Versículo para hoy:

viernes, 19 de octubre de 2018

OCTUBRE 19

“Te castigaré con juicio”. Jeremías 30:11.

Si no fuésemos castigados sería una señal fatal: demostraría que el Señor había dicho: “Es dado a ídolos; déjalo”. Dios haga que nunca sea tal nuestra porción. La prosperidad continua debe causar temor y temblor. A los que Dios ama tiernamente, Él los reprende y castiga; y permite a los que no estima, engordarse sin temor, como bueyes para el matadero. Es por amor por lo que nuestro Padre Celestial castiga a sus hijos.

Sin embargo, fíjate en que la corrección es con cuenta: Él da su amor sin medida, pero castigo con cuenta. Como bajo la ley el israelita no podía recibir más que cuarenta azotes menos uno, lo cual aseguraba una cuenta exacta y un sufrimiento limitado, así sucede con cada miembro afligido de la casa de la fe: cada azote está contado. Es a la medida de la sabiduría, de la simpatía y del amor a la que se ajusta nuestro castigo. Lejos sea de nosotros rebelarnos en contra de decretos tan divinos. Señor, si Tú estás midiendo las gotas amargas de mi vaso, me toca a mí tomarlo de tu mano alegremente, y beberlo según tu mandato diciendo: “Sea hecha tu voluntad”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 18 de octubre de 2018

Elige la fidelidad - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 18

“Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán”. Salmos 126:5.

Tiempos de llanto son propios para la siembra; no queremos que la tierra esté demasiado dura. El grano mojado con las lágrimas de solicitud sincera brotará antes. Las lágrimas saladas de la oración darán un gusto al grano bueno que lo preservará del gusano: la verdad hablada con una sinceridad solemne tiene doble vida. En vez de cesar de sembrar porque estamos llorando, redoblemos nuestros esfuerzos porque el tiempo es tan propicio.

Nuestro grano celestial no podía ser sembrado debidamente con risa. La tristeza y la ansiedad profunda acerca de las almas de otros, son más propias que la ligereza para acompañar a la enseñanza piadosa. Hemos oído de hombres que salieron a la guerra con corazones alegres, pero fueron vencidos; y generalmente es así con los que siembran de la misma manera.

Ven entonces, alma mía, siembra con lágrimas porque tienes la promesa de una cosecha gozosa. Segarás. Tú mismo verás algún resultado de tu labor. Esto vendrá en tan grande medida que te dará una alegría que no hubieras tenido con una cosecha pobre, seca y escasa. Cuando tus ojos están turbios con lágrimas plateadas, piensa en el trigo dorado. Lleva con gusto el trabajo y los contratiempos; porque la cosecha te recompensará ampliamente.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

Amistad en el matrimonio - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 17

“El que teme el mandamiento, será recompensado”. Proverbios 13:13.

El temor respetuoso de la Palabra de Dios es grandemente despreciado. Los hombres piensan que son más sabios que la Palabra del Señor y la juzgan. “Pero yo no hice así, a causa del temor de Dios”. Aceptamos el Libro inspirado como infalible, y mostramos nuestra estima por nuestra obediencia. No tenemos temor de la Palabra, sino un temor filial. No tememos sus castigos porque tememos sus mandamientos.

Este santo temor del mandamiento produce el descanso de la humildad, que es mucho más dulce que el atrevimiento del orgullo. Nos viene a ser un guía en nuestros pasos; un freno cuando vamos cuesta abajo y un estímulo cuando vamos hacia arriba. Guardados del mal, y guiados en justicia por nuestra reverencia al mandamiento, alcanzamos una conciencia tranquila, que es un manantial de gozo; una exención de responsabilidad que es como vida de entre los muertos; y una certeza de que estamos agradando a Dios, que es el cielo sobre la tierra. Los impíos pueden poner en ridículo nuestro profundo respeto para la Palabra del Señor; ¿pero qué importa? El premio de la soberana vocación es suficiente consolación para nosotros. Las recompensas de la obediencia nos hacen despreciar los desprecios de los burladores.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 16 de octubre de 2018

6 maneras de arruinar a tus hijos - Jeff Robinson



Una intervención - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 16

“Porque yo vivo, y vosotros también viviréis”. Juan 14:19.

Jesús hace que la vida que los creyentes tienen en Él sea tan segura como la suya. Tan seguramente como vive la cabeza, vivirán los miembros. Si Jesús no ha resucitado de los muertos, entonces estamos muertos en nuestros pecados; pero puesto que Él ha resucitado, todos los creyentes han resucitado en Él. Su muerte ha quitado nuestras transgresiones y desatado los lazos que nos tenían bajo la sentencia de muerte. Su resurrección prueba nuestra justificación; somos absueltos, y la misericordia dice: “Jehová ha remitido tu pecado: no morirás”.

Jesús hace que la vida de su pueblo sea tan eterna como la suya. ¿Cómo pueden morir mientras que Él vive, siendo que son una cosa en Él? Como Él ya no muere y la muerte no tiene más dominio sobre Él, así ellos no volverán más a los sepulcros de sus antiguos pecados, sino que vivirán para el Señor en novedad de vida. ¡Oh creyente! Cuando estés en grande tentación y temas que un día caerás bajo la mano del enemigo, que esto te reanime. Tú nunca perderás la vida espiritual, porque está escondida con Cristo en Dios. No dudas de la inmortalidad del Señor; por lo tanto no pienses que te dejará morir, estando como estás unido con Él. La razón a favor de tu vida, es su vida, por eso no puedes temer; así que descansa en el Señor viviente.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 15 de octubre de 2018

Renovando Tu Mente | Un diluvio de maldad




Fortaleza en la rendición - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 15

“Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí”. Juan 6:57.

Vivimos por la virtud de nuestra unión con el Hijo de Dios. Como Dios y hombre Mediador, el Señor Jesús vive por el Padre que le envió, y de la misma manera nosotros vivimos por el Salvador que nos ha vivificado. El que nos ha dado la vida también la sostiene. La vida es sustentada por el alimento. Tenemos que sustentar nuestra vida espiritual con alimento espiritual, y ese alimento es el Señor Jesús. No es tan sólo su vida, muerte, misterio, obra o palabra, sino Él mismo, comprendiendo todo esto. Nos alimentamos de Jesús mismo.

Esto nos es presentado a la vista en la Cena del Señor, pero gozamos actualmente de ello cuando meditamos en el Señor, creemos en Él con fe viva, le recibimos con amor y le asimilamos por el poder de su vida en nosotros. Sabemos lo que es alimentarnos de Jesús, pero no podemos explicarlo o escribirlo. La mejor cosa es ponerlo en práctica más y más. Nos ruega que comamos abundantemente, y será para nuestro provecho infinito hacerlo así cuando Jesús es nuestra comida y bebida.

Señor, te doy gracias que esto que es una necesidad de mi vida nueva, también es mi mayor delicia. Así, en esta hora me alimento de ti.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 14 de octubre de 2018

OCTUBRE 14

“Cualquiera pues, que me confesare delante de los hombres, le confesaré yo también delante de mi Padre, que está en los cielos”.

¡Preciosa promesa! Me es un gran gozo confesar a mi Señor. Sean lo que fueren mis faltas, no me avergüenzo de Jesús, ni temo declarar las doctrinas de su cruz. ¡Oh, Señor! No he escondido tu justicia en mi corazón.

¡Cuán buena es la vista que el versículo descubre delante de mí! Los amigos nos desamparan y los enemigos triunfan, pero el Señor no negará a su siervo. Sin duda mi Señor me reconocerá aun aquí, y me dará nuevas señales de su consideración benigna. Pero vendrá un día cuando estaré delante del Padre. ¡Qué gozo es pensar que Jesús me confesará entonces! Él dirá: “Este verdaderamente confió en mí, y estaba pronto a ser vituperado por amor de mi nombre; por lo tanto le reconozco como mío”. El otro día un hombre fue hecho caballero, y la reina le dio la insignia adornada con piedras preciosas; ¿pero qué valor tienen tales honores? Será una honra que sobrepuja a todas las honras cuando el Señor Jesús nos confiese en la presencia de la Divina Majestad en los cielos. Que nunca tenga yo vergüenza de confesar a mi Señor. Que nunca consienta yo en guardar un silencio cobarde o permita un compromiso apocado. ¿Me avergonzaré de confesar a Aquél que ha prometido reconocerme?

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 13 de octubre de 2018

OCTUBRE 13

“Si se humillare mi pueblo, sobre los cuales mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré sus tierras”. 2 Crónicas 7:14.

Aunque llamados por el nombre de Jehová, somos sin embargo, hombres y mujeres inconstantes. ¡Cuán bueno es que el Dios nuestro esté tan pronto a perdonar! Siempre que pequemos apresurémonos a presentarnos ante el propiciatorio de nuestro Dios, buscando el perdón.

Tenemos que humillarnos. ¿No debiéramos ser humildes en vista de tanto amor? ¡Oh, Señor! Nos inclinamos hasta el polvo delante de ti, y confesamos nuestra lastimosa ingratitud. ¡Oh, la infamia del pecado! ¡Y es siete veces peor en los que han sido favorecidos como nosotros!

Después tenemos que pedir la misericordia, la limpieza y la redención del poder del pecado. ¡Oh, Señor! Escúchanos ahora y no cierres tus oídos a nuestro clamor.
En esta oración tenemos que buscar el rostro del Señor. Él nos ha dejado a causa de nuestras culpas, y tenemos que rogarle que vuelva. ¡Oh Señor! Míranos en la persona de tu Hijo Jesús y sé propicio a tus siervos.

Con esto debe ir el apartado del mal; Dios no se puede volver hacia nosotros a menos que dejemos el pecado.

Entonces tenemos la triple promesa de que Él nos oirá, perdonará y sanará. Padre nuestro, concédenos estas cosas ahora mismo, por amor de nuestro Señor Jesucristo.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 12 de octubre de 2018

Pequeñas decisiones - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 12

“Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu simiente, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que tú vivas”. Deuteronomio 30:6.

Aquí leemos de la circuncisión verdadera. Notad el autor de ella: “Jehová tu Dios”. Sólo Él puede tratar eficazmente a nuestros corazones y quitar su carnalidad y contaminación. Hacer que amemos a Dios con todo nuestro corazón y toda nuestra alma es un milagro de la gracia que sólo el Espíritu Santo puede obrar. Tenemos que mirar tan sólo al Señor para esto, y nunca estar satisfechos con menos que esto.

Notad dónde tiene lugar esta circuncisión. No es de la carne, sino del espíritu. Es la marca esencial del pacto de la gracia. El amor de Dios es la señal irrevocable de la simiente escogida; por esta señal secreta, la elección de la gracia es afirmada al creyente. Miremos que nuestra confianza no esté puesta en ningún rito exterior, sino que estamos sellados en el corazón por la operación del Espíritu Santo.

Notad el resultado: “a fin de que tú vivas”. La intención de la carne es muerte. Venciendo la carne hallamos vida y paz. Si andamos conformes al Espíritu, viviremos. ¡Oh, que Jehová nuestro Dios cumpla su obra benigna en nuestras naturalezas para que en el sentido más completo y más alto podamos vivir para el Señor!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 11 de octubre de 2018

Viendo a tu esposo por primera vez - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 11

“Y yo los fortificaré en Jehová, y caminarán en su nombre, dice Jehová”. Zacarías 10:12.

Este es un consuelo para los santos que están enfermos. Han desmayado y temen que nunca se levantarán del lecho de la duda y del temor; pero el gran Médico puede hacer desaparecer la enfermedad y a la vez quitar la debilidad que ha resultado de ella. Esto lo hará de la mejor manera posible, porque será “en Jehová”. Es mucho mejor que nuestra confianza esté en Dios, que en nosotros mismos. Si está en Dios, produce comunión; si en nosotros, causaría orgullo. En nosotros sería tristemente limitada, pero en Dios no tiene límites.

Cuando se le da fortaleza, el creyente la usa. Camina en el nombre del Señor. ¡Qué gozo es pasearnos después de una enfermedad, y confortarnos en el Señor después de un tiempo de abatimiento! El Señor permite a su pueblo caminar, y les da lugar para ejercer esa libertad. Él nos hace caballeros: no somos esclavos que nunca tienen descanso, ni ven nada, sino libres para viajar con comodidad por todas partes de la tierra de Emmanuel.

Ven, alma mía, no estés más enferma ni triste. Jesús te manda que te esfuerces, y que andes con tu Dios en santa contemplación. Obedece su palabra de amor.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Cómo la amargura puede conducir a la impureza - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 10

“He dado una puerta abierta delante de ti, la cual ninguno puede cerrar”. Apocalipsis 3:8.

Los santos que permanecen fieles a la verdad de Dios tienen una puerta abierta delante de ellos. Alma mía, tú has decidido vivir y morir por lo que el Señor ha revelado en su Palabra, y por lo tanto delante de ti está esta puerta abierta.

Entraré por la puerta abierta de la comunión con Dios. ¿Quién me la negará? Jesús ha borrado mis pecados y me ha dado su justicia; por eso puedo entrar libremente. Señor, así lo hago por tu gracia.

También tengo una puerta abierta delante de mí para entrar en los misterios de la Palabra. Puedo entrar en lo profundo de Dios. La Elección, la Unión con Cristo, el Segundo Advenimiento, todos estos misterios están delante de mí, y puedo gozarme en ellos. Ninguna promesa, ni ninguna doctrina ahora están cerradas para mí.

Una puerta abierta de entrada está delante de mí en privado, y una puerta abierta de utilidad en público. Dios me oirá; Dios se servirá de mí. Una puerta está abierta para mi marcha adelante hacia la iglesia celestial, y para mi comunión diaria con los santos aquí abajo. Algunos tal vez procurarán encerrarme, o prohibirme la entrada, pero todo en vano.

Pronto veré la puerta abierta en el cielo: la puerta de perla será mi camino de entrada, y entonces entraré a mi Señor y mi Rey, y estaré con Dios eternamente.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 9 de octubre de 2018

Renovando Tu Mente | El primer anuncio del evangelio




¿Es el amor más que sentimientos? - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 9

“Y pondrá el sacerdote de la sangre sobre los cuernos del altar del perfume aromático, que está en el tabernáculo del testimonio, delante de Jehová”. Levítico 4:7.

El altar del perfume es el lugar donde los santos ofrecen sus oraciones y alabanzas; y nos agrada pensar que ha sido rociado con la sangre del gran sacrificio. Esto es lo que hace aceptable a Jehová todo nuestro culto: Él ve la sangre de su Hijo y por lo tanto acepta nuestro homenaje.

Es bien que fijemos la vista sobre la sangre de la única ofrenda por el pecado. El pecado se mezcla aun con nuestras cosas santas, y nuestro mejor arrepentimiento, fe, oración y acción de gracias no podrían ser aceptados por Dios si no fuese por el valor del sacrificio expiatorio. Muchos hablan con desprecio de “la sangre”; pero para nosotros es el fundamento del consuelo y la esperanza. Lo que está sobre los cuernos del altar debiera estar delante de nuestros ojos de un modo pronunciado cuando nos allegamos a Dios. La sangre nos da fuerza para orar y por eso está sobre los cuernos del altar. Está “delante de Jehová”, y por eso debe estar delante de nosotros. Está sobre el altar antes que traigamos el perfume; está allí para santificar nuestras ofrendas y dones.

Venid, oremos con confianza, ya que la víctima es ofrecida, su mérito ha sido invocado, la sangre está dentro del velo y las oraciones de los creyentes tienen que ser agradables al Señor.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 8 de octubre de 2018

Quebrantamiento en el matrimonio - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 8

“Nunca más te llamarán Desamparada”. Isaías 62:4.

Desamparada. Es una palabra triste. Suena como cuando las campanas tocan a muerto. Es el recuerdo de las penas más agudas, y la predicción de males espantosos. Un abismo de miseria se abre en esa palabra “desamparada”. ¡Desamparado por uno que dio su palabra! ¡Desamparado por un amigo a quien hemos probado muchas veces y en quien hemos confiado! ¡Desamparado por un pariente querido! ¡Desamparado por padre y madre! ¡Desamparado por todos! Esto sí que es pena, y sin embargo puede ser sufrida con paciencia si el Señor nos recoge.

¿Pero qué debe ser sentirse desamparado de Dios? Piensa en aquel grito el más amargo de todos: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” ¿Hemos gustado jamás en cualquier grado el ajenjo y la hiel de ser desamparados en ese sentido? Si así ha sido, roguemos a nuestro Señor que nos salve de una repetición de tan indecible dolor. ¡Oh, que tal oscuridad no vuelva jamás! Unos dijeron con malicia a un santo: “Dios lo ha dejado, perseguid y tomadle”. Pero eso siempre fue mentira. El amoroso favor del Señor hará que nuestros crueles enemigos se coman sus palabras, o a lo menos que guarden silencio.

Lo contrario de esto es la palabra excelente “Hephzibah”, “porque el amor de Jehová será en ti”. Esto cambia el lloro en danza. Los que soñaban que estaban desamparados oigan al Señor decir: “No te desampararé, ni te dejaré”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 7 de octubre de 2018

OCTUBRE 7

“Él va antes que vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo”. Marcos 16:7.

Donde Él señaló que iba a encontrar a sus discípulos allí estaría Él a su tiempo. Jesús acude a su cita. Si promete encontrarnos ante el trono de la gracia, o en el culto, o en las ordenanzas, podemos estar seguros de que Él estará allí. Podemos ausentarnos culpablemente del sitio de reunión señalado, pero Él nunca se ausenta. Él dice: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos”; no dice “allí estaré”, sino “allí estoy”.

Jesús siempre es el primero para entrar en comunión. “Él va antes que vosotros”. Su corazón está con su pueblo, Él se goza en ellos, nunca tarda para encontrarse con ellos. En toda comunión Él va delante de nosotros.

Pero Él se revela a los que le siguen: “Allí le veréis”. ¡Qué visión más gozosa! No nos importa dejar de ver a los hombres más ilustres, pero verle a Él es estar lleno de gozo y paz. Y le veremos, porque Él promete venir a los que creen en Él y manifestarse a ellos. Podéis estar seguros de que así será, porque Él lo hace todo según su palabra de promesa: “Como os dijo”. Tomad estas últimas palabras y estad seguros que hasta el fin Él hará por vosotros “como os dijo”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 6 de octubre de 2018

OCTUBRE 6

“Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad”. Juan 16:13.

La verdad es como una vasta gruta en la cual deseamos entrar, pero no podemos atravesarla solos. La entrada es clara y brillante; pero si quisiéramos entrar más allá y explorar el más recóndito de su interior necesitamos un guía o nos perderemos. El Santo Espíritu, que conoce toda verdad perfectamente, es el guía designado de todos los creyentes verdaderos y Él los conduce en la medida en que son capaces de ser conducidos, de una cámara en otra, para que vean las cosas profundas de Dios y su secreto les es allanado.

¡Qué promesa es esta para un entendimiento humilde e investigador! Deseamos conocer la verdad y entrar en ella. Tenemos conciencia de nuestra propia propensión a errar, y sentimos la necesidad urgente de un guía. Nos regocijamos en que el Espíritu Santo ha venido y mora entre nosotros. Él condesciende a servirnos de guía, y nosotros aceptamos alegremente su dirección. Deseamos saber “toda verdad” para que no seamos parciales y desequilibrados. No quisiéramos ser voluntariamente ignorantes de ninguna parte de la revelación, no sea que por tal ignorancia perdamos una bendición o incurramos en pecado. El Espíritu de Dios ha venido para guiarnos en toda verdad; escuchemos con corazones obedientes sus palabras y sigamos su dirección.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 5 de octubre de 2018

El aliento desde la perspectiva de un pastor - Nancy DeMoss de Wolgemuth

https://www.avivanuestroscorazones.com/radio/aviva-nuestros-corazones/el-aliento-desde-la-perspectiva-de-un-pastor-2/


OCTUBRE 5

“Y será el residuo de Jacob en medio de muchos pueblos, como el rocío de Jehová, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan varón, ni aguardan a hijos de hombres”. Miqueas 5:7.

Si esta es la verdad acerca del Israel literal, mucho más es la verdad en cuanto al Israel espiritual, el pueblo creyente de Dios. Cuando los santos son lo que deben ser, son una bendición incalculable para aquellos entre quienes están esparcidos.

Son como el rocío; porque de una manera quieta y humilde refrescan a los que están a su alrededor. Silenciosamente, pero eficazmente, ministran a la vida, al crecimiento y al gozo de los que viven con ellos. Recién venidos del cielo, reluciendo como los diamantes al sol, los hombres y mujeres buenos cuidan de los débiles y de los insignificantes hasta que cada brizna de hierba tiene su propia gota de rocío. Son pequeñas individualmente, es verdad, pero unidas, son del todo suficientes para los propósitos de amor que el Señor cumple por medio de ellas. Las gotas de rocío efectúan el refrigerio de inmensos campos. ¡Señor, haznos como el rocío!

Las personas piadosas son como las lluvias, que vienen por mandato de Dios sin permiso ni licencia del hombre. Trabajan por Dios, deséenlo los hombres o no; no piden permiso humano, como no lo pide la lluvia. Señor, haznos así intrépidos y libres en tu servicio en donde quiera que nuestra suerte sea echada.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 4 de octubre de 2018

Cómo alentar a tu pastor - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 4

“Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos traeré a mí mismo”. Juan 12:32.

Venid, obreros del Evangelio, cobrad ánimo. Teméis que no podéis atraer una congregación. Probad la predicación de un Salvador, crucificado, resucitado y ascendido; porque esta es la atracción más fuerte que jamás se ha manifestado entre los hombres. ¿Qué os atrajo a Cristo sino Cristo? ¿Qué os atrae a Él sino su mismo ser bendito? Si habéis sido atraídos a la religión por cualquiera otra cosa, pronto seréis distraídos de ella; pero Jesús os ha retenido y os retendrá hasta el fin. ¿Por qué entonces dudáis de su poder para atraer a otros? Id con el nombre de Jesús a aquellos que hasta aquí han sido reacios y ved si esto no les atrae.

Ninguna suerte de hombres está fuera del alcance de este poder atractivo. Viejos y jóvenes, ricos y pobres, ignorantes y sabios, depravados o amables, todos los hombres sentirán la fuerza atractiva. Jesús es el único imán. No pensemos en ningún otro. La música no atraerá los hombres a Jesús, ni la elocuencia, ni la lógica, ni el ceremonial, ni el ruido. El mismo Jesús tiene que atraer a todos a sí mismo; y Jesús es enteramente poderoso para la obra en todos los casos. No seáis tentados por las charlatanerías del día; como obreros en la obra del Señor, trabajad en su propia manera y atraed con las cuerdas del Señor. Atraed a Cristo, y atraed por Cristo, porque entonces Cristo atraerá por medio de vosotros.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.