Versículo para hoy:
sábado, 13 de mayo de 2017
Mayo 13. El hábito de mantener una buena conciencia
"Procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres", Hechos 24:16
En realidad los mandamientos que Dios nos ha dado están dirigidos a la vida de su Hijo en nosotros. En consecuencia, para nuestra naturaleza humana en la cual se ha formado su Hijo, sus mandamientos son difíciles. Pero, tan pronto como obedecemos se vuelven fáciles debido a la intervención divina.
La conciencia es esa facultad que hay en mí que se acopla a la norma más alta que yo conozco y que luego me recuerda continuamente lo que ella me exige hacer. Es el ojo del alma que dirige su mirada hacia Dios o hacia lo que consideramos la norma más elevada. Esto explica por qué las personas no tienen la misma conciencia. Si yo tengo el hábito de confrontar mi vida con Dios, una y otra vez, la conciencia siempre me dirigirá a su perfecta ley indicándome lo que debo hacer. La pregunta es: ¿Obedeceré? Es necesario que yo me esfuerce para que mi conciencia se mantenga con tanta sensibilidad que pueda caminar sin ofensa. Debo vivir en una armonía tan perfecta con el Hijo de Dios que en todas las circunstancias se renueve el espíritu de mi mente y yo pueda comprobar rápidamente "cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta", Romanos 12:2; ver también Efesios 4:23.
Dios siempre nos instruye hasta en el más mínimo detalle. ¿Mi oído es tan sensible que puede escuchar el susurro más suave del Espíritu para que sepa lo que debo hacer? "Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios", Efesios 4:30. Él no habla con una voz de trueno, su voz es tan suave que fácilmente la podemos pasar por alto. Lo único que mantiene nuestra conciencia sensible a su llamado es el hábito de tener un corazón abierto para Dios. Cuando empieces a discutir en tu interior, para inmediatamente. Si te preguntas "¿Porqué no debo hacer esto?", estás equivocado. No hay controversia válida una vez que tu conciencia habla. Cuando permites que haya algo que opaque tu comunión interior con el Señor, lo haces bajo tu propio riesgo. Déjalo, sin importar lo que sea y ten cuidado de mantener clara tu visión interior.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
viernes, 12 de mayo de 2017
Mayo 12. Adquiere el hábito de no tener hábitos
"Si tenéis estas cosas y abundan en vosotros, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto", 2 Pedro 1:8
Cuando empezamos a desarrollar un hábito, tenemos plena conciencia del hecho. En ocasiones nos damos cuenta de que nos estamos volviendo personas virtuosas, pacientes y piadosas, pero esta conciencia es tan solo una etapa. Si nos quedamos allí, vamos a adquirir, ínfulas del mojigato espiritual. Lo que debemos hacer con los hábitos piadosos es dejar que se pierdan en la vida del Señor hasta que se vuelvan una expresión tan espontánea de nuestra vida que ya no estemos conscientes de ellos. Nuestra vida espiritual continuamente se transforma en un examen interior debido a que existen algunas cualidades que todavía no hemos añadido a nuestras vidas.
Tu dios podría ser el lindo hábito cristiano que tienes, como orar o leer la Biblia a determinadas horas. Observa cómo tu Padre va a transformar esos momentos, si empiezas a adorar tus costumbres y no lo que ellas simbolizan. Decimos: "No puedo hacer eso ahora, estoy en mi tiempo a solas con Dios". No, es el tiempo a solas con tu hábito. Hay una cualidad que aún te falta. Reconoce tu defecto y luego busca la oportunidad de introducir en tu vida esa cualidad faltante.
El amor implica que no hay ningún hábito visible, sino que has llegado al punto en que está perdido y, por la práctica, lo realizas sin darte cuenta. Si eres consciente de tu propia santidad, te imaginas que hay ciertas cosas que no puedes hacer, ciertas relaciones en las que estás lejos de ser sencillo. Esto significa que falta algo por añadir. La única vida sobrenatural es la que vivió el Señor Jesús y Él en todo lugar se encontraba "en casa" con su Padre. ¿Hay algún sitio donde no te sientes como en casa con Dios?
Entonces, permite que el Señor obre a través de esa circunstancia particular hasta que crezcas en Él y tu vida se convierta en la vida sencilla de un niño.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
jueves, 11 de mayo de 2017
Mayo 11. No lo alcanzarás sólo empinándote
"Poned toda diligencia en añadir... al afecto fraternal, amor", 2 Pedro 1:5,7
Para la mayoría de nosotros, el amor es algo indefinido. Cuando hablamos acerca de él no sabemos lo que queremos decir. El amor es la preferencia suprema de una persona por otra. Y, espiritualmente, Jesús exige que esa máxima preferencia sea por Él (ver Lucas 14:26). Cuando el amor de Dios es derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, es fácil colocar a Jesús en el primer lugar. Pero luego debemos practicar el desarrollo de esas verdades que se mencionan en 2 Pedro. Lo primero que Dios hace es extirpar completamente de mi vida las pretensiones y fingimientos, el orgullo y la vanidad. El Espíritu Santo revela que Dios me ama, no porque yo sea digno de su amor, sino porque esa es su naturaleza.
Ahora Él me ordena manifestar el mismo amor hacia los demás: "Que os améis unos a otros, como yo os he amado", Juan 15:12. Nos dice: "Te rodearé de muchísimas personas a quienes no puedes respetar y, sin embargo, debes manifestarles mi amor así como yo te lo he manifestado a ti”. Sin embargo, no lo vas a alcanzar sólo empinándote. Se necesita un mayor esfuerzo. Algunos de nosotros hemos hecho el intento, pero pronto nos hemos sentido cansados y frustrados.
"El Señor... es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca", 2 Pedro 3:9. “Debo ver en mi interior para darme cuenta de cómo me ha tratado Él”. La comprensión de que Dios me ha amado hasta el extremo de todo límite me obligará a salir al mundo para amar de la misma forma. El amor que Dios me tiene es inagotable y yo debo amar a los demás a partir del fundamento de su amor por mí. El crecimiento en la gracia se detiene en el momento en que me enojo. Y me puedo disgustar porque debo vivir con una persona inusualmente difícil. Sin embargo, ¡sólo pensemos en lo desagradables que nosotros hemos sido con Dios!
¿Estoy preparado para identificarme tanto con el Señor Jesús que su vida y su dulzura salgan todo el tiempo a borbotones a través de mí? Ni el amor natural ni el divino van a durar a menos que los cultivemos. El amor es espontáneo, pero debemos mantenerlo por medio de la disciplina.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
miércoles, 10 de mayo de 2017
Mayo 10. Toma la iniciativa
"Añadid a vuestra fe, virtud", 2 Pedro 1:5 LBLA
Añadid implica que hay algo que nosotros debemos realizar. Corremos el riesgo de olvidar que no podemos hacer lo que Dios hace y que Él no hará lo que nosotros debemos hacer. No podemos salvarnos ni santificarnos a nosotros mismos. Dios es el que lo hace.
Pero Él no nos dará carácter ni buenos hábitos de comportamiento y no nos obligará a caminar rectamente delante de Él. Todo eso tenemos que hacerlo nosotros mismos. Debemos ocuparnos en la salvación personal que Dios ha obrado en nosotros (ver Filipenses 2:12). Añadid implica desarrollar el hábito de hacer cosas, lo cual es difícil en la etapa inicial. Tomar la iniciativa significa que comienzas a instruirte en el camino por el que debes andar.
Cuídate de preguntar por el camino cuando lo conoces perfectamente bien. Toma la iniciativa, deja de vacilar y da el primer paso. Sé decidido cuando Dios habla, obedece en fe y de inmediato lo que Él dice y nunca cambies tus decisiones iniciales. Si vacilas cuando Dios te ordena hacer algo, pones en peligro tu posición firme en la gracia. Toma la iniciativa, tómala tú mismo, da el paso voluntariamente y al instante, y hazlo de tal modo que resulte imposible volver atrás. Quema los puentes que están detrás de ti. Di: "Escribiré esta carta", "pagaré esa deuda" y luego hazlo. Que sea algo irrevocable.
Debemos adquirir la costumbre de escuchar a Dios con atención, en todo y desarrollar el hábito de descubrir lo que Él dice y obedecerle. Si cuando se presenta una crisis nos volvemos de manera instintiva hacia Dios, esa actitud indica que el hábito se ha formado. Debemos tomar la iniciativa en el lugar donde estamos y no donde no estamos.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
martes, 9 de mayo de 2017
Mayo 9. Vayamos más allá de lo presente
"Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena", Proverbios 29:18 LBLA
No es lo mismo un ideal que una visión. Un ideal no tiene una inspiración moral, mientras que una visión sí. La gente que se entrega a ideales rara vez hace algo. Una persona puede utilizar el concepto que tiene de Dios y sus atributos para justificar y racionalizar la negligencia intencional en sus deberes. Jonás trató de excusar su desobediencia diciéndole a Dios. "Yo sabía que tú eres un Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte y de gran misericordia, que te arrepientes del mal", Jonás 4:2. Yo puedo tener una concepción correcta acerca de Dios y esa puede ser la misma razón por la que no cumplo con mi deber. Por dondequiera que haya visión, también existe una vida recta porque la visión imparte el incentivo moral.
Los ideales pueden adormecer y llevar a la ruina. Examínate espiritualmente y verifica si únicamente posees ideales o una visión. ¡Ah! pero el alcance de un hombre debe ser superior a lo ya logrado. ¿O para qué es el cielo?
"Donde no hay visión"... Una vez que perdemos de vista a Dios, comenzamos a permitir algunos desenfrenos. Abandonamos la oración y cambiamos la visión de Dios por las pequeñeces de la vida.
Sencillamente empezamos a obrar de acuerdo con nuestra propia iniciativa. Si obedecemos dócilmente a los dictados de nuestro yo y lo que hacemos es por iniciativa propia, sin esperar que Dios intervenga, vamos hacia abajo y hemos perdido la visión. ¿Nace hoy nuestra actitud de la visión de Dios?
¿Esperamos que Él haga obras mayores de las que ya ha hecho? ¿Tiene nuestra perspectiva espiritual frescura y vitalidad?
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
lunes, 8 de mayo de 2017
Mayo 8. La paciencia de la fe
"Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia", Apocalipsis 3:10
La paciencia es más que resistencia, más que simplemente aguantar hasta el final. La vida de un santo está en las manos de Dios, como el arco y la flecha en las manos de un arquero. Dios está apuntando a un blanco que el santo no puede ver, pero como nuestro Señor estira y tensiona, de vez en cuando el santo dice: “No puedo soportar más”. Él no nos hace caso y sigue estirando hasta que su propósito esté a la vista, y entonces lanza la flecha. Colócate en las manos de Dios. ¿Hay una circunstancia en tu vida para la cual necesitas paciencia, ahora mismo? Mantén tu relación con Jesucristo por medio de la paciencia que produce la fe. Declara como Job: "Aunque él me mate, en él esperaré", Job 13:15.
La fe no es una emoción débil y lastimosa, sino una confianza fuerte y energética que se fundamenta en el hecho de que Dios es amor santo. Y aunque no lo puedes ver a Él en este momento y no puedes comprender lo que está haciendo, tú lo conoces. El desastre se presenta en tu vida cuando te falta la serenidad mental que proviene de arraigarte en la verdad eterna de que Dios es amor santo. La fe es el esfuerzo supremo de tu vida y significa que tú te rindes con una absoluta confianza en Él.
Dios arriesgó todo en su Hijo Jesucristo para salvarnos y ahora quiere que arriesguemos nuestro todo con plena confianza en Él. Existen áreas de nuestra vida donde esa fe no ha obrado todavía, lugares que no han sido tocados por Dios. En la vida de Jesucristo no hubo áreas sin tocar y tampoco nosotros debemos tenerlas. Jesús oró: "Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti", Juan 17:3. El verdadero significado de la vida eterna es una vida que puede enfrentar todo lo que tiene que enfrentar, sin vacilaciones. Cuando asumimos esta perspectiva, la vida se convierte en un gran idilio, en una gloriosa oportunidad para ver situaciones maravillosas todo el tiempo. Dios nos está disciplinando para llevarnos a ese punto central de poder.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
domingo, 7 de mayo de 2017
Mayo 7. Construyendo para la eternidad
"¿Quien de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?" Lucas 14:28
Nosotros no debemos calcular el costo al que se refiere nuestro Señor, pues Él ya lo hizo: Son los 30 años en Nazaret; los tres años de popularidad, escándalo y odio; la insondable agonía que experimentó en Getsemaní; y la furiosa embestida contra Él en el Calvario, el eje central sobre el cual giran el tiempo y la eternidad. Jesucristo calculó el costo. La gente no se va a reír de Él al final diciendo: "Este hombre comenzó a edificar y no pudo acabar", Lucas 14:30.
Las condiciones del discipulado, establecidas por nuestro Señor en los versículos 26, 27 y 33, significan que las personas a quienes Él va a emplear en sus poderosas empresas constructoras son aquellas en que Él ha hecho todo. Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, madre, mujer, hijos, hermanos, hermanas y hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo (Lucas 14:26). Este versículo nos enseña que el Señor únicamente usará en sus obras de construcción a los hombres y mujeres que lo aman de una forma personal, apasionada, devota y que supera a cualquiera de las relaciones más cercanas de la tierra. Las condiciones son estrictas, pero también gloriosas.
Dios inspeccionará todo lo que nosotros edifiquemos. Cuando Él nos supervise con su fuego que escudriña y purifica, ¿detectará que hemos construido un proyecto personal sobre el fundamento de Jesús? (ver 1 Corintios 3.10-15). Estos son días de empresas formidables, en los que estamos tratando de trabajar para Dios y es allí donde se encuentra la trampa. En un sentido profundo, nosotros nunca podemos trabajar para Él. Jesús, como el Maestro Arquitecto, se encarga de nosotros de la manera que pueda dirigirnos y controlarnos completamente para sus empresas y sus planes de edificación y nadie tiene el derecho de exigir donde se le debe colocar a trabajar.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
sábado, 6 de mayo de 2017
Mayo 6. Libertad en las profundidades del evangelio
"Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres", Gálatas 5:1
La persona cuya mente es espiritual nunca vendrá a ti para exigirte que creas esto y aquello, sino para que ajustes tu vida a las normas de Jesús. No se nos pide que le creamos a la Biblia, sino a Aquel a quien la Biblia revela (ver Juan 5:39-40). Somos llamados a proclamar la libertad para la conciencia, no la libertad de opinión. Y si nosotros mismos somos libres con la libertad de Cristo, otros entrarán a esa misma libertad, la libertad de comprender su absoluto control y autoridad.
Mide constantemente tu vida de acuerdo con las normas de Jesús. Sométete únicamente a su yugo, jamás a otro y ten cuidado de nunca sujetar a los demás a un yugo que Jesucristo no les haya puesto. Dios necesita mucho tiempo para cambiar nuestra forma de pensar, según la cual, a menos que todas las personas no vean las cosas como nosotros, están equivocadas. Esa nunca es su perspectiva. Sólo existe una libertad: la de Jesús obrando en nuestra conciencia a fin de capacitarnos para hacer lo correcto.
No te impacientes con los demás. Recuerda que Dios trató contigo con paciencia y benignidad. Pero no suavices la verdad de Dios. Déjala actuar y nunca ofrezcas disculpas por ella. Jesús dijo: "Id y haced discípulos", Mateo 28:19; no: "Haced prosélitos que se conviertan a vuestros propios pensamientos y opiniones".
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
viernes, 5 de mayo de 2017
Mayo 5. Juicio en las profundidades del amor
"Es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios", 1 Pedro 4:17
El obrero cristiano nunca debe olvidar que la salvación es una idea de Dios, no del hombre; por lo tanto, tiene una profundidad insondable. La salvación es la gran concepción de Dios y no una experiencia. La experiencia es solo la puerta por medio de la cual la salvación entra a nuestra vida consciente. Nunca prediques la experiencia; predica la gran idea de Dios que está detrás de la experiencia. Cuando predicamos, no estamos proclamando simplemente la manera en que las personas se pueden salvar del infierno y ser hechas por Dios virtuosas y puras; estamos transmitiendo las Buenas Nuevas acerca de Él.
En las enseñanzas de Jesucristo siempre está presente un elemento de juicio, el cual es una señal del amor divino. Nunca te solidarices con alguien que encuentra difícil acercarse a Dios; el Señor no tiene la culpa.
No es nuestro deber descubrir la razón de esa dificultad, sino presentar la verdad de Dios de tal manera que su Espíritu revele lo que está mal. La gran prueba de oro de nuestra predicación es que lleve a todos al juicio. Cuando se predica la verdad, el Espíritu Santo confronta a cada persona con Dios mismo.
Si alguna vez Jesús nos ordenara hacer algo que Él no pudiera darnos la capacidad de cumplir, sería un mentiroso. Y si hacemos de nuestra incapacidad una barrera o excusa para no obedecer, le estaríamos diciendo a Dios que hay algo que Él no ha tenido en cuenta. Todo elemento de confianza en nosotros mismos debe ser eliminado por el poder de Dios. En el momento que reconozcamos nuestra completa debilidad y dependencia de Él, su Espíritu manifestará su poder.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
jueves, 4 de mayo de 2017
Mayo 4. Intercesión vicaria
"Así que, hermanos, tenemos libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo", Hebreos 10:19
Cuídate de imaginar que la intercesión significa llevar a la presencia de Dios nuestras compasiones y preocupaciones personales y exigir que Él haga lo que le pedimos. Nuestra capacidad para acercarnos a Dios está completamente basada en la identificación vicaria o sustituta de nuestro Señor con el pecado.
Tenemos libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo.
La obstinación espiritual es el mayor obstáculo en la intercesión, porque está basada en la lástima que sentimos por aquello que vemos en nosotros y en otras personas y que consideramos que no tiene necesidad de expiación. Tenemos la idea de que hay ciertas cosas buenas y virtuosas en cada uno de nosotros las cuales no necesitan fundamentarse en la propiciación por medio de la cruz de Cristo. La pereza y el desinterés que produce esta clase de pensamiento nos incapacita para interceder. Como no nos identificamos con los intereses de Dios en otras personas, nos sentimos irritados con Él. Debido a que siempre estamos listos para anteponer las ideas personales, la intercesión se convierte en la exaltación de nuestras compasiones naturales. Debemos comprender que la identificación de Jesús con el pecado implica un cambio radical en todas nuestras compasiones e intereses. La intercesión vicaria significa que sustituimos de manera consciente nuestra compasión natural hacia otros por el interés que Dios tiene en ellos.
¿Soy obstinado, o he sido sustituido? ¿Soy mimado, o perfecto en mis relaciones con Dios? ¿Irritable, o espiritual? ¿Decidido a hacer mi voluntad, o a identificarme con Él?
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
miércoles, 3 de mayo de 2017
Mayo 3. Intercesión llena de vida
"Orad en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu", Efesios 6:18
A medida que perseveramos en la intercesión, es posible que descubramos que nuestra obediencia a Dios les cuesta a otras personas más de lo que pensábamos. El peligro, entonces, es comenzar a interceder en solidaridad con aquellos a quienes poco a poco Dios está elevando a una posición totalmente diferente, en respuesta directa a las oraciones que hacemos. Nuestra conexión vital con Dios se rompe cuando dejamos de identificarnos con el interés que Él tiene en los demás y les sentimos lástima. Interponemos nuestra conmiseración, nuestra consideración por ellos. Pero este es un reproche deliberado contra Dios.
Es imposible que nuestra intercesión se encuentre llena de vida, si no estamos completamente seguros de Dios. Los mayores destructores de esa relación de confianza con Él son nuestros prejuicios y auto conmiseración. La identificación con Dios es la clave para la intercesión. Entonces, cuando dejamos de identificarnos con Él, es por nuestra conmiseración y no por el pecado. Es improbable que el pecado estorbe nuestra relación de intercesión con Dios, pero no podemos decir lo mismo de nuestras lástimas.
La conmiseración por nosotros mismos o por otras personas nos lleva a decir: "No voy a permitir que eso ocurra”. Cuando nos sucede, inmediatamente perdemos nuestra conexión vital con Dios.
Con la intercesión llena de vida no te queda ni el tiempo ni el deseo de orar por tu "pobrecito y lindo yo", ni tienes que luchar para no darle cabida a pensamientos, enfocados en ti mismo pues ni siquiera están allí para impedirles la entrada a tu mente. De esta manera estás absolutamente identificado con los intereses de Dios en la vida de los demás. El discernimiento que Él nos da sobre otras personas es un llamado a interceder por ellas, nunca a la censura o la crítica.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
martes, 2 de mayo de 2017
Mayo 2. La pasión de la paciencia
"Aunque tarde, espérala", Habacuc 2:3.
La paciencia no es indiferencia. La paciencia nos transmite la idea de una roca inmensamente fuerte y capaz de resistir todo ataque violento. La visión de Dios es la fuente de la paciencia porque nos da una inspiración verdadera y adecuada. Moisés se mantuvo firme, no por sus ideales acerca del deber y lo que es correcto, sino porque tuvo una visión de Dios. "Se sostuvo como viendo al Invisible", Hebreos 11:27.
Una persona con esta visión de Dios no se consagra a una causa o a un asunto en particular, sino al Señor mismo. Tú siempre sabes que la visión es de Dios por la inspiración que trae consigo. Las cosas te llegan con liberalidad y le dan fuerza a tu vida porque todo está vigorizado por Dios. Él te puede dar un tiempo espiritual en el que no tengas ninguna palabra suya en absoluto, como su Hijo lo experimentó durante la tentación en el desierto. Si Dios lo hace, mantente firme y el poder para sostenerte estará allí porque tú lo ves a Él.
Aunque tarde, espérala. La prueba de que tenemos la visión es que nos esforzamos por lograr más de lo que hemos alcanzado. No es bueno estar satisfechos espiritualmente. El salmista dijo: "¿Qué pagaré a Jehová...? Tomaré la copa de la salvación", Salmo 116:12-13. Somos propensos a buscar satisfacción en nosotros mismos, y decimos: "¡Ya lo conseguí! Ahora estoy completamente santificado. Ahora puedo mantenerme firme". Cuando esto sucede, de inmediato vamos camino a la rutina. Siempre debemos tratar de obtener más de lo que hemos alcanzado. Pablo dijo: "No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo", Filipenses 3:12. Si lo único que tenemos es lo que hemos experimentado, entonces no tenemos nada. Pero si contamos con la inspiración de la visión de Dios, tenemos más de lo que podemos experimentar. Cuídate del peligro del relajamiento espiritual.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
lunes, 1 de mayo de 2017
Mayo 1. Discernimiento, no emoción
"Porque por fe andamos, no por vista", 2 Corintios 5:7
Durante algún tiempo nosotros tenemos plena conciencia de los cuidados de Dios. Luego, cuando Él empieza a usarnos en su obra, adoptamos un aire de tristeza y hablamos únicamente de nuestras pruebas y dificultades. Durante todo ese tiempo Dios está tratando de que realicemos nuestro trabajo como personas humildes, que no se hacen notar. Si pudiéramos evitarlo, ninguno de nosotros pasará inadvertido espiritualmente. ¿Podemos hacer nuestro trabajo cuando parece que Dios ha cerrado los cielos? Algunos de nosotros siempre queremos ser santos iluminados, con aureolas doradas y un flujo continuo de inspiración, además de tener tratos todo el tiempo con otros santos del Señor. Un santo seguro de sí mismo es inútil, anormal e incompetente para la vida cotidiana y no se parece en nada a Dios. Estamos aquí como hombres y mujeres — no como ángeles en ciernes — con el propósito de hacer el trabajo de este mundo y hacerlo con un poder infinitamente mayor para resistir la lucha, ya que hemos nacido de lo alto.
Si intentamos revivir esos excepcionales momentos de inspiración, estamos demostrando que no es a Dios a quien deseamos. Nosotros nos obsesionamos con los momentos en que Él se acercó y nos habló e insistimos en que lo siga haciendo. Pero lo que Dios quiere de ti y de mí es que "andemos por fe".
¡Cuántos de nosotros nos hemos "guardado”, por así decirlo y hemos dicho: "Bueno, no puedo hacer nada más hasta que el Señor se me aparezca"! Pues Él nunca lo hará y debemos levantarnos, sin ninguna inspiración, sin ningún toque repentino suyo. Después viene la sorpresa: "¡Pero si Él estuvo allí todo el tiempo y yo nunca lo supe!" Nunca vivas para esos momentos excepcionales, son sorpresas. Dios nos dará sus toques de inspiración solamente cuando vea que no corremos el peligro de desviarnos por causa de ellos. Jamás debemos considerar nuestros momentos de inspiración como la norma de vida. Nuestra norma es la obra, nuestro deber.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
domingo, 30 de abril de 2017
Abril 30. La espontaneidad del amor
"El amor es sufrido, es benigno", 1 Corintios 13:4
El amor no es premeditado, es espontáneo. Esto quiere decir que irrumpe en formas extraordinarias. No existe ninguna seguridad matemática en la descripción de Pablo acerca del amor. No podemos decir: “Ahora nunca voy a guardar rencor y voy a creerlo todo". La característica del amor es la espontaneidad. No colocamos al frente las declaraciones de Jesús y las establecemos como una norma. Sin embargo cuando le permitimos actuar a su Espíritu, vivimos de acuerdo con el patrón de él y ni siquiera nos damos cuenta. Entonces, miramos hacia atrás y nos asombramos del desprendimiento que manifestamos en alguna emoción, lo cual demuestra que allí se encontraba presente la espontaneidad del amor verdadero.
La naturaleza de todo lo que tiene que ver con la vida de Dios en nosotros se discierne únicamente cuando ya hace parte del pasado.
La fuente del amor está en Él y no en nosotros. Resulta absurdo pensar que el amor de Dios se encuentra por naturaleza en nuestro corazón. Sólo está allí porque "ha sido derramado en nuestros corazones el Espíritu Santo", Romanos 5:5.
Tratar de probarle a Dios cuánto lo amamos es una señal indudable de todo lo contrario. La evidencia de que lo amamos es la absoluta espontaneidad de nuestro amor, el cual fluye con naturalidad. Al recordar el pasado no podemos establecer la razón por la que hicimos ciertas cosas, pues las realizamos según la naturaleza espontánea de su amor en nosotros. La vida de Dios se manifiesta de esta manera espontánea porque las fuentes de su amor se hallan en el Espíritu Santo.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
viernes, 28 de abril de 2017
Abril 29. La gracia de la incertidumbre
" Aún no se ha manifestado lo que hemos de ser" 1 Juan 3:2
Como nuestra inclinación natural es a ser muy exactos, tratamos siempre de predecir con acierto qué va a ocurrir y consideramos la incertidumbre como algo malo. Creemos que es obligatorio alcanzar una meta definida. Sin embargo, esa no es la naturaleza de la vida espiritual, la cual consiste en sentirnos seguros en medio de nuestra incertidumbre. Por esta razón no “hacemos nido" en ninguna parte. Nuestro sentido común dice: "Bueno ¿qué sucedería si yo estuviera en tal circunstancia?" No podemos hacer suposiciones e imaginarnos a nosotros en una situación que nunca hemos vivido. La certeza es la característica más importante de la vida fundamentada en el sentido común; la incertidumbre que es por gracia es la característica más importante de la vida espiritual. Estar seguros de Dios implica que no tenemos certeza sobre ninguno de nuestros caminos y que ignoramos lo que el día de mañana nos traerá. Cuando hablamos al respecto, generalmente lo hacemos con un suspiro de tristeza, y lo que deberíamos manifestar es una expectativa que nos llena de emoción. Desconocemos cual es el siguiente paso, pero estamos seguros del Señor. Tan pronto nos rendimos a Dios y hacemos la obra que nos ha puesto al alcance de la mano, Él empieza a colmarnos de sorpresas. Cuando nos convertimos en simples promotores o defensores de una doctrina, algo se muere dentro de nosotros. No le creemos a Dios, sólo creemos en nuestras opiniones acerca de Él. Jesús dijo: ...Si no os volvéis... como niños (Mateo 18:3). La vida espiritual es la vida de un niño. No nos falta seguridad con respecto a Dios, sino a lo que Él va a hacer después. Si sólo estamos seguros de nuestras creencias, nos damos el honor a nosotros mismos y somos inflexibles; además, asumimos la prohibición de modificar nuestros puntos de vista. Pero cuando nos relacionamos de una manera correcta con Dios, la vida está llena de espontáneas y alegres incertidumbres y expectativas.
Jesús dijo: "Creed también en mí", Juan 14:1, y no: "Creed ciertas cosas acerca de mí". Déjaselo todo a Él y será gloriosamente incierto el modo en que Él se va a manifestar. Pero puedes estar seguro de que lo hará. Permanece fiel a Él.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
Abril 28. Lo que vas a conseguir
Este es el secreto firme e inmutable del Señor para los que confían en Él: Te daré tu vida… ¿Qué más puede desear el hombre que su vida? Es lo esencial. Tu vida por botín significa que adondequiera que vayas, incluso al infierno, saldrás de allí con tu vida y nada la podrá dañar. Muchos de nosotros hemos adquirido el hábito de lucir las cosas para que los demás nos vean; no nuestras posesiones materiales, sino las bendiciones. Todas ellas tendrán que pasar, pero hay algo más grande que nunca pasará: "La vida que está escondida con Cristo en Dios", Colosenses 3:3.
¿Estás preparado para dejar que Dios entre a una unión plena con Él y a no prestarle más atención a lo que tú llamas las cosas grandes? ¿Estás dispuesto a rendirte por completo y a soltarlo todo? La verdadera prueba de nuestra entrega es que nos negamos a decir: “Bueno, ¿y qué va a pasar con esto?” Cuídate de las suposiciones. En el momento que le das cabida a un: “¿Qué pasa con esto?”, demuestras que no te has rendido, que no confías realmente en Dios. Pero, tan pronto como te rindes, ya no piensas más en lo que el Señor va a hacer. La entrega implica que no te permites el lujo de hacer preguntas. Si te rindes por completo a Dios, Él te dirá enseguida: Te daré tu vida por botín. Muchas personas están cansadas de la vida porque Dios no les ha dado nada, no han recibido su vida por botín. Para salir de ese estado debes rendirte a Él. Y cuando lo hagas, serás la persona más sorprendida y satisfecha del mundo. Dios te podrá tener completamente, sin limitaciones y te dará tu vida. Si esta no es tu condición, es por desobediencia o porque te niegas a ser lo suficientemente sencillo.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
jueves, 27 de abril de 2017
Abril 27. ¿Qué deseas?
"Pero tú, ¿buscas para ti grandes cosas?" Jeremías 45:5, LBLA
¿Estás buscando cosas grandes para ti en lugar de procurar ser una gran persona? Dios quiere que tengas una relación con Él mucho más íntima que la de simplemente obtener sus regalos. Desea que llegues a conocerlo. Las cosas grandes son accidentales, viene y se van. Pero Dios jamás nos da algo por accidente. No hay nada más fácil que entrar en una relación correcta con Dios, a menos que no sea a Él a quien buscamos, sino únicamente lo que nos puede dar.
Si no has ido más allá de pedirle cosas a Dios, no has alcanzado a comprender, ni siquiera un poco, lo que significa rendirse a Él. Te has convertido en un cristiano que vive de acuerdo con su propia opinión. Y protestas, diciendo: “Le pedí a Dios el Espíritu Santo, pero no me dio el descanso y la paz que esperaba”. Inmediatamente Dios pone el dedo en la llaga: No estás buscando al Señor en absoluto, estás buscando algo para ti mismo. Jesús dijo: Pedid y se os dará (Mateo 7:7). Pídele a Dios lo que deseas, pero no lo puedes hacer si es algo incorrecto. A medida que te acerques más a Él, dejarás de pedir cosas. "Vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis", Mateo 6:8. Entonces, ¿para qué pedir? Para que puedas llegar a conocerlo.
¿Estás buscando cosas grandes para ti? ¿Has dicho: “Oh, Señor, bautízame con tu Espíritu Santo”? Si Dios no responde es porque no te has entregado por completo a Él y todavía hay algo que te niegas a hacer. ¿Estás dispuesto a preguntarte qué es lo que quieres de Dios y porqué? Dios pasa por alto tu perfección actual por el bien de tu perfección máxima y final. Su objetivo no es hacerte bienaventurado y feliz sólo por el momento; Él está obrando en ti su máxima perfección, todo el tiempo. "Para que sean uno, así como nosotros somos uno", Juan 17:22.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
miércoles, 26 de abril de 2017
Abril 26. El ascenso supremo
"Toma ahora a tu hijo y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré", Génesis 22:2
El carácter de una persona determina cómo interpreta la voluntad de Dios (ver Salmo 18:25-26). La interpretación que Abraham le dio al mandamiento divino fue que tenía que matar a su hijo, y pudo dejar esta creencia tradicional mediante el dolor de una prueba muy difícil. Dios no podía purificar su fe de otra manera. Si obedecemos la voz del Señor de acuerdo con nuestra sincera convicción, Él nos librará de aquellas creencias tradicionales que ofrecen una imagen suya versada. Existen muchas de estas ideas de las cuales debemos despojarnos. Por ejemplo, que Dios le quita la vida a un niño porque su madre lo ama demasiado. ¡Esa es una mentira del diablo, una caricatura de la verdadera naturaleza de Dios! Si tiene la oportunidad de hacerlo, el diablo va a impedir que hagamos ese ascenso supremo y que nos libremos de nuestras falsas creencias tradicionales acerca de Dios. Pero si nos mantenemos fieles al Señor, Él nos hará pasar por una dura prueba que nos llevará a conocerlo mejor.
La gran lección que nos deja la fe de Abraham en Dios es que estaba dispuesto a hacer lo que fuera por Él. Estaba ahí para obedecerlo sin importar a qué creencia se estaba oponiendo. Abraham no era un devoto de sus propias convicciones, de otra manera hubiera matado a Isaac y hubiera dicho que la voz del ángel era la del diablo (ver Génesis 22:12).
Esa es la actitud de un fanático. Si permaneces fiel a Dios, Él te guiará directamente a través de todos los obstáculos, hasta que llegues a la cámara interior de su conocimiento. Pero siempre debes estar dispuesto a llegar al punto de renunciar a tus propias convicciones. No le pidas a Dios que te pruebe. Nunca declares, como Pedro: "Estoy listo a hacer lo sea, a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte", Lucas 22:33. Abraham no hizo ninguna declaración similar. Sencillamente permaneció fiel a Dios y Él purificó su fe.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
martes, 25 de abril de 2017
Abril 25. Insistir a tiempo
"Insiste a tiempo y fuera de tiempo", 2 Timoteo 4:2, LBLA
Muchos de nosotros experimentamos la tendencia desequilibrada a ser insistentes fuera de tiempo. Este "tiempo” no se refiere al momento, sino a nosotros. Insiste a tiempo y fuera de tiempo, tanto si tienes deseos de hacerlo como si no. Si sólo realizáramos lo que nos sentimos inclinados a hacer, algunos de nosotros nunca haríamos nada. Existen personas totalmente inútiles en el reino espiritual porque son espiritualmente indecisas y débiles, y se niegan a hacer algo, a menos que se encuentren inspiradas de una manera sobrenatural. La prueba de que nuestra relación con Dios marcha bien es que nos esforzamos al máximo, nos sintamos inspirados o no.
Una de las peores trampas en las que el obrero cristiano puede caer es obsesionarse con los momentos excepcionales de inspiración que ha tenido. Cuando el Espíritu de Dios te da un tiempo de inspiración y de discernimiento, piensas: "Ahora, esta siempre será mi condición para Dios". No, no lo será y Él cuidará de que no sea así. Esos momentos son un regalo de Dios en su totalidad. No te los puedes dar a ti mismo cuando lo desees. Si dices que siempre tienes que estar en tu mejor condición, realmente te conviertes en una carga intolerable para Él. Nunca harás nada a menos que Dios te mantenga inspirado de una manera consciente. Si a tus mejores momentos los conviertes en un dios, descubrirás que la guía del Señor irá desapareciendo de tu vida y nunca regresará hasta que seas obediente en el trabajo que te ha colocado más cerca y cuando aprendas a no obsesionarte con esos momentos excepcionales, que Él te ha dado.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
lunes, 24 de abril de 2017
Abril 24. Una advertencia contra los deseos desordenados
"Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan", Lucas 10:20
Como obreros cristianos, la mundanalidad no es la trampa más peligrosa para nosotros, ni tampoco el pecado. Es el deseo inmoderado de obtener éxito espiritual, es decir, el éxito cuyo molde y medida es la época religiosa en que vivimos. Busquemos únicamente la aprobación de Dios, y salgamos "fuera del campamento, llevando su oprobio", Hebreos 13:13. En Lucas 10:20, Jesús les dijo a sus discípulos que no se alegraran por el éxito en su servicio y sin embargo, esto parece lo único en lo cual la mayoría de nosotros nos regocijamos. Tenemos punto de vista comercial: Contamos cuántas almas se han salvado y santificado, damos gracias a Dios y luego pensamos que todo está bien. Pero nuestro trabajo parte del fundamento que la gracia de Dios ya ha colocado. Nuestro deber no es salvar almas, sino discipularlas. La salvación y la santificación son la obra de la gracia soberana de Dios y nuestra labor como sus discípulos es discipular a otros hasta que estén rendidos por completo a Él. Una vida totalmente consagrada a Dios es más valiosa para Él, que cien vidas que simplemente hayan sido despertadas por su Espíritu. Como trabajadores del Señor, debemos reproducir nuestro propio género espiritual, y esas vidas serán el testimonio que Dios dará de nosotros como sus obreros. Por su gracia Él nos lleva a cierto nivel de vida y nosotros somos responsables de multiplicarlo en otras personas.
Si el obrero no vive una vida escondida con Cristo en Dios (Colosenses 3:3), tiende a convertirse en un irritante dictador en lugar de un discípulo activo y lleno de vida. Muchos de nosotros somos dictadores que les imponemos nuestros deseos a las personas y las congregaciones. Pero Jesús nunca nos da órdenes de esta manera. Siempre que Él se refirió al discipulado, sus palabras estuvieron antecedidas por un "si" (condicional), nunca con una afirmación categórica: "tú tienes que...” El discipulado implica una opción.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
domingo, 23 de abril de 2017
Abril 23. La adoración del trabajo
"Nosotros somos colaboradores de Dios", 1 Corintios 3:9
Ten cuidado con cualquier trabajo que realices para Dios, que te lleve a dejar de concentrarte en Él. Muchos obreros cristianos adoran su trabajo, pero el único interés de un obrero debería ser concentrarse en Dios. Esto significa que cualquier otro límite de nuestra vida diferente a éste, ya sea mental, moral o espiritual, será un límite completamente libre, con la libertad que Dios le da a sus hijos - los hijos que lo adoran a Él, no los rebeldes. Un obrero que carece de este rasgo predominante y solemne de concentración en Dios corre el peligro de que su obra se convierta en una carga. Es esclavo de sus propios límites y al cuerpo, la mente y el espíritu no les queda un espacio de libertad. En consecuencia, queda consumido y aplastado, y no es libre ni tiene gozo en la vida. Sus nervios, mente y corazón se encuentran tan agobiados que la bendición de Dios no puede reposar sobre Él. Pero, el caso opuesto es igualmente cierto. Una vez que estamos concentrados en Dios, todos los límites de mi vida son libres y están dominados únicamente por Él. Ya no hay ninguna responsabilidad sobre ti por causa del trabajo. Tu única responsabilidad es la de mantenerte en un contacto vivo y permanente con Dios, y la de cuidar que nada estorbe tu cooperación con Él. La libertad que experimentaste después de la santificación es la libertad de un hijo, y lo que sujetaba tu vida desaparece. Pero ten cuidado de recordar que has sido libertado con el único propósito de estar absolutamente consagrado a Aquel que es tu compañero de trabajo.
No tenemos ningún derecho a decidir cuál es el lugar donde Dios nos debe colocar, o a tener ideas preconcebidas con respecto a aquello para lo cual Él nos está preparando. Dios está a cargo de todo. Dondequiera que nos ubique, nuestro único objetivo debe ser derramar nuestras vidas con una devoción incondicional a Él en aquella obra en particular. "Todo lo que te venga a mano para hacer, hazlo según tus fuerzas", Eclesiastés 9:10.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
sábado, 22 de abril de 2017
Abril 22. La luz que se apaga
"Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto...la gloria del Señor", 2 Corintios 3:18
Un siervo de Dios llega a encontrarse tan solo que nunca se da cuenta de su soledad. En las primeras etapas de la vida cristiana le presentan desilusiones: se apagan algunas personas que solían ser luz y se van los que permanecían a nuestro lado. Es necesario que nos acostumbremos tanto a estas situaciones que no nos enteremos nunca de que estamos solos. Pablo dijo: "Ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon... Pero el Señor estuvo a mi lado", 2 Timoteo 4:16-17. Debemos edificar nuestra fe no sobre las luces que se desvanecen, sino sobre la Luz que jamás se apaga. Nos entristece la partida de un hombre o una mujer "grande", hasta que nos damos cuenta de que debía irse, y lo único que queda es mirar al rostro de Dios por nuestra propia cuenta.
No permitas que nada te impida mirarlo al rostro fijamente, con respecto a ti mismo y a tu doctrina. Y cada vez que prediques, asegúrate primero de contemplar su faz. Entonces, la gloria permanecerá a lo largo del mensaje. Un siervo cristiano es alguien que mira perpetuamente el rostro de Dios, y luego sale a hablarle a la gente. El ministerio de Cristo le caracteriza por una gloria perdurable de la cual el siervo es totalmente Inconsciente. "La piel de su rostro resplandecía por haber estado hablando con Dios, pero Moisés no lo sabía", Éxodo 34:29.
Nunca somos llamados a hacer alarde de las dudas que tenemos o a expresar los goces y deleites ocultos de nuestra vida con el Señor. El secreto de la vida del siervo es que permanece en armonía con Dios, todo el tiempo.
Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.
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