Versículo para hoy:
viernes, 20 de septiembre de 2019
20 de setiembre – UN SERVICIO SANTO
Todo el que infrinja uno solo de estos mandamientos, por pequeño
que sea, y enseñe a otros a hacer lo mismo, será considerado el más pequeño en
el reino de los cielos; pero el que los practique y enseñe será considerado
grande en el reino de los cielos. Mateo 5:19.
En la actualidad, ya
que existen tan pocas madres y abuelas cristianas, la iglesia ha considerado
que es sabio suplementar la enseñanza hogareña a los niños bajo sus alas. Esta
recibe bajo su cuidado maternal a aquellos niños cuyos padres no son
cristianos. Considero esa una tarea bendita. Me siento muy agradecido por los
muchos hermanos y hermanas que se dedican a enseñar en la Escuela Dominical y
también durante algunas noches de la semana, a los niños de otros, quienes, con
el tiempo, serán como sus propios hijos. Dichos maestros asumen los deberes de
padre y madre, por amor al Señor, para con aquellos niños que están descuidados
en su propio hogar. Los padres cristianos no pueden pensar que el objetivo de
la Escuela Dominical es liberarlos de sus responsabilidades como padres. Lo
primero y lo más natural que deben hacer los padres cristianos es instruir a
sus hijos en el camino y el temor del Señor. No obstante, es un trabajo
meritorio asumir el deber de enseñar a los niños de otros, cuando los
responsables naturales no lo han asumido. El Señor Jesús mira con placer a
quienes alimentan sus corderitos y nutren a sus bebés, porque no es su voluntad
que ninguno de estos se pierda. Adelante, hombres y mujeres temerosos de Dios,
santifíquense en este gozoso acto de servicio.
A través de la Biblia en un año: Salmos 140-143
jueves, 19 de septiembre de 2019
19 de setiembre – UNA VERDAD SAGRADA
Hijo mío, no te olvides de mis enseñanzas; más bien, guarda en
tu corazón mis mandamientos. Porque prolongarán tu vida muchos años y te
traerán prosperidad. Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos
siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón. Contarás
con el favor de Dios y tendrás buena fama entre la gente. Proverbios 3:1-4.
¡Ay, queridas madres,
Dios les ha dado a ustedes una sagrada encomienda! En efecto, les ha dicho:
«Llévate a este niño y críamelo. Yo te pagaré por hacerlo». Tu llamado es
equipar al futuro hombre de Dios, de modo que pueda estar capacitado para toda
buena obra. Aquellos que piensan que las madres que permanecen en casa cuidando
de su pequeña familia no están haciendo nada, piensan lo opuesto a la verdad. A
una madre piadosa casi nunca le es posible dejar su hogar para ir a la iglesia.
Pero no piensen que no están haciendo nada por la iglesia; por el contrario,
están llevando a cabo el mejor servicio para el Señor. Madre, la crianza de tus
hijos en el temor de Dios es tu primer y más importante deber.
A través de la Biblia en un año: Salmos 136-139
miércoles, 18 de septiembre de 2019
18 de setiembre – GUÍA A LOS PEQUEÑOS
Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo
abandonará. Proverbios 22:6.
Los niños deben leer
las Sagradas Escrituras tan pronto como aprenden a leer. Es muy notable que
muchos maestros hayan dicho que han visto a los niños aprender a leer mejor
cuando lo hacen utilizando la Biblia. No estoy seguro por qué sucede esto, tal
vez sea por la sencillez del lenguaje, pero yo creo que es cierto. Con
frecuencia, los niños recuerdan un suceso que aparece en la Biblia pero olvidan
otros hechos de la historia secular. En la Biblia hay una adaptación para los
seres humanos de todas las edades y, por lo tanto, se adapta muy bien a los
niños. Cometemos un error al pensar que debemos comenzar con otro tipo de
lectura y luego pasar a las Escrituras. La Biblia es el libro ideal para los
niños. La mente de los niños no puede comprender algunas partes de ella, porque
ni siquiera el más sabio de entre nosotros puede hacerlo. Hay profundidades en
las que el leviatán puede nadar, pero también hay arroyos de los que pueden
beber las ovejas. Los maestros sabios saben cómo guiar a los pequeños a los
pastos delicados junto a aguas de reposo.
A través de la Biblia en un año: Salmos 132-135
martes, 17 de septiembre de 2019
17 de setiembre – ENCARGADOS DE PRESERVAR
¡Pero tengan cuidado! Presten atención y no olviden las cosas
que han visto sus ojos, ni las aparten de su corazón mientras vivan.
Cuéntenselas a sus hijos y a sus nietos. Deuteronomio 4:9.
Con vistas a estar
preparado para el conflicto que se aproxima, solo tenemos que predicar y vivir
el evangelio, y no dejar de enseñarles a los niños la Palabra de Dios. Debemos
tener muy en cuenta esto último, porque es de la boca de los niños y de los que
maman que se perfecciona la alabanza. Concéntrate en los planes apostólicos y espera
con toda seguridad sus mismos triunfos. Predica a Cristo, predica la Palabra a
tiempo y fuera de tiempo e instruye a los niños. Uno de los métodos de Dios
para reservar los campos de las malas hierbas es sembrar trigo en ellos cuando
aún son suelos jóvenes.
La obra de la gracia de
Dios en Timoteo comenzó con la instrucción temprana. «Desde tu niñez conoces
las Sagradas Escrituras» (2 Timoteo 3:15). Nota el tiempo para la instrucción.
La expresión «desde tu niñez» puede comprenderse mejor si decimos: «desde que
eras muy pequeño», o como lo dice la Biblia en Lenguaje Sencillo: «desde niño».
No significa un adolescente o un joven, sino un niño que recién está saliendo
de su infancia. Desde muy pequeño Timoteo había conocido los escritos sagrados.
Esta expresión, sin lugar a dudas, se utiliza para mostrar que nunca es
demasiado temprano para comenzar a llenar la mente de nuestros hijos con el
conocimiento de las Escrituras. Los bebés aprenden mucho antes de lo que
suponemos. Durante los primeros meses de vida de un niño, este aprende más de
lo que nosotros imaginamos. Muy pronto aprende que su madre lo ama y que
depende de ella y, si la madre es una mujer sabia, aprende el significado de la
obediencia y la necesidad de someter su voluntad a una voluntad superior. Esto
puede ser clave para toda su vida en el futuro.
A través de la Biblia en un año: Salmos 128-131
lunes, 16 de septiembre de 2019
16 de setiembre – EL ANTÍDOTO MÁS EFECTIVO
Al partir para Macedonia, te encargué que permanecieras en Éfeso
y les ordenaras a algunos supuestos maestros que dejen de enseñar doctrinas
falsas y de prestar atención a leyendas y genealogías interminables. Esas cosas
provocan controversias en vez de llevar adelante la obra de Dios que es por la
fe. 1 Timoteo 1:3-4.
¡Con cuánta exactitud
se repiten los acontecimientos! Cuando vienen los mismos males, debemos aplicar
los mismos remedios. Cuando aparece una enfermedad que causó grandes estragos
en épocas pasadas, los médicos investigan los medicamentos que fueron efectivos
en aquel entonces. Tenemos que hacer lo mismo con las cosas espirituales.
Tenemos que ver lo que Pablo hizo en su época cuando la malaria de la falsa
doctrina estaba en el aire. La efectividad de esa regla tan sencilla es
asombrosa. Cuando se hace un descubrimiento científico o tecnológico, parece
complicado al principio por la misma razón por la cual es imperfecto; pero
todas las mejoras se llevan a cabo con vistas a simplificar las cosas. Lo mismo
sucede con las enseñanzas espirituales. Cuando vemos la realidad dejamos de ser
superfluos. No nos dediquemos a inventar sabios métodos para resolver la
tensión actual en el mundo espiritual, en su lugar usemos el método que fue tan
efectivo en los días de Pablo. Él mismo le enseñó el evangelio a Timoteo: no
solo le hacía escuchar su doctrina, sino también ver su práctica. No podemos
forzar a los hombres a aceptar la verdad pero podemos hacer que nuestras
enseñanzas sean claras y precisas, y vivir de acuerdo con ellas. La verdad y la
santidad son los antídotos más efectivos contra el error y la injusticia. El
apóstol le dijo a Timoteo: «Permanece firme en lo que has aprendido y de lo
cual estás convencido, pues sabes de quiénes lo aprendiste» (2 Timoteo 3:14).
A través de la Biblia en un año: Salmos 124-127
domingo, 15 de septiembre de 2019
15 de setiembre – DE PURA GRACIA
En el viaje sucedió que, al acercarse a Damasco, una luz del cielo relampagueó de repente a su alrededor. Él cayó al suelo y oyó una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» «¿Quién eres, Señor?» preguntó. «Yo soy Jesús, a quien tú persigues». Hechos 9:3-5.
La conversión de Pablo pudiera servir como una descripción de la conversión de cualquiera de nosotros. ¿Cómo tuvo lugar su salvación? Bien, está claro que no había nada en Pablo que lo hiciera merecedor de la salvación. Podrías haberlo analizado hasta lo sumo y no habías encontrado algo en él que te diera una esperanza de que tal vez pudiera creer en Jesús. Su procedencia, su preparación, lo que le rodeaba y los logros de su vida, todo lo inclinaba a ser un devoto del judaísmo y lo alejaba del cristianismo. El primero de los ancianos de la iglesia que habló con él sobre las cosas divinas casi no podía creer en su conversión. «Señor», le dijo, «he oído hablar mucho de ese hombre y de todo el mal que ha causado a tus santos en Jerusalén» (Hechos 9:13). Le costaba trabajo creer que aquel lobo hambriento se hubiera convertido en una oveja. No había nada en Saulo que favoreciera la fe en Jesús; el terreno de su corazón era pedregoso, el pico no podía atravesarlo, y la buena semilla no podía encontrar raíz. Sin embargo, el Señor convirtió a Saulo y puede hacer lo mismo con otros pecadores pero tiene que ser una obra de pura gracia y del poder divino ya que en la naturaleza caída del hombre no hay ni siquiera un lugar santo del tamaño de la punta de un alfiler sobre el cual pudiera descender la gracia. La gracia transformadora no encuentra su hábitat natural en nuestros corazones, tiene que crear su propio suelo. Y, bendito sea Dios, es capaz de hacerlo, porque para Dios todas las cosas son posibles.
FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.sábado, 14 de septiembre de 2019
14 de setiembre – AMOR Y SERVICIO
Pero la gracia del Señor se derramó sobre mí con abundancia,
junto con la fe y el amor que hay en Cristo Jesús. 1 Timoteo 1:14.
La gracia de Dios, que
es capaz de salvar al mayor de los pecadores, puede de seguro salvar a aquellos
que han pecado en menor grado. Si el puente de la gracia puede soportar el peso
de un elefante, de seguro puede soportar el del ratón. Si la misericordia de
Dios fue suficiente para redimir al peor de los pecadores, puede tener
paciencia contigo. Si una puerta es bastante grande como para que pase por ella
un gigante, cualquier mortal de tamaño normal tendrá espacio suficiente. Ningún
hombre puede decir que es un pecador demasiado malvado como para ser salvo,
porque hace mil ochocientos años que el mayor de los pecadores fue salvado. Así
que, ¿por qué no puedes serlo tú? Después que Pablo recibió la salvación, se
convirtió en el más destacado de los santos. El Señor no le designó un lugar de
segunda clase en la iglesia. Había sido el principal de los pecadores, pero el
Señor no dijo: «Te he salvado, pero siempre recordaré tu maldad como una
desventaja para ti». No fue así: lo consideró fiel, colocándolo en el
ministerio y en el apostolado, de modo que no fue menor que cualquiera de los
apóstoles. No hay ninguna razón por la que, a pesar de que tu pecado haya sido
enorme, tú no puedas ser igual de útil para el Señor. Por el contrario, hay una
razón por la que debes ser todavía más útil, porque aquel a quien mucho se le
perdona, mucho ama, y el amor abundante lleva al servicio abundante.
A través de la Biblia en un año: Salmos 119
viernes, 13 de septiembre de 2019
13 de setiembre – UNA CALMA COMO LA DEL CIELO
Al oír esto, rechinando los dientes montaron en cólera contra
él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo y vio la
gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios. Hechos 7:54-55.
Los últimos momentos de
Esteban estuvieron llenos de calma, paz, confianza y gozo. Nunca se retractó
ante aquella furiosa audiencia. Les dijo la verdad completa, con tanto denuedo
como si hubiera estado pronunciando un discurso agradable a sus oídos. Cuando
ellos se encolerizaron, no les tuvo miedo; sus labios no temblaron, no se
retractó ni suavizó una sola de sus expresiones, sino que las punzó hasta el
corazón con mayor fidelidad. Con la valentía de un hombre de Dios, puso su
rostro como un pedernal. Consciente de que estaba predicando su último sermón,
empuñó la espada de dos filos que es la Palabra de Dios, clavándola en sus
mismas almas. No le importaba cuánto fruncían el ceño, o cómo crujían sus
dientes. Estaba tan calmado como el cielo que se abría encima de él y a pesar
de que lo habían echado de la ciudad, continuó haciendo su trabajo. Cuando lo
sacaron fuera de las puertas y le quitaron su ropa para ejecutarlo, no
pronunció una sola expresión de temor ni un grito de miedo; permaneció firme y
encomendó su alma a Dios con toda calma, y cuando las primeras piedras asesinas
lo derribaron a tierra cayó sobre sus rodillas, no para pedir misericordia ni
para lanzar un gemido, sino para pedirle al Señor que tuviera misericordia de
los que lo asesinaban. Luego cerró sus ojos como un niño cansado de jugar en un
día de verano que se queda dormido en el regazo de su madre: y «durmió».
Cristiano, cree entonces que si permaneces en Jesús, eso mismo sucederá
contigo.
A través de la Biblia en un año: Salmos 115-118
jueves, 12 de septiembre de 2019
12 de setiembre – INMERSOS EN SU SERVICIO
Mientras lo apedreaban, Esteban oraba. «Señor Jesús» decía,
«recibe mi espíritu». Luego cayó de rodillas y gritó: «¡Señor, no les tomes en
cuenta este pecado!» Cuando hubo dicho esto, murió. Hechos 7:59-60.
Observemos la muerte de
Esteban y notemos su carácter general. Nos sorprende que sucediera en el mejor
momento de su servicio. Lo habían designado oficial de la iglesia en Jerusalén
para velar que las ofrendas se distribuyeran de forma correcta entre los
pobres, en especial, las viudas griegas. Desempeñó su labor para la
satisfacción de toda la iglesia y llevó a cabo un servicio excelente, de modo
que los apóstoles pudieron dedicarse de lleno a su verdadero trabajo, es decir,
la predicación y la oración, y no es algo insignificante asumir la carga de
otro si eso libera a aquel para que pueda dedicarse a un servicio más eminente
que el que nosotros mismos pudiéramos desempeñar. Pero Esteban no se conformó
con ser un diácono, sino que comenzó a ministrar en las cosas santas como un
defensor de la Palabra, lo que hizo con gran poder, ya que estaba lleno de fe y
del poder del Espíritu Santo. Esteban sobresale en la lista de los héroes de la
historia de la iglesia como un líder, tanto que los enemigos del evangelio
reconocieron la utilidad de su prominencia y lo hicieron objeto de su más fiera
oposición, pues por lo general se encolerizan más contra aquellos que hacen el
mayor bien. Esteban permaneció en la vanguardia del ejército del Señor; sin
embargo, lo mataron. «Un misterio», dicen algunos. «Un gran privilegio», digo
yo. ¿Quién desea que Dios lo lleve en algún otro tiempo? ¿Acaso no es mejor
morir con el yugo puesto, cuando todavía eres útil? ¿Quién desea vivir hasta
ser una carga, en vez de una ayuda?
A través de la Biblia en un año: Salmos 111-114
miércoles, 11 de septiembre de 2019
11 de setiembre - ¿POR QUÉ ESTAMOS AQUÍ TODAVÍA?
Uno de los criminales allí colgados empezó a insultarlo: «¿No
eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!» Pero el otro criminal lo
reprendió. Lucas 23:39-40.
¿Por qué nuestro Señor
no nos llevó a todos de una vez para el paraíso? Porque tenemos algo que hacer
en la tierra. ¿Lo estás
haciendo? Hay algunas personas buenas que
todavía están en la tierra pero, ¿por qué? ¿Cuál es su utilidad? No puedo
entenderlo. Si de verdad forman el pueblo de Dios, ¿qué están haciendo aquí
todavía? Se levantan en las mañanas, desayunan y en el transcurso del día
almuerzan, comen y se acuestan a dormir. A la mañana siguiente se levantan a
una hora determinada y hacen lo mismo que el día anterior. ¿Es esto vivir para
Jesús? ¿Es esto vida? No parece suficiente. ¿Es esta la vida de Dios en un
hombre? ¡Ay, hermano cristiano, justifica el hecho de que tu Señor todavía te
tenga aquí esperando! ¿De qué otra forma lo puedes justificar, que no sea
sirviéndolo con todas tus fuerzas? ¡Que el Señor te ayude a hacerlo así! ¿Por
qué? Porque le debes tanto al Señor como aquel ladrón moribundo. ¡Qué gran
deuda tienen ustedes, jóvenes cristianos, con el Señor! Y si ese pobre ladrón
transformó su vida en unos minutos para servir de testimonio a la posteridad,
¿acaso no debemos nosotros, que hemos tenido el privilegio de vivir muchos años
luego de nuestra conversión, dedicarnos a servir con excelencia al Señor?
¡Vamos, es hora de levantarse, si es que hemos estado durmiendo! Empecemos a
vivir con plenitud, como si hasta ahora hubiéramos estado medio muertos.
¡Dejemos que el Espíritu de Dios pueda hacer algo en nosotros de modo que
podamos ser obreros útiles en la viña para el gozo del paraíso!
A través de la Biblia en un año: Salmos 107-110
martes, 10 de septiembre de 2019
10 de setiembre – EL LADRÓN QUE CREYÓ
Luego dijo: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino».
Lucas 23:42.
Nota que este hombre
creyó en Jesucristo cuando literalmente lo vio sufriendo la muerte de un
malhechor bajo las circunstancias más vergonzosas posibles. Tú nunca te has
dado cuenta lo que significa ser crucificado. Eso va más allá de nuestra
experiencia. Este hombre lo vio con sus propios ojos y llamar «Señor» a quien
estaba colgando de un madero, fue un gran triunfo de fe. Decirle que lo
recordara cuando viniera en su reino, a pesar de verlo desangrándose y a punto
de morir, fue un significativo acto de confianza, un noble acto de fe.
Recuerda también que en
ese momento, cuando el ladrón confió en Jesús, todos sus discípulos lo habían
abandonado y habían huido. Puede ser que Juan estuviera observando a una cierta
distancia y que algunas santas mujeres estuvieran un poco más lejos, pero
ninguno estuvo presente para ver morir a Jesús. Judas lo vendió, Pedro lo negó
y el resto lo abandonó. Fue entonces que el ladrón moribundo llamándolo «Señor»
le dijo: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino». A eso yo llamo una
fe gloriosa. Algunos de ustedes no creen, a pesar de estar rodeados de amigos
cristianos, a pesar de que pueden ver el testimonio de aquellos que están a su
lado. Sin embargo, aquel hombre que estaba solo, ¡le implora a Jesús y lo llama
su Señor! Después que Jesús muriera el centurión creyó, pero antes, este ladrón
fue el único que confesó la fe y se aferró al Salvador cuando no había nadie más
que dijera «Amén» a lo que había dicho.
A través de la Biblia en un año: Salmos 103-106
lunes, 9 de septiembre de 2019
9 de setiembre – COMPLETA CONSAGRACIÓN
Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a
tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero».
¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son
como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece. Santiago 4:13-14.
¿Cuál es el valor de la
vida de un hombre que se involucra en los negocios, gana dinero, se hace rico y
muere? Esta clase de vida termina con un párrafo que publica el periódico de
Londres declarando el valor del difunto: «Este miserable no tenía ningún valor,
sus posesiones tenían valor pero él no tenía ninguno. Si hubiera valido algo,
habría empleado su dinero para hacer bien a la humanidad, pero como mayordomo
infiel acumuló los bienes de su Maestro en montones que se pudren». La mayoría
de los hombres buscan su propio bien. Pero una vida entregada a Jesús, a pesar
de que tiene que llevar su cruz, es noble, heroica y sublime. La verdadera vida
es la que se consagra por completo a Cristo y a su cruz y se asemeja a la vida
de los ángeles. De hecho, es incluso más elevada pues es la vida de Dios dentro
del alma del hombre. Tú que aspiras a vivir con nobleza, proponte vivir una
vida que valga la pena vivirla, recordarla y convertirla en el comienzo de la
eternidad ante el trono de Dios.
Algunos de ustedes
pueden estar comenzando a sentir el peso de la cruz sobre sus hombros cuando
piensan en las necesidades de aquellos que los rodean. Ellos mueren, perecen
por falta de conocimiento, tanto los ricos como los pobres, al obviar a Jesús,
quedan muchos de ellos atrapados en una justicia de apariencias nada más. Están
pereciendo. Y tú, ¿no tienes compasión? ¿Está tu corazón tan duro como el
acero? Estoy seguro que no puedes negar que los tiempos actuales demandan de ti
una vida consagrada y esforzada.
A través de la Biblia en un año: Salmos 99-102
domingo, 8 de septiembre de 2019
8 de setiembre – UNA CARGA BENDITA
Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de
nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba soportó la cruz, menospreciando
la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono
de Dios. Hebreos 12:2.
Por supuesto que el
camino más fácil es convertirse en monje y vivir una tranquila vida en un
claustro y servir a Dios sin hacer nada; o hacerse monja, vivir en un convento
y pretender ganar las luchas de la vida huyendo de ellas. ¿No es esto absurdo?
Ustedes, las mujeres y los hombres cristianos, deben permanecer firmes y vivir
para Jesús en el lugar donde la providencia de Dios los haya puesto. Si tu
llamado no es un llamado a pecar, y tus alrededores no representan una
tentación demasiado grande para ti, mantente firme y nunca pienses en rendirte.
Si tu carga es pesada, considérala como la cruz de Cristo para ti e inclina tu
espalda para cargarla. Puede ser que al principio te duela el hombro, pero con
el tiempo te harás más fuerte, porque como tus días serán tus fuerzas: «Bueno
es que el hombre aprenda a llevar el yugo desde su juventud» (Lamentaciones 3:27),
pero es bueno para el hombre llevar su cruz tanto en la edad madura como en su
juventud, de hecho, nunca debemos rechazar tan bendita carga. Como las alas
para el ave y las velas para el barco, así es la cruz para el espíritu del
hombre cuando acepta llevarla como la preciosa carga de su vida. Ahora bien,
Simón, ¿dónde estás tú? ¡Hombre, carga la cruz en el nombre de Dios!
A través de la Biblia en un año: Salmos 95-98
sábado, 7 de septiembre de 2019
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