Versículo para hoy:

sábado, 10 de marzo de 2018

MARZO 10

“Yo la luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas”. Juan 12:46.

Este mundo es tan oscuro como la medianoche; Jesús ha venido para que tengamos luz por la fe, y que no nos sentemos más en la oscuridad que cubre todo el resto de la humanidad.

Todo aquel es una palabra muy amplia; significa tú y yo. Si confiamos en Jesús no permaneceremos más en la sombra oscura de la muerte, sino que entraremos en la luz vivificadora de un día que nunca terminará. ¿Por qué no salimos ahora a la luz?

Tal vez una nube se suspenda algunas veces sobre nosotros, pero no permaneceremos en tinieblas si creemos en Jesús. Él ha venido a darnos la luz del mediodía. ¿Vendrá Él en vano? Si tenemos fe, tenemos el privilegio de la luz del sol; gocémosla. Jesús nos ha venido a librar de la noche de la maldad natural, de la ignorancia, de la duda, de la desesperación, del pecado y del espanto, y todos los creyentes deben saber que como el sol se levanta y nunca deja de derramar su calor y luz, así Él no viene en vano.

Desecha tu desaliento, querido hermano. No permanezcas en la oscuridad, vive en la luz. En Jesús está tu esperanza, tu gozo y tu cielo. Mira a Él, y a Él solo, y te gozarás como los pájaros se gozan al salir el sol, y como los ángeles se gozan delante del trono.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 9 de marzo de 2018

MARZO 9

“Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice traspasar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vuestra paz”. Jeremías 29:7.
El principio envuelto en este versículo debe sugerirnos a todos los que somos extranjeros y forasteros que pertenecemos al Señor, que procuremos la paz y la prosperidad del pueblo en medio del cual vivimos. Especialmente debemos interceder constantemente por nuestra nación y nuestra ciudad para que Dios la bendiga.

Oremos ansiosamente por la merced grande de la paz, tanto en nuestra patria como en el extranjero. Si la discordia trajera derramamiento de sangre en nuestras calles, o si la guerra en el extranjero matara nuestros valientes soldados, todos tendríamos que llorar la calamidad. Oremos, pues, por la paz y promovamos diligentemente aquellos principios por los cuales las clases sociales de un país y las diferentes razas en el mundo sean ligadas con lazos de amistad.

A nosotros mismos se nos promete tranquilidad en relación con la paz de la nación, y este es un bien muy deseable; porque así podemos educar nuestras familias en el temor del Señor, y también predicar el evangelio sin estorbo o impedimento. Estemos hoy mucho en oración por nuestra patria, confesando nuestros pecados nacionales y pidiendo perdón y bendición para nuestro pueblo por amor de Jesús.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 7 de marzo de 2018

MARZO 8

“Bendito tu canastillo y tus sobras”. Deuteronomio 28:5.

La obediencia trae una bendición sobre todas las provisiones que son ganadas por nuestro trabajo. Lo que entra y sale enseguida, como la fruta en el canastillo que es para uso inmediato, será bendito; y lo que guardamos con nosotros para más largo tiempo, recibirá igualmente una bendición. Tal vez lo nuestro es una porción de cestilla. Tenemos un poco para el desayuno, y un bocado pequeño para la comida en un canastillo cuando salimos a nuestro trabajo por la mañana. Esto está bien, porque la bendición de Dios es prometida sobre el canastillo. Si vivimos de mano a boca, recibiendo cada día la provisión del día, somos tan dichosos como Israel; porque cuando el Señor mantuvo a su pueblo favorecido, solamente les dio maná para un día a la vez. ¿Qué más necesitaron ellos? ¿Qué más necesitamos nosotros?

¡Pero si tenemos sobras, cómo necesitamos que el Señor las bendiga! Porque hay el cuidado de adquirir, el cuidado de guardar, el cuidado de administrar y el cuidado de usar; y si el Señor no las bendice, estos cuidados consumirán nuestros corazones hasta hacer de nuestros bienes nuestros dioses, y nuestros cuidados vendrán a ser como gangrena.

¡Oh Señor bendice nuestros bienes! Ayúdanos a usarlos para tu gloria. Ayúdanos a guardar las cosas mundanas en su propio lugar, y que nuestros ahorros nunca pongan en peligro la salvación de nuestras almas.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

MARZO 7

“Jehová suelta a los aprisionados”. Salmo 146:7.

Lo ha hecho. Acuérdate de José, de Israel en Egipto, de Manasés, Jeremías, Pedro y muchos otros. Aún lo puede hacer. Él quebranta cerrojos de bronce con una palabra, y rompe las cadenas de hierro con una mirada. Lo está haciendo. En mil sitios salen los afligidos a la luz y a la libertad. Jesús proclama todavía a los presos abertura de la cárcel. En este momento se están abriendo puertas, y están cayendo a tierra grillos de hierro.

Él se alegrará en librarte, querido amigo, si en este momento estás gimiendo a causa de tristeza, duda y temor. Será un gozo para Jesús darte la libertad. Le causará tanto placer soltarte, como te dará placer a ti ser suelto. No, tú no tienes que romper la cadena de hierro; el mismo Señor lo hará. Solamente confía en Él, y Él será tu Libertador. Cree en Él, no obstante las murallas de piedra o las esposas de hierro. Satán no te puede detener, el pecado no te puede encadenar, aun la desesperación no te puede atar, si quieres creer ahora en el Señor Jesús, en la liberalidad de su gracia y en la plenitud de su poder para salvar.

Desafía al enemigo y que la palabra ahora delante de ti sea tu cántico de liberación: “Jehová suelta a los aprisionados”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 6 de marzo de 2018

MARZO 6

“En ti el huérfano alcanzará misericordia”. Oseas 14:3.

Esta es una razón excelente para que echemos fuera toda otra confianza y nos fiemos solamente en el Señor. Cuando un niño queda sin su protector natural, nuestro Dios interviene y se hace su guardián; de la misma manera, cuando un hombre ha perdido todo objeto de dependencia, puede echarse sobre el Dios vivo y hallar en Él todo lo que necesita. Los huérfanos son echados sobre la paternidad de Dios, y Él provee por ellos. El escritor de estas páginas sabe lo que es depender del brazo desnudo de Dios, y da su testimonio espontáneo de que ninguna confianza está tan bien garantizada por la realidad ni tiene tanta seguridad de ser recompensada en sus resultados, como la confianza en el invisible pero eterno Dios vivo.

Algunos hijos que tienen padres no están en mejor estado por ello, pero los huérfanos son ricos con Dios. Es mejor tener a Dios y ningún otro amigo, que tener todos los protectores del mundo y estar sin Dios. Ser desamparados de nuestros semejantes es penoso, pero en tanto que el Señor permanece como la fuente de misericordia para nosotros, no somos huérfanos realmente. Que los hijos huérfanos se sirvan de la palabra de esta mañana y que todos los que han sido desamparados de sostén visible hagan lo mismo. ¡Señor, que halle yo misericordia en Ti! Cuanto más necesitado y desamparado estoy, más confiadamente apelo a tu corazón amante.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 5 de marzo de 2018

MARZO 5

“Él bendecirá la morada de los justos”. Proverbios 3:33.

El justo teme al Señor, y por lo tanto está bajo la divina protección que incluye hasta el techo que le cubre a él y a su familia. Su casa es una morada de amor, una escuela de instrucción santa y un lugar de luz divina. En ella hay un altar de familia donde se rinde culto diariamente al nombre del Señor. Así el Señor bendice su morada. Podrá ser una choza humilde, o una casa señorial; pero la bendición del Señor viene a causa del carácter del habitante, y no a causa de la dimensión de la morada.

Aquella casa es muy bendita en la cual el amo y el ama son temerosos de Dios; pero un hijo o una hija o aun un criado pueden traer una bendición sobre toda una casa. Muchas veces el Señor guarda, prospera y provee por una familia por amor de una o dos personas en ella, que son “justos” en su estima porque su gracia así los ha hecho. Amados, tengamos a Jesús por nuestro huésped constante, así como las hermanas de Betania le tuvieron, y entonces seremos benditos en verdad.

Procuremos ser justos en todo: en nuestro comercio, en nuestro juicio de otros, en nuestra manera de tratar a los vecinos y en nuestro propio carácter personal. Un Dios justo no puede bendecir negocios injustos.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 4 de marzo de 2018

MARZO 4

“Yo honraré a los que me honran”. 1 Samuel 2:30.

¿Es la honra de Dios el gran objeto de mi vida y la regla de mi conducta? Si así es, Él me honrará. Tal vez por un espacio de tiempo no recibiré honra de los hombres, pero Dios mismo me honrará de la manera más eficaz. Al fin se encontrará que la manera más segura de alcanzar honra es consentir en ser avergonzado por causa de la conciencia.

Elí no honró al Señor gobernando bien su casa, y sus hijos no honraron al Señor con una conducta digna de su ministerio sagrado, y por lo tanto, el Señor no les honró a ellos, sino que quitó de su familia el sumo sacerdocio, e hizo que el joven Samuel fuese gobernador en el país en vez de uno de su linaje. Si yo quiero que mi familia sea engrandecida, tengo que honrar al Señor en todas las cosas. Tal vez Dios permitirá que los impíos ganen honores mundanos; pero la dignidad que Él mismo da, gloria, honra, e inmortalidad, Él la reserva para los que por obediencia santa tienen cuidado de honrarle a Él.

¿Qué puedo yo hacer en este día para honrar al Señor? Yo promoveré su gloria por mi testimonio de palabra, por mi obediencia práctica. También le honraré con mi sustancia, y ofreciéndole algún servicio especial. Debo sentarme y pensar cómo le puedo honrar, ya que Él quiere honrarme.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 3 de marzo de 2018

MARZO 3

“Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; ni permitirás que tu santo vea corrupción”. Salmo 16:10.

Esta palabra tiene su propio cumplimiento en el Señor Jesús; pero también se aplica, con una variación, a todos los que están en Él. Nuestra alma no será dejada en el estado de separación y nuestro cuerpo, aunque vea corrupción, resucitará otra vez. Más bien llamaríamos la atención de nuestros lectores por de pronto al significado general que a la aplicación específica.

Podemos decaer tan profundamente en espíritu que parezca que estamos hundiéndonos en el abismo del infierno, pero no seremos dejados allí. Podrá parecer que estamos a la puerta de la muerte en corazón, alma y conocimiento; pero no permaneceremos allí.

Nuestra muerte interior, en cuanto al gozo y la esperanza, podrá ir muy lejos; pero no podrá llegar a sus últimas consecuencias, hasta tocar la corrupción absoluta de la completa desesperación. Podemos caer bien bajo, pero no más de lo que permita el Señor; podemos estar por un rato en el calabozo más profundo de la duda, pero no permaneceremos allí. La estrella de la esperanza está en el cielo aun cuando la noche es más oscura. El Señor no nos olvidará, ni nos entregará al enemigo. Descansemos en esperanza. Tenemos que ver con Uno cuya misericordia es para siempre. Ciertamente, de la muerte, de la oscuridad y de la desesperación, aún nos levantaremos a la vida, la luz y la libertad.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 2 de marzo de 2018

Incubando un plan diabólico - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MARZO 2

“Mas cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha; para que sea tu limosna en secreto: y tu Padre, que ve en secreto, él te recompensará en público”. Mateo 6:3-4.

Ninguna promesa es dada a los que dan a los pobres para ser vistos de los hombres. Tienen su recompensa enseguida y no pueden contar con ser pagados dos veces.

Escondamos nuestra caridad; sí, aun de nosotros mismos. Da tan a menudo, y como cosa tan acostumbrada, que no pienses más en haber ayudado al pobre que en tomar tus comidas diarias. Da tus limosnas sin decirte siquiera en voz baja a ti mismo: “¡Cuan generoso soy!” No intentes así recompensarte a ti mismo. Deja el asunto con Dios, que nunca deja de ver, de notar y de recompensar. Bendito es el hombre que está ocupado en secreto con su benevolencia; encuentra un gozo especial en hacer favores sin que se sepan. Este es el pan comido en oculto, que es más dulce que los banquetes de reyes. ¿Cómo puedo hoy satisfacerme a mí mismo con este placer tan deseable? Que tenga yo un banquete verdadero de amor y de derramamiento de alma.

Aquí y en lo venidero el mismo Señor en persona recompensará al dador de limosnas secretas. Esto lo hará en su propia manera y tiempo; y Él escogerá el mejor. ¡Cuánto encierra esta promesa; solamente la eternidad lo revelará!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 1 de marzo de 2018

La trama se complica - Nancy DeMoss de Wolgemuth



MARZO 1

“Oíd palabra de Jehová, vosotros que tembláis a su palabra: Vuestros hermanos los que os aborrecen, y os niegan por causa de mi nombre, dijeron: Glorifíquese Jehová. Mas él se mostrará con alegría vuestra, y ellos serán confundidos”. Isaías 66:5.

Acaso este versículo no convendrá a uno entre mil de los lectores de este libro pequeño de promesas; pero el Señor anima al tal con estas palabras.

Oremos por todos los que están echados fuera injustamente de la compañía que aman. ¡Que el Señor se muestre a ellos, para su alegría!

El versículo se dirige a hombres verdaderamente benignos que tiemblan a la palabra del Señor. Estos fueron aborrecidos de sus hermanos, y por fin negados a causa de su fidelidad y su santidad. Esto debía de haberles sido muy amargo; y tanto más porque el echarlos fuera se hizo en nombre de la religión, y aparentemente con el objeto de glorificar a Dios. ¡Cuánto se hace a favor del diablo en el nombre de Dios! El uso del nombre de Jehová para añadir veneno a la picadura de la serpiente antigua, es una prueba de su sutileza.

La manifestación del Señor a favor de ellos es la esperanza de su pueblo perseguido. Él aparece como abogado y defensor de sus escogidos; y cuando así lo hace, significa una liberación clara para los temerosos de Dios, y vergüenza para sus opresores. ¡Oh, Señor, cumple esta palabra con aquellos a quienes los hombres escarnecen!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Reina - Nancy DeMoss de Wolgemuth



FEBRERO 28

“Conociendo que tenéis en vosotros una mejor sustancia en los cielos, y que permanece”. Hebreos 10:34.

Esto es bueno. Nuestra sustancia aquí es muy imaginaria; no tiene sustancia. Pero Dios nos ha dado una promesa de bienes inmuebles en el País glorioso, y esa promesa trae a nuestros corazones tal seguridad completa de su certeza, que sabemos en nosotros mismos que tenemos allí una sustancia que permanece. Sí, la “tenéis” aún ahora. Se dice que “más vale pájaro en mano que buitre volando”; pero nosotros tenemos las dos cosas. El cielo es nuestro aún ahora. Tenemos los documentos, las arras y las primicias que le pertenecen. Poseemos el cielo en precio, en promesa y en principio; esto sabemos no sólo por oírlo, sino por sentirlo “en nosotros”.

¿No debiera el pensamiento de la mejor sustancia al otro lado del Jordán, hacernos resignados con las presentes pérdidas? Podemos perder nuestro dinero corriente, pero nuestro tesoro está seguro. Hemos perdido la sombra, pero la sustancia permanece, porque el Señor vive, y el lugar que Él nos ha preparado permanece. Hay mejor país, mejor sustancia y mejor promesa; y todo por el mejor pacto; por tanto, estemos de mejor ánimo y digamos al Señor: “Cada día te bendeciré y alabaré tu nombre por siglos y para siempre”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 27 de febrero de 2018

A mayor edad, mayores responsabilidades - Tim Challies en español

Un concurso de belleza nada inocente - Nancy DeMoss de Wolgemuth



FEBRERO 27

“De malas noticias no tendrá temor: su corazón está apercibido, confiado en Jehová”. Salmo 112:7.

Es terrible estar en la incertidumbre. Cuando no tenemos noticias de casa, estamos propensos a la ansiedad y no podemos persuadirnos de que “no tener noticias es como tenerlas buenas”. La fe es la cura para este estado de tristeza: el Señor por su Espíritu calma el ánimo en santa serenidad y desvanece todo temor en cuanto a lo futuro como a lo presente.

El apercibimiento del alma del cual habla el salmista ha de ser procurado con diligencia. No consiste en creer esta o la otra promesa del Señor, sino en la condición general de infalible confianza en nuestro Dios, la confianza que tenemos en Él de que no nos hará daño, ni permitirá a ningún otro dañarnos. Esta confianza constante hace frente a lo desconocido tanto como a lo conocido de la vida. Venga lo que venga mañana, nuestro Dios es el Dios de mañana. Cualesquiera que sean los acontecimientos que tal vez habrán ocurrido que nos sean desconocidos, nuestro Jehová es Dios de lo desconocido como de lo conocido. Estamos resueltos a confiar en el Señor, venga lo que viniere. Si lo peor ocurriese, nuestro Dios es todavía el más grande y el mejor. Así no temeremos aunque la llamada del cartero nos asuste, o un telegrama nos despertara a medianoche. El Señor vive, ¿y qué pueden temer sus hijos?

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 26 de febrero de 2018

Casada con un alcohólico - Nancy DeMoss de Wolgemuth



FEBRERO 26

“El labio de verdad permanecerá para siempre; mas la lengua de mentira, por un momento”. Proverbios 12:19.

“La verdad permanece”. El tiempo la pone a prueba, pero ella la soporta muy bien. Entonces, si he hablado la verdad, y por eso sufro al presente, tengo que esperar con contentamiento. También si creo la verdad de Dios, y procuro declararla, puedo encontrar mucha oposición, pero no es necesario temer, porque finalmente la verdad tiene que prevalecer.

¡Qué cosa más despreciable es el triunfo momentáneo de la mentira! “¡La lengua de mentira es por un momento!” Es meramente una calabaza que nace en una noche, y perece en otra; y cuanto más grande su desarrollo, más manifiesto es su decaimiento. 

Por otro lado, ¡qué digna de un ser inmortal es la confesión y defensa de esa verdad que nunca cambia, el evangelio eterno, el cual está establecido en la verdad invariable de un Dios inmutable! Un proverbio antiguo dice: “El que habla la verdad, avergüenza al demonio”. Verdaderamente el que habla la verdad de Dios avergonzará a todos los demonios del infierno, y confundirá toda la simiente de la serpiente que ahora silba sus mentiras.

¡Oh, alma mía, ten cuidado que estés en todas las cosas al lado de la verdad, así en las pequeñas como en las grandes; pero especialmente al lado de Aquel por el cual la gracia y la verdad han venido a los hombres!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 25 de febrero de 2018

Coloca la feminidad bíblica en el lugar correcto - Betsy Gómez



FEBRERO 25

“Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová”. Isaías 61:6.

Esta promesa, en su sentido literal dada a Israel, pertenece espiritualmente a toda la simiente según el Espíritu; es, a saber, a todos los creyentes. Si hacemos uso de nuestros privilegios, viviremos para Dios de una manera tan clara y distinta, que los hombres verán que somos puestos aparte para servicio santo, y nos llamarán sacerdotes de Jehová. Podemos trabajar, o negociar, como hacen otros, y sin embargo, podemos ser solamente y del todo, siervos que ministran a Dios. Nuestra única ocupación será la de presentar perpetuo sacrificio de oración, alabanza, testimonio y consagración personal al Dios vivo por Jesucristo.

Siendo este nuestro único propósito, podemos dejar las ocupaciones que perturban a los que no tienen otra vocación más elevada. “Deja a los muertos que entierren a sus muertos”. Está escrito: “Y estarán extranjeros y apacentarán vuestras ovejas, y los extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores”. Ellos pueden dirigir la política, desenredar problemas financieros, discutir la ciencia y resolver las últimas y nuevas cuestiones de la crítica; pero nosotros nos daremos a tal servicio que conviene a los que, como el Señor Jesús, son consagrados a un sacerdocio perpetuo.

Aceptando esta grande promesa como implicando un deber sagrado, pongámonos nuestros vestidos de santidad y sirvamos delante del Señor todo el día.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 24 de febrero de 2018

FEBRERO 24

“Si estuviereis en mí, y mis palabras estuvieren en vosotros, pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho”. Juan 15:7.

Hay que notar bien que tenemos que oír a Jesús hablar, si esperamos que Él nos oiga. Si no prestamos atención a Cristo, Él no nos oirá. A medida que oímos, seremos oídos.

Además, lo que se oiga tiene que permanecer y morar en nosotros, y continuar en nuestro carácter como una energía moral y un poder. Tenemos que recibir las verdades que Jesús enseñó, los preceptos que Él ordenó y los movimientos de su Espíritu dentro de nosotros; o no tendremos poder delante del trono de la gracia.

Suponiendo que las palabras de nuestro Señor sean recibidas, y que permanezcan en nosotros, ¡qué espacio ilimitado de privilegio nos es abierto! Podemos tener nuestra voluntad en la oración porque ya hemos entregado nuestra voluntad al mandato del Señor. Así se prepara a los Elías para manejar las llaves del cielo y cerrar o soltar las nubes. Un hombre tal vale más que mil cristianos ordinarios. ¿Deseamos humildemente ser intercesores para la iglesia, para el mundo y, como Lutero, obtener lo que queramos del Señor? Entonces tenemos que inclinar nuestro oído a la voz del Bienamado, y atesorar sus palabras, y cuidadosamente obedecerlas. Tiene que “oír atentamente” el que quiera orar eficazmente.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 23 de febrero de 2018

Tres temas - Nancy DeMoss de Wolgemuth



FEBRERO 23

“Si estuviereis en mí, y mis palabras estuvieren en vosotros, pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho”. Juan 15:7.

Es preciso que estemos en Cristo, si hemos de vivir para Él, y tenemos que estar en Él si queremos aprovecharnos de la liberalidad de esta promesa. Estar en Jesús es nunca dejarle por otro amor, u otro objeto, sino permanecer en unión con Él, viva, amante, conocida y complaciente. El pámpano no solamente está siempre cerca del tronco, sino siempre está recibiendo vida y fecundidad de él. Todos los creyentes verdaderos están en Cristo en un sentido; pero hay un significado mayor, y esto tenemos que conocerlo antes que consigamos poder ilimitado delante del trono. “Pedid todo lo que quisiereis”, esto es para los Enocs que caminan con Dios, para los Juanes que están recostados sobre el pecho del Señor y para aquellos cuya unión con Cristo los induce a la comunión constante.

El corazón tiene que mantenerse en amor, el entendimiento arraigarse en fe y la esperanza asegurarse en la palabra. El hombre entero tiene que estar de acuerdo con el Señor, o sería muy peligroso confiarle el poder en la oración. Este poder ilimitado solamente puede ser concedido a uno cuya misma vida es: “No ya no, mas vive Cristo en mí”. ¡Oh vosotros que rompéis la comunión, qué poder perdéis! Si queréis ser poderosos en vuestros ruegos, el mismo Señor tiene que estar en vosotros, y vosotros en Él.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 22 de febrero de 2018

¿Qué pasa si ocurre lo peor? - Vaneetha Rendall Risner

Peligros potenciales en el ministerio, día 3 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



FEBRERO 22

“Y añadió David: Jehová que me ha librado de las garras del león, y de las garras del oso, Él también me librará de la mano de este filisteo”. 1 Samuel 17:37.

Este versículo no es una promesa si consideramos solamente las palabras, pero verdaderamente lo es en su significado; porque David habló una palabra que el Señor endosó haciéndola efectiva. Él dedujo de liberaciones pasadas, que recibiría ayuda en nuevos peligros. Todas las promesas son en Jesús sí, y en Él Amén, por nosotros a gloria de Dios, y así el trato del Señor en lo pasado con su pueblo creyente será repetido.

Venid, pues, traigamos a la memoria las misericordias del Señor en lo pasado. No pudiéramos haber esperado ser librados en otro tiempo por nuestra propia fuerza; pero el Señor nos libró. ¿No nos salvará otra vez? Estamos ciertos que así lo hará. Como David corrió a encontrarse con su enemigo, así haremos nosotros. El Señor ha estado con nosotros, está con nosotros, y Él ha dicho: “No te desampararé ni te dejaré”. ¿Por qué temblamos? Lo pasado ¿fue un sueño? Pensad en el oso y en el león muertos. ¿Quién es este filisteo? Es verdad que él no es exactamente lo mismo, ni es oso, ni león; pero Dios es el mismo, y va su honor en un caso tanto como en el otro. No nos salvó de las bestias del bosque para que nos matase un gigante. Estemos de buen ánimo.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Palabras de Esperanza para Los Que Luchan contra La Depresión - Edward T. Welch

Peligros potenciales en el ministerio, día 2 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



FEBRERO 21

“Bendecirá a los que temen a Jehová; a chicos y a grandes”. Salmo 115:13.

Esta es una palabra de consuelo para los que son de humilde posición y baja suerte. Nuestro Dios tiene una consideración muy benigna para los de poca propiedad, poco talento, poca influencia y poca autoridad. Dios cuida de las cosas pequeñas en la creación, y ve aun los pajarillos cuando caen a tierra. Nada es pequeño para Dios, porque Él se sirve de agentes insignificantes para el cumplimiento de sus propósitos. Que el más pequeño entre los hombres busque de Dios una bendición sobre su pequeñez, y encontrará la felicidad en su esfera pequeña.

Entre los que temen al Señor hay chicos y grandes. Unos son niños y otros gigantes. Pero todos son benditos. La fe aunque sea poca es bendita. La esperanza, aun cuando tiemble, es bendita. Cada gracia del Santo Espíritu, aunque sea solamente un capullo, trae una bendición dentro de sí. También el Señor Jesús ha comprado con su preciosa sangre, tanto los chicos como los grandes, y se ha encargado de cuidar tanto de los corderos como de las ovejas crecidas. Ninguna madre pasa por alto su niño porque es pequeño; no, cuanto más pequeño sea, más tiernamente lo cría. Si es que el Señor tiene alguna preferencia, para con los suyos, no los pone en orden como “grandes y chicos”, sino como “chicos y grandes”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.