Versículo para hoy:
viernes, 10 de agosto de 2018
AGOSTO 10
“Jehová empobrece, y Él enriquece; abate, y ensalza”. 1 Samuel 2:7.
Todos los cambios en mi
vida vienen de Aquel que nunca cambia. Si me hubiere enriquecido, hubiese visto
la mano del Señor en ello, y le alabaría; que igualmente vea su mano si vengo a
ser pobre, y que le alabe con igual ardor. Cuando bajamos en el mundo, es del
Señor, y así podemos aceptarlo con paciencia; cuando subimos en el mundo, es
del Señor, y podemos aceptarlo con gratitud. En todo caso, el Señor lo ha
hecho, y está bien.
Parece ser la voluntad
del Señor abatir a los que piensa ensalzar, y desnudar a los que piensa vestir.
Si este es su camino, es el más sabio y el mejor. Si ahora estoy sufriendo la
humillación bien puedo regocijarme, porque en ella puedo ver el prefacio al
ensalzamiento. Cuanto más somos humillados por la gracia, más seremos
ensalzados en la gloria. El empobrecimiento que ha de conducir a nuestro
enriquecimiento merece ser bienvenido.
¡Oh, Señor! Tú me has
abatido últimamente y me has hecho sentir mi insignificancia y pecado. Esta no
es una experiencia agradable, pero te pido que la hagas provechosa para mí.
¡Oh, que Tú me hagas apto para llevar un peso más grande de delicia y de utilidad;
y cuando esté preparado para ello, entonces concédemelo por amor de Cristo!
Amén.
jueves, 9 de agosto de 2018
AGOSTO 9
“Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará; y todo aquel que lleva
fruto, le limpiará, para que lleve más fruto”. Juan 15:2.
Esta es una preciosa
promesa al que vive para llevar fruto.
Al principio parece que
tiene un aspecto severo. ¿Ha de ser limpiado el pámpano que lleva fruto? ¿Ha de
cortar el cuchillo aun lo mejor y lo más útil? No hay duda de que es así,
porque mucha de la obra purificadora de nuestro Señor es hecha por medio de
aflicciones de una clase o de otra. No son los malos, sino los buenos, los que
tienen la promesa de tribulación en esta vida. Pero el fin compensa
sobradamente lo penoso de los medios. Si podemos llevar mucho fruto para
nuestro Señor, no nos importará la poda y la pérdida de hojas.
Sin embargo, algunas
veces la limpieza es hecha por la Palabra sin necesidad de la aflicción, y esto
quita lo que parecía duro en la promesa. Por medio de la Palabra seremos hechos
más benignos y más útiles. El Señor, que ha hecho que llevemos fruto hasta
cierto punto, obrará en nosotros hasta que llegamos a un grado más alto de
fertilidad. ¿No es esto un gran gozo? En verdad, hay más consuelo en la promesa
de que hemos de llevar fruto, que si se nos hubieran asegurado riquezas, o
salud, u honores.
¡Señor Jesús, cumple
prontamente la palabra benigna que me has dado, y haz que abunde yo en fruto
para tu gloria!
miércoles, 8 de agosto de 2018
AGOSTO 8
“El Señor Jehová me ayudará”. Isaías 50:7.
Estas son en profecía las
palabras del Mesías en el día de su obediencia hasta la muerte, cuando dio su
cuerpo a los heridores y sus mejillas a los que le mesaban el cabello. Estaba
seguro del sostén divino y confiaba en Jehová.
¡Oh, alma mía, tus
tristezas son como el orín del peso comparadas con las de tu Señor! ¿No puedes
creer que el Señor tu Dios te ayudará? El Señor estaba en una posición
especial; porque como el representante de hombres pecadores, su sustituto y
sacrificio, era necesario que el Padre lo dejara, y le hiciera sentir el
abandono de alma. Tal necesidad no es impuesta a ti; tú no estás obligado a
clamar: “¿Por qué me has desamparado?” Y si aun en tal caso confió tu Salvador
en Dios, ¿no puedes confiar tú? Él murió por ti y así hizo imposible que fueses
dejado solo; por lo tanto, aliéntate.
En los trabajos o en las
pruebas de este día, di: “El Señor Jehová me ayudará”. Sal fuera
intrépidamente. Pon tu rostro como un pedernal y toma la resolución de que
ninguna flaqueza ni vergüenza se allegarán a ti. Si Dios ayuda, ¿quién puede
impedir? Si estás seguro de la ayuda del Omnipotente, ¿qué puede ser demasiado
pesado para ti? Empieza el día gozosamente, y que ninguna sombra de duda venga
entre ti y la eterna claridad del sol.
martes, 7 de agosto de 2018
AGOSTO 7
“Solamente te esfuerces, y seas muy valiente, para cuidar de hacer conforme
a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó: no te apartes de ella ni a diestra
ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendieres”.
Josué 1:7.
Sí, el Señor estará con
nosotros en nuestra guerra santa, pero Él demanda de nosotros que sigamos sus
reglas exactamente. Nuestras victorias dependerán mucho en si nosotros le
obedecemos con todo nuestro corazón, poniendo fuerza y valor en las
acciones de nuestra fe. Si somos tibios de corazón, no podemos esperar más que
media bendición.
Tenemos que obedecer al
Señor con cuidado y meditación. La frase aquí usada es “cuidar de
hacer”, y está llena de significación. Esto se refiere a toda parte de la
voluntad divina; tenemos que obedecer con prontitud universal. Nuestra
regla de conducta es “conforme a toda la ley”. No podemos elegir, sino que
tenemos que tomar los mandamientos del Señor tal como vienen, uno y todos. En
todo esto tenemos que seguir con exactitud y constancia. Nuestro
camino tiene que ser sin rodeos, que no se tuerza a la diestra ni a la
siniestra. No hemos de cometer el error de ser más severos que la ley, ni por
liviandad volvernos a un camino más fácil y libre. Con una obediencia tal
vendrá más prosperidad espiritual. ¡Oh, Señor, ayúdanos a ver si no será así!
No experimentaremos tu promesa en vano.
lunes, 6 de agosto de 2018
AGOSTO 6
“Mira, Jehová tu Dios ha dado delante de ti la tierra; sube y poséela,
como Jehová el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes”.
Deuteronomio 1:21.
Hay una herencia de
gracia que debíamos ser bastante valientes para ganar como posesión nuestra.
Todo lo que ha ganado un creyente es libre para otro. Podemos ser esforzados en
la fe, fervientes en amor y abundantes en trabajos; no hay nada que lo impida;
subamos y tomemos posesión. La más dulce experiencia y la gracia más radiante, son
para nosotros tanto como para cualquiera de nuestros hermanos. Jehová nos las
ha dado, nadie puede negar nuestro derecho; subamos y poseámoslas en su nombre.
El mundo está delante de
nosotros para ser conquistado para el Señor Jesús. No tenemos que dejar ningún
país, ni aun la parte más remota de él insumiso. Las calles pobres cerca de
nuestra casa están delante de nosotros, no para frustrar nuestros esfuerzos,
sino para ceder a ellos. Solamente tenemos que reunir nuestro valor para ir
adelante y ganaremos casas oscuras y corazones duros para Jesús. No dejemos
morir la gente que vive en una calle o callejón, porque no tenemos bastante fe
en Jesús y en su evangelio para subir y poseer la tierra. No hay lugar tan
sumido en la ignorancia, ni persona tan profana, que estén fuera del alcance
del poder de la gracia. ¡Fuera cobardía! La fe marcha a la conquista.
domingo, 5 de agosto de 2018
AGOSTO 5
“La ley de su Dios está en su corazón; por tanto, sus pasos no vacilarán”.
Salmo 37:31.
Poniendo la ley en el
corazón, el hombre entero va bien. Allí es donde la ley debe estar; porque
entonces se halla en el lugar señalado para ella, como las tablas de piedra en
el arca. En la cabeza confunde, a la espalda pesa, en el corazón sostiene.
¡Qué palabra más
excelente se usa aquí, “la ley de su Dios”! Cuando conocemos al Señor como
nuestro Dios, su ley viene a ser libertad para nosotros. Dios con nosotros en
el pacto, nos hace prontos para obedecer su voluntad y andar en sus
mandamientos. ¿Es este el precepto de mi Padre? Entonces me deleitaré en él.
Aquí se nos garantiza que
el hombre de corazón obediente será sostenido en cada paso que tome. Él hará lo
que es recto, y por lo tanto hará lo que es prudente. La acción santa es
siempre la más prudente, aunque tal vez por el momento no lo parezca. Vamos
andando por el gran camino real de la providencia y gracia de Dios cuando nos
mantenemos en el camino de su ley. La Palabra de Dios nunca ha engañado a un
alma; sus claros consejos a que andemos humildemente, justamente y con amor, y
en el temor del Señor, son tanto palabras de sabiduría para hacer que nuestro
camino prospere, como reglas de santidad para guardar nuestros vestidos
limpios. Anda seguramente quien anda rectamente.
sábado, 4 de agosto de 2018
AGOSTO 4
“Jehová te bendiga y te guarde”. Números 6:24.
Esta primera parte de la
bendición del sumo sacerdote es esencialmente una promesa. Esa bendición que
nuestro gran Sumo Sacerdote pronuncia sobre nosotros ciertamente vendrá, porque
Él expresa el pensamiento de Dios.
¡Qué gozo es morar bajo
la bendición divina! Esto da un buen gusto a todas las cosas. Si somos
benditos, entonces todas nuestras posesiones y nuestros placeres son benditos;
sí, nuestras pérdidas y penas, y aun nuestros contratiempos son benditos. La
bendición de Dios es profunda, enfática y efectiva. La bendición de un hombre
puede empezar y concluir con palabras; pero la bendición del Señor enriquece y
santifica. Lo que más deseamos para nuestro amigo más querido, no es que tenga
prosperidad, sino que el Señor le bendiga.
Es igualmente una cosa
deleitosa ser guardados por Dios; guardados por Él, guardados cerca de Él, guardados
en Él. Bien guardados están los que Dios guarda; son guardados del mal, son
reservados para gozo infinito. La preservación divina acompaña a la bendición
divina para establecerla y hacer que permanezca.
El autor de este pequeño
libro desea que la rica bendición y la preservación segura aquí pronunciadas
vengan sobre cada lector que en este momento esté mirando a estas líneas. Si el
autor vive, sírvanse de este versículo como una oración a Dios a favor de su
siervo.
viernes, 3 de agosto de 2018
AGOSTO 3
“Mas el sacerdote, cuando comprare persona de su dinero, esta comerá de
ella, y el nacido en su casa: estos comerán de su pan”. Levítico 22:11.
El extraño, el huésped y
el jornalero no podían comer de las cosas sagradas. Aun es así en las cosas
espirituales. Pero dos clases de personas podían entrar libremente a la mesa
sagrada; los que fueron comprados con el dinero del
sacerdote, y los que nacieron en la casa del sacerdote.
Comprados y nacidos, estas eran las dos pruebas indisputables de que tenían
derecho a las cosas santas.
Comprados. Nuestro gran Sumo Sacerdote ha comprado con precio a todos los que han
puesto su confianza en Él. Son su propiedad absoluta, del todo del Señor. No
por lo que son en sí mismos, sino por amor de su poseedor, son admitidos a los
mismos privilegios de que Él mismo goza, y “estos comerán de su pan”. Él tiene
una comida que comer que los hombres mundanos no saben. “Porque sois de Cristo”,
por eso tendréis parte con vuestro Señor.
Nacidos. Este es igualmente el camino seguro del privilegio; si hemos nacido en
la casa del sacerdote, tomamos nuestro lugar con el resto de la familia. La
regeneración nos hace coherederos, y del mismo cuerpo, y, por lo tanto, la paz,
el gozo y la gloria que el Padre ha dado a Cristo, Cristo nos lo ha dado a nosotros.
La redención y la regeneración nos han dado un doble derecho divino a esta
promesa.
jueves, 2 de agosto de 2018
AGOSTO 2
“Ahora, pues, ve, que yo seré en tu boca y te enseñaré lo que hayas de
hablar”. Éxodo 4:12.
Muchos verdaderos siervos
del Señor son tardos de palabra y cuando son llamados a defender a su Señor están
en una grande confusión por miedo de perjudicar una buena causa con su mala
defensa. En tal caso, es bueno acordarse de que el Señor formó la lengua que es
tardía, y que tengamos cuidado de no culpar por ello a nuestro Hacedor. Puede
ser que una lengua tardía no sea un mal tan grande como una ligera y que un
corto número de palabras traigan más bendición que una superabundancia de
verbosidad. También es del todo cierto que el verdadero poder de la salvación
no está en la retórica humana, con sus expresiones figuradas y sus frases
escogidas y sus elocuentes párrafos. La falta de facilidad de palabra no es una
falta tan grande como parece.
Si Dios está con nuestra
boca y con nuestra mente, tendremos algo mejor que el metal que resuena de la
elocuencia o el címbalo que retiñe del lenguaje insinuante. La enseñanza de
Dios es sabiduría; su presencia es poder. Faraón tuvo más razón en temer a
Moisés que era tartamudo que al mejor orador de Egipto; porque lo que decía
tenía poder; sus palabras traían plagas y muerte. Si el Señor está con nosotros
en nuestra debilidad natural, seremos ceñidos con poder sobrenatural. Por lo
tanto, hablemos intrépidamente por Jesús, como debemos hablar.
miércoles, 1 de agosto de 2018
AGOSTO 1
“Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu simiente después de ti en sus
generaciones, por alianza perpetua, para serte a ti por Dios, y a tu simiente
después de ti”. Génesis 17:7.
¡Oh, Señor! Tú has hecho
un pacto conmigo, tu siervo, en Cristo Jesús mi Señor; y ahora te ruego que mis
hijos sean incluidos en sus artículos benignos. Permíteme creer que esta
promesa es hecha a mí lo mismo que a Abraham. Sé que mis hijos nacieron en
pecado, y en maldad han sido formados, como los de otros hombres; así que no
pido nada a causa de su nacimiento, porque bien sé que “lo que es nacido de
carne, carne es”, y nada más. Señor, haz que nazcan bajo tu pacto de gracia por
tu Espíritu Santo.
Oro por mis descendientes
durante todas las generaciones. Sé Tú su Dios, como eres el mío. Mi mayor honra
es que Tú me has permitido servirte; que mis descendientes te sirvan en los
años venideros. ¡Oh Dios de Abraham, sé Tú el Dios de su Isaac! ¡Oh Dios de
Ana, acepta su Samuel!
Señor, si Tú me has
favorecido en mi familia, te pido que te acuerdes de otras familias de tu
pueblo que quedan sin bendición. Sé Tú el Dios de todas las familias de Israel.
Que ninguno de los que temen tu nombre pase por la tristeza de tener una
familia impía y mala, por amor de tu Hijo Jesucristo. Amén.
martes, 31 de julio de 2018
JULIO 31
“E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás”. Salmo
50:15.
¡Esta sí que es una
promesa! He aquí una ocasión urgente: “el día de la angustia”. En un día tal,
es oscuro aun a mediodía, y cada hora parece ser más sombría que la anterior.
Entonces viene esta promesa en ocasión oportuna; está escrita para el día
nublado y oscuro.
He aquí un consejo
condescendiente: “invócame”. No debiéramos necesitar esta exhortación: debiera
ser nuestra costumbre todo el día y cada día. ¡Qué misericordia es tener
libertad para invocar a Dios! ¡Qué sabiduría mostramos si hacemos buen uso de
ella! ¡Cuán insensatos somos si corremos de una parte a otra buscando ayuda de
los hombres! El Señor nos invita a presentar nuestro caso delante de Él, y
seguramente no vacilaremos en hacerlo.
He aquí un incentivo que
asegura: “te libraré”. Sea lo que fuere la angustia, el Señor no hace
excepciones, sino que promete una liberación completa, cierta y gozosa. Él
mismo efectuará nuestra liberación con su propia mano. Lo creemos, y el Señor
honra nuestra fe.
He aquí un resultado
final: “tú me honrarás”. ¡Ah! Eso sí que lo haremos abundantemente. Cuando nos
haya librado, lo alabaremos altamente; y como es seguro que lo hará, comencemos
a glorificarle ahora mismo.
lunes, 30 de julio de 2018
JULIO 30
“Otra vez os veré y se gozará vuestro corazón”. Juan 16:22.
Ciertamente Él vendrá por
segunda vez, y entonces cuando nos vea, y nosotros le veamos, habrá regocijo en
verdad. ¡Oh que sea pronto ese regreso feliz!
Pero esta promesa se está
cumpliendo cada día en otro sentido. Nuestro benigno Señor muchas veces dice
“otra vez” en sus relaciones con nosotros. Nos dio el perdón y nos ve otra vez
y repite la palabra de absolución, cuando nuevos pecados nos causan pena. Él
nos ha revelado nuestra aceptación delante de Dios, y cuando nuestra fe en
aquella bendición está algo turbada, Él viene una y otra vez y dice: “Paz sea a
vosotros”; y nuestros corazones se regocijan.
Amados, todas las
misericordias pasadas son indicios de misericordias futuras. Si Jesús ha estado
con nosotros, nos verá otra vez. No consideres un favor pasado como una cosa
muerta y enterrada, para lamentarla, sino como una simiente sembrada, que
crecerá y levantará su cabeza del polvo, y clamará: “Otra vez os veré”. ¿Son
los tiempos oscuros porque Jesús no está con nosotros como lo estaba antes?
Cobremos ánimo; porque Él no estará fuera mucho tiempo. Sus pies son como los
del gamo o del ciervo, y pronto le traerán a nosotros. Por lo tanto, empecemos
a gozarnos, ya que Él nos dice aún ahora: “Otra vez os veré”.
domingo, 29 de julio de 2018
JULIO 29
“Ha echado fuera tus enemigos”. Sofonías 3:15.
¡Eso sí que fue una cosa
notable! Satán ha perdido su trono en nuestra naturaleza, tal como perdió su
asiento en el cielo. Nuestro Señor Jesús ha destruido el poder reinante del
enemigo sobre nosotros. Puede molestarnos, pero no nos puede reclamar como
suyos. Nuestros espíritus ya no están atados; el Hijo nos ha libertado y somos
verdaderamente libres.
Todavía el archienemigo
es el acusador de los hermanos; pero nuestro Señor le ha echado aun de esta
posición. Nuestro abogado hace callar a nuestro acusador. El Señor reprende a
nuestros enemigos, y aboga las causas de nuestra alma, para que no sufra ningún
daño por las injurias del diablo.
Como un tentador, el
espíritu malo aun nos acomete, y se introduce en nuestras mentes; pero de allí
también está echado fuera, en cuanto a su preeminencia pasada. Se tuerce como
una serpiente, pero no puede gobernar como un soberano. Introduce pensamientos
blasfemos cuando tiene oportunidad; pero ¡qué alivio experimentamos cuando se
le manda callar y tiene que retirarse como un perro azotado! Señor, haz esto
para cualquiera que en este tiempo esté molesto y cansado de sus ladridos. Echa
fuera su enemigo y sé Tú glorioso en sus ojos. Tú lo has echado abajo, Señor,
échalo fuera. ¡Oh, que lo destierres del mundo!
sábado, 28 de julio de 2018
JULIO 28
“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os ensalce
cuando fuere tiempo”. 1 Pedro 5:6.
Esto equivale a una
promesa; si nos humillamos, el Señor nos levantará. La humildad conduce a la
honra; la sumisión es el camino al ensalzamiento. La misma mano de Dios que nos
está oprimiendo, espera para levantarnos cuando estemos preparados para la
bendición. Nos humillamos para vencer. Muchos lisonjean a los hombres, pero sin
embargo no obtienen el amparo que desean; pero el que se humilla bajo la
poderosa mano de Dios no dejará de ser enriquecido, levantado, sostenido y
consolado por Él, que es siempre benigno. Jehová tiene por costumbre abatir a
los orgullosos y levantar a los humildes.
Sin embargo, hay un
tiempo cuando el Señor obra. Debíamos humillarnos ahora, aun en este mismo
momento; y somos obligados a seguir haciéndolo, ponga el Señor su mano en
aflicción sobre nosotros o no. Cuando el Señor hiere, es nuestro deber especial
aceptar el castigo con profunda sumisión. Pero en cuanto a nuestro
ensalzamiento por el Señor, eso solamente puede venir “cuando fuere tiempo”, y
Dios es el mejor juez de ese día y hora. ¿Estamos llorando impacientemente por
la bendición? ¿Desearíamos la honra antes de tiempo? ¿Qué es lo que buscamos?
Seguramente no somos humildes en verdad, porque si lo fuéramos esperaríamos con
tranquila sumisión. Que así lo hagamos.
viernes, 27 de julio de 2018
JULIO 27
“Os daré las misericordias fieles de David”. Hechos 13:34.
Nada del hombre es
cierto; pero todo lo de Dios lo es. Especialmente son fieles las misericordias
del pacto, como David dijo: “Él ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en
todas las cosas, y será guardado”.
Estamos ciertos que el
Señor quiso decir que nos daría misericordia. No habló meras palabras; hay
realidad y verdad en cada una de sus promesas. Sus misericordias son en verdad
misericordias. Aunque parezca que una promesa tenga que faltar a causa de la
muerte, sin embargo nunca será así, porque el buen Señor cumplirá su palabra.
Estamos ciertos que el
Señor dará las misericordias prometidas a todos sus hijos del pacto. Se
cumplirán a su tiempo para todos los escogidos del Señor. Son “firmes a toda
simiente” desde la más pequeña hasta la más grande de ellas.
Estamos ciertos que el
Señor perpetuará sus misericordias a su propio pueblo. Él no da para después
quitar. Lo que Él concede es una señal de mucho más. Lo que aún no hemos
recibido es tan cierto como lo que ya ha venido; así que esperemos delante del
Señor y reposemos. No hay razón justificada para la menor duda. El amor, la
palabra y la fidelidad de Dios son ciertas. Muchas cosas son dudosas, pero del Señor
cantamos: “Para siempre es su misericordia”. Siempre fiel y siempre cierta.
jueves, 26 de julio de 2018
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