Versículo para hoy:

miércoles, 25 de mayo de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – MAYO 25

“Y levantándose en la misma hora, tornáronse a Jerusalén… Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido y cómo había sido conocido de ellos”. Lucas 24:33-35.


CUANDO los dos discípulos llegaron a Emmaús y se estaban refrigerando con la comida de la tarde, el misterioso extranjero que los había deleitado en el camino tomó pan, lo partió y se hizo conocer por ellos y, después, “desapareció de los ojos de ellos”. Estos discípulos lo habían constreñido a que quedara con ellos, porque el día había declinado; pero ahora, aunque era mucho más tarde, el amor de ellos era una lámpara a sus pies, sí, y alas también. Se olvidaron de la oscuridad de la noche, no sentían más el cansancio, e inmediatamente desandaron los sesenta estadios para hacer conocer las alegres nuevas del Señor resucitado que les había aparecido en el camino. Llegaron adonde estaban los cristianos de Jerusalén, y fueron recibidos con una explosión de gozosas nuevas, antes que ellos pudiesen contar las suyas. Estos primitivos cristianos hablaban de la resurrección de Cristo y proclamaban lo que sabían de él con gran ardor. Todos tenían experiencias comunes. Que el ejemplo de ellos quede profundamente impreso en nosotros esta noche. Nosotros también debemos testificar de Jesús. El relato de Juan en cuanto al sepulcro tuvo que ser suplido por el de Pedro, y María pudo añadir algo más. Todo esto combinado hace que tengamos un testimonio completo del cual nada puede ser quitado. Cada uno de nosotros tiene dones peculiares y manifestaciones especiales, pero el único objeto que Dios tiene en vista es la perfección del entero cuerpo de Cristo. Debemos, por lo tanto, traer nuestras posesiones espirituales y ponerlas a los pies de los apóstoles y distribuir a todos lo que Dios nos ha dado a nosotros. No ocultes nada de la preciosa verdad, sino di lo que sabes y da testimonio de lo que has visto. Que ni el cansancio, ni la oscuridad, o la posible incredulidad de tus amigos pese por un momento en la balanza. ¡Arriba!, y marcha al lugar del deber y allí cuenta cuán grandes cosas Dios ha revelado a tu alma.

Charles Haddon Spurgeon.

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