Versículo para hoy:

martes, 23 de octubre de 2018

¿Es correcto buscar y abordar a los hombres? - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 23

“Luz está sembrada para el justo, y alegría para los rectos de corazón”. Salmo 97:11.

Muchas veces la rectitud cuesta cara al hombre que la sigue a toda costa, pero por fin paga sus propios gastos, y da una ganancia infinita. Una vida santa es como sembrar el grano: mucho se siembra y parece que está enterrado, para nunca más ser recogido. Nos equivocamos cuando esperamos una cosecha inmediata; pero el error es muy natural, porque parece ser imposible enterrar la luz. Sin embargo, la luz “está sembrada”, según dice el versículo. Está oculta: nadie la ve, está sembrada. Estamos seguros que un día se manifestará.

Estamos del todo ciertos que el Señor tiene cosecha para los sembradores de la luz, y la segarán cada uno por sí. Entonces se alegrarán. Gavillas de gozo por granos de luz. Sus corazones eran rectos delante del Señor, aunque los hombres no les dieron crédito de eso, más bien los censuraban: eran justos aunque los que estaban en derredor suyo les denunciaban como severos. Tenían que esperar, como los labradores esperan el precioso fruto de la tierra: pero la luz estaba sembrada para ellos, y alegría estaba preparada a su favor por el Señor de la siega.

¡Ánimo, hermanos! No tengamos prisa. Poseamos en paciencia nuestras almas, porque pronto nuestras almas poseerán luz y alegría.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 22 de octubre de 2018

Renovando Tu Mente | La redención de Noé




Confiando en que Dios trabaja tras bastidores - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 22

“Pues que Tú, Jehová Dios, lo has dicho, y con tu bendición será bendita la casa de tu siervo para siempre”. 2 Samuel 7:29.

Esta es una promesa que ha sido reclamada, y así nos da doble enseñanza. Todo lo que Dios ha hablado debiéramos recibirlo como verdad cierta, y después reclamarlo delante del trono.

¡Cuán bueno es citar lo que Dios ha hablado! ¡Cuán precioso es servirse de la palabra “Pues que” como David hace en este versículo!

Oramos no porque dudamos, sino porque creemos. La oración sin la fe no conviene a los hijos del Señor. No, Señor, no podemos dudar de Ti; estamos persuadidos de que toda palabra tuya tiene un fundamento firme para la esperanza más atrevida. Venimos a Ti diciendo: “Haz conforme has dicho”. Bendice la casa de tus siervos, sana a nuestros enfermos; salva a los que son indecisos; restaura a los que se extravían; confirma a los que viven en tu temor, Señor, danos alimento y vestido según tu Palabra. Prospera nuestras empresas; y especialmente prospera nuestros esfuerzos para que el evangelio sea conocido en nuestra vecindad. Haz que nuestros sirvientes sean tus siervos, y nuestros hijos tus hijos. Que la bendición pase a las generaciones futuras, y en tanto que algunos de nuestra raza permanezcan en la tierra, que sigan fieles a Ti. ¡Oh, Señor Dios! “Con tu bendición será bendita la casa de tu siervo para siempre”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 21 de octubre de 2018

OCTUBRE 21

“El pequeño será por mil, el menor por gente fuerte. Yo Jehová a su tiempo haré que esto sea presto”. Isaías 60:22.

El trabajo para el Señor muchas veces empieza en pequeña escala, y no es peor por eso. La flaqueza educa la fe acerca de Dios y trae gloria a su nombre. Apreciemos las promesas de crecimiento. El grano de mostaza es la más pequeña de todas las simientes y sin embargo se hace árbol, y vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas. Podemos empezar con uno, y ese “un pequeño”, y con todo, “será por mil”. El Señor es grande en multiplicar. ¡Cuántas veces decía a su siervo aislado: “Te multiplicaré”! Confiad en el Señor vosotros que sois pocos; porque Él estará en medio de vosotros si estáis consagrados en su nombre.

“El menor”. ¡Quién puede ser más despreciado a los ojos de los que toman cuenta de individuos y de fuerzas! Sin embargo, este es el núcleo de una nación grande. Al anochecer sale primero una estrella, pero pronto el cielo está cubierto de luces innumerables.

Y no pensemos que la esperanza del crecimiento es lejana, porque la promesa es: “Yo Jehová a su tiempo haré que esto sea presto”. No habrá precipitación prematura, como vemos algunas veces en reuniones sensacionales; será a su tiempo; sin embargo, no habrá tardanza. Cuando el Señor se apresura, su prontitud es gloriosa.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 20 de octubre de 2018

Niños mundanos: criar a los hijos para que estén en pero no sean del mundo - Tim Challies en español



OCTUBRE 20

“Él salvará a su pueblo de sus pecados”. Mateo 1:21.

Señor, sálvame de mis pecados. En tu nombre, Jesús, tengo confianza para orar. Sálvame de mis pecados pasados, para que la costumbre de cometerlos no me tenga cautivo. Sálvame de los pecados de mi temperamento, para que no sea esclavo de mis propias flaquezas. Sálvame de mis pecados que siempre están bajo mi vista para que no pierda mi horror de ellos. Sálvame de los pecados ocultos, de los cuales no me apercibo por falta de luz. Sálvame de pecados repentinos e inesperados, para que no resbale por el ímpetu de la tentación. Sálvame, Señor de todo pecado. Y que ninguna iniquidad se enseñoree de mí.

Sólo Tú puedes hacer esto. No puedo romper mis propias cadenas o matar a mis propios enemigos. Tú sabes lo que es la tentación, porque fuiste tentado. Tú sabes lo que es el pecado, porque llevaste su peso. Sabes cómo socorrerme en mi hora de conflicto. Me puedes salvar de pecar, y puedes salvarme cuando he pecado. Tu mismo nombre encierra la promesa de que así lo harás, y te ruego que en este día cumplas la profecía. Que no ceda yo al mal humor, al orgullo, al desaliento o a ninguna clase de pecado; sino sálvame para una vida de santidad, para que el nombre de Jesús sea glorificado en mí abundantemente.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 19 de octubre de 2018

La soltería y la abnegación - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 19

“Te castigaré con juicio”. Jeremías 30:11.

Si no fuésemos castigados sería una señal fatal: demostraría que el Señor había dicho: “Es dado a ídolos; déjalo”. Dios haga que nunca sea tal nuestra porción. La prosperidad continua debe causar temor y temblor. A los que Dios ama tiernamente, Él los reprende y castiga; y permite a los que no estima, engordarse sin temor, como bueyes para el matadero. Es por amor por lo que nuestro Padre Celestial castiga a sus hijos.

Sin embargo, fíjate en que la corrección es con cuenta: Él da su amor sin medida, pero castigo con cuenta. Como bajo la ley el israelita no podía recibir más que cuarenta azotes menos uno, lo cual aseguraba una cuenta exacta y un sufrimiento limitado, así sucede con cada miembro afligido de la casa de la fe: cada azote está contado. Es a la medida de la sabiduría, de la simpatía y del amor a la que se ajusta nuestro castigo. Lejos sea de nosotros rebelarnos en contra de decretos tan divinos. Señor, si Tú estás midiendo las gotas amargas de mi vaso, me toca a mí tomarlo de tu mano alegremente, y beberlo según tu mandato diciendo: “Sea hecha tu voluntad”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 18 de octubre de 2018

Elige la fidelidad - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 18

“Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán”. Salmos 126:5.

Tiempos de llanto son propios para la siembra; no queremos que la tierra esté demasiado dura. El grano mojado con las lágrimas de solicitud sincera brotará antes. Las lágrimas saladas de la oración darán un gusto al grano bueno que lo preservará del gusano: la verdad hablada con una sinceridad solemne tiene doble vida. En vez de cesar de sembrar porque estamos llorando, redoblemos nuestros esfuerzos porque el tiempo es tan propicio.

Nuestro grano celestial no podía ser sembrado debidamente con risa. La tristeza y la ansiedad profunda acerca de las almas de otros, son más propias que la ligereza para acompañar a la enseñanza piadosa. Hemos oído de hombres que salieron a la guerra con corazones alegres, pero fueron vencidos; y generalmente es así con los que siembran de la misma manera.

Ven entonces, alma mía, siembra con lágrimas porque tienes la promesa de una cosecha gozosa. Segarás. Tú mismo verás algún resultado de tu labor. Esto vendrá en tan grande medida que te dará una alegría que no hubieras tenido con una cosecha pobre, seca y escasa. Cuando tus ojos están turbios con lágrimas plateadas, piensa en el trigo dorado. Lleva con gusto el trabajo y los contratiempos; porque la cosecha te recompensará ampliamente.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

Amistad en el matrimonio - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 17

“El que teme el mandamiento, será recompensado”. Proverbios 13:13.

El temor respetuoso de la Palabra de Dios es grandemente despreciado. Los hombres piensan que son más sabios que la Palabra del Señor y la juzgan. “Pero yo no hice así, a causa del temor de Dios”. Aceptamos el Libro inspirado como infalible, y mostramos nuestra estima por nuestra obediencia. No tenemos temor de la Palabra, sino un temor filial. No tememos sus castigos porque tememos sus mandamientos.

Este santo temor del mandamiento produce el descanso de la humildad, que es mucho más dulce que el atrevimiento del orgullo. Nos viene a ser un guía en nuestros pasos; un freno cuando vamos cuesta abajo y un estímulo cuando vamos hacia arriba. Guardados del mal, y guiados en justicia por nuestra reverencia al mandamiento, alcanzamos una conciencia tranquila, que es un manantial de gozo; una exención de responsabilidad que es como vida de entre los muertos; y una certeza de que estamos agradando a Dios, que es el cielo sobre la tierra. Los impíos pueden poner en ridículo nuestro profundo respeto para la Palabra del Señor; ¿pero qué importa? El premio de la soberana vocación es suficiente consolación para nosotros. Las recompensas de la obediencia nos hacen despreciar los desprecios de los burladores.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 16 de octubre de 2018

6 maneras de arruinar a tus hijos - Jeff Robinson



Una intervención - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 16

“Porque yo vivo, y vosotros también viviréis”. Juan 14:19.

Jesús hace que la vida que los creyentes tienen en Él sea tan segura como la suya. Tan seguramente como vive la cabeza, vivirán los miembros. Si Jesús no ha resucitado de los muertos, entonces estamos muertos en nuestros pecados; pero puesto que Él ha resucitado, todos los creyentes han resucitado en Él. Su muerte ha quitado nuestras transgresiones y desatado los lazos que nos tenían bajo la sentencia de muerte. Su resurrección prueba nuestra justificación; somos absueltos, y la misericordia dice: “Jehová ha remitido tu pecado: no morirás”.

Jesús hace que la vida de su pueblo sea tan eterna como la suya. ¿Cómo pueden morir mientras que Él vive, siendo que son una cosa en Él? Como Él ya no muere y la muerte no tiene más dominio sobre Él, así ellos no volverán más a los sepulcros de sus antiguos pecados, sino que vivirán para el Señor en novedad de vida. ¡Oh creyente! Cuando estés en grande tentación y temas que un día caerás bajo la mano del enemigo, que esto te reanime. Tú nunca perderás la vida espiritual, porque está escondida con Cristo en Dios. No dudas de la inmortalidad del Señor; por lo tanto no pienses que te dejará morir, estando como estás unido con Él. La razón a favor de tu vida, es su vida, por eso no puedes temer; así que descansa en el Señor viviente.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 15 de octubre de 2018

Renovando Tu Mente | Un diluvio de maldad




Fortaleza en la rendición - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 15

“Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí”. Juan 6:57.

Vivimos por la virtud de nuestra unión con el Hijo de Dios. Como Dios y hombre Mediador, el Señor Jesús vive por el Padre que le envió, y de la misma manera nosotros vivimos por el Salvador que nos ha vivificado. El que nos ha dado la vida también la sostiene. La vida es sustentada por el alimento. Tenemos que sustentar nuestra vida espiritual con alimento espiritual, y ese alimento es el Señor Jesús. No es tan sólo su vida, muerte, misterio, obra o palabra, sino Él mismo, comprendiendo todo esto. Nos alimentamos de Jesús mismo.

Esto nos es presentado a la vista en la Cena del Señor, pero gozamos actualmente de ello cuando meditamos en el Señor, creemos en Él con fe viva, le recibimos con amor y le asimilamos por el poder de su vida en nosotros. Sabemos lo que es alimentarnos de Jesús, pero no podemos explicarlo o escribirlo. La mejor cosa es ponerlo en práctica más y más. Nos ruega que comamos abundantemente, y será para nuestro provecho infinito hacerlo así cuando Jesús es nuestra comida y bebida.

Señor, te doy gracias que esto que es una necesidad de mi vida nueva, también es mi mayor delicia. Así, en esta hora me alimento de ti.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 14 de octubre de 2018

OCTUBRE 14

“Cualquiera pues, que me confesare delante de los hombres, le confesaré yo también delante de mi Padre, que está en los cielos”.

¡Preciosa promesa! Me es un gran gozo confesar a mi Señor. Sean lo que fueren mis faltas, no me avergüenzo de Jesús, ni temo declarar las doctrinas de su cruz. ¡Oh, Señor! No he escondido tu justicia en mi corazón.

¡Cuán buena es la vista que el versículo descubre delante de mí! Los amigos nos desamparan y los enemigos triunfan, pero el Señor no negará a su siervo. Sin duda mi Señor me reconocerá aun aquí, y me dará nuevas señales de su consideración benigna. Pero vendrá un día cuando estaré delante del Padre. ¡Qué gozo es pensar que Jesús me confesará entonces! Él dirá: “Este verdaderamente confió en mí, y estaba pronto a ser vituperado por amor de mi nombre; por lo tanto le reconozco como mío”. El otro día un hombre fue hecho caballero, y la reina le dio la insignia adornada con piedras preciosas; ¿pero qué valor tienen tales honores? Será una honra que sobrepuja a todas las honras cuando el Señor Jesús nos confiese en la presencia de la Divina Majestad en los cielos. Que nunca tenga yo vergüenza de confesar a mi Señor. Que nunca consienta yo en guardar un silencio cobarde o permita un compromiso apocado. ¿Me avergonzaré de confesar a Aquél que ha prometido reconocerme?

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 13 de octubre de 2018

OCTUBRE 13

“Si se humillare mi pueblo, sobre los cuales mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré sus tierras”. 2 Crónicas 7:14.

Aunque llamados por el nombre de Jehová, somos sin embargo, hombres y mujeres inconstantes. ¡Cuán bueno es que el Dios nuestro esté tan pronto a perdonar! Siempre que pequemos apresurémonos a presentarnos ante el propiciatorio de nuestro Dios, buscando el perdón.

Tenemos que humillarnos. ¿No debiéramos ser humildes en vista de tanto amor? ¡Oh, Señor! Nos inclinamos hasta el polvo delante de ti, y confesamos nuestra lastimosa ingratitud. ¡Oh, la infamia del pecado! ¡Y es siete veces peor en los que han sido favorecidos como nosotros!

Después tenemos que pedir la misericordia, la limpieza y la redención del poder del pecado. ¡Oh, Señor! Escúchanos ahora y no cierres tus oídos a nuestro clamor.
En esta oración tenemos que buscar el rostro del Señor. Él nos ha dejado a causa de nuestras culpas, y tenemos que rogarle que vuelva. ¡Oh Señor! Míranos en la persona de tu Hijo Jesús y sé propicio a tus siervos.

Con esto debe ir el apartado del mal; Dios no se puede volver hacia nosotros a menos que dejemos el pecado.

Entonces tenemos la triple promesa de que Él nos oirá, perdonará y sanará. Padre nuestro, concédenos estas cosas ahora mismo, por amor de nuestro Señor Jesucristo.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 12 de octubre de 2018

Pequeñas decisiones - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 12

“Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu simiente, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que tú vivas”. Deuteronomio 30:6.

Aquí leemos de la circuncisión verdadera. Notad el autor de ella: “Jehová tu Dios”. Sólo Él puede tratar eficazmente a nuestros corazones y quitar su carnalidad y contaminación. Hacer que amemos a Dios con todo nuestro corazón y toda nuestra alma es un milagro de la gracia que sólo el Espíritu Santo puede obrar. Tenemos que mirar tan sólo al Señor para esto, y nunca estar satisfechos con menos que esto.

Notad dónde tiene lugar esta circuncisión. No es de la carne, sino del espíritu. Es la marca esencial del pacto de la gracia. El amor de Dios es la señal irrevocable de la simiente escogida; por esta señal secreta, la elección de la gracia es afirmada al creyente. Miremos que nuestra confianza no esté puesta en ningún rito exterior, sino que estamos sellados en el corazón por la operación del Espíritu Santo.

Notad el resultado: “a fin de que tú vivas”. La intención de la carne es muerte. Venciendo la carne hallamos vida y paz. Si andamos conformes al Espíritu, viviremos. ¡Oh, que Jehová nuestro Dios cumpla su obra benigna en nuestras naturalezas para que en el sentido más completo y más alto podamos vivir para el Señor!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 11 de octubre de 2018

Viendo a tu esposo por primera vez - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 11

“Y yo los fortificaré en Jehová, y caminarán en su nombre, dice Jehová”. Zacarías 10:12.

Este es un consuelo para los santos que están enfermos. Han desmayado y temen que nunca se levantarán del lecho de la duda y del temor; pero el gran Médico puede hacer desaparecer la enfermedad y a la vez quitar la debilidad que ha resultado de ella. Esto lo hará de la mejor manera posible, porque será “en Jehová”. Es mucho mejor que nuestra confianza esté en Dios, que en nosotros mismos. Si está en Dios, produce comunión; si en nosotros, causaría orgullo. En nosotros sería tristemente limitada, pero en Dios no tiene límites.

Cuando se le da fortaleza, el creyente la usa. Camina en el nombre del Señor. ¡Qué gozo es pasearnos después de una enfermedad, y confortarnos en el Señor después de un tiempo de abatimiento! El Señor permite a su pueblo caminar, y les da lugar para ejercer esa libertad. Él nos hace caballeros: no somos esclavos que nunca tienen descanso, ni ven nada, sino libres para viajar con comodidad por todas partes de la tierra de Emmanuel.

Ven, alma mía, no estés más enferma ni triste. Jesús te manda que te esfuerces, y que andes con tu Dios en santa contemplación. Obedece su palabra de amor.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Cómo la amargura puede conducir a la impureza - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 10

“He dado una puerta abierta delante de ti, la cual ninguno puede cerrar”. Apocalipsis 3:8.

Los santos que permanecen fieles a la verdad de Dios tienen una puerta abierta delante de ellos. Alma mía, tú has decidido vivir y morir por lo que el Señor ha revelado en su Palabra, y por lo tanto delante de ti está esta puerta abierta.

Entraré por la puerta abierta de la comunión con Dios. ¿Quién me la negará? Jesús ha borrado mis pecados y me ha dado su justicia; por eso puedo entrar libremente. Señor, así lo hago por tu gracia.

También tengo una puerta abierta delante de mí para entrar en los misterios de la Palabra. Puedo entrar en lo profundo de Dios. La Elección, la Unión con Cristo, el Segundo Advenimiento, todos estos misterios están delante de mí, y puedo gozarme en ellos. Ninguna promesa, ni ninguna doctrina ahora están cerradas para mí.

Una puerta abierta de entrada está delante de mí en privado, y una puerta abierta de utilidad en público. Dios me oirá; Dios se servirá de mí. Una puerta está abierta para mi marcha adelante hacia la iglesia celestial, y para mi comunión diaria con los santos aquí abajo. Algunos tal vez procurarán encerrarme, o prohibirme la entrada, pero todo en vano.

Pronto veré la puerta abierta en el cielo: la puerta de perla será mi camino de entrada, y entonces entraré a mi Señor y mi Rey, y estaré con Dios eternamente.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.