Versículo para hoy:
miércoles, 24 de agosto de 2022
Agosto 24 El índice en el libro de mi vida - OSWALD CHAMBERS
"¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?", Mateo 7:9
La ilustración sobre la oración que nuestro Señor emplea aquí es la de un hijo bueno solicitando algo
bueno. Hablamos de la oración como si fuera posible que Dios nos escuchara sin tener en cuenta el estado
de nuestra relación con Él (comparar con Mateo 5:45).
Nunca digas que no es la voluntad de Dios darte lo que pides. No te debilites ni te desanimes, sino busca
la razón y consulta el índice en el libro de tu vida: ¿La relación con tu esposa, tu esposo, tus hijos o tus
compañeros está bien? ¿Eres un “hijo bueno” en esas relaciones? ¿Le dices a Dios, “Oh, Señor, me he
irritado y enojado, pero deseo las bendiciones espirituales”? No las puedes tener y no las tendrás, hasta
que adoptes la actitud de un “hijo bueno”.
Nosotros confundimos la rebeldía con la consagración y discutimos con Dios en lugar de someternos. No
miramos el índice del libro de nuestra vida. ¿Le he estado pidiendo dinero a Dios par algo que quiero
cuando hay alguien a quien le debo? ¿Le he estado pidiendo libertad mientras yo se la niego a alguno de
los míos? ¿He rehusado perdonarle a alguien sus ofensas y he sido cruel con él o ella? ¿Vivo como un
hijo de Dios entre mis parientes y amigos? (ver Mateo 7:12).
Yo soy hijo de Dios solamente por el nuevo nacimiento y como su hijo soy bueno sólo mientras ando en
la luz. La oración, para la mayoría de nosotros, se convierte simplemente en una expresión religiosa
superficial, un asunto de comunión mística y emocional con Dios. Todos somos muy buenos produciendo
la neblina que ciega nuestra visión espiritual. Pero, si buscamos y examinamos en el índice de nuestra
vida, veremos claramente lo que está mal: una amistad, una deuda, o una actitud inadecuada. Es inútil
orar si no estamos viviendo como hijos de Dios. Entonces Jesús dice: "Todo aquel que pide, recibe",
Mateo 7:8.
martes, 23 de agosto de 2022
Agosto 23 La oración: elección y conflicto - OSWALD CHAMBERS
"Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público", Mateo 6:6
Jesús no dijo: “Sueña con tu Padre que está en secreto”, sino ora a tu Padre que está en secreto. La
oración es un esfuerzo de la voluntad. Después de que hemos entrado en el lugar secreto y cerrado la
puerta, lo más difícil es orar. No nos hemos concentrado y lo primero con lo que entramos en conflicto es
con dejar volar la imaginación. La gran batalla al orar en privado es sobreponernos a la distracción
mental. Debemos disciplinar nuestra mente y concentrarnos en la oración, la cual es producto de una
decisión voluntaria.
Debemos elegir un lugar especial para orar, pero una vez que estamos en él, empieza la plaga de las
moscas, es decir, los pensamientos errantes: “Hoy tengo que hacer esto y debo hacer aquello”. Jesús dice:
“Cierra tu puerta”. Tener un tiempo de quietud en secreto delante de Dios implica cerrarles la puerta
deliberadamente a nuestras emociones y acordarnos de Él. Dios está en secreto y nos ve desde el lugar
secreto. Él no nos ve como lo hacen otras personas, o como nos vemos a nosotros mismos. Cuando
verdaderamente vivimos en el lugar secreto, resulta imposible dudar de Dios. Estamos más seguros de Él
que de cualquier cosa o persona. Entra al lugar secreto y comprenderás que Dios estuvo justamente en el
centro de tus circunstancias diarias todo el tiempo.
Adquiere el hábito de tratar con Él todos los asuntos. Si no aprendes a abrir la puerta de tu vida de par en
par, para que Dios entre desde el instante en que te despiertas, trabajarás en un nivel equivocado todo el
día. Pero si abres bien la puerta de tu vida y oras a tu Padre que está en secreto, todo lo que hagas en
público tendrá el sello de la presencia de Dios.
lunes, 22 de agosto de 2022
Agosto 22 “Yo, a la verdad... pero Él...” - OSWALD CHAMBERS
"Yo, a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento, pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo. Él os bautizará en el Espíritu Santo y fuego", Mateo 3:11
¿Alguna vez en mi vida he llegado a un punto donde puedo decir: “Yo a la verdad... Pero Él...”? sólo
cuando llegue ese momento sabré lo que significa el bautismo del Espíritu Santo. Yo verdaderamente he
llegado al límite y no puedo hacer nada más, pero Él empieza justamente allí. Jesucristo hace lo que nadie
jamás podrá hacer. ¿Estoy preparado para su venida? Él no podrá venir y realizar su obra en mí mientras
haya algo que obstruya el camino, sea mi bondad o mi maldad. Cuando Él venga, ¿estaré preparado para
que saque a la luz todo lo malo que he hecho? Es precisamente allí donde Él viene. En toda área en la que
sé que no soy limpio, Él pondrá sus pies y dondequiera que yo crea que estoy limpio, los retirará y se
alejará.
El arrepentimiento no produce un sentimiento de pecado, sino un sentido de indescriptible indignidad.
Cuando me arrepiento, comprendo que soy absolutamente inútil; reconozco con todo mi ser que no soy
digno ni siquiera de llevar sus sandalias. ¿Me he arrepentido hasta ese grado? ¿O todavía persisto en una
idea con la cual trato de defender mis acciones? Dios no puede venir a mi vida porque mi arrepentimiento
no es completo.
Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Juan no habla aquí del bautismo del Espíritu Santo como una
experiencia, sino como una obra realizada por Jesucristo. "Él os bautizará". La única experiencia de la
que son conscientes quienes son bautizados con el Espíritu es la de sentir su absoluta indignidad.
Yo a la verdad fui esto o aquello en el pasado, pero Él vino y sucedió algo maravilloso. Ve al límite de tu
ser, ese punto donde no puedes hacer nada, porque es ahí donde Él lo hace todo.
domingo, 21 de agosto de 2022
Agosto 21 El ministerio de los inadvertidos - OSWALD CHAMBERS
"Bienaventurados los pobres en espíritu", Mateo 5:3
El Nuevo Testamento repara en elementos que desde nuestro punto de vista no parecen tener la
importancia. Bienaventurados los pobres en espíritu significa literalmente: “Benditos los indigentes”.
¡Algo excesivamente común! La predicación actual tiende a hacer énfasis en la fuerza de voluntad o en la
belleza del carácter de una persona; es decir, en lo que se nota con facilidad. La frase que oímos con tanta
frecuencia: “Decídete por Cristo”, resalta algo en lo cual nuestro Señor nunca confió. Nunca nos pide que
nos decidamos por Él, sino que nos rindamos a Él, un asunto muy diferente. En la base del reino de
Jesucristo está la hermosura genuina de quienes son comunes y corrientes. En lo que yo soy bendecido es
en mi pobreza. Si no tengo fuerza de voluntad ni soy noble en mi naturaleza, entonces Jesús me dice:
“Bendito eres porque debido a tu pobreza puedes entrar en mi reino”. No puedo entrar por mi propia
bondad. Sólo puedo entrar como un indigente.
Nosotros nunca somos conscientes en nuestra vida de la verdadera hermosura de carácter que cuenta para
Dios. Ejercer una influencia deliberada implica que me estoy apoyando en mi propia bondad, lo cual es
contrario a ser cristiano. Cuando me pregunto si seré de alguna utilidad para Dios, enseguida pierdo la
belleza y frescura del toque del Señor. "El que cree en mí... de su interior brotarán ríos de agua viva",
Juan 7:38. Si examino el agua que corre, pierdo el toque del Señor.
¿Quiénes son los que han influido más en nosotros? Con seguridad no quienes pensaban que lo hacían,
sino aquellos que no tenían ni la más remota idea de que lo estaban haciendo. En la vida cristiana la
influencia espiritual nunca se ejerce de manera consciente. Si lo hacemos, entonces perdemos la
hermosura genuina que caracteriza al toque de Jesús. Siempre sabemos cuando Él está obrando porque
hace de lo común y corriente algo inspirador.
sábado, 20 de agosto de 2022
Agosto 20 Completos y descansados - OSWALD CHAMBERS
"Y yo os haré descansar", Mateo 11:28
En el mismo instante que algo empiece a desintegrar tu relación con Jesucristo, vuélvete a Él y pídele que
restaure tu descanso.
Nunca le des cabida a lo que te roba la paz. Asume cada factor de desintegración como algo contra lo cual
debes luchar y no tolerar. Pídele al Señor que haga evidente en ti la conciencia de Él, pues así la
conciencia que tienes de ti mismo desaparecerá y el Señor será tu todo, en todo. No permitas que continúe
esta conciencia de ti mismo, porque lenta e inexorablemente despertará en ti la autocompasión, la cual es
satánica. No te permitas decir: “Bueno, como me malinterpretaron deberían presentarme excusas. Estoy
seguro de que realmente debo insistir en que se aclare el asunto”. En esto aprende a dejar tranquilos a los
demás. Sencillamente pídele al Señor que te dé la conciencia de Cristo y Él te dará el equilibrio necesario
hasta que estés verdaderamente completo en Él.
La vida perfecta y completa es la vida de un niño. Cuando soy consciente de mi conciencia, algo anda
mal. Aquel que está enfermo es quien sabe realmente lo que es la salud. Un hijo de Dios no es consciente
de la voluntad de Dios porque él es la voluntad de Dios. Cuando ha habido el menor alejamiento de esa
voluntad, empezamos a preguntar: “Señor, ¿cuál es tu voluntad?” Un hijo de Dios nunca ora pidiendo ser
consciente de que Él contesta la oración, pues todo el tiempo está apaciblemente seguro de que siempre lo
hace.
Si tratamos de vencer la conciencia que tenemos de nosotros mismos por cualquier método de nuestro
sentido común, lo que haremos es desarrollarla enormemente. Jesús dice: Venid a mí y yo os haré
descansar, es decir, la conciencia de Él tomará el lugar de la nuestra. Jesús establece su reposo en
cualquier sitio donde va, un reposo por causa de la perfección de la actividad en nuestra vida de la cual
estamos conscientes.
viernes, 19 de agosto de 2022
Agosto 19 La conciencia de mí mismo - OSWALD CHAMBERS
"Venid a mí...", Mateo 11:28
Dios quiere que vivamos una vida plena en Cristo Jesús, pero, como en ocasiones esa vida es atacada
desde el exterior, caemos en un estado de introspección, un hábito que creíamos había desaparecido. La
conciencia de nosotros mismos es lo primero que trastorna la plenitud de nuestra vida en Dios y lo que
continuamente nos produce un sentimiento de lucha y confusión. Ser consciente de mi mismo no es un
pecado. Este sentimiento se puede producir debido a que tengo un temperamento nervioso o por tener que
enfrentar repentinamente nuevas circunstancias. Sin embargo, la voluntad de Dios es que estemos
absolutamente completos en Él, nada menos. Cualquier situación que perturbe nuestro descanso en Él
debe ser inmediatamente rectificada, lo cual no se logra ignorándola, sino acudiendo a Jesucristo. Si lo
hacemos y le pedimos que cree en nosotros una conciencia suya, el Señor siempre lo hará hasta que
aprendamos a permanecer en Él.
Nunca dejes de enfrentar aquello que destruye la unidad de tu vida con Cristo. Cuídate de permitir que la
influencia de los amigos o las circunstancias dividan tu vida. Esto solamente sirve para minar tu fortaleza
y retrasar tu desarrollo espiritual. Evita cualquier cosa que divida tu unidad con Él y te haga ver a ti
mismo de manera separada. Nada es tan importante como mantenerse bien espiritualmente. Y la única
solución es muy sencilla: Venid a mí. Estas palabras prueban la profundidad de nuestra realidad
intelectual, moral y espiritual como personas. Sin embargo, en cada caso en que no somos hallados reales,
preferimos discutir en lugar de ir a Jesús.
jueves, 18 de agosto de 2022
Agosto 18 ¿Alguna vez has enmudecido de dolor? - OSWALD CHAMBERS
"Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste porque era muy rico", Lucas 18:23
El joven rico dignatario se alejó de Jesús mudo de tristeza. No tuvo nada que responder frente a sus
palabras. No tuvo ninguna duda acerca de lo que Él le dijo, ni sobre su significado y esto le causó un
dolor que no podía expresar con palabras. ¿Alguna vez te has encontrado en esta situación? ¿La Palabra
de Dios ha venido señalándote un área de tu vida en la que eres muy rico: Quizá ciertas cualidades
personales, deseos e intereses, o posiblemente las relaciones emocionales e intelectuales? Si es tu caso,
entonces con frecuencia habrás enmudecido de dolor. El Señor no te perseguirá ni te suplicará, pero cada
vez que se encuentre contigo en el punto señalado, sencillamente te repetirá: “Si realmente hablas en
serio, esas son las condiciones”.
"Vende todo lo que tienes". En otras palabras, despójate delante de Dios de todo lo que pueda
considerarse una posesión hasta que sólo quede un ser humano consciente y luego entrégaselo a Él. Es ahí
donde ocurre la verdadera batalla: En el reino de tu voluntad delante de Dios.
¿Estás más apegado a la idea de lo que Jesús desea, que a Él mismo? Si es así, pronto oirás una de sus
duras, inflexibles y dolorosas declaraciones. Lo que Jesús dice es difícil y sólo es fácil cuando lo
escuchan quienes tienen su misma naturaleza. Cuídate de permitir que algo suavice las duras palabras de
Jesucristo.
Yo podría ser tan rico en mi pobreza personal, tan rico en mi conciencia de que no soy nadie, que nunca
seguiría a Jesús. O puedo ser tan rico en el conocimiento de que soy alguien, que nunca seré su discípulo.
¿Estoy dispuesto a carecer de todo, incluso de mi conciencia de destitución y pobreza? Si no lo estoy, esa es la razón por la cual me
desanimo. El desánimo es el amor propio desilusionado y el amor propio puede ser amor a mi propia devoción
a Jesús y no amor a Él mismo.
miércoles, 17 de agosto de 2022
Agosto 17 ¿Estás desanimado en tu consagración? - OSWALD CHAMBERS
"Jesús le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes... y ven, sígueme. Entonces, él oyendo esto, se puso muy triste porque era muy rico", Lucas 18:22-23
¿Alguna vez has oído que el Maestro te dice algo muy duro? Si no, dudo que en algún momento lo hayas
oído decir algo. Jesús dice muchas verdades que oímos, pero realmente no escuchamos. Cuando lo
escuchamos de verdad, sus palabras son notablemente duras e inflexibles.
Jesús no se mostró en lo más mínimo solícito en que el joven hiciera lo que Él le estaba diciendo y no
hizo ningún intento por retenerlo a su lado. Sencillamente le dijo: "Vende todo lo que tienes y ven,
sígueme". Nuestro Señor nunca rogó, ni aduló, ni tuvo que poner trampas.
Sencillamente pronunció las palabras más severas que oídos humanos hayan escuchado y luego lo dejó
solo. ¿Alguna vez he oído a Jesús decirme algo duro e inflexible? ¿Me ha dicho algo personalmente, que
yo he escuchado de manera consciente? No algo sobre lo que yo pueda hacer una exposición ante los
demás sino algo que le he escuchado decirme directamente a mí. Este hombre comprendió lo que Jesús
dijo, lo oyó con claridad, entendió el impacto total de sus implicaciones y su corazón se quebrantó. No
partió con una actitud desafiante, pero sí muy triste, desanimado por completo. Había venido a Jesús lleno
del fuego de un sincero e intenso deseo, pero las palabras de Jesús lo congelaron. Le produjeron un
doloroso desaliento en lugar de fervor y entusiasmo. Y Jesús no fue tras él, sino que lo dejó ir.
Nuestro Señor sabe perfectamente que una vez que su Palabra ha sido oída de veras, tarde o temprano
dará fruto. Lo terrible es que algunos de nosotros impedimos que fructifique en nuestra vida, ahora. Me
pregunto, ¿qué diremos cuando, por fin, resolvamos consagrarnos completamente en ese asunto? Pero hay
algo cierto: Él jamás nos echará en cara las fallas del pasado.
martes, 16 de agosto de 2022
Agosto 16 ¿Me conoce? - OSWALD CHAMBERS
"A sus ovejas llama por nombre", Juan 10:3
Lamentablemente, ¿cuándo lo he interpretado mal a Él? (ver Juan 20:11-18). Es posible conocer toda la
doctrina y, sin embargo, no conocer a Jesús. El alma de una persona está en grave peligro cuando el
conocimiento de la doctrina supera a Jesucristo, evitando la comunión íntima con Él. ¿Por qué lloraba
María Magdalena? Para ella la doctrina no significa más que la hierba que pisaba. Cualquier fariseo
podría haberse mofado de ella por su doctrina, pero de lo que nunca se hubiera podido burlar era del
hecho de que Jesús la había liberado de siete demonios (ver Lucas 8:2). Y, aun así, las bendiciones del
Señor no eran en nada comparadas con el privilegio de conocerlo a ÉL. Dicho esto, se volvió y vio a
Jesús que estaba allí; "pero no sabía que era Jesús... Él le dijo: ¡María!..." Tan pronto la llamó por su
nombre, ella supo que tenía unas vivencias del pasado con Aquel que le había hablado. "Volviéndose ella
le dijo: ¡Raboni! Que significa: “Maestro”".
¿Cuánto he dudado tercamente? (Juan 20:24-29). ¿He tenido alguna duda acerca de Jesús? ¿Tal vez con
respecto a una experiencia de la cual otros dan testimonio, pero yo aun no he vivido? Le dijeron, pues, los
otros discípulos: ¡Hemos visto al Señor! Sin embargo, Tomás dudó y dijo: "Si no veo... no creeré". Él
necesitaba el toque personal de Jesús. No sabemos cuándo han de venir sus toques, pero cuando llegan
son indescriptiblemente preciosos. Entonces, Tomás respondió y le dijo: "¡Señor mío y Dios mío!"
¿Cuándo lo he negado por egoísmo? (Juan 21:15-17). Pedro negó a Jesucristo con maldiciones y
juramentos. A pesar de eso, después de la resurrección Jesús se le apareció a él únicamente. Lo restauró
en privado y después frente a los demás. Y Pedro le dijo: "Señor... tú sabes que te quiero". ¿Tengo un
historial personal con Jesucristo? La única señal cierta del discipulado es la comunión íntima con Él; un
conocimiento de Jesús que nada puede conmover.
lunes, 15 de agosto de 2022
Agosto 15 Las señales del nuevo nacimiento - OSWALD CHAMBERS
"Os es necesario nacer de nuevo", Juan 3:7
La respuesta a la pregunta de Nicodemo, ¿cómo puede un hombre nacer siendo viejo? es: solamente
cuando esté dispuesto a morir para todo en su vida, incluyendo sus derechos, sus virtudes y su religión y
se disponga a recibir en su interior una nueva vida que nunca antes había experimentado (ver Juan 3.4).
Esta nueva vida se manifiesta en nuestro arrepentimiento consciente y nuestra santidad inconsciente.
"Más a todos los que le recibieron", Juan 1:12. ¿Es mi conocimiento de Jesús el resultado de mi
percepción espiritual interna o sólo de lo que he aprendido al escuchar a otros? ¿Hay algo en mi vida que
me relaciona con el Señor Jesús como mi Salvador personal? La piedra angular de todo mi historial
espiritual debe ser el conocimiento personal de Jesucristo. Nacer de nuevo significa que lo veo a Él.
"El que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios", Juan 3:3. ¿Estoy buscando sólo las señales
milagrosas del reino de los cielos, o realmente percibo el gobierno soberano de Dios? El nuevo
nacimiento me confiere un nuevo poder de visión mediante el cual empiezo a discernir el gobierno divino.
Su dominio estuvo allí todo el tiempo, pero era conforme a la naturaleza de él y yo no podía verlo
mientras no recibiera esa naturaleza.
"Todo aquel que es nacido de Dios no practica el pecado", 1 Juan 3:9. ¿Estoy tratando de dejar de pecar o
he dejado de hacerlo? Haber nacido de Dios significa que tengo su poder sobrenatural para no pecar más.
En la Biblia no se plantea si un cristiano debería pecar, sino que se afirma enfáticamente: Un cristiano no
debe pecar. La obra eficaz del nuevo nacimiento en nosotros es que no cometemos más pecado. No sólo
que tenemos el poder para no pecar, sino que realmente hemos dejado de hacerlo. Sin embargo, el
significado de 1 de Juan 3:9 no es que no podemos pecar. Lo que nos dice es que si obedecemos la vida
de Dios que está en nosotros, no tenemos necesidad de pecar.
domingo, 14 de agosto de 2022
Agosto 14 Disciplina - OSWALD CHAMBERS
"Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él", Hebreos 12:5
Es muy fácil afligir al Espíritu de Dios. Lo hacemos menospreciando la disciplina del Señor o
desanimándonos cuando nos reprende. Si nuestra experiencia de santificación todavía es muy superficial,
confundimos la realidad de Dios con las sombras. Y cuando el Espíritu de Dios nos redarguye, decimos
equivocadamente: “Oh, eso debe ser el diablo”.
Nunca apagues al Espíritu y no lo desprecies cuando te dice: “Ya no seas más ciego en este asunto; tú no
estás donde creías. Hasta ahora no te lo he podido revelar, pero lo estoy haciendo en este momento”.
Cuando el Señor te disciplina así, déjalo cumplir tu propósito en ti. Permite que Él te relacione
correctamente con Dios.
"Ni desmayes cuando eres reprendido por él". Nos enfadamos con Dios y decimos: “Pues, no lo puedo
remediar, oré y de todas maneras las cosas no salieron bien, no me queda más sino abandonarlo todo”.
¡Piensa lo que sucedería si actuáramos así en cualquier otra área de nuestra vida!
¿Estoy dispuesto a que Dios me sujete por su poder y realice una obra en mí verdaderamente digna de Él?
La santificación no es la idea que tengo de lo que yo quiero que Dios haga por mí. La santificación es la
idea de Dios acerca de lo que Él quiere hacer a mi favor. Pero Él tiene que conseguir que yo adopte una
actitud mental y espiritual que le permita santificarme por completo, cueste lo que cueste.
Agosto 13 No apaguéis al Espíritu - OSWALD CHAMBERS
"No apaguéis al Espíritu", 1 Tesalonicenses 5:19
La voz del Espíritu de Dios es tan suave como una brisa apacible y por eso si no estás viviendo en
perfecta comunión y unidad con Dios, no la puedes oír. Las advertencias y exhortaciones del Espíritu nos
llegan en formas extraordinariamente suaves y si no eres muy sensible para percibir su voz, la apagarás y
tu vida espiritual se perjudicará. Cuando Él nos redarguye, siempre lo hace con un apacible y delicado
susurro (ver 1 Reyes 19:11-12), el cual es tan tenue que sólo un santo de Dios lo notará.
Cuídate de que en tu testimonio personal no tengas que mirar hacia atrás y decir: “alguna vez, hace varios
años, yo fui salvo”. Si has puesto tu mano en el arado y estás andando en la luz, no tienes porqué mirar
atrás, ya que el pasado se ha vertido en la maravilla presente de tu comunión y unidad con Dios (ver
Lucas 9:62 y 1 Juan 1:6-7). Si te sales de la luz, te volverás un cristiano sentimental y vivirás solamente
de recuerdos y tu testimonio tendrá un timbre duro de metal. Ten cuidado de no intentar encubrir tu
rechazo actual a caminar en la luz con recuerdos de experiencias pasadas, cuando sí andabas en ella.
Siempre que el Espíritu te reprenda, detente y rectifica tu vida, o de lo contrario, continuarás apagándolo
y contristándolo sin siquiera saberlo.
Supongamos que Dios te ha llevado hasta una crisis que apenas soportas. Él permitirá que ésta se repita,
aunque ya no será tan aguda como la anterior. Habrá menos discernimiento y más humillación por no
haber obedecido. Si continúas contristando a su Espíritu, vendrá un tiempo cuando esa crisis no podrá
repetirse porque lo habrás apagado completamente. Pero si la soportas, tu vida se convertirá en un himno
de alabanza a Dios. Nunca sientas simpatía por algo que lo hiere a Él constantemente. Dios tiene que herir
aquello que debe irse de tu vida.
Agosto 12 La teología del descanso - OSWALD CHAMBERS
"¿Porqué teméis, hombres de poca fe?", Mateo 8:26
Cuando tenemos temor lo único que podemos hacer es orar a Dios. Pero nuestro Señor tiene el derecho de
esperar que los que invocan su nombre confíen en Él con entendimiento. Dios espera de sus hijos tal
confianza en Él, que en cualquier crisis sean ellos en quienes se puede confiar. Sin embargo, nuestra
confianza llega hasta cierto punto; luego nos volvemos a las oraciones elementales de pánico de quienes
no lo conocen. Nos desesperamos, demostrando que no tenemos la menor confianza en Él o en su control
soberano sobre el mundo. Nos parece que está dormido y sólo vemos gigantescas y espumeantes olas en
el mar.
“¡Hombres de poca fe!” ¡Cómo sería el dolor que traspasó a los discípulos! “¡Volvimos a fallar!” Y cómo
serán las punzadas de dolor en nosotros cuando repetidamente nos demos cuenta de que el corazón de
Jesús se hubiera gozado a plenitud, si hubiéramos permanecido absolutamente confiados en Él, sin
importar lo que estuviéramos enfrentando.
Hay épocas en la vida cuando no se presentan tormentas ni crisis y damos lo mejor de nosotros en
términos humanos. Pero cuando surge la crisis, instantáneamente vamos a revelar en quién confiamos. Si
hemos estado aprendiendo a adorar a Dios y a confiar en Él, la crisis revelará que podemos llegar hasta el
límite, sin que se quebrante nuestra confianza en Él.
Hemos estado hablando mucho acerca de la santificación, pero, ¿cuáles son sus resultados en nuestra
vida? Nos llevará a descansar en Dios, lo cual significa una total unidad con Él. Y esta unidad nos hará no
sólo sin culpa delante de Él, sino que también le producirá un profundo gozo.
jueves, 11 de agosto de 2022
Agosto 11 Esta experiencia debe venir - OSWALD CHAMBERS
"Y nunca más lo vio...", 2 Reyes 2:12
No es malo depender de un “Elías”, mientras Dios sea quien te lo dé. Pero recuerda que vendrá tiempo
cuando tendrá que irse y ya no será más tu guía ni tu líder porque Dios no quiere que él permanezca. Tú
dices: “No puedo seguir sin mi Elías”, pero Dios dice que lo debes hacer.
Sólo en tu “Jordán” (2 Reyes 2:14). El río Jordán representa un tipo de separación donde no tienes
ningún compañerismo con nadie y donde nadie más puede asumir tu responsabilidad. Ahora tienes que
poner a prueba lo que aprendiste cuando estabas con tu Elías. Has ido al Jordán repetidas veces con él,
pero ahora tienes que enfrentarlo solo. Es inútil decir que no puedes ir. Esta experiencia ha llegado y
tienes que hacerlo. Si en verdad quieres saber si Dios es quien tu fe cree que es entonces cruza solo tu
Jordán.
Sólo en tu Jericó (2 Reyes 2.15). Jericó representa el lugar donde has visto a tu Elías hacer cosas
grandes. Sin embargo, cuando vienes a tu Jericó sientes una fuerte renuencia a tomar la iniciativa y
confiar en Dios, y deseas que otro lo haga. Pero si permaneces fiel a lo que aprendiste con tu Elías,
recibirás una señal, como la recibió Eliseo, de que Dios está contigo.
Sólo en tu Betel (2 Reyes 2:23). Al llegar a tu Betel descubrirás que has llegado al final de tus
capacidades, pero al principio de la sabiduría de Dios. Cuando ya no sepas que más hacer y te sientas
inclinado a sucumbir al pánico, no lo hagas. Permanece fiel a Dios y Él pondrá de manifiesto su verdad,
en una forma que hará de tu vida una expresión de adoración. Pon en práctica lo que aprendiste al lado de
tu Elías. Usa su manto y ora. Decídete a confiar en Dios y no busques más a Elías.
miércoles, 10 de agosto de 2022
Agosto 10 El sufrimiento del santo - OSWALD CHAMBERS
"De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador y hagan el bien", 1 Pedro 4:19
Elegir el sufrimiento significa que algo anda mal en ti. Pero elegir la voluntad de Dios, incluso si implica
sufrir, es algo muy diferente. Ningún creyente normal escogerá jamás el sufrimiento, simplemente elige la
voluntad de Dios, como lo hizo Jesús, sin importar que implique sufrir o no. Y ningún santo osará
interferir con la disciplina del sufrimiento en la vida de otro santo.
El santo que satisface el corazón de Jesús hará que otros santos sean fuertes y maduros para Dios. Pero, la
gente que nos compadece nunca nos fortalece. De hecho, siempre son un obstáculo, pues la
conmiseración solamente sirve para debilitarnos. Ninguno puede comprender a un santo mejor que otro
santo que esté lo más cerca posible de Jesús. Si aceptamos la conmiseración de otro creyente, el
sentimiento que surge es: “Dios me está tratando duramente y haciendo mi vida difícil”. Por eso Jesús
dijo que la autocompasión era del diablo (ver Mateo 16:22-23). Mejor ten misericordia de la reputación
de Dios. Es fácil deshonrar su carácter debido a que Él nunca trata de defenderse ni de reivindicarse.
Cuídate de pensar que Jesús necesitó de compasión durante su vida en la tierra. Él rechazó la
conmiseración de la gente porque en su gran sabiduría entendía que nadie comprendería su propósito.
Sólo aceptó la compasión de su Padre y de los ángeles (ver Lucas 15:10).
Nota el increíble desperdicio que Dios hace de sus santos, según el criterio del mundo. Al parecer los
coloca en los lugares más inútiles. Y entonces decimos: “¡Debido a que soy tan útil, Dios quiere que esté
aquí!”. Sin embargo, Jesús nunca midió su vida con respecto al patrón de la máxima utilidad. Dios pone a
sus santos donde ellos lo glorifiquen más y nosotros somos totalmente incapaces de juzgar dónde sea eso.
martes, 9 de agosto de 2022
Agosto 9 La oración al oído del Padre - OSWALD CHAMBERS
"... Y Jesús alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído", Juan 11:41
Cuando el Hijo de Dios ora, sólo está atento a su Padre y Él siempre escucha sus oraciones. Si el Hijo de
Dios se está formando en mí, el Padre siempre escuchará las mías. Pero yo tengo que ver que el Hijo de
Dios se manifieste en mi carne humana. "...Vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo", 1 Corintios
6:19, es decir, tu cuerpo es el Belén del Hijo de Dios. ¿Le estoy dando la oportunidad de que obre en mí?
¿La franca sencillez de la vida de Jesucristo se está manifestando exactamente como ocurrió mientras
estuvo aquí en la tierra? Cuando entro en contacto con los acontecimientos diarios de la vida como un ser
humano común, ¿se ora en mi interior la oración del Hijo Eterno de Dios a su Padre? Jesús dice: "En
aquel día pediréis en mi nombre", Juan 16:26. ¿De qué día habla? El día en que el Espíritu Santo vino a
mí y me hizo uno con mi Señor.
¿Se está satisfaciendo el Señor Jesucristo de la plenitud en tu vida, o caminas con orgullo espiritual
delante de Él? Nunca dejes que el sentido común se haga tan prominente y vigoroso que empuje al Hijo
de Dios a un lado. El sentido común es un don que Dios le dio a la naturaleza humana, pero no es el don
de su Hijo. El sentido sobrenatural es el don de su Hijo. Nunca entronices al sentido común. El Hijo
siempre reconoce al Padre y se identifica con Él, el sentido común jamás lo ha hecho ni lo hará.
Nuestras capacidades ordinarias nunca adoran a Dios, a menos que el Hijo que mora en nosotros las
transforme. Tenemos que asegurarnos de que nuestra carne humana se mantenga en perfecta sujeción a Él
y que Él obre a través de ella en todo momento. ¿Estamos viviendo en tal dependencia humana de
Jesucristo que su vida se está manifestando en nosotros, momento a momento?
lunes, 8 de agosto de 2022
Agosto 8 La oración en honor al Padre - OSWALD CHAMBERS
"... El Santo Ser que va a nacer será llamado Hijo de Dios", Lucas 1:35
Si el Hijo de Dios ha nacido dentro de mi carne humana, ¿estoy permitiendo que su santa inocencia,
sencillez y unidad con el Padre tengan la oportunidad de manifestarse en mí? Lo que le ocurrió a la virgen
María, cuando el Hijo de Dios entró históricamente en este mundo, ocurre en todo creyente.
El Hijo nace dentro de mí por la acción directa de Dios. Luego, yo, como su hijo, tengo que ejercitar el
derecho de hijo, el derecho de estar siempre cara a cara con mi Padre a través de la oración.
¿Continuamente le pregunto con asombro a mi sentido común la razón por la que trata de desviarme en
algún punto? ¿No sabías que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Sin importar cuáles sean
nuestras circunstancias, el Hijo santo, inocente y eterno tiene que estar en contacto con su Padre.
¿Soy lo bastante sencillo para identificarme con mi Señor de esta manera? ¿Está Él ejerciendo su
maravillosa voluntad en mí? ¿Se está cumpliendo la voluntad de Dios de que su Hijo se forme en mí (ver
Gálatas 4:19), o lo he puesto cuidadosamente a un lado? ¡Ay, el ruidoso clamor de estos días! ¿Por qué
todo el mundo parece estar clamando tan fuerte? La gente está pidiendo que muera el Hijo de Dios. Aquí
no hay lugar para Él en este momento, no hay lugar para una tranquila y santa comunión con el Padre. ¿El
Hijo de Dios está orando en mí llevándole honor al Padre, o le estoy dictando mis exigencias a Él? ¿Está
ministrando en mí como lo hizo en los días de su humanidad aquí en la tierra?
¿Está el Hijo de Dios en mí sufriendo su pasión, para que sus propósitos se cumplan? Cuanto más
sabemos de la vida interior de los más maduros santos de Dios, tanto más se ve lo que realmente es el
propósito divino, "completando lo que falta de las aflicciones de Cristo", Colosenses 1:24; LBLA. Y
cuando pensamos en lo que implica “completar”, siempre hay algo que falta por hacer.
domingo, 7 de agosto de 2022
Agosto 7 La oración en la casa del Padre - OSWALD CHAMBERS
"¿Acaso no sabíais que me era necesario estar en la casa de mi Padre?", Lucas 2:49
La infancia de nuestro Señor no fue una adultez inmadura, su infancia es un hecho eterno. ¿Yo soy un
hijo de Dios, santo e inocente mediante la identificación con mi Señor y Salvador? ¿Considero mi vida
como si estuviera en la casa de mi Padre? ¿Habita el Hijo de Dios en la casa de su Padre dentro de mí?
Dios es la realidad permanente y su orden me llega momento tras momento. ¿Estoy siempre en contacto
con la realidad de Dios, o solamente oro cuando las cosas van mal, cuando hay una perturbación en mi
vida? Tengo que aprender a identificarme con mi Señor en una comunión santa, en ciertas formas que
algunos de nosotros no hemos empezado a aprender todavía. Me era necesario estar en la casa de mi
padre y vivir en ella cada momento de mi vida.
Piensa en tus propias circunstancias. ¿Estás tan identificado con la vida de nuestro Señor que eres
simplemente un hijo de Dios que le habla todo el tiempo y que comprende que todo viene de sus manos?
¿El Hijo eterno que vive en ti está viviendo en la casa de su Padre? ¿Se está manifestando a través de ti la
gracia de su vida que ministra, en tu hogar, en tu negocio y en tu círculo de amigos? ¿Has venido
preguntándote porqué estás pasando por ciertas circunstancias? De hecho, no es que tengas que pasar por
ellas, las vives por causa de la relación en la que ha entrado el Hijo de Dios contigo, según la providencia
del Padre en tu condición específica como santo de Dios. Debes permitirle hacer su voluntad contigo,
permaneciendo en una perfecta unión con Él.
La vida de tu Señor se debe convertir en tu vida, sencilla y vital. La manera como Él obró y vivió entre la
gente mientras estuvo aquí en la tierra debe ser la manera como Él obra y vive en ti.
Agosto 6 La cruz en la oración - OSWALD CHAMBERS
"En aquel día pediréis en mi nombre", Juan 16:26
Somos muy dados a pensar en la cruz como en algo por lo cual tenemos que pasar. Sin embargo, pasamos
por ella sólo para entrar en ella.
La cruz sólo tiene un significado para nosotros: una completa y absoluta identificación con el Señor
Jesucristo y no hay nada en lo cual esta identificación se haga más real que en la oración.
"Vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis", Mateo 6:8. Entonces,
¿porqué debemos pedir? La intención de la oración no es conseguir respuestas de Dios, sino tener una
perfecta y completa unidad con Él. Si oramos sólo porque queremos el resultado, nos enojaremos con
Dios. La oración es contestada cada vez que oramos pero no siempre viene en la manera que esperamos y
nuestro enojo espiritual muestra el rechazo a identificarnos verdaderamente con nuestro Señor en la
oración. No estamos aquí para probar que Dios contesta, sino para ser monumentos vivientes de la gracia
divina.
"No os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os ama", Juan 16:26-27. ¿Has alcanzado un nivel tal de intimidad con Dios que lo único que cuenta para tu vida de oración es que se
vuelva una con la del Señor Jesucristo? ¿Ha reemplazado Él tu vida por la suya? Si es así, en aquel día
estarás tan identificado con Jesús que no habrá distinción.
Cuando parezca que tu oración no fue respondida, guárdate de echarle la culpa a otro. Esa siempre es una
trampa de Satanás. Cuando parece que no hay respuesta, siempre hay una razón. Dios usa estos momentos
para darte una profunda enseñanza personal, la cual es sólo para ti.
viernes, 5 de agosto de 2022
Agosto 5 El desconcertante llamado de Dios - OSWALD CHAMBERS
"Cuando lleguemos a Jerusalén se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del hombre..." Sin embargo, ellos nada comprendieron de estas cosas..., Lucas 18:31,34
Dios llamó a Jesucristo a lo que parecía un terrible desastre.
Jesucristo llamó a sus discípulos para que lo vieran morir, los condujo a todos, sin excepción, al lugar
donde el corazón de ellos se quebrantó. La vida de nuestro Señor fue un absoluto fracaso desde todo
punto de vista, excepto el de Dios. Pero, lo que parecía un fracaso ante los ojos del hombre, fue un
extraordinario triunfo desde la perspectiva divina porque los propósitos de Él nunca son los del hombre.
El desconcertante llamado de Dios también viene a nuestra vida y no se puede enunciar de una forma
clara y detallada porque es implícito. Es un llamado que sólo nuestra verdadera naturaleza interior puede
percibir y entender. Es como el llamado del mar: nadie lo oye sino aquel que tiene en sí mismo la
naturaleza del mar. No se puede afirmar de una manera cierta cuál es el llamado de Dios, porque su
llamamiento es sencillamente para ser Sus amigos y alcanzar Sus propios propósitos. La prueba real es
creer verdaderamente que ÉL sabe lo que quiere. Las cosas que suceden, no ocurren por casualidad, sino
enteramente por el mandato de Dios. El está llevando a cabo sus propósitos.
Si estamos en comunión y unidad con Él y reconocemos que nos está dirigiendo hacia sus propósitos, no
trataremos más de descubrir cuáles son. A medida que crecemos en la vida cristiana, ésta se vuelve más
sencilla porque nos sentimos menos inclinados a decir: “Me pregunto porqué permitiría Dios esto o
aquello”, e inmediatamente nos damos cuenta de que, detrás de todo, se encuentra su propósito que nos
constriñe. ¡Existe un Dios que determina nuestro propósito! Un cristiano es alguien que confía en el
conocimiento y la sabiduría de Él y no en sus propias capacidades. Los propósitos nuestros destruyen la
sencillez y la tranquilidad que deberían distinguir a los hijos de Dios.
jueves, 4 de agosto de 2022
Agosto 4 El valiente compañerismo de Dios - OSWALD CHAMBERS
"Tomando Jesús a los doce", Lucas 18:31
¡Oh, el valor de Dios al confiar en nosotros! Tú dirás: "Pero, qué imprudente fue al elegirme, porque no
hay nada bueno en mi y no valgo nada". Esa es exactamente la razón por la que te escogió. Mientras
pienses que en ti hay algo valioso para ÉL, Dios no te elige, porque tienes tus propios fines a los cuales
servir. Pero si le permites a Él acabar con tu autosuficiencia, entonces te escogerá para que lo acompañes
“a Jerusalén” y eso implica el cumplimiento de propósitos que Él no discutirá contigo.
Somos propensos a afirmar que alguien será un buen cristiano porque tiene talento natural. Pero no tiene
que ver con nuestra aptitud, sino con nuestra pobreza; no con lo que traemos con nosotros, sino con lo que
Dios ponga en nosotros. No es cuestión de virtudes naturales, fuerza de carácter, conocimiento o
experiencia, pues nada de eso sirve en este asunto. Lo único que vale es que seamos atraídos hacia su
apremiante propósito y así nos convertiremos en sus amigos (ver 1 Corintios 1:26-31). El compañerismo
de Dios es para personas que reconocen su pobreza. Él no hace nada con quien cree que le es útil. Como
cristianos, no estamos comprometidos con nuestra propia causa, sino con la de Dios, que nunca será la
nuestra.
No sabemos cuál es el propósito de Dios que nos constriñe, pero tenemos que mantener nuestra relación
con Él, pase lo que pasare. Nunca debemos permitir que algo perjudique esa relación, pero si ocurre,
debemos tomar tiempo para rectificarla. El aspecto más importante del cristianismo no es el trabajo que
hacemos, sino la relación que mantenemos y el ambiente que se produce por esa relación. Eso es todo lo
que Dios nos pide que atendamos y es lo único que recibe un ataque continuo.
miércoles, 3 de agosto de 2022
Agosto 3 El propósito de Dios que nos constriñe - OSWALD CHAMBERS
"Les dijo: Cuando lleguemos a Jerusalén", Lucas 18:31
En la vida de nuestro Señor, Jerusalén representa el lugar donde llegó al punto culminante de la voluntad
de su Padre. Jesús dijo: "No busco mi voluntad, sino la voluntad del Padre, que me envió", Juan 5:30, lo
cual fue el interés preponderante a lo largo de la vida de nuestro Señor. Y jamás nada de lo que encontró
en el camino, gozo o dolor, éxito o fracaso, lo disuadió de su propósito. "Él, con determinación afirmó su
rostro para ir a Jerusalén", Lucas 9:51.
Lo más grande que debemos recordar es que subimos a Jerusalén para cumplir el propósito de Dios, no el
nuestro. En la vida natural, nuestras ambiciones son las de nosotros, pero en la vida cristiana no tenemos
ninguna meta propia. Hoy se habla tanto de nuestras decisiones a favor de Cristo, nuestra decisión de ser
cristianos, nuestras decisiones en cuanto a esto o aquello. Pero en el Nuevo Testamento lo que se pone de
manifiesto es que el propósito de Dios nos constriñe. "No me elegisteis vosotros a mi, sino que yo os
elegí a vosotros", Juan 15:16.
Dios no me lleva a comprometerme con su propósito de una manera consciente, sino que me atrae hacia
Él sin que me dé cuenta en absoluto. No tenemos idea de cuál puede ser su propósito y al seguir adelante
se hace cada vez más vago. Parecería como si el objetivo de Dios no se fuera a cumplir, porque somos
demasiado cortos de vista para ver lo que Él se propone. Al principio de la vida cristiana tenemos nuestras
propias ideas acerca del propósito divino. Decimos: “Dios quiere que vaya allí. Él me ha llamado para
realizar esta obra especial”. Hacemos lo que pensamos que es correcto, pero aun así Dios nos sigue
constriñendo. El trabajo que hacemos no tiene ningún valor al compararlo con el propósito de Dios que
nos constriñe. Es sólo el andamiaje al lado de su obra. "Tomando Jesús a los doce...", Lucas 18:31. Dios nos toma todo el tiempo. Todavía no hemos entendido todo lo que hay que saber del propósito de Dios
que nos constriñe.
Agosto 2 La disciplina de las dificultades - OSWALD CHAMBERS
"En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo", Juan 16:33
Una manera común y corriente de percibir la vida cristiana es que por medio de ella nos libraremos de
toda adversidad. Pero, realmente seremos librados en medio de ella, lo cual es muy diferente. "El que
habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente... No te sobrevendrá mal ni plaga
tocará tu morada", Salmos 91:1,10, es decir, el lugar donde estás en unidad con Él.
Si eres un hijo de Dios, con seguridad encontrarás adversidades, pero Jesús afirma que no debes
sorprenderte cuando vengan. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo. Él te
dice, “no hay nada que temer”. Las mismas personas que antes de haber sido salvas rechazaban hablar de
sus problemas, a menudo se quejan y preocupan después de haber nacido de nuevo, porque tienen una
idea equivocada de lo que significa la vida de un creyente.
Dios no nos da una vida triunfante, nos da una vida a medida que triunfamos. Las presiones construyen
nuestra fortaleza. Si no hay problemas, no habrá fuerza. ¿Estás pidiéndole a Dios que te dé vida, libertad
y gozo? Él no lo hará, a menos que estés dispuesto a aceptar la tensión. En cuanto te enfrentes a ella,
obtendrás la fortaleza. Vence tu propia cobardía, da el primer paso y Dios te dará el alimento que
necesitas. "Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida", Apocalipsis 2:7. Si das tu máximo en lo
físico, te agotas; pero, cuando te rindes por completo espiritualmente, obtienes más fuerza. Dios nunca
nos da la fuerza para el día de mañana o para la hora siguiente, sino sólo para la presión del momento.
Nuestra tentación es afrontar las adversidades de acuerdo con el sentido común. Pero un santo se goza
incluso cuando está aparentemente vencido por las adversidades, porque la victoria es absurdamente
imposible para todo el mundo, menos para Dios.
lunes, 1 de agosto de 2022
Agosto 1 Algo más sobre sus métodos - OSWALD CHAMBERS
"Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos", Mateo 11:1
Él va al lugar de donde nos ordenó salir. Si cuando Dios dijo: “Id”, te quedaste porque estabas muy
preocupado por la gente de tu casa, lo que hiciste fue robarles las enseñanzas del mismo Jesucristo en
persona. Cuando obedeciste y le dejaste todas las consecuencias a Dios, el Señor fue a “tu ciudad” a
enseñar, pero mientras no quisiste obedecer, obstaculizaste el camino. Ten cuidado cuando empiezas a
argumentar y a poner en competencia lo que llamas tu deber con las órdenes del Señor. Si dices: “Yo sé
que Él me dijo que fuera, pero mi deber está aquí”, significa que no crees que Jesús hablaba en serio.
Él enseña donde nos manda que no lo hagamos... "Maestro... hagamos tres enramadas", Lucas 9:33.
¿Estamos jugando a ser dioses aficionados en la vida de otras personas? ¿Hacemos tanto ruido cuando
enseñamos a otros que Dios no puede de ninguna manera acercárseles? Tenemos que aprender a mantener
nuestra boca cerrada y nuestro espíritu alerta.
Dios desea instruirnos acerca de su Hijo y quiere transformar nuestros tiempos de oración en “montes de
transfiguración” (Ver Lucas 9:28-29).
Cuando estamos seguros de que Él va a actuar en una forma específica, nunca volverá a obrar de la
misma manera. Él obra allí donde nos ha ordenado esperar... "Quedaos vosotros... hasta que...", Lucas
24:49. Espera en Dios y Él obrará ¡pero no esperes enfadado espiritualmente ni sintiendo pena por ti
mismo, pues tu visión es tan corta que no tienes la capacidad de ver más allá de tus narices.
¿Estamos lo suficientemente apartados de nuestros propios ataques espirituales de histeria como para
“esperar en Él”?
Esperar no es sentarnos con las manos cruzadas sin hacer nada, sino aprender a hacer lo que se nos ha
mandado. Estas son algunas de las facetas de los métodos de Dios que pocas veces reconocemos.
sábado, 30 de julio de 2022
Julio 30 La disciplina de la desilusión - OSWALD CHAMBERS
"Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos... pues él sabía lo que hay en el hombre", Juan 2:24-25
La desilusión implica que en mi vida ya no hay más conceptos erróneos, impresiones y juicios falsos.
Pero, aunque ya no seamos engañados, nuestra experiencia con la desilusión puede volvernos cínicos y
demasiado severos en nuestros juicios acerca de los demás. La desilusión que viene de Dios nos lleva al
punto donde vemos a la gente como realmente es y, sin embargo, no hay cinismo ni pronunciamos
palabras hirientes o amargas. Muchas de las circunstancias de la vida que causan las más grandes heridas,
aflicciones y dolor se deben a que tenemos ilusiones. No somos leales unos a otros en cuanto a los
hechos, viéndonos como realmente somos, sino que somos leales solamente con las ideas que tenemos los
unos de los otros. Según nuestra manera de pensar, todo es encantador y bueno, o perverso, malévolo y
cobarde.
Negarnos a ser desilusionados es la causa de gran parte del sufrimiento de la vida. Y ocurre así: Si
amamos a alguien, pero no a Dios, le exigimos a esa persona perfección y rectitud totales y cuando no
encontramos estas virtudes nos volvemos crueles y vengativos. Estamos demandando de un ser humano
lo que él o ella no pueden dar. Sólo hay un ser que puede satisfacer completamente las inmensas
profundidades del adolorido corazón humano: el Señor Jesucristo. Según vemos, nuestro Señor es muy
severo en cuanto a toda relación humana y esto se debe a que Él sabe que toda relación que no se base en la fidelidad a Él terminará en desastre. Nuestro Señor no se fió de nadie ni puso su confianza en la gente,
pero nunca fue receloso ni amargado. La confianza de nuestro Señor en Dios y en lo que su gracia podía
hacer por cualquier persona, era tan perfecta que nunca se impacientó ni perdió la esperanza por nadie. Si
nuestra confianza está puesta en los seres humanos terminaremos perdiendo la esperanza en todos.
viernes, 29 de julio de 2022
Julio 29 ¿A quién ves en tus nubes? - OSWALD CHAMBERS
"He aquí que viene con las nubes", Apocalipsis 1:7
En la Biblia las nubes siempre están relacionadas con Dios. Las aflicciones, los sufrimientos o las
circunstancias providenciales, dentro o fuera de nuestras vidas, en realidad parecen contradecir su
soberanía. Pero precisamente por medio de esas nubes el Espíritu de Dios nos está enseñando cómo andar
por fe. Si el cielo siempre estuviera despejado, no tendríamos fe... "las nubes son el polvo de sus pies",
Nahum 1:3. Indican que Dios está ahí. ¡Qué revelación saber que el dolor, la aflicción y el sufrimiento
son las nubes que lo acompañan! Sin ellas, Él no se puede acercar a nosotros. Dios no viene en un claro
resplandor.
Es incorrecto decir que Él quiere enseñarnos algo durante nuestras pruebas. Por medio de cada nube que
trae a nuestro camino Él quiere que olvidemos lo aprendido. Su propósito con la nube es simplificar
nuestras creencias hasta que nuestra relación con Él sea exactamente como la de un niño: Sólo Dios y mi
alma. Los demás no son más que sombras. Hasta que las otras personas no se conviertan en sombras,
serán para nosotros nubes y oscuridad de vez en cuando. ¿Mi relación con Dios se está volviendo más
sencilla que antes?
Hay una relación entre las extrañas circunstancias providenciales de Dios y lo que conocemos de Él y
debemos aprender a interpretar los misterios de la vida a la luz de ese conocimiento. Sólo lo conoceremos
cuando podamos ver cara a cara el hecho más oscuro de la vida, sin menoscabar nuestra visión del
carácter de Dios.
"Y...tuvieron temor al entrar en la nube", Lucas 9:34. ¿Hay alguien aparte de Jesús en tu nube? Si es así,
se oscurecerá más. Debes llegar al lugar donde no haya nadie más sino sólo Jesús (ver Marcos 9:7-8).
jueves, 28 de julio de 2022
Julio 28 Y después de la obediencia, ¿qué? - OSWALD CHAMBERS
"En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en la otra ribera", Marcos 6:45
Somos propensos a imaginar que si Jesucristo nos exhorta a hacer algo y lo obedecemos, Él nos llevará
hacia un gran triunfo. Nunca deberíamos pensar que nuestros sueños de éxito hacen parte del propósito de
Dios para nosotros. De hecho, su objetivo puede ser exactamente lo contrario. Tenemos la idea de que Él
nos está conduciendo hacia un fin particular, una meta deseada, pero no es así. Llegar a un fin especial es
de poca importancia y alcanzarlo simplemente es un episodio en el camino. Lo que nosotros vemos sólo
como el proceso para alcanzar un fin, Dios lo ve como la meta.
¿Cuál es mi visión de lo que Dios se propone conmigo? Su propósito es que dependa de Él y de su poder
ahora. Si en medio de la tempestad de la vida permanezco tranquilo, fiel y decidido, esa es la finalidad de
su propósito. Él no está obrando para llevarnos hacia una meta particular. Su objetivo es el proceso en sí.
Lo que desea para mí es que lo vea caminar sobre las olas, sin ninguna playa, éxito o meta a la vista sino
con la absoluta certeza de que todo está bien porque lo veo andar sobre el mar (Marcos 6:49). Lo que
glorifica a Dios es el proceso, no el resultado.
El entrenamiento de Dios es para hoy, no para mañana. Su propósito es para este minuto, no para un
tiempo futuro. A nosotros no nos incumbe lo que viene después de nuestra obediencia y estamos
equivocados cuando pensamos en eso. Lo que la gente llama preparación, Dios lo ve como la meta
misma.
El propósito divino es capacitarme para que vea que Él puede caminar sobre las tormentas de mi vida
precisamente ahora. Si tenemos una meta posterior en perspectiva, no le prestaremos la suficiente
atención al presente inmediato. Pero si comprendemos que la obediencia es el fin, entonces cada
momento, venga como venga, será precioso.
miércoles, 27 de julio de 2022
Julio 27 El camino al conocimiento - OSWALD CHAMBERS
"El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios...", Juan 7:17
La regla de oro para obtener discernimiento espiritual no es la búsqueda intelectual, sino la obediencia. Si
una persona quiere tener conocimiento científico, se guía por la curiosidad intelectual. Pero, si desea
revelación de las enseñanzas de Jesucristo, únicamente lo puede lograr obedeciéndole. Si las verdades
espirituales son secretas y ocultas para mí, entonces puedo estar seguro de que en mi vida hay algo que no
quiero hacer. La oscuridad intelectual proviene de la ignorancia, pero la espiritual se debe a que hay algo
que no tengo la intención de obedecer.
Nadie recibe una palabra de Dios sin que sea puesto a prueba de inmediato con respecto a ella. Nosotros
desobedecemos y luego nos sorprendemos porque no estamos creciendo espiritualmente. Jesús dijo: "Por
tanto, si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu
ofrenda delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano y entonces vuelve y presenta tu
ofrenda", Mateo 5:23-24. En esencia está diciendo: "No me digas ni una palabra más, primero sé
obediente y rectifica eso". Las enseñanzas de Jesús nos impactan donde más nos duele. No podemos
engañarlo ni por un instante. Él nos enseña hasta en el más mínimo detalle. El Espíritu de Dios descubre
nuestra actitud de auto justificación y nos hace sensibles a verdades en las que nunca habíamos pensado.
Cuando Jesús te muestre algo por medio de su Palabra, no lo evadas. Si lo haces, te convertirás en un
farsante religioso. Examina aquello en lo cual tiendes a encogerte de hombros, a desobedecer y
comprenderás por qué no estás creciendo espiritualmente. Como dijo Jesús: Ve, reconcíliate primero.
Debes obedecer lo que Dios te dice aunque corras el riesgo de que te crean un fanático.
martes, 26 de julio de 2022
Julio 26 El arreglo de cuentas con la pureza - OSWALD CHAMBERS
"Porque del corazón salen...", Mateo 15:19
Nosotros empezamos a confiar en nuestra ignorancia llamándola inocencia y luego confiamos en nuestra
inocencia llamándola pureza. Pero cuando oímos las escabrosas afirmaciones de nuestro Señor que siguen
a este versículo, nos sobrecogemos y decimos “Nunca sentí en mi corazón ninguna de esas cosas
terribles". Nos resentimos por lo que Él nos revela. Si Jesucristo no es la autoridad suprema en el corazón
humano, entonces Él no es digno de que le prestemos ninguna atención. ¿Estoy listo para confiar en la
penetración de su Palabra en mi corazón, o prefiero confiar en mi "ignorancia inocente”? Si pongo a
prueba la inocencia de mi vida de la cual estoy consciente, probablemente me sorprenda de manera desagradable por la verdad de las palabras de Jesús y sentiré pánico por la iniquidad y la perversidad que
hay en mí. Pero, mientras continúe en la falsa seguridad de mi propia "inocencia", estoy viviendo en el
paraíso de los tontos, feliz por mi ignorancia. Si nunca he sido un sinvergüenza malvado, se debe a una
mezcla de cobardía y del sentido de protección que me brindan mis buenos modales y mi educación. Pero
cuando quedo desnudo delante de Dios, encuentro que Él tiene razón en su diagnóstico de mí.
Lo único que provee verdadera protección es la redención de Jesucristo. Si sencillamente me someto a Él,
nunca tendré que experimentar el malvado potencial que encierra mi corazón. La pureza es demasiado
profunda para que yo la pueda alcanzar por medios naturales pero cuando el Espíritu de Dios entra en mí,
coloca en el centro de mi vida el mismo Espíritu que se manifestó en la vida de Jesucristo, es decir, el
Espíritu Santo, quien es completamente puro y sin mancha.
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