Versículo para hoy:

viernes, 4 de marzo de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 4

“Embriagarse han de la grosura de tu casa”. Salmo 36:8.

LA reina de Saba se sorprendió de la suntuosidad de la mesa de Salomón. Quedóse enajenada al ver la provisión para un solo día y se maravilló igualmente de la cantidad de siervos que comían de la mesa real. Pero, ¿qué es esto en relación con la hospitalidad del Dios de la gracia? Diez millares de miles de su pueblo son alimentados diariamente. Hambrientos y sedientos van al banquete con mucho apetito, pero ninguno sale insatisfecho; pues hay suficiente para cada uno, para todos y para siempre. Aunque la multitud que se alimenta en la mesa de Jehová es incontable como las estrellas del cielo, sin embargo cada uno tiene su porción de comida. Piensa cuánta gracia un santo necesita, tanta que ninguno, excepto el Infinito, podría suplir siquiera por un día. Pero el Señor extiende su mesa no para uno, sino para muchos; no por día, sino por muchos años; y no sólo por muchos años, sino por generación y generación. Observa el rico festín del cual habla el texto; los huéspedes en el banquete de la misericordia quedan satisfechos; más aún, “abundantemente satisfechos”, y no con comida común, sino con grosura de la casa de Dios; y ese banquete es garantizado a todos los hijos de los hombres que pongan su confianza bajo las sombras de las alas de Jehová. Pensaba una vez que si pudiese conseguir una reducida vianda en la puerta trasera de la gracia de Dios, me daría por satisfecho, como la mujer que dijo: “Los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus señores”. Pero hallé que ningún hijo de Dios fue jamás servido con migajas y sobras. Como Mephiboseth, todos ellos comieron de la mesa del rey. En cuanto a la gracia, todos tenemos la ración de Benjamín; tenemos diez veces más de lo que podíamos esperar; y aunque nuestras necesidades son grandes, frecuentemente nos admiramos de la maravillosa abundancia de gracia que Dios nos da experimentalmente para gozar.

Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 3 de marzo de 2016

¿Eres una pared o una puerta? - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 3

“Vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma”. Mateo 3:16.

COMO el Espíritu de Dios descendía sobre el Señor Jesús, la cabeza, así también, en su medida, desciende sobre los miembros del cuerpo místico. Su descendimiento viene a nosotros en la misma manera que vino sobre nuestro Señor. Hay frecuentemente una singular rapidez en cuanto a esto. Siempre tenemos conciencia que somos impelidos hacia delante, hacia el cielo, más allá de lo que esperamos. Sin embargo, no hay nada de la premura de la prisa terrenal, porque las alas de la paloma son suaves como veloces. La quietud parece esencial para muchas operaciones espirituales; el Señor está en la voz apacible y, como el rocío, su gracia desciende en silencio. La paloma fue siempre el preferido tipo de la pureza, y el Espíritu Santo es la santidad misma. Donde él mora, todo lo que es puro y amable y de buen nombre abunda y el pecado y la impureza desaparecen. La paz reina también donde la Santa Paloma viene con poder; ella lleva la rama de oliva que muestra que las aguas de la ira divina disminuyen. Benignidad es un seguro resultado del poder transformador de la Sagrada Paloma. Los corazones tocados por su benigno influjo son mansos y humildes desde ahora y para siempre. Sigue la sencillez, como cosa natural. Las águilas y los cuervos pueden cazar sus presas; la tórtola soporta el mal pero no lo devuelve. Debemos ser sencillos como palomas. La paloma es una imagen apropiada del amor, pues el arrullo de la tórtola está lleno de afecto. Así también el alma visitada por el Espíritu abunda en amor a Dios, en amor a los hermanos y en amor a los pecadores y, sobre todo, en amor a Jesús. El movimiento del Espíritu de Dios sobre la faz de las aguas, primero produjo orden y vida, y en nuestros corazones produjo y alentó nueva vida y luz. Bendito Espíritu, como descansaste sobre nuestro querido Redentor, reposa también sobre nosotros desde hoy y para siempre.

Charles Haddon Spurgeon.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Edifica tu hogar - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 2

“A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, es dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el Evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo”. Efesios 3:8.

EL apóstol Pablo consideraba un gran privilegio el que le fuese permitido predicar el Evangelio. El no consideraba su llamamiento como un trabajo penoso, sino que lo cumplía con mucho gozo. Sin embargo, aunque Pablo se sentía agradecido por su ministerio, lo humillaba el éxito que en él había obtenido. Cuanto más lleno esté un barco más profundamente se hunde en las aguas. Los holgazanes pueden tener un concepto muy elevado de sus habilidades, porque ellas no son sometidas a prueba; pero el trabajador diligente pronto se da cuenta de su debilidad. Si ansías humildad, intenta una obra difícil; si deseas conocer tu nulidad, emprende algo grande por Jesús. Si quieres sentir cuán impotente eres aparte del vivo Dios, intenta, especialmente, la gran obra de proclamar las inescrutables riquezas de Cristo, y conocerás como nunca antes, qué débil e indigna cosa eres tú. Aunque el apóstol conoce y confiesa así su debilidad, nunca estuvo perplejo en cuanto al tema de su ministerio. Desde su primero hasta su último sermón, Pablo predicó a Cristo y nada más que a Cristo. Levantó la cruz y ensalzó al Hijo de Dios que derramó su sangre en ella. Sigue su ejemplo en todos tus esfuerzos personales por difundir las buenas nuevas de salvación, y haz que “Cristo y éste crucificado” sea tu permanente tema. El cristiano debiera ser igual a las hermosas flores de primavera, las cuales, cuando el sol alumbra, abren sus áureas corolas e inclinan sus cabezas. Así el cristiano debiera sentir el dulce influjo de Jesús: Jesús debe ser el sol del cristiano y él debe ser la flor que se rinde al Sol de Justicia. ¡Oh, hablar sólo de Cristo!, éste es el tema que es “simiente para el que siembra y pan para el que come”. Este es el carbón encendido para los labios del que habla y la llave maestra para el corazón del que oye.

Charles Haddon Spurgeon.

martes, 1 de marzo de 2016

CONFERENCIA POR SU CAUSA 2012: EL DIOS QUE ADORAMOS -

Una vida centrada en Dios - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 1

“Él es precioso”. 1 Pedro 2:7.

COMO todos los ríos entran en la mar, así todos los placeres se concentran en nuestro Amado. Los fulgores de sus ojos sobrepasan a los del sol. La belleza de su rostro es superior a la de las más selectas flores. Ninguna fragancia iguala al hálito de su boca. Las gemas de las minas y las perlas de la mar son sin valor cuando se comparan con su preciosura. Pedro nos dice que Jesús es precioso, pero él no dijo ni podía decir cuán precioso es; tampoco podríamos nosotros calcular el valor del inefable don de Dios. Las palabras no pueden explicar cuán precioso es Jesús para su pueblo, ni decir plenamente cuán indispensable es él para la satisfacción y felicidad del mismo. Creyente, ¿no has experimentado mucha hambre, aun en medio de la abundancia, si Jesús estuvo ausente? El sol alumbraba, pero, como Cristo estaba oculto, todo el mundo fue oscuro para ti; o era de noche, pero al ponerse la brillante Estrella de la Mañana, ninguna otra estrella dio siquiera un rayo de luz. ¡Qué espantoso desierto es este mundo sin el Señor! Si se oculta de nosotros, se marchitan las flores de nuestro jardín; nuestros frutos más sabrosos se pudren; los pájaros interrumpen sus cantos y una tempestad derriba nuestras esperanzas. Todas las lámparas de la tierra no podrían producir un día de luz si el sol de Justicia se eclipsara. El es el alma de nuestra alma, la luz de nuestra luz y la vida de nuestra vida. Querido lector, ¿qué harías en el mundo sin él, en medio de las tentaciones y cuidados? ¿Qué harías sin él, en la mañana, cuando despiertas y ves delante el combate del día? ¿Qué harías en la noche cuando llegas al hogar desalentado y cansado, si no hubiese una puerta de comunión entre tú y Cristo? ¡Bendito sea su nombre! El no nos dejará probar nuestra suerte sin él, pues Jesús nunca olvida a los suyos. Sin embargo, que el pensamiento de “qué sería la vida sin él”, realce su preciosura.

Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 29 de febrero de 2016

Él es Dios, nosotras no - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS - FEBRERO 29

"Y nosotros hemos recibido... el Espíritu que es de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado". 1 Corintios 2:12.

QUERIDO lector, ¿has recibido el espíritu que es de Dios, formado por el Espíritu Santo en tu alma? La necesidad de la obra del Espíritu Santo en el corazón puede ser vista claramente en este hecho: que todo lo que haya sido hecho por Dios el Padre y por Dios el Hijo será inefectivo en nosotros a menos que el Espíritu revele estas cosas a nuestras almas. ¿Qué efecto tiene la doctrina de la elección sobre algún hombre hasta que el Espíritu de Dios no entre en él? La elección es una letra muerta en mi conciencia hasta que el Espíritu de Dios me llame de las tinieblas a su luz admirable. Entonces, por medio de mi llamamiento veo mi elección y, al conocer que he sido llamado por Dios, conozco que he sido elegido en el propósito eterno. Dios el Padre hizo un pacto con el Señor Jesucristo, pero de nada nos sirve ese pacto hasta que el Espíritu Santo nos traiga sus bendiciones y abra nuestros corazones para recibirlas. Las bendiciones cuelgan del clavo: Cristo Jesús, pero siendo nosotros bajos de estatura, no podemos alcanzarlas. El Espíritu de Dios las baja y nos las entrega y llegan a ser realmente nuestras. Las bendiciones del pacto son en sí mismas iguales al maná en los cielos, lejos del alcance humano, pero el Espíritu de Dios abre las ventanas de los cielos y esparce el pan vivo en los campos del Israel espiritual. La consumada obra de Cristo es como el vino guardado en la cuba; a causa de la incredulidad no podemos ni sacarlo ni beberlo. El Espíritu Santo hunde nuestro vaso en ese precioso vino y entonces bebemos; pero sin el Espíritu estamos tan muertos en pecado como si el Padre nunca nos hubiera elegido y el Hijo nunca nos hubiera comprado con su sangre. El Espíritu Santo es absolutamente necesario para nuestro bienestar. Vayamos a él con amor y temblemos ante el pensamiento de contristarlo.

Charles H. Spurgeon.

domingo, 28 de febrero de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – FEBRERO 28

“La tinaja de harina no escaseó, ni menguó la botija de aceite, conforme a la palabra de Jehová que había dicho por Elías”. 1 Reyes 17:16.

MIRA la fidelidad del amor divino. Tú ves que esta mujer tenía necesidades diarias. Ella tenía que procurar alimento para sí y para su hijo en tiempo de hambre, y, ahora, se había agregado el profeta Elías. Pero, aunque la necesidad era triple, la provisión de alimento no mermaba, pues ella tenía una provisión permanente. Cada día sacaba harina de la tinaja y siempre permanecía igual. Tú, querido lector, tienes necesidades diarias, y, por el hecho de ser estas tan frecuentes, estás propenso a temer que la tinaja de harina un día se vaciará y la botija de aceite se secará. Ten la certidumbre que, de acuerdo con la Palabra de Dios, esto no acontecerá. Cada día, aunque traiga su afán, traerá también su ayuda, y aunque vivieras más que Matusalén y tus necesidades llegaran a ser tantas como la arena que está a la orilla de la mar, la gracia y la misericordia perdurarán a través de todas tus necesidades y nunca tendrás una necesidad real. Por tres largos años, en los días de esta viuda, los cielos nunca vieron una nube, y las estrellas nunca lloraron una santa lágrima de rocío sobre la tierra maldecida. Hambre, desolación y muerte hicieron de la tierra un yermo desierto, pero esta mujer nunca sufrió hambre, sino vivió en la abundancia, llena de gozo. Así acontecerá contigo. Tú verás perecer la esperanza del pecador porque él confía en su fuerza natural; verás desmoronarse la confianza del fariseo, porque él cimenta su esperanza sobre la arena; verás aun tus propios planes marchitarse y secarse; pero tú, tú mismo hallarás que tu lugar de defensa es esta promesa: “Se te dará pan y tus aguas serán ciertas”. Es mejor que tengas a Dios como tu guarda, que el Banco de Inglaterra como tu posesión. Puedes agotar las riquezas de las Indias, pero las infinitas riquezas de Dios nunca quedarán exhaustas.

Charles Haddon Spurgeon.

sábado, 27 de febrero de 2016

LA DECADENCIA ESPIRITUAL - Pr. Sugel Michelén

LECTURAS VESPERTINAS – FEBRERO 27

“Sus salidas son desde el principio, desde los días del siglo”. Miqueas 5:2.

EL Señor Jesús tuvo salidas para su pueblo como su representante delante del trono, mucho antes de que este tuviese existencia. Fue “desde los días del siglo” que Jesús firmó el pacto con su Padre que lo comprometía a pagar sangre por sangre, sufrimiento por sufrimiento, agonía por agonía y muerte por muerte a favor de su pueblo. Fue “desde los días del siglo” que él se dio a sí mismo sin proferir palabra, para que desde la cabeza hasta los pies sudase grandes gotas de sangre, para que fuese escupido, herido, burlado y quebrantado bajo los dolores de la muerte. Sus salidas como nuestro fiador fueron desde la eternidad. ¡Detente, alma mía, y admírate! Tú tuviste salidas en la persona de Jesús “desde los días del siglo”. Cristo te amó no sólo cuando naciste en el mundo, sino que su delicia fue con los hijos de los hombres antes de que estos existiesen. El pensó en ellos a menudo. De eternidad a eternidad puso en ellos su afecto. ¡Qué!, alma mía, tanto tiempo estuvo él ocupado en tu salvación, ¿y ahora no la cumplirá? Ha salido él desde la eternidad para salvarme, ¿y ahora me dejará perder? ¡Qué!, me ha llevado en sus manos como preciosa joya, ¿y ahora me dejará escurrir entre sus dedos? Me eligió antes que salieran los montes o se cavaran los canales del abismo, ¿y ahora me rechazará? ¡Imposible! Estoy seguro que no me habría amado tanto si no hubiese sido un inmutable Amador. Si él pudiese cansarse de mí, se hubiera cansado hace mucho tiempo. Si no me hubiese amado con un amor tan profundo como el infierno y tan fuerte como la muerte, hace mucho que se habría apartado de mí. ¡Oh! gozo sobre todos los gozos saber que soy su eterna e inalienable herencia, dada a él por su Padre. El perdurable amor será la almohada para mi cabeza esta noche.

Charles Haddon Spurgeon.

viernes, 26 de febrero de 2016

Una ilustración de contentamiento - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – FEBRERO 26

“Si la lepra hubiere cubierto toda su carne, dará por limpio al llagado”.  Levítico 13:13.

ESTE reglamento parece muy extraño, sin embargo hay en él mucha sabiduría, pues la eliminación de la enfermedad demostraba que la constitución era sana. Nos será útil esta tarde ver la lección típica de una reglamentación tan singular. Nosotros también somos leprosos y podemos leer la ley del leproso como aplicable a nosotros. Cuando un hombre se ve enteramente perdido y arruinado, cubierto con la contaminación del pecado, lleno de corrupción; cuando renuncia a toda justicia propia y se confiesa culpable delante del Señor, entonces está limpio por la sangre de Jesús y por la gracia de Dios. La verdadera lepra es el pecado oculto, no sentido e inconfesado; pero cuando el pecado es visto y sentido, ha recibido su golpe mortal, y el Señor mira con ojos de misericordia al alma afligida por él. Nada es más mortífero que la justicia propia ni más lleno de esperanza que la contrición. Tenemos que confesar que no somos “nada sino pecado”, pues ninguna otra confesión contendrá toda la verdad. Si el Espíritu Santo obra en nosotros convenciéndonos de pecado, no tendremos dificultad de reconocer esto, pues brotará espontáneamente de nuestros labios. ¡Qué aliento depara este texto a los pecadores bien despiertos! ¡La misma circunstancia que tan penosamente los desalienta se transforma aquí en señal y síntoma de un estado lleno de esperanza! Uno debe estar desnudo antes de vestirse. Cavar los cimientos es lo primero que se hace en una edificación, y un completo sentido de pecado es una de las primeras obras de gracia realizadas en el corazón. ¡Oh!, tú, pobre pecador-leproso, que no tienes ni una parte sana, toma aliento de este texto y ven a Jesús tal como estás.
Tal como soy de pecador
Sin más confianza que tu amor,
Ya que me llamas, acudí,
Cordero de Dios, heme aquí.

Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 25 de febrero de 2016

Un corazón confiado y libre de egoísmo - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – FEBRERO 25

“Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová á Tarsis, y descendió a Joppe”. Jonás 1:3.

EN lugar de ir a Nínive para predicar la Palabra, como Dios se lo había mandado, Jonás no sintió placer por la obra y se fue a Joppe para huir de ella. Hay ocasiones cuando los siervos de Dios evaden el deber. Pero, ¿cuál es la consecuencia? ¿Qué perdió Jonás con su conducta? Perdió la presencia y el confortable goce del amor de Dios. Cuando servimos al Señor Jesús como los creyentes deben hacerlo, nuestro Dios está con nosotros; y aunque tengamos al mundo entero en contra nuestra, ¿qué nos importa? Pero cuando retrocedemos y buscamos nuestras propias conveniencias, nos hallamos en la mar sin piloto. Entonces podemos lamentar largamente y gemir diciendo: “¡Oh, Dios mío!, ¿adónde te has ido?, ¿cómo puedo yo ser tan necio para apartarme de tu servicio y, de este modo, perder todo el brillante esplendor de tu rostro? Este es un precio demasiado elevado. Permíteme volver a serte fiel para que pueda regocijarme en tu presencia”. En segundo lugar, Jonás perdió toda su tranquilidad. El pecado destruye pronto el bienestar del creyente. El pecado es el árbol venenoso cuyas hojas destilan gotas mortíferas que matan la vida de gozo y paz. Jonás perdió todo aquello de lo cual podía sacar aliento para su vida. No podía decir: “Señor, hallo dificultades en el cumplimiento de mi deber: ayúdame”. Jonás estaba cosechando lo que sembró. Cristiano, no imites a Jonás, a no ser que desees que todas las ondas y las olas pasen sobre tu cabeza. Tú hallarás, al fin y al cabo, que es más duro rehuir la obra y la voluntad de Dios que cumplirla. Jonás perdió su tiempo, pues, por fin, tuvo que ir a Tarsis. Es duro contender con Dios; rindámonos a él enseguida.

Charles Haddon Spurgeon.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Los resultados del descontento - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – FEBRERO 24

“Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén?... Y Jehová respondió buenas palabras, palabras consolatorias a aquel ángel”. Zacarías 1:12-13.


¡QUÉ amable respuesta a una ansiosa pregunta! ¡Oh! Sión, hay buenas cosas guardadas para ti. Tu hora de parto pronto pasará; tus hijos nacerán; tu cautividad terminará. Soporta pacientemente por un tiempo la disciplina y aun bajo las tinieblas confía en Dios, pues su amor arde por ti. Dios ama a la Iglesia con un amor demasiado profundo para la comprensión humana; él la ama de todo corazón. Por lo tanto, sus hijos deben estar alegres. No puede estar lejos de la prosperidad aquella Iglesia a la cual Dios dirige “buenas palabras, palabras consolatorias”. Cuáles son estas palabras consolatorias, el profeta lo dice a continuación: “Celé a Jerusalén y a Sión con gran celo”. El Señor ama tanto a su Iglesia que no puede permitir que vaya tras de otros; y cuando ha caído en ese mal, no puede verla sufrir mucho ni muy severamente. No permitirá que sus enemigos la aflijan; está disgustado con ellos porque aumentan su miseria. Cuando más parece que Dios abandona a su Iglesia, más afectuoso se muestra su corazón para con ella. La historia nos demuestra que cuando Dios usa una vara para castigar a sus siervos, siempre la rompe después, como si abominara la vara que causó dolor a sus hijos. El siente más que su pueblo las heridas. “Como el padre se compadece de los hijos se compadece Jehová de los que le temen”. Dios no nos olvida porque nos haya herido; sus golpes no son evidencia de falta de amor. Si esto es verdad con respecto a su Iglesia colectivamente, lo es necesariamente también de cada miembro individualmente. Puedes temer que Dios te haya pasado por alto, pero no es así. El que cuenta las estrellas, y las llama por nombre no olvidará a sus propios hijos. El conoce tu situación tan perfectamente como si tú fueras el único ser que él creó, o el único santo al que amó. Acércate a él y queda en paz.

Charles Haddon Spurgeon.

martes, 23 de febrero de 2016

Los Puritanos y la Consejería. :: Iglesia Puritana Reformada en Argentina



RESUMEN GENERAL
Los escritos de los Puritanos constituyen un rico manantial de ayuda a la consejería bíblica porque:
(1) Estaban comprometidos con la autoridad funcional de la Escritura; la Biblia era el manual por excelencia para resolver todos los problemas del corazón.
(2) Desarrollaron un sistema de diagnóstico sofisticado y sensible para problemas personales, distinguiendo entre una variedad de causas físicas, espirituales, temperamentales y demoníacas.
(3) Desarrollaron balance notable en sus terapias porque no se apoyaron en ninguna "teoría de la personalidad" individual que no fuera las enseñanzas bíblicas sobre el corazón.
(4) Fueron realistas sobre las dificultades de la vida cristiana, en particular conflictos relacionados con pecado remanente persistente.
(5) Su enfoque no era solo conducta sino motivos y deseos subyacentes. El hombre es adorador, los problemas derivan de una "imaginación pecaminosa" o de la creación de ídolos.
(6) Consideraban que el remedio espiritual esencial era creer en el evangelio, usado tanto para arrepentimiento como para el desarrollo de un adecuado entendimiento propio. IR AL ARTÍCULO COMPLETO.


Fuente: Tim Keller. CCEF http://www.ccef.org/puritan-resources-biblical-counseling Tim Keller is pastor of Redeemer Presbyterian Church in New York City.
This article appeared in The Journal of Pastoral Practice Volume 9, Number 3, 1988.
© 1988, 2010 - The Christian Counseling and Educational Foundation


Leer más: http://puritanos-en-argentina.webnode.com.ar/news/los-puritanos-y-la-consejeria-/

Tú puedes cultivar el contentamiento en el corazón - Nancy Leigh DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – FEBRERO 23

“Sígueme, tomando tu cruz”. Marcos 10:21.

TÚ no conoces la forma de tu propia cruz, aunque la incredulidad es un carpintero maestro en la fabricación de cruces. Tampoco se te permite elegir tu propia cruz, aunque a la voluntad propia de buena gana le gustaría ser señora y dueña. Tu cruz es preparada y te es asignada por el amor divino y tú tienes que aceptarla con gozo. Tienes que tomar tu cruz como tu escogido distintivo y como tu carga y no estar cavilando en ella. Esta noche Jesús te ordena someter tus hombros a su fácil yugo. No des coces contra la cruz con mal genio, ni la pisotees con vanagloria, ni caigas sobre ella en desesperación, ni huyas de ella con temor, sino tómala como verdadero seguidor de Jesús. Jesús llevó la cruz. El señaló el camino en la senda del dolor. Sin duda no podrías desear un guía mejor. Y si Jesús lleva una cruz, ¿qué carga más noble podrías desear? La Vía Crucis es el camino de la seguridad; no temas andar por sus espinosos senderos.
Amado, la cruz no está hecha de plumas o forrada con terciopelo, sino es pesada y rústica para los hombres desobedientes. Sin embargo, no es una cruz de hierro, aunque tus temores te la hayan presentado así. Es, más bien, una cruz de madera, y cualquier hombre la puede llevar, pues el Varón de Dolores la llevó. Toma tu cruz y, por el poder del Espíritu de Dios, pronto la amarás de tal forma que, como Moisés, no cambiarás el vituperio de Cristo por los tesoros de Egipto. Recuerda que Jesús llevó la cruz, y ella te resultará liviana; recuerda que a la cruz pronto seguirá la corona, y el pensamiento del próximo peso de gloria aliviará grandemente el presente peso de la tribulación. Que el Señor te ayude, esta noche, antes de dormir, a humillar tu espíritu en sumisión a su divina voluntad, para que, al despertar mañana, puedas llevar la cruz del día con espíritu sumiso y santo, siendo así un seguidor del Crucificado.

Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 22 de febrero de 2016

En el desierto - Nancy Leigh DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – FEBRERO 22

“Jehová es tardo para la ira y grande en poder”. Nahum 1:3.

JEHOVÁ “es tardo para la ira”. Cuando la misericordia viene al mundo es traída por alados corceles. Los ejes de las ruedas de su carro están rojos por la velocidad; pero cuando viene la ira, avanza con pasos cortos, porque Dios no tiene placer en la muerte del pecador. La vara de la misericordia siempre está extendida en su mano; en cambio, su espada de justicia está en su vaina, sujeta por aquella amorosa mano traspasada que sangró por los pecados de los hombres. “Jehová es tardo para la ira”, porque es grande en poder. Es en verdad grande en poder quien tiene dominio sobre sí mismo. Cuando el poder de Dios se contiene, entonces es realmente poder. El poder que traba a la omnipotencia es omnipotencia superada. Un hombre de gran corazón puede soportar el insulto por mucho tiempo y sólo se ofende por el agravio cuando un sentido de justicia demanda su acción. El débil de alma se irrita en seguida; el fuerte, soporta como una roca, que no se mueve, aunque mil olas se estrellen sobre ella, y echen su despreciable malicia en espuma sobre su cima. Dios observa a sus enemigos, y sin embargo no se excita, sino contiene su ira. Si fuera menos divino de lo que es, hubiera, hace tiempo, enviado la totalidad de sus truenos y vaciado los depósitos del cielo; hubiera secado la tierra con extraños fuegos de sus más bajas regiones, y el hombre hubiera sido enteramente destruido, pero la grandeza de su poder nos trajo, en cambio, misericordia. Querido lector, ¿en qué estado te hallas esta tarde? ¿Puedes con fe humilde mirar a Jesús y decir: “Substituto mío, tú eres mi roca y mi esperanza”? Entonces, amado, no temas el poder de Dios, porque ahora que has sido perdonado y aceptado, ahora que por la fe te has refugiado en Cristo, el poder de Dios no debe espantarte más que el escudo y la espada del soldado espantan a aquellos a quienes él ama. Regocíjate más bien en que el que es “grande en poder” es tu Padre y Amigo.

Charles Haddon Spurgeon.

domingo, 21 de febrero de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – FEBRERO 21

“¿Entiendes lo que lees?” Hechos 8:30.

SERÍAMOS maestros más capaces y menos propensos a ser llevados por todo viento de doctrina, si practicáramos tener una comprensión más inteligente de la Palabra de Dios. Como el Espíritu Santo, Autor de las Escrituras, es el único que nos puede iluminar correctamente para entenderlas, debiéramos constantemente suplicarle que nos instruya y nos guíe a toda verdad. Cuando el profeta Daniel deseaba interpretar el sueño de Nabucodonosor, ¿qué hizo? Oró fervientemente para que Dios le revelara la visión. El apóstol Juan en su visión en Patmos vio un libro sellado con siete sellos que ninguno era digno de abrir ni mirar. El libro fue más tarde abierto por el León de la Tribu de Judá, quien prevaleció para abrirlo. Pero está escrito primero: “Yo lloraba mucho”. Las lágrimas de Juan, que eran sus oraciones líquidas, fueron para él las sagradas llaves que abrieron el libro cerrado. Por tanto, si para tu provecho y el de otros, deseas ser “lleno del conocimiento de la voluntad de Dios en toda sabiduría y espiritual inteligencia” (Col. 1:9), recuerda que la oración es el mejor medio de estudio. Como Daniel entenderás el sueño y su interpretación, cuando hayas buscado a Dios; y como Juan, verás los siete sellos de preciosa verdad desatados, después que hayas llorado mucho. Las piedras no se rompen sino con fuertes martillazos, y el rompedor de piedras debe estar de rodillas. Usa el martillo de la diligencia, y dobla tus rodillas en oración; y entonces no habrá en la Biblia una doctrina que te sea útil entender que no se aclare bajo el ejercicio de la oración y de la fe. Ante el poder de la oración ceden las más grandes dificultades. Las reflexiones y los razonamientos son como simples cuñas, pero la oración es como una poderosa palanca que abre el cofre del sagrado misterio para que nos apropiemos de los tesoros que contiene.

Charles Haddon Spurgeon.

sábado, 20 de febrero de 2016

ECLESIASTÉS - Pr. Sugel Michelén

LECTURAS VESPERTINAS – FEBRERO 20

“Entonces Jesús fue llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo”. Mateo 4:1.

UN carácter santo no impide la tentación, pues Jesús siendo santo fue tentado. Cuando Satanás nos tienta, sus chispas caen sobre la yesca, pero en el caso de Cristo, la tentación fue igual a las chispas que caen sobre las aguas; sin embargo el enemigo continuó su mala obra. Ahora bien, si, a pesar de no tener resultados, el diablo sigue echando fuego, ¡cuánto más lo hará cuando conozca cuán inflamable es la materia de que está hecho nuestro corazón! Aunque el Espíritu Santo te haya santificado por completo, el gran perro del infierno te seguirá ladrando. Hay tentaciones en las guaridas de los hombres, pero también las hay en la soledad. Jesucristo fue llevado de la sociedad humana al desierto y fue tentado por el diablo. La soledad tiene sus encantos y beneficios y puede ser útil para frenar la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida, pero el demonio nos seguirá aun en el más plácido retiro. No supongas que sólo el mundano tiene espantosos pensamientos y blasfemas tentaciones, pues también las personas espirituales sufren lo mismo, y en la posición más santa podemos experimentar la más terrible tentación. La más elevada consagración de espíritu no es una garantía contra la tentación satánica. Cristo estaba consagrado enteramente; su comida y bebida era hacer la voluntad del que lo envió, y, sin embargo, él fue tentado. Tu corazón puede arder con una seráfica llama de amor a Jesús, pero, a pesar de eso, el diablo procurará llevarte a la tibieza de Laodicea. Si tú puedes decirme cuándo Dios permite que el cristiano deponga sus armas, yo te diré cuándo Satanás deja de tentar. Debemos dormir, como los caballeros en tiempo de guerra, con el yelmo y la coraza colocados, pues el archiengañador aprovechará cualquier descuido para hacernos presa suya. El Señor nos guarde vigilantes en todos los tiempos y nos liberte por completo de las mandíbulas del león y de las garras del oso.

Charles Haddon Spurgeon.

viernes, 19 de febrero de 2016

EL PECADO REMANENTE - Pr. Harvey Martínez

Hablando vida - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – FEBRERO 19

“Halló primero a su hermano Simón”. Juan 1:41.

ES este un excelente ejemplo de todos los casos donde la vida espiritual es vigorosa. En cuanto un hombre halla a Cristo, enseguida trata de hallar él mismo a otros. No creo que hayas probado la miel del Evangelio, si puedes comerla sin hacer que otros participen de ella. La verdadera gracia pone fin a todo monopolio espiritual. Andrés primero halló a su hermano Simón, y después a otros. El parentesco exige que le dediquemos a los nuestros los primeros esfuerzos individuales. Andrés, hiciste bien en empezar con Simón. Dudo que no haya cristianos que reparten tratados en las casas de otras personas que no harían bien en repartirlos a los suyos; dudo que no haya alguno ocupado en obras de utilidad general que no olvide su gran esfera de utilizar en el hogar. Puede ser que seas o no seas llamado a evangelizar a la gente de una localidad particular, pero, sin duda, serás llamado a hacerlo con tus sirvientes, con tus parientes y conocidos. Que tu religión empiece en casa. Muchos mercaderes exportan sus mejores comodidades; el cristiano no debe hacerlo. Sin duda el cristiano debe observar en todo lugar una conducta irreprochable, pero los más sabrosos frutos de vida espiritual y testimonio debe producirlos en su propia familia. Cuando Andrés salió para hallar a su hermano, no se imaginó cuán famoso este llegaría a ser. Por lo que se desprende del relato bíblico, Simón Pedro valía diez veces más que Andrés, sin embargo, Andrés fue el medio para llevarlo a Jesús. Quizás seas pobre en talentos, pero puedes ser el medio para conducir a Cristo a alguno que llegará a ser ilustre en gracia y en obras. ¡Ah!, querido amigo, poco conoces las posibilidades que hay en ti. Quizás sólo puedas hablar algunas palabras a un niño, pero posiblemente hay en ese niño un corazón noble que animará a la Iglesia Cristiana en los días venideros. Andrés tenía sólo dos talentos, pero halló a Pedro. Ve y haz tú lo mismo.

Charles Haddon Spurgeon.