Versículo para hoy:
martes, 11 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 11
“Espera en Jehová, y haz bien; vivirás en la tierra, y en verdad serás
alimentado”. Salmo 37:3.
Esperar y hacer
son palabras que van bien juntas, en el orden en el cual el Espíritu Santo las
ha puesto. Deberíamos tener fe, y esa fe debería obrar. La fe en Dios nos hace
obrar santamente; confiamos en Dios para el bien, y entonces hacemos bien. No
estamos quietos porque confiamos, sino que nos despertamos y esperamos que el
Señor obrará por medio de nosotros. No es nuestra condición acongojarnos y
hacer mal, sino esperar y hacer bien. No podemos confiar sin obrar, ni obrar
sin confiar.
Nuestros adversarios nos
quisieran desarraigar si pudieran; pero confiando y haciendo bien viviremos en
la tierra. No iremos a Egipto, sino que permaneceremos en la tierra de
Emmanuel, la providencia de Dios, la Canaán del pacto de amor. Los enemigos del
Señor no podrán deshacerse de nosotros tan fácilmente como piensan. No pueden
echarnos fuera ni quebrantarnos; donde Dios nos ha dado un nombre y un lugar,
allí permaneceremos.
¿Pero qué de la provisión
para nuestras necesidades? El Señor ha puesto la palabra “en verdad” en esta
promesa. Tan cierto como el Señor es verdadero, así su pueblo será alimentado.
A ellos les pertenece esperar y hacer bien, y el Señor hará conforme a su fe.
Si no son mantenidos por los cuervos ni por un Abdías, ni por una viuda, de
todos modos serán alimentados. ¡Fuera temores!
lunes, 10 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 10
“Pero si en verdad oyeres su voz, e hicieres todo lo que yo te dijere, seré
enemigo a tus enemigos y afligiré a los que te afligieren”. Éxodo 23:22.
El Señor Cristo en medio
de su pueblo ha de ser reconocido y obedecido. Él es el vicegerente de Dios, y
habla en el nombre del Padre, y a nosotros pertenece el hacer lo que Él mande
implícitamente e inmediatamente. Perderemos la promesa si despreciamos el
precepto.
¡Cuán grande es la
bendición que trae la obediencia completa! El Señor hace una liga ofensiva y
defensiva con su pueblo. Bendecirá a los que nos bendicen y maldecirá a los que
nos maldicen. Con toda su alma estará Dios con su pueblo y entrará en su
posición con la más profunda simpatía. ¡Qué protección nos da esto! No es
necesario amedrentarnos de nuestros adversarios, cuando estamos seguros que han
venido a ser los adversarios de Dios. Si Jehová se ha encargado de nuestra
contienda, podemos dejar nuestros enemigos en sus manos.
En cuanto a nuestros
propios intereses, no tenemos enemigos; pero por causa de la verdad y la
justicia tomamos nuestras armas y salimos al conflicto. En esta guerra sagrada
estamos aliados con el Dios eterno, y si cuidadosamente obedecemos la ley de
nuestro Señor Jesús, Él se hace responsable de emplear todo su poder en nuestro
favor. Así que a ningún hombre tememos.
domingo, 9 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 9
“Y Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo es posible”. Marcos 9:23.
Nuestra incredulidad es
el obstáculo más grande en nuestro camino; en realidad no hay otra verdadera
dificultad en nuestro progreso y prosperidad espiritual. El Señor puede hacerlo
todo; pero cuando Él establece la regla de que conforme a nuestra fe nos será
hecho, nuestra incredulidad ata las manos de su omnipotencia.
Sí, los aliados del mal
serán esparcidos con sólo que podamos creer. La verdad despreciada levantará su
cabeza, si sólo tenemos confianza en el Dios de la verdad. Podremos sobrellevar
nuestra carga de pena, o pasar sin daño por las olas de la aflicción, si
podemos ceñir nuestros lomos con el cinturón de la paz, ese cinturón que es
ajustado por las manos de la confianza.
¿Que no podemos creer?
¿Es posible todo menos el creer en Dios? Sin embargo, Él es siempre verdadero;
¿por qué no le creemos? Él es siempre fiel a su palabra; ¿por qué no confiamos
en Él? Cuando nuestro corazón está en buen estado, la fe no nos cuesta ningún
esfuerzo; es entonces tan natural el apoyarnos en Dios, como para un niño
confiar en su padre.
Lo peor es que podemos
creer en Dios acerca de todo menos la presente prueba urgente. Esto es torpeza.
Ven, alma mía, sacude tal pecado y confía en tu Dios acerca de la carga, el
trabajo y el suspiro de este tiempo presente. Esto hecho, todo es hecho.
sábado, 8 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 8
“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi
servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará”. Juan 12:26.
El servicio más alto es
la imitación. Si quiero ser un siervo de Cristo, tengo que seguirle. Hacer lo
que hizo Jesús es la manera más cierta de honrar su nombre. Debo prestar
atención a esto todos los días.
Si yo imito a Jesús
tendré su compañía; y si me asemejo a Él, estaré con Él. A su debido tiempo me
llevará a morar consigo arriba, si mientras tanto yo me esfuerzo a seguirle
aquí abajo. Después de sus sufrimientos nuestro Señor llegó a su trono, y de la
misma manera después que hemos padecido un poco con Él aquí abajo, también
llegaremos a la gloria. El resultado de la vida del Señor será el resultado de
la nuestra; si le acompañamos en su humillación, estaremos con Él en su gloria.
Ven, alma mía, anímate y pon tu pie en las huellas ensangrentadas que tu Señor
te ha dejado.
Que no deje yo de notar
que el Padre honrará a los que siguen a su Hijo. Si me ve fiel a Jesús me dará
señales de favor y honra por amor de su Hijo. No puede haber honra como esta.
Príncipes y emperadores dan solamente una sombra de honra; la sustancia de la
verdadera gloria viene del Padre. Por lo tanto, alma mía, sigue tú a tu Señor
Jesús más de cerca que nunca.
viernes, 7 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 7
“Jehová dará fortaleza a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo en paz”.
Salmo 29:11.
David acaba de oír la voz
del Señor en una tormenta, y ha visto su poder en la tempestad, el curso de la
cual ha descrito en este Salmo; y ahora, en la calma que sigue a la tempestad,
ese poder sobreabundante por el cual el cielo y la tierra son sacudidos, es
prometido para ser la fortaleza de los escogidos. El que dispara su arco
infalible, dará a sus redimidos las alas de un águila; el que conmueve la tierra
con su voz, espantará los enemigos de sus santos y dará la paz a sus hijos.
¿Por qué somos tan débiles cuando tenemos una fortaleza divina a la cual huir?
¿Por qué estamos turbados cuando es nuestra la misma paz del Señor? Jesús, el
Dios fuerte, es nuestra fortaleza; revistámonos de Él y salgamos a nuestro
servicio. Jesús, nuestro bendito Señor, es también nuestra paz; reposémonos en
Él en este día y cesen nuestros temores. ¡Qué bendición tenerle por nuestra
fortaleza y paz, desde ahora y para siempre!
El mismo Dios que anda
sobre la tempestad en día de tormenta también regirá la tempestad de
tribulación, y nos mandará antes de mucho, días de paz. Tendremos fortaleza
para tormentas, y canciones para buen tiempo. Cantemos ahora a Dios nuestra
fortaleza y nuestra paz. ¡No más pensamientos oscuros! ¡Levántese la fe y la
esperanza!
jueves, 6 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 6
“Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te
anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti”.
No hay puente: tenemos
que pasar por las aguas, y sentir el ímpetu de los ríos. La presencia de Dios
en la inundación es mejor que un pontón de transporte. Seremos probados, pero
saldremos vencedores; porque el mismo Jehová, que es más poderoso que muchas
aguas, estará con nosotros. Si hay algún tiempo en que pudiera ausentarse de su
pueblo, es seguro que el Señor siempre estará con ellos en las dificultades y
los peligros. Las tristezas de la vida pueden llegar al colmo, pero el Señor
puede dar ayuda adecuada a toda ocasión.
Los enemigos del Señor
pueden poner en nuestro camino peligros de su propia hechura, a saber,
persecuciones y burlas crueles, que son como un horno de fuego ardiendo. ¿Y
qué? Andaremos a través del fuego. Estando Dios con nosotros, no seremos
quemados; ni aun quedará olor de fuego sobre nosotros.
¡Oh, qué maravillosa
seguridad tiene el peregrino nacido del cielo y que va al cielo! Muchas aguas
no le ahogarán, ni fuegos le consumirán. Tu presencia, oh Señor, es la
protección de tus santos contra los diversos peligros del camino. Haz que con
fe me entregue a ti y mi espíritu entrará en reposo.
miércoles, 5 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 5
“Este habitará en las alturas; fortalezas de rocas serán su lugar de
acogimiento; se le dará su pan, y sus aguas serán ciertas”. Isaías 33:16.
El hombre a quien Dios ha
dado la gracia de ser intachable en su vida vive en una seguridad completa.
Él habita en las alturas,
por encima del mundo, y fuera de tiro de fusil del enemigo y cerca del cielo.
Aspira a grandes cosas y motivos, y encuentra gran consuelo y compañía. Se
regocija en los montes del amor eterno, donde habita.
Fortalezas de rocas serán
su lugar de acogimiento. Las cosas más estables en el universo son las promesas
y los propósitos del Dios invariable, y estos son la defensa del creyente
obediente.
“Se le dará su pan”; así
será sustentado por esta promesa tan grande. Como el enemigo no puede escalar
el castillo, ni derribar la muralla, así la fortaleza no puede ser tomada ni por
asalto, ni por hambre. El Señor que hizo llover maná en el desierto guardará a
su pueblo con buenas reservas, aun cuando sean cercados por enemigos que
quisieran vencerles por el hambre.
Pero ¿y si falta el agua?
Esto no puede ser; “sus aguas serán ciertas”. Hay un manantial inagotable
dentro de la fortaleza inexpugnable. El Señor cuida que no falte nada. Ninguno
puede tocar al ciudadano de la Sión verdadera. Por fiero que sea el enemigo, el
Señor guardará a sus escogidos.
martes, 4 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 4
“Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y
adarga es su verdad”. Salmo 91:4.
¡Qué símil más
condescendiente! Como una gallina protege sus pollos, y les permite cobijarse
bajo sus alas, así el Señor defenderá su pueblo, y les permitirá esconderse en
Él. ¿No hemos visto a los polluelos asomarse por debajo de las alas de su
madre? ¿No hemos oído su pequeño grito de gozo y contentamiento? De la misma
manera refugiémonos en Dios y sentiremos una paz sobreabundante sabiendo que Él
nos guarda.
Mientras que el Señor nos
cubre, tenemos confianza. Sería de extrañar que no fuera así. ¿Cómo podemos
desconfiar de Jehová cuando Él mismo viene a ser casa y hogar, refugio y
descanso para nosotros?
Siendo así podemos salir
a la guerra en su nombre, gozándonos del mismo cuidado guardián. Necesitamos
escudo y adarga, y cuando confiamos del todo en Dios, así como el polluelo
confía en la gallina, encontramos que su verdad nos arma de pies a cabeza. El
Señor no puede mentir; tiene que ser fiel a su pueblo; su promesa tiene que
permanecer. Esta verdad segura es el único escudo que necesitamos. Detrás de Él
podemos desafiar todos los dardos del enemigo.
¡Ven, alma mía, escóndete
bajo alas tan grandes, desaparece entre esas plumas tan suaves! ¡Qué contenta
estás!
lunes, 3 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 3
“Y estableceré con ellos pacto de paz, y haré cesar de la tierra las malas
bestias; y habitarán en el desierto
seguramente, y dormirán en los bosques”. Ezequiel 34:25.
Que Jehová haga un pacto
con el hombre débil, pecador y mortal, es la plenitud de la gracia. Pero así ha
entrado el Señor solemnemente en un fiel contrato con nosotros, y de ese pacto
nunca se alejará. En virtud de ese pacto estamos seguros. Como los leones y los
lobos son ahuyentados por los pastores, así huirán las influencias perniciosas.
El Señor nos dará descanso de perturbadores y destruidores; las malas bestias
cesarán de la tierra. ¡Oh, Señor, haz que esta promesa se cumpla aun ahora!
El pueblo del Señor tiene
que gozar de seguridad en los lugares de mayor peligro; los desiertos y los
bosques serán pastos y rediles para la manada de Cristo. Si el Señor no mejora
el lugar, nos mejorará a nosotros en el lugar. El desierto no es lugar habitable,
pero el Señor puede hacerlo así; en los bosques uno se siente obligado a velar
sin creerse seguro para dormir, pero aun allí a su amado dará Dios el sueño.
Ninguna cosa fuera o dentro debe causar temor al hijo de Dios. Por fe, el
desierto puede ser como los alrededores del cielo, y los bosques como la
entrada a la gloria.
domingo, 2 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 2
“A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra no
seré conmovido”. Salmo 16:8.
Esta es la manera de
vivir. Con Dios siempre delante tenemos la compañía más sublime, la consolación
más dulce y la influencia más poderosa. Esta tiene que ser una determinación de
la mente: “He puesto”, y mantenida como una cosa fija y decidida. Mirar siempre
al ojo del Señor y oír la voz del Señor, esta es la actitud conveniente para el
hombre pío. Su Dios está cerca de él, llenando el horizonte de su visión,
trazando el camino de su vida y supliendo el tema de sus meditaciones. ¡Cuántas
vanidades evitaríamos, cuántos pecados venceríamos, cuántas virtudes desplegaríamos,
cuántos goces experimentaríamos, si siempre pusiésemos al Señor delante de
nosotros! ¿Y por qué no?
Esta es la manera de
estar seguros. Con el Señor siempre delante de nosotros, nos sentimos seguros y
ciertos porque Él está tan cerca. Él está a nuestra diestra para guiar y
ayudarnos; por tanto, no somos conmovidos por temor, ni por violencia, ni por
engaño, ni por volubilidad. Cuando Dios se mantiene a la diestra de un hombre,
ese mismo hombre sin duda se mantendrá derecho. ¡Venid luego, enemigos de la
verdad! Tiraos en contra de mí como una tempestad furiosa, si queréis. Dios me
sostiene. Dios permanece conmigo. ¿De quién he de atemorizarme?
sábado, 1 de diciembre de 2018
DICIEMBRE 1
“El que camina en integridad anda confiado”. Proverbios 10:9.
Su andar puede ser lento,
pero será seguro. El que se apresura a ser rico no será inocente ni seguro;
pero una firme perseverancia en la integridad, si no trae riquezas, ciertamente
traerá paz. Cuando hacemos lo justo y lo recto somos como uno que anda sobre
una peña, porque tenemos la confianza de que cada paso que damos es sobre
terreno sólido y seguro. De otro lado, el mayor éxito ganado por sospechosos
negocios, siempre será falso y traidor, y el hombre que lo ha ganado siempre
temerá que el día de la cuenta venga y entonces sus ganancias le condenarán.
Apeguémonos a la verdad y
a la justicia. Por la gracia de Dios imitemos a nuestro Señor y Maestro, en
cuya boca no hubo engaño jamás. No tengamos miedo de la pobreza, ni de ser
tratados con desdén. Nunca, por ningún concepto, hagamos lo que nuestra
conciencia no puede justificar. Si perdemos nuestra paz, perdemos más de lo que
una fortuna puede comprar. Si nos guardamos en el camino del Señor, y nunca
pecamos en contra de nuestra conciencia, nuestro camino es seguro contra todo
lo que venga. “¿Quién es aquel que os podrá dañar, si vosotros seguís el bien?”
Tal vez seremos llamados necios por los necios si somos constantes en nuestra
integridad; pero en el lugar en donde se pronuncia un juicio infalible, seremos
aprobados.
viernes, 30 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 30
“Y Jehová es el que va delante de ti; Él será contigo, no te dejará ni te
desamparará; no temas ni te intimides”. Deuteronomio 31:8.
En vista de una obra
grande, o de una lucha grande, aquí tenemos un versículo que debiera ayudarnos
a ajustar nuestra armadura. Si Jehová va delante de nosotros, tiene que ser
seguro seguirle. ¿Quién puede oponerse a nuestro progreso si el mismo Señor
está en la vanguardia? ¡Venid, hermanos soldados, avancemos con rapidez! ¿Por
qué tardamos en salir a la victoria?
El Señor no está tan
solamente delante de nosotros; está con nosotros. Arriba, debajo, alrededor y
dentro está el Omnipotente, el Omnipresente. En todo tiempo, aun hasta la
eternidad, estará con nosotros, así como ha estado hasta ahora. ¡Cómo debiera
esto esforzar nuestro brazo! ¡Levantaos intrépidamente, soldados de la cruz,
porque Jehová de los ejércitos es con nosotros!
Puesto que está delante
de nosotros y con nosotros, nunca dejará de ayudarnos. Él no se puede faltar a
sí mismo, y no nos faltará. Él nos seguirá ayudando según nuestra necesidad,
hasta el fin. Como no nos dejará, tampoco nos desamparará. Él siempre tendrá
poder para darnos fuerzas y socorro hasta que los días de lucha hayan
terminado.
No temamos ni nos
intimidemos; porque Jehová de los ejércitos irá con nosotros a la batalla,
recibirá el choque de la lucha y nos dará la victoria.
NOVIEMBRE 29
“El que creyere, no se apresure”. Isaías 28:16.
Se apresurará a guardar
los mandamientos del Señor; pero no se apresurará en ningún sentido impaciente
o impropio.
No se apresurará a huir,
porque no será vencido por el temor que causa pánico. Cuando otros estén
huyendo de acá para allá como si hubieran perdido el juicio, el creyente estará
quieto, tranquilo y circunspecto, y así podrá obrar con sabiduría en la hora de
la prueba.
No se apresurará en sus
esperanzas deseando lo bueno ahora y en el acto, sino que esperará hasta que
Dios quiera. Algunos tienen una prisa impaciente de ver el pájaro en la
mano, porque piensan que la promesa del
Señor es como buitre volando, y que no la alcanzarán. Los creyentes saben
esperar.
No se apresurará a
sumergirse en el mal o en hechos dudosos. La incredulidad tiene que estar
haciendo algo, y así obra su propia ruina; pero la fe no tiene más prisa de la
que puede dar buen éxito, y así no tiene que volver tristemente por el camino
que siguió imprudentemente.
¿Qué hago yo? ¿Estoy
creyendo, y por lo tanto guardando el paso del creyente, que es andar con Dios?
¡Paz, espíritu agitado! ¡Descansa en el Señor y espera en Él! ¡Alma, mira que
así lo hagas inmediatamente!
miércoles, 28 de noviembre de 2018
NOVIEMBRE 28
“Enviará Jehová contigo la bendición en tus graneros, y en todo aquello en
que pusieres tu mano”. Deuteronomio 28:8.
Si obedecemos al Señor
nuestro Dios, Él bendecirá lo que nos da. Las riquezas no serán una maldición
cuando sean bendecidas por el Señor. Cuando los hombres tienen más de lo que
necesitan para sus necesidades inmediatas, y empiezan a guardar en graneros, la
podredumbre seca de la avaricia, o el tizón de la dureza de corazón, pronto
siguen a la acumulación; pero con la bendición de Dios no es así. La discreción
dispone de los ahorros, la generosidad dirige los gastos, la gratitud mantiene
la consagración y la alabanza aumenta el gozo. ¡Cuán bueno es tener la
bendición de Dios sobre nuestra caja de caudales y sobre la cuenta corriente!
¡Cuán favorecidos somos
en esta última frase! “Enviará Jehová la bendición en todo aquello en que
pusieres tu mano”. No pondríamos nuestra mano a nada sobre lo cual no nos
atreviéramos a pedir la bendición de Dios, ni lo emprenderíamos sin oración y
fe. ¡Pero qué privilegio es poder esperar la ayuda del Señor en cada empresa!
Algunos hablan de un hombre de suerte; la bendición del Señor es mejor que la
buena suerte. La protección de los grandes es nada en comparación con el favor
de Dios. La confianza en nosotros mismos está bien; pero la bendición del Señor
vale infinitamente más que todos los resultados del talento, el ingenio o el
tacto.
martes, 27 de noviembre de 2018
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