Versículo para hoy:

viernes, 16 de noviembre de 2018

La reina de Sabá, día 2 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 16

“Toda herramienta que fuese fabricada contra ti no prosperará; y Tú condenarás toda lengua que se levantare contra ti en juicio”. Isaías 54:17.

Hay un ruido grande en las fraguas y las forjas del enemigo.

Están haciendo herramientas con las cuales quieren herir a los santos. No podrían hacer ni aun esto si el Señor de los santos no lo permitiese; porque Él ha criado el herrero que sopla las ascuas en el fuego. ¡Pero mirad cuán diligentemente trabajan! ¡Cuántas espadas y lanzas hacen! No importa nada, porque sobre la hoja de cada arma se puede leer esta inscripción: “No prosperará”.

Pero ahora escuchad otro ruido: la contención de lenguas. Las lenguas son herramientas más terribles que las que se hacen con martillos y yunques, y el mal que pueden hacer hiere más profundamente y se extiende más. ¿Qué será de nosotros ahora? La calumnia, la mentira, la insinuación y la burla… estas son flechas venenosas; ¿cómo las resistiremos? El Señor Dios nos promete que si no podemos hacerlas callar, a lo menos no nos podrán arruinar. Nos condenan por el momento, pero nosotros las condenaremos al fin para siempre. La boca de los que hablan mentira será cerrada y sus engaños serán tornados en honra de aquellos hombres buenos que han sufrido por ellos.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

La reina de Sabá, día 1 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 15

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. Filipenses 4:19.

El Dios de Pablo es nuestro Dios, y suplirá todo lo que nos haga falta. Pablo estaba cierto de esto en cuanto a los filipenses, y nosotros estamos ciertos de ello en cuanto a nosotros mismos. Dios lo hará, porque es propio de Él hacerlo: nos ama, toma placer en bendecirnos, y le glorificará hacerlo. Su compasión, poder, amor y fidelidad, todo ayuda a que no estemos hambrientos.

¡De qué medida se sirve el Señor! “Conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. Las riquezas de su gracia son grandes, pero ¿qué diremos de las riquezas de su gloria? Sus “riquezas en gloria en Cristo Jesús”, ¿quién puede estimarlas? Según esta medida inconmensurable Dios llenará el abismo inmenso de nuestras necesidades. Él hace al Señor Jesús el recipiente y el medio de su plenitud, y entonces nos da su riqueza de amor en su más alto grado. ¡Aleluya!

El autor sabe lo que es ser probado en el trabajo del Señor. La fidelidad ha sido recompensada con ira, y dadores liberales han dejado de suscribir; pero aquel a quien desearon oprimir no ha sido más pobre por ello, al contrario, más bien se ha enriquecido; porque esta promesa ha sido verdadera: “Mi Dios suplirá todo lo que os falta”. Los fondos de Dios son más seguros que el Banco de Inglaterra.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Renovando Tu Mente | El contrato roto




¿Quién satisface tus necesidades más profundas? - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 14

“Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”. Juan 14:14.

¡Qué promesa más amplia! “¡Algo!” Si mis necesidades son grandes o pequeñas, todas están encerradas en aquella palabra “algo”. Ven, alma mía, ten libertad delante del propiciatorio, y escucha a tu Señor diciéndote: “Ensancha tu boca, y henchirla he”.

¡Qué promesa más sabia! Siempre tenemos que pedir en el nombre de Jesús. Al paso que esto nos anima a nosotros, le honra a Él. Esta es una recomendación constante. Algunas veces toda otra recomendación es oscurecida, especialmente las que pudiésemos sacar de nuestra propia relación con Dios o de nuestra experiencia de su gracia; pero en tales ocasiones el nombre de Jesús es tan poderoso delante del trono como siempre, y podemos invocarlo con plena certidumbre.

¡Qué oración tan llena de enseñanza! No debo pedir nada si no puedo poner a ello la mano y el sello de Cristo. No me atrevería a poner el nombre de mi Señor a una petición egoísta u obstinada. Solamente puedo poner el nombre de mi Señor a las oraciones que Él mismo oraría si estuviese en mi caso. Es un alto privilegio estar autorizado a pedir en el nombre de Jesús, como si Jesús mismo pidiese; pero nuestro amor hacia Él nunca nos permitirá poner aquel nombre donde Él no lo hubiera puesto.

¿Estoy pidiendo aquello que Jesús aprobaría? ¿Me atrevo a poner su sello a mi oración? Entonces tengo aquello que estoy buscando del Padre.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

La alabanza no es un sentimiento - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 13

“He aquí no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel”. Salmo 121:4.

Jehová es el que “guarda a Israel”. Nunca está inconsciente, ni se adormece, ni duerme. Nunca deja de guardar la casa y el corazón de su pueblo. Esta es una razón suficiente para que descansemos en perfecta paz. Alejandro dijo que dormía porque su amigo Parmenio velaba; mucho más podemos nosotros dormir, puesto que Dios es nuestro guardador.

La frase “he aquí” está puesta para llamar nuestra atención a esta verdad consoladora. Israel durmió, aunque tenía una piedra por almohada, pero su Dios estaba despierto y apareció en una visión a su siervo. Cuando estamos acostados sin defensa, Jehová mismo cubrirá nuestra cabeza.

El Señor guarda su pueblo como un rico guarda su tesoro, como un capitán guarda una ciudad con guarnición, como un centinela guarda a su soberano. Nadie puede dañar a aquellos que están así guardados. Que encomiende yo mi alma en sus manos queridas. Él nunca se olvida de nosotros, nunca deja de cuidarnos eficazmente, nunca se encuentra incapaz de guardarnos.

¡Oh, Señor mío! Guárdame, no sea que me desvíe y caiga y perezca. Guárdame para que guarde tus mandamientos. Por tu cuidado vigilante guárdame de dormir como el perezoso y de perecer así como los que duermen en muerte.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 12 de noviembre de 2018

¿A dónde acudes cuando tienes miedo? - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 12

“Y será mi pueblo saciado de mi bien, dice Jehová”. Jeremías 31:14.

Notad que dos veces dice “mi”: “Mi pueblo será saciado de mi bien”.

Aquellos que están saciados con Dios son señalados como suyos. Él tiene contentamiento en ellos, porque ellos tienen contentamiento en Él. Le llaman su Dios, y Él les llama su pueblo; Él se satisface de ellos como su porción, y ellos se satisfacen de Él como la suya. Hay una comunión íntima de satisfacción entre el Israel de Dios y el Dios de Israel.

Los que forman el pueblo de Dios están satisfechos. Esta es una gran cosa. Muy pocos hombres están siempre satisfechos, sea cual fuere su suerte; han tragado la sanguijuela, y esa continuamente está clamando: “¡Trae, trae!” Solamente almas santificadas son almas satisfechas. Dios mismo tiene que convertirnos y contentarnos.

No es de maravillar que el pueblo de Dios está saciado con el bien de su Señor. Aquí tenemos bondad sin mixtura, liberalidad sin límites, misericordia sin regaño, amor sin variación y socorro sin reserva. Si la bondad de Dios no nos sacia, ¿qué lo hará? ¡Cómo! ¿Estamos aún gimiendo? Verdaderamente será un deseo malo dentro de nosotros aquel que la bondad de Dios no satisfaga.

Señor, estoy saciado. Bendito sea tu nombre.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 11 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE 11

“Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”. Romanos 6:14.

El pecado se enseñoreará si puede; no se satisface con ningún lugar más bajo que el trono del corazón. Algunas veces tememos que nos vencerá, y entonces clamamos al Señor que “ninguna iniquidad se enseñoree de mí”. Esta es su respuesta consoladora: “El pecado no se enseñoreará de vosotros”. Nos podrá acometer y aun herir; pero nunca se enseñoreará de nosotros.

Si estuviéramos bajo la ley, nuestro pecado tomaría fuerzas y nos sujetaría bajo su poder; porque es el castigo del pecado que el hombre venga a caer bajo su poder. Como estamos bajo el pacto de la gracia, somos guardados de dejar al Dios vivo por la declaración segura del pacto. La gracia nos es prometida, por la cual somos vueltos de nuestros extravíos, purificados de nuestras impurezas y libertados de las cadenas del hábito.

Podíamos quedar abatidos en la desesperación y “servir a los egipcios” si fuésemos aún como esclavos trabajando por la vida eterna; pero siendo como somos hombres libres del Señor, cobramos ánimo para combatir nuestras maldades y tentaciones, estando seguros de que el pecado nunca más nos traerá bajo su poder. Dios nos dará la victoria por nuestro Señor Jesucristo, a quien sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 10 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE 10

“No dará tu pie al resbaladero”. Salmo 121:3.

Si el Señor no lo permite, ni hombres ni demonios lo podrán conseguir. ¡Cuán grandemente se gloriarían si nos pudiesen hacer caer vergonzosamente, echarnos fuera de nuestra posición y enterrarnos de modo que no quedara memoria de nosotros! Podían hacerlo con todo el deseo de su corazón, si no fuera por un obstáculo, y solamente uno: el Señor no lo permite; y si Él no lo permite, nosotros tampoco lo permitiremos.

El camino de la vida es como viaje por los Alpes. Por los senderos montañosos uno está constantemente expuesto a resbalar. Donde el camino es alto, la cabeza está expuesta al vértigo, y entonces los pies fácilmente resbalan; hay lugares que están tan lisos como el cristal, y otros que están llenos de piedra, y en cualquiera de ellos es difícil evitar una caída. El que durante su vida es ayudado a vivir con rectitud y a andar sin tropezar tiene las mejores razones para ser agradecido. Con trampas y lazos, con rodillas débiles, con pies cansados y con enemigos astutos, ningún hijo de Dios se mantendría firme por una hora si no fuese por el amor fiel que no dará su pie al resbaladero.
Entre mil lazos voy andando,
Tu mano fiel me está guardando;
Ella hasta el fin me sostendrá
Y al monte santo me guiará.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Gracia para corazones cansados y desanimados - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 9

“Y sabrán que yo su Dios Jehová soy con ellos, y ellos son mi pueblo, la casa de Israel, dice el Señor Jehová”. Ezequiel 34:30.

Es una bendición excelente que seamos el pueblo del Señor, pero es una bendición consoladora saber que lo somos. Una cosa es esperar que Dios está con nosotros, y otra cosa es saberlo. La fe nos salva, pero la certeza nos satisface. Aceptamos a Dios como Dios nuestro cuando creemos en Él; pero tenemos gozo cuando sabemos que Él es nuestro y que nosotros somos suyos. Ningún creyente debiera estar satisfecho con una vaga esperanza, sino que debiera pedir al Señor que le guíe a la plena certidumbre, para que así las cosas esperadas vengan a ser cosas ciertas.

Es cuando gozamos de las bendiciones del pacto, y vemos al Señor Jesús como “una planta por nombre” (Ezeq. 34:29) levantado a favor nuestro cuando venimos al conocimiento claro de la gracia de Dios hacia nosotros. Aprendemos que somos el pueblo de Dios, no por la ley, sino por la gracia. Miremos siempre hacia la gracia. La certidumbre de la fe no puede venir nunca por las obras de la ley. Es una virtud evangélica y solamente nos puede alcanzar por medio del evangelio. No miremos adentro de nosotros mismos. Miremos solamente al Señor. Viendo a Jesús, vemos nuestra salvación.

Señor, mándanos tal marea alta de tu amor que seamos llevados más allá del fango de la duda y del temor.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Escapando de la espiral de la ira - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 8

“Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona”. 

Debiéramos apreciar nuestra flaqueza porque da lugar a la potencia divina. Tal vez nunca hubiésemos conocido el poder de la gracia si no hubiésemos sentido la flaqueza de la naturaleza. Bendito sea el Señor por el aguijón en la carne y por el mensajero de Satanás, cuando nos hacen recurrir a la potencia de Dios.

Esta es una palabra preciosa de los labios del Señor. Ha hecho reír de gozo al autor de este libro. ¿La gracia de Dios es bastante para mí? ¡Ya lo creo que lo es! ¿No es la atmósfera bastante grande para el pájaro y el océano para los peces? El Dios Todopoderoso es bastante para mi mayor necesidad. El que es suficiente para tierra y cielo, ciertamente podrá satisfacer todas las necesidades de un pobre gusano como yo.
Entonces echémonos sobre nuestro Dios y su gracia. Si no quita nuestro dolor, nos ayudará a soportarlo. Su potencia nos llenará hasta que el gusano trillará los montes; y el que es nada vale será un vencedor sobre los altos y poderosos. Es mejor tener la potencia de Dios que la nuestra; porque si fuésemos mil veces más fuertes de lo que somos, no nos valdría de nada en presencia del enemigo; y si pudiésemos ser más débiles de lo que somos, lo cual apenas es posible, sin embargo podríamos hacer todas las cosas en Cristo.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Cuando los deseos son vistos como necesidades - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 7

“Y el que se humilla será ensalzado”. Lucas 18:14.

No debiera ser difícil para nosotros humillarnos, porque ¿qué tenemos de lo cual podamos jactarnos? Debiéramos tomar el lugar postrero sin que nos lo dijeran. Si somos sensatos y sinceros, seremos pequeños a nuestra propia estima. Especialmente cuando estamos delante del Señor en oración nos veremos muy pequeños. Allí no podemos hablar de méritos, porque no los tenemos; nuestro único y solo recurso tiene que ser la misericordia: “Dios, sé propicio a mí pecador”.

Aquí tenemos una palabra del trono que nos anima. Seremos ensalzados por el Señor si nos humillamos. Para nosotros el camino hacia arriba va cuesta abajo. Cuando nos despojamos del egoísmo, nos vestimos de humildad y este es el mejor ropaje. El Señor nos ensalzará a la paz y al contentamiento de espíritu; nos ensalzará al conocimiento de su Palabra y a la comunión consigo mismo; nos ensalzará al gozo del perdón seguro y de la justificación. El Señor da sus honores a los que pueden llevarlos para honra del dador. Él da la utilidad, aceptación y la influencia a los que no se envanecerán con ellas, sino que serán humillados por la comprensión de su mayor responsabilidad. Ni Dios ni los hombres ensalzarán a uno que se ensalza a sí mismo; pero Dios y los hombres buenos se unen para honrar el valer modesto. ¡Oh, Señor! Haz que me humille para que me ensalce en Ti.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 6 de noviembre de 2018

Cuando cosas buenas llegan a ser demasiado importantes - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 6

“Pon asimismo tu delicia en Jehová, y Él te dará las peticiones de tu corazón”. Salmo 37:4.

El poner nuestra delicia en Jehová nos transforma y nos levanta por encima de los deseos carnales de nuestra naturaleza caída. La delicia en Jehová no tan sólo es dulce en sí, sino que endulza toda nuestra alma, hasta que los deseos del corazón vienen a ser tales que el Señor con seguridad puede prometer cumplirlos. ¿No es esa una delicia grande que amolda nuestros deseos hasta que son como los deseos de Dios?

Nuestra manera insensata de proceder es desear primero y después trabajar para conseguir lo que deseamos. No obramos conforme a la voluntad de Dios, que consiste en buscarle primeramente y después esperar que todas las cosas nos serán añadidas. Si nuestro corazón está lleno de Dios hasta que rebosa de delicia, entonces el Señor mismo se encargará de que no nos falte ningún bien. En vez de salir fuera en busca de la alegría, quedémonos con Dios y tomemos las aguas de nuestra propia fuente. Él puede hacer mucho más por nosotros que todos nuestros amigos. Es mejor contentarse con Dios que entristecerse deseando las trivialidades de este siglo y de los sentidos. Por un rato podremos tener contratiempos; pero si estos nos traen más cerca del Señor, debieran ser de grande estima, porque al fin nos asegurarán el cumplimiento de todos nuestros buenos deseos.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Renovando Tu Mente | El contrato ancestral




Lanzando flechas hacia el mundo - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 5

“Porque no tengo de contender para siempre, ni para siempre me he de enojar: pues decaería ante mí el espíritu y las almas que yo he criado”. 

Nuestro Padre Celestial no busca nuestra destrucción, sino nuestra instrucción. Su contención con nosotros tiene un propósito bienhechor hacia nosotros. No estará para siempre en contra nuestra. Pensamos que el Señor prolonga sus castigos, pero esto es porque tenemos poca paciencia. Para siempre es su misericordia, pero no así su contienda. La noche puede hacerse larga y pesada; pero al fin tiene que dar lugar al día alegre. Como la contienda es solamente por un tiempo, así el enojo que la causa es solamente por un pequeño momento. El Señor ama a sus escogidos demasiado bien para que siempre esté enojado con ellos.

Si Él nos tratara siempre como algunas veces lo hace, desmayaríamos del todo y bajaríamos sin esperanza hasta las puertas del sepulcro. ¡Ánimo, querido! El Señor pronto dejará su contienda. Sopórtala, porque el Señor te soportará. El que te crió, sabe cuán débil eres, y cuán poco puedes soportar. Él tratará con ternura lo que ha formado tan exquisitamente. Por lo tanto, no temas el sufrimiento presente, porque conduce a un futuro alegre. El que te hirió, te sanará; su enojo pequeño será seguido de misericordias grandes.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 4 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE 4

“Y dijo: Así ha dicho Jehová: Haced en este valle muchas acequias. Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia, y este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias, y vuestros ganados”. 

Tres ejércitos estaban muriendo de sed y el Señor intervino. Aunque no mandó nube ni lluvias, sin embargo les dio agua en abundancia. Él no depende de medios ordinarios, sino que sorprende a su pueblo con novedades de sabiduría y poder. Así vemos más de Dios de lo que los procesos ordinarios pudieran haber revelado. Aunque el Señor no aparezca a nuestro favor de la manera que esperamos, o deseamos, o suponemos, con todo de un modo o de otro Él proveerá para nosotros. Cuán bueno es mirar por encima de las cosas secundarias, para poder contemplar la faz del Gran Autor de todo.

¿Tenemos hoy gracia suficiente para hacer acequias en las cuales pueda correr la bendición divina? ¡Ay! Demasiado a menudo faltamos en mostrar una fe verdadera y práctica. Que en este día estemos esperando contestaciones a las oraciones. Como la niña que fue a una reunión en que se iba a orar por lluvia y llevó un paraguas; esperemos así nosotros verdaderamente y prácticamente que el Señor nos bendiga. 
Hagamos muchas acequias en el valle y esperemos verlas todas llenas.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 3 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE 3

“Aunque la visión tardará aún por tiempo, mas al fin hablará, y no mentirá: aunque se tardare, espéralo, que sin duda vendrá; no tardará”. 

Tal vez parece que la misericordia tarda; pero es cierta. El Señor en su sabiduría infalible ha ordenado el tiempo de la salida de su poder benigno, y el tiempo que Dios escoge es el mejor. Nosotros tenemos prisa; la visión de la bendición estimula nuestro deseo y aviva nuestro anhelo; pero el Señor vendrá a su tiempo señalado. Él nunca llega antes de su tiempo; ni nunca tarda.

Aquí se habla de la Palabra de Dios como viva, que hablará y vendrá. No es una letra muerta, como algunas veces somos tentados a temer cuando hemos esperado largo tiempo para su cumplimiento. La palabra viva viene del Dios vivo, y aunque parezca tardar, no es realmente así. No viene con retraso. Tengamos paciencia y pronto veremos la fidelidad del Señor. Ninguna promesa suya faltará; “y no mentirá”. Ninguna promesa suya se perderá en silencio; “al fin hablará”. ¡Qué palabras de consuelo hablará al oído del creyente! Ninguna promesa suya tendrá que ser renovada como un billete que no pudo ser pagado en el día debido: “No tardará”.

Ven, alma mía, ¿no puedes esperar por tu Dios? Reposa en Él, y estate tranquila en calma inefable.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 2 de noviembre de 2018

Estaba desnudo y me vestiste - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 2

“No quitará el bien a los que en integridad andan”. Salmo 84:11.

El Señor nos puede negar muchas cosas agradables, pero no nos quitará “el bien”. Él conoce lo que es bueno para nosotros. Algunas cosas son buenas indubitablemente, y estas podemos tenerlas con sólo pedirlas por medio de Jesucristo nuestro Señor.

La santidad es buena, y Él la obrará en nosotros gratuitamente. Con placer Él nos concederá la victoria sobre las malas inclinaciones, los genios fuertes y las malas costumbres, y no debiéramos quedar sin ella.

Él dará la certeza completa, y la comunión íntima con Él, la entrada a toda verdad, y la confianza que prevalece delante del trono de la gracia. Si no las tenemos es por falta de fe en recibir, y no por falta de voluntad en Dios para dar. Una calma, un estado de serenidad celestial, mucha paciencia y amor ferviente, todo esto nos lo dará si lo buscamos con santa diligencia.

Pero notad bien que tenemos que andar “en integridad”. No ha de haber propósitos contradictorios, ni proceder torcido; ni hipocresía ni engaño. Si andamos con enredos, Dios no puede favorecernos, porque eso sería premiar el pecado. El camino de la rectitud es el camino a la riqueza celestial, riqueza tan grande que incluye todo bien.
¡Qué promesa es esta para invocarla en la oración! Doblemos nuestras rodillas y oremos.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Impulsa los talentos de tus hijos - Nancy DeMoss de Wolgemuth



NOVIEMBRE 1

“Fiel es el que os ha llamado; el cual también lo hará”. 
1 Tesalonicenses5:24.

¿Qué hará? Nos santificará en todo. Mirad el versículo anterior. Él continuará la obra de purificación hasta que seamos perfectos. Para que “vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo”. No permitirá que abandonemos la gracia, ni que vengamos bajo el dominio del pecado. ¡Cuán grandes son estos favores! Bien podemos adorar al dador de dones tan inefables.

¿Quién hará esto? El Señor que nos ha llamado de las tinieblas a su luz admirable, de la muerte en pecado a la vida eterna en Cristo Jesús. Sólo Él puede hacer esto; tal perfección y tal preservación sólo pueden venir del Dios de toda gracia.

¿Por qué lo hará? Porque “es fiel”; fiel a su promesa de salvar al creyente; fiel a su Hijo, cuya recompensa es que su pueblo sea presentado sin mancha delante de Él; fiel a su obra que ha comenzado en nosotros por nuestra vocación eficaz. Los santos pueden confiar, no en su propia fidelidad, sino en la fidelidad de su Señor. Ven, alma mía, puedes empezar un mes oscuro con un gran banquete. Puede haber nieblas afuera, pero debiera haber luz del sol adentro.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.