Versículo para hoy:

sábado, 4 de mayo de 2019

4 de mayo – NUESTRA LUZ VERDADERA

En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir. En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla. Juan 1:1-5.

Jesucristo fue la Luz verdadera en oposición al lino humeante de la tradición. ¡Escuchen a esos rabinos! Se creen que son la luz del mundo. Su sofisma es una contienda interminable de palabras; su investigación no merita tu estudio; su conocimiento no merita a los entendidos. Ellos pueden decirte exactamente cuál es el versículo que está en el medio de la Biblia y cuál es la letra central en la palabra central. Discutían sus paradojas hasta volverse tontos. Refinaban sus sutilezas hasta que la doctrina acababa en la duda; la verdad simple se degradaba a una tonta charla sin sentido; sus traducciones de las Escrituras eran una parodia y sus comentarios un insulto al sentido común. Pero Cristo, la Luz verdadera y celestial, apaga todas tus luminarias terrenales. El rabino judío, el filósofo griego, el padre eclesiástico y el pensador teológico moderno son meteoritos que se disuelven en la bruma. Mediante sus tradiciones o conjeturas anulan la Palabra de Dios. Cree lo que dijo Jesús y lo que pensaban sus apóstoles y lo que te revela su propia Palabra: Cristo es la Luz verdadera.

A través de la Biblia en un año: Jueces 5-7

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

viernes, 3 de mayo de 2019

El peso de tus palabras en tiempos de preocupación - Nancy DeMoss de Wolgemuth



3 de mayo – MIRA HACIA ARRIBA

Al día siguiente Juan vio a Jesús que se acercaba a él, y dijo: «¡Aquí tienen al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!» Juan 1:29.

Conozco a muchas personas cuyas conciencias están realmente despiertas y se ven como pecadores ante los ojos de Dios, pero en lugar de mirar al Cordero de Dios, se miran continuamente a sí mismos. No creo que tengan ninguna confianza en su propia justicia pero temen no sentir su culpa tanto como debieran. Creen que todavía no están lo suficientemente despiertos, lo suficientemente humillados, lo suficientemente penitentes, etc., y así fijan sus ojos en sí mismos con la esperanza de obtener paz con Dios. Imagina que ayer o antes de ayer, hayas sentido mucho frío y por tanto saliste fuera de tu casa y fijaste tu mirada en el hielo y en la nieve. ¿Crees que ese cuadro te habría calentado? No, sabes que habrías sentido más frío a cada instante. Imagina que eres muy pobre y con esmero fijas tus ojos en tu bolsillo vacío. ¿Crees que eso te enriquecerá? O imagina que tuviste un accidente y que uno de tus huesos se fracturó. Si piensas seriamente en ese hueso fracturado, ¿crees que tu consideración lo enmendaría? Sin embargo, algunos pecadores parecen imaginar que la salvación viene a ellos por medio de la consideración de su condición perdida y arruinada. Mis queridos oyentes no convertidos, están perdidos lo sepan o no. Den eso por sentado. Si van a ser salvos, no se miren a sí mismos, sino miren «al Cordero de Dios».

A través de la Biblia en un año: Jueces 1-4

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

jueves, 2 de mayo de 2019

El punto y la línea - Nancy DeMoss de Wolgemuth



2 de mayo - ¿ESCUCHAS LA LLAMADA?

Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique? ¿Y quién predicará sin ser enviado? Así está escrito: «¡Qué hermoso es recibir al mensajero que trae buenas nuevas!» Romanos 10:14-15.

¿Entonces quién debe predicar? Todo el que pueda predicar debe hacerlo. El don de la predicación es la responsabilidad de predicar. Hay muchas personas que debieran predicar el evangelio pero que no lo hacen. Para esta obra no se requiere un alto grado de dones. No dice: «¿Cómo oirán sin un doctor en divinidad?» No dice: «¿Cómo oirán sin un predicador popular?» ¡Ay, querido! Algunos de nosotros estuviéramos perdidos si la salvación dependiera de escuchar a un hombre de grandes habilidades. Yo aprendí mi teología, de la cual nunca me he desviado, de una anciana que era la cocinera en la casa donde yo era un ujier. Ella podía hablar sobre las cosas profundas de Dios y mientras yo me sentaba y escuchaba lo que, como una cristiana madura, tenía que decir sobre lo que el Señor había hecho por ella, aprendí más de su enseñanza que de nadie que haya conocido desde entonces. No es necesario tener instrucción universitaria para ser capaz de hablar de Cristo; algunos de los mejores trabajadores de esta iglesia tienen muy poca educación pero traen muchos a Cristo.

A través de la Biblia en un año: 1 Corintios 15-16

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

miércoles, 1 de mayo de 2019

Cómo vivir en calma en medio del caos - Nancy DeMoss de Wolgemuth



1 de mayo - ¡GRACIAS A DIOS QUE ES ASÍ!

Y todo el que invoque el nombre del Señor será salvo. Hechos 2:21.

Aquí hay una palabra amplia, una palabra muy amplia: «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo». «Todo». Yo he escuchado que cuando una persona está haciendo su testamento, si desea dejar todo lo que tiene a una persona, digamos, a su esposa, si simplemente lo dice, es lo mejor que puede hacer, que más le vale no entrar en detalles y empezar a hacer una lista de lo que deja porque probablemente deje algo fuera. Ahora bien, Dios hace este testamento muy claro, él no entra en detalles, solo dice: «todo». Eso significa el hombre negro, el rojo, el amarillo y el blanco. Significa el hombre rico y el hombre pobre. Significa todo el mundo de todo tipo y los que no son de ningún tipo o todos los tipos juntos. «Todo». Eso me incluye a mí, estoy seguro, pero estoy igualmente seguro de que te incluye a ti, tú que eres un extranjero y peregrino, quienquiera que seas. Es mucho mejor decirlo así, sin entrar en detalles, porque de otra manera, alguien podría quedarse fuera.

A través de la Biblia en un año: 1 Corintios 13-14

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

martes, 30 de abril de 2019

Renovando Tu Mente | Elías




El valor de los límites - Nancy DeMoss de Wolgemuth



30 de abril – EL PERDÓN

De modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Colosenses 3:13.

Ve al Antiguo Testamento y verás que este revela sacrificios: de ovejas, novillos y cabras. ¿Qué significaban todos ellos? Significaban que había una vía de perdón por medio del derramamiento de sangre, le enseñaban esto a los hombres: Que Dios aceptaría ciertos sacrificios a favor de ellos. Luego ve al Nuevo Testamento y verás que este revela más claramente que Dios aceptó un sacrificio, el sacrificio que él mismo dio, porque «no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros» (Romanos 8:32). En este libro lees cómo «Dios es justo y, a la vez, el que justifica a los que tienen fe en Jesús» (Romanos 3:26); cómo puede ser él un Dios justo y a la vez un Salvador; cómo puede perdonar y, no obstante, ser tan justo como si castigara y no mostrara misericordia. Esto, en realidad, es la revelación del evangelio; fue para enseñar esto que se escribió este libro, para decirte que «en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados» (2 Corintios 5:19). Por lo tanto, venimos a ti, no solo con un susurro esperanzado, sino con una seguridad completa, clara, enfática e incuestionable: «Hay perdón. Hay perdón».

A través de la Biblia en un año: 1 Corintios 11-12

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

lunes, 29 de abril de 2019

Lo que tu conducta sexual dice acerca del evangelio - Nancy DeMoss de Wolgemuth



29 de abril – EL PODER DE CONDOLERSE

Tú dijiste: ‘¡Ay de mí! ¡El Señor añade angustia a mi dolor! Estoy agotado de tanto gemir, y no encuentro descanso.’ Jeremías 45:3.

La aflicción nos da, por medio de la gracia, el inestimable privilegio de conformidad al Señor Jesús. Oramos para ser semejantes a Cristo pero, ¿cómo podemos serlo si no somos gente de dolores en lo absoluto y nunca nos convertimos en amigos de la aflicción? Semejantes a Cristo y, sin embargo, ¡nunca atravesamos el valle de las lágrimas! Semejantes a Cristo y no obstante, tenemos todo lo que el corazón pudiera desear, y nunca soportamos la contradicción de pecadores en contra nuestra, y nunca decimos: «¡Mi alma sobrepasa el dolor, hasta la muerte!» No sabes lo que estás pidiendo. ¿Has dicho: «Déjame sentarme a tu derecha en tu reino»? Esto no se te puede conceder a menos que estés dispuesto también a beber de su copa y ser bautizado con su bautismo. La participación de su pena debe preceder la participación de su gloria.

Una vez más, nuestros sufrimientos son muy útiles para nosotros cuando Dios los bendice, porque nos ayudan a ser útiles a otros. Debe ser algo terrible nunca haber sufrido el dolor físico. Tú dirás: «Me gustaría ser ese hombre». Ah, a menos que tuvieras una gracia extraordinaria, te volverías duro y frío; llegarías a ser una especie de hombre de hierro fundido, que rompe a la gente con su toque. No, que mi corazón sea tierno, hasta suave, aunque para ablandarlo necesite el dolor, porque anhelo saber cómo sujetar las heridas de mi hermano. Que mi ojo tenga lista una lágrima por las penas de mi hermano incluso si para hacerlo, tuviera que derramar miles por mí mismo. Escapar del sufrimiento sería escapar del poder de condolerme y eso, entre todas las cosas, se debe despreciar.

A través de la Biblia en un año: 1 Corintios 9-10

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

domingo, 28 de abril de 2019


28 de abril – EL FRUTO VIENE MÁS ADELANTE

Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía. Juan 15:2.

Cuando tengamos problemas, no esperemos percibir algún beneficio inmediato como resultado de este. Yo mismo he tratado de ver, estando en un profundo dolor, si me he resignado un poco más o si me he vuelto más fervoroso en la oración, o más absorto en la comunión con Dios, y confieso que en dichos momentos nunca he sido capaz de ver ni la más ligera huella de mejoría porque el dolor distrae y dispersa los pensamientos. Recuerda la palabra: «sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz» (Hebreos 12:11). El jardinero toma su cuchillo y poda los árboles frutales para que estos den más fruto; su hijito viene caminando detrás pisándole los talones y grita: «Padre, yo no veo que el fruto salga en los árboles después que los has cortado». No, hijo querido, no es probable que lo veas, pero regresa en unos pocos meses cuando llegue la época de dar frutos y verás las manzanas doradas que agradecen el cuchillo. El fruto del Espíritu que tiene la intención de perdurar, requiere un tiempo para producirse y no se madura en una noche.

En un verdadero creyente los problemas graves tienen el efecto de aflojar las raíces de su alma hacia la tierra y de apretar el firme anclaje de su corazón hacia el cielo. Todo marinero del mar de la vida sabe que cuando soplan las brisas suaves, los hombres tientan al mar abierto con velas desplegadas, pero cuando viene la tormenta negra, aullando desde su guarida, se apresuran al puerto con toda velocidad.

A través de la Biblia en un año: 1 Corintios 7-8

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

sábado, 27 de abril de 2019

27 de abril – AGITAR LAS AGUAS

Quita la escoria de la plata, y de allí saldrá material para el orfebre. Proverbios 25:4.

Dios visitará las transgresiones de sus hijos. Él dejará con frecuencia que los pecadores comunes vayan por la vida sin increpaciones, pero no así con sus hijos. Si fueras hoy a tu casa y en el camino vieras a varios muchachos lanzando piedras y rompiendo ventanas, puede que no interfirieras, pero si vieras a tu hijo entre ellos, estoy seguro de que lo llamarías y harías que se arrepintiera de eso.

Quizás se envíe el castigo por causa de un pecado que todavía no se ha desarrollado, cierta propensión latente a hacer el mal. Puede que el dolor tenga la intención de descubrir el pecado, para que tú lo busques. ¿Tienes idea de cuán malo eres por naturaleza? Ninguno de nosotros sabe de lo que seríamos capaces si no fuera por la gracia. ¡Creemos que tenemos un temperamento dulce, una disposición amigable! ¡Esto lo veremos! Andamos con una compañía irritante, estamos fastidiados e insultados, y nos tocan con tanta destreza en lugares sensibles que nos enloquecemos con la ira y nuestro espíritu bueno y amigable se desvanece como el humo, y esto no sucederá sin dejar atrás las manchas negras. ¿No es algo temible estar tan agitados? Sí, lo es, pero si nuestros corazones fueran puros, ningún tipo de agitación los contaminaría. Agita el agua pura tanto tiempo como quieras y no aparecerá ningún fango. El mal es malo cuando se ve pero es igual de malo cuando no se ve. Sería de gran provecho para un hombre saber qué pecado hay en él porque entonces se humillará a sí mismo delante de su Dios y comenzará a luchar contra su propensión. A veces, por tanto, puede que se nos envíe la prueba para que podamos discernir el pecado que mora en nosotros y busquemos su destrucción.

A través de la Biblia en un año: 1 Corintios 5-6

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

viernes, 26 de abril de 2019

Aplicando el evangelio al probador - Nancy DeMoss de Wolgemuth



26 de abril – LA CAUSA ESTÁ DISTANTE

¿Por qué me rechazas, Señor? ¿Por qué escondes de mí tu rostro? Salmos 88:14.

No me pregunto por qué sufren algunos cristianos, pero si no sufrieran entonces sí debo cuestionarme. Los he visto, por ejemplo, descuidar la oración familiar y otros deberes hogareños y sus hijos han llegado a deshonrarlos. Si claman: «¡Qué aflicción!», no nos gusta decir: «Ah, pero debieras haberla esperado, tú fuiste la causa», pero decir eso sería la verdad. Cuando los hijos se marchan del hogar paterno y se entregan al pecado, no nos sorprende que el padre haya tenido un temperamento áspero, amargado y malhumorado. No esperaríamos recoger higos de espinos ni uvas de cardos. Hemos visto hombres que su único pensamiento era: «conseguir dinero, conseguir dinero» y, no obstante, profesan ser cristianos. Tales personas han sido preocupadas e infelices, pero no nos hemos asombrado. No, si se alejan tercamente de Cristo, él se alejará de ellos.

Pero a veces la causa del castigo está más allá. Todo cirujano te dirá que en el comienzo de la vida o en la vejez existen enfermedades que se vuelven problemáticas y que pudieron tener su causa en la juventud debido a alguna maldad o por accidente, y el mal puede haber estado latente todos esos años. Así mismo los pecados de nuestra juventud pueden traernos las penas de nuestros años más maduros, y las faltas y las omisiones de hace veinte años pueden azotarnos hoy. Yo sé que es así. Si la falta fuera de una época tan grande, debiera llevarnos a una búsqueda más completa y a una oración más frecuente.

A través de la Biblia en un año: 1 Corintios 3-4

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

jueves, 25 de abril de 2019

Ritos - Salvador Dellutri

¿Está el río de tu vida en calma? - Nancy DeMoss de Wolgemuth



25 de abril - ¿CUESTIONAR A DIOS?

¿Te has puesto a pensar en mi siervo Job? –volvió a preguntarle el Señor-. No hay en la tierra nadie como él; es un hombre recto e intachable, que me honra y vive apartado del mal. Y aunque tú me incitaste contra él para arruinarlo sin motivo, ¡todavía mantiene firme su integridad! Job 2:3.

El Señor nos envía lo malo así como lo bueno de esta vida mortal, de él son el sol que alegra y la escarcha que hiela; de él son la calma profunda y el tornado feroz. Hacer hincapié en segundas razones es a menudo frívolo, carente de validez. Los hombres dicen de cada aflicción: «Podría haberse evitado si tal y tal cosa hubiera ocurrido». Quizá si se hubiera llamado a otro médico, la vida de este niño querido se hubiera salvado. Es posible que si me hubiera movido en tal dirección en los negocios, no hubiera sido un perdedor. ¿Quién puede juzgar lo que podría haber sido? Nos perdemos en conjeturas interminables y somos crueles con nosotros mismos, recopilamos material para dolores innecesarios. Las cosas no sucedieron así, entonces, ¿por qué hacer conjeturas de cómo habría sido si las cosas hubieran sido diferentes? Es una tontería. Nos indignamos con la causa más inmediata de nuestro dolor y por tanto no nos sometemos a Dios. Siempre y cuando yo busque el origen de mi aflicción en el error, mi pérdida en la equivocación de otro, mi dolencia en un enemigo y demás, yo soy de la tierra, terrenal, pero cuando me elevo a mi Dios y veo su mano obrando, obtengo calma. No tengo una palabra de queja. «He guardado silencio; no he abierto la boca, pues tú eres quien actúa» (Salmos 39:9). «Echa sobre Jehová tu carga» es un precepto que será fácil practicar cuando veas que la carga tuvo su origen en Dios.

A través de la Biblia en un año: 1 Corintios 1-2

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

miércoles, 24 de abril de 2019

¿Quién dirige tu historia de amor? - Nancy DeMoss de Wolgemuth



24 de abril – EL CAMINO A LA MISERICORDIA

Pero en ti se halla perdón, y por eso debes ser temido. Salmos 130:4.

¿Has observado el versículo que viene antes de este texto? Dice así: «Si tú, Señor, tomaras en cuenta los pecados, ¿quién, Señor, sería declarado inocente?» (Salmos 130:3). Eso es una confesión. Ahora bien, la confesión siempre debe preceder al perdón. «Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad» (1 Juan 1:9). Si tratamos de encubrir nuestro pecado, «si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad» (1 Juan 1:8), y no puede venir ningún perdón de parte de Dios para nosotros. Por lo tanto, declárate culpable, declárate culpable. Debes hacerlo porque eres culpable. Descubrirás que es lo más sabio que puedes hacer, porque esta es la única manera de obtener misericordia. Entrégate a la misericordia de tu Juez y encontrarás misericordia, pero primero reconoce que necesitas misericordia. Sé honesto con tu conciencia y honesto con tu Dios, y confiesa tu iniquidad y acongójate ante la justicia que no has alcanzado.

A través de la Biblia en un año: Josué 21-24

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

martes, 23 de abril de 2019

¿Dónde buscas consejo? - Nancy DeMoss de Wolgemuth



23 de abril – IMITA A CRISTO

Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo. Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia. 1 Pedro 1:13-14.

La ignorancia de Cristo y de las cosas eternas debiera ser detestable para nosotros. Si por medio de la ignorancia hemos pecado, debiéramos terminar con esa ignorancia. Seremos estudiantes de su Palabra. Estudiaremos la obra maestra de todas las ciencias, el conocimiento de Cristo crucificado. Pediremos al Espíritu Santo que aleje de nosotros la ignorancia que genera el pecado. Que Dios permita que no volvamos a caer en los pecados de la ignorancia, sino que seamos capaces de decir: «Sé en quien he creído y por lo tanto, buscaré más conocimiento hasta que comprenda, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento».

Voy a incluir aquí algo práctico. Si te regocijas por estar perdonado, muestra tu gratitud imitando a Cristo. Nunca antes hubo una súplica como esta: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Suplica así por otros. ¿Alguien te ha hecho daño? ¿Hay personas que te calumnian? Ora esta noche: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Demos siempre bien por mal, bendición por maldición y cuando se nos llame a sufrir las maldades de otros, creamos que no actuarían como lo hacen si no fuera por su ignorancia. Oremos por ellos y hagamos que su ignorancia sea la súplica por su perdón: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».

A través de la Biblia en un año: Josué 17-20

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

lunes, 22 de abril de 2019

Renovando Tu Mente | El reino dividido




Mujeres salvajes adelante - Nancy DeMoss de Wolgemuth



22 de abril – EL ESTADO NATURAL DE LA TIERRA

Padre –dijo Jesús-, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Mientras tanto, echaban suertes para repartirse entre sí la ropa de Jesús. Lucas 23:34.

Cuando un hombre es ignorante y no sabe lo que debe hacer, ¿qué debe hacer? Bueno, no debe hacer nada hasta que sepa. Pero he ahí el problema, aunque no sabíamos, escogimos hacer lo incorrecto. Si no sabíamos, ¿por qué no escogimos hacer lo correcto? Pero al estar en la oscuridad, nunca nos volvemos a lo bueno sino que siempre damos bandazos a la izquierda, de pecado en pecado. ¿No nos demuestra esto cuán depravados son nuestros corazones? Aunque buscamos estar en lo correcto, cuando nos dejan solos, nos vamos a hacer lo malo. Deja a un niño solo, a un hombre solo, a una tribu sola sin enseñanza e instrucción, y ¿cuál es el resultado? Pues el mismo que cuando uno deja solo un campo. Nunca produce, ni por casualidad, trigo o cebada. Déjalo solo y aparecen hileras de malas hierbas, espinas y zarzas, lo que demuestra que el estado natural de la tierra se inclina a producir aquello que no vale nada.

Necesitabas luz pero cerraste tus ojos al sol. Tuviste sed pero no tomaste del manantial de agua viva de modo que tu ignorancia, aunque estaba allí, era una ignorancia criminal que debías confesar ante el Señor. ¡Oh, ven a la cruz, tú que ya has estado allí y has perdido allí tu carga! Ven y confiesa tu culpa una vez más y abraza de nuevo esa cruz y mira a aquel que derramó en ella su sangre y alaba su querido nombre, aquel que una vez oró por ti: «Padre –dijo Jesús-, perdónalos, porque no saben lo que hacen».

A través de la Biblia en un año: Josué 13-16

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

domingo, 21 de abril de 2019

El impacto de la Resurrección – Dr. Charles Stanley




21 de abril – CUANDO EL SEÑOR PREGUNTA

Cuando el día comenzó a refrescar, oyeron el hombre y la mujer que Dios andaba recorriendo el jardín; entonces corrieron a esconderse entre los árboles, para que Dios no los viera. Pero Dios el Señor llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estás? Génesis 3:8-9

Una de las cosas más terribles con relación a este encuentro de Dios con Adán fue que Adán tuvo que responder a las preguntas del Señor. El Señor le dijo: «¿Acaso has comido del fruto del árbol que yo te prohibí comer?» (Génesis 3:11). En nuestros tribunales de justicia no requerimos que los hombres respondan a preguntas que los incriminarían, pero Dios lo hace; y en el gran día final, los impíos serán condenados por su propia confesión de culpa. Mientras están en este mundo, ponen un rostro cínico y declaran que no le han hecho daño a nadie, ni tan siquiera a Dios: pagan lo que les corresponde, son tan buenos como sus vecinos y mejores que la mayoría de ellos; pero todo su alarde y valentía desaparecerá el día del juicio. O se pararán en silencio delante de Dios –y su silencio reconocerá la culpa ante los ojos de Dios- o si hablan, sus vanas excusas y disculpas no harán otra cosa que condenarlos. Ellos se condenarán a sí mismos con su propia boca, como aquel siervo malvado y perezoso que fue lanzado a las tinieblas de afuera donde está el lloro y el crujir de dientes. ¡Quiera Dios que nunca conozcamos por experiencia personal y triste lo que significan esas expresiones!

A través de la Biblia en un año: Josué 9-12

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.

sábado, 20 de abril de 2019

20 de abril – CADA UNO HA SIDO LLAMADO DE MANERA ESPECIAL

Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió. Mateo 9:9.

El llamamiento del hombre llamado Mateo pareció accidental e improbable. «Pasando Jesús de allí», cuando estaba a punto de ir a realizar otra cosa, alejándose de Capernaúm, o sencillamente andando por una de sus calles, fue «pasando de allí» que esto sucedió.

En ese momento también había muchas otras personas en Capernaúm, sin embargo, Cristo no los llamó. Él los vio, pero no de la misma manera en que vio al hombre llamado Mateo. Y de manera similar, en ese día de misericordia en que recibiste la bendición de la salvación, quizá había una congregación muy concurrida, pero hasta donde sabes, la bendición no llegó a más nadie, solo a ti. ¿Por qué, entonces, vino a ti? Tú no sabes, a menos que hayas aprendido a mirar más allá de las cortinas en el Lugar Santo y a ver por la luz de la lámpara en el velo. Si has mirado allí, sabes que cuando Jesucristo pasa, lo que los hombres consideran accidentes es intencional, las miradas de sus ojos han sido ordenadas desde la eternidad; y cuando él mira a alguien, lo hace de acuerdo al propósito eterno y al preconocimiento de Dios. Hacía mucho tiempo que el Señor había considerado a ese hombre llamado Mateo, así que cuando el tiempo se cumplió, Jesucristo pasó por ese camino y miró con amor y misericordia a aquel hombre llamado Mateo. Él lo vio en ese momento porque, mucho antes, lo había vislumbrado.

A través de la Biblia en un año: Josué 5-8

FUENTE: Charles H. Spurgeon -Tomado del libro “A los Pies del Maestro”, Compilado por Audie G. Lewis.