Versículo para hoy:
martes, 5 de noviembre de 2019
5 de noviembre – LA MÁS PRECIOSA LABOR
Por eso les dije: «Ustedes son testigos de nuestra desgracia.
Jerusalén está en ruinas, y sus puertas han sido consumidas por el fuego.
¡Vamos, anímense! Reconstruyamos la muralla de Jerusalén para que ya nadie se
burle de nosotros!» Entonces les conté cómo la bondadosa mano de Dios había
estado conmigo y les relaté lo que el rey me había dicho. Al oír esto,
exclamaron: «¡Manos a la obra!». Y unieron la acción a la palabra. Nehemías 2:17-18.
Pienso que el mejor
trabajo que se hace para Dios, con frecuencia se lleva a cabo de una manera
irregular. Cada vez más me siento como aquel viejo soldado de Waterloo cuando
le preguntaron acerca del mejor uniforme que debía usar un soldado. El duque de
Wellington le dijo: «Si tuviera que combatir otra vez en Waterloo, ¿cómo le
gustaría ir vestido?» La respuesta fue: «Por favor, señor, me gustaría ir solo
con mi camisa», creo que eso es lo mejor. Libérate de todas las cosas
superfluas y enfrenta lo que sea. Allí están las multitudes, yéndose directo al
infierno, y nosotros estamos considerando este modo de obrar o aquel otro, y
calculando las mejores formas de no hacerlo, y creando comités para considerar
y debatir, para decidir fechas y posponer, y dejar la obra suspendida por el
momento. La mejor forma es levantarse y llevar a cabo el trabajo, y luego
reunir al comité y debatir. Dios nos asegura que lo podemos hacer. Hijo mío, ve
a trabajar hoy. Haz algo práctico, real, con resultados.
Y al referirnos a un
buen trabajo, queda implícita la idea de que necesitarás esfuerzos, dedicación,
seriedad, negación de uno mismo, quizá algo que exigirá perseverancia. Con toda
responsabilidad tendrás que aferrarte a ello. Tendrás que entregarte a la tarea
de todo corazón y dejar muchas otras cosas que estorben tu labor.
A través de la Biblia en un año: Jeremías 13-16
lunes, 4 de noviembre de 2019
4 de noviembre – EL BÁLSAMO DEL SERVICIO
Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre
misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras
tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido,
también nosotros podamos consolar a todos los que sufren. 2 Corintios 1:3-4.
Con frecuencia nuestro
trabajo es una gran fuente de consuelo. En el campo de batalla de Gettysburgo
hubo una horrible confrontación y entre los heridos se encontraba un cierto
capellán llamado Eastman cuyo caballo le había dañado la espalda al caer sobre
él. La noche llegó con su densa y temible oscuridad y aquel hombre, incapaz de
ponerse en pie, yacía allí en su profundo dolor, pero en eso escuchó alguien
que exclamaba con una débil voz: «¡Oh, Dios!» Al escucharlo, se sintió motivado
y se arrastró por los charcos de sangre entre los muertos hasta llegar al lado
de aquel moribundo y le habló de Jesús y de la salvación gratuita que le
ofrecía. El hombre murió lleno de esperanza y precisamente entonces vinieron
dos soldados y le dijeron a Eastman que no muy lejos de allí se estaba muriendo
el capitán y debían llevarlo hasta allí. De modo que, a pesar de su intenso
dolor, se dispuso a llevar a cabo su obra de misericordia, y mientras aún era
de noche, habló de Jesús a muchos hombres moribundos. ¿Podía acaso haber tenido
un alivio mayor para su dolor? Pienso que no. ¿Por qué? Porque creo que el
haber permanecido allí sobre su espalda sin otra cosa que hacer que no fuera
gemir y llorar habría sido horrible, sin embargo, el hecho de ser llevado a
otros, a pesar de su angustia y dolor, para proclamar el mensaje de
misericordia, ¡hizo soportable el dolor de su espalda! Así mismo cuando
extrañas a un amigo, o has perdido alguna posesión, o tu espíritu está cargado,
encontrarás tu consuelo más seguro al servir a Dios con todas tus fuerzas.
A través de la Biblia en un año: Jeremías 9-12
domingo, 3 de noviembre de 2019
3 de noviembre – PRISIONEROS ESPIRITUALES
Pero la Escritura declara que todo el mundo es prisionero del
pecado, para que mediante la fe en Jesucristo lo prometido se conceda a los que
creen. Antes de venir esta fe, la ley nos tenía presos, encerrados hasta que la
fe se revelara. Gálatas 3:22-23.
¿Alguna vez has
visitado una celda de un prisionero condenado a muerte? Asomarte a ella y ver a
dicho hombre allí es suficiente para hacerte desmayar. ¡Imagina que fuera tu
hijo! ¡Imagina que fuera tu esposo! ¡Imagina que fuera tu hermano! Pero
escucha: «El que no cree ya está condenado» (Juan 3:18). Perdónennos, ustedes
nuestros familiares inconversos, por decirles que corren un tremendo peligro al
estar sentados en la celda de los condenados a muerte y serán ejecutados en
breve, a no ser que la infinita misericordia les conceda el perdón gratuito.
Qué horribles escenas debe ver una persona en un campo de batalla. Cuando veo
un hombre que sangra porque se ha cortado me siento el corazón en la boca, no
puedo resistir la escena; ¡cuánto más al ver hombres desmembrados,
desentrañados, retorciéndose en sus últimos minutos de vida! ¡Qué horroroso es
caminar entre un montón de cadáveres y tropezar a cada instante con alguno de
ellos! Sin embargo, ¿qué es la muerte física comparada con la muerte
espiritual? Qué horroroso es vivir bajo el mismo techo con familiares que están
muertos en vida, muertos para Dios. El pensamiento está lleno de angustia. Si
Dios contendiera con nuestros parientes que están muertos desde el punto de
vista espiritual, si le diera vida a aquel que ha sido «puesto aparte, entre
los muertos; parece un cadáver que yace entre los muertos» (Salmo 88:5), ¡qué
gran consuelo recibiríamos nosotros!
A través de la Biblia en un año: Jeremías 5-8
2 de noviembre – PROCURA DEPENDER DE LA ORACIÓN
¿Está afligido alguno entre ustedes? Que ore. ¿Está alguno de
buen ánimo? Que cante alabanzas. Santiago 5:13.
Los problemas alejan a
los hombres carnales de la religión que dicen que profesan pero unen al
verdadero rebaño, tal y como cuando las ovejas se asustan y se alarman, buscan
al Buen Pastor. Mientras más dolor sentimos, más gracia necesitamos y más cerca
de nuestro Consolador venimos. «¡Más cerca de Dios!» es el clamor del santo
cuando está en problemas. El consuelo de un hijo de Dios en la oscuridad es la
oración. La adversidad, que es una bendición del Espíritu Santo, nos hace recordar
las promesas. Las promesas alimentan nuestra fe y la fe nos conduce a la
oración, Dios oye y responde nuestra petición. Esta es la cadena de
acontecimientos que experimenta un alma atribulada. Cuando pasemos por la
tribulación, ya que conocemos las promesas, ejercitemos nuestra fe y vayamos a
Dios en oración; porque nunca se ha vuelto un hombre a Dios de todo su corazón
sin que Dios no se vuelva a él. Si decidimos orar, podemos confiar en que Dios
decidirá bendecirnos. Las bendiciones se encuentran en el camino al cielo; su
sombra está siempre sobre nosotros. «Días y años nos has afligido, nos has
hecho sufrir; ¡devuélvenos ahora ese tiempo en alegría!» (Salmo 90:15).
A través de la Biblia en un año: Jeremías 1-4
viernes, 1 de noviembre de 2019
1 de noviembre – LA PIEDAD PRÁCTICA
Al partir para Macedonia, te encargué que permanecieras en Éfeso
y les ordenaras a algunos supuestos maestros que dejen de enseñar doctrinas
falsas y de prestar atención a leyendas y genealogías interminables. Esas cosas
provocan controversias en vez de llevar adelante la obra de Dios que es por la
fe. Debes hacerlo así para que el amor brote de un corazón limpio, de una buena
conciencia y de una fe sincera. Algunos se han desviado de esa línea de
conducta y se han enredado en discusiones inútiles. 1 Timoteo 1:3-6.
Algunos cristianos son
muy curiosos pero no son obedientes. Descuidan preceptos claros y, sin embargo,
tratan de resolver problemas difíciles. Recuerdo uno de ellos que parecía estar
siempre ocupado en las trompetas, los sellos y el resto de los símbolos
apocalípticos. Sabía mucho acerca de ese tema pero tenía una familia de siete
hijos y nunca celebraban un tiempo de oración familiar. Si hubiera dejado un
poco las trompetas y los sellos para ocuparse de sus hijos, habría sido mucho
mejor. He conocido hombres que saben mucho de Daniel y de Ezequiel y, sin
embargo, con frecuencia se olvidan de Éxodo 20 y no están muy claros acerca de
Romanos 8. No critico a tales hombres por estudiar a Daniel o a Ezequiel, todo
lo contrario, pero hubiera querido que fueran más celosos en la búsqueda de la
conversión de los pecadores de su vecindario y más cuidadosos para ayudar a los
santos en necesidad. Reconozco el valor de estudiar el significado de los pies
de la imagen en la visión de Nabucodonosor y la importancia de conocer los
reinos que representan cada uno de los diez dedos, pero no estoy de acuerdo con
que estos asuntos ocupen el lugar de practicar la piedad. Si dicho hombre
dedicara el tiempo que emplea en el estudio de complicados asuntos teológicos a
llevar a cabo una obra de evangelismo en los alrededores de su casa, sus
semejantes recibirían mayor beneficio y Dios, mayor gloria.
jueves, 31 de octubre de 2019
LA REFORMA Y EL HOMBRE - Francis A. Schaeffer
Lo que la Reforma nos dice, pues, a nosotros hoy es que Dios ha hablado y su Palabra se halla registrada en las Escrituras. Y Dios por medio de esta Palabra suya nos ha dicho algo tanto de lo que está "arriba" como en relación a lo de "abajo". Dios habló en una auténtica revelación que de sí mismo hizo concerniente a las "cosas celestiales", y habló también en una verdadera revelación acerca de la naturaleza, es decir: el cosmos y el hombre. Por consiguiente, la Biblia ofrece una solución al problema que atormentó a Leonardo da Vinci; la única solución. Los cristianos de la Reforma hallaron esta solución y tuvieron una auténtica unidad de conocimiento. Simplemente, ¡se ahorraron el problema del Renacimiento; el problema de la naturaleza y la gracia! Ellos poseyeron una verdadera unidad, no porque fueran más inteligentes, sino porque buscaron esta unidad en lo que Dios había revelado en ambas áreas del conocimiento. En contraste con el humanismo que había sido soltado por Tomás de Aquino, y por la forma católico-romana del mismo, no hubo para la Reforma ninguna porción autónoma.
No significa esto que no hubiera libertad para el arte o la ciencia. Ocurrió precisamente todo lo contrario; porque los reformados se encontraron con la posibilidad de verdadera libertad dentro de las formas de la revelación. Aunque el arte y la ciencia tengan libertad, no son actividades autónomas: el artista y el cintífico se hallan también bajo la revelación de las Escrituras. Como vamos a comprobar, cuando el arte o la ciencia han intentado ser realizaciones autónomas, se ha manifestado un cierto principio, siempre, que lleva en sí el germen de la destrucción: la naturaleza "se come" a la gracia y el arte y la ciencia pronto comienzan a ser cosas sin sentido, vacías de significado auténtico.
La Reforma tuvo consecuencias extraordinarias e hizo posible la cultura que muchos de nosotros amamos: aunque nuestra generación quiera ahora echarla por la borda. La Reforma nos confronta con un Adán que, para usar una expresión contemporánea, era un hombre no programado: no una simple pieza de algún sistema de computadores. Una de las cosas que caracterizan al hombre del siglo XX es que no tiene discernimiento para darse cuenta de esto, dado que se halla empapado por un concepto de determinismo. Pero la postura bíblica resulta clara: es imposible explicar el ser humano como totalmente condicionado y determinado, y esta postura es la que vindicó el concepto de la dignidad del hombre. La gente hoy intenta aferrarse a la dignidad humana, pero no sabe cómo, porque ha perdido la verdad de que el hombre es hecho a imagen de Dios. El hombre que describe la Biblia, el hombre que presentó la Reforma, es el Adán que, pese a sus pecados, es un ser humano no programado, un hombre con significado inmerso en una historia con significado, un hombre, en suma, que puede cambiar la historia.
En el pensamiento reformado tenemos, pues, un hombre que es alguien. Mas, al mismo tiempo, se trata de un hombre que se ha rebelado: y se ha rebelado realmente; no es la suya una "contestación" para "hacer teatro". Ahora bien, por cuanto es un ser no programado y se ha rebelado realmente, tiene verdadera responsabilidad moral. Es éticamente culpable. Y de ahí que los reformadores comprendieran algo más. Tenían una comprensión bíblica de la obra de Cristo. Entendieron que Jesucristo murió en la cruz como sustituto y como propiciación para salvar a los hombres de su culpa verdadera. Hemos de comprenderlo bien: tan pronto como comenzamos a minimizar el concepto bíblico de la culpa moral auténtica, bien sea mediante contemporizaciones psicológicas, o teológicas o de cualquier otra clase, nuestras opiniones sobre la obra de Jesús no serán ya más bíblicas. Cristo murió por un hombre que tenía verdadera culpa moral, por cuanto había hecho una elección real y verdadera.
Fragmento tomado del libro HUYENDO DE LA RAZÓN de Francis A. Schaeffer
31 de octubre – COMIENZA Y TERMINA CON CRISTO
En lo que atañe a la ley, esta intervino para que aumentara la
transgresión. Pero allí donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, a fin de
que, así como reinó el pecado en la muerte, reine también la gracia que nos
trae justificación y vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Señor. Romanos 5:20-21.
Cada día me doy cuenta
que lo más saludable para mi alma es tratar de caminar siempre en santidad,
pero para hacer esto, primero tengo que venir a Jesucristo como un pecador. Voy
a tratar de ser perfecto, voy a luchar por tener todas las virtudes y abandonar
todas las falsedades pero, al permanecer ante Dios, mi mayor felicidad es
sentarme en aquel lugar donde conocí a Jesús por primera vez, en la roca de su
salvación, que no tiene nada que ver con mi propia justicia, sino con la suya.
Depende de esto: la manera más feliz de vivir es hacerlo como un pobre pecador
que es nada en sí mismo y tiene a Jesucristo como el todo en todo. Puedes
alcanzar un alto grado de santificación, hacer progresos extraordinarios en la
gracia, desarrollar todas las virtudes que quieras; pero ruego con fervor que
nunca pongas esto en el lugar que solo Cristo debe ocupar. Si has comenzado en
Cristo, termina en él. Si has comenzado en la carne y continúas en la carne,
sabemos cuáles serán los nefastos resultados. Pero si has empezado con Cristo
como tu Alfa, deja que él sea tu Omega. Mi oración es que cuando alcances
ciertas virtudes, nunca pienses que estás en un lugar más elevado, porque no es
así, sino que te están encaminando a tu propia ruina.
A través de la Biblia en un año: Isaías 64-66
miércoles, 30 de octubre de 2019
30 de octubre – UNA ELECCIÓN REDENTORA
Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, llamado para que,
mediante la fe, los elegidos de Dios lleguen a conocer la verdadera religión.
Tito 1:1.
En las Escrituras hay
una doctrina que proviene del Padre en particular. Es la doctrina de la
elección. El Padre nos ha elegido para que seamos su pueblo. En las Escrituras,
por todas partes, esto se señala como la obra de la primera persona de la
bendita Trinidad: elegir para sí mismo un pueblo que viva para alabar su
gloria. Ahora bien, hay muchos que quieren entender esta doctrina. He conocido
a muchos inconversos que quieren entenderla. Con frecuencia recibo cartas de
personas que no la comprenden. Dicen que sentirían paz si lograran entender esa
doctrina. Pero si esta noche hay algunos de ellos aquí, les hablaré. Tú no
puedes entender la elección, no puedes llegar al Padre por un camino recto
desde donde estás. Solo lee la señal: «Nadie llega al Padre sino por mí
(Jesús)» (Juan 14:6). Entonces, si quieres entender la elección, comienza con
la redención. Nunca entenderás la elección eterna si no comienzas en la cruz.
Empieza con esto: «en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo,
no tomándole en cuenta sus pecados» (2 Corintios 5:19).
Sería algo raro que
nuestros hijos insistieran en ir a la universidad antes de ir al colegio. Sería
algo extraño si un hombre tomara su Biblia y comenzara a leerla de atrás hacia
delante y leyera primero el Apocalipsis, y si todos los hombres pronunciaran la
oración del Señor comenzando por el «Amén» y así siguieran hasta llegar al
«Padre Nuestro». Sin embargo, algunos insisten en esto. Les fascina el misterio
de la soberanía y la elección y se sienten obligados a comenzar por ello. No
existe otro camino a la elección que no sea la redención.
A través de la Biblia en un año: Isaías 61-63
martes, 29 de octubre de 2019
29 de octubre – UN PARIENTE CERCANO
«¡Que el Señor lo bendiga!» exclamó Noemí delante de su nuera.
«El Señor no ha dejado de mostrar su fiel amor hacia los vivos y los muertos.
Ese hombre es nuestro pariente cercano; es uno de los parientes que nos pueden
redimir». Rut 2:20.
Tenemos la tentación de
considerar la humanidad de nuestro Señor como algo muy diferente a nuestra
propia humanidad; estamos prestos a espiritualizarla y no pensar en él como
hueso de mis huesos y carne de mi carne. Todo esto es un grave error, podemos
pensar que estamos honrando a Cristo al tener tal concepción, pero Cristo nunca
se siente honrado con algo que no sea verdad. Él fue un hombre, un verdadero
hombre, un hombre de nuestra misma raza, el Hijo del Hombre. Es cierto que fue
un hombre representativo, el segundo Adán: «Ya que ellos son de carne y hueso,
él también compartió esa naturaleza» (Hebreos 2:14).
Ahora bien, esa
participación en nuestra naturaleza lo acerca a nosotros. En su naturaleza como
hombre, aunque también era Dios, fue, de acuerdo a la ley hebrea, nuestro
pariente, nuestro pariente cercano. Ahora, según la ley, si se perdía una
herencia, el pariente más cercano tenía derecho a redimirla. Nuestro Señor
Jesucristo ejerció su derecho legal y, al vernos vendidos como esclavos y
privados de nuestra herencia, vino para redimirnos, tanto a nosotros como a
todas nuestras posesiones perdidas. Es una gran bendición tener un pariente
como ese. La circunstancia de mayor gracia en la vida de Rut fue dirigirse a
los campos de Booz y descubrir que él era su pariente cercano. Y nosotros que
hemos espigado en los campos de la misericordia alabamos al Señor porque su
Hijo único es nuestro pariente cercano, nuestro hermano, nacido para la
adversidad.
A través de la Biblia en un año: Isaías 57-60
lunes, 28 de octubre de 2019
28 de octubre - ¿UN SIERVO LEAL O UN ENEMIGO?
Luego miré, y oí la voz de muchos ángeles que estaban alrededor
del trono, de los seres vivientes y de los ancianos. El número de ellos era
millares de millares y millones de millones. Cantaban con todas sus fuerzas:
«¡Digno es el Cordero, que ha sido sacrificado, de recibir el poder, la riqueza
y la sabiduría, la fortaleza y la honra, la gloria y la alabanza!» Apocalipsis 5:11-12.
De nada sirve que un
hombre diga, refiriéndose a un monarca: «Siento un gran respeto por el monarca
en cuanto a su carácter en particular. No haría nada para dañarlo, hasta podría
tenerle respeto. Pero como rey nunca le rendiré homenaje, nunca lo obedeceré.
De hecho, haré todo lo que pueda para quitar la corona de su cabeza». ¿Pudiera
el rey considerar a esa persona como otra cosa que no fuera su enemigo? Sería
en vano que el hombre dijera: «En privado puedo ser tu amigo». El rey diría:
«Oh, pero yo estimo mi corona tanto como mi vida». Así mismo el Señor Jesús no
puede separar su derecho a la corona de su deidad. Él, «siendo por naturaleza
Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse» (Filipenses 2:6), y es llamado «Dios sobre todas las cosas. ¡Alabado sea por siempre!»
(Romanos 9:5). Aquel que caminó sobre las olas del mar de Galilea, cuya voz
hizo a la muerte soltar su presa, aquel que abrió las puertas del paraíso para
que entrara el ladrón moribundo, dice ser igual al Padre Eterno, y así como él
es «Dios sobre todas las cosas»; por tanto, es en vano que digas que respetas
su carácter como hombre si no lo aceptas en su deidad. A menos que lo aceptes
en su carácter oficial como Salvador de los pecadores, serás contado entre sus
enemigos.
A través de la Biblia en un año: Isaías 53-56
domingo, 27 de octubre de 2019
27 de octubre – UNA FRAGANCIA SANTA
Sin embargo, gracias a Dios que en Cristo siempre nos lleva
triunfantes y, por medio de nosotros, esparce por todas partes la fragancia de
su conocimiento. Porque para Dios nosotros somos el aroma de Cristo entre los
que se salvan y entre los que se pierden. Para estos somos olor de muerte que
los lleva a la muerte; para aquellos, olor de vida que los lleva a la vida. 2 Corintios 2:14-16.
El Señor Jesús mantiene
una íntima comunión con aquellos que lo conocen y ejerce una poderosa influencia
sobre ellos. Él es bendito, y produce bendición. Para quienes lo aman,
Jesucristo se convierte en el sabor de vida que los lleva a la vida. Para
aquellos que son rebeldes y lo desprecian una y otra vez, se convierte en sabor
de muerte que los lleva a la muerte. Nuestro Salvador, entonces, ejerce una
influencia sobre todos aquellos que entran en comunión e intimidad con él. Si
comparo dicha naturaleza humana con el barro, la tengo que comparar con el
barro perfumado, que esparce su perfume por todas partes. No puedes escuchar
hablar de Jesús sin recibir o rechazar una bendición. Repito, él se convierte
en una bendición para todos aquellos que lo rodean o, por el contrario, si se
rechaza esa bendición, ocasiona un sentimiento de culpa en aquellos que lo
rechazan. Él puede ser, o bien la roca sobre la que fundamos nuestra esperanza
y nuestra fe, o la piedra de tropiezo que hace caer a los que tropiezan en su
Palabra, al ser desobedientes.
A través de la Biblia en un año: Isaías 49-52
sábado, 26 de octubre de 2019
26 de octubre – EL AMOR Y LA DISCIPLINA
En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han
tenido que resistir hasta derramar su sangre. Y ya han olvidado por completo
las palabras de aliento que como a hijos se les dirige: «Hijo mío, no tomes a
la ligera la disciplina del Señor ni te desanimes cuando te reprenda, porque el
Señor disciplina a los que ama, y azota a todo el que recibe como hijo. Lo que
soportan es para su disciplina, pues Dios los está tratando como a hijos. ¿Qué
hijo hay a quien el padre no disciplina?» Hebreos 12:4-7.
El amor y la misericordia
de Dios hacia sus hijos es constante; cuando estos se desvían, él lamenta toda
su culpa y su pecado. Entonces toma la vara en su mano y, a veces, los hace
llorar con amargura debido al dolor que el castigo provoca. Aplica la vara a
sus mismas almas y el hierro a sus espíritus, los hace llorar y gemir y
suspirar, pero todo lo que hace es en su misericordia, porque está decidido a
salvarlos. No permitirá que vayan sin castigo, porque tiene misericordia de su
necedad y su pecado. Y nota también que el propio castigo es un acto de
misericordia, no hay un latigazo más de los que deben ser, ni un golpe más de
los que están determinados, ni una gota de amargura más allá de las que son, y
dicha gota nunca es demasiado amarga; la aflicción tiene su medida y es balanceada
y sopesada, todo ocurre como debe ser, nunca más de lo que es necesario.
A través de la Biblia en un año: Isaías 45-48
viernes, 25 de octubre de 2019
25 de octubre – NO ES LO QUE PARECE
Cuando traté de comprender todo esto, me resultó una carga
insoportable, hasta que entré en el santuario de Dios; allí comprendí cuál será
el destino de los malvados. Salmo 73:16-17.
Hay tiempos cuando
parece que los malvados logran todo lo que se proponen. Esta tierra no es el
reino de la justicia final, todavía no estamos compareciendo ante el trono del
juicio de Dios. Dios permite que por el momento algunas cosas estén confusas.
Aquellos que más lo estiman con frecuencia son los menos estimados por los
hombres, y aquellos que no lo tienen en cuenta parecen acaparar todos los
tesoros del mundo hasta que se les saltan los ojos de gordura y tienen más de
lo que cualquier corazón pudiera desear. Que ningún hijo de Dios se asombre de
esto.
También es cierto que
los malvados triunfan y los servidores de la iniquidad se deleitan en los
mejores lugares de esta tierra. Los justos no tienen que asombrarse de estar
sufriendo ahora pues este ha sido el destino del pueblo de Dios en todas las
épocas, y ha habido tiempos en la historia de la humanidad cuando parece que
Dios está sordo ante los lamentos de su pueblo que sufre. En dichos tiempos
también se ha comprobado el poder de la Palabra de Dios. Cuando tu barca
atraviesa un mar en calma, la Palabra de Dios puede llegar a convertirse en
letra muerta para ti, pero cuando las olas son enormes y amenazan con ahogarte,
y te hundes cada vez más y temes que las profundidades te traguen, entonces
comienzas a poner a prueba las promesas de Dios y a comprobar el poder de la
Palabra de Dios. Cuando su dulzura inexplicable cautiva tu corazón, entonces
puedes reconocer que la Palabra de Dios te ha enseñado. Te das cuenta que
«dichoso es aquel a quien tú, Señor, corriges; aquel a quien instruyes en tu
ley» (Salmo 94:12).
A través de la Biblia en un año: Isaías 41-44
jueves, 24 de octubre de 2019
24 de octubre – PROTECCIÓN DIVINA
¿No son todos los ángeles espíritus dedicados al servicio
divino, enviados para ayudar a los que han de heredar la salvación? Hebreos 1:14.
¡Cuán seguros y felices
nos deberíamos sentir al saber que Dios ha encargado a los ángeles para que nos
cuiden! Mi querida hermana, no te pongas tan nerviosa la próxima vez que haya
una pequeña tormenta, o incluso una gran tormenta. No tengas miedo, mi querido
amigo, cuando la enfermedad visite tu hogar.
¡Cuán santos debiéramos
ser al tener seres tan santos velando por nosotros! Si los ángeles están
siempre a tu alrededor, ten en cuenta cómo te comportas. ¿Habrías hablado como
lo hiciste cuando entraste por esa puerta si hubieras visto un ángel de pie a
tu lado, escuchando lo que decías? Oh, no, actúas con mucho decoro cuando hay
alguien cerca a quien respetas. ¡Con cuánta frecuencia controlas tu lengua
afilada cuando te puede escuchar un cristiano o una cristiana a quien estimas
mucho! ¡Cuántas cosas haces que no harías delante de alguien a quien amas! Ya
sea que estemos solos o acompañados, evitemos pecar, porque los ángeles siempre
nos están mirando, y el ángel del Señor también nos mira. Que por su gracia nos
mantenga en su santo camino y, si permanecemos en él, nos libraremos de toda
maldad mientras estemos aquí, y al final veremos su rostro con gran alegría y
viviremos con él para siempre.
A través de la Biblia en un año: Isaías 37-40
miércoles, 23 de octubre de 2019
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