Versículo para hoy:

domingo, 15 de septiembre de 2019

Mujeres en busca de identidad - Ellelein Kirk

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15 de setiembre – DE PURA GRACIA

En el viaje sucedió que, al acercarse a Damasco, una luz del cielo relampagueó de repente a su alrededor. Él cayó al suelo y oyó una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» «¿Quién eres, Señor?» preguntó. «Yo soy Jesús, a quien tú persigues». Hechos 9:3-5.

La conversión de Pablo pudiera servir como una descripción de la conversión de cualquiera de nosotros. ¿Cómo tuvo lugar su salvación? Bien, está claro que no había nada en Pablo que lo hiciera merecedor de la salvación. Podrías haberlo analizado hasta lo sumo y no habías encontrado algo en él que te diera una esperanza de que tal vez pudiera creer en Jesús. Su procedencia, su preparación, lo que le rodeaba y los logros de su vida, todo lo inclinaba a ser un devoto del judaísmo y lo alejaba del cristianismo. El primero de los ancianos de la iglesia que habló con él sobre las cosas divinas casi no podía creer en su conversión. «Señor», le dijo, «he oído hablar mucho de ese hombre y de todo el mal que ha causado a tus santos en Jerusalén» (Hechos 9:13). Le costaba trabajo creer que aquel lobo hambriento se hubiera convertido en una oveja. No había nada en Saulo que favoreciera la fe en Jesús; el terreno de su corazón era pedregoso, el pico no podía atravesarlo, y la buena semilla no podía encontrar raíz. Sin embargo, el Señor convirtió a Saulo y puede hacer lo mismo con otros pecadores pero tiene que ser una obra de pura gracia y del poder divino ya que en la naturaleza caída del hombre no hay ni siquiera un lugar santo del tamaño de la punta de un alfiler sobre el cual pudiera descender la gracia. La gracia transformadora no encuentra su hábitat natural en nuestros corazones, tiene que crear su propio suelo. Y, bendito sea Dios, es capaz de hacerlo, porque para Dios todas las cosas son posibles.

A través de la Biblia en un año: Salmos 120-123

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

sábado, 14 de septiembre de 2019

Presiones ideológicas - Salvador Dellutri

14 de setiembre – AMOR Y SERVICIO

Pero la gracia del Señor se derramó sobre mí con abundancia, junto con la fe y el amor que hay en Cristo Jesús. 1 Timoteo 1:14.

La gracia de Dios, que es capaz de salvar al mayor de los pecadores, puede de seguro salvar a aquellos que han pecado en menor grado. Si el puente de la gracia puede soportar el peso de un elefante, de seguro puede soportar el del ratón. Si la misericordia de Dios fue suficiente para redimir al peor de los pecadores, puede tener paciencia contigo. Si una puerta es bastante grande como para que pase por ella un gigante, cualquier mortal de tamaño normal tendrá espacio suficiente. Ningún hombre puede decir que es un pecador demasiado malvado como para ser salvo, porque hace mil ochocientos años que el mayor de los pecadores fue salvado. Así que, ¿por qué no puedes serlo tú? Después que Pablo recibió la salvación, se convirtió en el más destacado de los santos. El Señor no le designó un lugar de segunda clase en la iglesia. Había sido el principal de los pecadores, pero el Señor no dijo: «Te he salvado, pero siempre recordaré tu maldad como una desventaja para ti». No fue así: lo consideró fiel, colocándolo en el ministerio y en el apostolado, de modo que no fue menor que cualquiera de los apóstoles. No hay ninguna razón por la que, a pesar de que tu pecado haya sido enorme, tú no puedas ser igual de útil para el Señor. Por el contrario, hay una razón por la que debes ser todavía más útil, porque aquel a quien mucho se le perdona, mucho ama, y el amor abundante lleva al servicio abundante.

A través de la Biblia en un año: Salmos 119

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

viernes, 13 de septiembre de 2019

Honrando el pacto matrimonial - Nancy DeMoss de Wolgemuth



13 de setiembre – UNA CALMA COMO LA DEL CIELO

Al oír esto, rechinando los dientes montaron en cólera contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios. Hechos 7:54-55.

Los últimos momentos de Esteban estuvieron llenos de calma, paz, confianza y gozo. Nunca se retractó ante aquella furiosa audiencia. Les dijo la verdad completa, con tanto denuedo como si hubiera estado pronunciando un discurso agradable a sus oídos. Cuando ellos se encolerizaron, no les tuvo miedo; sus labios no temblaron, no se retractó ni suavizó una sola de sus expresiones, sino que las punzó hasta el corazón con mayor fidelidad. Con la valentía de un hombre de Dios, puso su rostro como un pedernal. Consciente de que estaba predicando su último sermón, empuñó la espada de dos filos que es la Palabra de Dios, clavándola en sus mismas almas. No le importaba cuánto fruncían el ceño, o cómo crujían sus dientes. Estaba tan calmado como el cielo que se abría encima de él y a pesar de que lo habían echado de la ciudad, continuó haciendo su trabajo. Cuando lo sacaron fuera de las puertas y le quitaron su ropa para ejecutarlo, no pronunció una sola expresión de temor ni un grito de miedo; permaneció firme y encomendó su alma a Dios con toda calma, y cuando las primeras piedras asesinas lo derribaron a tierra cayó sobre sus rodillas, no para pedir misericordia ni para lanzar un gemido, sino para pedirle al Señor que tuviera misericordia de los que lo asesinaban. Luego cerró sus ojos como un niño cansado de jugar en un día de verano que se queda dormido en el regazo de su madre: y «durmió». Cristiano, cree entonces que si permaneces en Jesús, eso mismo sucederá contigo.

A través de la Biblia en un año: Salmos 115-118

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Un clima favorable para la vida - Nancy DeMoss de Wolgemuth



12 de setiembre – INMERSOS EN SU SERVICIO

Mientras lo apedreaban, Esteban oraba. «Señor Jesús» decía, «recibe mi espíritu». Luego cayó de rodillas y gritó: «¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado!» Cuando hubo dicho esto, murió. Hechos 7:59-60.

Observemos la muerte de Esteban y notemos su carácter general. Nos sorprende que sucediera en el mejor momento de su servicio. Lo habían designado oficial de la iglesia en Jerusalén para velar que las ofrendas se distribuyeran de forma correcta entre los pobres, en especial, las viudas griegas. Desempeñó su labor para la satisfacción de toda la iglesia y llevó a cabo un servicio excelente, de modo que los apóstoles pudieron dedicarse de lleno a su verdadero trabajo, es decir, la predicación y la oración, y no es algo insignificante asumir la carga de otro si eso libera a aquel para que pueda dedicarse a un servicio más eminente que el que nosotros mismos pudiéramos desempeñar. Pero Esteban no se conformó con ser un diácono, sino que comenzó a ministrar en las cosas santas como un defensor de la Palabra, lo que hizo con gran poder, ya que estaba lleno de fe y del poder del Espíritu Santo. Esteban sobresale en la lista de los héroes de la historia de la iglesia como un líder, tanto que los enemigos del evangelio reconocieron la utilidad de su prominencia y lo hicieron objeto de su más fiera oposición, pues por lo general se encolerizan más contra aquellos que hacen el mayor bien. Esteban permaneció en la vanguardia del ejército del Señor; sin embargo, lo mataron. «Un misterio», dicen algunos. «Un gran privilegio», digo yo. ¿Quién desea que Dios lo lleve en algún otro tiempo? ¿Acaso no es mejor morir con el yugo puesto, cuando todavía eres útil? ¿Quién desea vivir hasta ser una carga, en vez de una ayuda?

A través de la Biblia en un año: Salmos 111-114

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Un cuerpo, un edificio, una familia y una novia - Nancy DeMoss de Wolgemuth



11 de setiembre - ¿POR QUÉ ESTAMOS AQUÍ TODAVÍA?

Uno de los criminales allí colgados empezó a insultarlo: «¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!» Pero el otro criminal lo reprendió. Lucas 23:39-40.

¿Por qué nuestro Señor no nos llevó a todos de una vez para el paraíso? Porque tenemos algo que hacer en la tierra. ¿Lo estás haciendo? Hay algunas personas buenas que todavía están en la tierra pero, ¿por qué? ¿Cuál es su utilidad? No puedo entenderlo. Si de verdad forman el pueblo de Dios, ¿qué están haciendo aquí todavía? Se levantan en las mañanas, desayunan y en el transcurso del día almuerzan, comen y se acuestan a dormir. A la mañana siguiente se levantan a una hora determinada y hacen lo mismo que el día anterior. ¿Es esto vivir para Jesús? ¿Es esto vida? No parece suficiente. ¿Es esta la vida de Dios en un hombre? ¡Ay, hermano cristiano, justifica el hecho de que tu Señor todavía te tenga aquí esperando! ¿De qué otra forma lo puedes justificar, que no sea sirviéndolo con todas tus fuerzas? ¡Que el Señor te ayude a hacerlo así! ¿Por qué? Porque le debes tanto al Señor como aquel ladrón moribundo. ¡Qué gran deuda tienen ustedes, jóvenes cristianos, con el Señor! Y si ese pobre ladrón transformó su vida en unos minutos para servir de testimonio a la posteridad, ¿acaso no debemos nosotros, que hemos tenido el privilegio de vivir muchos años luego de nuestra conversión, dedicarnos a servir con excelencia al Señor? ¡Vamos, es hora de levantarse, si es que hemos estado durmiendo! Empecemos a vivir con plenitud, como si hasta ahora hubiéramos estado medio muertos. ¡Dejemos que el Espíritu de Dios pueda hacer algo en nosotros de modo que podamos ser obreros útiles en la viña para el gozo del paraíso!

A través de la Biblia en un año: Salmos 107-110

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

martes, 10 de septiembre de 2019

Cuando la oración empeora la ansiedad - Kevin Halloran

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Fructífera en la aflicción - Nancy DeMoss de Wolgemuth



10 de setiembre – EL LADRÓN QUE CREYÓ

Luego dijo: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino». Lucas 23:42.

Nota que este hombre creyó en Jesucristo cuando literalmente lo vio sufriendo la muerte de un malhechor bajo las circunstancias más vergonzosas posibles. Tú nunca te has dado cuenta lo que significa ser crucificado. Eso va más allá de nuestra experiencia. Este hombre lo vio con sus propios ojos y llamar «Señor» a quien estaba colgando de un madero, fue un gran triunfo de fe. Decirle que lo recordara cuando viniera en su reino, a pesar de verlo desangrándose y a punto de morir, fue un significativo acto de confianza, un noble acto de fe.

Recuerda también que en ese momento, cuando el ladrón confió en Jesús, todos sus discípulos lo habían abandonado y habían huido. Puede ser que Juan estuviera observando a una cierta distancia y que algunas santas mujeres estuvieran un poco más lejos, pero ninguno estuvo presente para ver morir a Jesús. Judas lo vendió, Pedro lo negó y el resto lo abandonó. Fue entonces que el ladrón moribundo llamándolo «Señor» le dijo: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino». A eso yo llamo una fe gloriosa. Algunos de ustedes no creen, a pesar de estar rodeados de amigos cristianos, a pesar de que pueden ver el testimonio de aquellos que están a su lado. Sin embargo, aquel hombre que estaba solo, ¡le implora a Jesús y lo llama su Señor! Después que Jesús muriera el centurión creyó, pero antes, este ladrón fue el único que confesó la fe y se aferró al Salvador cuando no había nadie más que dijera «Amén» a lo que había dicho.

A través de la Biblia en un año: Salmos 103-106

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Él está contigo en la tormenta - Nancy DeMoss de Wolgemuth



El Dios que rompió mi corazón - Russ Ramsey

9 de setiembre – COMPLETA CONSAGRACIÓN

Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero». ¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece. Santiago 4:13-14.

¿Cuál es el valor de la vida de un hombre que se involucra en los negocios, gana dinero, se hace rico y muere? Esta clase de vida termina con un párrafo que publica el periódico de Londres declarando el valor del difunto: «Este miserable no tenía ningún valor, sus posesiones tenían valor pero él no tenía ninguno. Si hubiera valido algo, habría empleado su dinero para hacer bien a la humanidad, pero como mayordomo infiel acumuló los bienes de su Maestro en montones que se pudren». La mayoría de los hombres buscan su propio bien. Pero una vida entregada a Jesús, a pesar de que tiene que llevar su cruz, es noble, heroica y sublime. La verdadera vida es la que se consagra por completo a Cristo y a su cruz y se asemeja a la vida de los ángeles. De hecho, es incluso más elevada pues es la vida de Dios dentro del alma del hombre. Tú que aspiras a vivir con nobleza, proponte vivir una vida que valga la pena vivirla, recordarla y convertirla en el comienzo de la eternidad ante el trono de Dios.

Algunos de ustedes pueden estar comenzando a sentir el peso de la cruz sobre sus hombros cuando piensan en las necesidades de aquellos que los rodean. Ellos mueren, perecen por falta de conocimiento, tanto los ricos como los pobres, al obviar a Jesús, quedan muchos de ellos atrapados en una justicia de apariencias nada más. Están pereciendo. Y tú, ¿no tienes compasión? ¿Está tu corazón tan duro como el acero? Estoy seguro que no puedes negar que los tiempos actuales demandan de ti una vida consagrada y esforzada.

A través de la Biblia en un año: Salmos 99-102

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

domingo, 8 de septiembre de 2019

La luz al final de nosotros mismos - Sarah Walton



8 de setiembre – UNA CARGA BENDITA

Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Hebreos 12:2.

Por supuesto que el camino más fácil es convertirse en monje y vivir una tranquila vida en un claustro y servir a Dios sin hacer nada; o hacerse monja, vivir en un convento y pretender ganar las luchas de la vida huyendo de ellas. ¿No es esto absurdo? Ustedes, las mujeres y los hombres cristianos, deben permanecer firmes y vivir para Jesús en el lugar donde la providencia de Dios los haya puesto. Si tu llamado no es un llamado a pecar, y tus alrededores no representan una tentación demasiado grande para ti, mantente firme y nunca pienses en rendirte. Si tu carga es pesada, considérala como la cruz de Cristo para ti e inclina tu espalda para cargarla. Puede ser que al principio te duela el hombro, pero con el tiempo te harás más fuerte, porque como tus días serán tus fuerzas: «Bueno es que el hombre aprenda a llevar el yugo desde su juventud» (Lamentaciones 3:27), pero es bueno para el hombre llevar su cruz tanto en la edad madura como en su juventud, de hecho, nunca debemos rechazar tan bendita carga. Como las alas para el ave y las velas para el barco, así es la cruz para el espíritu del hombre cuando acepta llevarla como la preciosa carga de su vida. Ahora bien, Simón, ¿dónde estás tú? ¡Hombre, carga la cruz en el nombre de Dios!

A través de la Biblia en un año: Salmos 95-98

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

sábado, 7 de septiembre de 2019

¿Dónde está Dios cuando más lo necesito? - Grace Rankin



¿La gracia todavía te asombra? - Randy Alcorn



7 de setiembre - ¿LLEVARÁS SU CRUZ?

Cuando se lo llevaban, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús. Lucas 23:26.

En lo que concierne a la reconciliación del hombre con Dios, el Señor pisó el lagar a solas, sin nadie a su lado; pero en lo referente a la conversión del mundo y su rescate del poder del error y la maldad, Cristo no está solo. Nosotros somos obreros junto con Jesús. Estamos en las manos de Dios para compartir los dolores y el trabajo por medio de los cuales él libera a los hombres de las ataduras del pecado y Satanás, y los trae a la libertad de la verdad y la justicia. Por lo tanto, es importante el hecho de que para llevar la cruz, aunque no para morir en ella, fuera necesaria la presencia de uno que estuviera cerca de Jesús. Llevar la cruz detrás de Jesús es la ocupación de la persona fiel. Simón de Cirene representa a toda la iglesia de Dios y a cada creyente en particular. Con frecuencia, Jesús había dicho: «El que no toma mi cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo», y ahora por fin se materializa ese sermón en una persona. El discípulo debe ser como su Maestro: aquel que está dispuesto a seguir al Crucificado, debe estar dispuesto a llevar él mismo la cruz. Esto lo vemos de forma práctica en Simón de Cirene, quien llevó la cruz de Jesús sobre sus hombros.

¿Debe Simón llevar la cruz solo,
Y todos los demás quedarse libres?
No; hay una cruz para cada uno,
Y también hay una cruz para mí.

A través de la Biblia en un año: Salmos 91-94

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

viernes, 6 de septiembre de 2019

Su amor es para siempre - Nancy DeMoss de Wolgemuth



6 de setiembre – LO QUE DIOS REVELA

Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra. 2 Timoteo 3:16-17.

He escuchado decir que hay algunas verdades en la Palabra de Dios de las cuales es mejor no predicar. Admiten que son verdades, pero dicen que no son edificantes. No estoy de acuerdo con nada de eso; es como volver atrás, al método que usaron los romanos. Todo lo que la sabiduría de Dios consideró bueno revelar, los siervos de Dios deben considerar sabio proclamar. ¿Quiénes somos nosotros para juzgar entre esta y aquella verdad y para decir que sobre esto debemos predicar y sobre aquello no? Este sistema nos convertiría, después de todo, en jueces de lo que debe ser el evangelio de Cristo. No debe suceder eso con nosotros; sería asumir una responsabilidad que somos incapaces de llevar.

Mi hermano, lo que el Señor te haya enseñado por medio de su Espíritu, díselo a otros. Según tengas oportunidad, revélales lo que Dios te ha revelado a ti; recuerda lo que el mismo Jesús encargó a sus discípulos: «Lo que les digo en la oscuridad, díganlo ustedes a plena luz; lo que se les susurra al oído, proclámenlo desde las azoteas» (Mateo 10:27). Debes predicar todas las verdades en su debida proporción; hay un tiempo para una y un tiempo para la otra, y no debes omitir ninguna. Al final de nuestro ministerio, debemos ser capaces de decir: «No me he callado nada de lo que Dios me ha enseñado, sino que lo he enseñado a otros, así que mi ministerio ha sido veraz».

A través de la Biblia en un año: Salmos 89-90

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

Fortalecida a través de los cánticos - Nancy DeMoss de Wolgemuth



5 de setiembre – UN TERRENO PELIGROSO

El amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores. 1 Timoteo 6:10.

Yo creo solemnemente que de todos los hipócritas, los peores son aquellos cuyo dios es el dinero. Tal vez pienses que un borracho es peor, pero gracias a Dios hemos visto muchos de ellos que, luego de volver a su vicio en la condición de cristianos caídos, han abandonado su vicio por segunda vez y han regresado. Sin embargo, me temo que han sido muy pocas las veces que hemos visto a hombres avaros alcanzar la salvación, tan pocas veces que pudiéramos escribirlo en la uña de un dedo. Este es un pecado que el mundo no condena, el ministro más fiel escasamente pudiera golpearlo en la frente. Dios es testigo de la dureza con que he tratado a hombres cuya riqueza está en este mundo y que, sin embargo, pretenden ser seguidores de Cristo, pero ellos siempre dicen: «Eso no es conmigo». Lo que yo llamo avaricia ellos lo llaman prudencia, discreción, economía, etc.; y harán acciones que me harían escupir, mientras que ellos piensan que sus manos están limpias luego de llevarlas a cabo, y que pertenecen al pueblo de Dios, y escuchan lo que escucha el pueblo de Dios, y piensan que luego de haber vendido a Cristo por una ganancia irrisoria, todavía irán al cielo. ¡Ay, almas, almas, almas, manténganse alertas, más que todo, de la avaricia! La raíz de toda clase de males no es el dinero, ni la falta de él, sino el amor al dinero. No es el hecho de ganarlo, ni siquiera de ahorrarlo. Es el hecho de amarlo, de convertirlo en tu dios, de considerarlo como lo mejor, y no considerar la causa de Cristo, ni la verdad de Cristo, ni la santidad de Cristo, sino que sacrificas todo lo que posees por obtener ganancias.

A través de la Biblia en un año: Salmos 85-88

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Cuando te sientes sola - Nancy DeMoss de Wolgemuth



4 de setiembre – EL CORAZÓN HUMANO

Este se acercó a Jesús para besarlo, pero Jesús le preguntó: «Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del hombre». Lucas 22:47-48.

Una razón por la cual programar la traición fue que Dios ordenó que el pecado del hombre alcanzara su punto culminante con la muerte de Jesús. Dios, el gran dueño del viñedo, mandó a muchos siervos y los labradores maltrataron a unos y apedrearon a otros. Por último dijo: «Enviaré a mi Hijo; seguro que a él lo respetarán». Cuando ellos mataron al heredero para obtener su herencia, la rebelión de los labradores había alcanzado la máxima expresión. El asesinato de nuestro bendito Señor fue la mayor culpa de la humanidad porque dio rienda suelta al odio hacia Dios que se esconde en el corazón del hombre. Cuando el hombre se convirtió en un asesino del ser divino, el pecado alcanzó su mayor grado. Y ese grado se puso de manifiesto en el horrible hecho que cometió el hombre que traicionó a Jesús. Si no hubiera sido por Judas, no hubiéramos sabido cuán oscura y baja puede llegar a ser la naturaleza humana. Rechazo a los hombres que tratan de disculpar la traición de este hijo de perdición, este malvado apóstata. Mis hermanos, debemos detestar a este maestro de la infamia; él está en el lugar que le pertenece y el anatema de David, parte del cual citó Pedro, cayó sobre él: «Que resulte culpable al ser juzgado, y que sus propias oraciones lo condenen. Que se acorten sus días, y que otro se haga cargo de su oficio» (Salmo 109:7-8). Con toda seguridad, al igual que al diablo una vez se le permitió atormentar los cuerpos de los hombres, también tomó posesión de Judas como casi nunca lo ha hecho con otros hombres, para que nosotros podamos ver cuán inicuo y cuán desesperadamente malvado es el corazón humano.

A través de la Biblia en un año: Salmos 81-84

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

martes, 3 de septiembre de 2019

Interrumpida por un ángel - Nancy DeMoss de Wolgemuth



3 de setiembre – HONRAR A DIOS

Seis días antes de la Pascua llegó Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien Jesús había resucitado. Allí se dio una cena en honor de Jesús. Juan 12:1-2.

Con frecuencia solía ir a los campos para predicar, allí me quedaba en una granja cuyo dueño, un amable señor ya mayor, me servía en su mesa por lo menos cien libras de carne para comer conmigo. Año tras año continuaba haciendo lo mismo, por lo que un día le dije: «Usted debe tener una idea muy particular de mi apetito, es imposible que yo pueda comerme todas esas masas de carne que sirve en su mesa». «Oh», dijo, «nosotros sabemos qué hacer con las que sobran luego que usted se marcha, ya que hay muchas personas pobres y muchos campesinos en los alrededores, y ellos se las comen». «Pero», pregunté, «¿Por qué tiene tanta comida cuando yo vengo?» «Dios lo bendiga, señor», respondió, «yo le daría un pedazo del tamaño de mi casa si pudiera conseguirlo, puede estar seguro que lo haría, solo para mostrarle cuán bienvenido es en mi casa». Entendí lo que quería decir y aprecié su gentileza y los exhorto para que, en un sentido mucho más elevado, hagamos nosotros todo lo que podamos para mostrarle al Señor Jesús cuán bienvenido es en nuestra casa y en nuestro corazón.

¡Cuán bienvenido debe ser nuestro bendito Salvador que viene para borrar nuestros pecados, cambiar nuestra naturaleza y honrarnos con su compañía real, para preservarnos firmes hasta el final, de modo que pueda llevarnos, a nosotros y a nuestros hijos, a vivir con él para siempre! ¡Oh, debemos atender muy bien a un Invitado como él!

A través de la Biblia en un año: Salmos 77-80

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.