Versículo para hoy:
viernes, 21 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 21
“Él tornará, Él tendrá misericordia de nosotros; Él sujetará nuestras
iniquidades, y echará en los profundos de la mar todos nuestros pecados”.
Miqueas 7:19.
Dios nunca deja su amor,
pero pronto deja su ira. Su amor a sus escogidos está en conformidad con su
carácter; su ira está en conformidad con su posición: ama porque es amor, se
enoja porque es necesario para nuestro bien. Él volverá al lugar donde su
corazón descansa, a saber, en su amor a los suyos, y entonces Él tendrá
compasión de nuestros dolores y les pondrá fin.
¡Qué promesa tan
excelente es esta; “Él sujetará nuestras iniquidades!” Él las vencerá. Procuran
hacernos esclavos, pero el Señor nos dará la victoria sobre ellas, por su
propia diestra. Como los cananeos, serán vencidas, puestas bajo el yugo y,
finalmente, destruidas.
¡Del mismo modo cuán
gloriosamente es quitada la culpabilidad de nuestros pecados! “Todos nuestros
pecados”, sí, todo el ejército de ellos, los “echará” (sólo un brazo
omnipotente podría hacer tal maravilla) “en los profundos de la mar”. Donde se
hundieron Faraón y sus carros. No los echará en agua poco profunda, de donde
podrían subir con la marea, sino que serán precipitados en los “profundos de la
mar”. Han desaparecido todos. Como piedra descendieron a los profundos.
¡Aleluya! ¡Aleluya!
jueves, 20 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 20
“Yo, yo soy vuestro Consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del
hombre, que es mortal, del hijo del hombre, que por heno será contado? Y haste
ya olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y
todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía
para destruir; mas ¿en dónde está el furor del que aflige?”
Que este mismo versículo
sea la porción de hoy. No es necesario amplificarlo. Creyente atemorizado,
léelo, créelo, cómelo y reclama su cumplimiento delante del Señor. El que temes
es solamente un hombre después de todo; mientras el que promete confortarte es
Dios, tu Hacedor y el Criador del cielo y de la tierra. Consuelo infinito
sobrepuja un peligro limitado.
“¿En dónde está el furor
del que aflige?” Está en la mano del Señor. Es solamente el furor de un hombre
mortal; furor que termina tan pronto como cesa el soplo de sus narices. ¿Por
qué entonces estamos atemorizados de uno tan débil como nosotros mismos? No
deshonremos a nuestro Dios haciendo un dios del hombre débil. Podemos hacer un
ídolo de un hombre, tanto por temerle excesivamente como por darle excesivo
amor. Tratemos a los hombres como hombres y a Dios como a Dios; y entonces
seguiremos tranquilamente la senda del deber, temiendo al Señor y no temiendo a
ningún otro.
DICIEMBRE 19
“Él guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado”. Salmo 34:20.
Esta promesa por su
contexto se refiere al justo muy afligido: “Muchos son los males del justo; mas
de todos ellos lo librará Jehová”. Podrá sufrir heridas, pero no le pasará gran
daño, “ni uno de sus huesos será quebrantado”.
Esto es gran consuelo
para el hijo de Dios en la prueba y un consuelo que yo puedo aceptar; porque
hasta ahora no he sufrido ningún perjuicio por mis muchas aflicciones. No he
perdido ni fe, ni esperanza, ni amor. No; en vez de perder estos huesos de
carácter, he ganado fuerza y energía. Tengo más conocimiento, más experiencia,
más paciencia y más estabilidad de lo que tenía antes que vinieran las pruebas.
Ni aun mi gozo ha sido destruido. La enfermedad, el luto, el abatimiento, la
calumnia y la contradicción me han causado muchas contusiones; pero la
contusión ha sanado y no ha habido una fractura doble de hueso ni una fractura
sencilla. La razón no está lejos de buscar. Si confiamos en el Señor, Él guarda
todos nuestros huesos; y si Él los guarda, podemos estar seguros que ni uno de
ellos será quebrantado.
Corazón mío, no te
entristezcas. Estás resentido, pero los huesos no son quebrantados. Sufre
trabajos y desafía el temor.
martes, 18 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 18
“Como las aves que vuelan, así amparará Jehová de los ejércitos a
Jerusalén”. Isaías 31:5.
Con ala veloz el ave se
apresura para la protección de sus polluelos. No malgasta el tiempo en el
camino cuando viene a darles de comer o guardarles del peligro. De esta manera,
con alas de águila vendrá el Señor para defensa de sus escogidos; sí, volará
sobre las alas del viento.
Con ala extendida la
madre cubre sus pequeños en el nido. Los esconde interponiendo su propio
cuerpo. La gallina da su propio calor a sus pollos y hace de sus alas una casa,
en la cual moran contentos. Así el mismo Jehová se hace la protección de sus
escogidos. Él mismo es su refugio, su morada, su todo.
Como aves que vuelan y
como aves que protegen (porque la palabra significa lo mismo) así hará el Señor
con nosotros: y esto repetidamente y con éxito. Seremos amparados y guardados
de todo mal: el Señor que se compara a las aves, no será como ellas en su
debilidad, porque Él es Jehová de los ejércitos. El amor eterno será pronto
para amparar y seguro en su protección. Que esto sea nuestro consuelo. Las alas
de Dios son más prontas y más solícitas que las alas de un ave, y nosotros
confiaremos bajo su sombra desde ahora y para siempre.
lunes, 17 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 17
“Y así estaremos siempre con el Señor”. 1 Tesalonicenses 4:17.
Mientras que estamos aquí
el Señor está con nosotros, y cuando somos llamados allí estaremos con Él. El
santo no puede estar separado de su Salvador. Son una cosa, y siempre lo
tendrán que ser: Jesús no puede estar sin su propio pueblo, porque así sería
una cabeza sin cuerpo. Arrebatados en el aire, o descansando en el Paraíso, o
morando aquí, estamos siempre con Jesús; ¿y quién nos apartará de Él?
¡Qué gozo es esto!
Nuestro honor supremo, nuestro descanso, consuelo y delicia, son el estar con
el Señor. No podemos imaginar nada que pueda exceder ni igualar a esta compañía
divina. Por santa comunión tenemos que estar con Él en su humillación,
desprecio y trabajo, y entonces estaremos con Él en su gloria. Pronto estaremos
con Él en su descanso, en su soberanía, en su esperanza y en su manifestación.
Sucederá con nosotros como con Él, y triunfaremos como Él triunfa.
Oh, mi Señor, si yo tengo
que estar contigo para siempre, tengo un destino incomparable. No envidiaré ni
a un arcángel. Mi idea del cielo en su colmo, es estar siempre con el Señor. Ni
las arpas de oro, ni las coronas inmarcesibles, ni la luz sin nubes,
constituyen la gloria para mí; sino Jesús, Jesús mismo, y yo siempre con Él en
la más íntima y amada comunión.
domingo, 16 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 16
“Tú echarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte”.
Josué 17:18.
Es un gran estímulo al
valor estar asegurado de la victoria, porque entonces el hombre sale a la
guerra con confianza, y es atrevido donde de otra manera tendría temor. Nuestra
lucha es contra el mal dentro de nosotros y alrededor de nosotros, y debiéramos
de estar persuadidos que podemos vencer, y que así lo haremos en el nombre del
Señor Jesús. No estamos para caer, sino para vencer; y venceremos. La gracia de
Dios en su omnipotencia está extendida para la destrucción del mal en todas sus
formas: de aquí viene la seguridad de la victoria.
Ciertos pecados nuestros
encuentran carros herrados en nuestro temperamento, en nuestras costumbres pasadas
y en nuestras ocupaciones. No obstante tenemos que vencerlos. Son muy fuertes,
y opuestos a ellos, somos muy débiles; pero en el nombre de Dios tenemos que
dominarlos, y así lo haremos. Si un pecado nos domina, no somos los siervos
libres del Señor. Aunque un hombre esté preso por solamente una cadena, es un
cautivo. No podemos ir al cielo con un pecado reinando en nosotros, porque se
ha dicho a los santos: “el pecado no se enseñoreará de vosotros”. Levántate, y
mata cada cananeo, y haz pedazos cada carro herrado. Jehová de los ejércitos es
con nosotros, ¿y quién podrá resistir su poder vencedor en contra del pecado?
sábado, 15 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 15
“Y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces: no alzará
espada gente contra gente, ni se ensayarán más para la guerra”. Isaías 2:4.
¡Oh, si estos tiempos
felices hubiesen llegado! Actualmente las naciones están armadas pesadamente y
están levantando armamentos más y más terribles, como si el fin principal del
hombre sólo pudiera alcanzarse por la destrucción de millares de sus
semejantes. No obstante, la paz prevalecerá un día; sí, y de tal manera que los
instrumentos de la destrucción serán transformados en objetos muy diferentes y
usados para mejores propósitos.
¿Cómo se efectuará esto?
¿Por el comercio? ¿Por la civilización? ¿Por el arbitraje? No lo creemos. La
experiencia pasada nos prohíbe tener confianza en medios tan inadecuados.
Solamente se establecerá la paz por el reino del Príncipe de Paz. Él tiene que
enseñar al pueblo por su Espíritu y renovar sus corazones por su gracia y
reinar sobre ellos por su poder supremo, y entonces cesarán de herir y matar.
El hombre es un monstruo
una vez que está ardiendo en ira, y sólo el Señor Jesús puede cambiar este león
en un cordero. Cambiando el corazón del hombre, sus pasiones sanguinarias son
así quitadas. Que cada lector de este libro ore especialmente hoy, al Señor y
Dador de la Paz, que Él pronto ponga fin a la guerra y establezca la concordia
en todo el mundo.
DICIEMBRE 14
“Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas
las cosas”. Apocalipsis 21:5.
¡Gloria sea dada a su
nombre! Todas las cosas necesitan renovación, porque están tristemente rotas y
gastadas por el pecado. Es tiempo que el vestido viejo sea arrollado y
desechado y que la creación se vista de su traje dominical. Pero ningún otro
puede hacer nuevas todas las cosas, sino el Señor que las hizo al principio;
porque se necesita tanto poder para hacer algo de lo malo, como para hacer algo
de la nada. El Señor Jesús ha emprendido la obra y Él es del todo competente
para ejecutarla. Él ya ha comenzado su obra, y por siglos ha perseverado en
hacer nuevos los corazones de los hombres y el orden de la sociedad. De aquí a
poco Él hará de nuevo la entera constitución del gobierno humano, y la
naturaleza humana será cambiada por la gracia; y vendrá un día cuando aun el
cuerpo será hecho de nuevo y resucitado a semejanza de su cuerpo glorioso.
¡Qué gozo el de
pertenecer a un reino en el cual todo está haciéndose nuevo por el poder de su
Rey! No estamos muriendo; estamos avanzando a una vida más gloriosa. No
obstante la oposición de los poderes del mal, nuestro glorioso Señor Jesús está
realizando su propósito y haciéndonos “nuevos” y haciendo “nuevas “ también las
cosas que nos rodean y tan llenas de hermosura como cuando en el principio
salieron de las manos del Señor.
jueves, 13 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 13
“Acontecerá que al tiempo de la tarde habrá luz”. Zacarías 14:7.
Esto es sorprendente;
porque todas las cosas indican que a la tarde será oscuro. Dios está
acostumbrado a obrar tan por encima de nuestros temores y tanto más allá de
nuestras esperanzas, que estamos grandemente maravillados e impulsados a adorar
su gracia soberana. No, no será con nosotros como profetizan nuestros
corazones: la oscuridad no se profundizará hasta llegar a ser como la noche,
sino que de repente se aclarará en día. No desmayemos nunca. En los tiempos
peores confiemos en el Señor, porque Él cambia la oscuridad de la sombra de la
muerte, en la claridad de la mañana. Cuando la tarea del ladrillo fue doblada
entonces apareció Moisés, y cuando abunda la tribulación estamos cerca de su
fin.
Esta promesa debe
ayudarnos a tener paciencia. Tal vez la luz no amanecerá del todo hasta que
nuestras esperanzas están del todo gastadas aguardando todo el día en vano.
Para el impío el sol se pone cuando aún es día; para el justo se levanta el sol
cuando es casi noche. ¿No podemos esperar con paciencia aquella luz divina que
podrá tardar en venir, pero que seguramente valdrá la pena haberla esperado?
Ven, alma mía, toma tu
parábola y canta a Aquel que te bendecirá en la vida y en la muerte de tal
manera que sobrepujará todo lo que la naturaleza ha visto aun en sus mejores
horas.
miércoles, 12 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 12
“En quietud y en confianza será vuestra fortaleza”. Isaías 30:15.
Es siempre una debilidad
acongojarse y preocuparse, desconfiar y cavilar. ¿Qué adelantamos
consumiéndonos de ansiedad? ¿Qué conseguimos con dudar y enojarnos?
¿No nos incapacitamos así
para la acción y desconcertamos nuestro espíritu de modo que no podemos tomar
una decisión prudente? Nos hundimos con nuestros esfuerzos cuando pudiéramos
salir a flote por la fe.
¡Oh, si tuviésemos la
gracia de estar quietos! ¿Por qué corremos de casa en casa para repetir la
triste historia que nos aflige más y más el corazón cada vez que la contamos?
Aun cuando permanecemos en nuestras casa ¿por qué lloramos en agonía a causa de
presentimientos miserables que tal vez nunca se realizarán? Sería bueno detener
la lengua, pero sería aún mejor guardar el corazón tranquilo. ¡Oh, si
pudiésemos estar quietos y conocer que Jehová es Dios!
¡Oh, si tuviésemos la
gracia de tener confianza en Dios! El Santo de Israel tiene que defender y librar
a los suyos. No puede volverse atrás de sus solemnes declaraciones. Podemos
estar seguros de que cada palabra suya permanecerá aunque los montes se
moviesen. Él es digno de nuestra fe; y si mostrásemos confianza en Él, con la
quietud que esto nos traería podríamos ser tan felices como los espíritus
delante del trono.
Ven, alma mía, vuelve a
tu reposo y reclina tu cabeza sobre el seno del Señor Jesús.
martes, 11 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 11
“Espera en Jehová, y haz bien; vivirás en la tierra, y en verdad serás
alimentado”. Salmo 37:3.
Esperar y hacer
son palabras que van bien juntas, en el orden en el cual el Espíritu Santo las
ha puesto. Deberíamos tener fe, y esa fe debería obrar. La fe en Dios nos hace
obrar santamente; confiamos en Dios para el bien, y entonces hacemos bien. No
estamos quietos porque confiamos, sino que nos despertamos y esperamos que el
Señor obrará por medio de nosotros. No es nuestra condición acongojarnos y
hacer mal, sino esperar y hacer bien. No podemos confiar sin obrar, ni obrar
sin confiar.
Nuestros adversarios nos
quisieran desarraigar si pudieran; pero confiando y haciendo bien viviremos en
la tierra. No iremos a Egipto, sino que permaneceremos en la tierra de
Emmanuel, la providencia de Dios, la Canaán del pacto de amor. Los enemigos del
Señor no podrán deshacerse de nosotros tan fácilmente como piensan. No pueden
echarnos fuera ni quebrantarnos; donde Dios nos ha dado un nombre y un lugar,
allí permaneceremos.
¿Pero qué de la provisión
para nuestras necesidades? El Señor ha puesto la palabra “en verdad” en esta
promesa. Tan cierto como el Señor es verdadero, así su pueblo será alimentado.
A ellos les pertenece esperar y hacer bien, y el Señor hará conforme a su fe.
Si no son mantenidos por los cuervos ni por un Abdías, ni por una viuda, de
todos modos serán alimentados. ¡Fuera temores!
lunes, 10 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 10
“Pero si en verdad oyeres su voz, e hicieres todo lo que yo te dijere, seré
enemigo a tus enemigos y afligiré a los que te afligieren”. Éxodo 23:22.
El Señor Cristo en medio
de su pueblo ha de ser reconocido y obedecido. Él es el vicegerente de Dios, y
habla en el nombre del Padre, y a nosotros pertenece el hacer lo que Él mande
implícitamente e inmediatamente. Perderemos la promesa si despreciamos el
precepto.
¡Cuán grande es la
bendición que trae la obediencia completa! El Señor hace una liga ofensiva y
defensiva con su pueblo. Bendecirá a los que nos bendicen y maldecirá a los que
nos maldicen. Con toda su alma estará Dios con su pueblo y entrará en su
posición con la más profunda simpatía. ¡Qué protección nos da esto! No es
necesario amedrentarnos de nuestros adversarios, cuando estamos seguros que han
venido a ser los adversarios de Dios. Si Jehová se ha encargado de nuestra
contienda, podemos dejar nuestros enemigos en sus manos.
En cuanto a nuestros
propios intereses, no tenemos enemigos; pero por causa de la verdad y la
justicia tomamos nuestras armas y salimos al conflicto. En esta guerra sagrada
estamos aliados con el Dios eterno, y si cuidadosamente obedecemos la ley de
nuestro Señor Jesús, Él se hace responsable de emplear todo su poder en nuestro
favor. Así que a ningún hombre tememos.
domingo, 9 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 9
“Y Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo es posible”. Marcos 9:23.
Nuestra incredulidad es
el obstáculo más grande en nuestro camino; en realidad no hay otra verdadera
dificultad en nuestro progreso y prosperidad espiritual. El Señor puede hacerlo
todo; pero cuando Él establece la regla de que conforme a nuestra fe nos será
hecho, nuestra incredulidad ata las manos de su omnipotencia.
Sí, los aliados del mal
serán esparcidos con sólo que podamos creer. La verdad despreciada levantará su
cabeza, si sólo tenemos confianza en el Dios de la verdad. Podremos sobrellevar
nuestra carga de pena, o pasar sin daño por las olas de la aflicción, si
podemos ceñir nuestros lomos con el cinturón de la paz, ese cinturón que es
ajustado por las manos de la confianza.
¿Que no podemos creer?
¿Es posible todo menos el creer en Dios? Sin embargo, Él es siempre verdadero;
¿por qué no le creemos? Él es siempre fiel a su palabra; ¿por qué no confiamos
en Él? Cuando nuestro corazón está en buen estado, la fe no nos cuesta ningún
esfuerzo; es entonces tan natural el apoyarnos en Dios, como para un niño
confiar en su padre.
Lo peor es que podemos
creer en Dios acerca de todo menos la presente prueba urgente. Esto es torpeza.
Ven, alma mía, sacude tal pecado y confía en tu Dios acerca de la carga, el
trabajo y el suspiro de este tiempo presente. Esto hecho, todo es hecho.
sábado, 8 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 8
“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi
servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará”. Juan 12:26.
El servicio más alto es
la imitación. Si quiero ser un siervo de Cristo, tengo que seguirle. Hacer lo
que hizo Jesús es la manera más cierta de honrar su nombre. Debo prestar
atención a esto todos los días.
Si yo imito a Jesús
tendré su compañía; y si me asemejo a Él, estaré con Él. A su debido tiempo me
llevará a morar consigo arriba, si mientras tanto yo me esfuerzo a seguirle
aquí abajo. Después de sus sufrimientos nuestro Señor llegó a su trono, y de la
misma manera después que hemos padecido un poco con Él aquí abajo, también
llegaremos a la gloria. El resultado de la vida del Señor será el resultado de
la nuestra; si le acompañamos en su humillación, estaremos con Él en su gloria.
Ven, alma mía, anímate y pon tu pie en las huellas ensangrentadas que tu Señor
te ha dejado.
Que no deje yo de notar
que el Padre honrará a los que siguen a su Hijo. Si me ve fiel a Jesús me dará
señales de favor y honra por amor de su Hijo. No puede haber honra como esta.
Príncipes y emperadores dan solamente una sombra de honra; la sustancia de la
verdadera gloria viene del Padre. Por lo tanto, alma mía, sigue tú a tu Señor
Jesús más de cerca que nunca.
viernes, 7 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 7
“Jehová dará fortaleza a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo en paz”.
Salmo 29:11.
David acaba de oír la voz
del Señor en una tormenta, y ha visto su poder en la tempestad, el curso de la
cual ha descrito en este Salmo; y ahora, en la calma que sigue a la tempestad,
ese poder sobreabundante por el cual el cielo y la tierra son sacudidos, es
prometido para ser la fortaleza de los escogidos. El que dispara su arco
infalible, dará a sus redimidos las alas de un águila; el que conmueve la tierra
con su voz, espantará los enemigos de sus santos y dará la paz a sus hijos.
¿Por qué somos tan débiles cuando tenemos una fortaleza divina a la cual huir?
¿Por qué estamos turbados cuando es nuestra la misma paz del Señor? Jesús, el
Dios fuerte, es nuestra fortaleza; revistámonos de Él y salgamos a nuestro
servicio. Jesús, nuestro bendito Señor, es también nuestra paz; reposémonos en
Él en este día y cesen nuestros temores. ¡Qué bendición tenerle por nuestra
fortaleza y paz, desde ahora y para siempre!
El mismo Dios que anda
sobre la tempestad en día de tormenta también regirá la tempestad de
tribulación, y nos mandará antes de mucho, días de paz. Tendremos fortaleza
para tormentas, y canciones para buen tiempo. Cantemos ahora a Dios nuestra
fortaleza y nuestra paz. ¡No más pensamientos oscuros! ¡Levántese la fe y la
esperanza!
jueves, 6 de diciembre de 2018
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