Versículo para hoy:
viernes, 29 de marzo de 2024
Remedios Preciosos Contra Las Artimañas Del Diablo - Tomás Brooks
Capítulo 10
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E |
xiste otro método del diablo para impedir el servicio de los
creyentes, consiste en hacerles pensar que hay un número pequeño de personas
que sirven a Cristo y que esas personas son los menos importantes, los de menos
influencia y los más pobres de todos. Satanás les dirá, “Seguro que no quieren
malgastar su vida en medio de un pueblo como éste, sin poder, sin influencia,
ignorantes y pobres. No vale la pena obedecer a Dios si su pueblo es así.”
¿Cómo deben reaccionar los creyentes cuando el diablo les habla de esta manera?
Primero, deben recordar que
aunque satanás les llame pobres a los seguidores de Cristo, y aunque sean
pobres en cuanto a los bienes del mundo, en realidad son los más ricos. No
ricos en cuanto al dinero o en cuanto a bienes, sino ricos en las bendiciones
de Dios. Santiago, hablando de este asunto escribió: “Hermanos míos amados oíd: ¿No ha
elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos
del reino que ha prometido a los que le aman?” (Stg.2:5) Estos pocos y
pobres e insignificantes cristianos -como satanás les llamaría-, en verdad son
los más ricos y poderosos del mundo. Aunque tengan poco en sus manos, poseen
mucho en sus esperanzas. Aunque casi no tengan nada ahora, son los herederos
del glorioso reino de Dios.
Los creyentes también deben
recordar que a lo largo de la historia humana, algunos de los creyentes han
sido ricos y famosos. Por ejemplo Abraham y Job son dos casos de creyentes que
eran ricos en bienes materiales. Entonces satanás no tiene razón en decir que
todos los creyentes siempre han sido pobres. Algunos creyentes son ricos en
bienes de este mundo y todos son ricos en bendiciones espirituales.
Las bendiciones espirituales son
más grandes que todas las riquezas terrenales de todos los inconversos en el
mundo. El creyente más pobre con bendiciones espirituales, posee más que la
persona más rica de la tierra sin ellas. Las bendiciones espirituales
satisfacen cuando las bendiciones materiales no pueden hacerlo. Jesús habló de
las bendiciones espirituales como agua viva: “Más el que bebiere del agua que
yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una
fuente de agua que salte para vida eterna.” (Jn.4:14) Los creyentes
tienen bendiciones perdurables que nunca les podrán ser quitadas. Las
bendiciones de los creyentes les acompañan en todo tiempo: en la prisión, en el
tiempo de la enfermedad, a la hora de la muerte y en la eternidad. Ningunas
riquezas terrenales pueden hacer esto. ¿Quién es realmente
pobre? ¿El así llamado “pobre” creyente o el inconverso más rico de la tierra?
Satanás está ocultando parte de la verdad cuando dice que solo hay creyentes pobres en el mundo. Aunque parezca que es así, la realidad es otra. El número total de creyentes en el mundo es muy grande. Y el número de creyentes que ha existido a lo largo de la historia es también cuantioso. Apocalipsis 7:9 dice que el apóstol Juan vio “una gran multitud la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y de la presencia del cordero.” Aunque puede ser que muchos creyentes viven en lugares donde existen pocos cristianos y muchos de ellos son pobres y humildes, no siempre es así. El día vendrá pronto cuando estos creyentes pobres y humildes brillarán como el sol. Pablo escribió acerca de cómo Dios levantó a los creyentes y los hizo sentar en los lugares celestiales. (Ef.2:6) Algún día Dios mostrará al mundo qué tan bendito es su pueblo. Entonces los ricos de la tierra envidiarán a los creyentes que antes juzgaron como pobres.
jueves, 28 de marzo de 2024
Remedios Preciosos Contra Las Artimañas Del Diablo - Tomás Brooks
Capítulo 9
Ahora
vamos a pensar en otras dos maneras en que el diablo procura apartar a los
creyentes de su servicio a Dios.
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1 |
- Les hará pensar qué tan difícil es seguir a Cristo; les dirá que es difícil orar, es difícil pensar constantemente en las cosas espirituales, que es difícil tener comunión con los otros creyentes, difícil obedecer, etc.
El primer remedio contra tal maquinación es el pensar más en la necesidad de servir a Cristo, que en las dificultades que tendrán al servirle. Los creyentes deben servir a Cristo para mostrarle su agradecimiento. Los creyentes necesitan crecer en santidad para poder vencer el pecado. Necesitan ser obedientes a Dios para poder hacer su obra en este mundo. Los cristianos necesitan seguir a Cristo para que el propósito de Dios sea cumplido en sus vidas. No hay duda que los creyentes se enfrentarán con problemas y dificultades al seguir a Cristo, pero los verdaderos hijos de Dios toman esta responsabilidad, aún a sabiendas de los problemas que puedan sobrevenirles.
Segundo remedio, los creyentes deben recordar, que si realmente quieren servir a Cristo, Él les ayudará tanto que no les será difícil. Quizás en un principio no les parezca fácil, pero mientras que van haciendo la voluntad de Dios, descubrirán que experimentan gran gozo al realizarla. Mientras se sirve a Dios, uno encuentra en forma personal que Dios le está apoyando, le fortalece, le anima y le guía a través del camino más difícil. Podemos ver en la Biblia cómo las personas se reían de Nehemías y de los demás judíos que pretendían levantar nuevamente los muros de Jerusalén. Sin embargo, Nehemías contaba con la fortaleza de Dios como su ayuda. Nehemías 2:20 dice: “El Dios de los cielos, Él nos prosperará, y nosotros sus siervos levantaremos y edificaremos...” También Isaías dijo respecto a Dios: “Saliste al encuentro del que con alegría hacía justicia, de los que se acordaban de ti en tus caminos...” (Isa.64:5)
También los creyentes necesitan pensar mucho acerca de las dificultades que Cristo mismo sufrió, de cómo Él nunca huyó del sufrimiento. Soportó los peores ultrajes en cuerpo y alma para el bienestar espiritual de nosotros, para nuestro bien eterno. En Isaías 50:6 Cristo dice: “Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me arrancaban la barba, no escondí mi rostro de las injurias y los esputos.” Cristo soportó la ira del Padre, la carga de nuestros pecados, la malicia de satanás y el aborrecimiento del mundo. Puesto que Cristo sufrió tanto por nosotros, debemos obedecerle y vivir para Él, aun cuando esto signifique que tengamos que sufrir en alguna forma. Los creyentes deben darse cuenta de que servir a Cristo es difícil sólo para su viejo hombre, los remanentes de su naturaleza caída. Todos los creyentes están obligados a despojarse del viejo hombre y de la pasada manera de vivir y a vestirse del nuevo hombre. (Ef.4:22-23) El nuevo hombre se goza de seguir a Cristo, es a su naturaleza pecaminosa a quien no le gusta servir a Dios. En Romanos 7:22 el apóstol Pablo dice: “Según el hombre interior (el nuevo hombre) me deleito en la ley de Dios.” Para la nueva criatura el yugo de Cristo es fácil y ligera su carga. (Mat.11:30) Para el nuevo hombre los mandamientos de Dios no son gravosos, sino causa de gozo. Todos los creyentes saben que ésta es la verdad, y hay algo en su interior que les hace disfrutar agradando a Dios.
Finalmente, hay recompensas
en el futuro. Hay grandes galardones para aquellos que a pesar de
sus dificultades siguen a Cristo fielmente. El cielo recompensará todo. En el
libro de Hebreos leemos de la fe de Moisés que tuvo por mayores riquezas el
vituperio de Cristo que por los tesoros de los egipcios, porque tenía puesta la
mirada en el galardón. (Heb.11:26)
Además, hay
recompensas en esta vida para
aquellos que siguen a Cristo a pesar de las dificultades. El Salmo 19:11 dice
que en guardar los mandamientos hay grande galardón. Cuán necios son los
creyentes que permiten que satanás les robe este grande galardón.
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2 |
- Satanás puede usar otro método para conseguir que los creyentes no sirvan a Dios. Puede tratar de que piensen equivocadamente acerca de lo que Cristo ha hecho en pro de ellos. Les sugerirá que puesto que Cristo ha hecho todo para su pueblo, les ha perdonado, les ha justificado, ha garantizado su llegada al cielo, entonces no hay nada que hacer salvo estar gozosos y festejar. Satanás desea que piensen que, puesto que Cristo ha sido castigado como su sustituto y puesto que Cristo está en el cielo preparando un lugar para ellos, entonces no hay necesidad de orar, de arrepentirse, de estudiar la Palabra, de reunirse con otros creyentes. En fin, puesto que Cristo nos ha salvado, no hay necesidad de que le sirvamos.
Al hacer estas sugerencias, satanás está tomando una parte de la verdad y convirtiéndola en una mentira. Es cierto que si no fuera por la obra salvadora de Cristo, no habría ningún creyente. Sin embargo, ser un cristiano incluye más que el mero recibir lo que Cristo ha hecho. La Biblia dice: “Ya no sois vuestros, porque habéis sido comprados por precio; glorificad pues a Dios en vuestro cuerpo y vuestro espíritu los cuales son de Dios.” (1Cor.6:19-20) Los creyentes pertenecen a Cristo. Le pertenecen a fin de que hagan su voluntad motivados por agradecimiento y amor a Él. Entonces satanás miente cuando sugiere que una vez que hemos sido salvados por Cristo, ya no es necesario servirle.
La verdad es que lo que Cristo ha hecho y continúa haciendo por los creyentes constituye el motivo más fuerte para servirle. Cristo les ha librado del poder dominante del pecado, de la ira de Dios, de la amargura de la muerte, de los sufrimientos del infierno. Por lo tanto le deben servir gozosos y con mucha gratitud. Pablo dijo a Tito que “Cristo Jesús se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo celoso de buenas obras”. (Ti.2:14) El hecho de que Cristo se haya dado a sí mismo por los creyentes debe estimularles a ser celosos de hacer el bien. Esta es la razón de porque los creyentes verdaderos siempre han sido muy activos en el servicio de Cristo. Por otra parte si no quieren servir a Dios deben cuestionarse si en verdad son creyentes. El apóstol Juan escribió: “El que dice que le ha conocido y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él.” (1Jn.2:4) Una vez más tenemos que ver la artimaña de satanás: La persona salva no es negligente en el servicio de su Salvador.
martes, 26 de marzo de 2024
Remedios Preciosos Contra Las Artimañas Del Diablo - Tomás Brooks
Capítulo 8
Trataremos
en este capítulo con dos métodos usados por el engañador para inhabilitar y
disminuir la eficacia del testimonio de los creyentes:
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1-
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Satanás tratará de lograr que este mundo aparezca tan atractivo para los creyentes que comiencen a olvidarse del propósito de Dios para sus vidas.
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2-
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El diablo les dirá a los creyentes que el
vivir la vida cristiana solo les traerá peligros, sufrimientos y pérdidas.
Muchos
han sido afectados por el primer
método mencionado.
Por un tiempo fueron fieles seguidores de Cristo, hasta que satanás logró que
el mundo les resultara más atractivo que Cristo Jesús. Paulatinamente fueron
atraídos cada vez más hacia el mundo, volviéndose fríos, indiferentes e
incapacitados para las cosas espirituales. Aquellos que se sienten tentados de
esta manera deben fijarse en los siguientes remedios:
Æ
Primero, nada de lo
que este mundo nos ofrece tiene poder para protegernos del mal o para
garantizarnos el sumo bien. Por ejemplo, todo el dinero del mundo no puede
curar a nadie de una enfermedad. El poder y la fama no pueden garantizar la
felicidad de una persona. El poder, la influencia y el dinero no pueden ayudar
en los tiempos de necesidad espiritual. Debemos pensar mucho acerca de la
debilidad y la impotencia de todas las cosas terrenales. ¿Porque permitirán los
creyentes que tales cosas les roben las bendiciones espirituales?
Æ
Segundo, todo lo
que hay en este mundo es vacío y sin valor en sí mismo. El libro de Eclesiastés
comienza declarando este hecho: “¿Qué provecho tiene el hombre de todo su
trabajo con que se afana debajo del sol?” (Ecl.1:3) La respuesta es clara: La
gente no gana nada de valor permanente en este mundo.
Æ
Tercero, todas las
cosas en esta vida son inciertas, inconstantes y sujetas a cambio. Por ejemplo
las riquezas son inseguras. Pablo dice: “A los ricos de este siglo manda que no
sean altivos, ni pongan la esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino
en el Dios vivo.” (1Tim.6:17)
Æ
Cuarto, todas las
cosas que parecen tan atractivas en este mundo en realidad son dañinas y
peligrosas a causa de nuestra propia corrupción. El Salmo 30:6 dice: “Y dije yo
en mi prosperidad: No seré jamás conmovido.” Cristo dijo que el engaño de las
riquezas ahoga la palabra y la hace infructuosa. Cuando los israelitas gozaban
de prosperidad, se rebelaron contra Dios. Hay un peligro enorme en la
prosperidad: el peligro de contentarnos con el mundo presente, el peligro de
aceptar lo que el mundo nos ofrece a cambio de nuestras almas.
Æ
Quinto, todos los
placeres de este mundo están mezclados con problemas y preocupaciones. No hay
éxito en este mundo que esté separado de la ansiedad y la preocupación. La
tristeza acompaña el gozo mundano, el peligro acompaña la seguridad mundana,
las pérdidas acompañan los valores del mundo y las lágrimas acompañan los
ídolos mundanos.
Æ
Sexto, la Biblia
enseña que los creyentes deben apegarse firmemente a las cosas eternas e
inmutables, en vez de las cosas pasajeras de este mundo. Los creyentes del
Antiguo Testamento tenían una fe en Dios que les hizo anhelar una mejor patria,
la celestial. (Heb.11:16) Aquellos creyentes querían lo mejor. Buscaban la vida
celestial y dejaron todo lo que en otro tiempo les parecía tan atractivo de
esta vida terrenal. Así deben actuar los creyentes ahora; deben vivir más a la
luz de la gloria venidera y así tener más gozo en esta vida, paz en la hora de
la muerte, y una corona de justicia cuando Cristo aparezca.
Æ
Séptimo, la
verdadera felicidad no se encuentra en el disfrute de las cosas de esta vida.
La verdadera felicidad es tan grande y gloriosa que se puede encontrar
solamente en Dios. Aunque los hombres disfruten de muchas cosas en el presente,
sin Dios serán miserables para siempre. La felicidad no se encuentra en las
cosas que no satisfacen el alma. Solamente el conocimiento de Dios puede
satisfacernos.
Æ
Octavo, el alma del
hombre tiene más valor que todo el mundo. Los hombres fueron creados para algo
mucho más grande que todo lo que está en este mundo. Fueron hechos para conocer
a Dios, conocer a Cristo, y gozar de la presencia de Dios para toda la
eternidad. Los creyentes no deben dejarse desviar del servicio a Dios por las
artimañas del diablo. No deben creerle cuando les dice que la felicidad en este
mundo es la experiencia más importante.
Veamos
el segundo
método,
en este capítulo: satanás trata de impedir que
los creyentes sirvan a Cristo diciéndoles que la vida cristiana solo conduce a
pérdidas, tristezas y sufrimiento. Satanás trata de lograr que teman los
problemas que surgirán como resultado de seguir a Cristo. Cuando satanás tienta
a los creyentes de este modo, deben pensar que ningún problema que pueda
sobrevenir por seguir a Cristo les hará daño en forma permanente. Nada les
podrá quitar la presencia de Dios, el favor de Dios, el perdón de pecados, el
gozo del Espíritu Santo y la paz de Dios en sus conciencias. Los creyentes
tentados de esta forma deben pensar en los peligros que les vendrán en esta
vida y los peligros espirituales y eternos que correrán si no siguen a Cristo.
“¿Como escaparemos nosotros si tuviéramos en poco una salvación tan grande?”
(Heb.2:3) Los creyentes sufrirán mucho más si descuidan los mandamientos de
Dios que si obedecen lo que Dios les manda. Siempre debemos tomar en cuenta que
los creyentes sufrirán más por desobedecer los mandamientos de Dios, que lo que
pudiesen sufrir obedeciendo. Además, los creyentes deben recordar que los
problemas que les son enviados por Dios, son una forma de guardarlos de
problemas mayores. Frecuentemente los problemas que han sufrido les han servido
como protección para evitar peligros más grandes: por ejemplo, el orgullo, la
frialdad espiritual, la indiferencia, la negligencia, la amargura, el amor del
mundo, etc. Otra cosa que es necesario recordar es que al vivir una vida santa
y servir a Dios, los creyentes ganarán mucho más de lo que pudieran perder. El
apóstol Pablo dijo a Timoteo que la piedad con contentamiento es gran ganancia.
(1Tim.6:6) Hay gozo, paz, y contentamiento en servir a Dios los cuales no
pueden encontrarse en ninguna otra manera. Por lo tanto, los creyentes no deben
permitir que los problemas que surgen les impidan servir a Dios o seguir a
Cristo. Una vida piadosa tiene más valor permanente de bendición que cualquier
otra cosa.
lunes, 25 de marzo de 2024
Remedios Preciosos Contra Las Artimañas Del Diablo - Tomás Brooks (publicación original en 1652, Inglaterra)
Capítulo 7
En
este capítulo trataremos con otras dos maneras en que satanás tienta a los
creyentes a pecar.
1. Les
hará fijarse en otras personas que son peores pecadores que ellos, y
argumentará que por lo tanto él/ella no están en peligro.
2. Satanás
les hará pensar que el cristianismo tiene errores y que la Biblia está
equivocada en algunas cosas.
Vamos
a tratar con estos dos métodos usados por el diablo:
1. Satanás
quiere que los creyentes piensen como aquel fariseo que oraba y dijo: “Dios
te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos,
adúlteros...” (Luc.18:11) Esta actitud no es honesta y es una prueba de
que uno es un hipócrita. Los cristianos deben examinar sus propias vidas en
primer lugar para ver el pecado que hay, antes de ver a los pecados de otros.
(Mat.7:3-4) Los creyentes no deben compararse con otras personas, más bien
deben compararse con la Biblia, con las normas divinas para su vida. Los
creyentes siempre deben recordar que todos los que no se arrepienten del pecado
sufrirán en el infierno. Los pecados grandes recibirán mayor castigo que los
menores en el infierno. ¿Cómo ayudará a los perdidos el hecho de saber que los
sufrimientos de unos serán mayores que los de otros? La triste realidad es que
los castigos del infierno aunque sean mayores o menores, durarán
para siempre. Entonces nadie debe creer a satanás cuando dice que
sus pecados no son tan grandes ni tan graves como los de otros y que por lo
tanto no debe preocuparse.
2. Satanás
trata de persuadir a los creyentes a no tomar el cristianismo muy en serio. Les
dirá que la Biblia está llena de errores, que las narraciones de la Biblia solo
sirven para darnos una idea de lo que sucedió y nada más. Satanás les dirá que
pueden hacer lo que su propia naturaleza les indique, sin preocuparse acerca de
lo que la Biblia dice del pecado. Les dirá que ahora ya no están bajo ninguna
ley, sino la del Espíritu y la libertad. Estos errores y otros muchos serán
usados por el diablo para confundir, distraer y desorientar a los creyentes.
La meta del diablo en todo esto
no es la de ayudar a los creyentes a pensar mejor, sino es la de confundirlos y
lograr que pequen. Satanás les sugerirá que se están volviendo muy sabios y
avanzados en su manera de pensar, cuando en realidad su meta es lograr que
caigan en el pecado. El propósito de Dios es muy diferente: Dios se opone no
solo a que hagamos el mal, sino también a que lo pensemos. Romanos 1:28 dice: “Como
ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente
reprobada para hacer cosas que no convienen.” Muchas personas piensan
equivocadamente y terminan haciendo cosas que no convienen . Este texto nos
habla del juicio de Dios que vino sobre los pueblos gentiles de la antigüedad.
Creo que en la actualidad Dios está castigando a muchos al entregarlos a errores
que arruinarán sus almas.
Por lo tanto los creyentes deben
recordar que la verdad de la Palabra de Dios debe ser incorporada en cada
aspecto de sus vidas. No basta recibir la verdad solo en la mente; es necesario
amarla y aplicarla a todo lo que
decimos y hacemos. Solamente así podremos pensar correctamente,
tomar decisiones sabias y librarnos de los caminos necios y vanos en los que
tantos caen. Todo error significará a la postre solo pérdida para los
creyentes. Solamente los que reciben y aman la verdad en sus corazones gozarán
de un sano juicio y un pensamiento claro. Los que resisten la verdad de Dios
están en peligro de ser entregados al error. “Por cuanto no recibieron el amor
a la verdad... por eso Dios les envía un poder engañoso para que crean la
mentira” (2 Tes.2:10-11)
Las ideas equivocadas o erróneas que satanás desea que los creyentes crean, solamente les harán daño. Pablo dice a los creyentes que Dios les ha dado el fundamento verdadero para una correcta manera de vivir y de pensar. El fundamento es Cristo mismo. (1 Cor.3:11-15) Si edifican o si construyen sobre este fundamento cosas equivocadas, ideas erróneas, al final todo esto será quemado. Solamente la verdad de Dios durará para siempre. Cuan necio es malgastar el tiempo creyendo o sosteniendo ideas erróneas solo para encontrar que al final todo fue un esfuerzo infructuoso. Todas las enseñanzas que conducen a una vida pecaminosa deben ser rechazadas. Pablo dijo que los pastores de las iglesias deben ser retenedores fieles del mensaje de la verdad a fin de poder ayudar a los que están equivocados y convencerlos de sus errores. (Ti.1:9) Dios ha dado a su pueblo su verdad, a fin de que puedan ser guiados, protegidos y guardados del error. Por lo tanto, los creyentes deben recibir la verdad con mansedumbre. Dios concede su gracia a los humildes, es decir, a aquellos que han dejado aparte sus propias ideas para ser llenos de la verdad divina.
domingo, 24 de marzo de 2024
Remedios Preciosos Contra Las Artimañas Del Diablo - Tomás Brooks (publicación original en 1652, Inglaterra)

Capítulo 6
Satanás conduce a los creyentes al pecado haciéndoles ver
que los que tratan de santificarse sufren mucha oposición y dificultades.
Les dice que mientras los pecadores gozan de la “buena vida”, los que dan la
espalda al pecado solo experimentan tristezas y problemas. Satanás les insiste
en que por ser justos y santos tendrán problemas. El susurro del enemigo es que
es mucho mejor vivir en una forma que no les ocasione tantos conflictos y que
los pecadores no sufren como los piadosos.
¿Cómo
deben reaccionar, y qué deben pensar los creyentes cuando satanás les inquieta
con estas ideas?
|
P |
rimero,
deben recordar que todos los problemas que
los hijos de Dios tienen serán usados para su bien. Dios nunca envía aflicciones
a su pueblo sin un buen propósito, aunque al momento no sea posible verlo. En
seguida mencionaré algunos de los efectos que vienen a los piadosos como
consecuencia de la aflicción: Aprenden la maldad del pecado; el sufrimiento les
hace dar la espalda al pecado; el sufrimiento les hace tener cuidado del pecado
en el futuro. El niño que se ha quemado teme al fuego. Las aflicciones nos
ayudan a mortificar el pecado. Las aflicciones son el crisol donde Dios
purifica las impurezas de su pueblo. Dios disciplina, corrige y enseña a los
creyentes para su bien, a fin de que participen de su santidad. (Heb.12:10- 11)
Aunque la disciplina divina sea al momento dolorosa, produce la piedad y trae
muchas bendiciones a los creyentes. Dios está entrenando a su pueblo: Haciendo
que estén en una buena y saludable condición espiritual, el sufrimiento es una
parte de este entrenamiento. El sufrimiento les hace humildes y sensibles a la
enseñanza del Espíritu Santo. El sufrimiento les hace acercarse a Dios y orar
en una forma más intensa y sincera. El salmista dijo: “Antes que fuera yo
humillado, descarriado andaba, más ahora guardo tu palabra.” (Sal.119:67)
También el sufrimiento fortalece a los creyentes. Crecen más fuertes en su amor
a Dios y hacia su pueblo; crecen más fuertes en fe, esperanza y gozo.
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S |
egundo,
los creyentes deben recordar lo que es más importante, que sus problemas no pueden cambiar el hecho de que Dios les ama. Las
aflicciones pueden resultar en sufrimientos del cuerpo y la mente y aún perder
la vida, pero no los pueden separar del amor de Dios.
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T |
ercero,
los creyentes deben recordar que sus problemas son en realidad pasajeros y de corta duración. “Por un momento será su ira,
pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, en la mañana vendrá
la alegría.” (Sal. 30:5) En realidad hay muy corto tiempo entre el conocer de
la gracia de Dios en la tierra y el gozarse de la gloria de Dios en el cielo.
“Porque aún un poquito y el que ha de venir vendrá y no tardará.”
(Heb.10:36-37) Este breve tiempo de sufrimiento terminará pronto y los
creyentes estarán con Cristo para siempre. Este tiempo de tormenta es el
preludio de la calma eterna.
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C |
uarto,
los creyentes deben recordar que los problemas que les acontecen provienen del gran amor que Dios tiene para ellos. El Señor
Jesús dijo: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo.” (Apo. 3:19) Dios está
preparando a los creyentes para el cielo, y a veces está preparación resulta
dolorosa. Sin embargo, el hecho de que Dios está procurando que estén preparados
para el cielo, es prueba de que les ama grandemente.
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Q |
uinto,
los creyentes deben medir las aflicciones por su resultado espiritual
y no por el dolor que ocasionan. Es necesario que veamos el propósito de Dios
en nuestros sufrimientos. José sufrió en Egipto y fue encarcelado injustamente.
No obstante el propósito de Dios fue que por medio de José se salvara su
familia. Del mismo modo, David fue rodeado de enemigos y estuvo en peligro
constante al principio de su carrera. Sin embargo, llegó a ser rey y fue
honrado por su pueblo. En ambos casos fue el sufrimiento lo que condujo al
cumplimiento del propósito de Dios. Esto nos enseña que los creyentes deben
juzgar sus sufrimientos no por el dolor que producen, sino por sus resultados
espirituales.
|
S |
exto,
el propósito de Dios en las aflicciones nunca es para dañar o
desesperar a los creyentes. Dios no quiere quebrantarlos o arruinarlos con la
tristeza. Dios quiere probarlos y fortalecerlos, su pensamiento nunca es
destruirlos. Moisés les recordaba a los israelitas de este punto: “Te acordarás
de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en
desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón,
si habías de guardar o no sus mandamientos.” (Deut.8:2) “Para probarte”, ese
fue el propósito de Dios, no para quebrantar o destruir.
Finalmente,
los creyentes siempre deben recordar que las tristezas y las miserias que
acompañan al pecado siempre son más grandes y pesadas que la tristeza que a
veces acompaña a la santidad y a la piedad. La tristeza que el pecado acarrea
no tiene nada bueno del todo. No tiene ninguna esperanza ni ningún buen
propósito. Isaías dijo: “Pero los impíos son como el mar en
tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No
hay paz dijo mi Dios para los impíos.” (Isa.27:20-21)
La tristeza que viene del pecado solo conduce a lo que es temible y terrible,
es decir, el enojo justo y santo de Dios y su ira.
sábado, 23 de marzo de 2024
Remedios Preciosos Contra Las Artimañas Del Diablo - Tomás Brooks (publicación original en 1652, Inglaterra)
Capítulo 5
Otra
táctica del diablo es la de decirle al creyente que puede
acercarse al pecado sin caer en él. Le insistirá al creyente que
puede acercarse a gente con vidas pecaminosas o que puede estar en lugares
donde se cometen actos de pecado, sin que le suceda nada. Le dirá que puede
estar conviviendo con los borrachos sin emborracharse, que puede tener compañía
con la gente inmoral sin participar de sus inmoralidades. Dirá que puede
acercarse a la puerta de la prostituta siempre y cuando no suba a su cama, que
puede mirar la belleza de Jezabel pero no cometer pecado con ella, que puede
poner sus manos en el lingote de oro de Acán siempre y cuando no lo robe. En
otras palabras, que uno puede acercarse al pecado sin ser afectado por ello. No
obstante, con frecuencia sucede que el acercarse al pecado conduce de inmediato
a pecar.
La
Biblia advierte a los creyentes respecto a los lugares y las personas que les
animan a pecar. 1
Tes.5:22 les manda apartarse de toda clase de mal. Proverbios 4:14-15 dice: “No
entres por la vereda de los impíos, no vayas por el camino de los malos.
Déjala, no pases por ella; apártate de ella, pasa.” Hay que evitar todo
aquello que no es bueno, saludable y santo. No hagas nada que parezca malo o
que tenga apariencia de pecado. Si uno no quiere quemarse, deberá apartarse del
fuego. Si uno no quiere pecar, deberá alejarse de cualquier cosa que le
conduciría a pecar; si no lo hace, no podrá tener victoria sobre el pecado.
La
Biblia nos habla de que aquellos que fueron victoriosos sobre el pecado. Se
alejaron de todo lo que les podía conducir a pecar, aunque solo fuera en
apariencia. El diablo considera como media victoria, como casi una conquista,
el hecho de que uno no se aparte de aquello que le puede conducir a pecar. El
caso de José, es una ilustración de uno que se alejó de la tentación del
pecado. Aunque la esposa de Potifar le provocaba a cometer el adulterio, José
no le escuchaba, ni aceptaba estar en la presencia de ella. (Gen. 39:10) Si
usted quiere gozar de las bendiciones de Dios, usted tiene que alejarse de todo
aquello que le conduce a pecar.
El
hecho de evitar la apariencia del pecado es una evidencia de la gracia de Dios
que le eleva a uno por encima de los hombres que pertenecen al mundo. De esta
manera Abraham vivió una vida piadosa en medio de un pueblo inmundo. Daniel
permaneció fiel en un país donde se adoraba a dioses falsos. Timoteo vivió una
vida controlada por el Espíritu de Dios en medio de un pueblo pagano en Éfeso.
Los creyentes no deben escuchar al diablo cuando éste les dice que pueden
acercarse al pecado sin pecar. La enseñanza de la Biblia es clara al respecto,
apártese de cualquier cosa que le conduzca a pecar.
Otra
artimaña usada por satanás para conducir a los creyentes al pecado es decirles que los no arrepentidos
gozan de una vida placentera y sin problemas. “Mira esas gentes como
siguen pecando y están felices, llenas de buenas cosas. No tienen
preocupaciones. Únete a ellos y te vas a divertir.” A veces Dios es bondadoso y
bendice en esta vida a los mismos que están destinados a la condenación. La
manera en que Dios trata con una persona en esta vida no siempre indica lo que
Dios piensa acerca de esa persona. En la misma manera Dios a veces envía cosas
difíciles a las personas que son objeto de su amor. El sol brilla sobre los
espinos y sobre los árboles frutales. La buena dádiva de Dios es otorgada a los
buenos y a los malos. Tanto los buenos como los malos gozan de buena salud,
reciben riqueza y abundancia; asimismo, sufren indistintamente pérdidas y enfermedades.
|
E |
l primer remedio contra esta táctica
es acordarnos de que Dios está en contra de los que usan sus bendiciones como
un pretexto para pecar. El enojo de Dios es muy fuerte contra los que abusan de
su bondad de esta manera. Los creyentes nunca deben pensar que la ternura de
Dios les da libertad para pecar; por el contrario, su benignidad debería
conducirles al arrepentimiento.
|
S |
egundo, no hay miseria más grande en
esta vida que la ausencia de la corrección y la disciplina de Dios. Aquellos
cuyas vidas adolecen de estas marcas deben preocuparse. Si Dios nunca les ha
enviado problemas, si sus vidas siempre han sido fáciles, entonces están en el
peor estado posible. Cuando Dios no se preocupa por corregir y probar a una
persona, esa persona está perdida. Los incrédulos pueden sentirse felices
porque Dios no les corrige, pero su sentimiento de seguridad es falso. Muy
lejos de indicar que todo está bien con ellos, indica lo contrario, que todo
está mal. La prosperidad ha sido una piedra en la cual han tropezado millones;
tropezaron, cayeron y fracturaron la cerviz de su alma para siempre.
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T |
ercero, es cierto que los pecadores
gozan de buenas cosas en esta vida, pero sus “bendiciones” son nada comparadas
con lo que no tienen. Los pecadores pueden gozar de dinero, poder, amigos,
salud, felicidad; pero no conocen a Dios, ni a Cristo, ni al Espíritu de Dios.
No tienen la paz con Dios, ni el perdón de sus pecados. No son hijos de Dios y
no son libres del poder dominante del pecado. No son objeto de la gracia de Dios
y tampoco tienen la esperanza de ir nunca al cielo. ¿De qué sirven todas las
bendiciones temporales de esta vida si uno no tiene el amor de Dios, el perdón
de sus pecados, la presencia de Cristo y la esperanza de gloria?
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C |
uarto, las cosas buenas de esta vida
no son siempre lo que aparentan ser. Las cosas “buenas” siempre están mezcladas
con cosas malas. El poder y el dinero traen temores, preocupaciones y no tan
solo la felicidad. El Salmo 92:7 dice que los impíos brotan como la hierba, que
florecen los que hacen la iniquidad, pero que serán destruidos eternamente.
Frecuentemente Dios castigará con juicios espirituales a las mismas personas
que sufren menos castigo en esta vida. Por juicios espirituales quiero decir
que no están dispuestos a arrepentirse, que no se preocupan por sus almas, que
sus conciencias están cauterizadas, sus corazones endurecidos, están ciegos en
cuanto a la verdad acerca de Dios. Juicios semejantes a estos son peores que
todos los sufrimientos y tristezas de esta vida terrenal.
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Q |
uinto, algún día los hombres darán
cuenta de todas las bendiciones que recibieron durante su vida terrenal. “Porque
a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará.” (Luc.12:48)
¿Qué dirán estas personas por tantas bendiciones que Dios les había otorgado?
Dios es paciente ahora, pero su paciencia y su bondad deberían guiarnos al
arrepentimiento, de otro modo, su bondad se convierte en un motivo de mayor
juicio.
viernes, 22 de marzo de 2024
Remedios Preciosos Contra Las Artimañas Del Diablo - Tomás Brooks (publicación original en 1652, Inglaterra)
Capítulo 4
Esta mentira del diablo es
muy peligrosa. Es una mentira que ha sido usada para engañar a muchos y
ponerlos bajo el control y dominio del pecado. El arrepentimiento no es fácil;
está más allá de las fuerzas humanas. Para arrepentirse uno necesita el mismo
poder que levantó a Cristo de los muertos, es decir, se necesita el poder de
Dios.
El
apóstol Pablo escribió a Timoteo que los siervos de Dios debían enseñar la
verdad, con la esperanza que Dios concediera a los oyentes el arrepentimiento.
(2 Tim.2:25) El arrepentimiento no es fácil; el arrepentimiento es el don de
Dios. El profeta Jeremías preguntó: “¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo
sus manchas? Así también, ¿Podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer
el mal?” (Jer.13:23) Las personas no pueden cambiarse a sí mismos; hace falta
el poder de Dios para que puedan cambiar. El hecho simple de decir, “Señor ten
misericordia de mí,” no es el arrepentimiento verdadero. Los que usan este
lenguaje sin un cambio genuino en sus vidas, se están engañando. Muchos están
ahora en el infierno porque se equivocaron en cuanto a la naturaleza del
arrepentimiento.
Hay
tres elementos esenciales en el arrepentimiento.
El primer elemento es un cambio
sustancial; es dar la espalda al pecado y volverse hacia Dios. El
arrepentimiento es dejar las tinieblas y volver a la luz. Isaías dijo: “Deje el
impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Dios.”
(Is.55:7) El arrepentimiento significa dar la espalda a todo pecado, aún el
pecado que uno amaba más. Significa también un cambio de actitud hacia Dios y
hacia todo lo que Él manda. Cuando una persona se arrepiente verdaderamente,
sabe que no existe nada en ella misma que agrade a Dios, y todo lo que tiene es
su pecado. Esto le hace volverse a Dios suplicándole ayuda y perdón. El
arrepentimiento no es fácil. Siempre es difícil y ocasiona dolor y
vergüenza.1
El segundo elemento en el arrepentimiento verdadero es un cambio
completo de vida. El arrepentimiento significa un cambio en la vida interior,
en lo que uno piensa y en lo que uno desea. El arrepentimiento significa un
cambio tan fuerte en la vida que otros pueden verlo, un cambio en su manera de
vivir, en sus hábitos, en su perspectiva. Isaías 1:16 dice, “Lavaos y limpiaos;
quitad la iniquidad de vuestras obras delante de mis ojos; dejad de haced lo
malo; aprended a haced el bien.” Esto significa un cambio exterior e interior,
un cambio completo de vida.
El tercer elemento del arrepentimiento es su continuidad a lo largo
de toda la vida del creyente. Arrepentirse significa siempre esforzarse para
guardar la ley de Dios en forma más completa. Significa acercarse cada vez más
a Dios aunque al mismo tiempo, sabemos que no podemos dejar de considerarnos
pecadores. La vida cristiana consiste de un proceso continuo de mortificación
del pecado. El apóstol Pablo, quien fue usado grandemente por Dios, dijo,
“¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”
(Rom.7:24)
El
arrepentimiento no es propio de la naturaleza humana; se necesita tanto del
poder de Dios para arrepentirse, como para no pecar. “Venid y volvamos a Jehová
porque Él nos arrebató y nos curará; hirió y nos vendará. Nos dará vida después
de dos días; en el tercer día nos resucitará y viviremos delante de El.”
(Os.6:1- 2) Fíjense que Dios es el que hace todas estas cosas a favor de su
pueblo. Él les sana. Él venda sus heridas. Les vivifica y restaura. El poder de
Dios y el amor de Dios están actuando en el arrepentimiento. Sin la
misericordia y el amor de Dios actuando en uno, no puede haber arrepentimiento
verdadero.
Es
común que satanás le dice a uno que el arrepentimiento es fácil. Pero después
de que se ha caído en el pecado su mensaje cambiará; ahora dirá que el
arrepentimiento es imposible. Una vez que la persona se ha acostumbrado al
pecado, el diablo dirá que el arrepentimiento es la cosa más difícil que uno puede
hacer. Le dirá que resulta difícil dar la espalda a los pecados que ya forman
parte de su vida misma. Dirá que no puede haber posibilidad del
arrepentimiento, porque ha abusado de la misericordia de Dios y no ha hecho
caso de las advertencias divinas. Satanás le hablará de cuantas veces ha caído
y que tan malos han sido sus pecados. Le dirá, “Ahora es imposible
arrepentirse.”
Los creyentes verdaderos
buscarán el arrepentimiento mientras haya tiempo, ¡hoy! El arrepentimiento
nunca es fácil pero con la ayuda y con la misericordia de Dios, uno puede dar
la espalda al pecado y volverse hacia Dios.
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