Versículo para hoy:

lunes, 15 de julio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

10. EL TIEMPO DE DUDA Y DE OSCURIDAD ESPIRITUAL.

EN PRIMER LUGAR, no toda demostración de hipocresía en una persona, demuestra que sea un hipócrita.

Hemos de distinguir con cuidado entre las manifestaciones y una hipocresía predominante. Hay restos de engaño hasta en los mejores corazones.

Esto es algo que vemos en el ejemplo de David y Pedro, pero la disposición que prevalecía en sus corazones era la de ser rectos, y no fueron llamados hipócritas por su conducta.

EN SEGUNDO LUGAR, hemos de considerar lo que puede decirse en nuestro favor así como lo que puede decirse en contra nuestra.

En ocasiones es un pecado de las personas rectas el ejercer una severidad irrazonable contra ellos mismos. No consideran de manera imparcial el estado de sus almas.

Hacer parecer que su estado es mejor de lo que es en realidad es ciertamente un pecado condenable de los hipócritas que se alaban a sí mismos, y hacer parecer su estado peor de lo que es realmente, es el pecado y necedad de algunas personas buenas. Pero ¿por qué habríamos de convertirnos en enemigos de nuestra propia paz? ¿Por qué leer de pasada las evidencias del amor de Dios en nuestra propia alma, como los hombres que leen superficialmente un libro que tratan de refutar? ¿Por qué habríamos de estudiar nuestras faltas y apagar aquellos consuelos que son legítimamente nuestros?

domingo, 14 de julio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

 

3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

10. EL TIEMPO DE DUDA Y DE OSCURIDAD ESPIRITUAL

Estos son tiempos en los que es muy difícil guardar el corazón. Cuando la luz y el consuelo de la divina presencia se retiran, cuando el creyente, por la prevalencia del pecado dentro de él, se dispone en una u otra manera a renunciar a sus esperanzas, a inferir conclusiones desesperadas con respecto a sí mismo, a considerar el consuelo que tuvo como un engaño vacío, y su profesión como hipocresía. En tales tiempos se necesita mucha diligencia para guardar el corazón del abatimiento.

La angustia del cristiano proviene de la comprensión de su estado espiritual, y en general argumenta contra sí mismo que no posee una verdadera fe, ya sea porque ha recaído en los mismos pecados de los que se había recuperado con vergüenza y pena, o porque siente que sus afectos por Dios están declinando, o porque se ha fortalecido su deseo hacia los deleites mundanos, o por su prosperidad en público a la vez que con frecuencia se ve confinado y desierto en sus devociones privadas, o por alguna sugerencia horrible de Satanás con la que su alma ha quedado enormemente confundida, o por último, debido al silencio de Dios y la aparente negación de sus largas oraciones.

Para conseguir establecer y apoyar el corazón bajo tales circunstancias, es necesario que estemos familiarizados con algunas verdades generales que tienen tendencia a calmar el alma dubitativa y temblorosa, y que seamos instruidos correctamente con respecto a las causas de inquietud anteriormente mencionadas.

sábado, 13 de julio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

 
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

9. EL TIEMPO DE LA TENTACIÓN

EN CUARTO LUGAR, quizás la pequeñez del pecado es utilizada como motivo para cometerlo.

Podemos decir: "Es algo pequeño, un asunto insignificante ¿quién se preocuparía por tales minucias?" Pero ¿acaso es pequeña también la majestad del cielo? Si cometemos ese pecado ofenderemos a un Dios grande. ¿Acaso hay un infierno pequeño para atormentar a pequeños pecadores en él? No, hasta los menos pecadores del infierno están llenos de miseria. Hay una gran ira atesorada para aquellos que el mundo considera pequeños pecadores.

Pero cuanto menor es el pecado, menos deberíamos sentirnos inducidos a cometerlo. ¿Vamos a provocar a Dios por una nimiedad? ¿Destruiremos la paz, haremos daño a la conciencia, y entristeceremos al Espíritu, todo por nada? ¡Qué locura!

EN QUINTO LUGAR, a veces se toma el argumento de la misericordia de Dios y la esperanza de perdón como motivo para reforzar la tentación.

Decimos: "Dios es misericordioso, y dejará pasar esto como una debilidad. No será severo señalándolo". Pero paremos un momento ¿en qué lugar podemos encontrar una promesa de misericordia para los pecadores presuntuosos? El ímpetu involuntario y las debilidades que lamentamos puede que sean perdonadas, "Mas la persona que hiciere algo con soberbia, así el natural como el extranjero, ultraja al Señor; esa persona será cortada de en medio de su pueblo" (Números 15:30).

Si Dios es un ser con tanta misericordia, ¿cómo somos capaces de ofenderle? ¿Cómo podemos hacer de un atributo tan glorioso como la misericordia divina una ocasión de pecado? ¿Lo ofenderemos porque es bueno? Más bien dejemos que su bondad nos lleve al arrepentimiento y nos guarde de la transgresión.

EN SEXTO LUGAR, a veces Satanás nos anima a cometer un pecado mostrándonos el ejemplo de hombres santos. Tal o cual persona pecó, y fue restaurada, por tanto, puedes cometer este pecado y aún ser santo y salvo. 

Tales sugerencias deben ser repelidas instantáneamente. Si hay buenos hombres que han cometido pecados similares al que nos agita, ¿acaso pecó algún hombre basándose en ese estímulo? ¿Dios hizo que sus ejemplos fuesen registrados como modelo a imitar, o más bien como advertencia? ¿No están puestos como faros para que evitemos las rocas sobre las que ellos se estrellaron? ¿Estamos dispuestos a sentir lo que ellos sintieron por pecar? ¿Nos atrevemos a seguirles en su pecado y meternos en la misma angustia y peligro en el que ellos incurrieron?

Lector, aprende a guardar tu corazón de esta forma en el tiempo de tentación.

viernes, 12 de julio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

9. EL TIEMPO DE LA TENTACIÓN

EN SEGUNDO LUGAR, el secreto con el que podemos cometer el pecado es utilizado por Satanás para inducirnos a cometerlo.

El tentador insinúa que ese desliz nunca nos traerá vergüenza entre los hombres, porque nadie lo sabrá. Pero pensemos en ello. ¿Acaso Dios no nos contempla? ¿No está su divina presencia en todas partes? ¿Qué más da si podemos ocultar el pecado al mundo, cuando no podemos esconderlo de Dios?   Ninguna oscuridad ni sombra de muerte puede ocultarnos de su inspección.

Además ¿acaso no tenemos respeto de nosotros mismos? ¿Acaso podemos hacer aquello que no nos atreveríamos a mostrar a otros? ¿Acaso no es la conciencia como tener un millón de testigos? Incluso un incrédulo pudo decir: "Cuando eres tentado a cometer pecado, témete a ti mismo más que a cualquier otro testigo".

EN TERCER LUGARa veces la tentación se ve reforzada por la perspectiva de una ventaja mundana.

Una voz nos dice: "¿Por qué tendrías que ser tan bueno y escrupuloso? Concédete un poco de libertad, y así podrás mejorar tu situación; ahora es tu momento". Esta tentación es peligrosa y debe ser resistida prontamente.

Ceder ante tal tentación producirá más daño a nuestra alma que cualquier bien temporal que podamos obtener. Y ¿qué nos aprovechará ganar el mundo entero si perdemos nuestra alma? ¿Qué cosa puede compararse con nuestro interés espiritual? ¿O qué puede compensarnos del menor de los daños a estos intereses?

jueves, 11 de julio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

 
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

9. EL TIEMPO DE LA TENTACIÓN

El noveno tiempo en que es necesaria la mayor diligencia y habilidad para guardar el corazón es cuando se produce una tentación y Satanás indispone el corazón cristiano tomando por sorpresa al que no está precavido.

Guardar el corazón en esos tiempos no es menos una misericordia que un deber. Pocos cristianos tienen la suficiente capacidad para detectar las falacias y repeler los argumentos con los que el adversario los incita a pecar como para escapar seguros y sin heridas de estos encuentros.

Muchos creyentes eminentes han sido impactados severamente por su falta de vigilancia y diligencia en tales tiempos. ¿Cómo puede por tanto un cristiano guardar su corazón de rendirse a la tentación? Hay varias formas importantes en las que el adversario insinúa la tentación y nos insta a caer en ella.

EN PRIMER LUGAR, Satanás sugiere que hay un placer para disfrutar.

La tentación se presenta con aspecto sonriente y voz atrayente: "¿Eres tan cerrado y flemático que no puedes sentir el poderoso hechizo del placer? ¿Quién puede apartarse de tales deleites?" Lector, podemos ser rescatados del peligro de tales tentaciones repeliendo la proposición del placer.

Se nos dice que cometer el pecado nos traerá placer. Supongamos que esto fuese verdad, ¿acaso serán también placenteros el reproche de la conciencia y la perspectiva del infierno? ¿Hay algún placer en los tormentos de la conciencia? Si es así, ¿por qué Pedro lloró tan amargamente? ¿Por qué clamó David como si sus huesos fuesen rotos? Escuchamos lo que se dice de los placeres del pecado, y ¿no hemos leído lo que David dice de sus efectos? "Tus saetas cayeron sobre mí, y sobre mí ha descendido tu mano. Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira; ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado" (Salmo 38:2-4).

Si nos rendimos a la tentación, tendremos que sentir esa angustia interna debido a ella, o las miserias del infierno. Pero ¿por qué debería atraernos el placer del pecado cuando sabemos que hay un placer inexpresablemente más real que viene de la mortificación de ese pecado? ¿Preferiremos gratificar un deseo que no es santo, junto con el veneno mortal que dejará detrás, en lugar del placer sagrado que viene de escuchar y obedecer a Dios, de cumplir con los dictados de la conciencia y mantener la paz interior? ¿Puede el pecado dar tal deleite como el que siente aquella persona que, resistiendo la tentación, manifiesta la sinceridad de su corazón y obtiene evidencia de que teme a Dios, ama la santidad y odia el pecado?

miércoles, 10 de julio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

 
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

8. EL TIEMPO DE GRANDES PRUEBAS

EN CUARTO LUGAR, pensemos lo deseable que es para un cristiano vencer estas malas inclinaciones.

Esto produce una felicidad mucho mayor; es mucho mejor mortificar y subyugar los sentimientos que no son santos que el dar cabida a ellos.

Cuando en nuestro lecho de muerte lleguemos al punto de revisar con calma nuestra vida, será de consuelo recordar la conquista que hicimos sobre los sentimientos depravados de nuestro corazón. Un dicho memorable del emperador Valentino, cuando iba a morir fue: "De entre todas mis conquistas, hay una que ahora me consuela". Al ser preguntado de cuál se trataba, contestó: "He vencido a mi peor enemigo, ¡mi pecaminoso corazón!"

EN QUINTO LUGAR, avergoncémonos contemplando el carácter de aquellos que han sido más eminentes en mansedumbre y sumisión.

Sobre todo, comparemos nuestro temperamento con el Espíritu de Cristo. Él dijo "aprended de mí, que soy manso y humilde". Se dice de Calvino y Ursino, que, aunque ambos tenían naturaleza colérica, habían cultivado y absorbido la mansedumbre de Cristo de tal manera, que no pronunciaban una palabra inadecuada ni bajo las mayores provocaciones. E incluso muchos paganos han manifestado una gran moderación y aguante bajo sus aflicciones más severas. ¿No es una vergüenza y un reproche que nosotros quedemos deshechos por ellas?

EN SEXTO LUGAR, evitemos cualquier cosa que esté calculada para irritar nuestros sentimientos.

El apartarnos del camino del pecado tanto como podamos es el verdadero valor espiritual. Si podemos evitar lo que nos excita a sentimientos rebeldes e impetuosos, o conseguimos capturarlos en su inicio, tendremos poco que temer.

Los primeros movimientos del pecado común son comparativamente débiles, y ganan fuerza gradualmente. Pero en tiempos de prueba el movimiento del pecado es más fuerte al principio, el temperamento insumiso irrumpe repentina y violentamente. Sin embargo, si lo soportamos al principio con resolución, cederá y tendremos la victoria.

martes, 9 de julio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

 
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

8. EL TIEMPO DE GRANDES PRUEBAS

EN SEGUNDO LUGAR, cultivemos el hábito de la comunión con Dios. 

Esto nos preparará para cualquier cosa que pueda suceder. También endulzará nuestro temperamento y calmará nuestra mente para asegurarla contra las sorpresas. Producirá esa paz interior que nos hará superiores en nuestras pruebas.

La comunión habitual con Dios nos producirá deleite, que no querremos interrumpir con sentimientos pecaminosos. Cuando un cristiano está calmado y es sumiso en sus aflicciones, probablemente es porque saca consuelo y apoyo de esta manera. Pero el que está descompuesto, impaciente y angustiado, muestra que no está bien por dentro. No se puede suponer de tal persona que practique la comunión con Dios.

EN TERCER LUGAR, hagamos que nuestra mente quede impresionada con la conciencia de la naturaleza malvada que se levanta de un temperamento insumiso y agitado.

Una naturaleza así contrista al Espíritu de Dios y lo induce a apartarse. Su presencia llena de gracia y su influencia solo se disfrutan cuando la paz y la quieta sumisión prevalecen. Permitir un temperamento indócil le da ventaja al adversario.

Satanás es un espíritu enojado y descontento. No encuentra descanso sino en los corazones que no tienen descanso. Se anima cuando los espíritus se conmocionan; en ocasiones llena el corazón con pensamientos desagradecidos y rebeldes; en otras, inflama la lengua con lenguaje indecente. Una vez más, un temperamento así produce gran culpa sobre la conciencia, desacomoda el alma para cualquier deber, y deshonra el nombre del cristiano.

Oh, guardemos el corazón y permitamos que el poder y la excelencia de nuestra fe sean manifiestos cuando seamos llevados a las mayores dificultades.

lunes, 8 de julio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

 
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

8. EL TIEMPO DE GRANDES PRUEBAS

En tales casos el corazón se inclina a verse traspuesto con orgullo, impaciencia y otras emociones pecaminosas. Muchas gente buena se convierte en culpable de una conducta apresurada y muy pecaminosa en tales casos, y todo lo que necesitamos es hacer uso diligente de los siguientes medios para mantener el corazón sumiso y paciente bajo grandes pruebas:

EN PRIMER LUGAR, tengamos pensamientos humildes y sobrios sobre nosotros mismos en estos momentos.

La persona humilde es siempre paciente. El orgullo es la fuente de las emociones irregulares y pecaminosas. Un espíritu elevado será un espíritu petulante e insumiso. Cuando nos valoramos demasiado alto, pensamos que somos tratados indignamente y que nuestras pruebas son demasiado severas, y por eso objetamos y nos quejamos.

Como cristianos, deberíamos tener pensamientos de nosotros mismos que hiciesen parar esas murmuraciones. Deberíamos tener una idea más baja y humilde de nosotros mismos que la que cualquier otro pueda tener. Obtengamos humildad, y tendremos paz cualesquiera que sean las pruebas.

domingo, 7 de julio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

 
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

7. EL TIEMPO EN QUE RECIBIMOS AFRENTAS Y ABUSOS DE LOS HOMBRES

EN SEXTO LUGAR, pensemos cómo nosotros ofendemos a Dios a cada hora del día y no nos llenaremos de venganza tan fácilmente con aquellos que nos ofenden.

Estamos ofendiendo a Dios constantemente, y sin embargo Él no toma venganza sobre nosotros, sino que nos soporta y perdona. ¿Nos levantaremos nosotros para vengarnos de otros? Reflexionemos sobre esta dolorosa reprensión: "Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?" (Mateo 18:32-33).

Nadie debería estar tan lleno de tolerancia y misericordia hacia aquellos que le ofenden, como los que han experimentado en sí mismos las riquezas de la misericordia. La misericordia de Dios hacia nosotros debería derretir nuestros corazones en misericordia hacia los demás. Es imposible que seamos crueles con otros, excepto si olvidamos cuán tierno y compasivo ha sido Dios con nosotros.

Y si la ternura no encuentra prevalencia en nosotros, creo que el temor sí debería encontrarla: "Si no perdonamos a los hombres sus ofensas, tampoco el Padre nos perdonará nuestras ofensas" (Mateo 6:14).

EN SÉPTIMO LUGAR, permitamos que la consideración de que el día del Señor se acerca, nos frene de adelantarlo mediante actos de venganza.

¿Por qué nos apresuramos tanto? ¿Acaso el Señor no vendrá pronto a vengar a todos sus siervos que son abusados? "Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera... Tened también vosotros paciencia... porque la venida del Señor se acerca. Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí el Juez está delante de la puerta" (Santiago 5:7-9). La venganza pertenece a Dios, ¿nos haremos tamaño daño a nosotros mismos asumiendo su trabajo?

sábado, 6 de julio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

 
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

7. EL TIEMPO EN QUE RECIBIMOS AFRENTAS Y ABUSOS DE LOS HOMBRES

EN QUINTO LUGAR, consideremos quién dispone todos nuestros problemas. Esto será muy útil para guardar nuestro corazón de la venganza; calmará rápidamente nuestro temperamento y lo endulzará.

Cuando Simei atacó y maldijo a David, el espíritu de este buen hombre no se vio envenenado por la venganza, porque cuando Abisai le ofreció la cabeza de Simei si lo deseaba, el rey dijo: "Si él así maldice, es porque el Señor ha dicho que maldiga a David. ¿Quién, pues, le dirá: ¿Por qué lo haces así?"

Puede ser que Dios use a esas personas como vara para disciplinarnos debido a que por nuestro pecado les dimos ocasión a los enemigos de Dios para blasfemar. ¿Debemos por tanto, enfadarnos con el instrumento? ¡Eso sería irracional! Por este motivo Job se mantuvo en silencio. No se apresuró ni meditó acerca de hacer venganza sobre los caldeos y sabeos, sino que consideró que era Dios quien ordenaba sus problemas, y dijo: "El Señor dio, y El Señor quitó; sea el nombre del Señor bendito" (Job 1:21).

viernes, 5 de julio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

7. EL TIEMPO EN QUE RECIBIMOS AFRENTAS Y ABUSOS DE LOS HOMBRES

EN CUARTO LUGAR, propongamos con seriedad la siguiente pregunta a nuestro corazón: "¿He conseguido algún bien a causa de las cosas malas y las injurias que he recibido?"

Si no nos han hecho ningún bien, volvamos la venganza sobre nosotros mismos. Tendremos motivos para estar llenos de vergüenza y tristeza si tenemos un corazón que no puede sacar bien de estos problemas, vergüenza por tener un temperamento tan poco parecido al de Cristo.

La paciencia y mansedumbre de otros cristianos han hecho que todas las ofensas que les han dedicado sean convertidas en algo bueno, sus almas se han visto animadas a alabar a Dios cuando han sido cargados con reproches por parte del mundo. "Te agradezco, Dios" -dijo Gerónimo- "porque soy digno de ser odiado por el mundo". Si hemos derivado algún beneficio de los reproches y maldades que hemos recibido, si estas cosas han hecho que examinemos nuestros propio corazón, si han hecho que seamos más cuidadosos con nuestra conducta, si nos han convencido del valor que tiene un carácter santificado, ¿no las perdonaremos? ¿No perdonaremos a aquel que ha sido un instrumento de tanto bien para nosotros? ¿Qué importa si lo hizo para mal?

Si a través de la bendición divina nuestra felicidad ha sido promovida por lo que esa persona nos hizo, ¿por qué tendríamos siquiera que tener un pensamiento duro contra ella.

jueves, 4 de julio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

 
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

7. EL TIEMPO EN QUE RECIBIMOS AFRENTAS Y ABUSOS DE LOS HOMBRES

EN TERCER LUGAR, recordemos que con la venganza podemos gratificar una emoción pecaminosa, pero por el perdón podemos conquistarla. 

Supongamos que podamos destruir a un enemigo mediante la venganza, sin embargo, al ejercitar el carácter cristiano podríamos conquistar tres: nuestros propios malos deseos, la tentación de Satanás y el corazón de nuestro enemigo.

Si por la venganza logramos vencer a nuestro enemigo, la victoria no será gloriosa ni feliz, porque al conseguirla será superada por nuestra propia corrupción. Pero si ejercitamos un temperamento perdonador y manso, siempre terminaremos con honra y éxito.

Para que la mansedumbre y el perdón no funcionen, habríamos de encontrarnos ante una naturaleza muy falsa. Si un corazón no se derrite ante este fuego debe ser de piedra. Por eso David ganó victoria sobre Saúl su perseguidor, de forma que "Saúl dijo a David: Más justo eres tú que yo" (1 Samuel 24:17).

miércoles, 3 de julio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

 

3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

7. EL TIEMPO EN QUE RECIBIMOS AFRENTAS Y ABUSOS DE LOS HOMBRES

EN SEGUNDO LUGARpensemos en los patrones de mansedumbre y perdón más eminentes para sentir la fuerza de su ejemplo.

Esta es la forma en que se cortan los ruegos de venganza más comunes de la carne y la sangre, tales como los siguientes:
-"Nadie soportaría un insulto como ese". Sí, otros han soportado insultos como esos y peores.
-"Seré considerado un cobarde, un necio, si dejo pasar esto". No importa, siempre y cuando sigamos el ejemplo de los hombres más sabios y santos.

Nadie ha sufrido nunca abusos mayores que los que Jesús sufrió, ni ninguno soportó los insultos, reproches y todo tipo de abusos de manera más pacífica y perdonadora. Cuando era insultado Él no insultaba; cuando sufría no amenazaba. Cuando sus asesinos lo crucificaron, oró "Padre perdónalos". Y con eso nos dio ejemplo, para que sigamos sus pasos. Por tanto sus apóstoles le imitaron: "nos maldicen", -dicen ellos- "y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos. Nos difaman, y rogamos" (1 Corintios 4:12-13).

He escuchado decir del santo Sr. Dod, que cuando un hombre se airó a causa de su cercana y convincente doctrina y lo atacó, le golpeó en la cara y le arrancó dos de sus dientes, ese manso siervo de Cristo escupió los dientes y la sangre en su mano y dijo: "Mire, usted me ha sacado dos dientes, y eso sin ninguna provocación justa, pero con tal de que yo pueda hacer bien a su alma, le daría permiso para sacarme el resto". En esto se ejemplificó la excelencia del espíritu cristiano.

Luchemos por tener este espíritu, que constituye la verdadera excelencia de los cristianos. Hagamos lo que otros no pueden hacer, ejercitemos este espíritu, y preservaremos la paz de nuestra alma, ganando victoria sobre nuestros enemigos.

También consideremos 
el carácter de la persona que nos ha hecho mal. Puede ser una persona buena o malvada.

Si es una buena persona, habrá una luz de ternura en su conciencia, que más tarde o más temprano la llevará a un sentimiento del mal que ha causado. Si es un buen hombre, Cristo le ha perdonado mayores ofensas que las que nos ha causado a nosotros, y entonces ¿por qué no perdonarle? Cristo no le toma en cuenta ninguna de sus maldades, sino que de verdad las perdona, ¿y seremos nosotros quienes le agarremos por la garganta por algún pequeño abuso que hayamos sufrido de él?

Si es una persona mala la que nos ha afrentado o insultado, ciertamente tenemos más razón para ejercitar la misericordia que la venganza. Es una persona que está engañada y en un estado digno de lástima, alguien esclavo del pecado y enemigo de la justicia. Si se arrepiente, estará dispuesto a hacernos reparación. Si continúa siendo impenitente, llegará un día en el que será castigado en la medida de sus faltas. No necesitamos estudiar una venganza, Dios la ejecutará.

martes, 2 de julio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

 
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

7. EL TIEMPO EN QUE RECIBIMOS AFRENTAS Y ABUSOS DE LOS HOMBRES

La corrupción y depravación del hombre es tal, que unos se han convertido en lobos o tigres para otros. Y tal como los hombres son por naturaleza crueles y opresivos unos con otros, los impíos conspiran para abusar y hacer mal al pueblo de Dios. "Destruye el impío al más justo que él" (Habacuc 1:13). 

Cuando nos hacen mal y abusan de nosotros, es difícil guardar el corazón de inclinarse a la venganza y hacer que encomiende su causa a Aquel que juzga justamente. Es difícil evitar el ejercicio de cualquier emoción pecaminosa. Nuestro espíritu desea venganza, pero no debe ser así. Tenemos la elección de tomar las ayudas del Evangelio para evitar que nuestros corazones se inclinen a acciones pecaminosas contra nuestros enemigos, y para endulzar nuestro amargo espíritu.

¿Cómo puede un cristiano guardar su corazón de emociones vengativas bajo las grandes injurias y abusos de los hombres? Cuando encontremos que el corazón comienza a inflamarse con sentimientos de venganza, reflexionemos inmediatamente en lo siguiente:

EN PRIMER LUGAR, pongamos sobre nuestro corazón las severas prohibiciones contra la venganza que encontramos en la ley de Dios.

A pesar de lo gratificante que pueda ser la venganza para nuestras inclinaciones corruptas, recordemos que está prohibida. Escuchemos la Palabra de Dios: "No digas: Yo me vengaré" (Proverbios 20:22). No digamos que haremos a alguien lo mismo que nos ha hecho a nosotros. "No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor" (Romanos 12:19), por el contrario: "Si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber" (Romanos 12:20).

La prohibición de la venganza, que está tan de acuerdo con nuestra naturaleza, solía ser un argumento utilizado por los cristianos para probar que su fe era pura y sobrenatural. Y sería deseable que este argumento no fuese desechado.

Impresionemos nuestro corazón con la autoridad de Dios en las Escrituras, y cuando la razón carnal diga: "Mi enemigo merece ser odiado", dejemos que la conciencia replique: "¿Pero acaso Dios merece ser desobedecido?". Cuando diga "me ha hecho esto y lo otro, y me ha ofendido", digamos "Pero ¿Qué me ha hecho Dios para que le ofenda?". Si mi enemigo se atreve a quebrantar la paz descaradamente, ¿seré yo tan impío como para quebrantar el precepto? Si él no teme ofenderme, ¿no debería yo temer el ofender a Dios?

Permitamos que el temor de Dios restrinja y calme nuestros sentimientos de esta forma.

domingo, 30 de junio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

 

3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

6.    EL TIEMPO DE REUNIRNOS CON DIOS

EN NOVENO LUGAR, consideremos nuestro cuidado o descuido en este asunto como una gran evidencia de nuestra sinceridad o hipocresía.

Un corazón recto se alarmará por esto más que por cualquier otra cosa y dirá "¿Cómo? ¿Voy a consentir que sea habitual que mi corazón se aleje de Dios? ¿Dejaré que las marcas de un hipócrita aparezcan en mi alma? Ciertamente los hipócritas pueden descuidarse en sus tiempos de reunión con Dios, y no preocuparse nunca por el estado de sus corazones. Pero ¿haré yo lo mismo? Nunca. Nunca estaré satisfecho con tiempos de comunión vacíos. nunca dejaré que algo me aparte de la oración hasta que mis ojos hayan visto al Rey, al Señor de los ejércitos".

EN DÉCIMO LUGAR, será especialmente útil para mantener nuestro corazón con Dios en medio de la oración, el considerar la influencia que nuestras oraciones tendrán en la eternidad.

Nuestros tiempos con Dios son tiempos de semilla, y en el otro mundo recogeremos los frutos de las semillas que hemos plantado aquí. Si sembramos para la carne, cosecharemos corrupción. Si sembramos para el Espíritu, recogeremos vida eterna.

Respondamos seriamente a estas preguntas: ¿Estamos dispuestos a recoger el fruto de la vanidad en el mundo por venir? Cuando nuestros pensamientos están vagando por los extremos de la tierra durante un servicio, cuando apenas nos importa lo que decimos o escuchamos, ¿nos atrevemos a decir: "Señor, estoy sembrando para el Espíritu, estoy proveyendo y plantando para la eternidad, estoy buscando la gloria, honra e inmortalidad, esforzándome a entrar por la puerta estrecha, ¡estoy arrebatando el reino de los cielos con violencia santa!"?

Estas reflexiones están bien calculadas para disipar los pensamientos vanos.

sábado, 29 de junio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

 
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

6.    EL TIEMPO DE REUNIRNOS CON DIOS

EN OCTAVO LUGAR, consideremos que el éxito y el consuelo que nos proporcione la comunión con Dios dependen mucho de mantener nuestra atención cerca de Dios en esos tiempos.

Estas dos cosas, el éxito de nuestro tiempo con Dios y el consuelo interior que proviene de ello, son algo muy deseado por el cristiano. Pero ambas cosas se perderán si el corazón se encuentra en un estado de indisposición. "Ciertamente Dios no oirá la vanidad, ni la mirará el Omnipotente" (Job 35:13). A un corazón que se involucra se le hace la promesa: "Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón" (Jeremías 29:13).

Cuando encontramos que nuestro corazón está dominado por la falta de vida y por la distracción, digámonos: "¡Lo que me estoy perdiendo ahora mismo por mi corazón descuidado! Mis tiempos de oración son la porción más valiosa de mi vida: Si pudiese elevar mi corazón a Dios, obtendría tales misericordias que podría estar alabando por ellas toda la eternidad".

viernes, 28 de junio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

6.    EL TIEMPO DE REUNIRNOS CON DIOS

EN SÉPTIMO LUGAR, cuando nos vemos molestados por vanos pensamientos, humillémonos delante de Dios y pidamos su ayuda desde el cielo

Cuando el mensajero de Satanás abofeteaba a Pablo con malvadas sugerencias (como se supone que hacía), él se lamentaba delante de Dios acerca de ello. No consideremos nunca que las ligeras desviaciones de nuestra mente en los tiempos de comunión son algo sin importancia. Acompañemos cada pensamiento de ese tipo con un profundo arrepentimiento.

Volvámonos a Dios con palabras como estas: "Señor, he venido aquí a tener comunión contigo, y me encuentro con que el adversario está ocupado conspirando con mi vano corazón para oponerse a mí. ¡Oh mi Dios! ¿Cómo será este corazón que nunca puedo esperar en ti sin ser distraído? ¿Cuándo disfrutaré de una hora de comunión libre contigo? Concédeme tu ayuda en esto, descubre ante mí tu gloria, y mi corazón se recuperará rápidamente. He venido aquí a disfrutar de ti ¿y he de irme de este lugar sin ti? ¡Mira mi desesperación y ayúdame!" Aprendamos a lamentar nuestras distracciones lo suficiente y a recurrir a Dios para que nos libre de ellas, y obtendremos alivio.

jueves, 27 de junio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

 

3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

6.    EL TIEMPO DE REUNIRNOS CON DIOS

EN SEXTO LUGAR, si queremos evitar la distracción de nuestros pensamientos, esforcémonos por despertar nuestro afecto por Dios y por involucrarlo cálidamente en los tiempos de comunión.

Cuando el alma se enfoca en su trabajo, reúne toda su fuerza e inclina todos sus pensamientos a esa obra. Y cuando de verdad está profundamente emocionada, buscará su objetivo con intensidad; los afectos ganarán preferencia sobre los pensamientos y los guiarán. Pero la falta de vida produce distracción, y la distracción aumenta esa falta de vida. Si tan solo pudiésemos considerar que nuestros tiempos de culto a Dios son los medios por los cuales podemos caminar en comunión con Él, en los que nuestra alma puede llenarse con delites arrebatadores y sin igual producidos por Su presencia, no nos sentiríamos inclinados a descuidarlos.

Pero si queremos evitar la recurrencia de los pensamientos que nos distraen, si queremos encontrar nuestra felicidad en nuestros tiempos de oración, culto y adoración, hemos de preocuparnos, no solamente de involucrarnos en estos tiempos, sino de esforzarnos con paciencia y perseverancia por lograr que nuestros sentimientos se interesen en ellos. ¿Por qué es tan inconstante nuestros corazón, especialmente en nuestros tiempos con Dios en lo secreto?

¿Por qué estamos siempre listos para irnos casi tan pronto como entramos a la presencia de Dios, si no es porque nuestras emociones no se involucran en ello?

miércoles, 26 de junio de 2024

Seamos predicadores transparentes: entre la fidelidad y la creatividad • SAM MASTERS

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

6.    EL TIEMPO DE REUNIRNOS CON DIOS

EN QUINTO LUGAR, mantengamos una disposición de oración en los intervalos en que no estamos reunidos con Él.

¿A qué razón podemos atribuir que cuando oramos nuestros corazones sean tan sordos, tan descuidados y vagabundos, sino a los grandes intervalos que hay entre nuestros tiempos de comunión con Dios?

Si esa unción divina, ese fervor espiritual y esa impresión santa que tenemos cuando estamos en comunión, fuese preservada y avivada para el siguiente tiempo con Dios, tendría un valor incalculable a la hora de mantener nuestros corazones serios y devotos. Con este propósito, las oraciones frecuentes entre los distintos tiempos formales de comunión, tienen una utilidad excelente. No solo preservan la mente en una disposición piadosa y ordenada, sino que conectan un tiempo de comunión con el siguiente, y mantienen la atención del alma viva en sus intereses y obligaciones.

martes, 25 de junio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

 
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

6.    EL TIEMPO DE REUNIRNOS CON DIOS

EN CUARTO LUGAR, si queremos guardar el corazón de vanas excursiones cuando estamos en medio de nuestra comunión con Dios, tomemos conciencia y pongamos fe en la impresionante y santa presencia de Dios. Si la presencia de alguien serio nos haría poner serios, ¿cuánto más debería provocarnos a eso la presencia de un Dios Santo? ¿Acaso nos atreveríamos a estar alegres y despreocupados si fuésemos conscientes de la inspección y presencia del Divino Ser?

Recordemos en qué lugar nos encontramos cuando estamos inmersos en comunión, y actuemos como si de verdad creyésemos en la omnisciencia de Dios. "Antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta" (Hebreos 4:13). Tomemos conciencia de su infinita santidad, su pureza, su espiritualidad. Esforcémonos por conseguir esa conciencia de la grandeza de Dios, porque afectará a nuestro corazón y nos hará recordar el celo que Él tiene por la adoración. "Esto es lo que habló el Señor diciendo: En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado" (Levítico 10:3).

Bernard dice: "Alguien que está en oración debería comportarse como si estuviese entrando a la corte del cielo, en la que se encuentra con el Señor sobre su trono, rodeado por diez mil de sus ángeles y santos que le ministran". Cuando llegamos de una actividad en la que el corazón ha estado distraído y desprevenido, ¿qué podemos decir? Supongamos que todas las vanidades e impertinencias que han pasado por nuestra mente durante la oración se escribieran mezcladas con nuestras peticiones, ¿con qué cara las presentaríamos ante Dios? Si nuestra lengua pronunciase todos los pensamientos que pasan por nuestro corazón cuando estamos en el culto a Dios ¿no se aterraría la gente al oírlas? Y sin embargo, Dios conoce perfectamente nuestros pensamientos.

Meditemos en esta palabra de las Escrituras: Dios temible en la gran congregación de los santos, y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él (Salmos 89:7). ¿Por qué descendió el Señor en truenos, rayos y nubes oscuras sobre el monte Sinaí? ¿Por qué humearon los montes bajo Él y el pueblo se agitó y tembló, sin la excepción de Moisés? Para enseñar al pueblo esta gran verdad: "Sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor" (Hebreos 12:28-29). Esa comprensión del carácter y presencia de Dios reducirá nuestro corazón que se inclina a la vanidad, a una disposición más seria.

lunes, 24 de junio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

6.    EL TIEMPO DE REUNIRNOS CON DIOS

EN TERCER LUGAR, roguemos a Dios por una actitud mortificada. Una imaginación laboriosa (dijo alguien), por mucho que sea exaltada entre los hombres, es una gran trampa para el alma, excepto que trabaje en comunión con un razonamiento correcto y un corazón santificado.

La actitud es una facultad del alma, que se coloca entre los sentidos y el entendimiento. Es lo primero que estimula el alma, y por su acción las facultades del alma se ponen en marcha. Es allí donde primero se forman los pensamientos, y tal como sea aquella, son estos. Si la actitud no es mansa primero, es imposible que todos los pensamientos del corazón puedan llevarse a la obediencia a Cristo.

La actitud es de manera natural la facultad más salvaje e indomable del alma. Algunos cristianos tienen mucho que ver con ello, y cuanto más espiritual es el corazón, más lo perturba y confunde una actitud e imaginación salvaje y llena de vanidad.

Es triste que nuestra actitud evite que el alma preste atención a Dios cuando está involucrada en la comunión con Él. Oremos con seriedad y perseverancia porque nuestra actitud sea disciplinada y santificada, y cuando consigamos esto, nuestros pensamientos estarán regulados y dispuestos.

sábado, 22 de junio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

 

3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

6.    EL TIEMPO DE REUNIRNOS CON DIOS

EN SEGUNDO LUGAR, después de haber preparado el corazón por la meditación previa, pongamos una guardia sobre nuestros sentidos. ¡Cuántas veces los cristianos corren el peligro de perder los ojos de la mente por culpa de la distracción de los ojos del cuerpo!

David oró contra esto: "Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; Avívame en tu camino" (Salmos 119:37). Eso podría servir para exponer el proverbio árabe: "Cierra las ventanas para que la casa esté iluminada". Estaría bien si pudiésemos decir al comienzo como un hombre santo dijo una vez al volver de sus oraciones: "Cerraos, ojos míos, cerraos; porque es imposible que jamás podáis discernir tanta belleza y gloria en ninguna criatura como la que acabo de ver en Dios".

Hemos de evitar todas las ocasiones de distracción externa, e involucrar esa intensidad del espíritu en la obra de Dios, que cierra con llave los ojos y los oídos a la vanidad.

viernes, 21 de junio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

 
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

6.    EL TIEMPO DE REUNIRNOS CON DIOS

EN PRIMER LUGAR, apartémonos de todas las ocupaciones temporales y dejemos un tiempo para encontrarnos solemnemente con Dios. No podemos pasar del mundo a la presencia de Dios sin encontrar un resabio de mundo en nuestras oraciones. Con el corazón, cuando hace solo unos minutos que ha estado sumergido en el mundo, sucede como con el mar después de una tormenta. Continúa moviéndose agitado y turbio, aunque el viento se haya ido y la tormenta haya terminado.

El corazón necesita algún tiempo para asentarse. Pocos músicos pueden tomar un instrumento y tocar sin dedicar algo de tiempo a afinarlo. Pocos cristianos pueden decir como David: "Mi corazón está dispuesto, oh Dios, está dispuesto" (Salmos 57:7). Cuando nos acerquemos a Dios, apartemos el corazón y digamos: "Oh, alma mía, ahora estoy ocupado en la mayor labor que puede tener una criatura, voy a entrar en la impresionante presencia de Dios a dedicar un momento eterno. Alma mía, deja ahora las cosas sin importancia. Prepárate y sé vigilante y seria. Esta no es una labor corriente, es una labor del alma, una labor para la eternidad. Es la labor que dará fruto de vida o muerte en el mundo por venir".

Hagamos una pausa y consideremos nuestros pecados, nuestras necesidades, nuestros problemas. Mantengamos esos pensamientos por un momento antes de abordar nuestro encuentro con Dios. David murmuraba primero, y luego hablaba con su lengua.

jueves, 20 de junio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

6.    EL TIEMPO DE REUNIRNOS CON DIOS

Nuestros corazones han de ser guardados y vigilados de cerca cuando nos acercamos a Dios pública, privada, o secretamente, porque la vanidad del corazón se descubre, con frecuencia, más en esos momentos. Muy a menudo nuestra pobre alma clama: "Oh Señor, con cuánto agrado te serviría, pero los pensamientos vanos no me dejan. Vengo a ti con mi corazón abierto, para deleitar mi alma en comunión contigo, pero mi corrupción se me opone. Señor, haz que esos vanos pensamientos se vayan, y no dejes que estrangulen esta alma que está desposada contigo".

La pregunta entonces es: ¿Cómo puede el corazón guardarse de las distracciones de los vanos pensamientos en los tiempos de nuestra comunión con Dios? Hay una distracción o un vagar doble del corazón en estos momentos.

Una distracción voluntaria o habitual. "No dispuso su corazón, ni fue fiel para con Dios su espíritu" (Salmos 78:8). Este es el caso de los formalistas y proviene de la falta de inclinación del corazón hacia Dios. Sus corazones están bajo el poder de sus pasiones, y por eso no es de extrañar que vayan detrás de ellas, incluso cuando están en medio de las cosas santas.

Las distracciones involuntarias y lamentadas. "Queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí... ¡Miserable de mí!" (Romanos 7:21,24).

Esto no se produce por una falta de inclinación o de objetivos santos, sino por la debilidad de la gracia y la falta de vigilancia a la hora de oponerse al pecado que permanece en nosotros.

Pero nuestro objetivo no es mostrar cómo estas distracciones entran en el corazón, sino más bien cómo sacarlas de él y prevenir que vuelvan a entrar en el futuro.

miércoles, 19 de junio de 2024

GUARDANDO EL CORAZÓN - JOHN FLAVEL

 
3- TIEMPOS QUE REQUIEREN UN CUIDADO ESPECIAL DEL CORAZÓN

5.    EL TIEMPO DE NECESIDADES EXTERNAS

EN SÉPTIMO LUGAR, el pecado no está en la pobreza, sino en la aflicción.

Si no has caído en pobreza por pecar, y si solamente se trata de una aflicción, puede ser sobrellevada de manera más fácil. Es difícil soportar una aflicción si viene como fruto y castigo por un pecado. Cuando tenemos problemas por ese motivo, decimos "¡Oh, si tan solo fuese una aflicción que viene de la mano de Dios como prueba, la podría soportar! Pero ha venido sobre mí debido a mi pecado, es un castigo por el pecado. La marca del desagrado de Dios está sobre ella. Es la culpa en medio de ella la que me amarga más que la necesidad sin esa culpa". Pero si este no es el caso, no tenemos razones para sentirnos deprimidos.

Alguien podría decir "Pero, aunque el problema no sea la culpa, esta situación tiene otros problemas, como, por ejemplo, el descrédito del cristianismo. No puedo cumplir con mis compromisos con el mundo y por eso el cristianismo probablemente sea desacreditado". Es bueno que tengamos en el corazón, el cumplir con cada deber. Pero si Dios nos inhabilita mediante su providencia, no es un descrédito para nuestra profesión el hecho de no hacer lo que no podemos, siempre y cuando nuestro deseo y esfuerzo sea hacer lo que podemos y debemos hacer. En este caso es la voluntad de Dios que la indulgencia y paciencia hacia nosotros sea ejercida.

También se podría decir: "Me apena contemplar las necesidades de otros, a los que yo solía aliviar, pero ahora no puedo". Si no podemos hacerlo, deja de ser nuestro deber, y Dios acepta que entreguemos nuestra alma a quienes están hambrientos de compasión, y que deseemos ayudarles, aunque no podamos suplirlos y aliviarlos materialmente.

Otra cosa que se podría alegar es: "Encuentro que esta condición está llena de tentaciones, y que es un gran obstáculo para el camino hacia el cielo". Toda situación en el mundo tiene sus obstáculos y tentaciones, y si fuésemos prósperos tendríamos más tentaciones y menos ventajas que ahora. Porque, aunque tanto la pobreza como la riqueza tienen sus tentaciones, estoy seguro de que la prosperidad no tiene las ventajas que tiene la pobreza. En ella hay una oportunidad para descubrir la sinceridad de nuestro amor hacia Dios, cuando podemos vivir apoyados en Él, encontrar en Él lo suficiente, y seguirle constantemente, incluso cuando todos los atractivos y motivos externos fallan. Así pues, hemos visto cómo guardar el corazón de las tentaciones y peligros de una situación humilde en el mundo. Cuando la necesidad oprime y el corazón comienza a hundirse, bendigamos a Dios por estas ayudas para guardarlo.