Versículo para hoy:

martes, 16 de agosto de 2022

Agosto 16 ¿Me conoce? - OSWALD CHAMBERS

"A sus ovejas llama por nombre", Juan 10:3

Lamentablemente, ¿cuándo lo he interpretado mal a Él? (ver Juan 20:11-18). Es posible conocer toda la doctrina y, sin embargo, no conocer a Jesús. El alma de una persona está en grave peligro cuando el conocimiento de la doctrina supera a Jesucristo, evitando la comunión íntima con Él. ¿Por qué lloraba María Magdalena? Para ella la doctrina no significa más que la hierba que pisaba. Cualquier fariseo podría haberse mofado de ella por su doctrina, pero de lo que nunca se hubiera podido burlar era del hecho de que Jesús la había liberado de siete demonios (ver Lucas 8:2). Y, aun así, las bendiciones del Señor no eran en nada comparadas con el privilegio de conocerlo a ÉL. Dicho esto, se volvió y vio a Jesús que estaba allí; "pero no sabía que era Jesús... Él le dijo: ¡María!..." Tan pronto la llamó por su nombre, ella supo que tenía unas vivencias del pasado con Aquel que le había hablado. "Volviéndose ella le dijo: ¡Raboni! Que significa: “Maestro”". 

¿Cuánto he dudado tercamente? (Juan 20:24-29). ¿He tenido alguna duda acerca de Jesús? ¿Tal vez con respecto a una experiencia de la cual otros dan testimonio, pero yo aun no he vivido? Le dijeron, pues, los otros discípulos: ¡Hemos visto al Señor! Sin embargo, Tomás dudó y dijo: "Si no veo... no creeré". Él necesitaba el toque personal de Jesús. No sabemos cuándo han de venir sus toques, pero cuando llegan son indescriptiblemente preciosos. Entonces, Tomás respondió y le dijo: "¡Señor mío y Dios mío!" 

¿Cuándo lo he negado por egoísmo? (Juan 21:15-17). Pedro negó a Jesucristo con maldiciones y juramentos. A pesar de eso, después de la resurrección Jesús se le apareció a él únicamente. Lo restauró en privado y después frente a los demás. Y Pedro le dijo: "Señor... tú sabes que te quiero". ¿Tengo un historial personal con Jesucristo? La única señal cierta del discipulado es la comunión íntima con Él; un conocimiento de Jesús que nada puede conmover.

lunes, 15 de agosto de 2022

Agosto 15 Las señales del nuevo nacimiento - OSWALD CHAMBERS

"Os es necesario nacer de nuevo", Juan 3:7

La respuesta a la pregunta de Nicodemo, ¿cómo puede un hombre nacer siendo viejo? es: solamente cuando esté dispuesto a morir para todo en su vida, incluyendo sus derechos, sus virtudes y su religión y se disponga a recibir en su interior una nueva vida que nunca antes había experimentado (ver Juan 3.4). Esta nueva vida se manifiesta en nuestro arrepentimiento consciente y nuestra santidad inconsciente. 

"Más a todos los que le recibieron", Juan 1:12. ¿Es mi conocimiento de Jesús el resultado de mi percepción espiritual interna o sólo de lo que he aprendido al escuchar a otros? ¿Hay algo en mi vida que me relaciona con el Señor Jesús como mi Salvador personal? La piedra angular de todo mi historial espiritual debe ser el conocimiento personal de Jesucristo. Nacer de nuevo significa que lo veo a Él. 

"El que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios", Juan 3:3. ¿Estoy buscando sólo las señales milagrosas del reino de los cielos, o realmente percibo el gobierno soberano de Dios? El nuevo nacimiento me confiere un nuevo poder de visión mediante el cual empiezo a discernir el gobierno divino. Su dominio estuvo allí todo el tiempo, pero era conforme a la naturaleza de él y yo no podía verlo mientras no recibiera esa naturaleza. 

"Todo aquel que es nacido de Dios no practica el pecado", 1 Juan 3:9. ¿Estoy tratando de dejar de pecar o he dejado de hacerlo? Haber nacido de Dios significa que tengo su poder sobrenatural para no pecar más. En la Biblia no se plantea si un cristiano debería pecar, sino que se afirma enfáticamente: Un cristiano no debe pecar. La obra eficaz del nuevo nacimiento en nosotros es que no cometemos más pecado. No sólo que tenemos el poder para no pecar, sino que realmente hemos dejado de hacerlo. Sin embargo, el significado de 1 de Juan 3:9 no es que no podemos pecar. Lo que nos dice es que si obedecemos la vida de Dios que está en nosotros, no tenemos necesidad de pecar.

domingo, 14 de agosto de 2022

Agosto 14 Disciplina - OSWALD CHAMBERS

"Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él", Hebreos 12:5

Es muy fácil afligir al Espíritu de Dios. Lo hacemos menospreciando la disciplina del Señor o desanimándonos cuando nos reprende. Si nuestra experiencia de santificación todavía es muy superficial, confundimos la realidad de Dios con las sombras. Y cuando el Espíritu de Dios nos redarguye, decimos equivocadamente: “Oh, eso debe ser el diablo”. 

Nunca apagues al Espíritu y no lo desprecies cuando te dice: “Ya no seas más ciego en este asunto; tú no estás donde creías. Hasta ahora no te lo he podido revelar, pero lo estoy haciendo en este momento”. Cuando el Señor te disciplina así, déjalo cumplir tu propósito en ti. Permite que Él te relacione correctamente con Dios. 

"Ni desmayes cuando eres reprendido por él". Nos enfadamos con Dios y decimos: “Pues, no lo puedo remediar, oré y de todas maneras las cosas no salieron bien, no me queda más sino abandonarlo todo”. ¡Piensa lo que sucedería si actuáramos así en cualquier otra área de nuestra vida! 

¿Estoy dispuesto a que Dios me sujete por su poder y realice una obra en mí verdaderamente digna de Él? La santificación no es la idea que tengo de lo que yo quiero que Dios haga por mí. La santificación es la idea de Dios acerca de lo que Él quiere hacer a mi favor. Pero Él tiene que conseguir que yo adopte una actitud mental y espiritual que le permita santificarme por completo, cueste lo que cueste.

Agosto 13 No apaguéis al Espíritu - OSWALD CHAMBERS

"No apaguéis al Espíritu", 1 Tesalonicenses 5:19

La voz del Espíritu de Dios es tan suave como una brisa apacible y por eso si no estás viviendo en perfecta comunión y unidad con Dios, no la puedes oír. Las advertencias y exhortaciones del Espíritu nos llegan en formas extraordinariamente suaves y si no eres muy sensible para percibir su voz, la apagarás y tu vida espiritual se perjudicará. Cuando Él nos redarguye, siempre lo hace con un apacible y delicado susurro (ver 1 Reyes 19:11-12), el cual es tan tenue que sólo un santo de Dios lo notará. 

Cuídate de que en tu testimonio personal no tengas que mirar hacia atrás y decir: “alguna vez, hace varios años, yo fui salvo”. Si has puesto tu mano en el arado y estás andando en la luz, no tienes porqué mirar atrás, ya que el pasado se ha vertido en la maravilla presente de tu comunión y unidad con Dios (ver Lucas 9:62 y 1 Juan 1:6-7). Si te sales de la luz, te volverás un cristiano sentimental y vivirás solamente de recuerdos y tu testimonio tendrá un timbre duro de metal. Ten cuidado de no intentar encubrir tu rechazo actual a caminar en la luz con recuerdos de experiencias pasadas, cuando sí andabas en ella. Siempre que el Espíritu te reprenda, detente y rectifica tu vida, o de lo contrario, continuarás apagándolo y contristándolo sin siquiera saberlo. 

Supongamos que Dios te ha llevado hasta una crisis que apenas soportas. Él permitirá que ésta se repita, aunque ya no será tan aguda como la anterior. Habrá menos discernimiento y más humillación por no haber obedecido. Si continúas contristando a su Espíritu, vendrá un tiempo cuando esa crisis no podrá repetirse porque lo habrás apagado completamente. Pero si la soportas, tu vida se convertirá en un himno de alabanza a Dios. Nunca sientas simpatía por algo que lo hiere a Él constantemente. Dios tiene que herir aquello que debe irse de tu vida.

Agosto 12 La teología del descanso - OSWALD CHAMBERS

"¿Porqué teméis, hombres de poca fe?", Mateo 8:26

Cuando tenemos temor lo único que podemos hacer es orar a Dios. Pero nuestro Señor tiene el derecho de esperar que los que invocan su nombre confíen en Él con entendimiento. Dios espera de sus hijos tal confianza en Él, que en cualquier crisis sean ellos en quienes se puede confiar. Sin embargo, nuestra confianza llega hasta cierto punto; luego nos volvemos a las oraciones elementales de pánico de quienes no lo conocen. Nos desesperamos, demostrando que no tenemos la menor confianza en Él o en su control soberano sobre el mundo. Nos parece que está dormido y sólo vemos gigantescas y espumeantes olas en el mar. 

“¡Hombres de poca fe!” ¡Cómo sería el dolor que traspasó a los discípulos! “¡Volvimos a fallar!” Y cómo serán las punzadas de dolor en nosotros cuando repetidamente nos demos cuenta de que el corazón de Jesús se hubiera gozado a plenitud, si hubiéramos permanecido absolutamente confiados en Él, sin importar lo que estuviéramos enfrentando. 

Hay épocas en la vida cuando no se presentan tormentas ni crisis y damos lo mejor de nosotros en términos humanos. Pero cuando surge la crisis, instantáneamente vamos a revelar en quién confiamos. Si hemos estado aprendiendo a adorar a Dios y a confiar en Él, la crisis revelará que podemos llegar hasta el límite, sin que se quebrante nuestra confianza en Él. 

Hemos estado hablando mucho acerca de la santificación, pero, ¿cuáles son sus resultados en nuestra vida? Nos llevará a descansar en Dios, lo cual significa una total unidad con Él. Y esta unidad nos hará no sólo sin culpa delante de Él, sino que también le producirá un profundo gozo.

jueves, 11 de agosto de 2022

Agosto 11 Esta experiencia debe venir - OSWALD CHAMBERS

 "Y nunca más lo vio...", 2 Reyes 2:12

No es malo depender de un “Elías”, mientras Dios sea quien te lo dé. Pero recuerda que vendrá tiempo cuando tendrá que irse y ya no será más tu guía ni tu líder porque Dios no quiere que él permanezca. Tú dices: “No puedo seguir sin mi Elías”, pero Dios dice que lo debes hacer. 

Sólo en tu “Jordán” (2 Reyes 2:14). El río Jordán representa un tipo de separación donde no tienes ningún compañerismo con nadie y donde nadie más puede asumir tu responsabilidad. Ahora tienes que poner a prueba lo que aprendiste cuando estabas con tu Elías. Has ido al Jordán repetidas veces con él, pero ahora tienes que enfrentarlo solo. Es inútil decir que no puedes ir. Esta experiencia ha llegado y tienes que hacerlo. Si en verdad quieres saber si Dios es quien tu fe cree que es entonces cruza solo tu Jordán. 

Sólo en tu Jericó (2 Reyes 2.15). Jericó representa el lugar donde has visto a tu Elías hacer cosas grandes. Sin embargo, cuando vienes a tu Jericó sientes una fuerte renuencia a tomar la iniciativa y confiar en Dios, y deseas que otro lo haga. Pero si permaneces fiel a lo que aprendiste con tu Elías, recibirás una señal, como la recibió Eliseo, de que Dios está contigo. 

Sólo en tu Betel (2 Reyes 2:23). Al llegar a tu Betel descubrirás que has llegado al final de tus capacidades, pero al principio de la sabiduría de Dios. Cuando ya no sepas que más hacer y te sientas inclinado a sucumbir al pánico, no lo hagas. Permanece fiel a Dios y Él pondrá de manifiesto su verdad, en una forma que hará de tu vida una expresión de adoración. Pon en práctica lo que aprendiste al lado de tu Elías. Usa su manto y ora. Decídete a confiar en Dios y no busques más a Elías. 

miércoles, 10 de agosto de 2022

Agosto 10 El sufrimiento del santo - OSWALD CHAMBERS

"De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador y hagan el bien", 1 Pedro 4:19

Elegir el sufrimiento significa que algo anda mal en ti. Pero elegir la voluntad de Dios, incluso si implica sufrir, es algo muy diferente. Ningún creyente normal escogerá jamás el sufrimiento, simplemente elige la voluntad de Dios, como lo hizo Jesús, sin importar que implique sufrir o no. Y ningún santo osará interferir con la disciplina del sufrimiento en la vida de otro santo. 

El santo que satisface el corazón de Jesús hará que otros santos sean fuertes y maduros para Dios. Pero, la gente que nos compadece nunca nos fortalece. De hecho, siempre son un obstáculo, pues la conmiseración solamente sirve para debilitarnos. Ninguno puede comprender a un santo mejor que otro santo que esté lo más cerca posible de Jesús. Si aceptamos la conmiseración de otro creyente, el sentimiento que surge es: “Dios me está tratando duramente y haciendo mi vida difícil”. Por eso Jesús dijo que la autocompasión era del diablo (ver Mateo 16:22-23). Mejor ten misericordia de la reputación de Dios. Es fácil deshonrar su carácter debido a que Él nunca trata de defenderse ni de reivindicarse. 

Cuídate de pensar que Jesús necesitó de compasión durante su vida en la tierra. Él rechazó la conmiseración de la gente porque en su gran sabiduría entendía que nadie comprendería su propósito. Sólo aceptó la compasión de su Padre y de los ángeles (ver Lucas 15:10). 

Nota el increíble desperdicio que Dios hace de sus santos, según el criterio del mundo. Al parecer los coloca en los lugares más inútiles. Y entonces decimos: “¡Debido a que soy tan útil, Dios quiere que esté aquí!”. Sin embargo, Jesús nunca midió su vida con respecto al patrón de la máxima utilidad. Dios pone a sus santos donde ellos lo glorifiquen más y nosotros somos totalmente incapaces de juzgar dónde sea eso. 

martes, 9 de agosto de 2022

Agosto 9 La oración al oído del Padre - OSWALD CHAMBERS

"... Y Jesús alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído", Juan 11:41

Cuando el Hijo de Dios ora, sólo está atento a su Padre y Él siempre escucha sus oraciones. Si el Hijo de Dios se está formando en mí, el Padre siempre escuchará las mías. Pero yo tengo que ver que el Hijo de Dios se manifieste en mi carne humana. "...Vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo", 1 Corintios 6:19, es decir, tu cuerpo es el Belén del Hijo de Dios. ¿Le estoy dando la oportunidad de que obre en mí? ¿La franca sencillez de la vida de Jesucristo se está manifestando exactamente como ocurrió mientras estuvo aquí en la tierra? Cuando entro en contacto con los acontecimientos diarios de la vida como un ser humano común, ¿se ora en mi interior la oración del Hijo Eterno de Dios a su Padre? Jesús dice: "En aquel día pediréis en mi nombre", Juan 16:26. ¿De qué día habla? El día en que el Espíritu Santo vino a mí y me hizo uno con mi Señor. 

¿Se está satisfaciendo el Señor Jesucristo de la plenitud en tu vida, o caminas con orgullo espiritual delante de Él? Nunca dejes que el sentido común se haga tan prominente y vigoroso que empuje al Hijo de Dios a un lado. El sentido común es un don que Dios le dio a la naturaleza humana, pero no es el don de su Hijo. El sentido sobrenatural es el don de su Hijo. Nunca entronices al sentido común. El Hijo siempre reconoce al Padre y se identifica con Él, el sentido común jamás lo ha hecho ni lo hará. 

Nuestras capacidades ordinarias nunca adoran a Dios, a menos que el Hijo que mora en nosotros las transforme. Tenemos que asegurarnos de que nuestra carne humana se mantenga en perfecta sujeción a Él y que Él obre a través de ella en todo momento. ¿Estamos viviendo en tal dependencia humana de Jesucristo que su vida se está manifestando en nosotros, momento a momento?

lunes, 8 de agosto de 2022

Agosto 8 La oración en honor al Padre - OSWALD CHAMBERS

"... El Santo Ser que va a nacer será llamado Hijo de Dios", Lucas 1:35

Si el Hijo de Dios ha nacido dentro de mi carne humana, ¿estoy permitiendo que su santa inocencia, sencillez y unidad con el Padre tengan la oportunidad de manifestarse en mí? Lo que le ocurrió a la virgen María, cuando el Hijo de Dios entró históricamente en este mundo, ocurre en todo creyente. 

El Hijo nace dentro de mí por la acción directa de Dios. Luego, yo, como su hijo, tengo que ejercitar el derecho de hijo, el derecho de estar siempre cara a cara con mi Padre a través de la oración. 

¿Continuamente le pregunto con asombro a mi sentido común la razón por la que trata de desviarme en algún punto? ¿No sabías que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Sin importar cuáles sean nuestras circunstancias, el Hijo santo, inocente y eterno tiene que estar en contacto con su Padre. 

¿Soy lo bastante sencillo para identificarme con mi Señor de esta manera? ¿Está Él ejerciendo su maravillosa voluntad en mí? ¿Se está cumpliendo la voluntad de Dios de que su Hijo se forme en mí (ver Gálatas 4:19), o lo he puesto cuidadosamente a un lado? ¡Ay, el ruidoso clamor de estos días! ¿Por qué todo el mundo parece estar clamando tan fuerte? La gente está pidiendo que muera el Hijo de Dios. Aquí no hay lugar para Él en este momento, no hay lugar para una tranquila y santa comunión con el Padre. ¿El Hijo de Dios está orando en mí llevándole honor al Padre, o le estoy dictando mis exigencias a Él? ¿Está ministrando en mí como lo hizo en los días de su humanidad aquí en la tierra? 

¿Está el Hijo de Dios en mí sufriendo su pasión, para que sus propósitos se cumplan? Cuanto más sabemos de la vida interior de los más maduros santos de Dios, tanto más se ve lo que realmente es el propósito divino, "completando lo que falta de las aflicciones de Cristo", Colosenses 1:24; LBLA. Y cuando pensamos en lo que implica “completar”, siempre hay algo que falta por hacer.

domingo, 7 de agosto de 2022

Agosto 7 La oración en la casa del Padre - OSWALD CHAMBERS

"¿Acaso no sabíais que me era necesario estar en la casa de mi Padre?", Lucas 2:49

La infancia de nuestro Señor no fue una adultez inmadura, su infancia es un hecho eterno. ¿Yo soy un hijo de Dios, santo e inocente mediante la identificación con mi Señor y Salvador? ¿Considero mi vida como si estuviera en la casa de mi Padre? ¿Habita el Hijo de Dios en la casa de su Padre dentro de mí? 

Dios es la realidad permanente y su orden me llega momento tras momento. ¿Estoy siempre en contacto con la realidad de Dios, o solamente oro cuando las cosas van mal, cuando hay una perturbación en mi vida? Tengo que aprender a identificarme con mi Señor en una comunión santa, en ciertas formas que algunos de nosotros no hemos empezado a aprender todavía. Me era necesario estar en la casa de mi padre y vivir en ella cada momento de mi vida. 

Piensa en tus propias circunstancias. ¿Estás tan identificado con la vida de nuestro Señor que eres simplemente un hijo de Dios que le habla todo el tiempo y que comprende que todo viene de sus manos? ¿El Hijo eterno que vive en ti está viviendo en la casa de su Padre? ¿Se está manifestando a través de ti la gracia de su vida que ministra, en tu hogar, en tu negocio y en tu círculo de amigos? ¿Has venido preguntándote porqué estás pasando por ciertas circunstancias? De hecho, no es que tengas que pasar por ellas, las vives por causa de la relación en la que ha entrado el Hijo de Dios contigo, según la providencia del Padre en tu condición específica como santo de Dios. Debes permitirle hacer su voluntad contigo, permaneciendo en una perfecta unión con Él. 

La vida de tu Señor se debe convertir en tu vida, sencilla y vital. La manera como Él obró y vivió entre la gente mientras estuvo aquí en la tierra debe ser la manera como Él obra y vive en ti.

Agosto 6 La cruz en la oración - OSWALD CHAMBERS

"En aquel día pediréis en mi nombre", Juan 16:26

Somos muy dados a pensar en la cruz como en algo por lo cual tenemos que pasar. Sin embargo, pasamos por ella sólo para entrar en ella.

La cruz sólo tiene un significado para nosotros: una completa y absoluta identificación con el Señor Jesucristo y no hay nada en lo cual esta identificación se haga más real que en la oración.

"Vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis", Mateo 6:8. Entonces, ¿porqué debemos pedir? La intención de la oración no es conseguir respuestas de Dios, sino tener una perfecta y completa unidad con Él. Si oramos sólo porque queremos el resultado, nos enojaremos con Dios. La oración es contestada cada vez que oramos pero no siempre viene en la manera que esperamos y nuestro enojo espiritual muestra el rechazo a identificarnos verdaderamente con nuestro Señor en la oración. No estamos aquí para probar que Dios contesta, sino para ser monumentos vivientes de la gracia divina. 

"No os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os ama", Juan 16:26-27. ¿Has alcanzado un nivel tal de intimidad con Dios que lo único que cuenta para tu vida de oración es que se vuelva una con la del Señor Jesucristo? ¿Ha reemplazado Él tu vida por la suya? Si es así, en aquel día estarás tan identificado con Jesús que no habrá distinción. 

Cuando parezca que tu oración no fue respondida, guárdate de echarle la culpa a otro. Esa siempre es una trampa de Satanás. Cuando parece que no hay respuesta, siempre hay una razón. Dios usa estos momentos para darte una profunda enseñanza personal, la cual es sólo para ti.

viernes, 5 de agosto de 2022

Agosto 5 El desconcertante llamado de Dios - OSWALD CHAMBERS

"Cuando lleguemos a Jerusalén se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del hombre..." Sin embargo, ellos nada comprendieron de estas cosas..., Lucas 18:31,34

Dios llamó a Jesucristo a lo que parecía un terrible desastre. 

Jesucristo llamó a sus discípulos para que lo vieran morir, los condujo a todos, sin excepción, al lugar donde el corazón de ellos se quebrantó. La vida de nuestro Señor fue un absoluto fracaso desde todo punto de vista, excepto el de Dios. Pero, lo que parecía un fracaso ante los ojos del hombre, fue un extraordinario triunfo desde la perspectiva divina porque los propósitos de Él nunca son los del hombre. 

El desconcertante llamado de Dios también viene a nuestra vida y no se puede enunciar de una forma clara y detallada porque es implícito. Es un llamado que sólo nuestra verdadera naturaleza interior puede percibir y entender. Es como el llamado del mar: nadie lo oye sino aquel que tiene en sí mismo la naturaleza del mar. No se puede afirmar de una manera cierta cuál es el llamado de Dios, porque su llamamiento es sencillamente para ser Sus amigos y alcanzar Sus propios propósitos. La prueba real es creer verdaderamente que ÉL sabe lo que quiere. Las cosas que suceden, no ocurren por casualidad, sino enteramente por el mandato de Dios. El está llevando a cabo sus propósitos. 

Si estamos en comunión y unidad con Él y reconocemos que nos está dirigiendo hacia sus propósitos, no trataremos más de descubrir cuáles son. A medida que crecemos en la vida cristiana, ésta se vuelve más sencilla porque nos sentimos menos inclinados a decir: “Me pregunto porqué permitiría Dios esto o aquello”, e inmediatamente nos damos cuenta de que, detrás de todo, se encuentra su propósito que nos constriñe. ¡Existe un Dios que determina nuestro propósito! Un cristiano es alguien que confía en el conocimiento y la sabiduría de Él y no en sus propias capacidades. Los propósitos nuestros destruyen la sencillez y la tranquilidad que deberían distinguir a los hijos de Dios.

jueves, 4 de agosto de 2022

Agosto 4 El valiente compañerismo de Dios - OSWALD CHAMBERS

"Tomando Jesús a los doce", Lucas 18:31

¡Oh, el valor de Dios al confiar en nosotros! Tú dirás: "Pero, qué imprudente fue al elegirme, porque no hay nada bueno en mi y no valgo nada". Esa es exactamente la razón por la que te escogió. Mientras pienses que en ti hay algo valioso para ÉL, Dios no te elige, porque tienes tus propios fines a los cuales servir. Pero si le permites a Él acabar con tu autosuficiencia, entonces te escogerá para que lo acompañes “a Jerusalén” y eso implica el cumplimiento de propósitos que Él no discutirá contigo. 

Somos propensos a afirmar que alguien será un buen cristiano porque tiene talento natural. Pero no tiene que ver con nuestra aptitud, sino con nuestra pobreza; no con lo que traemos con nosotros, sino con lo que Dios ponga en nosotros. No es cuestión de virtudes naturales, fuerza de carácter, conocimiento o experiencia, pues nada de eso sirve en este asunto. Lo único que vale es que seamos atraídos hacia su apremiante propósito y así nos convertiremos en sus amigos (ver 1 Corintios 1:26-31). El compañerismo de Dios es para personas que reconocen su pobreza. Él no hace nada con quien cree que le es útil. Como cristianos, no estamos comprometidos con nuestra propia causa, sino con la de Dios, que nunca será la nuestra. 

No sabemos cuál es el propósito de Dios que nos constriñe, pero tenemos que mantener nuestra relación con Él, pase lo que pasare. Nunca debemos permitir que algo perjudique esa relación, pero si ocurre, debemos tomar tiempo para rectificarla. El aspecto más importante del cristianismo no es el trabajo que hacemos, sino la relación que mantenemos y el ambiente que se produce por esa relación. Eso es todo lo que Dios nos pide que atendamos y es lo único que recibe un ataque continuo.

miércoles, 3 de agosto de 2022

Agosto 3 El propósito de Dios que nos constriñe - OSWALD CHAMBERS

"Les dijo: Cuando lleguemos a Jerusalén", Lucas 18:31

En la vida de nuestro Señor, Jerusalén representa el lugar donde llegó al punto culminante de la voluntad de su Padre. Jesús dijo: "No busco mi voluntad, sino la voluntad del Padre, que me envió", Juan 5:30, lo cual fue el interés preponderante a lo largo de la vida de nuestro Señor. Y jamás nada de lo que encontró en el camino, gozo o dolor, éxito o fracaso, lo disuadió de su propósito. "Él, con determinación afirmó su rostro para ir a Jerusalén", Lucas 9:51. 

Lo más grande que debemos recordar es que subimos a Jerusalén para cumplir el propósito de Dios, no el nuestro. En la vida natural, nuestras ambiciones son las de nosotros, pero en la vida cristiana no tenemos ninguna meta propia. Hoy se habla tanto de nuestras decisiones a favor de Cristo, nuestra decisión de ser cristianos, nuestras decisiones en cuanto a esto o aquello. Pero en el Nuevo Testamento lo que se pone de manifiesto es que el propósito de Dios nos constriñe. "No me elegisteis vosotros a mi, sino que yo os elegí a vosotros", Juan 15:16. 

Dios no me lleva a comprometerme con su propósito de una manera consciente, sino que me atrae hacia Él sin que me dé cuenta en absoluto. No tenemos idea de cuál puede ser su propósito y al seguir adelante se hace cada vez más vago. Parecería como si el objetivo de Dios no se fuera a cumplir, porque somos demasiado cortos de vista para ver lo que Él se propone. Al principio de la vida cristiana tenemos nuestras propias ideas acerca del propósito divino. Decimos: “Dios quiere que vaya allí. Él me ha llamado para realizar esta obra especial”. Hacemos lo que pensamos que es correcto, pero aun así Dios nos sigue constriñendo. El trabajo que hacemos no tiene ningún valor al compararlo con el propósito de Dios que nos constriñe. Es sólo el andamiaje al lado de su obra. "Tomando Jesús a los doce...", Lucas 18:31. Dios nos toma todo el tiempo. Todavía no hemos entendido todo lo que hay que saber del propósito de Dios que nos constriñe.

Agosto 2 La disciplina de las dificultades - OSWALD CHAMBERS

"En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo", Juan 16:33

Una manera común y corriente de percibir la vida cristiana es que por medio de ella nos libraremos de toda adversidad. Pero, realmente seremos librados en medio de ella, lo cual es muy diferente. "El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente... No te sobrevendrá mal ni plaga tocará tu morada", Salmos 91:1,10, es decir, el lugar donde estás en unidad con Él. 

Si eres un hijo de Dios, con seguridad encontrarás adversidades, pero Jesús afirma que no debes sorprenderte cuando vengan. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo. Él te dice, “no hay nada que temer”. Las mismas personas que antes de haber sido salvas rechazaban hablar de sus problemas, a menudo se quejan y preocupan después de haber nacido de nuevo, porque tienen una idea equivocada de lo que significa la vida de un creyente. 

Dios no nos da una vida triunfante, nos da una vida a medida que triunfamos. Las presiones construyen nuestra fortaleza. Si no hay problemas, no habrá fuerza. ¿Estás pidiéndole a Dios que te dé vida, libertad y gozo? Él no lo hará, a menos que estés dispuesto a aceptar la tensión. En cuanto te enfrentes a ella, obtendrás la fortaleza. Vence tu propia cobardía, da el primer paso y Dios te dará el alimento que necesitas. "Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida", Apocalipsis 2:7. Si das tu máximo en lo físico, te agotas; pero, cuando te rindes por completo espiritualmente, obtienes más fuerza. Dios nunca nos da la fuerza para el día de mañana o para la hora siguiente, sino sólo para la presión del momento. Nuestra tentación es afrontar las adversidades de acuerdo con el sentido común. Pero un santo se goza incluso cuando está aparentemente vencido por las adversidades, porque la victoria es absurdamente imposible para todo el mundo, menos para Dios.

lunes, 1 de agosto de 2022

Agosto 1 Algo más sobre sus métodos - OSWALD CHAMBERS

"Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos", Mateo 11:1

Él va al lugar de donde nos ordenó salir. Si cuando Dios dijo: “Id”, te quedaste porque estabas muy preocupado por la gente de tu casa, lo que hiciste fue robarles las enseñanzas del mismo Jesucristo en persona. Cuando obedeciste y le dejaste todas las consecuencias a Dios, el Señor fue a “tu ciudad” a enseñar, pero mientras no quisiste obedecer, obstaculizaste el camino. Ten cuidado cuando empiezas a argumentar y a poner en competencia lo que llamas tu deber con las órdenes del Señor. Si dices: “Yo sé que Él me dijo que fuera, pero mi deber está aquí”, significa que no crees que Jesús hablaba en serio. 

Él enseña donde nos manda que no lo hagamos... "Maestro... hagamos tres enramadas", Lucas 9:33. ¿Estamos jugando a ser dioses aficionados en la vida de otras personas? ¿Hacemos tanto ruido cuando enseñamos a otros que Dios no puede de ninguna manera acercárseles? Tenemos que aprender a mantener nuestra boca cerrada y nuestro espíritu alerta. 

Dios desea instruirnos acerca de su Hijo y quiere transformar nuestros tiempos de oración en “montes de transfiguración” (Ver Lucas 9:28-29). 

Cuando estamos seguros de que Él va a actuar en una forma específica, nunca volverá a obrar de la misma manera. Él obra allí donde nos ha ordenado esperar... "Quedaos vosotros... hasta que...", Lucas 24:49. Espera en Dios y Él obrará ¡pero no esperes enfadado espiritualmente ni sintiendo pena por ti mismo, pues tu visión es tan corta que no tienes la capacidad de ver más allá de tus narices.  

¿Estamos lo suficientemente apartados de nuestros propios ataques espirituales de histeria como para “esperar en Él”? 

Esperar no es sentarnos con las manos cruzadas sin hacer nada, sino aprender a hacer lo que se nos ha mandado. Estas son algunas de las facetas de los métodos de Dios que pocas veces reconocemos. 

sábado, 30 de julio de 2022

Julio 30 La disciplina de la desilusión - OSWALD CHAMBERS

"Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos... pues él sabía lo que hay en el hombre", Juan 2:24-25

La desilusión implica que en mi vida ya no hay más conceptos erróneos, impresiones y juicios falsos. Pero, aunque ya no seamos engañados, nuestra experiencia con la desilusión puede volvernos cínicos y demasiado severos en nuestros juicios acerca de los demás. La desilusión que viene de Dios nos lleva al punto donde vemos a la gente como realmente es y, sin embargo, no hay cinismo ni pronunciamos palabras hirientes o amargas. Muchas de las circunstancias de la vida que causan las más grandes heridas, aflicciones y dolor se deben a que tenemos ilusiones. No somos leales unos a otros en cuanto a los hechos, viéndonos como realmente somos, sino que somos leales solamente con las ideas que tenemos los unos de los otros. Según nuestra manera de pensar, todo es encantador y bueno, o perverso, malévolo y cobarde. 

Negarnos a ser desilusionados es la causa de gran parte del sufrimiento de la vida. Y ocurre así: Si amamos a alguien, pero no a Dios, le exigimos a esa persona perfección y rectitud totales y cuando no encontramos estas virtudes nos volvemos crueles y vengativos. Estamos demandando de un ser humano lo que él o ella no pueden dar. Sólo hay un ser que puede satisfacer completamente las inmensas profundidades del adolorido corazón humano: el Señor Jesucristo. Según vemos, nuestro Señor es muy severo en cuanto a toda relación humana y esto se debe a que Él sabe que toda relación que no se base en la fidelidad a Él terminará en desastre. Nuestro Señor no se fió de nadie ni puso su confianza en la gente, pero nunca fue receloso ni amargado. La confianza de nuestro Señor en Dios y en lo que su gracia podía hacer por cualquier persona, era tan perfecta que nunca se impacientó ni perdió la esperanza por nadie. Si nuestra confianza está puesta en los seres humanos terminaremos perdiendo la esperanza en todos.

viernes, 29 de julio de 2022

Julio 29 ¿A quién ves en tus nubes? - OSWALD CHAMBERS

"He aquí que viene con las nubes", Apocalipsis 1:7

En la Biblia las nubes siempre están relacionadas con Dios. Las aflicciones, los sufrimientos o las circunstancias providenciales, dentro o fuera de nuestras vidas, en realidad parecen contradecir su soberanía. Pero precisamente por medio de esas nubes el Espíritu de Dios nos está enseñando cómo andar por fe. Si el cielo siempre estuviera despejado, no tendríamos fe... "las nubes son el polvo de sus pies", Nahum 1:3. Indican que Dios está ahí. ¡Qué revelación saber que el dolor, la aflicción y el sufrimiento son las nubes que lo acompañan! Sin ellas, Él no se puede acercar a nosotros. Dios no viene en un claro resplandor. 

Es incorrecto decir que Él quiere enseñarnos algo durante nuestras pruebas. Por medio de cada nube que trae a nuestro camino Él quiere que olvidemos lo aprendido. Su propósito con la nube es simplificar nuestras creencias hasta que nuestra relación con Él sea exactamente como la de un niño: Sólo Dios y mi alma. Los demás no son más que sombras. Hasta que las otras personas no se conviertan en sombras, serán para nosotros nubes y oscuridad de vez en cuando. ¿Mi relación con Dios se está volviendo más sencilla que antes? 

Hay una relación entre las extrañas circunstancias providenciales de Dios y lo que conocemos de Él y debemos aprender a interpretar los misterios de la vida a la luz de ese conocimiento. Sólo lo conoceremos cuando podamos ver cara a cara el hecho más oscuro de la vida, sin menoscabar nuestra visión del carácter de Dios. 

"Y...tuvieron temor al entrar en la nube", Lucas 9:34. ¿Hay alguien aparte de Jesús en tu nube? Si es así, se oscurecerá más. Debes llegar al lugar donde no haya nadie más sino sólo Jesús (ver Marcos 9:7-8).

jueves, 28 de julio de 2022

Julio 28 Y después de la obediencia, ¿qué? - OSWALD CHAMBERS

"En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en la otra ribera", Marcos 6:45

Somos propensos a imaginar que si Jesucristo nos exhorta a hacer algo y lo obedecemos, Él nos llevará hacia un gran triunfo. Nunca deberíamos pensar que nuestros sueños de éxito hacen parte del propósito de Dios para nosotros. De hecho, su objetivo puede ser exactamente lo contrario. Tenemos la idea de que Él nos está conduciendo hacia un fin particular, una meta deseada, pero no es así. Llegar a un fin especial es de poca importancia y alcanzarlo simplemente es un episodio en el camino. Lo que nosotros vemos sólo como el proceso para alcanzar un fin, Dios lo ve como la meta. 

¿Cuál es mi visión de lo que Dios se propone conmigo? Su propósito es que dependa de Él y de su poder ahora. Si en medio de la tempestad de la vida permanezco tranquilo, fiel y decidido, esa es la finalidad de su propósito. Él no está obrando para llevarnos hacia una meta particular. Su objetivo es el proceso en sí. Lo que desea para mí es que lo vea caminar sobre las olas, sin ninguna playa, éxito o meta a la vista sino con la absoluta certeza de que todo está bien porque lo veo andar sobre el mar (Marcos 6:49). Lo que glorifica a Dios es el proceso, no el resultado.

El entrenamiento de Dios es para hoy, no para mañana. Su propósito es para este minuto, no para un tiempo futuro. A nosotros no nos incumbe lo que viene después de nuestra obediencia y estamos equivocados cuando pensamos en eso. Lo que la gente llama preparación, Dios lo ve como la meta misma. 

El propósito divino es capacitarme para que vea que Él puede caminar sobre las tormentas de mi vida precisamente ahora. Si tenemos una meta posterior en perspectiva, no le prestaremos la suficiente atención al presente inmediato. Pero si comprendemos que la obediencia es el fin, entonces cada momento, venga como venga, será precioso.

miércoles, 27 de julio de 2022

Julio 27 El camino al conocimiento - OSWALD CHAMBERS

"El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios...", Juan 7:17


La regla de oro para obtener discernimiento espiritual no es la búsqueda intelectual, sino la obediencia. Si una persona quiere tener conocimiento científico, se guía por la curiosidad intelectual. Pero, si desea revelación de las enseñanzas de Jesucristo, únicamente lo puede lograr obedeciéndole. Si las verdades espirituales son secretas y ocultas para mí, entonces puedo estar seguro de que en mi vida hay algo que no quiero hacer. La oscuridad intelectual proviene de la ignorancia, pero la espiritual se debe a que hay algo que no tengo la intención de obedecer. 

Nadie recibe una palabra de Dios sin que sea puesto a prueba de inmediato con respecto a ella. Nosotros desobedecemos y luego nos sorprendemos porque no estamos creciendo espiritualmente. Jesús dijo: "Por tanto, si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano y entonces vuelve y presenta tu ofrenda", Mateo 5:23-24. En esencia está diciendo: "No me digas ni una palabra más, primero sé obediente y rectifica eso". Las enseñanzas de Jesús nos impactan donde más nos duele. No podemos engañarlo ni por un instante. Él nos enseña hasta en el más mínimo detalle. El Espíritu de Dios descubre nuestra actitud de auto justificación y nos hace sensibles a verdades en las que nunca habíamos pensado. 

Cuando Jesús te muestre algo por medio de su Palabra, no lo evadas. Si lo haces, te convertirás en un farsante religioso. Examina aquello en lo cual tiendes a encogerte de hombros, a desobedecer y comprenderás por qué no estás creciendo espiritualmente. Como dijo Jesús: Ve, reconcíliate primero. Debes obedecer lo que Dios te dice aunque corras el riesgo de que te crean un fanático.

martes, 26 de julio de 2022

Julio 26 El arreglo de cuentas con la pureza - OSWALD CHAMBERS

"Porque del corazón salen...", Mateo 15:19



Nosotros empezamos a confiar en nuestra ignorancia llamándola inocencia y luego confiamos en nuestra inocencia llamándola pureza. Pero cuando oímos las escabrosas afirmaciones de nuestro Señor que siguen a este versículo, nos sobrecogemos y decimos “Nunca sentí en mi corazón ninguna de esas cosas terribles". Nos resentimos por lo que Él nos revela. Si Jesucristo no es la autoridad suprema en el corazón humano, entonces Él no es digno de que le prestemos ninguna atención. ¿Estoy listo para confiar en la penetración de su Palabra en mi corazón, o prefiero confiar en mi "ignorancia inocente”? Si pongo a prueba la inocencia de mi vida de la cual estoy consciente, probablemente me sorprenda de manera desagradable por la verdad de las palabras de Jesús y sentiré pánico por la iniquidad y la perversidad que hay en mí. Pero, mientras continúe en la falsa seguridad de mi propia "inocencia", estoy viviendo en el paraíso de los tontos, feliz por mi ignorancia. Si nunca he sido un sinvergüenza malvado, se debe a una mezcla de cobardía y del sentido de protección que me brindan mis buenos modales y mi educación. Pero cuando quedo desnudo delante de Dios, encuentro que Él tiene razón en su diagnóstico de mí. 

Lo único que provee verdadera protección es la redención de Jesucristo. Si sencillamente me someto a Él, nunca tendré que experimentar el malvado potencial que encierra mi corazón. La pureza es demasiado profunda para que yo la pueda alcanzar por medios naturales pero cuando el Espíritu de Dios entra en mí, coloca en el centro de mi vida el mismo Espíritu que se manifestó en la vida de Jesucristo, es decir, el Espíritu Santo, quien es completamente puro y sin mancha.

lunes, 25 de julio de 2022

Julio 25 ¿Soy así de bienaventurado? - OSWALD CHAMBERS

"Bienaventurados...", Mateo 5:3-11

Las afirmaciones de Jesús penetran de manera inadvertida en nuestro subconsciente, porque cuando las leemos por primera vez nos parecen notablemente sencillas y tranquilizadoras. Por ejemplo, las Bienaventuranzas sólo parecen preceptos delicados y hermosos para personas demasiado idealistas y aparentemente ineptas, pero de muy poca utilidad práctica para los duros y laboriosos días del mundo en que vivimos. No obstante, pronto descubrimos que las Bienaventuranzas contienen la "dinamita" del Espíritu Santo y que se "estallan" con las situaciones de nuestra vida. Cuando el Espíritu nos recuerda alguno de los "Bienaventurados", decimos: "¡Qué declaración tan asombrosa!" Pero es ahí cuando debemos elegir si aceptamos el tremendo revolcón espiritual que se producirá en nuestras circunstancias, si obedecemos sus palabras. Esta es la manera como obra el Espíritu de Dios. No es necesario que hayamos nacido de nuevo para interpretar literalmente el Sermón del Monte. Su interpretación literal es un juego de niños. Pero, es una dura labor para el creyente interpretarlas por el Espíritu de Dios, cuando Él aplica a nuestras circunstancias las declaraciones del Señor. Las enseñanzas de Jesús están fuera de toda proporción desde nuestra manera natural de mirar las cosas e inicialmente las recibimos con una incomodidad que sorprende. Debemos moldear gradualmente nuestro andar y nuestra conversación conforme a los preceptos de Jesucristo, a medida que el Espíritu Santo los aplica a nuestras circunstancias. El Sermón del Monte no consiste en una serie de reglas y reglamentos; es una ilustración de lo que viviremos cuando el Espíritu esté haciendo en nosotros lo que Él quiere. 

domingo, 24 de julio de 2022

Julio 24 Motivos y obras - OSWALD CHAMBERS

"Por tanto, os digo que si vuestra justicia no fuera mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos", Mateo 5:20

Lo que distingue a un discípulo no son sus buenas obras, sino sus buenas motivaciones debido a la gracia sobrenatural de Dios. Lo único que supera a hacer lo correcto es ser correcto. Jesucristo vino a poner, en cualquiera que se lo permita, una nueva herencia con una justicia que excede a la de los escribas y fariseos. Jesús dice: "Si eres mi discípulo, no solo tus acciones deben ser rectas, sino tus motivos, aspiraciones y tus más recónditos pensamientos. Tus motivos deben ser tan puros que el Dios Todopoderoso no pueda ver nada reprobable”. 

¿Quién puede estar en la luz eterna de Dios sin tener nada que Él pueda censurar? Tan solo Jesucristo, el Hijo de Dios. Y Él declara que mediante su redención puede colocar dentro de una persona su propia naturaleza y volverla tan pura y sencilla como un niño. La pureza que Dios exige sólo es posible cuando eres renovado interiormente y esto es precisamente lo que Jesús se comprometió a hacer por medio de su redención. 

Nadie se vuelve puro obedeciendo leyes. Jesucristo no nos da reglas ni reglamentos; nos da sus enseñanzas, es decir, verdades que sólo pueden interpretarse mediante la naturaleza que Él ha puesto en nosotros. La gran maravilla de la salvación de Jesucristo es que Él cambia lo que heredamos. No modifica la naturaleza humana, sino que cambia la fuente y, de ese modo, también los motivos.

sábado, 23 de julio de 2022

Julio 23 Santificación - OSWALD CHAMBERS

"Pero por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios... santificación", 1 Corintios 1:30

El lado de la vida. El misterio de la santificación es que las cualidades perfectas de Jesucristo me son dadas como un regalo, no de manera gradual, sino instantánea, cuando, por la fe, comprendo que Él se hizo para nosotros santificación. La santificación es la forma en que su santidad se vuelve mía y se refleja en mi vida. Nada más ni nada menos. 

El secreto más maravilloso de una vida santa no consiste en imitar a Jesús, sino en permitir que sus cualidades perfectas se manifiesten en mí. La santificación es "Cristo en vosotros", Colosenses 1:27. Es su maravillosa vida que se me imparte por fe y como un don soberano de la gracia divina. ¿Estoy dispuesto a que Dios haga tan real la santificación en mi vida como lo es en su Palabra? 

Por la santificación Jesucristo me hace partícipe de sus cualidades de santidad. Es cuando los dones de su paciencia, amor, santidad, fe, pureza y piedad se manifiestan en y a través de cada alma santificada. La santificación no es tomar de Jesús el poder para ser santo, sino la santidad que se manifestó en Él y entonces Él la manifiesta en mí. La santificación es una participación, no una imitación. Imitar es algo totalmente distinto. Como Jesucristo es la perfección de todo, el misterio de la santificación consiste en que todas las cualidades perfectas de Jesús están a mi disposición. En consecuencia, de manera lenta, pero segura empezamos a vivir una vida de orden, sanidad y santidad inefables, "guardados por el poder de Dios", 1 Pedro 1:5. 

viernes, 22 de julio de 2022

Julio 22 Santificación - OSWALD CHAMBERS

"La voluntad de Dios es vuestra santificación", 1 Tesalonicenses 4:3

El lado de la muerte. Al santificarnos, Dios tiene que tratar con nosotros tanto en el lado de la muerte como en el de la vida. Él exige que vayamos al sitio de muerte, pero como muchos de nosotros pasamos tanto tiempo allí, nos volvemos lúgubres y pesimistas. Siempre hay una dura batalla antes de la santificación, algo dentro de nosotros que siempre se resiste y se resiente ante las demandas de Cristo. La lucha comienza tan pronto el Espíritu Santo empieza a mostrarnos lo que significa ser santificados. Jesús dijo: "Si alguno viene a mí, y no aborrece... su propia vida, no puede ser mi discípulo", Lucas 14:26. 

En el proceso de santificación el Espíritu de Dios me despojará de todo, hasta que no quede sino "yo mismo". Ese es el lugar de muerte ¿Estoy dispuesto a ser "yo mismo" y nada más? ¿Dispuesto a no tener ningún amigo, padre, hermano, ni interés personal y listo para morir? Esa es la condición necesaria para la santificación. No es de extrañar que Jesús dijera: "No he venido a traer paz, sino espada", Mateo 10:34. Es aquí donde luchamos y muchos de nosotros desmayamos. Rehusamos identificarnos con la muerte de Jesucristo en este sentido. Decimos: "¡Pero es tan duro! De seguro Él no quiere que yo lo haga". Nuestro Señor es estricto y sí quiere que lo hagamos. 

¿Estoy dispuesto a reducirme a lo más simple de mi condición como persona? ¿Estoy decidido a despojarme de todo lo que mis amigos piensan de mí y de todo lo que pienso de mí mismo? ¿Estoy dispuesto y decidido a entregarle a Dios mi yo desnudo? Tan pronto lo esté, Él me santificará por completo y mi vida se liberará de cualquier determinación y persistencia que no sea Dios mismo. 

Cuando ore: "Señor, muéstrame qué significa la santificación para mí", Él me responderá: "significa ser hecho uno con Jesús". La santificación no es algo que Jesucristo me da, es Él mismo en mí (ver 1 Corintios 1:30).

jueves, 21 de julio de 2022

Julio 21 La puerta de entrada al reino - OSWALD CHAMBERS

"Bienaventurados los pobres en espíritu", Mateo 5:3

Cuídate de considerar al Señor apenas como un maestro. Si Jesucristo es sólo un maestro, entonces lo único que puede lograr es martirizarme al establecer unas normas que no puedo cumplir. ¿De qué sirve que me presente un ideal tan alto, si me resulta imposible alcanzarlo? Sería más feliz si no lo conociera. ¿Para qué sirve que me ordene ser lo que nunca puedo: Que sea limpio de corazón, que haga más de lo que me ha ordenado, o que me consagre completamente a Dios? Debo conocer a Jesucristo como Salvador antes de que su enseñanza signifique para mí algo distinto a un ideal elevado que lleva a la desesperación. Pero cuando he nacido de nuevo por el Espíritu de Dios, comprendo que Jesús no vino solamente para enseñar, sino también para hacer de mí lo que debo ser. La redención significa que Jesucristo le puede impartir a cualquier persona la misma naturaleza que controló su propia vida. Todas las normas que Dios nos da están fundamentadas en esa naturaleza. 

La enseñanza del Sermón del Monte desespera al hombre natural; y eso es precisamente lo que Jesús quiere que suceda. Mientras nos justifiquemos a nosotros mismos creyendo que podemos poner en práctica las enseñanzas de nuestro Señor, Dios nos dejará seguir hasta que nuestra ignorancia se rompa contra algún obstáculo. En ese momento estaremos dispuestos a acercarnos como indigentes para recibir de Él. Bienaventurados los pobres en espíritu. Este es el principio número uno en el Reino de Dios. La piedra angular en el reino de Jesucristo es la pobreza, no las posesiones; ni las decisiones a favor de Él, sino un sentido de absoluta inutilidad. Al final admitimos: "Señor, ni siquiera puedo empezar a hacerlo". Entonces, Jesús nos dice: "Bienaventurados seréis", Mateo 5:11. Esa es la puerta de entrada al reino y, sin embargo, ¡nos toma mucho tiempo creer que somos realmente pobres! El conocimiento de nuestra propia pobreza nos lleva al lugar correcto, es decir, donde Jesucristo obra. 

miércoles, 20 de julio de 2022

Julio 20 Dependientes de la presencia de Dios - OSWALD CHAMBERS

"Mas los que esperan a Jehová... caminarán y no se fatigarán", Isaías 40:31

De ninguna manera caminar representa una gran emoción, pero es lo que prueba todas nuestras cualidades de firmeza y constancia. "Caminar y no fatigarse" es la prueba suprema de mi grado de fortaleza. El verbo andar o caminar se emplea en la Biblia para expresar el carácter de una persona. Y mirando a Jesús que andaba por allí dijo: "¡Este es el Cordero de Dios!" Juan 1:36. En la Biblia no hay nada abstracto, todo es vivo y real. Dios no dice: "Sé espiritual", sino: "Anda delante de mí", Génesis 17:1. 

Cuando nuestro estado físico o emocional no es saludable, siempre queremos sensaciones. En nuestra vida física esto conduce a la falsificación de la obra del Espíritu Santo; en la emotiva, nos lleva a pasiones desordenadas y a la destrucción de la moralidad. En el ámbito espiritual si nos empeñamos en conseguir emociones, en tener alas y remontarnos sobre las alturas, terminaremos destruyendo nuestra espiritualidad. 

En realidad, disfrutar de la presencia de Dios no depende de estar en ningún lugar o circunstancia, sino de nuestra decisión de mantener al Señor siempre delante de nosotros. Los problemas surgen cuando rehusamos poner nuestra confianza en la realidad de su presencia. La experiencia de la cual habla el autor del Salmo 46:2, "No temeremos, aunque...", también será nuestra una vez que nos basemos en la realidad; no en la conciencia de la presencia de Dios, sino en la realidad de ella. Entonces exclamaremos: "¡Él ha estado aquí todo el tiempo!" 

En los momentos críticos de nuestra vida es necesario pedirle a Dios su dirección, pero es innecesario decirle todo el tiempo: "Oh Señor, dirígeme en esto y aquello". ¡Por supuesto que Él lo hará y, de hecho, ya lo ésta haciendo! Si nuestras decisiones diarias no están de acuerdo con su voluntad, Él actuará y refrenará nuestro espíritu. Por esa razón debemos estar quietos y esperar la dirección de su presencia. 

martes, 19 de julio de 2022

Julio 19 El señorío sobre el creyente - OSWALD CHAMBERS

"Vosotros me llamáis Maestro y Señor y decís bien porque lo soy", Juan 13:13

Nuestro Señor nunca insiste en ejercer autoridad sobre nosotros. No dice: "Te someterás a mí". Él nos deja completamente libres; tan libres, que podríamos escupirle la cara, o darle muerte como otros lo han hecho y nunca diría una palabra. Pero, cuando en mí se ha creado la vida de Él por medio de su redención, de inmediato reconozco su derecho a una absoluta autoridad sobre mí. Es un dominio moral: "Señor, digno eres", Apocalipsis 4:11. Solo lo indigno en mí se niega a inclinarse o someterse ante el único que es digno. Cuando me encuentro con alguien que es más santo que yo y no reconozco su dignidad ni obedezco sus instrucciones, estoy revelando lo que es indigno en mí. Dios nos educa por medio de las personas que son un poco mejor que nosotros, no intelectualmente, sino más santas. Y continúa haciéndolo hasta que voluntariamente nos sometemos y, entonces, nuestra vida se caracteriza por una actitud de completa obediencia a Él. 

Si el Señor insistiera en nuestra obediencia, se convertiría en un tirano y dejaría de tener autoridad real. Nunca lo hace, pero cuando realmente lo vemos, le obedecemos en seguida. Fácilmente Él es nuestro Señor y vivimos para adorarlo desde la mañana hasta la noche. Mi nivel de crecimiento en la gracia se pone al descubierto por la manera en que considero la obediencia. Debemos tener una visión mucho más alta de la palabra “obediencia” para rescatarla del fango del mundo. Ésta debe ser el resultado de una relación cercana, como la de un padre y su hijo y no como la de un amo y su siervo. Jesús mostró este tipo de relación y, además, dijo: "El Padre y yo uno somos", Juan 10:30. "Y, aunque era Hijo, a través del sufrimiento aprendió lo que es la obediencia", Hebreos 5:8. Jesús, nuestro Redentor, fue obediente porque era Hijo, no para convertirse en Hijo.

lunes, 18 de julio de 2022

Julio 18 El misterio de creer - OSWALD CHAMBERS

"Él dijo: ¿Quién eres, Señor?", Hechos 9:5

Por el milagro de la redención, en un instante Saulo de Tarso, un fariseo tenaz y obstinado, se transformó en un humilde devoto esclavo del Señor Jesús. 

En las situaciones que el hombre se puede explicar no existe nada de milagroso. Nosotros tenemos una posición segura frente a aquello que tenemos claridad y, por eso, resulta lógico que busquemos una explicación para todo. No es natural obedecer; sin embargo, desobedecer no es necesariamente pecaminoso. No puede haber desobediencia real ni virtud moral alguna en la obediencia, a menos que se reconozca como una autoridad más elevada a quien imparte la orden. Si no se obedece, entonces posiblemente es una emancipación. Si un hombre le dice otro: "Tienes que hacer esto" y "harás aquello", quebranta el espíritu humano y lo vuelve incompetente para Dios. Un ser humano es esclavo de la obediencia, a menos que tras ese acto reconozca al Dios santo. 

Muchas personas cuando dejan de ser religiosas empiezan a acercarse a Dios porque solo hay un Señor del corazón humano, Jesucristo y no la religión. ¡Pero, ay de mí si después de verlo a Él, no lo obedezco! Jesús nunca insistirá en que yo lo obedezca, pero si no lo hago, he comenzado a firmar la condena de muerte para el Hijo de Dios en mi alma. Cuando me enfrento cara a cara con Él y le digo: "No obedeceré", Él nunca va a insistir, pero esa actitud me aparta del poder regenerador de su redención. Si acudo a la luz, para la gracia de Dios no es importante cuán abominable yo sea. Pero ay de mí si rechazo la luz (ver Juan 3:19-21).  

domingo, 17 de julio de 2022

Julio 17 Es un milagro - OSWALD CHAMBERS

"Y ni mi palabra ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de humana sabiduría", 1 Corintios 2:4

Pablo era un erudito y orador notable y aquí él no está hablando por un profundo sentido de humildad. Él dice que al predicar el Evangelio podía encubrir el poder de Dios si impresionaba a las gentes con la excelencia de su discurso. La fe en Jesús es un milagro que se produce únicamente por la eficacia de la redención, no por palabras persuasivas ni por galanteos y conquistas, sino por el poder de Dios sin ayudas adicionales. El poder creativo de la redención se debe a la predicación del Evangelio, no a la personalidad del que predica. 

El verdadero y efectivo ayuno de un predicador no es abstenerse de comida, sino más bien de su elocuencia, de su lenguaje impresionante y de todo aquello que pueda obstruir el Evangelio que se está presentando. El predicador está en la tierra como el representante de Dios, "como si Dios rogara por medio nosotros", 2 Corintios 5:20. Está aquí para presentar el Evangelio de Él. Si es sólo debido a mi predicación que las personas desean mejorar, jamás se acercarán de Jesucristo. Todo lo que me adule cuando predico el Evangelio terminará convirtiéndome en un traidor a Jesús e impedirá que el poder creativo de su redención haga su obra. 

"Y yo, cuando sea levantado... a todos atraeré a mí mismo", Juan 12:32.