Versículo para hoy:

miércoles, 17 de mayo de 2017

Mayo 17. Su ascensión y nuestra unión con Él

"Aconteció que, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado arriba al cielo ", Lucas 24:51
Nosotros no contamos con ninguna experiencia que sea equivalente a los acontecimientos que ocurrieron en la vida de nuestro Señor después de la transfiguración. Desde entonces, su vida fue completamente vicaria o sustitutiva. Hasta el momento de la transfiguración Él había mostrado la vida de un hombre totalmente normal. Pero de allí en adelante (el Getsemaní, la cruz y la resurrección) nada nos resulta familiar. Su cruz es la puerta por la que todo miembro de la raza humana puede entrar a la vida de Dios.
Por su resurrección Él tiene el derecho de dar vida eterna a toda persona y mediante su ascensión nuestro Señor entra en el cielo y mantiene la puerta abierta para la humanidad.
La transfiguración tuvo su desenlace final en el monte de la ascensión. Si Jesús se hubiera ido al cielo directamente desde el monte de la transfiguración, hubiera partido solo y no sería para nosotros más que un personaje glorioso. Pero le dio la espalda a la gloria y descendió del monte para identificarse con la humanidad caída.
La ascensión es el cumplimiento pleno de la transfiguración. Nuestro Señor regresó a su gloria original, pero no simplemente como el Hijo de Dios. Él volvió a su Padre como el Hijo del hombre. Ahora todos tenemos libre acceso al trono de Dios por medio de la ascensión del Hijo del hombre. En esta condición, Jesucristo limitó deliberadamente su omnipotencia, omnipresencia y omnisciencia. Pero ahora estos atributos son suyos con poder pleno y absoluto. Como el Hijo del hombre en el trono de Dios, ahora Jesucristo tiene todo el poder. Desde su ascensión hasta el día de hoy Él es Rey de Reyes y Señor de Señores.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

martes, 16 de mayo de 2017

Civilización Occidental IV - Pr. Salvador Dellutri

Civilización Occidental III - Pr. Salvador Dellutri

Civilización Occidental 2 - Pr. Salvador Dellutri

Civilización Occidental 1 - Pr. Salvador Dellutri

Mayo 16. El hábito de la riqueza

"Participantes de la naturaleza divina", 2 Pedro 1:4
A través de las promesas nos volvemos participantes de la naturaleza divina, es decir, recibimos y compartimos la misma naturaleza de Dios. Luego, debemos manifestar esa naturaleza divina en nuestra naturaleza humana por medio de la formación de hábitos. El primer hábito que debemos desarrollar es reconocer la provisión que Dios nos ha dado. Sin embargo, decimos: "¡Ay, no tengo con qué comprarlo!"
Esta frase encierra una gran mentira. ¡Hablamos como si nuestro Padre celestial nos hubiera dejado sin un centavo! Pensamos que es una muestra de verdadera modestia decir al final del día: "¡Uy, hoy me las arreglé para sobrevivir, pero la batalla fue dura!" ¡Y, sin embargo, en el Señor Jesucristo, el Dios omnipotente, es nuestro por completo! Si lo obedecemos, Él no escatimará la estrella más remota y dará hasta el último grano de arena para bendecirnos. ¿Realmente importa que nuestras circunstancias sean difíciles? ¡Por qué no habrían de serlo! Si nosotros le damos cabida a la autocompasión y nos permitimos el lujo de la miseria y la infelicidad, excluimos de nuestra vida las riquezas de Dios e impedimos que otros participen de su provisión. No hay peor pecado que el de la autocompasión porque elimina completamente a Dios y coloca en el trono a nuestros intereses personales. Este pecado nos lleva a abrir la boca sólo para quejarnos y nos convierte en esponjas espirituales, siempre absorbiendo, nunca dando y nunca llenos.
Cuando Dios empieza a sentirse satisfecho con nosotros, empobrece todo aquello que tenga la naturaleza de una riqueza ficticia, hasta que aprendemos que todas nuestras fuentes de agua pura se encuentran en Él (ver Salmo 87:7). Si su majestad, gracia y poder no se están manifestando en nuestra vida, Él nos hace responsables. "Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia", 2 Corintios 9:8.
Entonces, aprende a colmar a los demás de la gracia de Dios. Debes estar marcado con la naturaleza divina y su bendición fluirá a través de ti, todo el tiempo.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

lunes, 15 de mayo de 2017

Dios nos grita en nuestro dolor - Daniel Ritchie

RELACIONES VITALES - Sinclair Ferguson

"Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!
Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.
Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros". Fil 4:4-9

"Por nada estéis afanosos", Pablo nos exhorta (v. 6). Dentro del espacio de tres versículos parece poner delante de nosotros dos tareas imposibles: ¡regocijo constante (v. 4), y ahora el rechazo de la ansiedad (v. 6)! Pero las dos cosas están relacionadas; no es muy probable que la persona gozosa se deje dominar por la ansiedad; y el espíritu lleno de ansiedad no puede ser un espíritu gozoso. ¿Pero cómo se nos puede librar de la ansiedad?
     La receta es la oración. La ansiedad no puede seguir respirando bien en un ambiente bañado de oración. Y ésta no es ninguna afirmación trivial, como deja muy claro la explicación que hace Pablo de ella. Utiliza varios términos diferentes para la oración ("peticiones", "oración", "ruego", "acción de gracias"). Está hablando de cómo debemos desplegar nuestras necesidades con cuidado y con paciencia delante de Dios, hablándole detalladamente de nuestra situación y de nuestras ansiedades. Esto es lo que significa echar sobre el Señor nuestras cargas con la plena convicción de que Él nos sustentará (Sal. 55:22).
     Fíjate también en que Pablo incluye la acción de gracias en su variada descripción, ya que la oración que tiene en mente no es una simple lista de necesidades, sino el acto de abrir el corazón ante Dios, acto que incluye alabarle por todo lo que es y por todo lo que ha hecho por nosotros.
     Ahora queda claro por qué esa paralizante ansiedad no puede coexistir con la oración; el corazón que se ha desahogado, y que se ha puesto de nuevo en sintonía con un espíritu de alabanza, no puede quedarse ansioso para siempre.
     El cristiano que ora descubre que la misteriosa "paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento", sirve para "guardar" nuestros "corazones" y nuestros "pensamientos en Cristo Jesús" (v. 7). Pablo habla de esta paz como si fuera una guarnición militar: ilustración muy apropiada para los cristianos en Filipos, siendo la ciudad misma constantemente guardada por una guarnición de soldados romanos.
     El apóstol está diciendo: "Dios mismo es el Dios de paz (v. 9); este es el ambiente del Cielo. Estás en un mundo lleno de problemas y de ansiedad, lejos de la ciudad celestial de la que eres ciudadano. Pero Dios te manda una guarnición de paz para guardarte mientras estés fuera de tu patria."
     Sí, son posibles tanto el gozo como la paz, aun en un mundo como éste. Pero sólo se pueden preservar por medio de una mente bien surtida de la gracia.
     En nuestro mundo moderno, son muchas las personas que buscan librarse de la ansiedad intentando vaciar sus mentes; en cambio Pablo nos enseña que la verdadera paz sólo puede ser nuestra cuando nuestras mentes están adecuadamente llenas. Indica a los filipenses al verdadero almacén desde donde pueden suministrar sus mentes: todo lo que sea verdadero, honesto, justo, puro, amable, de buen nombre, virtuoso, digno de alabanza. Una mente llena de estas cosas dejará poco sitio para cualquier pensamiento que pudiera producir ansiedad, romper la paz, o destruir el gozo.
     ¿Cómo pueden nuestras mentes ser entrenadas así? Otra vez Pablo contesta: permitiendo que nuestras vidas sean moldeadas por el ejemplo apostólico y por la enseñanza apostólica (v. 9). El tipo de estudio bíblico en el que estamos ocupados ahora es precisamente la receta que provee el apóstol. Tomémonoslo con frecuencia, y disfrutaremos de la paz de Dios que nos viene del Dios de paz (v. 9).
  
Fragmento del libro LA IMITACIÓN DE CRISTO El mensaje de Filipenses, de Sinclair Ferguson.

Mayo 15. El hábito de estar a la altura de las circunstancias

"Para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado", Efesios 1:18


Recuerda que fuiste salvo para que la vida de Jesús se manifieste en tu cuerpo (ver 2 Corintios 4:10).
Dirige toda la energía de tus capacidades hacia el cumplimiento de tu elección como hijo de Dios; siempre debes estar a la altura de las circunstancias.
Tú no puedes hacer nada para conseguir tu salvación, pero debes hacer algo para manifestarla. Debes ocuparte en tu salvación, a la cual Dios ya te ha hecho entrar (Filipenses 2:12). ¿Demuestra tu manera de hablar, pensar y sentir que estás ocupándote en ella? Si aún eres el mismo miserable gruñón que se empeña en seguir su propio camino, entonces mientes al decir que Dios te ha salvado y santificado.
Dios, como el Ingeniero Maestro, permite las adversidades para verificar si puedes saltar por encima de ellas de manera adecuada: "Con mi Dios escalaré murallas" Salmo 18:29, LBLA. Dios jamás te va a proteger de ninguna de las exigencias para sus hijos. 1 Pedro 4:12 dice: "Amados, nos os sorprendáis del fuego de la prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciera". Ponte a la altura de las circunstancias y lleva a cabo lo que la prueba te exige. Sin que importe cuánto te duela, dale a Dios la oportunidad de manifestar la vida de Jesús en tu cuerpo.
Que Dios ya no halle más quejas en nosotros, sino que nos encuentre llenos de valor y fuerza espiritual, listos para enfrentar cualquier situación que Él coloque en nuestro camino. Tenemos que ejercitarnos para que el Hijo de Dios se manifieste en nuestros cuerpos. Dios no tiene museos. El único objetivo de la vida es que su Hijo se pueda manifestar. Y cuando esto ocurre, dejamos de darle órdenes. Nuestro Señor nunca le dio órdenes a su Padre. Estamos aquí para someternos a su voluntad de tal forma que su deseo se cumpla por medio de nosotros. Cuando comprendemos esto, Él nos volverá pan partido y vino derramado para alimentar y nutrir a otras personas.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

domingo, 14 de mayo de 2017

CONFERENCIA: ALERTAS PARA LA IGLESIA - DR. ALBERT MOHLER

Mayo 14. El hábito de disfrutar lo desagradable

"Para que también... la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos",     
2 Corintios 4:10
Debemos desarrollar hábitos piadosos que expresen lo que la gracia de Dios ha hecho en nosotros. No se trata de que Él nos salvó del infierno, sino de que fuimos salvos para que la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. Lo desagradable es lo que nos permite revelar su vida en nuestra carne mortal. ¿Muestra mi vida la dulzura inherente al Hijo de Dios, o sólo la irritación propia de la naturaleza de mi "yo" separado de Él? Lo único que hará posible que yo disfrute de lo desagradable es el deseo intenso de permitir que la vida del Hijo de Dios se manifieste en mí. No importa lo difícil que algo me resulte, yo debo decir: "Señor, me deleito en obedecerte en esto". Inmediatamente el Hijo de Dios se ubicará en el primer plano y en mi vida humana se manifestará lo que glorifica a Jesús.
No debes discutir. En el instante que obedeces la luz de Dios, Jesús brilla en ti en ese punto en particular. Pero si discutes con Él, entristeces al Espíritu (ver Efesios 4:30). Debes mantenerte dispuesto para que la vida del Hijo de Dios se manifieste en ti. Pero no puedes conservar esta disposición si le das cabida a la autocompasión. Nuestras circunstancias son el medio que Dios usa para revelar de manera maravillosa cuan perfecto y extraordinariamente puro es su Hijo. Lo que debe hacer latir nuestro corazón con un entusiasmo renovado es el descubrimiento de una nueva manera de manifestar al Hijo de Dios. Una cosa es elegir lo desagradable y otra muy diferente participar en ello porque Dios lo ha planeado y dirigido así.
Y si Dios te pone allí, Él es ampliamente suficiente y "suplirá todo lo que os falta", Filipenses 4:19.
Mantén tu alma dispuesta para que se manifieste la vida del Hijo de Dios. Nunca vivas de los recuerdos de experiencias pasadas, sino deja que la Palabra de Dios siempre esté viva y activa en ti.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

sábado, 13 de mayo de 2017

No te apresures a juzgar - Ricardo Daglio

Mayo 13. El hábito de mantener una buena conciencia

"Procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres", Hechos 24:16
En realidad los mandamientos que Dios nos ha dado están dirigidos a la vida de su Hijo en nosotros. En consecuencia, para nuestra naturaleza humana en la cual se ha formado su Hijo, sus mandamientos son difíciles. Pero, tan pronto como obedecemos se vuelven fáciles debido a la intervención divina.
La conciencia es esa facultad que hay en mí que se acopla a la norma más alta que yo conozco y que luego me recuerda continuamente lo que ella me exige hacer. Es el ojo del alma que dirige su mirada hacia Dios o hacia lo que consideramos la norma más elevada. Esto explica por qué las personas no tienen la misma conciencia. Si yo tengo el hábito de confrontar mi vida con Dios, una y otra vez, la conciencia siempre me dirigirá a su perfecta ley indicándome lo que debo hacer. La pregunta es: ¿Obedeceré? Es necesario que yo me esfuerce para que mi conciencia se mantenga con tanta sensibilidad que pueda caminar sin ofensa. Debo vivir en una armonía tan perfecta con el Hijo de Dios que en todas las circunstancias se renueve el espíritu de mi mente y yo pueda comprobar rápidamente "cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta", Romanos 12:2; ver también Efesios 4:23.
Dios siempre nos instruye hasta en el más mínimo detalle. ¿Mi oído es tan sensible que puede escuchar el susurro más suave del Espíritu para que sepa lo que debo hacer? "Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios", Efesios 4:30. Él no habla con una voz de trueno, su voz es tan suave que fácilmente la podemos pasar por alto. Lo único que mantiene nuestra conciencia sensible a su llamado es el hábito de tener un corazón abierto para Dios. Cuando empieces a discutir en tu interior, para inmediatamente. Si te preguntas "¿Porqué no debo hacer esto?", estás equivocado. No hay controversia válida una vez que tu conciencia habla. Cuando permites que haya algo que opaque tu comunión interior con el Señor, lo haces bajo tu propio riesgo. Déjalo, sin importar lo que sea y ten cuidado de mantener clara tu visión interior.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

viernes, 12 de mayo de 2017

Mayo 12. Adquiere el hábito de no tener hábitos

"Si tenéis estas cosas y abundan en vosotros, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto", 2 Pedro 1:8
Cuando empezamos a desarrollar un hábito, tenemos plena conciencia del hecho. En ocasiones nos damos cuenta de que nos estamos volviendo personas virtuosas, pacientes y piadosas, pero esta conciencia es tan solo una etapa. Si nos quedamos allí, vamos a adquirir, ínfulas del mojigato espiritual. Lo que debemos hacer con los hábitos piadosos es dejar que se pierdan en la vida del Señor hasta que se vuelvan una expresión tan espontánea de nuestra vida que ya no estemos conscientes de ellos. Nuestra vida espiritual continuamente se transforma en un examen interior debido a que existen algunas cualidades que todavía no hemos añadido a nuestras vidas.
Tu dios podría ser el lindo hábito cristiano que tienes, como orar o leer la Biblia a determinadas horas. Observa cómo tu Padre va a transformar esos momentos, si empiezas a adorar tus costumbres y no lo que ellas simbolizan. Decimos: "No puedo hacer eso ahora, estoy en mi tiempo a solas con Dios". No, es el tiempo a solas con tu hábito. Hay una cualidad que aún te falta. Reconoce tu defecto y luego busca la oportunidad de introducir en tu vida esa cualidad faltante.
El amor implica que no hay ningún hábito visible, sino que has llegado al punto en que está perdido y, por la práctica, lo realizas sin darte cuenta. Si eres consciente de tu propia santidad, te imaginas que hay ciertas cosas que no puedes hacer, ciertas relaciones en las que estás lejos de ser sencillo. Esto significa que falta algo por añadir. La única vida sobrenatural es la que vivió el Señor Jesús y Él en todo lugar se encontraba "en casa" con su Padre. ¿Hay algún sitio donde no te sientes como en casa con Dios?
Entonces, permite que el Señor obre a través de esa circunstancia particular hasta que crezcas en Él y tu vida se convierta en la vida sencilla de un niño.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

jueves, 11 de mayo de 2017

Una perspectiva bíblica sobre la drogadicción - Sam Masters

Mayo 11. No lo alcanzarás sólo empinándote

"Poned toda diligencia en añadir... al afecto fraternal, amor", 2 Pedro 1:5,7
Para la mayoría de nosotros, el amor es algo indefinido. Cuando hablamos acerca de él no sabemos lo que queremos decir. El amor es la preferencia suprema de una persona por otra. Y, espiritualmente, Jesús exige que esa máxima preferencia sea por Él (ver Lucas 14:26). Cuando el amor de Dios es derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, es fácil colocar a Jesús en el primer lugar. Pero luego debemos practicar el desarrollo de esas verdades que se mencionan en 2 Pedro. Lo primero que Dios hace es extirpar completamente de mi vida las pretensiones y fingimientos, el orgullo y la vanidad. El Espíritu Santo revela que Dios me ama, no porque yo sea digno de su amor, sino porque esa es su naturaleza.
Ahora Él me ordena manifestar el mismo amor hacia los demás: "Que os améis unos a otros, como yo os he amado", Juan 15:12. Nos dice: "Te rodearé de muchísimas personas a quienes no puedes respetar y, sin embargo, debes manifestarles mi amor así como yo te lo he manifestado a ti”. Sin embargo, no lo vas a alcanzar sólo empinándote. Se necesita un mayor esfuerzo. Algunos de nosotros hemos hecho el intento, pero pronto nos hemos sentido cansados y frustrados.
"El Señor... es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca", 2 Pedro 3:9. “Debo ver en mi interior para darme cuenta de cómo me ha tratado Él”. La comprensión de que Dios me ha amado hasta el extremo de todo límite me obligará a salir al mundo para amar de la misma forma. El amor que Dios me tiene es inagotable y yo debo amar a los demás a partir del fundamento de su amor por mí. El crecimiento en la gracia se detiene en el momento en que me enojo. Y me puedo disgustar porque debo vivir con una persona inusualmente difícil. Sin embargo, ¡sólo pensemos en lo desagradables que nosotros hemos sido con Dios!
¿Estoy preparado para identificarme tanto con el Señor Jesús que su vida y su dulzura salgan todo el tiempo a borbotones a través de mí? Ni el amor natural ni el divino van a durar a menos que los cultivemos. El amor es espontáneo, pero debemos mantenerlo por medio de la disciplina.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Una mirada bíblica a lo sobrenatural - Gerson Morey

Mayo 10. Toma la iniciativa

"Añadid a vuestra fe, virtud", 2 Pedro 1:5 LBLA
Añadid implica que hay algo que nosotros debemos realizar. Corremos el riesgo de olvidar que no podemos hacer lo que Dios hace y que Él no hará lo que nosotros debemos hacer. No podemos salvarnos ni santificarnos a nosotros mismos. Dios es el que lo hace.
Pero Él no nos dará carácter ni buenos hábitos de comportamiento y no nos obligará a caminar rectamente delante de Él. Todo eso tenemos que hacerlo nosotros mismos. Debemos ocuparnos en la salvación personal que Dios ha obrado en nosotros (ver Filipenses 2:12). Añadid implica desarrollar el hábito de hacer cosas, lo cual es difícil en la etapa inicial. Tomar la iniciativa significa que comienzas a instruirte en el camino por el que debes andar.
Cuídate de preguntar por el camino cuando lo conoces perfectamente bien. Toma la iniciativa, deja de vacilar y da el primer paso. Sé decidido cuando Dios habla, obedece en fe y de inmediato lo que Él dice y nunca cambies tus decisiones iniciales. Si vacilas cuando Dios te ordena hacer algo, pones en peligro tu posición firme en la gracia. Toma la iniciativa, tómala tú mismo, da el paso voluntariamente y al instante, y hazlo de tal modo que resulte imposible volver atrás. Quema los puentes que están detrás de ti. Di: "Escribiré esta carta", "pagaré esa deuda" y luego hazlo. Que sea algo irrevocable.
Debemos adquirir la costumbre de escuchar a Dios con atención, en todo y desarrollar el hábito de descubrir lo que Él dice y obedecerle. Si cuando se presenta una crisis nos volvemos de manera instintiva hacia Dios, esa actitud indica que el hábito se ha formado. Debemos tomar la iniciativa en el lugar donde estamos y no donde no estamos.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

martes, 9 de mayo de 2017

Señor, prepárame para terminar bien - Jon Bloom

Mayo 9. Vayamos más allá de lo presente

"Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena", Proverbios 29:18 LBLA
No es lo mismo un ideal que una visión. Un ideal no tiene una inspiración moral, mientras que una visión sí. La gente que se entrega a ideales rara vez hace algo. Una persona puede utilizar el concepto que tiene de Dios y sus atributos para justificar y racionalizar la negligencia intencional en sus deberes. Jonás trató de excusar su desobediencia diciéndole a Dios. "Yo sabía que tú eres un Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte y de gran misericordia, que te arrepientes del mal", Jonás 4:2. Yo puedo tener una concepción correcta acerca de Dios y esa puede ser la misma razón por la que no cumplo con mi deber. Por dondequiera que haya visión, también existe una vida recta porque la visión imparte el incentivo moral.
Los ideales pueden adormecer y llevar a la ruina. Examínate espiritualmente y verifica si únicamente posees ideales o una visión. ¡Ah! pero el alcance de un hombre debe ser superior a lo ya logrado. ¿O para qué es el cielo?
"Donde no hay visión"... Una vez que perdemos de vista a Dios, comenzamos a permitir algunos desenfrenos. Abandonamos la oración y cambiamos la visión de Dios por las pequeñeces de la vida.
Sencillamente empezamos a obrar de acuerdo con nuestra propia iniciativa. Si obedecemos dócilmente a los dictados de nuestro yo y lo que hacemos es por iniciativa propia, sin esperar que Dios intervenga, vamos hacia abajo y hemos perdido la visión. ¿Nace hoy nuestra actitud de la visión de Dios?
¿Esperamos que Él haga obras mayores de las que ya ha hecho? ¿Tiene nuestra perspectiva espiritual frescura y vitalidad?

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

lunes, 8 de mayo de 2017

Mayo 8. La paciencia de la fe

"Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia", Apocalipsis 3:10
La paciencia es más que resistencia, más que simplemente aguantar hasta el final. La vida de un santo está en las manos de Dios, como el arco y la flecha en las manos de un arquero. Dios está apuntando a un blanco que el santo no puede ver, pero como nuestro Señor estira y tensiona, de vez en cuando el santo dice: “No puedo soportar más”. Él no nos hace caso y sigue estirando hasta que su propósito esté a la vista, y entonces lanza la flecha. Colócate en las manos de Dios. ¿Hay una circunstancia en tu vida para la cual necesitas paciencia, ahora mismo? Mantén tu relación con Jesucristo por medio de la paciencia que produce la fe. Declara como Job: "Aunque él me mate, en él esperaré", Job 13:15.
La fe no es una emoción débil y lastimosa, sino una confianza fuerte y energética que se fundamenta en el hecho de que Dios es amor santo. Y aunque no lo puedes ver a Él en este momento y no puedes comprender lo que está haciendo, tú lo conoces. El desastre se presenta en tu vida cuando te falta la serenidad mental que proviene de arraigarte en la verdad eterna de que Dios es amor santo. La fe es el esfuerzo supremo de tu vida y significa que tú te rindes con una absoluta confianza en Él.
Dios arriesgó todo en su Hijo Jesucristo para salvarnos y ahora quiere que arriesguemos nuestro todo con plena confianza en Él. Existen áreas de nuestra vida donde esa fe no ha obrado todavía, lugares que no han sido tocados por Dios. En la vida de Jesucristo no hubo áreas sin tocar y tampoco nosotros debemos tenerlas. Jesús oró: "Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti", Juan 17:3. El verdadero significado de la vida eterna es una vida que puede enfrentar todo lo que tiene que enfrentar, sin vacilaciones. Cuando asumimos esta perspectiva, la vida se convierte en un gran idilio, en una gloriosa oportunidad para ver situaciones maravillosas todo el tiempo. Dios nos está disciplinando para llevarnos a ese punto central de poder.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

domingo, 7 de mayo de 2017

Problemas hechos a la medida - Catherine Scheraldi de Núñez

El fin no justifica los medios - Ricardo Daglio

Ministrando a las madres de hijos pródigos - Katty Davis

Mayo 7. Construyendo para la eternidad

"¿Quien de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?" Lucas 14:28
Nosotros no debemos calcular el costo al que se refiere nuestro Señor, pues Él ya lo hizo: Son los 30 años en Nazaret; los tres años de popularidad, escándalo y odio; la insondable agonía que experimentó en Getsemaní; y la furiosa embestida contra Él en el Calvario, el eje central sobre el cual giran el tiempo y la eternidad. Jesucristo calculó el costo. La gente no se va a reír de Él al final diciendo: "Este hombre comenzó a edificar y no pudo acabar", Lucas 14:30.
Las condiciones del discipulado, establecidas por nuestro Señor en los versículos 26, 27 y 33, significan que las personas a quienes Él va a emplear en sus poderosas empresas constructoras son aquellas en que Él ha hecho todo. Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, madre, mujer, hijos, hermanos, hermanas y hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo (Lucas 14:26). Este versículo nos enseña que el Señor únicamente usará en sus obras de construcción a los hombres y mujeres que lo aman de una forma personal, apasionada, devota y que supera a cualquiera de las relaciones más cercanas de la tierra. Las condiciones son estrictas, pero también gloriosas.
Dios inspeccionará todo lo que nosotros edifiquemos. Cuando Él nos supervise con su fuego que escudriña y purifica, ¿detectará que hemos construido un proyecto personal sobre el fundamento de Jesús? (ver 1 Corintios 3.10-15). Estos son días de empresas formidables, en los que estamos tratando de trabajar para Dios y es allí donde se encuentra la trampa. En un sentido profundo, nosotros nunca podemos trabajar para Él. Jesús, como el Maestro Arquitecto, se encarga de nosotros de la manera que pueda dirigirnos y controlarnos completamente para sus empresas y sus planes de edificación y nadie tiene el derecho de exigir donde se le debe colocar a trabajar.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

sábado, 6 de mayo de 2017

La paciencia de Jesús – Aylín Merck

Mayo 6. Libertad en las profundidades del evangelio

"Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres", Gálatas 5:1
La persona cuya mente es espiritual nunca vendrá a ti para exigirte que creas esto y aquello, sino para que ajustes tu vida a las normas de Jesús. No se nos pide que le creamos a la Biblia, sino a Aquel a quien la Biblia revela (ver Juan 5:39-40). Somos llamados a proclamar la libertad para la conciencia, no la libertad de opinión. Y si nosotros mismos somos libres con la libertad de Cristo, otros entrarán a esa misma libertad, la libertad de comprender su absoluto control y autoridad.
Mide constantemente tu vida de acuerdo con las normas de Jesús. Sométete únicamente a su yugo, jamás a otro y ten cuidado de nunca sujetar a los demás a un yugo que Jesucristo no les haya puesto. Dios necesita mucho tiempo para cambiar nuestra forma de pensar, según la cual, a menos que todas las personas no vean las cosas como nosotros, están equivocadas. Esa nunca es su perspectiva. Sólo existe una libertad: la de Jesús obrando en nuestra conciencia a fin de capacitarnos para hacer lo correcto.
No te impacientes con los demás. Recuerda que Dios trató contigo con paciencia y benignidad. Pero no suavices la verdad de Dios. Déjala actuar y nunca ofrezcas disculpas por ella. Jesús dijo: "Id y haced discípulos", Mateo 28:19; no: "Haced prosélitos que se conviertan a vuestros propios pensamientos y opiniones".

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

viernes, 5 de mayo de 2017

Mayo 5. Juicio en las profundidades del amor

"Es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios", 1 Pedro 4:17
El obrero cristiano nunca debe olvidar que la salvación es una idea de Dios, no del hombre; por lo tanto, tiene una profundidad insondable. La salvación es la gran concepción de Dios y no una experiencia. La experiencia es solo la puerta por medio de la cual la salvación entra a nuestra vida consciente. Nunca prediques la experiencia; predica la gran idea de Dios que está detrás de la experiencia. Cuando predicamos, no estamos proclamando simplemente la manera en que las personas se pueden salvar del infierno y ser hechas por Dios virtuosas y puras; estamos transmitiendo las Buenas Nuevas acerca de Él.
En las enseñanzas de Jesucristo siempre está presente un elemento de juicio, el cual es una señal del amor divino. Nunca te solidarices con alguien que encuentra difícil acercarse a Dios; el Señor no tiene la culpa.
No es nuestro deber descubrir la razón de esa dificultad, sino presentar la verdad de Dios de tal manera que su Espíritu revele lo que está mal. La gran prueba de oro de nuestra predicación es que lleve a todos al juicio. Cuando se predica la verdad, el Espíritu Santo confronta a cada persona con Dios mismo.
Si alguna vez Jesús nos ordenara hacer algo que Él no pudiera darnos la capacidad de cumplir, sería un mentiroso. Y si hacemos de nuestra incapacidad una barrera o excusa para no obedecer, le estaríamos diciendo a Dios que hay algo que Él no ha tenido en cuenta. Todo elemento de confianza en nosotros mismos debe ser eliminado por el poder de Dios. En el momento que reconozcamos nuestra completa debilidad y dependencia de Él, su Espíritu manifestará su poder.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

jueves, 4 de mayo de 2017

Mayo 4. Intercesión vicaria

"Así que, hermanos, tenemos libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo", Hebreos 10:19
Cuídate de imaginar que la intercesión significa llevar a la presencia de Dios nuestras compasiones y preocupaciones personales y exigir que Él haga lo que le pedimos. Nuestra capacidad para acercarnos a Dios está completamente basada en la identificación vicaria o sustituta de nuestro Señor con el pecado.
Tenemos libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo.
La obstinación espiritual es el mayor obstáculo en la intercesión, porque está basada en la lástima que sentimos por aquello que vemos en nosotros y en otras personas y que consideramos que no tiene necesidad de expiación. Tenemos la idea de que hay ciertas cosas buenas y virtuosas en cada uno de nosotros las cuales no necesitan fundamentarse en la propiciación por medio de la cruz de Cristo. La pereza y el desinterés que produce esta clase de pensamiento nos incapacita para interceder. Como no nos identificamos con los intereses de Dios en otras personas, nos sentimos irritados con Él. Debido a que siempre estamos listos para anteponer las ideas personales, la intercesión se convierte en la exaltación de nuestras compasiones naturales. Debemos comprender que la identificación de Jesús con el pecado implica un cambio radical en todas nuestras compasiones e intereses. La intercesión vicaria significa que sustituimos de manera consciente nuestra compasión natural hacia otros por el interés que Dios tiene en ellos.
¿Soy obstinado, o he sido sustituido? ¿Soy mimado, o perfecto en mis relaciones con Dios? ¿Irritable, o espiritual? ¿Decidido a hacer mi voluntad, o a identificarme con Él?

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Mayo 3. Intercesión llena de vida

"Orad en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu", Efesios 6:18
A medida que perseveramos en la intercesión, es posible que descubramos que nuestra obediencia a Dios les cuesta a otras personas más de lo que pensábamos. El peligro, entonces, es comenzar a interceder en solidaridad con aquellos a quienes poco a poco Dios está elevando a una posición totalmente diferente, en respuesta directa a las oraciones que hacemos. Nuestra conexión vital con Dios se rompe cuando dejamos de identificarnos con el interés que Él tiene en los demás y les sentimos lástima. Interponemos nuestra conmiseración, nuestra consideración por ellos. Pero este es un reproche deliberado contra Dios.
Es imposible que nuestra intercesión se encuentre llena de vida, si no estamos completamente seguros de Dios. Los mayores destructores de esa relación de confianza con Él son nuestros prejuicios y auto conmiseración. La identificación con Dios es la clave para la intercesión. Entonces, cuando dejamos de identificarnos con Él, es por nuestra conmiseración y no por el pecado. Es improbable que el pecado estorbe nuestra relación de intercesión con Dios, pero no podemos decir lo mismo de nuestras lástimas.
La conmiseración por nosotros mismos o por otras personas nos lleva a decir: "No voy a permitir que eso ocurra”. Cuando nos sucede, inmediatamente perdemos nuestra conexión vital con Dios.
Con la intercesión llena de vida no te queda ni el tiempo ni el deseo de orar por tu "pobrecito y lindo yo", ni tienes que luchar para no darle cabida a pensamientos, enfocados en ti mismo pues ni siquiera están allí para impedirles la entrada a tu mente. De esta manera estás absolutamente identificado con los intereses de Dios en la vida de los demás. El discernimiento que Él nos da sobre otras personas es un llamado a interceder por ellas, nunca a la censura o la crítica.

Fuente: EN POS DE LO SUPREMO de Oswald Chambers.