Versículo para hoy:
lunes, 15 de octubre de 2018
OCTUBRE 15
“Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que
me come, él también vivirá por mí”. Juan 6:57.
Vivimos por la virtud de
nuestra unión con el Hijo de Dios. Como Dios y hombre Mediador, el Señor Jesús
vive por el Padre que le envió, y de la misma manera nosotros vivimos por el
Salvador que nos ha vivificado. El que nos ha dado la vida también la sostiene.
La vida es sustentada por el alimento. Tenemos que sustentar nuestra vida
espiritual con alimento espiritual, y ese alimento es el Señor Jesús. No es tan
sólo su vida, muerte, misterio, obra o palabra, sino Él mismo, comprendiendo
todo esto. Nos alimentamos de Jesús mismo.
Esto nos es presentado a
la vista en la Cena del Señor, pero gozamos actualmente de ello cuando
meditamos en el Señor, creemos en Él con fe viva, le recibimos con amor y le
asimilamos por el poder de su vida en nosotros. Sabemos lo que es alimentarnos
de Jesús, pero no podemos explicarlo o escribirlo. La mejor cosa es ponerlo en
práctica más y más. Nos ruega que comamos abundantemente, y será para nuestro
provecho infinito hacerlo así cuando Jesús es nuestra comida y bebida.
Señor, te doy gracias que
esto que es una necesidad de mi vida nueva, también es mi mayor delicia. Así,
en esta hora me alimento de ti.
domingo, 14 de octubre de 2018
OCTUBRE 14
“Cualquiera pues, que me confesare delante de los hombres, le confesaré yo
también delante de mi Padre, que está en los cielos”.
¡Preciosa promesa! Me es
un gran gozo confesar a mi Señor. Sean lo que fueren mis faltas, no me
avergüenzo de Jesús, ni temo declarar las doctrinas de su cruz. ¡Oh, Señor! No
he escondido tu justicia en mi corazón.
¡Cuán buena es la vista
que el versículo descubre delante de mí! Los amigos nos desamparan y los
enemigos triunfan, pero el Señor no negará a su siervo. Sin duda mi Señor me
reconocerá aun aquí, y me dará nuevas señales de su consideración benigna. Pero
vendrá un día cuando estaré delante del Padre. ¡Qué gozo es pensar que Jesús me
confesará entonces! Él dirá: “Este verdaderamente confió en mí, y estaba pronto
a ser vituperado por amor de mi nombre; por lo tanto le reconozco como mío”. El
otro día un hombre fue hecho caballero, y la reina le dio la insignia adornada
con piedras preciosas; ¿pero qué valor tienen tales honores? Será una honra que
sobrepuja a todas las honras cuando el Señor Jesús nos confiese en la presencia
de la Divina Majestad en los cielos. Que nunca tenga yo vergüenza de confesar a
mi Señor. Que nunca consienta yo en guardar un silencio cobarde o permita un
compromiso apocado. ¿Me avergonzaré de confesar a Aquél que ha prometido
reconocerme?
sábado, 13 de octubre de 2018
OCTUBRE 13
“Si se humillare mi pueblo, sobre los cuales mi nombre es invocado, y
oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos, entonces
yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré sus tierras”. 2
Crónicas 7:14.
Aunque llamados por el
nombre de Jehová, somos sin embargo, hombres y mujeres inconstantes. ¡Cuán
bueno es que el Dios nuestro esté tan pronto a perdonar! Siempre que pequemos
apresurémonos a presentarnos ante el propiciatorio de nuestro Dios, buscando el
perdón.
Tenemos que humillarnos.
¿No debiéramos ser humildes en vista de tanto amor? ¡Oh, Señor! Nos inclinamos
hasta el polvo delante de ti, y confesamos nuestra lastimosa ingratitud. ¡Oh,
la infamia del pecado! ¡Y es siete veces peor en los que han sido favorecidos
como nosotros!
Después tenemos que pedir
la misericordia, la limpieza y la redención del poder del pecado. ¡Oh, Señor! Escúchanos
ahora y no cierres tus oídos a nuestro clamor.
En esta oración tenemos
que buscar el rostro del Señor. Él nos ha dejado a causa de nuestras culpas, y
tenemos que rogarle que vuelva. ¡Oh Señor! Míranos en la persona de tu Hijo
Jesús y sé propicio a tus siervos.
Con esto debe ir el
apartado del mal; Dios no se puede volver hacia nosotros a menos que dejemos el
pecado.
Entonces tenemos la
triple promesa de que Él nos oirá, perdonará y sanará. Padre nuestro,
concédenos estas cosas ahora mismo, por amor de nuestro Señor Jesucristo.
viernes, 12 de octubre de 2018
OCTUBRE 12
“Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu simiente,
para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de
que tú vivas”. Deuteronomio 30:6.
Aquí leemos de la
circuncisión verdadera. Notad el autor de ella: “Jehová tu Dios”. Sólo Él puede
tratar eficazmente a nuestros corazones y quitar su carnalidad y contaminación.
Hacer que amemos a Dios con todo nuestro corazón y toda nuestra alma es un
milagro de la gracia que sólo el Espíritu Santo puede obrar. Tenemos que mirar
tan sólo al Señor para esto, y nunca estar satisfechos con menos que esto.
Notad dónde tiene lugar
esta circuncisión. No es de la carne, sino del espíritu. Es la marca esencial
del pacto de la gracia. El amor de Dios es la señal irrevocable de la simiente
escogida; por esta señal secreta, la elección de la gracia es afirmada al
creyente. Miremos que nuestra confianza no esté puesta en ningún rito exterior,
sino que estamos sellados en el corazón por la operación del Espíritu Santo.
Notad el resultado: “a
fin de que tú vivas”. La intención de la carne es muerte. Venciendo la carne
hallamos vida y paz. Si andamos conformes al Espíritu, viviremos. ¡Oh, que
Jehová nuestro Dios cumpla su obra benigna en nuestras naturalezas para que en
el sentido más completo y más alto podamos vivir para el Señor!
jueves, 11 de octubre de 2018
OCTUBRE 11
“Y yo los fortificaré en Jehová, y caminarán en su nombre, dice Jehová”.
Zacarías 10:12.
Este es un consuelo para
los santos que están enfermos. Han desmayado y temen que nunca se levantarán
del lecho de la duda y del temor; pero el gran Médico puede hacer desaparecer
la enfermedad y a la vez quitar la debilidad que ha resultado de ella. Esto lo
hará de la mejor manera posible, porque será “en Jehová”. Es mucho mejor que
nuestra confianza esté en Dios, que en nosotros mismos. Si está en Dios,
produce comunión; si en nosotros, causaría orgullo. En nosotros sería
tristemente limitada, pero en Dios no tiene límites.
Cuando se le da
fortaleza, el creyente la usa. Camina en el nombre del Señor. ¡Qué gozo es
pasearnos después de una enfermedad, y confortarnos en el Señor después de un
tiempo de abatimiento! El Señor permite a su pueblo caminar, y les da lugar
para ejercer esa libertad. Él nos hace caballeros: no somos esclavos que nunca
tienen descanso, ni ven nada, sino libres para viajar con comodidad por todas
partes de la tierra de Emmanuel.
Ven, alma mía, no estés
más enferma ni triste. Jesús te manda que te esfuerces, y que andes con tu Dios
en santa contemplación. Obedece su palabra de amor.
miércoles, 10 de octubre de 2018
OCTUBRE 10
“He dado una puerta abierta delante de ti, la cual ninguno puede cerrar”.
Apocalipsis 3:8.
Los santos que permanecen
fieles a la verdad de Dios tienen una puerta abierta delante de ellos. Alma
mía, tú has decidido vivir y morir por lo que el Señor ha revelado en su
Palabra, y por lo tanto delante de ti está esta puerta abierta.
Entraré por la puerta
abierta de la comunión con Dios. ¿Quién me la negará? Jesús ha borrado mis
pecados y me ha dado su justicia; por eso puedo entrar libremente. Señor, así
lo hago por tu gracia.
También tengo una puerta
abierta delante de mí para entrar en los misterios de la Palabra. Puedo entrar
en lo profundo de Dios. La Elección, la Unión con Cristo, el Segundo
Advenimiento, todos estos misterios están delante de mí, y puedo gozarme en
ellos. Ninguna promesa, ni ninguna doctrina ahora están cerradas para mí.
Una puerta abierta de
entrada está delante de mí en privado, y una puerta abierta de utilidad en
público. Dios me oirá; Dios se servirá de mí. Una puerta está abierta para mi
marcha adelante hacia la iglesia celestial, y para mi comunión diaria con los
santos aquí abajo. Algunos tal vez procurarán encerrarme, o prohibirme la
entrada, pero todo en vano.
Pronto veré la puerta
abierta en el cielo: la puerta de perla será mi camino de entrada, y entonces
entraré a mi Señor y mi Rey, y estaré con Dios eternamente.
martes, 9 de octubre de 2018
OCTUBRE 9
“Y pondrá el sacerdote de la sangre sobre los cuernos del altar del
perfume aromático, que está en el tabernáculo del testimonio, delante de Jehová”.
Levítico 4:7.
El altar del perfume es
el lugar donde los santos ofrecen sus oraciones y alabanzas; y nos agrada
pensar que ha sido rociado con la sangre del gran sacrificio. Esto es lo que
hace aceptable a Jehová todo nuestro culto: Él ve la sangre de su Hijo y por lo
tanto acepta nuestro homenaje.
Es bien que fijemos la
vista sobre la sangre de la única ofrenda por el pecado. El pecado se mezcla
aun con nuestras cosas santas, y nuestro mejor arrepentimiento, fe, oración y
acción de gracias no podrían ser aceptados por Dios si no fuese por el valor
del sacrificio expiatorio. Muchos hablan con desprecio de “la sangre”; pero
para nosotros es el fundamento del consuelo y la esperanza. Lo que está sobre
los cuernos del altar debiera estar delante de nuestros ojos de un modo
pronunciado cuando nos allegamos a Dios. La sangre nos da fuerza para orar y
por eso está sobre los cuernos del altar. Está “delante de Jehová”, y por eso
debe estar delante de nosotros. Está sobre el altar antes que traigamos el
perfume; está allí para santificar nuestras ofrendas y dones.
Venid, oremos con
confianza, ya que la víctima es ofrecida, su mérito ha sido invocado, la sangre
está dentro del velo y las oraciones de los creyentes tienen que ser agradables
al Señor.
lunes, 8 de octubre de 2018
OCTUBRE 8
“Nunca más te llamarán Desamparada”. Isaías 62:4.
Desamparada. Es una palabra
triste. Suena como cuando las campanas tocan a muerto. Es el recuerdo de las
penas más agudas, y la predicción de males espantosos. Un abismo de miseria se
abre en esa palabra “desamparada”. ¡Desamparado por uno que dio su palabra!
¡Desamparado por un amigo a quien hemos probado muchas veces y en quien hemos
confiado! ¡Desamparado por un pariente querido! ¡Desamparado por padre y madre!
¡Desamparado por todos! Esto sí que es pena, y sin embargo puede ser sufrida
con paciencia si el Señor nos recoge.
¿Pero qué debe ser
sentirse desamparado de Dios? Piensa en aquel grito el más amargo de todos: “Dios
mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” ¿Hemos gustado jamás en cualquier
grado el ajenjo y la hiel de ser desamparados en ese sentido? Si así ha sido,
roguemos a nuestro Señor que nos salve de una repetición de tan indecible
dolor. ¡Oh, que tal oscuridad no vuelva jamás! Unos dijeron con malicia a un
santo: “Dios lo ha dejado, perseguid y tomadle”. Pero eso siempre fue mentira.
El amoroso favor del Señor hará que nuestros crueles enemigos se coman sus
palabras, o a lo menos que guarden silencio.
Lo contrario de esto es
la palabra excelente “Hephzibah”, “porque el amor de Jehová será en ti”. Esto
cambia el lloro en danza. Los que soñaban que estaban desamparados oigan al
Señor decir: “No te desampararé, ni te dejaré”.
domingo, 7 de octubre de 2018
OCTUBRE 7
“Él va antes que vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo”. Marcos
16:7.
Donde Él señaló que iba a
encontrar a sus discípulos allí estaría Él a su tiempo. Jesús acude a su cita.
Si promete encontrarnos ante el trono de la gracia, o en el culto, o en las
ordenanzas, podemos estar seguros de que Él estará allí. Podemos ausentarnos
culpablemente del sitio de reunión señalado, pero Él nunca se ausenta. Él dice:
“Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos”;
no dice “allí estaré”, sino “allí estoy”.
Jesús siempre es el
primero para entrar en comunión. “Él va antes que vosotros”. Su corazón está
con su pueblo, Él se goza en ellos, nunca tarda para encontrarse con ellos. En
toda comunión Él va delante de nosotros.
Pero Él se revela a los
que le siguen: “Allí le veréis”. ¡Qué visión más gozosa! No nos importa dejar
de ver a los hombres más ilustres, pero verle a Él es estar lleno de gozo
y paz. Y le veremos, porque Él promete venir a los que creen en Él y
manifestarse a ellos. Podéis estar seguros de que así será, porque Él lo hace todo
según su palabra de promesa: “Como os dijo”. Tomad estas últimas palabras y
estad seguros que hasta el fin Él hará por vosotros “como os dijo”.
sábado, 6 de octubre de 2018
OCTUBRE 6
“Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará a toda
verdad”. Juan 16:13.
La verdad es como una
vasta gruta en la cual deseamos entrar, pero no podemos atravesarla solos. La
entrada es clara y brillante; pero si quisiéramos entrar más allá y explorar el
más recóndito de su interior necesitamos un guía o nos perderemos. El Santo
Espíritu, que conoce toda verdad perfectamente, es el guía designado de todos los
creyentes verdaderos y Él los conduce en la medida en que son capaces de ser
conducidos, de una cámara en otra, para que vean las cosas profundas de Dios y
su secreto les es allanado.
¡Qué promesa es esta para
un entendimiento humilde e investigador! Deseamos conocer la verdad y entrar en
ella. Tenemos conciencia de nuestra propia propensión a errar, y sentimos la
necesidad urgente de un guía. Nos regocijamos en que el Espíritu Santo ha
venido y mora entre nosotros. Él condesciende a servirnos de guía, y nosotros
aceptamos alegremente su dirección. Deseamos saber “toda verdad” para que no
seamos parciales y desequilibrados. No quisiéramos ser voluntariamente
ignorantes de ninguna parte de la revelación, no sea que por tal ignorancia
perdamos una bendición o incurramos en pecado. El Espíritu de Dios ha venido
para guiarnos en toda verdad; escuchemos con corazones obedientes sus palabras
y sigamos su dirección.
viernes, 5 de octubre de 2018
OCTUBRE 5
“Y será el residuo de Jacob en medio de muchos pueblos, como el rocío de
Jehová, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan varón, ni
aguardan a hijos de hombres”. Miqueas 5:7.
Si esta es la verdad
acerca del Israel literal, mucho más es la verdad en cuanto al Israel
espiritual, el pueblo creyente de Dios. Cuando los santos son lo que deben ser,
son una bendición incalculable para aquellos entre quienes están esparcidos.
Son como el rocío; porque
de una manera quieta y humilde refrescan a los que están a su alrededor.
Silenciosamente, pero eficazmente, ministran a la vida, al crecimiento y al
gozo de los que viven con ellos. Recién venidos del cielo, reluciendo como los
diamantes al sol, los hombres y mujeres buenos cuidan de los débiles y de los
insignificantes hasta que cada brizna de hierba tiene su propia gota de rocío.
Son pequeñas individualmente, es verdad, pero unidas, son del todo suficientes
para los propósitos de amor que el Señor cumple por medio de ellas. Las gotas
de rocío efectúan el refrigerio de inmensos campos. ¡Señor, haznos como el
rocío!
Las personas piadosas son
como las lluvias, que vienen por mandato de Dios sin permiso ni licencia del
hombre. Trabajan por Dios, deséenlo los hombres o no; no piden permiso humano,
como no lo pide la lluvia. Señor, haznos así intrépidos y libres en tu servicio
en donde quiera que nuestra suerte sea echada.
jueves, 4 de octubre de 2018
OCTUBRE 4
“Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos traeré a mí mismo”. Juan
12:32.
Venid, obreros del Evangelio,
cobrad ánimo. Teméis que no podéis atraer una congregación. Probad la
predicación de un Salvador, crucificado, resucitado y ascendido; porque esta es
la atracción más fuerte que jamás se ha manifestado entre los hombres. ¿Qué os
atrajo a Cristo sino Cristo? ¿Qué os atrae a Él sino su mismo ser bendito? Si
habéis sido atraídos a la religión por cualquiera otra cosa, pronto seréis
distraídos de ella; pero Jesús os ha retenido y os retendrá hasta el fin. ¿Por
qué entonces dudáis de su poder para atraer a otros? Id con el nombre de Jesús
a aquellos que hasta aquí han sido reacios y ved si esto no les atrae.
Ninguna suerte de hombres
está fuera del alcance de este poder atractivo. Viejos y jóvenes, ricos y
pobres, ignorantes y sabios, depravados o amables, todos los hombres sentirán
la fuerza atractiva. Jesús es el único imán. No pensemos en ningún otro. La
música no atraerá los hombres a Jesús, ni la elocuencia, ni la lógica, ni el
ceremonial, ni el ruido. El mismo Jesús tiene que atraer a todos a sí mismo; y
Jesús es enteramente poderoso para la obra en todos los casos. No seáis
tentados por las charlatanerías del día; como obreros en la obra del Señor,
trabajad en su propia manera y atraed con las cuerdas del Señor. Atraed a Cristo, y atraed por Cristo, porque entonces Cristo atraerá
por medio de vosotros.
miércoles, 3 de octubre de 2018
OCTUBRE 3
“Yo en justicia veré tu rostro; seré saciado cuando despertare a tu
semejanza”. Salmo 17:15.
La porción de otros
hombres llena sus cuerpos y enriquece a sus hijos, pero la porción del creyente
es de otra clase. Los hombres del mundo tienen su tesoro en este mundo, pero
los hombres del siglo venidero miran más arriba y más allá.
Nuestra posesión es
doble. Tenemos la presencia de Dios aquí, y su semejanza después. Aquí
vemos el rostro del Señor en justicia, porque somos justificados en Cristo
Jesús. ¡Oh, qué gozo el de ver el rostro de un Dios reconciliado! La gloria de
Dios en la faz de Jesucristo nos da el cielo aquí abajo y será para nosotros el
cielo de los cielos arriba.
Pero ver no es todo;
seremos cambiados en aquello que contemplamos. Dormiremos por un poco de
tiempo, y después despertaremos para encontrarnos como espejos que reflejan las
glorias de nuestro Señor. La fe ve a Dios con una mirada que transforma al que
la dirige. El corazón recibe la imagen de Jesús en sus propias profundidades,
hasta que el carácter de Jesús queda impreso sobre el alma. Esta es verdadera
satisfacción. Ver a Dios y ser semejantes a Él, ¿qué más puedo desear? La
confianza cierta de David se tornó aquí, por el Espíritu Santo, en una promesa
del Señor. La creo. La espero, Señor, concédemela. Amén.
martes, 2 de octubre de 2018
OCTUBRE 2
“Y José dijo a sus hermanos: Yo me muero; mas Dios ciertamente os visitará
y os hará subir de aquesta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a
Jacob”. Génesis 50:24.
José había sido la
providencia personificada para sus hermanos. Todos nuestros Josés mueren, y mil
consolaciones mueren con ellos. Egipto nunca fue lo mismo para Israel después
de la muerte de José, ni puede el mundo ser para algunos de nosotros lo que era
cuando nuestros seres queridos vivían.
¡Pero mirad cómo la
triste pena de aquella muerte fue aliviada! Tuvieron una promesa de que el Dios
vivo los visitaría. ¡Una visita de Jehová! ¡Qué favor! ¡Qué consolación! ¡Qué
cielo en la tierra! Oh, Señor, visítanos en este día aunque en verdad no somos
dignos de que entres debajo de nuestro techo.
Pero más les fue
prometido: el Señor los haría subir de la tierra. Encontrarían en Egipto una
acogida fría cuando José fue muerto; más aún, vendría a ser para ellos una casa
de siervos. Pero no iba a ser así para siempre; subirían de allí por una
liberación divina y marcharían a la tierra de promisión. No lloraremos aquí
para siempre. Seremos llamados al hogar en la gloria a juntarnos con nuestros
seres queridos. Por lo tanto, “consolaos los unos a los otros en estas
palabras”.
lunes, 1 de octubre de 2018
OCTUBRE 1
“Dio mantenimiento a los que le temen; para siempre se acordará de su
pacto”. Salmo 111:5.
Los que temen a Dios no
necesitan temer la pobreza. Durante todos estos años largos, el Señor siempre
ha hallado mantenimiento para sus propios hijos, si han estado en el desierto,
o al lado del arroyo de Querit, o en la cautividad, o en medio del hambre.
Hasta aquí el Señor nos ha dado nuestro pan cotidiano día tras día, y no
dudamos que seguirá alimentándonos hasta que no necesitemos más.
En cuanto a las bendiciones
más altas y mayores del pacto de gracia, Él nunca cesará de suplirlas como
nuestro caso requiere. Él se acuerda de que hizo el pacto, y nunca obra como si
se arrepintiera de haberlo hecho. Se acuerda de él cuando le provocamos a
destruirnos. Se acuerda de amarnos, de guardarnos y de consolarnos, así como se
ha comprometido a hacerlo. Se acuerda de cada jota y tilde de sus compromisos,
no dejando nunca caer en tierra ninguna de sus palabras.
Nosotros nos olvidamos
por desgracia de nuestro Dios, pero Él bondadosamente se acuerda de nosotros.
No puede olvidarse de su Hijo, que es el Fiador del Pacto, ni de su Espíritu
Santo, que eficazmente realiza el pacto, ni de su propia honra, que está
envuelta en el pacto. Así el fundamento de Dios está firme, y ningún creyente
perderá su herencia divina, que es suya por un pacto de sal.
SEPTIEMBRE 30
“Ensancha tu boca, y henchirla he”. Salmo 81:10.
¡Qué estímulo para orar!
Nuestras ideas humanas nos inducirían a pedir cosas pequeñas por ser tan poco
lo que merecemos; pero el Señor quiere que pidamos bendiciones grandes. La
oración debiera ser una cosa tan sencilla como abrir la boca; debiera ser una
expresión natural y espontánea. Cuando un hombre es fervoroso ensancha su boca,
y nuestro versículo nos invita a ser fervientes en nuestras suplicaciones.
Pero también significa
que podemos tener confianza con Dios y pedir muchas y grandes bendiciones de
sus manos. Lee todo el versículo, y observa el argumento: “Yo soy Jehová tu
Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto; ensancha tu boca, y henchirla
he”. Puesto que el Señor nos ha dado tanto, nos invita a pedir más, sí, y a
esperar más.
Mira cómo los pajarillos
en sus nidos parecen ser toda boca cuando la madre viene a alimentarles. Que
suceda lo mismo con nosotros. Que recibamos la gracia por todas las puertas.
Que la embebamos como una esponja embebe el agua en que está. Dios está pronto
para henchirnos con sólo que estemos prontos para ser henchidos. Que nuestras
necesidades nos hagan abrir nuestras bocas; que nuestra flaqueza nos haga abrir
nuestras bocas y desear con ansia; que nuestra alarma nos haga abrir nuestras
bocas con el grito de un niño. La boca abierta será henchida por el mismo
Señor. Que así sea con nosotros, ¡oh, Señor!, en este día.
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