Versículo para hoy:

sábado, 24 de febrero de 2018

FEBRERO 24

“Si estuviereis en mí, y mis palabras estuvieren en vosotros, pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho”. Juan 15:7.

Hay que notar bien que tenemos que oír a Jesús hablar, si esperamos que Él nos oiga. Si no prestamos atención a Cristo, Él no nos oirá. A medida que oímos, seremos oídos.

Además, lo que se oiga tiene que permanecer y morar en nosotros, y continuar en nuestro carácter como una energía moral y un poder. Tenemos que recibir las verdades que Jesús enseñó, los preceptos que Él ordenó y los movimientos de su Espíritu dentro de nosotros; o no tendremos poder delante del trono de la gracia.

Suponiendo que las palabras de nuestro Señor sean recibidas, y que permanezcan en nosotros, ¡qué espacio ilimitado de privilegio nos es abierto! Podemos tener nuestra voluntad en la oración porque ya hemos entregado nuestra voluntad al mandato del Señor. Así se prepara a los Elías para manejar las llaves del cielo y cerrar o soltar las nubes. Un hombre tal vale más que mil cristianos ordinarios. ¿Deseamos humildemente ser intercesores para la iglesia, para el mundo y, como Lutero, obtener lo que queramos del Señor? Entonces tenemos que inclinar nuestro oído a la voz del Bienamado, y atesorar sus palabras, y cuidadosamente obedecerlas. Tiene que “oír atentamente” el que quiera orar eficazmente.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

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