Versículo para hoy:

martes, 10 de octubre de 2017

Octubre 10. ¿Cómo lo sabré?

"Respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre... porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos y las revelaste a los niños", Mateo 11:25
No crecemos paso a paso en una relación espiritual; la tenemos o no la tenemos. Dios no nos limpia más y más del pecado, sino que, si andamos en la luz, somos limpios de todo pecado. Es cuestión de obedecer.
Y una vez que lo hacemos, la relación se perfecciona en seguida. Pero si dejamos de obedecer siquiera por un instante, inmediatamente la oscuridad y la muerte empiezan a obrar.
Todas las verdades reveladas de Dios permanecen selladas hasta cuando se abren para nosotros por medio de la obediencia. Nunca podrás descubrirlas con la filosofía o la meditación. Tan pronto obedeces, un rayo de luz aparece. Deja que la verdad de Dios actúe en ti sumergiéndote en ella y no preocupándote por ella. Sólo la puedes conocer si dejas de intentar descubrirla y naces de nuevo. Obedece a Dios en lo que te muestre e inmediatamente te revelará la siguiente verdad. Podrías leer volúmenes enteros acerca de la obra del Espíritu Santo, cuando cinco minutos de obediencia inmediata y diligente harían que todo fuera tan claro como la luz del sol. No digas: "¡Supongo que algún día comprenderé estas cosas!" Puedes entenderlas ahora. Y no es el estudio el que te da entendimiento, sino el obedecer. La más mínima obediencia abre los cielos para que las verdades más profundas de Dios sean tuyas en seguida. Pero Dios solamente te revelará más verdades acerca de Él, cuando hayas obedecido lo que ya conoces. Ten cuidado de creerte uno de los "sabios y entendidos".

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

lunes, 9 de octubre de 2017

Nuevas asignaciones tarde en la vida - Nancy Demoss de Wolgemuth

Octubre 9. ¡Recobra la compostura!

"Presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos", Romanos 6:13
No puedo salvarme y santificarme a mí mismo; no puedo ofrecer una expiación por el pecado; no puedo redimir al mundo; no puedo volver bueno lo malo, purificar lo impuro o santificar lo pecaminoso. Todo esto hace parte de la obra soberana de Dios. ¿Tengo fe en lo que hizo Jesucristo? Él ha llevado a cabo una perfecta expiación. ¿He adquirido el hábito de hacerme consciente de ello todo el tiempo? Nuestra mayor necesidad no es hacer cosas, sino creer cosas. La redención de Cristo no es una experiencia; es el gran acto que Dios realizó por medio de Cristo, en el cual yo debo edificar mi fe. Si la edifico sobre mi propia experiencia, adopto un estilo de vida muy contrario a las Escrituras, viviendo aislado y con mis ojos puestos únicamente en mi santidad. Cuídate de la piedad que no está fundamentada en la expiación de nuestro Señor porque sólo sirve para generar una vida aislada. Es inútil para Dios y un estorbo para los hombres. Mide todas las experiencias que tengas con la medida que es el mismo Señor. No podemos hacer nada que le agrade a Dios, si no lo edificamos deliberadamente sobre el fundamento de la expiación de Cristo en la cruz.
La expiación debe manifestarse de una manera práctica y modesta en mi vida. Cada vez que obedezco, la absoluta Deidad del Señor está a mi favor, de modo que su gracia y mi obediencia natural están en perfecta armonía. Como la obediencia implica que he confiado totalmente en la expiación, cuando obedezco me encuentro de inmediato con el gozo sobrenatural de la gracia de Dios.
Guárdate de la piedad humana que niega la realidad de la vida natural; es un engaño. Sométete continuamente a la prueba de la expiación y hazte la pregunta: ¿Dónde está el discernimiento de la expiación en esto y aquello?

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

domingo, 8 de octubre de 2017

Octubre 8. La exclusividad de Cristo

"Venid a mí...", Mateo 11:28
¿No es humillante que nos digan que debemos ir a Jesús? Pensemos en las circunstancias por las que no queremos acudir a Él. Si quieres saber cuan auténtico eres, pruébate con las palabras: "Venid a mí". En cada punto en el que no seas auténtico, discutirás antes que ir, buscarás evasivas antes que ir, te someterás al dolor antes que ir y harás cualquier cosa antes que transitar el último trecho de ese camino de aparente e inexpresable locura, para decir: "Vengo tal como soy". Incluso hasta la más insignificante medida de irrespeto espiritual siempre se hará evidente porque estás esperando que Dios te pida hacer algo muy grande, cuando todo lo que te está diciendo es: "Venid".
"Venid a mí..." Cuando oigas estas palabras, sabrás que algo te sucederá antes de que puedas ir a Él. El Espíritu Santo te mostrará todo lo que debes hacer y lo que sea necesario para desarraigar lo que te está impidiendo ir a Jesús. Nunca podrás avanzar, si no estás dispuesto a hacerlo. El Espíritu Santo sacará a la luz esa fortaleza inexpugnable que hay en ti, únicamente cuando estés dispuesto a permitírselo.
Muchas veces te has acercado a Dios con tus peticiones y te has ido pensando: "¡Esta vez realmente conseguí lo que quería!" Y sin embargo, te has ido sin nada, mientras todo el tiempo Dios ha estado con las manos extendidas, no solo para recibirte, sino también para que tú lo recibas a Él. Piensa en la invencible e incansable paciencia de Jesús quien amorosamente te dice: Venid a mí.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

sábado, 7 de octubre de 2017

Octubre 7. La reconciliación

"Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en Él", 2 Corintios 5:21

El pecado es un vínculo fundamental. No es hacer lo malo, sino ser malo; una deliberada y decidida independencia de Dios. La fe cristiana lo basa todo en la extrema y categórica naturaleza pecaminosa.
Otras creencias se ocupan de los pecados; pero solamente la Biblia se ocupa del pecado. Lo primero que Jesucristo enfrentó en la gente fue la herencia pecaminosa. Y como esto lo hemos pasado por alto en nuestra predicación, el mensaje del Evangelio ha perdido su aguijón y su poder explosivo.
La verdad revelada de la Biblia no es que Jesucristo tomó sobre sí los pecados de nuestra carne, sino la herencia pecaminosa, la cual ningún hombre puede siquiera tocar. Dios "hizo pecado" a su propio Hijo para poder hacer del pecador un santo. A lo largo de toda la Biblia se revela que nuestro Señor tomó sobre sí el pecado del mundo porque se identificó con nosotros y no porque simpatizó con nosotros. Él deliberadamente cargó sobre sus hombros y llevó en su cuerpo todo el pecado acumulado de la raza humana. Al que no conoció pecado, por nosotros se hizo pecado. Y de esta manera colocó a todos los hombres sobre la única base de la redención. Jesucristo reconcilió a la humanidad, poniéndola de nuevo donde Dios había planeado que estuviera. Y ahora cualquiera puede experimentar esa reconciliación, pues es llevado a una unión con Dios sobre la base de lo que nuestro Señor hizo en la cruz.
Un hombre no puede redimirse a sí mismo. La redención es la obra absolutamente terminada y completa de Dios, y su aplicación en las personas depende de la acción individual, de la respuesta de cada uno.
Siempre debemos distinguir entre la verdad revelada de la redención y la experiencia consciente de la salvación que vive una persona.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

viernes, 6 de octubre de 2017

Cuando El Temor Te Paraliza | Parte 2 - Samantha Nieves

Cuando el Temor Te Paraliza | Parte 1 - Samantha Nieves

Una herencia hermosa - Nancy DeMoss Wolgemuth

Octubre 6. Una nueva inclinación

"Cuando agradó a Dios... revelar a su Hijo en mí", Gálatas 1:15-16
¿Cuál es el problema al que se enfrenta Jesucristo si me va a regenerar? Poseo una herencia ante la cual no tengo nada que decir o decidir. No soy santo, ni es posible que lo sea y si lo único que Jesucristo puede hacer es decirme que debo ser santo, su enseñanza sólo me lleva a la desesperación. Pero, si Él es verdaderamente un "regenerador", la persona que me puede impartir su propia herencia de santidad, entonces empiezo a comprender lo que quiere decir cuando afirma que debo ser santo. La redención implica que Jesucristo puede heredarle a cualquiera la naturaleza que estaba en Él y todas las normas que nos da se basan en esa naturaleza. Su enseñanza es para la vida que Él pone dentro de nosotros. La acción apropiada de mi parte es sencillamente estar de acuerdo con el veredicto de Dios sobre el pecado en cuanto a que ya fue juzgado en la cruz de Jesucristo.
Lo que nos enseña el Nuevo Testamento sobre la regeneración es que cuando una persona ha sido tocada por la conciencia de su necesidad, Dios impartirá el Espíritu Santo al espíritu humano, el cual será vivificado por el Espíritu del Hijo de Dios "hasta que Cristo sea formado en vosotros", Gálatas 4:19. El milagro moral de la redención es que Dios me puede infundir una nueva naturaleza por medio de la cual puedo vivir una vida completamente nueva. Cuando, por fin, mi necesidad toca fondo y conozco mis propias limitaciones, Jesús dice: Bienaventurado. Pero debo llegar a ese punto. Dios no puede poner en mí, un ser con responsabilidad moral, la naturaleza de Jesucristo, si no soy consciente de que la necesito.
Así como la naturaleza pecaminosa entró en la humanidad por un hombre, también el Espíritu Santo entró en la raza humana por otro Hombre (ver Romanos 5:12-19). La redención significa que puedo ser libre de la herencia del pecado y que por medio de Jesucristo puedo recibir una herencia pura e inmaculada, es decir, el Espíritu Santo.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

jueves, 5 de octubre de 2017

La tierra es del Señor - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Octubre 5. La predisposición a la degeneración

"Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron", Romanos 5:12
La Biblia no dice que Dios castigó a la raza humana por el pecado de un hombre, sino que la naturaleza del pecado, es decir, la atribución de tener derecho sobre mí mismo, entró en la raza humana por un hombre. Pero, también dice que otro Hombre tomó sobre sí el pecado de la humanidad y lo quitó (ver Hebreos 9:26). Esta es una revelación infinitamente más profunda. La naturaleza del pecado no es la inmoralidad, o hacer lo malo, sino la naturaleza de la autorrealización que nos lleva a decir: "Yo soy mi propio dios". Esta naturaleza se puede manifestar en una decorosa moralidad o en una indecente inmoralidad, pero siempre tiene la misma base, la cual es la atribución del derecho sobre mí mismo.
Cuando nuestro Señor enfrentó a personas que poseían todas las fuerzas del mal y a personas de vida limpia, moral y recta, no prestó ninguna atención a la degradación moral de los unos ni a los logros morales de los otros. Él vio lo que nosotros no vemos: la naturaleza del hombre.
El pecado es algo con lo que nací y que está fuera de mi alcance. Solo Dios lo puede alcanzar mediante la redención. En la cruz de Jesucristo, Él redimió a toda la raza humana de la condenación que merecía debido a la herencia del pecado. En ningún caso Dios hace responsable a una persona por haber heredado el pecado y tampoco condena a nadie por esa causa. La condenación viene cuando comprendo que Jesucristo vino a librarme del pecado y me niego a dejar que lo haga. Es en ese momento cuando obtengo el sello de la condenación. Y esta es la condenación (el momento crítico): "la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz", Juan 3:19.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

miércoles, 4 de octubre de 2017

El tiempo apropiado para descansar - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Octubre 4. La visión y la verdad

"Llamados a ser santos", 1 Corintios 1:2
Da gracias a Dios porque puedes ver todo lo que aún no has llegado a ser. Has tenido la visión, pero de ninguna manera has alcanzado la realidad todavía. Es cuando estamos en el valle que la mayoría de nosotros retrocede y donde comprobamos si seremos elegidos. Nosotros no estamos muy bien preparados para los golpes y moretones que han de venir, si vamos a ser transformados de acuerdo con la visión.
Hemos visto lo que no somos y lo que Dios quiere que seamos, pero ¿estamos dispuestos a ser golpeados para que la visión sea moldeada y podamos ser utilizados por Dios? Los golpes siempre vienen de una manera ordinaria y por medio de gente común y corriente.
En ocasiones no sabemos cuál es el propósito de Dios. Permitir que la visión se convierta en parte de mi carácter real depende de mi, no de Él. Si preferimos descansar en la cima y vivir del recuerdo de la visión, no seremos de ninguna utilidad en los asuntos ordinarios que conforman la vida humana. Debemos aprender a vivir confiando en la visión, no en un éxtasis o en una contemplación consciente de Dios. Esto implica vivir las realidades de nuestra vida a la luz de la visión, hasta que la verdad de la visión se cumpla en nosotros. Toda nuestra preparación se encamina hacia esa dirección. Aprende a agradecer a Dios por permitirte conocer sus exigencias.
Nuestro pequeño "yo soy" siempre se irrita cuando Dios dice: Haz. Deja que tu pequeño "yo soy" se marchite y se seque bajo la indignación de Dios: "'Yo soy el que soy' te ha enviado", Éxodo 3:14. Él debe dominar. ¿No es algo muy contundente comprender que Dios no sólo conoce dónde vivimos, sino también los escondrijos donde nos metemos? Él nos descubrirá tan rápido como un rayo. Nadie conoce a los seres humanos como Dios.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

martes, 3 de octubre de 2017

Dios da fortaleza - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Octubre 3. El terreno de la ministración

"Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno",  
Marcos 9:29
"Sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?", Marcos 9:28. La respuesta depende de la relación personal con Jesucristo. Este género con nada puede salir, sino con concentración y redoblada concentración en Él. Podemos quedarnos impotentes, como los discípulos, al tratar de realizar la obra de Dios sin una concentración en su poder, sino mediante las ideas que salen de nuestra propia naturaleza. Realmente lo deshonramos por nuestra misma ansia de trabajar para Él sin conocerlo.
Cuando enfrentas un caso difícil y nada sucede exteriormente, aún puedes saber que habrá libertad y alivio por tu continua concentración en Jesucristo. El deber tuyo en el servicio y en el ministerio es vigilar que no haya nada entre Jesús y tú. ¿Hay algo ahora? Si es así, debes superar ese obstáculo, no pasándolo por alto con irritación, o saltando por encima de él, sino enfrentándolo y atravesándolo en la presencia de Jesucristo. Entonces, ese problema y todo lo que hayas experimentado con relación a él, glorificará al Señor de una manera que sólo conocerás cuando lo veas cara a cara.
Debemos ser capaces de levantar alas como las águilas, pero también debemos saber cómo descender. El poder del creyente consiste en bajar y saber vivir en el valle. Pablo dijo: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece", Filipenses 4:13. Las situaciones a que se refería eran en su mayoría humillantes. Sin embargo, tenemos la facultad de rehusar la humillación, diciendo: "No, gracias, me gusta mucho más estar en la cima con Dios". ¿Puedo enfrentar las circunstancias como realmente son a la luz de Jesucristo? ¿O las situaciones tal como son destruirán mi fe en Él y me llenarán de pánico?

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

lunes, 2 de octubre de 2017

Oración en la batalla - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Octubre 2. El valle de la humillación

"Si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos", Marcos 9:22
Después de todo tiempo de exaltación Dios nos lleva, en un repentino y precipitado descenso, hacia las circunstancias tal como son, donde no hay nada hermoso, poético ni emocionante. La altura de la cumbre se mide por la monotonía gris del valle, pero en él es donde debemos vivir para la gloria de Dios. En el monte vemos su gloria, pero allí nunca vivimos para su gloria. Es en el valle de la humillación donde comprendemos lo que verdaderamente valemos para Dios y donde se revela nuestra fidelidad. Debido al egoísmo natural de nuestros corazones, la mayoría de nosotros podemos hacer cosas si nos encontramos siempre en un nivel heroico. Pero Dios nos quiere en el nivel común y rutinario de todos los días, es decir, en el valle donde vivimos teniendo en cuenta nuestra relación personal con Él. Pedro pensó que sería magnífico permanecer en la cima; pero Jesucristo bajó a sus discípulos del monte al valle, donde les fue explicado el verdadero significado de la visión (ver Marcos 9:2-9,14-23).
"Si puedes hacer algo..." Se necesita el valle de la humillación para desarraigar de nosotros el escepticismo. Examina tus experiencias del pasado y descubrirás que sólo cuando aprendiste quién era Jesús dejaste de ser un astuto escéptico de su poder. En la cima podías creer cualquier cosa, pero ¿qué de las veces cuando tenías que enfrentar las realidades del valle? Quizá puedas dar testimonio de tu santificación, ¿pero qué dices de la situación que te humilla en este momento? La última vez que estuviste en el monte con Dios, comprendiste que todo poder en el cielo y en la tierra le pertenece a Jesús. ¿Serás escéptico ahora, simplemente porque estás en el valle de la humillación?

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

domingo, 1 de octubre de 2017

¿Deberías unirte a un grupo de estudio bíblico de mujeres? - Shannon Popkin

Octubre 1. La cumbre de la exaltación

"Y los llevó aparte solos a un monte alto", Marcos 9:2
Todos hemos tenido un tiempo de exaltación en el monte, cuando vimos las circunstancias desde el punto de vista divino y quisimos quedarnos allí. Pero Dios nunca lo permitirá. La verdadera prueba de nuestra vida espiritual es tener la capacidad de descender. Si sólo tenemos poder para el ascenso, algo anda mal. 
Es maravilloso estar en el monte con Dios, pero una persona solo llega allí para luego bajar hasta el valle de los poseídos por el diablo y levantarlos. No fuimos hechos para los montes, los amaneceres o para otras atracciones hermosas de la vida, las cuales sólo sirven para los momentos de inspiración. Fuimos hechos para el valle y las circunstancias comunes de la vida. Es ahí donde debemos demostrar nuestro grado de resistencia y fortaleza. Sin embargo, por nuestro egoísmo espiritual siempre queremos momentos repetitivos en el monte. Nos parece que podríamos hablar y vivir como ángeles perfectos, si tan sólo pudiéramos permanecer en la cima. Esos momentos de exaltación son excepcionales y tienen un significado en nuestra comunión con Dios, pero debemos cuidarnos de que nuestro egoísmo espiritual quiera hacer de ellos el único momento. 
Tenemos la tendencia a pensar que todo lo que sucede debe convertirse en una enseñanza útil, pero, en realidad, debe convertirse en carácter, lo cual es mejor que una enseñanza. La cima del monte no es para enseñarnos algo, sino para que seamos algo. Hay una trampa terrible detrás de la pregunta: "¿Para qué sirve esta experiencia?" Nunca podremos medir los asuntos espirituales de esta manera. Los momentos en la cima del monte son raros y tienen un propósito específico dentro de los planes de Dios. 

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Septiembre 30.El encargo del llamamiento

"Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia", 
Colosenses 1:24
Nosotros hacemos de nuestra consagración espiritual un llamamiento. Pero cuando llegamos al punto de andar bien con Dios, Él echa todo a un lado y nos administra un dolor terrible para asegurar nuestra atención en algo que nunca soñamos, podría ser su llamamiento. Y por un momento resplandeciente vemos su propósito y decimos: "Heme aquí, envíame a mí", Isaías 6:8.
Este llamamiento no tiene nada que ver con la santificación personal, sino con volvernos pan partido y vino derramado. Pero Dios nunca podrá convertirnos en vino si le ponemos objeciones a los dedos que Él utiliza para exprimirnos. Decimos: "¡Si Dios pusiera su mano sobre mí de una manera especial para volverme pan partido y vino derramado!” Sin embargo, nos negamos a que Él utilice como exprimidor a alguien que nos desagrada, o a ciertas circunstancias sobre las cuales dijimos que jamás nos someteríamos. Nunca debemos tratar de elegir el escenario de nuestro propio martirio. Si nos vamos a convertir en vino, tendremos que ser exprimidos. Las uvas no se pueden beber y sólo se vuelven vino cuando se trituran.
Quién sabe cuál dedo, cuál pulgar ha estado usando Dios para exprimirte. ¿Has sido tan duro como el mármol y te has escapado? Entonces, todavía no estás maduro y si Dios te hubiera exprimido así, el vino sería notoriamente amargo. Ser una persona santa significa que los elementos de nuestra vida natural experimentan la presencia de Dios mientras Él los quebranta providencialmente para su servicio.
Debemos ser colocados en Él y amoldados a su forma, antes de que podamos ser pan partido en sus manos. Mantén una correcta comunión con Dios y déjalo hacer lo que quiera. Así verás que está produciendo la clase de pan y vino que beneficiará a sus otros hijos.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

viernes, 29 de septiembre de 2017

La batalla después de la batalla de Josué - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Septiembre 29. La conciencia del llamado

"Porque me es impuesta necesidad; y ay de mí si no anunciara el evangelio",    1 Corintios 9:16
Somos propensos a olvidar el toque profundamente espiritual y sobrenatural de Dios. Si puedes decir con exactitud donde estabas cuando recibiste el llamamiento de Dios y todos los detalles al respecto, dudo que verdaderamente hayas recibido tal llamamiento. El llamamiento divino no viene de esa manera. Es mucho más sobrenatural. Percatarme de él puede suceder con la rapidez de un trueno, o gradualmente. Pero venga como viniere, siempre lo hace con un trasfondo sobrenatural, algo que no podemos expresar con palabras y que siempre va acompañado de un "resplandor". En cualquier momento puede irrumpir el repentino conocimiento de este llamado incalculable, sobrenatural y sorprendente que se apodera de tu vida: "Yo os elegí a vosotros", (Juan 15:16). El llamamiento de Dios no tiene nada que ver con la salvación y la santificación. No fuiste llamado a predicar el Evangelio por el hecho de ser santificado. El llamamiento a predicar las Buenas Nuevas es infinitamente diferente. Pablo lo describe como una necesidad que le fue impuesta.
Si has estado desdibujando el gran llamamiento sobrenatural de Dios en tu vida, revisa tus circunstancias.
Examina en dónde Él no ha ocupado el primer lugar y lo has reemplazado con tus ideas personales sobre el servicio y tus habilidades innatas. Pablo dijo: ¡Ay de mí si no anunciara el evangelio! Él comprendió que el llamamiento y la necesidad de anunciar el Evangelio eran tan fuertes, que ya nada más podía rivalizar con esa fuerza.
Si un hombre o una mujer reciben el llamamiento divino, no importa cuan desfavorables sean las circunstancias, al final todos los factores en juego servirán para el propósito de Dios. Si aceptas su propósito, Él lo sincronizará no sólo con tu vida consciente, sino con todas tus áreas profundas que no puedes alcanzar.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Dos montañas - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Septiembre 28. El "ve" de una identificación incondicional

"Jesús... le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres... y ven, sígueme, tomando tu cruz", Marcos 10:21
El joven y rico dignatario tenía la pasión dominante de ser perfecto. Por eso, cuando vio a Jesucristo quiso ser como Él. Cuando nuestro Señor llama a un discípulo, nunca pone la santidad personal por encima de todo lo demás. Su principal consideración es la absoluta eliminación del derecho sobre mí mismo y mi identificación con Él, lo cual implica que la única relación que existe es la suya. Lucas 14:26 no tiene nada que ver con la salvación o la santificación, sino únicamente con identificarme incondicionalmente con Jesucristo. Muy pocos conocemos lo que significa el absoluto "ve" de la identificación con Jesús, el sometimiento y la sumisión a Él.
"Entonces Jesús, mirándolo, lo amó...", Marcos 10:21. Esta mirada de Jesús demandaba un corazón separado para siempre de toda lealtad hacia cualquier otra persona o cosa. ¿Alguna vez te ha mirado Jesús de esta manera? Su mirada penetra, transforma y cautiva. Donde te ha mirado eres tierno y flexible ante Él. Cuando eres duro, vengativo, obstinado en tu propia voluntad y siempre estás seguro de que lo más probable es que la otra persona no tiene la razón, pero tú sí, entonces hay áreas completas de tu naturaleza que nunca han sido transformadas por su mirada.
Una cosa te falta. Lo único "bueno", desde el punto de vista de Jesucristo, es la unidad con Él sin ningún obstáculo.
Vende todo lo que tienes. Debo humillarme hasta ser sólo un solo hombre consciente, sin que quede nada más. Fundamentalmente debo renunciar a toda clase de posesiones, no para obtener la salvación (porque la única forma para ser salvo es confiar absolutamente en Jesucristo), sino con el propósito de seguir a Jesús. Ven, sígueme. Y el camino es el que Él anduvo.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

El pródigo, el legalista y gracia para todos - Trillia Newbell



Un nuevo comienzo - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Septiembre 27. El "ve" de la renuncia

"Señor, te seguiré adondequiera que vayas", Lucas 9:57


La actitud de nuestro Señor hacia aquel que le había hablado fue la de desanimarlo con severidad, porque Él sabía lo que había en el hombre. Nosotros diríamos: "¡Imagínate perder la oportunidad de ganar a ese hombre" "¡Qué barbaridad anularlo de esa forma y hacerlo volver desanimado!" Nunca te disculpes por el Señor. Sus palabras hieren y ofenden hasta que no queda nada que herir u ofender. Jesucristo no tuvo ninguna lástima con respecto a aquello que finalmente arruinaría a una persona en su servicio para Dios.
Sus respuestas no se basaban en un capricho ni en un pensamiento impulsivo, sino en el conocimiento de lo que hay en el hombre. Si el Espíritu de Dios trae a tu mente una palabra del Señor que te hiere, con seguridad hay algo en ti que Él quiere herir de muerte.
Lucas 9:58. Estas palabras destruyen el argumento de servir a Jesucristo porque es agradable. El rigor del rechazo no deja nada en pie, sólo a mi Señor, mi vida y el sentido de una esperanza desesperada. Él dice que debo dejar que los demás vayan y vengan, pero que yo me debo guiar únicamente por mi relación con Él. Luego añade: "...el Hijo del Hombre no tiene donde recostar la cabeza".
Lucas 9:59. Este hombre no quería defraudar a Jesús ni herir a su padre. Cuando orientamos nuestro sentido de lealtad hacia nuestros parientes, en lugar de hacerlo primero hacia Jesucristo, Él queda en el último lugar. Ante un conflicto de lealtades, siempre obedece a Jesucristo cueste lo que cueste.
Lucas 9:61. Quien dice: "Te seguiré, Señor; pero...", es el que está impetuosamente listo, pero nunca va.
Aquel hombre tenía sus reservas acerca de ir. El exigente llamamiento de Jesucristo no da lugar a despedidas, las cuales son paganas, por la forma en que muchas veces las utilizamos. Una vez que Dios te llame, empieza a avanzar sin detenerte nunca.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

martes, 26 de septiembre de 2017

Una puerta de esperanza - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Septiembre 26. La actitud de no inculpar

"Si...te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti...", Mateo 5:23
Este versículo dice: Si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti...
No dice: "Si desentierras algo gracias a tu distorsionada sensibilidad", sino: si te acuerdas, es decir, si el Espíritu de Dios lo trae a tu mente consciente, "reconcíliate primero con tu hermano y, entonces, vuelve y presenta tu ofrenda", Mateo 5:24. Nunca obstaculices la profunda sensibilidad del Espíritu de Dios en ti cuando te esté instruyendo hasta en el detalle más pequeño.
"Reconcíliate primero con tu hermano". El mandamiento de nuestro Señor es sencillo: "Reconcíliate primero". Él dice: "Regresa por donde viniste y ve por el camino que se te indicó mediante la convicción que recibiste en el altar. Que tu actitud mental y tu disposición anímica hacia aquel que tiene algo contra ti haga de la reconciliación algo tan natural como respirar". Jesús no menciona a la otra persona; Él dice que tú debes ir. No tiene que ver con tus derechos. El sello distintivo del creyente es que puede hacer a un lado sus propios derechos y obedecer a Jesús.
"Y entonces vuelve y presenta tu ofrenda". El proceso de reconciliación está claramente definido.
Primero, la actitud heroica del sacrificio personal, después la súbita exhortación por medio de la sensibilidad del Espíritu Santo, luego parar en el punto de la convicción. A continuación, la obediencia a la Palabra de Dios, adoptando la actitud mental y el estado de ánimo de no culpar a la persona a quien le has fallado. Y finalmente, el ofrecimiento gozoso, sencillo y sin obstáculos de tu ofrenda a Dios.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.