Versículo para hoy:

viernes, 26 de junio de 2020

26 de junio - Hasta que la muerte nos separe - Ray Stedman

Foto de cabeza, tiro de hombro de una niña mirando el cielo ...

 

A mí me encanta la frase: “se levantó Abraham de delante de su muerta”. Eso implica que tuvo que cuadrarse y enfrentarse de nuevo con la vida, a lo cual le sigue una maravillosa confesión de fe: “Extranjero y forastero soy entre vosotros”. Esta es la palabra de un hombre que mira más allá de lo que tiene que ofrecer la tierra y ve la ciudad que tiene fundamentos, cuyo constructor y hacedor es Dios.

Aunque Abraham había estado llorando en el valle de la sombra de muerte, sintió de algún modo que no podía haber sombra sin que hubiese una luz en alguna parte. ¿Ha aprendido usted eso? Cuando aparecen las sombras en su vida, es una señal de que debe de haber luz en alguna parte. Como es lógico, si le damos la espalda a la luz, entonces somos nosotros mismos los que causamos la sombra. Yo creo que las personas están viviendo actualmente en una sombra constante porque le han dado la espalda a la luz, y ellos mismos oscurecen su propia existencia. Pero si nos colocamos de cara a la luz, contemplando esa luz que procede de la ciudad cuyo constructor y hacedor es Dios, entonces solo aparece la sombra temporalmente cuando algún objeto oscurece la luz durante un momento.

Después de todo, eso es lo que es la muerte; es sencillamente un oscurecimiento temporal de la luz. Pero el hombre de fe eleva sus ojos y mira más allá de la sombra y ve la luz que todavía brilla, y les dice a estas personas: “Yo soy un extranjero y forastero entre vosotros. No hay nada que me satisfaga aquí abajo y no puedo nunca establecerme entre vosotros”. Toda la tierra le había sido dada por la promesa de Dios, pero el cuerpo muerto de su esposa ante él le recuerda que no ha llegado todavía el tiempo de Dios. Su fe no se debilita a causa de la muerte de Sara, sino más bien se fortalece a causa de ella.

Si Abraham no se hubiese acordado de que era un peregrino y un extranjero, su corazón hubiese quedado destrozado por la desesperación a causa de la muerte de su amada esposa y compañera. Pero Abraham eleva sus ojos por encima de esto a la luz de la ciudad más arriba. Se acuerda de que nada en esta vida se suponía que cubriese totalmente las necesidades del corazón del peregrino extranjero que pasa por ella.

El Dr. Barnhouse cuenta de una mujer joven cuyo esposo había muerto en acción durante la guerra. Cuando llegó el telegrama, esta mujer cristiana lo leyó hasta el final y luego le dijo a su madre: ―Voy a subir a mi cuarto; por favor no me molestes.

Su madre llamó a su padre al trabajo y le contó lo que había sucedido, y él volvió apresuradamente a la casa y subió de inmediato a la habitación. Su hija no le oyó entrar, y él la vio arrodillada junto a su cama. El telegrama estaba abierto sobre la cama ante ella y ella estaba inclinada sobre él. Y al estar allí, le oyó decir a su hija: “¡Oh, mi Padre, mi Padre celestial!” El hombre se dio la vuelta y bajó las escaleras, y le dijo a su mujer: ―Está en mejores manos que las mías.

Esto es lo que hace la fe en la hora del dolor. La fortaleza misma de la fe de Abraham en medio de su angustia es que él es un extranjero y forastero, un peregrino de paso hacia la única ciudad que puede satisfacer al corazón humano.

Padre, sé que la vida puede a veces golpearnos de una manera terrible. Permite que yo sea capturado por Aquel que ha dicho que yo no puedo estar nunca completamente satisfecho con lo que hay aquí, y haz que mis ojos se fijen en la luz que procede de la ciudad más allá, para que yo sea adaptado a ese lugar.

 

 

 

Aplicación a la vida

 

¿Estamos nosotros viviendo en las sombras creadas por haberle dado la espalda a la Verdad y a la Vida que tenemos en Cristo Jesús? ¿A quién acudimos cuando la vida se derrumba?

 



jueves, 25 de junio de 2020

Firme en un mundo que intenta seducirte, día 1 - Nancy DeMoss Wolgemuth




25 de junio - Lo que Dios devuelve - Ray Stedman

purple lotus flower on water

 

Cuando Abraham le devolvió su hijo a Dios, Él le dijo que la promesa del fruto se cumpliría de inmediato. Los ríos de aguas vivas empezarían ahora a fluir de él para bendecir a todas las naciones de la tierra, como había prometido Dios. Fue cuando Isaac regresó de los muertos, por así decirlo, con el poder de la resurrección, que Dios dijo: “Ahora se manifestará el fruto de tu vida”.

Ni siquiera los dones que nos da Dios tienen ningún valor hasta que no estamos dispuestos, si es necesario, a perderlos, de manera que Dios pueda reinar sin ese rival en nuestros corazones. Cuando tenemos que llegar al lugar al que el Espíritu de Dios quiere llevarnos, esa relación perfecta con el Padre, cuando Dios significa más para nosotros que cualquier otra cosa y estamos dispuestos incluso a renunciar el don mismo que nos ha dado Dios, entonces con el poder de la resurrección ese don se convertirá en una bendición para todas las personas a las que toque.

A todos nos han sido concedidos dones de Dios. Tal vez le haya dado Dios a usted un talento especial, y se le pide a usted que realice una tarea en la que es posible que no pueda usted usar ese talento. Usted se pregunta al respecto y tal vez hasta se rebele, pero recuerde a Abraham y devuélvaselo usted a Dios. Enfréntese usted con la posibilidad de no poder usar ese talento, y el Dios de la resurrección tomará ese talento y se lo devolverá a usted, convirtiéndolo en una bendición para muchos corazones. Tal vez tenga usted un ser amado y surja una situación en la que se vea usted obligado a separarse de esa persona, rompiendo la relación. Esta es la lucha, pero la fe de Abraham dice que si Dios le pide a usted que lo haga, entonces hay una bendición más allá si obedece usted. Tal vez esté viviendo en una situación de comodidad y felicidad, pero se le necesita a usted en otro lugar que no resulta tan agradable, y usted dice: “Señor, ¿por qué tengo que renunciar a mi hogar y a mis relaciones que disfruto para ir allí?” Recuerde usted sin embargo que, si Dios le llama, debe usted de obedecer.

Por encima de ese aparente sufrimiento y muerte, se encuentra la resurrección. En la resurrección de esa experiencia, Dios le devuelve a usted ese don, convirtiéndolo en una bendición. ¿No es esta la historia de cada hombre y cada mujer cuya vida ha contado jamás para Dios, que han estado dispuestos a renunciar a los aspectos mismos que pensaban que eran lo que Dios había usado como una bendición escogida para ellos cuando Dios les llamó? Al hacerlo así, Dios los convirtió en una bendición. Esto puede suceder con áreas menores o áreas mayores. Este es el principio de la cruz en todas nuestras vidas, y esto es lo que hace posible la vida de la resurrección. Cuando da la impresión de que estamos tirando cada situación de bendición, Dios transforma en un momento aquello mismo a lo que renunciamos, de modo que se convierte en una experiencia que nos recompensa y es la más significativa que jamás hayamos tenido.

¡Le desafío a usted a actuar sobre esto! No sé cuál será el sacrificio para usted, pero sé que esto es verdad y que Dios ha escrito este relato para que nosotros sepamos que esta es Su manera de actuar en los asuntos de las personas.

Padre, te doy gracias porque, por encima de los grandes sufrimientos, está la resurrección. Concédeme la gracia para actuar conforme a esta gran promesa.

 

 

 

Aplicación a la vida

 

¿Ha recibido usted alguna vez un regalo de Dios que Él le esté pidiendo que se lo devuelva? ¿Está usted dispuesto a que Dios tenga el control de la distribución del tiempo al usar usted Sus dones?

 



miércoles, 24 de junio de 2020

¿Cuándo necesita avivamiento una nación? - Nancy DeMoss Wolgemuth



24 de junio - La prueba más dura de la vida - Ray Stedman


 Aventura, Caminata, Colina, Paisaje, Montaña

El relato ha guardado silencio acerca de la reacción emocional de Abraham aquí, pero con solo ponernos en su lugar podemos sentir lo que él sintió, cómo debió de tener el corazón destrozado, cómo evita decirle a Isaac la espantosa verdad hasta el último momento posible, cómo seguramente estaría temblando en su interior cuando Isaac le hizo la pregunta: “¿Dónde está el cordero?” Sabemos que no existe una respuesta real a la pregunta hecha por Isaac hasta que no pasamos por los siglos que median y escuchamos en el Nuevo Testamento a Juan el Bautista ante el pueblo de Israel diciendo: “¡Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!” (Juan 1:29).

¿Dónde encontraría la fuerza este padre espantosamente dolorido para seguir adelante con esa tarea tan espantosa? La respuesta se encuentra aquí en una breve frase del versículo 5: “Esperad aquí con el asno. Yo y el muchacho iremos hasta allá, adoraremos y volveremos a vosotros”. Abraham no está intentando engañar a estos hombres, pero en alguna parte en las tranquilas meditaciones de aquella espantosa noche, cuando la palabra le llegó por primera vez, tendría la conciencia de que Dios podía hacer algo para levantar a este niño de los muertos, y Abraham creía en la resurrección. Ahí es donde encontró la paz para seguir el mandamiento dado por Dios. En las luchas de aquella noche, comenzó a razonar y a contar con Dios.

Debió pensar algo parecido a esto: “Dios me ha dado promesas y yo he vivido con Dios lo suficiente como para saber que, cuando Dios hace una promesa, la cumple. Dios ha dicho que en mi hijo Isaac todas las naciones de la tierra serán bendecidas. Isaac es necesario para el cumplimiento de la promesa. No puede ser ningún otro; ha dicho que este niño será aquel en quien se cumplirá la promesa. Entonces, si Dios me ha pedido ahora que le entregue como sacrificio, hay una explicación, y es que Dios tiene la intención de levantarle de los muertos”.

Abraham nunca había tenido, como lo hemos tenido nosotros hoy, la experiencia o la constancia de que nadie hubiese resucitado de los muertos. A pesar de lo cual su fe es tan firme en el carácter de Dios que llega a la realización de la resurrección. Esto se confirma en Hebreos 11: “Por la fe Abraham... ofreció a Isaac… porque pensaba que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos” (11:17, 19a). Abraham arriesgó todo lo que le pertenecía y amaba sobre el carácter de Dios, y halló que Él era un Dios de resurrección.

Debido a este maravilloso triunfo en su vida, Abraham llama a aquel lugar “Jehová proveerá”. Y basándose en este milagro surgió un pequeño dicho en Israel, un proverbio: “En el monte de Jehová será provisto”. La manera de actuar de Dios con las personas es tal que da la impresión de que la liberación no llega nunca; es como si la liberación no se cumpliese jamás. Pero si sigue usted adelante, cuando llegue usted al monte, habrá provisión. Las decepciones de las personas son las citas de Dios, porque para Dios no es nunca demasiado tarde. Aunque Abraham se hubiese visto obligado a seguir adelante con aquel sangriento encargo hasta su fin, su corazón de padre reposó en la tranquila paz, porque sabía que Dios levantaría a su hijo de los muertos.

Dios, te doy gracias porque, sea lo que sea que Tú me llamas a poner en el altar en obediencia a Ti, Tú siempre sabes lo que es mejor y Tú tienes siempre un plan.

 

 

 

Aplicación a la vida

 

Nuestro mundo está lleno de corrupción y sufrimiento que dan la impresión de asegurar el triunfo del maligno. ¿Vemos todo esto a través de la lente del carácter de Dios y Su poder soberano?

 



El rol de la emoción en el avivamiento - Nancy DeMoss Wolgemuth




martes, 23 de junio de 2020

23 de junio - Este mundo sediento - Ray Stedman

La Fe en Dios - Mensaje Bíblico de Hoy

 

Aquí tenemos al anciano Abraham plantando un árbol y viviendo junto a su pozo. ¿Por qué se nos relata esto? Es simbólico de lo que está sucediendo en su corazón y en su vida. El árbol hace que nos acordemos de inmediato del Salmo 1, que dice que el hombre de Dios será como un árbol plantado junto a ríos de agua viva, que dará su fruto a su tiempo. He aquí una vida que es fructífera, que se interesa por las personas que están inmediatamente a su alrededor y que está derramando bendiciones en sus vidas y en sus corazones.

Abraham invoca el nombre de Jehová, el Dios eterno. Si la iglesia desea hacer algo para ayudar a este pobre, ciego, sangrante y dificultoso mundo en el que vivimos, solo será cuando los cristianos redescubran lo que significa vivir a diario en la fuerza, el poder, el propósito y la gloria de invocar al Dios eterno. Esto es lo que escribe el gozo en nuestros corazones, el gozo que este mundo está intentando buscar en vano. Abraham encontró gozo y de este modo pudo ser el centro de bendición en la tierra de los filisteos. Encontrando y descubriendo de nuevo los manantiales de fuerza espiritual, hizo más por avanzar la causa de la justicia social y el bienestar que ninguno de los programas y planes jamás han logrado hacer.

El mundo que nos rodea hoy está buscando la realidad más que jamás lo ha hecho con anterioridad. El mundo está buscando con desesperación a hombres y mujeres de convicción que defiendan lo que creen y que no dudarán en declararlo y en decir que no, cuando implica involucrarse en algo que creen que está mal. El mundo está buscando a hombres y mujeres que tienen convicciones, y las convicciones solo se tienen viviendo en comunión con el Dios viviente. Eso fue lo que envió a aquella nueva iglesia en los tiempos del Nuevo Testamento a que saliese obteniendo una victoria tan triunfante sobre cada obstáculo. Barrieron todo cuanto se les puso por delante, porque tenían comunión diaria con el Dios viviente.

Pero si nosotros no tenemos comunión con el Señor, no tendremos nada que ofrecer. Seremos como un montón de camareros en un restaurante regresando a la cocina y diciéndole al cocinero: ―Mira, estamos teniendo problemas para que esta comida les llegue a las personas. ¿Por qué no dejas la cocina y vienes a ayudarnos?

Si el cocinero es sabio, les dirá a ellos: ―Compañeros, lo peor que podría hacer yo sería ir a ayudaros a vosotros. Es cierto que tenéis un problema y tenéis que resolverlo, pero si alguien no se ocupa de cocinar, no habrá nada que distribuir.

¡Si no existe la fuente de la moralidad en la iglesia, si no hay vidas que están descubriendo la fortaleza y la paz interior y el poder que se tienen, gracias a la comunión con Cristo y con el Dios vivo, no habrá nada que distribuir! Con esto en mente, entreguémonos de nuevo a esta labor suprema de la iglesia de Cristo, que es la declaración de las buenas nuevas de Jesucristo, que las personas pueden ser salvas y sus vidas pueden ser transformadas conociendo al Dios vivo.

Padre, te pido que pueda volver a descubrir con Abraham el secreto de ser un amigo de Dios, un hombre o una mujer de Dios, por medio del cual las vidas puedan ser transformadas.

 

 

 

Aplicación a la vida

 

¿Basta con que aceptemos la ideología y la doctrina sencillamente porque suena espiritual? ¿Nos mantenemos nosotros alerta ante los muchos y variados engaños enseñados por lobos vestidos de ovejas?

 



lunes, 22 de junio de 2020

De la muerte a la vida - Nancy DeMoss Wolgemuth



22 de junio - Dejando de vagar - Ray Stedman


 7 destinos para disfrutar de la naturaleza este verano

El pozo alrededor del cual tiene lugar esta historia es el tema central. El significado espiritual de este pozo es fácil de reconocer para nosotros, puesto que sucede con frecuencia en la Biblia como una imagen de la Palabra de Dios. El agua del pozo es con frecuencia Cristo como la fuente de refresco para el alma sedienta. Recuerde usted cómo el Señor le dijo a la mujer de Samaria al acercarse al pozo: “El agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:14b). Los pozos en las Escrituras son con frecuencia una imagen de una relación.

En Gálatas Pablo nos dice cómo interpretar a Agar e Ismael, lo que significan para nosotros en el programa de Dios. Dice que “Agar es el Monte de Sinaí, en Arabia” (Gálatas 4:25), desde el cual fue dada la ley. Ella e Ismael son la imagen de la actual Jerusalén, que es la nación de Israel que rechazó a Cristo, a pesar de lo cual retuvo las promesas y el cuidado y protección de Dios en sus vidas. Israel persiguió a aquellos en la nación que se volvieron a Cristo en los tiempos de la iglesia primitiva. Pablo nos dice en Romanos que, después de que Israel rechazase a Cristo, se produjo ceguera en parte de la nación, que habría de durar hasta que todos los gentiles que creyesen hubiesen venido (Romanos 11:25-26). Aquí en el Antiguo Testamento, dos mil años antes de que viniese el Señor, esto nos fue mostrado en la vida de Abraham.

Al igual que Ismael, la nación de Israel ha estado vagando por el desierto del mundo desde la Semana de la Pasión, cuando el pueblo se reunió ante Pilato y dijo: “No queremos que este reine sobre nosotros” (Lucas 19:14), y “Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos” (Mateo 27:25b). Poco después, la ciudad de Jerusalén fue destruida y el templo saqueado y destruido, y el pueblo de Israel fue echado vagando por las naciones. Estuvieron vagando de la misma manera que Ismael en el desierto durante siglos enteros, sin ningún lugar central en que reunirse, sin la verdadera adoración a Dios que habían conocido en los días del Antiguo Testamento. Han estado vagando en el desierto desde entonces, pereciendo de sed.

Pero el Nuevo Testamento nos dice que llegará un día cuando sus ojos serán abiertos, de la misma manera que lo fueron los ojos de Agar aquí y ella pudo ver el pozo. El pozo es la Palabra de Dios, representando a Jesucristo, el Hijo de Dios. Tal vez esté cerca la hora misma en que Israel, la nación que ha estado vagando en incredulidad alrededor de la tierra desde aquel tiempo, le serán abiertos los ojos y podrán contemplar de nuevo a Cristo en sus propias Escrituras. Muchos han preguntado por qué los judíos no creen en Cristo si el Antiguo Testamento está tan lleno de Jesucristo. La respuesta es que Israel ha experimentado un endurecimiento en parte “hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles” (Romanos 11:25b). No todos los judíos se han negado a creer, pero muchos de ellos, incluso con el testimonio de sus propias Escrituras, no creen en Jesús como el Mesías. Pero Dios dice que llegará un día por fin en el que sus ojos serán abiertos. Dios estará con ellos y, de la misma manera que hizo a Ismael grande, hará también de Israel una nación grande de nuevo.

Padre, te doy gracias porque todas las cosas que Tú has escrito en Tu Palabra sucederán. Tú eres el Dios soberano de la historia, y yo te alabo porque Tú has cumplido Tus promesas a Tu pueblo.

 

 

 

Aplicación a la vida

 

¿Consideramos la oración como sencillamente una línea caliente de emergencia? ¿Nos estamos perdiendo el maravilloso privilegio de ser compañeros de Dios por medio de nuestra oración habitual, confiada y dependiente?

 



domingo, 21 de junio de 2020

21 de junio - ¡Ismael debe irse! - Ray Stedman


 fotos-banksy-nina-globo-subasta-londres - enfoquegaussiano

Si Isaac representa la gozosa plenitud del fruto del Espíritu, Ismael representa alguna mimada manifestación de nuestra propia vida egoísta en la que hallamos consuelo y deleite y a la que no queremos renunciar. Algunas personas conceden valor a lo que hace mucho tiempo que vienen sospechando que no es lo que Dios hubiese deseado, pero que ellos se mostraban reacios a renunciar. Tal vez se trate de alguna costumbre que venimos arrastrando durante mucho tiempo y que hemos estado defendiendo. Puede haber costumbres o valores en nuestras vidas que en realidad son alguna forma de autoindulgencia. Puede que Dios las permita durante un tiempo, pero llegará el momento en que dirá: “Es preciso que os deshagáis de ellas”.

Dios dice que Ismael no podría nunca compartir la herencia con Isaac. Esto es exactamente lo que quiso decir Jesús cuando dijo: “Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:6). Cuando llegue el momento en que debamos estar ante el Señor en el trono del juicio de Cristo, nuestras vidas estarán clasificadas en dos áreas diferentes: las obras de madera, heno y paja, que son de la carne, y las de oro, plata y piedras preciosas, que son del Espíritu (ver 1 Corintios 3:10-15). El Señor nos dice a nosotros como le dijo a Abraham: “Es preciso que Ismael se vaya”. Si se niega usted a exponer, examinar y a eliminar lo que es nacido de la carne, aunque Dios ha dicho que eso le dolerá a usted, le ha mostrado a usted la paz, el gozo y el amor, que son los frutos del Espíritu, no le quedará a usted más remedio que enfrentarse con la opción, como le sucedió a Abraham.

El Dr. Barnhouse escribió una vez: “A principios de mi ministerio, yo tenía la idea que debía atacar todo error dondequiera que me lo encontrase... si el error se hallaba en algún dirigente fundamental con el cual estaba de acuerdo en un 95%, atacaba con dureza ese 5% restante”. Esto convirtió al Dr. Barnhouse en una figura muy controversial, con frecuencia carente de misericordia, duro y dogmático. Este celo por la verdad se convirtió en un Ismael en su vida. A continuación cuenta cómo llegó un momento en el que el Espíritu de Dios le enseñó a amar, y se enfrentó con la decisión, es decir, dejar marchar a Ismael. Tuvo que aprender a ser más comprensivo y más tolerante con algunos de los diferentes puntos de vista de otras personas.

Escribió: “Hace algún tiempo, publiqué una resolución de Año Nuevo expresando el hecho de que lamentaba haber tenido diferencias con hombres que eran verdaderamente nacidos de nuevo. Los resultados de esta resolución fueron asombrosos. En los años siguientes a su publicación, mi ministerio fue transformado”. Los años finales de su vida muestran la manera como se volvió más tierno y la dulzura del fruto del Espíritu en aquel que antes había sido tan duro, crítico y exigente.

Yo no sé la forma que está tomando Ismael en su vida, pero sé que hay ocasiones en las que Dios nos dice, sencillamente, que esto debe eliminarse. No puede continuar habiendo la manifestación de la vida del Espíritu hasta que esto quede resuelto. Abraham obedeció. Por la mañana temprano, se levantó, tomó pan y un odre de agua y, aunque le produjo un enorme sufrimiento hacerlo, mandó a Agar y a Ismael que se fuesen, a fin de que pudiese tener la plenitud del Espíritu de vida en Cristo Jesús.

Señor, te pido que yo pueda sinceramente anhelar ser una vasija completamente rendida de Tu gozo, Tu fortaleza y Tu paz. Te pido que pueda tener la gracia para desechar a Ismael y hallar la plenitud y el gozo de Isaac.

 

 

 

Aplicación a la vida

 

Las antiguas costumbres y modos de pensar pueden volverse cómodas. ¿Respondemos nosotros de manera obediente cuando Dios nos pide que nos deshagamos de ellas para que nuestra sanidad interior pueda producir un gozo duradero?

 



sábado, 20 de junio de 2020

20 de junio - Un nacimiento sobrenatural - Ray Stedman

Sonrisa, Sonriendo, Riendo, Feliz, Niña, Mujer, Morena

 

Este versículo es una imagen del gozo de la realización. Por fin tenemos a dos hijos de Abraham viviendo el uno junto al otro, Isaac e Ismael. No tenemos necesidad de preguntarnos lo que esto significa en la vida de fe, porque en Gálatas 4 Pablo nos lo explica. Nos dice que Isaac es una imagen de lo que es nacido del Espíritu y que Ismael es una imagen de lo que es nacido de la carne. Isaac es el resultado de una vida controlada por el Espíritu. ¿Qué significa esto para nosotros? En esa misma epístola nos dice: “Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-23a). Estos son los Isaacs que hemos estado esperando. Ismael, por otro lado, representa las obras de la carne que se destacan en este mismo capítulo. Fíjese usted cómo queda confirmado en este pasaje. Primero, el nacimiento de Isaac fue sobrenatural. No nació hasta que Abraham y Sarah llegaron a una avanzada edad. Sara tenía noventa años y Abraham tenía cien años de edad. Sucedió en el tiempo determinado, unos treinta años después de que Dios primeramente le hubiese prometido a Abraham un hijo. En Romanos 4:19a Pablo se refiere a este momento, diciendo: “Y su fe no se debilitó al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara”. Este fue un nacimiento sobrenatural en el que Dios aceleró los procesos naturales de nuevo, y nació un niño.

¿Ve usted ahora por qué Dios esperó todo este tiempo tan prolongado para cumplir la promesa a Abraham? Estaba esperando hasta que la habilidad y las fuerzas del hombre natural hubiesen cesado, de manera que Su promesa pudiera ser definitivamente un cumplimiento sobrenatural. Esto es exactamente lo que nos dice Dios a nosotros acerca del fruto del Espíritu en nuestras vidas. Nunca procederá de la carne ni de nuestros propios esfuerzos, o por el hecho de que nosotros pensemos de modo positivo o por intentarlo de manera perpetua. El amor, el gozo y la paz, esos maravillosos dones de Dios, no proceden nunca de ningún esfuerzo que realicemos nosotros por imitarlos. Usted puede imitarlos, pero nunca serán más que una sencilla imitación. Usted no puede producir el fruto del Espíritu por medio de la carne, porque ese fruto es el don sobrenatural de la vida vivida en el poder del Espíritu de Dios, nacido como lo fue Isaac.

Señor, veo tanto a Isaac como a Ismael en mi interior. Produce en mí esas cualidades semejantes a las de Isaac que yo no puedo generar por mí mismo.

 

 

 

Aplicación a la vida

 

¿Estamos nosotros haciendo todo lo posible para imitar el fruto que alimenta y da la vida que solo podemos producir por el Espíritu de Dios? ¿Vemos la diferencia entre intentarlo y confiar?

 



viernes, 19 de junio de 2020

En la presencia del Señor - Nancy DeMoss Wolgemuth




19 de junio - Las viejas naturalezas nunca mueren - Ray Stedman

Hombre pensando - Dra. Nancy Alvarez

 

¿Le ha tenido alguien que decir a usted: “Como cristiano, ¿qué estaba usted pensando cuando hizo usted esta cosa?”? ¿Ha tenido usted que decírselo a sí mismo alguna vez: “¿En qué estaría yo pensando? Creí que había avanzado más que esto en la vida cristiana, y ahora me encuentro con que he hecho esta cosa que hacía muchísimo tiempo que creía haber eliminado de mi vida. ¿Cómo pude hacerlo?”? Si ha tenido que preguntarse esto a sí mismo, necesita usted aprender la lección que tuvo que aprender Abraham.

Usted sigue siendo capaz aún de cometer el peor pecado que jamás haya cometido usted, y más aún. Abraham fue un cobarde durante treinta años y seguía siendo capaz de continuar siendo el mismo cobarde que había sido al principio, ocultándose detrás de su esposa, sometiéndola a deshonor, desgracia y vergüenza con tal de proteger su propio pellejo.

La antigua naturaleza con la que nacemos está pervertida y retorcida de manera que nunca se comporta como Dios pretendía que lo hiciésemos, porque es totalmente depravada. Eso no significa que no pueda hacer lo que da la impresión de ser cosas agradables a los ojos de otros e incluso ante nosotros mismos. Hay algo en lo que se refiere al antiguo yo, a la carne, que es capaz de simular la justicia. En el intento por comportarse de una manera que da la impresión de ser justa, incluso si tiene éxito gracias a una representación externa de una naturaleza dulce y encantadora, no ha logrado nunca nada sino la propia justicia, y esa justicia propia exige siempre la alabanza de la persona misma, el anhelo de ser admirada y de conseguir la atención de otros. Si fracasa usted en su intento por manifestar la propia justicia, el resultado será la lástima que sentirá usted de sí mismo. Sea como fuere, es la carne y no puede nunca complacer a Dios. Este es el motivo por el cual Dios entra en el corazón humano por medio de Cristo, que nunca intenta hacer nada en cuanto a limpiar esa antigua naturaleza, sino que la considera carente de todo valor. Poco importa lo que parezca a la vista de otras personas. Si tiene su origen en la esencia del avance propio con carácter egoísta, carece de todo valor y siempre será de ese modo. Lo que es usted ahora en la carne lo será siempre, aunque viva usted cien años. Si se apropia usted de este concepto, descubrirá que es una de las verdades más estimulantes de su vida cristiana, porque le liberará a usted de esa espantosa carga que es el esfuerzo propio y que hace que la antigua naturaleza intente comportarse. Es preciso que renuncie usted a su yo, como dice la Palabra de Dios que debe de hacerlo, y que deje usted de alimentarlo, de protegerlo, de sacarle brillo, intentando que parezca bueno. Entréguelo, acepte todo lo que es Jesucristo en usted y lo que desea ser por medio de usted, porque Su naturaleza es perfecta.

Cualquier dependencia en uno mismo siempre da como resultado la clase de experiencia que tuvo Abraham. Después de haber caminado con Dios durante treinta años y de haber aprendido lecciones maravillosas en la vida espiritual, al momento en que se aparta de la dependencia de Dios, vuelve a manifestarse esa misma naturaleza fea que tuvo al principio y que permanece sin cambio alguno después de treinta años. Las antiguas naturalezas deben mantenerse bajo control caminando en el Espíritu. “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16), nos dice Pablo.

Padre, Tú no me has llamado a mejorarme a mí mismo. Ayúdame a reconocer lo que soy, que en mí mismo no puedo nunca ser suficientemente bueno, y a que pueda apropiarme de todo lo que Cristo puede ser para mí y por medio de mí, porque Su vida es satisfactoria para Ti.

 

 

 

Aplicación a la vida

 

Nuestras antiguas naturalezas nunca mueren, y nosotros podemos dejarnos engañar por este fraude. ¿Estamos nosotros decidiendo morir a todo eso y vivir nuestra nueva identidad en el Señor Jesucristo?

 



jueves, 18 de junio de 2020

La tierra - Nancy DeMoss Wolgemuth



18 de junio - El elevado precio del compromiso - Ray Stedman


 man and boy walking on seashore under blue sky

Antes de este incidente, estas dos muchachas eran físicamente vírgenes, pero estaban ya pervertidas en sus mentes. Hacía ya mucho que se habían acostumbrado a la obscenidad y habían sido inevitablemente seducidas, de modo que en la cueva, en lo alto de las montañas, se aferraron a las más leves excusas, y la historia termina con una orgía repugnante de borracheras e incesto. Lot no tuvo otra cosa que no fuese un profundo dolor como resultado de sus años en Sodoma. El Señor dijo: “porque todo aquel que quiera salvar su vida, la perderá” (Mateo 16:25a). De manera que Lot, deseando sacarle el mejor partido a ambos mundos, lo perdió todo convirtiéndose durante un tiempo en la imagen del cristiano que “será salvo, aunque así como por fuego” (1 Corintios 3:16b). No tiene otra cosa que no sean años perdidos en los que pensar y toda una eternidad por delante. Cuando intenta usted obtener lo mejor de los dos mundos, destruye usted a otras personas además de a sí mismo. ¿Cuál fue el más agudo dolor que sintió Lot en su corazón al despertarse allí en la cueva en las montañas y enterarse de lo que había sucedido? ¿Cree usted que fue sufrimiento por la riqueza perdida, por su honor perdido, por su mente turbada? ¿No cree usted que la más grande y más profunda herida de todas en el corazón de este hombre fue el reconocer lo que había hecho a sus seres amados en Sodoma, a sus hijas y a su mujer?

Vuestros hijos os están observando a vosotros padres y son testigos de vuestra respetabilidad exterior, vuestro deseo de tener la razón y de hacer el bien. Pero en el caso de algunos de vosotros, también ven que la cosa de más valor en vuestra vida es obtener ganancias o disfrutar los placeres. Se dan cuenta de que sacrificaréis rápidamente el ir a una reunión de oración por una noche de diversión, que estáis siempre dispuestos a conseguir un sueldo superior, sean las que fueren las consecuencias para la familia en términos de nuevas condiciones o nuevos círculos de amistades. Ven que aquellas cosas por las que os sacrificasteis y por las que estáis dispuestos a escatimar y ahorrar no son las misiones o la iglesia o la obra de Dios, sino un coche nuevo, una televisión nueva, muebles más atractivos, unas vacaciones más largas o un hogar pretencioso. Ellos están observando y ven todas estas cosas.

Poco a poco los hijos van perdiendo el interés en la Biblia y en la iglesia. Entonces deciden prosperar en el mundo y ganarse el respeto de Sodoma, sin importar las restricciones morales que tienen que tirar por la borda para conseguirlo. Este es el motivo por el que vemos la tragedia en los hogares cristianos en los que los hijos se están apartando de Dios. Y el profundo dolor de sus corazones será que, a pesar de que ellos todavía tienen su propia fe, debido a su compromiso han perdido a sus hijos. Esta trágica historia de Lot está sucediendo aquí y ahora, en las modernas Sodoma y Gomorra en las que vivimos.

Padre, gracias por esta dura, pero amorosa advertencia de la vida de Lot. Ayúdame a saber tomar decisiones que tendrán un resultado en aquellos a los que quiero que vean y deseen todo lo que Tú eres y todo lo que Tú provees para aquellos que te siguen.

 

 

 

Aplicación a la vida

 

Es preciso que recordemos siempre que no vivimos en aislamiento. ¿Meditamos nosotros en nuestras opciones, conscientes de que la dirección que sigamos tiene graves consecuencias que afectan a otras personas?