos del enemigo.

¡Ven, alma mía, escóndete bajo alas tan grandes, desaparece entre esas plumas tan suaves! ¡Qué contenta estás!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Lo que quiere el rebelde - Tim Challies en español

La generosidad como un estilo de vida - Nancy DeMoss de Wolgemuth



DICIEMBRE 3

“Y estableceré con ellos pacto de paz, y haré cesar de la tierra las malas bestias; y  habitarán en el desierto seguramente, y dormirán en los bosques”. Ezequiel 34:25.

Que Jehová haga un pacto con el hombre débil, pecador y mortal, es la plenitud de la gracia. Pero así ha entrado el Señor solemnemente en un fiel contrato con nosotros, y de ese pacto nunca se alejará. En virtud de ese pacto estamos seguros. Como los leones y los lobos son ahuyentados por los pastores, así huirán las influencias perniciosas. El Señor nos dará descanso de perturbadores y destruidores; las malas bestias cesarán de la tierra. ¡Oh, Señor, haz que esta promesa se cumpla aun ahora!

El pueblo del Señor tiene que gozar de seguridad en los lugares de mayor peligro; los desiertos y los bosques serán pastos y rediles para la manada de Cristo. Si el Señor no mejora el lugar, nos mejorará a nosotros en el lugar. El desierto no es lugar habitable, pero el Señor puede hacerlo así; en los bosques uno se siente obligado a velar sin creerse seguro para dormir, pero aun allí a su amado dará Dios el sueño. Ninguna cosa fuera o dentro debe causar temor al hijo de Dios. Por fe, el desierto puede ser como los alrededores del cielo, y los bosques como la entrada a la gloria.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 2 de diciembre de 2018

DICIEMBRE 2

“A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra no seré conmovido”. Salmo 16:8.

Esta es la manera de vivir. Con Dios siempre delante tenemos la compañía más sublime, la consolación más dulce y la influencia más poderosa. Esta tiene que ser una determinación de la mente: “He puesto”, y mantenida como una cosa fija y decidida. Mirar siempre al ojo del Señor y oír la voz del Señor, esta es la actitud conveniente para el hombre pío. Su Dios está cerca de él, llenando el horizonte de su visión, trazando el camino de su vida y supliendo el tema de sus meditaciones. ¡Cuántas vanidades evitaríamos, cuántos pecados venceríamos, cuántas virtudes desplegaríamos, cuántos goces experimentaríamos, si siempre pusiésemos al Señor delante de nosotros! ¿Y por qué no?

Esta es la manera de estar seguros. Con el Señor siempre delante de nosotros, nos sentimos seguros y ciertos porque Él está tan cerca. Él está a nuestra diestra para guiar y ayudarnos; por tanto, no somos conmovidos por temor, ni por violencia, ni por engaño, ni por volubilidad. Cuando Dios se mantiene a la diestra de un hombre, ese mismo hombre sin duda se mantendrá derecho. ¡Venid luego, enemigos de la verdad! Tiraos en contra de mí como una tempestad furiosa, si queréis. Dios me sostiene. Dios permanece conmigo. ¿De quién he de atemorizarme?

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 1 de diciembre de 2018

DICIEMBRE 1

“El que camina en integridad anda confiado”. Proverbios 10:9.

Su andar puede ser lento, pero será seguro. El que se apresura a ser rico no será inocente ni seguro; pero una firme perseverancia en la integridad, si no trae riquezas, ciertamente traerá paz. Cuando hacemos lo justo y lo recto somos como uno que anda sobre una peña, porque tenemos la confianza de que cada paso que damos es sobre terreno sólido y seguro. De otro lado, el mayor éxito ganado por sospechosos negocios, siempre será falso y traidor, y el hombre que lo ha ganado siempre temerá que el día de la cuenta venga y entonces sus ganancias le condenarán.

Apeguémonos a la verdad y a la justicia. Por la gracia de Dios imitemos a nuestro Señor y Maestro, en cuya boca no hubo engaño jamás. No tengamos miedo de la pobreza, ni de ser tratados con desdén. Nunca, por ningún concepto, hagamos lo que nuestra conciencia no puede justificar. Si perdemos nuestra paz, perdemos más de lo que una fortuna puede comprar. Si nos guardamos en el camino del Señor, y nunca pecamos en contra de nuestra conciencia, nuestro camino es seguro contra todo lo que venga. “¿Quién es aquel que os podrá dañar, si vosotros seguís el bien?” Tal vez seremos llamados necios por los necios si somos constantes en nuestra integridad; pero en el lugar en donde se pronuncia un juicio infalible, seremos aprobados.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 30 de noviembre de 2018

Cultiva un corazón generoso - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 30

“Y Jehová es el que va delante de ti; Él será contigo, no te dejará ni te desamparará; no temas ni te intimides”. Deuteronomio 31:8.

En vista de una obra grande, o de una lucha grande, aquí tenemos un versículo que debiera ayudarnos a ajustar nuestra armadura. Si Jehová va delante de nosotros, tiene que ser seguro seguirle. ¿Quién puede oponerse a nuestro progreso si el mismo Señor está en la vanguardia? ¡Venid, hermanos soldados, avancemos con rapidez! ¿Por qué tardamos en salir a la victoria?

El Señor no está tan solamente delante de nosotros; está con nosotros. Arriba, debajo, alrededor y dentro está el Omnipotente, el Omnipresente. En todo tiempo, aun hasta la eternidad, estará con nosotros, así como ha estado hasta ahora. ¡Cómo debiera esto esforzar nuestro brazo! ¡Levantaos intrépidamente, soldados de la cruz, porque Jehová de los ejércitos es con nosotros!

Puesto que está delante de nosotros y con nosotros, nunca dejará de ayudarnos. Él no se puede faltar a sí mismo, y no nos faltará. Él nos seguirá ayudando según nuestra necesidad, hasta el fin. Como no nos dejará, tampoco nos desamparará. Él siempre tendrá poder para darnos fuerzas y socorro hasta que los días de lucha hayan terminado.

No temamos ni nos intimidemos; porque Jehová de los ejércitos irá con nosotros a la batalla, recibirá el choque de la lucha y nos dará la victoria.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

Canales de bendición - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 29

“El que creyere, no se apresure”. Isaías 28:16.

Se apresurará a guardar los mandamientos del Señor; pero no se apresurará en ningún sentido impaciente o impropio.

No se apresurará a huir, porque no será vencido por el temor que causa pánico. Cuando otros estén huyendo de acá para allá como si hubieran perdido el juicio, el creyente estará quieto, tranquilo y circunspecto, y así podrá obrar con sabiduría en la hora de la prueba.

No se apresurará en sus esperanzas deseando lo bueno ahora y en el acto, sino que esperará hasta que Dios quiera. Algunos tienen una prisa impaciente de ver el pájaro en la mano,  porque piensan que la promesa del Señor es como buitre volando, y que no la alcanzarán. Los creyentes saben esperar.

No se apresurará a sumergirse en el mal o en hechos dudosos. La incredulidad tiene que estar haciendo algo, y así obra su propia ruina; pero la fe no tiene más prisa de la que puede dar buen éxito, y así no tiene que volver tristemente por el camino que siguió imprudentemente.

¿Qué hago yo? ¿Estoy creyendo, y por lo tanto guardando el paso del creyente, que es andar con Dios? ¡Paz, espíritu agitado! ¡Descansa en el Señor y espera en Él! ¡Alma, mira que así lo hagas inmediatamente!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Patrocinadores del evangelio - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 28

“Enviará Jehová contigo la bendición en tus graneros, y en todo aquello en que pusieres tu mano”. Deuteronomio 28:8.

Si obedecemos al Señor nuestro Dios, Él bendecirá lo que nos da. Las riquezas no serán una maldición cuando sean bendecidas por el Señor. Cuando los hombres tienen más de lo que necesitan para sus necesidades inmediatas, y empiezan a guardar en graneros, la podredumbre seca de la avaricia, o el tizón de la dureza de corazón, pronto siguen a la acumulación; pero con la bendición de Dios no es así. La discreción dispone de los ahorros, la generosidad dirige los gastos, la gratitud mantiene la consagración y la alabanza aumenta el gozo. ¡Cuán bueno es tener la bendición de Dios sobre nuestra caja de caudales y sobre la cuenta corriente!

¡Cuán favorecidos somos en esta última frase! “Enviará Jehová la bendición en todo aquello en que pusieres tu mano”. No pondríamos nuestra mano a nada sobre lo cual no nos atreviéramos a pedir la bendición de Dios, ni lo emprenderíamos sin oración y fe. ¡Pero qué privilegio es poder esperar la ayuda del Señor en cada empresa! Algunos hablan de un hombre de suerte; la bendición del Señor es mejor que la buena suerte. La protección de los grandes es nada en comparación con el favor de Dios. La confianza en nosotros mismos está bien; pero la bendición del Señor vale infinitamente más que todos los resultados del talento, el ingenio o el tacto.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 27 de noviembre de 2018

La esperanza de la santidad - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 27

“Y él dijo: Mi rostro irá contigo, y te haré descansar”. 

¡Preciosa promesa! Señor, ayúdame a apropiármela como del todo mía.

Algunas veces tenemos que salir fuera de nuestra morada, porque no tenemos aquí ciudad permanente. Muchas veces pasa que cuando nos sentimos más contentos en un lugar somos llevados fuera de él repentinamente. Aquí tenemos el antídoto para este mal. El mismo Señor nos acompañará. Su presencia, que incluye su favor, comunión, cuidado y poder, siempre estarán con nosotros en cada marcha nuestra. Esto significa más de lo que dice; porque en verdad es el todo. Si Dios está con nosotros, poseemos el cielo y la tierra. ¡Ven conmigo, Señor, y entonces mándame donde quieres!

Pero esperamos hallar un lugar de descanso. El versículo lo promete. Tendremos descanso, dado, hecho y guardado por Dios. Su presencia nos hará descansar aun cuando estamos en marcha, sí, aun en medio de la batalla. ¡Descanso! Una palabra muy bendita. ¿Puede ser gozado por los mortales? Sí, aquí está la promesa, y por fe la invocamos. El descanso viene del Consolador, del Príncipe de Paz y del Padre glorioso que reposó el día séptimo de toda su obra. Estar con Dios es descansar en el sentido más enfático.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 26 de noviembre de 2018

La belleza de la santidad - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 26

“Vuestra tristeza se tornará en gozo”. 

Su tristeza especial era la muerte y la ausencia de su Señor, y fue tornada en gozo cuando resucitó de la muerte y se mostró en medio de ellos. Todas las penas de los santos serán así transformadas; aun las peores, que parecen ser fuentes eternas de amargura.

Entonces cuanto más tristeza haya, más gozo habrá. Si tenemos cargas de tristeza, entonces el poder del Señor las tornará en toneladas de gozo. Entonces cuanto más amarga sea la pena, más dulce será el placer; la oscilación del péndulo a la izquierda, lo hará ir más a la derecha. La memoria de la pena aumenta el gusto de la delicia; pondremos la una en contraste con la otra, y el brillo del diamante será visto más claramente a causa del fondo negro tras él.

¡Ven, alma mía, anímate! Dentro de poco estaré tan alegre como ahora estoy triste. Jesús me dice que por una alquimia celestial, mi tristeza se tornará en gozo. No sé cómo va a ser así, pero lo creo, y empiezo a cantar con anticipación. Este abatimiento de espíritu no es para mucho tiempo, pronto estaré arriba con los gozosos que alaban al Salvador día y noche, y allí cantaré de la misericordia que me libró de grandes aflicciones.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 25 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE 25

“¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de gracia, gracia a ella”. Zacarías 4:7.

En este momento un monte de dificultad, de apuro o de necesidad puede estar en nuestro camino, y la razón natural no ve paso por encima, al través o alrededor de él. Venga la fe, e inmediatamente el monte desaparece y se hace llanura. Pero primeramente la fe tiene que oír la palabra del Señor: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”. Esta verdad grande es de primera necesidad cuando salimos al encuentro de las pruebas insuperables de la vida.

Veo que no puedo hacer nada y que toda confianza en los hombres es vanidad. “No con ejército”. Veo que no se puede confiar en ninguno de los medios visibles, pero que el poder está en el Espíritu invisible. Sólo Dios puede obrar, y los hombres y los medios no tienen que ser contados. Si en verdad el Dios Todopoderoso cuida de los intereses de su pueblo, entonces los montes grandes son nada. Él puede remover mundos como los muchachos juegan con pelotas o las lanzan con los pies. Él puede conceder este poder. Si el Señor me manda que remueva un Alpe, lo puedo hacer en su nombre. Puede ser un gran monte, pero aun ante mi flaqueza será reducido a llanura; porque el Señor lo ha dicho: ¿De qué temeré si Dios está por mí?

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 24 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE 24

“No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo”. 

Algunas veces contenderá, o no sería un padre sabio para hijos tan pobres y errantes como somos nosotros. Su reprensión es muy penosa a los que son verdaderos, porque sienten cuánto la merecen y cuán malo es de su parte haberle entristecido. Sabemos lo que significa esta reprensión, y nos doblegamos delante del Señor, lamentando que le hemos hecho enojarse con nosotros.

¡Pero qué consuelo hallamos en estas líneas! “No contenderá para siempre”. Si nos arrepentimos y volvemos a Él con corazones quebrantados por el pecado, y que dejan el pecado, Él nos sonreirá en seguida. No le agrada mirar con reprensión hacia los que ama con todo su corazón; es su gozo que nuestro gozo sea cumplido.

Venid, busquemos su rostro. No hay motivo para la desesperación, ni aun para el temor. Amemos a un Dios que reprende, y antes de mucho estaremos cantando: “Tu furor se apartó y me has consolado”. ¡Fuera presentimientos tristes, que sois cuervos del alma! ¡Entrad, esperanza humilde y memoria grata, palomas del alma! El que nos perdonó hace mucho tiempo como juez, nos perdonará otra vez como padre, y nos gozaremos en su amor tierno e inmutable.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 23 de noviembre de 2018

Entrad por sus puertas con acción de gracias (Sal. 100), día 4 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 23

“Jehová tu Dios echará a estas gentes de delante de ti poco a poco”. Deuteronomio 7:22.

No esperemos ganar victorias para el Señor Jesús de un solo golpe. Los principios y las costumbres malas se dejan con dificultad. En algunos sitios toma años de trabajo echar fuera aún uno de los muchos vicios que deshonran a los habitantes. Tenemos que proseguir la guerra con toda nuestra fuerza, aun cuando vemos poco resultado.

Nuestro trabajo en este mundo es conquistarlo para Jesús. No tenemos que entrar en negociaciones, sino exterminar los males. No tenemos que buscar la popularidad, sino hacer guerra sin cesar contra la iniquidad. La incredulidad, el papismo, la bebida, la impureza, la opresión, el carácter mundano, el error; todos estos tienen que ser echados fuera.

Sólo el Señor nuestro Dios puede hacer esto. Él trabaja por sus siervos fieles; y bendito sea su nombre, Él promete que así trabajará. “Jehová tu Dios echará a estas gentes de delante de ti”. Esto hará poco a poco, para que aprendamos la perseverancia, aumentemos en fe, velemos con ardor y evitemos la confianza carnal. Demos gracias a Dios por un poco de éxito, y oremos por más. Nunca envainemos la espada hasta que toda la tierra sea ganada por Jesús.

¡Ánimo, alma mía! Sigue poco a poco, porque muchos pocos harán un conjunto grande.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

Entrad por sus puertas con acción de gracias (Sal. 100), día 3 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 22

“En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, la maldad de Israel será buscada y no parecerá; y los pecados de Judá, y no se hallarán; porque perdonaré a los que yo hubiere dejado”. Jeremías 50:20.

¡Esta sí que es una palabra gloriosa! ¡Qué perdón más amplio se promete aquí a las naciones pecadoras de Israel y Judá! El pecado será quitado de tal manera que no parecerá, y borrado que no se hallará. ¡Gloria al Dios perdonador!

Satanás busca los pecados para acusarnos de ellos, nuestros enemigos los buscan para culparnos de ellos y nuestra conciencia los busca con un deseo morboso. Pero cuando el Señor nos aplica la sangre preciosa de Jesús, no tememos ninguna clase de investigación, porque no parecerán: “no se hallarán”. El Señor ha hecho que los pecados de su pueblo ya no existan. Él ha dado fin del pecado y expiado la iniquidad. El sacrificio de Jesús ha echado todos nuestros pecados en lo profundo del mar. Esto nos hace saltar de gozo.

El motivo de la cancelación del pecado es que Jehová perdona a sus escogidos. Su palabra de gracia es no solamente real, sino divina. Él da la absolución y somos absueltos. Él es nuestra propiciación y su pueblo está fuera de todo temor de la condenación. ¡Bendito sea el nombre de nuestro Dios que quita el pecado!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Renovando Tu Mente | La venida del Reino




Entrad por sus puertas con acción de gracias (Sal. 100), día 2 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 21

“Mirad a mí y sed salvos todos los términos de la tierra; porque yo soy Dios, y no hay más”. Isaías 45:22.

Esta es una de las más grandes de las promesas. Es el fundamento de nuestra vida espiritual. La salvación viene por una mirada a Aquel que es “Dios justo y Salvador”. ¡Cuán sencillo es el mandato! “Mirad a mí”. ¡Cuán razonable es la demanda! Verdaderamente la criatura debiera mirar al Creador. Hemos mirado a otras partes por largo tiempo, y es hora de que miremos solamente al que llama nuestra atención y promete darnos su salvación.

¡Solamente una mirada! ¿No miraremos ahora mismo? No tenemos que traer nada de lo nuestro, pero tenemos que mirar arriba a nuestro Señor en su trono, a donde ha subido desde la cruz. Una mirada no requiere preparación, ni esfuerzo violento; no necesita ni inteligencia, ni sabiduría, ni riqueza, ni fuerza. Todo lo que necesitamos está en el Señor nuestro Dios; y si miramos a Él por todo, todo será nuestro y seremos salvos.

¡Venid los que estáis lejos, mirad acá! ¡Vosotros, términos de la tierra, volved vuestros ojos aquí! Como desde las regiones más lejanas los hombres pueden ver el sol y gozar de su luz, así vosotros que estáis al borde de la muerte, a las puertas del infierno, podéis por una mirada recibir la luz de Dios, la vida del cielo, la salvación del Señor Jesucristo, que es Dios, y por lo tanto puede salvar.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 20 de noviembre de 2018

Entrad por sus puertas con acción de gracias (Sal. 100), día 1 -



NOVIEMBRE 20

"Porque sació al alma menesterosa y llenó de bien al alma hambrienta". 

Es bueno tener deseos, y cuanto más intensos sean, mejor.

El Señor saciará los deseos del alma, por grandes que sean o por mucho que nos preocupen. Deseemos grandemente, porque Dios dará grandemente. No es nunca buena condición de ánimo el estar contentos con nosotros mismos, y sentirnos libres de deseos. Deseos de más gracia, y gemidos indecibles son señales de crecimiento y debiéramos querer sentirlas más y más. ¡Espíritu Bendito, haz que suspiremos y clamemos por cosas mejores!

El hambre no es una sensación agradable. Sin embargo, son bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia. Tales personas no tan sólo serán aliviadas, sino saciadas. No serán saciadas con comida ordinaria, sino que su alimento será digno de su bondadoso Señor, porque serán saciados de bien por Jehová mismo.

Venid, no nos entristezcamos por el hecho de anhelar y tener hambre. Oigamos la voz del salmista cuando él desea y ansía ver a Dios engrandecido. “Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 19 de noviembre de 2018

La reina de Sabá, día 3 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 19

“Mas desde aqueste día daré bendición”. Hageo 2:19.

Lo futuro está escondido de nosotros. Sin embargo, aquí tenemos un espejo en el cual podemos ver los días venideros. El Señor dice, “desde aqueste día daré bendición”.

Vale la pena notar el día al cual se refiere esta promesa. Había habido mala cosecha, viento solano y tizoncillo, todo a causa del pecado del pueblo. Ahora el Señor vio que estos que habían sido castigados empezaban a obedecer su palabra, y a edificar su templo, y por lo tanto dice: “desde el día que se echó el cimiento al templo de Jehová; poned vuestro corazón. Desde aqueste día daré bendición”. Si hemos vivido en cualquier pecado, y el Espíritu nos guía a apartarnos de ello, podemos contar con la bendición del Señor. Su sonrisa, su Espíritu, su gracia y la revelación amplia de su verdad, todo nos manifiesta una bendición aumentada. Sufriremos tal vez mayor oposición de los hombres a causa de nuestra fidelidad, pero nos elevaremos a una comunión más íntima con el Señor nuestro Dios, y a una vista más clara de nuestra aceptación en Él.

Señor, estoy resuelto a serte más fiel y más exacto en seguir tu doctrina y tus preceptos; y te ruego, por lo tanto, por Cristo Jesús, que aumentes la bendición de mi vida diaria desde ahora y para siempre.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 18 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE 18

“En aquel día Jehová defenderá el morador de Jerusalén; y el que entre ellos fuere flaco, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como ángeles, como el ángel de Jehová delante de ellos”. Zacarías 12:8.

Una de las mejores maneras por las cuales el Señor defiende a su pueblo es haciéndoles fuertes con poder en el hombre interior. Los hombres son mejores que las murallas, y la fe es más fuerte que los castillos.

El Señor puede tomar el más flaco entre nosotros y hacerle como David, el campeón de Israel. ¡Señor, haz esto conmigo! Infunde en mí tu poder, y lléname de valor santo para que pueda hacer frente al gigante con honda y piedra, confiando en Dios.

El Señor puede hacer que sus campeones más grandes sean aún más fuertes de lo que son; David puede ser como un ángel, el ángel de Jehová. Esto sí que sería una manifestación maravillosa, pero es posible, puesto que Dios lo dice. ¡Oh, Señor, obra así con los mejores de nuestros guías! Muéstranos lo que puedes hacer, es a saber, levantar tus siervos fieles a una excelencia de gracia y santidad que claramente sea sobrenatural.

Señor, mora en tus santos y serán como Dios; pon tu poder en ellos, y serán como los seres vivientes que viven en la presencia de Jehová. Cumple esta promesa a tu iglesia entera en este nuestro día por amor de Jesús. Amén.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.