Versículo para hoy:

viernes, 8 de abril de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – ABRIL 8

“No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo”. Salmos 23:4.

¡MIRAD cuán independiente de circunstancias externas el Espíritu Santo hace al cristiano! ¡Qué luz brillante resplandece dentro de nosotros cuando afuera es todo tinieblas! ¡Cuán firmes, felices, tranquilos y pacíficos podemos estar cuando la palabra nos sacude de acá para allá y los pilares de la tierra son conmovidos! Aun la muerte misma, con todo su influjo, no tiene poder para interrumpir la música del corazón cristiano; antes, al contrario, ella hace que esa música sea más dulce, más clara, más celestial. Por fin, el último acto bondadoso que la muerte podrá realizar es dejar que la melodía terrenal se funda con el coro celestial, y el gozo terrenal, en la eterna felicidad. Tengamos confianza, pues, en el poder del bendito Espíritu para confortarnos. Querido lector, ¿estás presintiendo la pobreza? No temas. El divino Espíritu puede darte en tu necesidad una abundancia mayor que la que tiene el rico. Tú no sabes qué goces pueden estar guardados para ti en la choza en torno de la cual la gracia plantará rosas de alegría. ¿Te estás dando cuenta de que tus fuerzas físicas están disminuyendo? ¿Esperas sufrir largas noches de tristeza y días de dolor? ¡Oh, no estés melancólico! Esa cama puede llegar a ser un trono para ti. Tú conoces poco tocante a cómo todo dolor que atraviesa tu cuerpo puede ser un fuego purificador que consuma tus escorias, un destello de gloria que ilumine las partes secretas de tu alma. ¿Tus ojos se están oscureciendo? Jesús será tu luz. ¿Te están fallando los oídos? El nombre de Jesús será la mejor música de tu alma, y su persona, tu placer predilecto. Sócrates solía decir: “Los filósofos pueden ser felices sin la música”. Y los cristianos pueden ser más felices que los filósofos cuando todas las causas externas de regocijo les son quitadas. En ti, mi Dios, mi corazón vencerá, venga lo que viniere de los males exteriores. ¡Oh, bendito Espíritu, por tu poder mi corazón estará muy gozoso aunque todas las cosas de aquí abajo me fallen!

Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 7 de abril de 2016

Recompensas de la modestia - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – ABRIL 7

“Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salud; cantará mi lengua tu justicia”. Salmo 51:14.

EN esta solemne confesión, es placentero observar que David claramente nombra su pecado. No lo llama homicidio casual ni se refiere a él como un acto de imprudencia por el cual un desafortunado accidente ocurrió a un hombre digno, sino lo llama por su verdadero nombre: homicidio. En realidad, David no mató al esposo de Bathsheba, pero, sin embargo, fue en su corazón donde se fraguó la muerte de Urías y, así, delante de Dios fue un asesino. Aprende en la confesión a ser sincero con Dios. No des nombres hermosos a los inmundos pecados. Aunque los llames como quieras, no por eso tendrán olor más agradable. Procura ver el pecado como lo ve Dios, y, con sinceridad de corazón, reconoce su carácter real. Observa que David se sentía evidentemente oprimido con la enormidad de su pecado. Es fácil usar palabras, pero difícil valorar su significado. El Salmo 51 es una fotografía de un espíritu contrito. Busquemos el mismo quebrantamiento de corazón, porque, aunque nuestras obras fueran excelentes, si nuestros corazones no son conscientes de que el pecado merece el infierno, no podemos esperar hallar perdón. Nuestro texto contiene una ardiente oración dirigida al Dios de la salvación. Perdonar es su prerrogativa. Salvar a los que buscan su rostro es su fama y función. Más aún, el texto lo llama Dios de mi salvación. Sí, bendito sea su nombre, mientras estoy yendo a él por medio de la sangre de Cristo, puedo regocijarme en el Dios de mi salvación.
El salmista termina con un loable voto: si Dios lo libra, él cantará; sí, más, él cantará en voz alta. ¿Quién puede cantar de otra manera de tal bondad? Pero notemos el tema del canto: “tu justicia”. Debemos cantar de la obra consumada por el precioso Salvador, y el que conoce mucho del amor perdonador, cantará más fuerte.

Charles Haddon Spurgeon.

miércoles, 6 de abril de 2016

Revelación parcial - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – ABRIL 6

“En nombre de Jehová, que yo los romperé”. Salmos 118:12.

NUESTRO Señor Jesús no adquirió con su muerte un derecho a una sola parte de nuestro ser, sino a todo nuestro ser. El contempló en su pasión nuestra entera santificación: espíritu, alma y cuerpo, para que en este triple reino él pudiera reinar supremo y sin rival. Es cometido de la nueva naturaleza que Dios ha dado a los regenerados defender los derechos del Señor Jesucristo. Alma mía, por cuanto tú eres una hija de Dios, tienes que conquistar el resto de tu ser que aún permanece no bendecido. Debes someter todas tus facultades y pasiones al cetro de plata del benigno reino de Jesús y nunca debes estar satisfecho hasta que el que es Rey por compra, llegue a ser Rey también por coronación de gracia y reine en ti supremo. En vista, pues, de que el pecado no tiene derecho a ninguna parte nuestra, emprendemos una buena y legítima guerra cuando procuramos, en el nombre de Dios, eliminarlo. ¡Oh, cuerpo mío, tú eres un miembro de Cristo! ¿Toleraré tu sumisión al príncipe de las tinieblas? ¡Oh, alma mía, Cristo ha sufrido por tus pecados y te ha redimido con su muy preciosa sangre! ¿Permitiré yo que tu memoria sea un depósito de mal o tus pasiones, teas de iniquidad? ¿Entregaré mi juicio para que sea pervertido por el error o mi voluntad para que sea introducida en las prisiones de iniquidad? No, alma mía, tú eres de Cristo y el pecado no tiene derecho en ti. Ten ánimo en cuanto a esto, oh cristiano; no te desalientes como si tus enemigos espirituales nunca pudieran ser destruidos. Tú puedes vencerlos –no por tus propias fuerzas-; pues el más débil de ellos sería demasiado fuerte para ti. Pero tú puedes vencerlos y los vencerás por la sangre del Cordero. No preguntes: “¿Cómo los desposeeré, pues son más grandes y poderosos que yo?”, sino ve al Fuerte por fuerzas; espera humildemente en Dios, y el poderoso Dios de Jacob vendrá sin duda a librarte y tú cantarás victoria por medio de su gracia.

Charles Haddon Spurgeon.

martes, 5 de abril de 2016

El valor del tesoro oculto - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – ABRIL 5

“Delante de la honra está la humildad”. Proverbios 15:33.

LA humildad de alma siempre trae consigo una bendición positiva. Si vaciamos nuestros corazones de nosotros mismos, Dios los llenará con su amor. El que desee íntima comunión con Cristo tiene que recordar la palabra del Señor: “A aquel miraré que es pobre y humilde de espíritu y que tiembla a mi palabra”. Agáchate si quieres subir al cielo. ¿No decimos de Jesús: “descendió para que pudiese ascender”? Así debes hacer tú. Debes descender para que puedas ascender, pues la más dulce comunión con el cielo la obtienen las almas humildes y sólo ellas. Dios no negará ninguna bendición a un espíritu enteramente humilde. “Bienaventurados los pobres en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos”, con todas sus riquezas y tesoros. Todo el tesoro de Dios será transferido por escritura de dádiva al alma que sea suficientemente humilde como para recibir esta riqueza sin enorgullecerse. Dios nos bendice a todos hasta la plena medida y extremidad de lo que es conveniente para él hacer. Si tú no obtienes una bendición es porque no es conveniente para ti tenerla. Si nuestro Padre Celestial permitiera que tu espíritu no humillado ganara una victoria en su santa guerra, tú hurtarías la corona y, al encontrarte con un nuevo enemigo, caerías víctima. Es por eso que para tu propia seguridad, él te mantiene humilde. Cuando un hombre es sinceramente humilde y nunca se atreve a tocar siquiera un grano de alabanza, no hay límite alguno para lo que Dios hará por medio de él. La humildad nos prepara para ser bendecidos por el Dios de toda gracia y nos pone en condiciones de tratar eficientemente con nuestros prójimos. La humildad es una flor que adornará cualquier jardín. Es esta una salsa con la que se puede sazonar cualquier plato de la vida y tú hallarás un progreso en cada caso. Tanto en la oración como en la alabanza, en el trabajo como en el sufrimiento, la genuina sal de la humildad no puede ser usada con exceso.

Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 4 de abril de 2016

Velas y pólvora - Nancy DeMoss Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – ABRIL 4

“Venid, y subamos al monte de Jehová”. Isaías 2:3.


ES muy beneficioso para nuestras almas ascender de sobre este presente mundo malo hacia algo más noble y mejor. El afán de este siglo y el engaño de las riquezas pueden ahogar todo bien que haya en nosotros y así desarrollarnos malhumorados, desalentados y hasta orgullosos y carnales. Es bueno que cortemos esas espinas y zarzas, porque la simiente celestial sembrada entre ellas no es probable que dé cosecha. ¿Dónde hallaremos una hoz mejor con la cual cortarlas que la comunión con Dios y las cosas del reino? En los valles de Suiza, muchos de los que los habitan están deformados, y todos tienen una apariencia enfermiza, porque la atmósfera está cargada de miasmas y es sofocante y estancada. Pero arriba, sobre las montañas, se halla una raza robusta que respira el aire fresco y puro que procede de las inmaculadas nieves de las alturas alpinas. Sería conveniente que los habitantes del valle dejaran frecuentemente sus habitaciones entre los pantanos y vahos febriles e inhalaran el fortificante aire de las montañas. Es a esta hazaña de trepador a la que os invito esta noche. Que el Espíritu de Dios nos asista para que dejemos los vahos del temor y las fiebres de la ansiedad y todos los males que se juntan en este valle terrenal y ascendamos a las montañas de anticipado gozo y felicidad. ¡Que Dios el Espíritu Santo corte las cuerdas que nos tienen atados aquí abajo y nos ayude a ascender! Nosotros nos sentamos muy frecuentemente como águilas encadenadas, atadas a una roca; sólo que, a diferencia de las águilas, empezamos a amar nuestras cadenas, y, quizás, si llegara la ocasión, sentiríamos verlas rotas. Quiera Dios concedernos gracia para que si no podemos escapar de las cadenas en cuanto a nuestra carne, lo logremos en cuanto a nuestro espíritu; y, dejando el cuerpo, como un siervo, al pie del monte, puedan nuestras almas, como Abraham, alcanzar la cima de la montaña y gozar allí de comunión con el Altísimo.

Charles Haddon Spurgeon.

domingo, 3 de abril de 2016

HÉROES DE LA FE: ABRAHAM - Pr. Harvey Martínez



LECTURAS VESPERTINAS – ABRIL 3

“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”. Isaías 53:6.

AQUÍ tenemos una confesión de pecado que es común a todos los elegidos de Dios. Ellos han caído y, por lo tanto, dicen al unísono desde el primero que entró en el cielo hasta el último que entrará allá: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas”. La confesión, aparte de ser unánime, es también especial y particular: “cada cual se apartó por su camino”. Hay una pecaminosidad peculiar en cuanto a cada uno de los individuos. Todos son pecadores, pero cada uno con un agravante no hallado en su prójimo. Esta es la señal del genuino arrepentimiento: que mientras este naturalmente se asocia con los otros penitentes, asume también una posición de soledad. “Cada cual se apartó por su camino” es una confesión de que cada hombre ha pecado contra una luz particular o ha pecado con un agravante que él no pudo ver en otros. Esta confesión es sin reservas. No hay una sola palabra para disminuir su fuerza, ni una sílaba a modo de excusa. La confesión es una renuncia a toda pretensión de justicia propia. Es la declaración de hombres que son conscientemente culpables, culpables con agravantes, culpables sin excusas. Ellos están con sus armas rotas en pedazos y claman: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino”. Sin embargo, no oímos dolorosos lamentos acompañando a esta confesión de pecados; al contrario, la próxima sentencia hace de ella casi un canto: “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”. Esta es de las tres la sentencia más penosa, pero rebosa de animación. Extraña cosa es esta: que donde estaba concentrada la miseria reinó la merced; donde el dolor alcanzó su clímax, las almas fatigadas hallaron descanso. El Salvador herido es la medicina de los corazones heridos. Ve cómo el más profundo arrepentimiento da lugar a una segura confianza, simplemente por mirar a Cristo en la cruz.

Charles Haddon Spurgeon.

sábado, 2 de abril de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – ABRIL 2

“Verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada”. Isaías 53:10.

ABOGAD por el rápido cumplimiento de esta promesa, todos vosotros que amáis al Señor. Es trabajo fácil orar cuando estamos fundados y cimentados, en cuanto a nuestros deseos, en las promesas de Dios. ¿Cómo puede el que dio la palabra dejar de cumplirla? La inmutable veracidad no puede envilecerse con una mentira y la eterna fidelidad no puede degradarse con un olvido. Dios tiene que bendecir a su Hijo; su pacto lo obliga a ello. Lo que el Espíritu nos inspira a pedir por Jesús es lo que Dios decretó darle. Cuando ores a favor del reino de Cristo, deja que tus ojos contemplen el amanecer del bendito día, que se acerca, cuando el crucificado será coronado en el lugar donde los hombres lo rechazaron. Ten ánimo, tú, que con devoción trabajas y te afanas por Cristo con tan pobre resultado; no siempre será así. Mejores tiempos están delante de ti. Tus ojos no pueden ver el feliz futuro. Pide prestado el telescopio de la fe; limpia el vidrio para que no esté empañado con tus dudas; mira a través de él y contempla la gloria que se aproxima. Lector, permíteme preguntarte si haces de esto el objeto de tus constantes oraciones. Recuerda que el mismo Cristo que nos ordenó decir “danos hoy nuestro pan cotidiano”, nos enseñó a decir primero “santificado sea tu nombre, venga tu reino, sea hecha tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra”. Que tus oraciones no sean todas hechas en relación con tus pecados, con tus necesidades, con tus imperfecciones, con tus pruebas, sino que suban por la estrellada escala hasta llegar a Cristo mismo, y entonces al acercarte al propiciatorio rociado con sangre, ofrece continuamente esta oración: “Señor, ensancha el reino de tu querido Hijo”. Tal petición, fervientemente presentada, elevará el espíritu de todas tus devociones. Recuerda que demuestras la sinceridad de tu oración, trabajando para promover la gloria del Señor.

Charles Haddon Spurgeon.

viernes, 1 de abril de 2016

Mensaje confuso - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – ABRIL 1

“Gracia y gloria dará Jehová”. Salmo 84:11.

JEHOVÁ es generoso por naturaleza. Dar es su placer. Sus dones son indeciblemente preciosos y son otorgados tan generosamente como la luz del sol. El da gracia a sus elegidos porque le place; a sus redimidos, a causa del pacto; a los llamados, por las promesas; a los creyentes, porque la buscan, y a los pecadores, porque la necesitan. El la da abundante, oportuna, constante, pronta y soberanamente, encareciendo el valor de la dádiva con la forma de darla. Dios da gracias a los suyos generosamente y en todas las formas: confortándolos, preservándolos, santificándolos, dirigiéndolos, instruyéndolos y asistiéndolos sin cesar. Esto lo hará siempre ocurra lo que ocurriere. Si se presenta la enfermedad, el Señor dará gracia; si nos sobreviene la pobreza, gracia nos será concedida; si viene la muerte, la gracia encenderá el candil en la hora más oscura. Lector, cuán precioso es (a medida que van pasando los años y las hojas de los árboles empiezan de nuevo a caer) gozar de esta inmarcesible promesa: “Gracia dará Jehová”. La corta conjunción “y” es en este versículo un remache de diamante, que une el presente con el futuro. La gracia y la gloria siempre van juntas. Dios las ha unido en matrimonio y ninguna se puede divorciar de la otra. El Señor nunca negará gloria a aquella alma a la cual se le ha concedido generosamente vivir en la gracia. En realidad, la gloria no es otra cosa que la gracia vestida de fiesta, gracia en plena floración, gracia semejante a los frutos de otoño, madura y perfecta. Ninguno puede decir cuándo estará en la gloria. Quizás antes que termine este mes de abril veamos la Santa Ciudad. Pero sea ahora o sea más tarde, la verdad es que pronto seremos glorificados. El Señor, sin duda, dará a sus escogidos gloria, gloria celestial, gloria eterna, la gloria de Jesús. ¡Oh!, sorprendente promesa de un Dios fiel.

Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 31 de marzo de 2016

Guarda de mi hermano - Nancy DeMoss de Wolgemuth, Voddie Baucham

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 31

“Tomando luego Rispa hija de Aja un saco, tendióselo sobre un peñasco, desde el principio de la siega hasta que llovió sobre ellos agua del cielo; y no dejó á ninguna ave del cielo asentarse sobre ellos de día, ni bestias del campo de noche.” 2 Samuel 21:10.

SI el amor de una mujer hacia sus muertos hijos pudo hacer que ella prolongase su triste vigilia por tan grande tiempo, ¿nos cansaremos nosotros de considerar los sufrimientos de nuestro bendito Señor? Ella ahuyentó las aves rapiña. ¿No disiparemos nosotros de nuestras meditaciones los pensamientos mundanos y pecaminosos que manchan nuestras mentes y los sagrados temas en los cuales estamos ocupados? ¡Fuera, pájaros de mal vuelo! ¡Dejad el sacrificio! Rispa soportó sola y sin refugio los calores del verano, el rocío de la noche y las lluvias. El sueño había huido de sus llorosos ojos; su corazón estaba demasiado lleno como para dormitar. ¡Ved cómo amaba a sus hijos! ¡Así soportó Rispa! ¿Y nosotros nos retiraremos ante el primer inconveniente o prueba? ¿Somos tan cobardes que no podemos resignarnos a sufrir con nuestro Señor? Rispa ahuyentó aun a las fieras con un coraje no común en su sexo. ¿Y nosotros no estaremos prontos a hacer frente a cualquier enemigo por amor a Jesús? Estos hijos de Rispa fueron muertos por manos extrañas, sin embargo ella lloró y veló. ¿Qué debemos, pues, hacer nosotros que a causa de nuestros pecados crucificamos a nuestro Señor? Nuestras obligaciones son ilimitadas; nuestro amor debiera ser ferviente y nuestro arrepentimiento completo. Velar con Jesús debiera ser nuestra ocupación, permanecer cerca de la cruz, nuestro solaz. Aquellos horribles cadáveres bien podían espantar a Rispa, especialmente por la noche, pero en nuestro Señor, al pie de cuya cruz estamos sentados, no hay nada repugnante, sino todo es atractivo. Nunca hubo una belleza viviente tan encantadora como la del Salvador agonizante. Jesús, nosotros velaremos contigo aun un poco más, y tú revélate benignamente a nosotros; entonces no nos sentaremos bajo cilicio sino en un regio pabellón.

Charles Haddon Spurgeon.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Filosofías en conflicto - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 30

“Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová”. Lamentaciones 3:40.

LA esposa que tiernamente ama a su ausente esposo ansía su regreso; una prolongada separación de su señor es para su espíritu como media muerte. Así acontece con las almas que aman mucho al Salvador: tienen que ver su faz; no pueden soportar que él esté en los montes de Bether y las deje privadas de su comunión. Una mirada de reproche, un dedo levantado, será penoso para sus amantes hijos que temen ofender a su tierno padre y que sólo son felices en su sonrisa. Amado, así fue una vez contigo. Un texto de las Escrituras, una amenaza, un toque de la vara de la aflicción, y, en seguida, fuiste a los pies de tu Padre clamando: “Muéstrame por qué pleiteas conmigo”. ¿Pasa así ahora? ¿Estás contento de seguir a Jesús de lejos? ¿Puedes contemplar sin alarmarte una comunión con Cristo interrumpida? ¿Puedes tolerar que tu Amado ande en sentido contrario al tuyo, porque tú andas en sentido contrario al de él? ¿Han hecho tus pecados separación entre ti y tu Dios y tu corazón está tranquilo? ¡Oh!, permíteme exhortarte cariñosamente, porque es penoso que podamos vivir tranquilamente sin el presente goce del rostro del Salvador. Esforcémonos por sentir cuán malas son estas cosas: poco amor a nuestro agonizante Salvador, poco gozo en nuestro precioso Jesús, poco compañerismo en el Amado. Celebra una verdadera pascua en tu alma, mientras te lamentas de la dureza de tu corazón. ¡No te detengas en el lamento! Recuerda dónde recibiste la salvación. Ve enseguida a la cruz. Allí y sólo allí puedes lograr que tu espíritu se anime. No importa cuán duros, cuán insensibles, cuán muertos nosotros hemos llegado a ser. Vayamos otra vez con todos los andrajos, pobreza y contaminación de nuestra condición natural. Abracemos aquella cruz, fijémonos en aquellos lánguidos ojos, bañémonos en aquella fuente llena de sangre. Esto nos hará retornar al primer amor; esto restaurará la sencillez de nuestra fe y el afecto de nuestro corazón.


Charles Haddon Spurgeon.

martes, 29 de marzo de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 29

“Llamélo, y no me respondió”. Cantares 5:6.

LA oración a veces aguarda, a semejanza de un peticionario que está en la puerta, hasta que el Rey sale a llenar su seno con las bendiciones que busca. Cuando el Señor ha dado gran fe ha solido probarla por grandes demoras. El ha permitido que las palabras de sus siervos volvieran a sus propios oídos como si pegaran en un cielo de bronce. Sus siervos golpearon en la áurea puerta, pero esta ha permanecido sin abrirse, como si sus goznes se hubiesen aherrumbrado; y, con Jeremías, han clamado: “Te cubriste de nube, porque no pasase la oración nuestra”. Así los verdaderos santos han continuado por mucho tiempo en paciente espera, sin recibir contestación, no porque sus oraciones no fuesen fervorosas, ni porque fuesen inaceptables, sino porque así le plugo a él, que es soberano, y que da de acuerdo con su voluntad. Si a él le place ordenar que nuestra paciencia sea ejercitada, ¿no hará como le place con los suyos? Los mendigos no deben elegir el tiempo, el lugar o la forma en que el favor se les concederá. Pero debemos tener cuidado de no considerar las demoras en la oración como negaciones. Los cheques de Dios, con fechas atrasadas, serán pagados puntualmente. No podemos permitir que Satán debilite nuestra confianza en el Dios de la verdad, señalando nuestras oraciones no contestadas. Las peticiones no contestadas no indican que no han sido oídas. Dios tiene nuestras oraciones en una papelera; ellas no serán llevadas por el viento, sino atesoradas en los archivos del Rey. Este es un registro en la corte celestial donde cada oración es recordada. Probado creyente, tu Señor tiene una redoma, en la cual las costosas lágrimas de sagrado dolor son echadas, y un libro donde tus santos gemidos son registrados. Pronto tu súplica prevalecerá. ¿No puedes conformarte con esperar un poco? ¿No será el tiempo del Señor mejor que el tuyo? El aparecerá pronto para el gozo de tu alma y te hará quitar el saco y la ceniza de tu larga espera y te vestirá el escarlata y fino lino de pleno goce.


Charles Haddon Spurgeon.

Prendas piadosas - Nancy DeMoss de Wolgemuth

lunes, 28 de marzo de 2016

La prueba - Nancy DeMoss de Wolgemuth


Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Marzo 28, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 28

“En olor de suavidad os aceptaré”. Ezequiel 20:41.

LOS méritos de nuestro gran Redentor son como suave olor para el Altísimo. Ya hablemos de la justicia activa de Cristo o de la pasiva hay en ellas igual fragancia. Hay un olor suave en su vida activa por el cual honró la ley de Dios e hizo que cada precepto brillase como preciosa joya en el puro engaste de su propia persona. Tal era también su obediencia pasiva, cuando soportó con callada sumisión hambre y sed, frío y desnudez y, al fin, sudor de grandes gotas de sangre en el Getsemaní; cuando dio su espalda a los heridores y sus mejillas a los que le mesaban el cabello y fue colgado en el cruel madero para que sufriese la ira de Dios en nuestro lugar. Estas dos cosas son suaves delante del Altísimo; y en consideración de sus obras y de su muerte, de sus sufrimientos en lugar del pecador y de su obediencia vicaria, el Señor nuestro Dios nos acepta. ¡Qué preciosidad debe haber en él para superar nuestra falta de preciosidad! ¡Qué suave olor para quitar todo nuestro mal olor! ¡Qué poder purificador en su sangre para quitar pecados como los nuestros! ¡Y qué gloria en su justicia para hacer que criaturas tan inaceptables fuesen aceptas en el Amado! ¡Observa, creyente, cuán segura e inmutable debe ser nuestra aceptación, cuando esta es en él! Cuídate de no dudar nunca de tu aceptación en Jesús. Tú no puedes ser aceptado sin Cristo, pero cuando has recibido sus méritos no puedes dejar de serlo. A pesar de todas tus dudas, y temores y pecados, el ojo bondadoso de Jehová nunca te mira con ira. Aunque él ve pecado en ti, en ti mismo, sin embargo, cuando te mira a través de Cristo, él no ve pecado. Tú eres siempre acepto en Cristo, siempre eres bendito y amado para el corazón del Padre. Eleva un cántico, pues; y a medida que veas el humeante incienso de los méritos del Salvador subir esta noche delante del trono de zafiro, deja que el incienso de tu alabanza suba también.


Charles Haddon Spurgeon.

domingo, 27 de marzo de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 27

“Y ella dijo: Sí, Señor; mas los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores”. Mateo 15:27.

ESTA mujer halló aliento en su miseria, al pensar en Cristo en forma elevada. El Maestro había hablado acerca del pan de los hijos: “Ahora bien –arguyó ella-; como tú eres el dueño de la mesa de la gracia, sé que también eres un generoso administrador y que, sin duda, hay abundancia de pan en tu mesa. Habrá tal abundancia para los hijos que quedarán también migas para arrojar en el suelo a los perros, y los hijos no lo pasarán peor porque los perros se alimenten”. Ella pensaba en Jesús como en uno que mantenía una mesa tan buena que todo lo que ella necesitaba, era sólo una migaja en su comparación. Recuerda, sin embargo, que lo que ella necesitaba era que el demonio saliera de su hija. Esto era para ella una cosa grande, pero, como tenía un alto concepto de Cristo, dijo: “Esto es nada para él; es sólo como dar una migaja”. Este es el camino real hacia el aliento. El tener pensamientos exagerados en cuanto a tus pecados, sólo puede llevarte a la desesperación; pero el tener conceptos elevados de Cristo te dirigirá al puerto de paz. “Mis pecados son muchos; pero, oh, para Jesús es nada quitarlos todos. El peso de mi culpa me aplasta como aplastaría a un gusano el pie de un gigante; pero esa culpa no es más que una partícula de polvo para él porque él ya llevó su maldición en su cuerpo sobre la cruz. El darme plena redención será una insignificante cosa para él, aunque el recibirla será para mi una infinita bendición”. La mujer abre la boca de su alma muy ampliamente, esperando grandes cosas de Jesús, y él la llena con su amor. Querido lector, haz lo mismo. Ella reconoció lo que Cristo le dijo, pero se prendió fuertemente de él y extrajo argumentos aun de sus duras palabras. Ella creyó grandes cosas de él y así lo conquistó. Ganó la victoria creyendo en él. Su caso es un ejemplo de fe victoriosa. Si queremos vencer como ella, debemos imitar sus tácticas.


Charles Haddon Spurgeon.

sábado, 26 de marzo de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 26

“Cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles”. Marcos 8:38.


SI hemos sido partícipes con Jesús en la afrenta, lo seremos también en el esplendor que lo rodeará cuando venga de nuevo en gloria. ¿Eres tú, amado, uno con Cristo Jesús? ¿Te liga a él una unión vital? Entonces hoy estás con él en la afrenta; has tomado su cruz y sales con él fuera del real llevando su vituperio. Sin duda, tú estarás con él cuando la cruz sea cambiada por la corona. Júzgate a ti mismo esta noche, pues si tú no estás con él en la regeneración, tampoco estarás con él cuando venga en su gloria. Si te apartas del lado obscuro de la comunión, no entenderás su brillante y feliz período cuando el Rey venga y todos sus santos ángeles con él. ¡Qué!, ¿ángeles con él? Sin embargo, “él no tomó a los ángeles, sino a la simiente de Abraham tomó”. ¿Los santos ángeles están con él? Ven, alma mía, si tú, en verdad, eres su amada, no puedes estar lejos de él. Si sus amigos y vecinos son llamados repetidamente a ver su gloria, ¿qué piensas tú que estás desposada con él? ¿Estarás alejada? Aunque sea este un día de juicio, sin embargo, no es posible que estés lejos de aquel corazón que, habiendo admitido en su intimidad a los ángeles, te ha admitido también a ti en la misma relación. ¿No te ha dicho él, ¡oh! alma mía, “Yo te desposaré en justicia, y juicio, y misericordia”? ¿No han dicho sus propios labios “Yo te desposaré y mi placer está en ti”? Si los ángeles, que son sólo amigos y vecinos, estarán con él, es también muy cierto que su amada Hephzibah, en quien está todo su placer, estará junto a él y se sentará a su diestra. Aquí hay una estrella matutina de esperanza para ti, de tan marcada brillantez, que bien puede iluminar la más oscura y desolada experiencia.


Charles Haddon Spurgeon.

viernes, 25 de marzo de 2016

La historia de la Pascua - Nancy DeMoss de Wolgemuth, Max McLean

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 25

“El Hijo del Hombre”. Juan 3:13.

¡CUAN constantemente nuestro Maestro usa el título “Hijo del Hombre”! Si él hubiese querido, podría siempre haber hablado de sí mismo como el Hijo de Dios, el Padre Eterno, Admirable, el Consejero, el Príncipe de la Paz. Pero, ¡he aquí la humildad de Jesús! El prefiere llamarse el Hijo del Hombre. Aprendamos de nuestro Salvador una lección de humildad. No ambicionemos nunca grandes títulos ni grados presuntuosos. Hay aquí, sin embargo, un pensamiento más hermoso. Tanto ama Jesús la naturaleza humana que se complace en honrarla; y ya que es un alto honor y, en realidad, la más grande dignidad de la naturaleza humana que Jesús sea el Hijo del Hombre, Jesús suele poner de manifiesto este nombre para prender –por así decirlo- regias estrellas en el pecho de la naturaleza humana y mostrar el amor de Dios a la simiente de Abraham. Hijo del Hombre. Siempre que él pronuncia esta palabra coloca una aureola en torno de la cabeza de los hijos de Adán. Sin embargo, hay quizás aún, un pensamiento más precioso. Jesucristo se llama a sí mismo el Hijo del Hombre para expresar su unidad y simpatía con su pueblo. El nos recuerda así que él es uno a quien podemos acercarnos sin temor. Como hombre que es, podemos llevarle todos nuestros pesares y aflicciones, pues él los conoce por experiencia. Porque él mismo ha sufrido como el “Hijo del Hombre” es poderoso para socorrernos y confortarnos. ¡Salve, bendito Jesús! Es para nosotros una querida demostración de tu gracia, de tu humildad y de tu amor el que tú siempre emplees el dulce nombre que manifiesta que tú eres un hermano y un pariente cercano:
Un amigo hay más que hermano
Cristo el Señor;
Quien llevó en el cuerpo humano
Nuestro dolor.
Este amigo moribundo,
Padeciendo por el mundo
Demostró su amor profundo:
¡Dadle loor!

Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 24 de marzo de 2016

Consumado es - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 24

“En aquella misma hora Jesús se alegró en espíritu”. Lucas 10:21.

EL Salvador era “varón de dolores”, pero toda mente que piensa descubre que en lo íntimo de su alma él tenía un inagotable tesoro de gozo refinado y celestial. En la raza humana nunca hubo un hombre que tuviese una paz más profunda, más pura o más permanente que nuestro Señor Jesucristo. “El fue ungido con óleo de alegría más que sus compañeros”. Su benevolencia debe, por la misma naturaleza de las cosas, haberle dado los más profundos deleites posibles, porque la benevolencia es gozo. Hay algunas notables sazones cuando este gozo se manifiesta espontáneamente. “En aquella misma hora Jesús se alegró en espíritu y dijo: Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra”. Cristo tuvo sus cánticos, aunque lo rodeaban tinieblas. Aunque su rostro estaba desfigurado y su semblante había perdido el brillo de la felicidad terrena, sin embargo, algunas veces, al pensar en la “remuneración del galardón”, su rostro se encendía con un incomparable esplendor de satisfacción sin paralelo, y elevaba a Dios su alabanza en medio de la congregación. En esto el Señor Jesús es una bendita representación de su Iglesia en la tierra. En esta hora, la Iglesia espera vivir en simpatía con su Señor a lo largo de un camino espinoso; a través de mucha tribulación está forzando su marcha hacia la corona. Llevar la cruz es su cometido; y ser despreciada y ser considerada extraña por los hijos de su madre es su suerte. Sin embargo, la Iglesia tiene un profundo manantial de gozo, del que ninguno puede beber sino sus propios hijos. Hay depósitos de vino, de aceite y granos ocultos en medio de nuestra Jerusalén, de los cuales los santos de Dios son siempre alimentados y nutridos; y algunas veces, como en el caso de nuestro Salvador, tenemos nuestros tiempos de intenso deleite, porque “del río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios”. Aunque estemos exiliados, nos regocijamos en nuestro Rey; sí, en él nos regocijamos grandemente, mientras en su nombre enarbolamos nuestras banderas.

Charles Haddon Spurgeon.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Jesús es un líder de adoración - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 23

"Os digo que si estos callaren las piedras clamarán". Lucas 19:40.


PERO, ¿podrían las piedras clamar? Sin duda podrían hacerlo si el que abrió la boca al mudo les ordenara levantar sus voces. A la verdad, si ellas hablaran, tendrían mucho que testificar en alabanza del que las creó por la palabra de su poder; podrían exaltar la sabiduría y el poder de su Hacedor que las llamó a la existencia. ¿No hablaremos nosotros bien del que nos hizo de nuevo y del que de las piedras levantó hijos de Abraham? Las rocas antiguas podrían contarnos del caos y del orden y de la obra de Dios en las sucesivas etapas del drama de la creación. ¿Y nosotros no podemos hablar de los mandamientos de Dios, de su gran obra en los tiempos antiguos en todo lo que él hizo por su Iglesia en los días pasados? Si las piedras hablaran podrían hablar de su rompedor, cómo él las tomó de la cantera y las dispuso para el templo. ¿Y no podemos hablar nosotros de nuestro glorioso Rompedor, que rompió nuestros corazones con el martillo de su palabra para que pudiese edificarnos en su templo? Si las piedras clamaran magnificarían a su edificador, quien las pulió y adaptó según las semejanzas de un palacio. ¿Y no hablaremos nosotros de nuestro Arquitecto y Edificador, que nos colocó en nuestro lugar, en el templo del Dios vivo? Si las piedras pudiesen clamar tendrían una larga historia que contar a modo de memorial, porque muchas veces una gran piedra ha sido revuelta como un memorial delante del Señor. Y nosotros también podemos testificar de Eben-Ezeres, piedras de ayuda, pilares de recuerdos. Las quebradas piedras de la ley claman contra nosotros, pero Cristo mismo, que quitó la piedra de la puerta del sepulcro, habla por nosotros. Bien pueden las piedras clamar, pero nosotros no lo permitiremos. Silenciaremos su clamor con el nuestro; prorrumpiremos en cantos sagrados y bendeciremos la majestad del Altísimo todos nuestros días, glorificando al que es llamado por Jacob el Pastor y la Roca de Israel.

Charles Haddon Spurgeon.