Versículo para hoy:
jueves, 6 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 6
“Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te
anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti”.
No hay puente: tenemos
que pasar por las aguas, y sentir el ímpetu de los ríos. La presencia de Dios
en la inundación es mejor que un pontón de transporte. Seremos probados, pero
saldremos vencedores; porque el mismo Jehová, que es más poderoso que muchas
aguas, estará con nosotros. Si hay algún tiempo en que pudiera ausentarse de su
pueblo, es seguro que el Señor siempre estará con ellos en las dificultades y
los peligros. Las tristezas de la vida pueden llegar al colmo, pero el Señor
puede dar ayuda adecuada a toda ocasión.
Los enemigos del Señor
pueden poner en nuestro camino peligros de su propia hechura, a saber,
persecuciones y burlas crueles, que son como un horno de fuego ardiendo. ¿Y
qué? Andaremos a través del fuego. Estando Dios con nosotros, no seremos
quemados; ni aun quedará olor de fuego sobre nosotros.
¡Oh, qué maravillosa
seguridad tiene el peregrino nacido del cielo y que va al cielo! Muchas aguas
no le ahogarán, ni fuegos le consumirán. Tu presencia, oh Señor, es la
protección de tus santos contra los diversos peligros del camino. Haz que con
fe me entregue a ti y mi espíritu entrará en reposo.
miércoles, 5 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 5
“Este habitará en las alturas; fortalezas de rocas serán su lugar de
acogimiento; se le dará su pan, y sus aguas serán ciertas”. Isaías 33:16.
El hombre a quien Dios ha
dado la gracia de ser intachable en su vida vive en una seguridad completa.
Él habita en las alturas,
por encima del mundo, y fuera de tiro de fusil del enemigo y cerca del cielo.
Aspira a grandes cosas y motivos, y encuentra gran consuelo y compañía. Se
regocija en los montes del amor eterno, donde habita.
Fortalezas de rocas serán
su lugar de acogimiento. Las cosas más estables en el universo son las promesas
y los propósitos del Dios invariable, y estos son la defensa del creyente
obediente.
“Se le dará su pan”; así
será sustentado por esta promesa tan grande. Como el enemigo no puede escalar
el castillo, ni derribar la muralla, así la fortaleza no puede ser tomada ni por
asalto, ni por hambre. El Señor que hizo llover maná en el desierto guardará a
su pueblo con buenas reservas, aun cuando sean cercados por enemigos que
quisieran vencerles por el hambre.
Pero ¿y si falta el agua?
Esto no puede ser; “sus aguas serán ciertas”. Hay un manantial inagotable
dentro de la fortaleza inexpugnable. El Señor cuida que no falte nada. Ninguno
puede tocar al ciudadano de la Sión verdadera. Por fiero que sea el enemigo, el
Señor guardará a sus escogidos.
martes, 4 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 4
“Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y
adarga es su verdad”. Salmo 91:4.
¡Qué símil más
condescendiente! Como una gallina protege sus pollos, y les permite cobijarse
bajo sus alas, así el Señor defenderá su pueblo, y les permitirá esconderse en
Él. ¿No hemos visto a los polluelos asomarse por debajo de las alas de su
madre? ¿No hemos oído su pequeño grito de gozo y contentamiento? De la misma
manera refugiémonos en Dios y sentiremos una paz sobreabundante sabiendo que Él
nos guarda.
Mientras que el Señor nos
cubre, tenemos confianza. Sería de extrañar que no fuera así. ¿Cómo podemos
desconfiar de Jehová cuando Él mismo viene a ser casa y hogar, refugio y
descanso para nosotros?
Siendo así podemos salir
a la guerra en su nombre, gozándonos del mismo cuidado guardián. Necesitamos
escudo y adarga, y cuando confiamos del todo en Dios, así como el polluelo
confía en la gallina, encontramos que su verdad nos arma de pies a cabeza. El
Señor no puede mentir; tiene que ser fiel a su pueblo; su promesa tiene que
permanecer. Esta verdad segura es el único escudo que necesitamos. Detrás de Él
podemos desafiar todos los dardos del enemigo.
¡Ven, alma mía, escóndete
bajo alas tan grandes, desaparece entre esas plumas tan suaves! ¡Qué contenta
estás!
lunes, 3 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 3
“Y estableceré con ellos pacto de paz, y haré cesar de la tierra las malas
bestias; y habitarán en el desierto
seguramente, y dormirán en los bosques”. Ezequiel 34:25.
Que Jehová haga un pacto
con el hombre débil, pecador y mortal, es la plenitud de la gracia. Pero así ha
entrado el Señor solemnemente en un fiel contrato con nosotros, y de ese pacto
nunca se alejará. En virtud de ese pacto estamos seguros. Como los leones y los
lobos son ahuyentados por los pastores, así huirán las influencias perniciosas.
El Señor nos dará descanso de perturbadores y destruidores; las malas bestias
cesarán de la tierra. ¡Oh, Señor, haz que esta promesa se cumpla aun ahora!
El pueblo del Señor tiene
que gozar de seguridad en los lugares de mayor peligro; los desiertos y los
bosques serán pastos y rediles para la manada de Cristo. Si el Señor no mejora
el lugar, nos mejorará a nosotros en el lugar. El desierto no es lugar habitable,
pero el Señor puede hacerlo así; en los bosques uno se siente obligado a velar
sin creerse seguro para dormir, pero aun allí a su amado dará Dios el sueño.
Ninguna cosa fuera o dentro debe causar temor al hijo de Dios. Por fe, el
desierto puede ser como los alrededores del cielo, y los bosques como la
entrada a la gloria.
domingo, 2 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 2
“A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra no
seré conmovido”. Salmo 16:8.
Esta es la manera de
vivir. Con Dios siempre delante tenemos la compañía más sublime, la consolación
más dulce y la influencia más poderosa. Esta tiene que ser una determinación de
la mente: “He puesto”, y mantenida como una cosa fija y decidida. Mirar siempre
al ojo del Señor y oír la voz del Señor, esta es la actitud conveniente para el
hombre pío. Su Dios está cerca de él, llenando el horizonte de su visión,
trazando el camino de su vida y supliendo el tema de sus meditaciones. ¡Cuántas
vanidades evitaríamos, cuántos pecados venceríamos, cuántas virtudes desplegaríamos,
cuántos goces experimentaríamos, si siempre pusiésemos al Señor delante de
nosotros! ¿Y por qué no?
Esta es la manera de
estar seguros. Con el Señor siempre delante de nosotros, nos sentimos seguros y
ciertos porque Él está tan cerca. Él está a nuestra diestra para guiar y
ayudarnos; por tanto, no somos conmovidos por temor, ni por violencia, ni por
engaño, ni por volubilidad. Cuando Dios se mantiene a la diestra de un hombre,
ese mismo hombre sin duda se mantendrá derecho. ¡Venid luego, enemigos de la
verdad! Tiraos en contra de mí como una tempestad furiosa, si queréis. Dios me
sostiene. Dios permanece conmigo. ¿De quién he de atemorizarme?
sábado, 1 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 1
“El que camina en integridad anda confiado”. Proverbios 10:9.
Su andar puede ser lento,
pero será seguro. El que se apresura a ser rico no será inocente ni seguro;
pero una firme perseverancia en la integridad, si no trae riquezas, ciertamente
traerá paz. Cuando hacemos lo justo y lo recto somos como uno que anda sobre
una peña, porque tenemos la confianza de que cada paso que damos es sobre
terreno sólido y seguro. De otro lado, el mayor éxito ganado por sospechosos
negocios, siempre será falso y traidor, y el hombre que lo ha ganado siempre
temerá que el día de la cuenta venga y entonces sus ganancias le condenarán.
Apeguémonos a la verdad y
a la justicia. Por la gracia de Dios imitemos a nuestro Señor y Maestro, en
cuya boca no hubo engaño jamás. No tengamos miedo de la pobreza, ni de ser
tratados con desdén. Nunca, por ningún concepto, hagamos lo que nuestra
conciencia no puede justificar. Si perdemos nuestra paz, perdemos más de lo que
una fortuna puede comprar. Si nos guardamos en el camino del Señor, y nunca
pecamos en contra de nuestra conciencia, nuestro camino es seguro contra todo
lo que venga. “¿Quién es aquel que os podrá dañar, si vosotros seguís el bien?”
Tal vez seremos llamados necios por los necios si somos constantes en nuestra
integridad; pero en el lugar en donde se pronuncia un juicio infalible, seremos
aprobados.
viernes, 30 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 30
“Y Jehová es el que va delante de ti; Él será contigo, no te dejará ni te
desamparará; no temas ni te intimides”. Deuteronomio 31:8.
En vista de una obra
grande, o de una lucha grande, aquí tenemos un versículo que debiera ayudarnos
a ajustar nuestra armadura. Si Jehová va delante de nosotros, tiene que ser
seguro seguirle. ¿Quién puede oponerse a nuestro progreso si el mismo Señor
está en la vanguardia? ¡Venid, hermanos soldados, avancemos con rapidez! ¿Por
qué tardamos en salir a la victoria?
El Señor no está tan
solamente delante de nosotros; está con nosotros. Arriba, debajo, alrededor y
dentro está el Omnipotente, el Omnipresente. En todo tiempo, aun hasta la
eternidad, estará con nosotros, así como ha estado hasta ahora. ¡Cómo debiera
esto esforzar nuestro brazo! ¡Levantaos intrépidamente, soldados de la cruz,
porque Jehová de los ejércitos es con nosotros!
Puesto que está delante
de nosotros y con nosotros, nunca dejará de ayudarnos. Él no se puede faltar a
sí mismo, y no nos faltará. Él nos seguirá ayudando según nuestra necesidad,
hasta el fin. Como no nos dejará, tampoco nos desamparará. Él siempre tendrá
poder para darnos fuerzas y socorro hasta que los días de lucha hayan
terminado.
No temamos ni nos
intimidemos; porque Jehová de los ejércitos irá con nosotros a la batalla,
recibirá el choque de la lucha y nos dará la victoria.
NOVIEMBRE 29
“El que creyere, no se apresure”. Isaías 28:16.
Se apresurará a guardar
los mandamientos del Señor; pero no se apresurará en ningún sentido impaciente
o impropio.
No se apresurará a huir,
porque no será vencido por el temor que causa pánico. Cuando otros estén
huyendo de acá para allá como si hubieran perdido el juicio, el creyente estará
quieto, tranquilo y circunspecto, y así podrá obrar con sabiduría en la hora de
la prueba.
No se apresurará en sus
esperanzas deseando lo bueno ahora y en el acto, sino que esperará hasta que
Dios quiera. Algunos tienen una prisa impaciente de ver el pájaro en la
mano, porque piensan que la promesa del
Señor es como buitre volando, y que no la alcanzarán. Los creyentes saben
esperar.
No se apresurará a
sumergirse en el mal o en hechos dudosos. La incredulidad tiene que estar
haciendo algo, y así obra su propia ruina; pero la fe no tiene más prisa de la
que puede dar buen éxito, y así no tiene que volver tristemente por el camino
que siguió imprudentemente.
¿Qué hago yo? ¿Estoy
creyendo, y por lo tanto guardando el paso del creyente, que es andar con Dios?
¡Paz, espíritu agitado! ¡Descansa en el Señor y espera en Él! ¡Alma, mira que
así lo hagas inmediatamente!
miércoles, 28 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 28
“Enviará Jehová contigo la bendición en tus graneros, y en todo aquello en
que pusieres tu mano”. Deuteronomio 28:8.
Si obedecemos al Señor
nuestro Dios, Él bendecirá lo que nos da. Las riquezas no serán una maldición
cuando sean bendecidas por el Señor. Cuando los hombres tienen más de lo que
necesitan para sus necesidades inmediatas, y empiezan a guardar en graneros, la
podredumbre seca de la avaricia, o el tizón de la dureza de corazón, pronto
siguen a la acumulación; pero con la bendición de Dios no es así. La discreción
dispone de los ahorros, la generosidad dirige los gastos, la gratitud mantiene
la consagración y la alabanza aumenta el gozo. ¡Cuán bueno es tener la
bendición de Dios sobre nuestra caja de caudales y sobre la cuenta corriente!
¡Cuán favorecidos somos
en esta última frase! “Enviará Jehová la bendición en todo aquello en que
pusieres tu mano”. No pondríamos nuestra mano a nada sobre lo cual no nos
atreviéramos a pedir la bendición de Dios, ni lo emprenderíamos sin oración y
fe. ¡Pero qué privilegio es poder esperar la ayuda del Señor en cada empresa!
Algunos hablan de un hombre de suerte; la bendición del Señor es mejor que la
buena suerte. La protección de los grandes es nada en comparación con el favor
de Dios. La confianza en nosotros mismos está bien; pero la bendición del Señor
vale infinitamente más que todos los resultados del talento, el ingenio o el
tacto.
martes, 27 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 27
“Y él dijo: Mi rostro irá contigo, y te haré descansar”.
¡Preciosa promesa! Señor,
ayúdame a apropiármela como del todo mía.
Algunas veces tenemos que
salir fuera de nuestra morada, porque no tenemos aquí ciudad permanente. Muchas
veces pasa que cuando nos sentimos más contentos en un lugar somos llevados
fuera de él repentinamente. Aquí tenemos el antídoto para este mal. El mismo
Señor nos acompañará. Su presencia, que incluye su favor, comunión, cuidado y
poder, siempre estarán con nosotros en cada marcha nuestra. Esto significa más
de lo que dice; porque en verdad es el todo. Si Dios está con nosotros,
poseemos el cielo y la tierra. ¡Ven conmigo, Señor, y entonces mándame donde
quieres!
Pero esperamos hallar un
lugar de descanso. El versículo lo promete. Tendremos descanso, dado, hecho y
guardado por Dios. Su presencia nos hará descansar aun cuando estamos en
marcha, sí, aun en medio de la batalla. ¡Descanso! Una palabra muy bendita.
¿Puede ser gozado por los mortales? Sí, aquí está la promesa, y por fe la
invocamos. El descanso viene del Consolador, del Príncipe de Paz y del Padre
glorioso que reposó el día séptimo de toda su obra. Estar con Dios es descansar
en el sentido más enfático.
lunes, 26 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 26
“Vuestra tristeza se tornará en gozo”.
Su tristeza especial era
la muerte y la ausencia de su Señor, y fue tornada en gozo cuando resucitó de
la muerte y se mostró en medio de ellos. Todas las penas de los santos serán
así transformadas; aun las peores, que parecen ser fuentes eternas de amargura.
Entonces cuanto más
tristeza haya, más gozo habrá. Si tenemos cargas de tristeza, entonces el poder
del Señor las tornará en toneladas de gozo. Entonces cuanto más amarga sea la
pena, más dulce será el placer; la oscilación del péndulo a la izquierda, lo
hará ir más a la derecha. La memoria de la pena aumenta el gusto de la delicia;
pondremos la una en contraste con la otra, y el brillo del diamante será visto
más claramente a causa del fondo negro tras él.
¡Ven, alma mía, anímate!
Dentro de poco estaré tan alegre como ahora estoy triste. Jesús me dice que por
una alquimia celestial, mi tristeza se tornará en gozo. No sé cómo va a ser
así, pero lo creo, y empiezo a cantar con anticipación. Este abatimiento de
espíritu no es para mucho tiempo, pronto estaré arriba con los gozosos que
alaban al Salvador día y noche, y allí cantaré de la misericordia que me libró
de grandes aflicciones.
domingo, 25 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 25
“¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a
llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de gracia, gracia a
ella”. Zacarías 4:7.
En este momento un monte
de dificultad, de apuro o de necesidad puede estar en nuestro camino, y la
razón natural no ve paso por encima, al través o alrededor de él. Venga la fe,
e inmediatamente el monte desaparece y se hace llanura. Pero primeramente la fe
tiene que oír la palabra del Señor: “No con ejército, ni con fuerza, sino con
mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”. Esta verdad grande es de
primera necesidad cuando salimos al encuentro de las pruebas insuperables de la
vida.
Veo que no puedo hacer
nada y que toda confianza en los hombres es vanidad. “No con ejército”. Veo que
no se puede confiar en ninguno de los medios visibles, pero que el poder está
en el Espíritu invisible. Sólo Dios puede obrar, y los hombres y los medios no
tienen que ser contados. Si en verdad el Dios Todopoderoso cuida de los
intereses de su pueblo, entonces los montes grandes son nada. Él puede remover
mundos como los muchachos juegan con pelotas o las lanzan con los pies. Él
puede conceder este poder. Si el Señor me manda que remueva un Alpe, lo puedo
hacer en su nombre. Puede ser un gran monte, pero aun ante mi flaqueza será
reducido a llanura; porque el Señor lo ha dicho: ¿De qué temeré si Dios está
por mí?
sábado, 24 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 24
“No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo”.
Algunas veces contenderá,
o no sería un padre sabio para hijos tan pobres y errantes como somos nosotros.
Su reprensión es muy penosa a los que son verdaderos, porque sienten cuánto la
merecen y cuán malo es de su parte haberle entristecido. Sabemos lo que significa
esta reprensión, y nos doblegamos delante del Señor, lamentando que le hemos
hecho enojarse con nosotros.
¡Pero qué consuelo
hallamos en estas líneas! “No contenderá para siempre”. Si nos arrepentimos y
volvemos a Él con corazones quebrantados por el pecado, y que dejan el pecado,
Él nos sonreirá en seguida. No le agrada mirar con reprensión hacia los que ama
con todo su corazón; es su gozo que nuestro gozo sea cumplido.
Venid, busquemos su
rostro. No hay motivo para la desesperación, ni aun para el temor. Amemos a un
Dios que reprende, y antes de mucho estaremos cantando: “Tu furor se apartó y
me has consolado”. ¡Fuera presentimientos tristes, que sois cuervos del alma!
¡Entrad, esperanza humilde y memoria grata, palomas del alma! El que nos perdonó
hace mucho tiempo como juez, nos perdonará otra vez como padre, y nos gozaremos
en su amor tierno e inmutable.
viernes, 23 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 23
“Jehová tu Dios echará a estas gentes de delante de ti poco a poco”.
Deuteronomio 7:22.
No esperemos ganar
victorias para el Señor Jesús de un solo golpe. Los principios y las costumbres
malas se dejan con dificultad. En algunos sitios toma años de trabajo echar
fuera aún uno de los muchos vicios que deshonran a los habitantes. Tenemos que
proseguir la guerra con toda nuestra fuerza, aun cuando vemos poco resultado.
Nuestro trabajo en este
mundo es conquistarlo para Jesús. No tenemos que entrar en negociaciones, sino
exterminar los males. No tenemos que buscar la popularidad, sino hacer guerra
sin cesar contra la iniquidad. La incredulidad, el papismo, la bebida, la
impureza, la opresión, el carácter mundano, el error; todos estos tienen que
ser echados fuera.
Sólo el Señor nuestro
Dios puede hacer esto. Él trabaja por sus siervos fieles; y bendito sea su
nombre, Él promete que así trabajará. “Jehová tu Dios echará a estas gentes de
delante de ti”. Esto hará poco a poco, para que aprendamos la perseverancia,
aumentemos en fe, velemos con ardor y evitemos la confianza carnal. Demos
gracias a Dios por un poco de éxito, y oremos por más. Nunca envainemos la
espada hasta que toda la tierra sea ganada por Jesús.
¡Ánimo, alma mía! Sigue
poco a poco, porque muchos pocos harán un conjunto grande.
NOVIEMBRE 22
“En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, la maldad de Israel será
buscada y no parecerá; y los pecados de Judá, y no se hallarán; porque
perdonaré a los que yo hubiere dejado”. Jeremías 50:20.
¡Esta sí que es una
palabra gloriosa! ¡Qué perdón más amplio se promete aquí a las naciones
pecadoras de Israel y Judá! El pecado será quitado de tal manera que no
parecerá, y borrado que no se hallará. ¡Gloria al Dios perdonador!
Satanás busca los pecados
para acusarnos de ellos, nuestros enemigos los buscan para culparnos de ellos y
nuestra conciencia los busca con un deseo morboso. Pero cuando el Señor nos
aplica la sangre preciosa de Jesús, no tememos ninguna clase de investigación,
porque no parecerán: “no se hallarán”. El Señor ha hecho que los pecados de su
pueblo ya no existan. Él ha dado fin del pecado y expiado la iniquidad. El
sacrificio de Jesús ha echado todos nuestros pecados en lo profundo del mar.
Esto nos hace saltar de gozo.
El motivo de la
cancelación del pecado es que Jehová perdona a sus escogidos. Su palabra de
gracia es no solamente real, sino divina. Él da la absolución y somos
absueltos. Él es nuestra propiciación y su pueblo está fuera de todo temor de
la condenación. ¡Bendito sea el nombre de nuestro Dios que quita el pecado!
miércoles, 21 de noviembre de 2018
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