Versículo para hoy:

viernes, 21 de diciembre de 2018

Os ha nacido hoy, día 3 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



DICIEMBRE 21

“Él tornará, Él tendrá misericordia de nosotros; Él sujetará nuestras iniquidades, y echará en los profundos de la mar todos nuestros pecados”. Miqueas 7:19.


Dios nunca deja su amor, pero pronto deja su ira. Su amor a sus escogidos está en conformidad con su carácter; su ira está en conformidad con su posición: ama porque es amor, se enoja porque es necesario para nuestro bien. Él volverá al lugar donde su corazón descansa, a saber, en su amor a los suyos, y entonces Él tendrá compasión de nuestros dolores y les pondrá fin.

¡Qué promesa tan excelente es esta; “Él sujetará nuestras iniquidades!” Él las vencerá. Procuran hacernos esclavos, pero el Señor nos dará la victoria sobre ellas, por su propia diestra. Como los cananeos, serán vencidas, puestas bajo el yugo y, finalmente, destruidas.

¡Del mismo modo cuán gloriosamente es quitada la culpabilidad de nuestros pecados! “Todos nuestros pecados”, sí, todo el ejército de ellos, los “echará” (sólo un brazo omnipotente podría hacer tal maravilla) “en los profundos de la mar”. Donde se hundieron Faraón y sus carros. No los echará en agua poco profunda, de donde podrían subir con la marea, sino que serán precipitados en los “profundos de la mar”. Han desaparecido todos. Como piedra descendieron a los profundos. ¡Aleluya! ¡Aleluya!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Os ha nacido hoy, día 2 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



DICIEMBRE 20

“Yo, yo soy vuestro Consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, del hijo del hombre, que por heno será contado? Y haste ya olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir; mas ¿en dónde está el furor del que aflige?” 

Que este mismo versículo sea la porción de hoy. No es necesario amplificarlo. Creyente atemorizado, léelo, créelo, cómelo y reclama su cumplimiento delante del Señor. El que temes es solamente un hombre después de todo; mientras el que promete confortarte es Dios, tu Hacedor y el Criador del cielo y de la tierra. Consuelo infinito sobrepuja un peligro limitado.

“¿En dónde está el furor del que aflige?” Está en la mano del Señor. Es solamente el furor de un hombre mortal; furor que termina tan pronto como cesa el soplo de sus narices. ¿Por qué entonces estamos atemorizados de uno tan débil como nosotros mismos? No deshonremos a nuestro Dios haciendo un dios del hombre débil. Podemos hacer un ídolo de un hombre, tanto por temerle excesivamente como por darle excesivo amor. Tratemos a los hombres como hombres y a Dios como a Dios; y entonces seguiremos tranquilamente la senda del deber, temiendo al Señor y no temiendo a ningún otro.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

Os ha nacido hoy, día 1 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



DICIEMBRE 19

“Él guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado”. Salmo 34:20.

Esta promesa por su contexto se refiere al justo muy afligido: “Muchos son los males del justo; mas de todos ellos lo librará Jehová”. Podrá sufrir heridas, pero no le pasará gran daño, “ni uno de sus huesos será quebrantado”.

Esto es gran consuelo para el hijo de Dios en la prueba y un consuelo que yo puedo aceptar; porque hasta ahora no he sufrido ningún perjuicio por mis muchas aflicciones. No he perdido ni fe, ni esperanza, ni amor. No; en vez de perder estos huesos de carácter, he ganado fuerza y energía. Tengo más conocimiento, más experiencia, más paciencia y más estabilidad de lo que tenía antes que vinieran las pruebas. Ni aun mi gozo ha sido destruido. La enfermedad, el luto, el abatimiento, la calumnia y la contradicción me han causado muchas contusiones; pero la contusión ha sanado y no ha habido una fractura doble de hueso ni una fractura sencilla. La razón no está lejos de buscar. Si confiamos en el Señor, Él guarda todos nuestros huesos; y si Él los guarda, podemos estar seguros que ni uno de ellos será quebrantado.

Corazón mío, no te entristezcas. Estás resentido, pero los huesos no son quebrantados. Sufre trabajos y desafía el temor.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 18 de diciembre de 2018

El ejemplo de María, día 2 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



DICIEMBRE 18

“Como las aves que vuelan, así amparará Jehová de los ejércitos a Jerusalén”. Isaías 31:5.

Con ala veloz el ave se apresura para la protección de sus polluelos. No malgasta el tiempo en el camino cuando viene a darles de comer o guardarles del peligro. De esta manera, con alas de águila vendrá el Señor para defensa de sus escogidos; sí, volará sobre las alas del viento.

Con ala extendida la madre cubre sus pequeños en el nido. Los esconde interponiendo su propio cuerpo. La gallina da su propio calor a sus pollos y hace de sus alas una casa, en la cual moran contentos. Así el mismo Jehová se hace la protección de sus escogidos. Él mismo es su refugio, su morada, su todo.

Como aves que vuelan y como aves que protegen (porque la palabra significa lo mismo) así hará el Señor con nosotros: y esto repetidamente y con éxito. Seremos amparados y guardados de todo mal: el Señor que se compara a las aves, no será como ellas en su debilidad, porque Él es Jehová de los ejércitos. El amor eterno será pronto para amparar y seguro en su protección. Que esto sea nuestro consuelo. Las alas de Dios son más prontas y más solícitas que las alas de un ave, y nosotros confiaremos bajo su sombra desde ahora y para siempre.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 17 de diciembre de 2018

El ejemplo de María, día 1 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



DICIEMBRE 17

“Y así estaremos siempre con el Señor”. 1 Tesalonicenses 4:17.

Mientras que estamos aquí el Señor está con nosotros, y cuando somos llamados allí estaremos con Él. El santo no puede estar separado de su Salvador. Son una cosa, y siempre lo tendrán que ser: Jesús no puede estar sin su propio pueblo, porque así sería una cabeza sin cuerpo. Arrebatados en el aire, o descansando en el Paraíso, o morando aquí, estamos siempre con Jesús; ¿y quién nos apartará de Él?

¡Qué gozo es esto! Nuestro honor supremo, nuestro descanso, consuelo y delicia, son el estar con el Señor. No podemos imaginar nada que pueda exceder ni igualar a esta compañía divina. Por santa comunión tenemos que estar con Él en su humillación, desprecio y trabajo, y entonces estaremos con Él en su gloria. Pronto estaremos con Él en su descanso, en su soberanía, en su esperanza y en su manifestación. Sucederá con nosotros como con Él, y triunfaremos como Él triunfa.

Oh, mi Señor, si yo tengo que estar contigo para siempre, tengo un destino incomparable. No envidiaré ni a un arcángel. Mi idea del cielo en su colmo, es estar siempre con el Señor. Ni las arpas de oro, ni las coronas inmarcesibles, ni la luz sin nubes, constituyen la gloria para mí; sino Jesús, Jesús mismo, y yo siempre con Él en la más íntima y amada comunión.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 16 de diciembre de 2018

DICIEMBRE 16

“Tú echarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte”. Josué 17:18.

Es un gran estímulo al valor estar asegurado de la victoria, porque entonces el hombre sale a la guerra con confianza, y es atrevido donde de otra manera tendría temor. Nuestra lucha es contra el mal dentro de nosotros y alrededor de nosotros, y debiéramos de estar persuadidos que podemos vencer, y que así lo haremos en el nombre del Señor Jesús. No estamos para caer, sino para vencer; y venceremos. La gracia de Dios en su omnipotencia está extendida para la destrucción del mal en todas sus formas: de aquí viene la seguridad de la victoria.

Ciertos pecados nuestros encuentran carros herrados en nuestro temperamento, en nuestras costumbres pasadas y en nuestras ocupaciones. No obstante tenemos que vencerlos. Son muy fuertes, y opuestos a ellos, somos muy débiles; pero en el nombre de Dios tenemos que dominarlos, y así lo haremos. Si un pecado nos domina, no somos los siervos libres del Señor. Aunque un hombre esté preso por solamente una cadena, es un cautivo. No podemos ir al cielo con un pecado reinando en nosotros, porque se ha dicho a los santos: “el pecado no se enseñoreará de vosotros”. Levántate, y mata cada cananeo, y haz pedazos cada carro herrado. Jehová de los ejércitos es con nosotros, ¿y quién podrá resistir su poder vencedor en contra del pecado?

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 15 de diciembre de 2018

DICIEMBRE 15

“Y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces: no alzará espada gente contra gente, ni se ensayarán más para la guerra”. Isaías 2:4.

¡Oh, si estos tiempos felices hubiesen llegado! Actualmente las naciones están armadas pesadamente y están levantando armamentos más y más terribles, como si el fin principal del hombre sólo pudiera alcanzarse por la destrucción de millares de sus semejantes. No obstante, la paz prevalecerá un día; sí, y de tal manera que los instrumentos de la destrucción serán transformados en objetos muy diferentes y usados para mejores propósitos.

¿Cómo se efectuará esto? ¿Por el comercio? ¿Por la civilización? ¿Por el arbitraje? No lo creemos. La experiencia pasada nos prohíbe tener confianza en medios tan inadecuados. Solamente se establecerá la paz por el reino del Príncipe de Paz. Él tiene que enseñar al pueblo por su Espíritu y renovar sus corazones por su gracia y reinar sobre ellos por su poder supremo, y entonces cesarán de herir y matar.

El hombre es un monstruo una vez que está ardiendo en ira, y sólo el Señor Jesús puede cambiar este león en un cordero. Cambiando el corazón del hombre, sus pasiones sanguinarias son así quitadas. Que cada lector de este libro ore especialmente hoy, al Señor y Dador de la Paz, que Él pronto ponga fin a la guerra y establezca la concordia en todo el mundo.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

No seas atea en la práctica - Nancy DeMoss de Wolgemuth



DICIEMBRE 14

“Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas”. Apocalipsis 21:5.

¡Gloria sea dada a su nombre! Todas las cosas necesitan renovación, porque están tristemente rotas y gastadas por el pecado. Es tiempo que el vestido viejo sea arrollado y desechado y que la creación se vista de su traje dominical. Pero ningún otro puede hacer nuevas todas las cosas, sino el Señor que las hizo al principio; porque se necesita tanto poder para hacer algo de lo malo, como para hacer algo de la nada. El Señor Jesús ha emprendido la obra y Él es del todo competente para ejecutarla. Él ya ha comenzado su obra, y por siglos ha perseverado en hacer nuevos los corazones de los hombres y el orden de la sociedad. De aquí a poco Él hará de nuevo la entera constitución del gobierno humano, y la naturaleza humana será cambiada por la gracia; y vendrá un día cuando aun el cuerpo será hecho de nuevo y resucitado a semejanza de su cuerpo glorioso.

¡Qué gozo el de pertenecer a un reino en el cual todo está haciéndose nuevo por el poder de su Rey! No estamos muriendo; estamos avanzando a una vida más gloriosa. No obstante la oposición de los poderes del mal, nuestro glorioso Señor Jesús está realizando su propósito y haciéndonos “nuevos” y haciendo “nuevas “ también las cosas que nos rodean y tan llenas de hermosura como cuando en el principio salieron de las manos del Señor.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Los grandes problemas son en realidad pequeños - Nancy DeMoss de Wolgemuth



DICIEMBRE 13

“Acontecerá que al tiempo de la tarde habrá luz”. Zacarías 14:7.

Esto es sorprendente; porque todas las cosas indican que a la tarde será oscuro. Dios está acostumbrado a obrar tan por encima de nuestros temores y tanto más allá de nuestras esperanzas, que estamos grandemente maravillados e impulsados a adorar su gracia soberana. No, no será con nosotros como profetizan nuestros corazones: la oscuridad no se profundizará hasta llegar a ser como la noche, sino que de repente se aclarará en día. No desmayemos nunca. En los tiempos peores confiemos en el Señor, porque Él cambia la oscuridad de la sombra de la muerte, en la claridad de la mañana. Cuando la tarea del ladrillo fue doblada entonces apareció Moisés, y cuando abunda la tribulación estamos cerca de su fin.

Esta promesa debe ayudarnos a tener paciencia. Tal vez la luz no amanecerá del todo hasta que nuestras esperanzas están del todo gastadas aguardando todo el día en vano. Para el impío el sol se pone cuando aún es día; para el justo se levanta el sol cuando es casi noche. ¿No podemos esperar con paciencia aquella luz divina que podrá tardar en venir, pero que seguramente valdrá la pena haberla esperado?

Ven, alma mía, toma tu parábola y canta a Aquel que te bendecirá en la vida y en la muerte de tal manera que sobrepujará todo lo que la naturaleza ha visto aun en sus mejores horas.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Eutanasia 2, Bioética 3 - Salvador Dellutri

Las buenas noticias son más que vanas ilusiones - Nancy DeMoss de Wolgemuth



DICIEMBRE 12

“En quietud y en confianza será vuestra fortaleza”. Isaías 30:15.

Es siempre una debilidad acongojarse y preocuparse, desconfiar y cavilar. ¿Qué adelantamos consumiéndonos de ansiedad? ¿Qué conseguimos con dudar y enojarnos?

¿No nos incapacitamos así para la acción y desconcertamos nuestro espíritu de modo que no podemos tomar una decisión prudente? Nos hundimos con nuestros esfuerzos cuando pudiéramos salir a flote por la fe.

¡Oh, si tuviésemos la gracia de estar quietos! ¿Por qué corremos de casa en casa para repetir la triste historia que nos aflige más y más el corazón cada vez que la contamos? Aun cuando permanecemos en nuestras casa ¿por qué lloramos en agonía a causa de presentimientos miserables que tal vez nunca se realizarán? Sería bueno detener la lengua, pero sería aún mejor guardar el corazón tranquilo. ¡Oh, si pudiésemos estar quietos y conocer que Jehová es Dios!

¡Oh, si tuviésemos la gracia de tener confianza en Dios! El Santo de Israel tiene que defender y librar a los suyos. No puede volverse atrás de sus solemnes declaraciones. Podemos estar seguros de que cada palabra suya permanecerá aunque los montes se moviesen. Él es digno de nuestra fe; y si mostrásemos confianza en Él, con la quietud que esto nos traería podríamos ser tan felices como los espíritus delante del trono.

Ven, alma mía, vuelve a tu reposo y reclina tu cabeza sobre el seno del Señor Jesús.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 11 de diciembre de 2018

Eutanasia – Bioética 2 - Salvador Dellutri

¿Habrá algo que dure para siempre? - Nancy DeMoss de Wolgemuth



DICIEMBRE 11

“Espera en Jehová, y haz bien; vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado”. Salmo 37:3.

Esperar y hacer son palabras que van bien juntas, en el orden en el cual el Espíritu Santo las ha puesto. Deberíamos tener fe, y esa fe debería obrar. La fe en Dios nos hace obrar santamente; confiamos en Dios para el bien, y entonces hacemos bien. No estamos quietos porque confiamos, sino que nos despertamos y esperamos que el Señor obrará por medio de nosotros. No es nuestra condición acongojarnos y hacer mal, sino esperar y hacer bien. No podemos confiar sin obrar, ni obrar sin confiar.

Nuestros adversarios nos quisieran desarraigar si pudieran; pero confiando y haciendo bien viviremos en la tierra. No iremos a Egipto, sino que permaneceremos en la tierra de Emmanuel, la providencia de Dios, la Canaán del pacto de amor. Los enemigos del Señor no podrán deshacerse de nosotros tan fácilmente como piensan. No pueden echarnos fuera ni quebrantarnos; donde Dios nos ha dado un nombre y un lugar, allí permaneceremos.

¿Pero qué de la provisión para nuestras necesidades? El Señor ha puesto la palabra “en verdad” en esta promesa. Tan cierto como el Señor es verdadero, así su pueblo será alimentado. A ellos les pertenece esperar y hacer bien, y el Señor hará conforme a su fe. Si no son mantenidos por los cuervos ni por un Abdías, ni por una viuda, de todos modos serán alimentados. ¡Fuera temores!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Renovando Tu Mente | Renovación del pacto - R. C. SPROUL




Cómo encontrar consuelo en la fortaleza de Dios - Nancy DeMoss de Wolgemuth



DICIEMBRE 10

“Pero si en verdad oyeres su voz, e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo a tus enemigos y afligiré a los que te afligieren”. Éxodo 23:22.

El Señor Cristo en medio de su pueblo ha de ser reconocido y obedecido. Él es el vicegerente de Dios, y habla en el nombre del Padre, y a nosotros pertenece el hacer lo que Él mande implícitamente e inmediatamente. Perderemos la promesa si despreciamos el precepto.

¡Cuán grande es la bendición que trae la obediencia completa! El Señor hace una liga ofensiva y defensiva con su pueblo. Bendecirá a los que nos bendicen y maldecirá a los que nos maldicen. Con toda su alma estará Dios con su pueblo y entrará en su posición con la más profunda simpatía. ¡Qué protección nos da esto! No es necesario amedrentarnos de nuestros adversarios, cuando estamos seguros que han venido a ser los adversarios de Dios. Si Jehová se ha encargado de nuestra contienda, podemos dejar nuestros enemigos en sus manos.

En cuanto a nuestros propios intereses, no tenemos enemigos; pero por causa de la verdad y la justicia tomamos nuestras armas y salimos al conflicto. En esta guerra sagrada estamos aliados con el Dios eterno, y si cuidadosamente obedecemos la ley de nuestro Señor Jesús, Él se hace responsable de emplear todo su poder en nuestro favor. Así que a ningún hombre tememos.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 9 de diciembre de 2018

DICIEMBRE 9

“Y Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo es posible”. Marcos 9:23.

Nuestra incredulidad es el obstáculo más grande en nuestro camino; en realidad no hay otra verdadera dificultad en nuestro progreso y prosperidad espiritual. El Señor puede hacerlo todo; pero cuando Él establece la regla de que conforme a nuestra fe nos será hecho, nuestra incredulidad ata las manos de su omnipotencia.

Sí, los aliados del mal serán esparcidos con sólo que podamos creer. La verdad despreciada levantará su cabeza, si sólo tenemos confianza en el Dios de la verdad. Podremos sobrellevar nuestra carga de pena, o pasar sin daño por las olas de la aflicción, si podemos ceñir nuestros lomos con el cinturón de la paz, ese cinturón que es ajustado por las manos de la confianza.

¿Que no podemos creer? ¿Es posible todo menos el creer en Dios? Sin embargo, Él es siempre verdadero; ¿por qué no le creemos? Él es siempre fiel a su palabra; ¿por qué no confiamos en Él? Cuando nuestro corazón está en buen estado, la fe no nos cuesta ningún esfuerzo; es entonces tan natural el apoyarnos en Dios, como para un niño confiar en su padre.

Lo peor es que podemos creer en Dios acerca de todo menos la presente prueba urgente. Esto es torpeza. Ven, alma mía, sacude tal pecado y confía en tu Dios acerca de la carga, el trabajo y el suspiro de este tiempo presente. Esto hecho, todo es hecho.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 8 de diciembre de 2018

DICIEMBRE 8

“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará”. Juan 12:26.

El servicio más alto es la imitación. Si quiero ser un siervo de Cristo, tengo que seguirle. Hacer lo que hizo Jesús es la manera más cierta de honrar su nombre. Debo prestar atención a esto todos los días.

Si yo imito a Jesús tendré su compañía; y si me asemejo a Él, estaré con Él. A su debido tiempo me llevará a morar consigo arriba, si mientras tanto yo me esfuerzo a seguirle aquí abajo. Después de sus sufrimientos nuestro Señor llegó a su trono, y de la misma manera después que hemos padecido un poco con Él aquí abajo, también llegaremos a la gloria. El resultado de la vida del Señor será el resultado de la nuestra; si le acompañamos en su humillación, estaremos con Él en su gloria. Ven, alma mía, anímate y pon tu pie en las huellas ensangrentadas que tu Señor te ha dejado.

Que no deje yo de notar que el Padre honrará a los que siguen a su Hijo. Si me ve fiel a Jesús me dará señales de favor y honra por amor de su Hijo. No puede haber honra como esta. Príncipes y emperadores dan solamente una sombra de honra; la sustancia de la verdadera gloria viene del Padre. Por lo tanto, alma mía, sigue tú a tu Señor Jesús más de cerca que nunca.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

Tenemos todo lo que necesitamos - Nancy DeMoss de Wolgemuth



viernes, 7 de diciembre de 2018

DICIEMBRE 7

“Jehová dará fortaleza a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo en paz”. Salmo 29:11.

David acaba de oír la voz del Señor en una tormenta, y ha visto su poder en la tempestad, el curso de la cual ha descrito en este Salmo; y ahora, en la calma que sigue a la tempestad, ese poder sobreabundante por el cual el cielo y la tierra son sacudidos, es prometido para ser la fortaleza de los escogidos. El que dispara su arco infalible, dará a sus redimidos las alas de un águila; el que conmueve la tierra con su voz, espantará los enemigos de sus santos y dará la paz a sus hijos. ¿Por qué somos tan débiles cuando tenemos una fortaleza divina a la cual huir? ¿Por qué estamos turbados cuando es nuestra la misma paz del Señor? Jesús, el Dios fuerte, es nuestra fortaleza; revistámonos de Él y salgamos a nuestro servicio. Jesús, nuestro bendito Señor, es también nuestra paz; reposémonos en Él en este día y cesen nuestros temores. ¡Qué bendición tenerle por nuestra fortaleza y paz, desde ahora y para siempre!

El mismo Dios que anda sobre la tempestad en día de tormenta también regirá la tempestad de tribulación, y nos mandará antes de mucho, días de paz. Tendremos fortaleza para tormentas, y canciones para buen tiempo. Cantemos ahora a Dios nuestra fortaleza y nuestra paz. ¡No más pensamientos oscuros! ¡Levántese la fe y la esperanza!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.