Versículo para hoy:

martes, 15 de marzo de 2016

Sabiduría para el matrimonio - Nancy DeMoss de Wolgemuth, Donna Otto

Donna Otto dice: “Tu cónyuge no es tu enemigo”.

Programas de la serie


Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Marzo 15, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 15

“Hízolo de todo corazón y fue prosperado”. 2 Crónicas 31:21.

ESTO ocurre frecuentemente. Es norma general del universo moral que prosperen los hombres que hacen sus obras de todo corazón, mientras que es casi seguro que fracasen los que van a sus labores dejando detrás de sí la mitad de sus corazones. Dios no da cosechas a los ociosos, salvo cosechas de espinos; ni le place enviar riqueza a los que no cavan el campo para hallar sus escondidos tesoros. Es este un principio admitido en todo lugar: que el que quiere prosperar debe ser diligente en su trabajo. Lo mismo pasa en religión. Si deseas prosperar en tus trabajos a favor de Jesús, procura que los mismos sean realizados de todo corazón. Pon en la religión tanta fuerza, energía, sinceridad y pasión como jamás las has puesto en tus negocios, pues la religión las merece mucho más. El Espíritu Santo ayuda nuestras flaquezas, pero no estimula nuestra ociosidad. El ama a los creyentes activos. ¿Quiénes son los hombres más útiles en la iglesia cristiana? Los que realizan con todo su corazón las obras que emprenden a favor de la causa de Dios. ¿Cuáles son los instructores de la Escuela Dominical que tienen más éxito? ¿Los más dotados? -No. Los más celosos. Los hombres cuyo corazón está sobre el fuego son los que ven a su Señor cabalgar prósperamente en la majestad de la salvación. La sinceridad se muestra en la perseverancia. Puede haber fracaso al principio, pero el obrero diligente dirá: “Esta es la obra del Señor; debe, pues, ser realizada. Mi Señor me ha ordenado hacerla y con su poder la haré”. Cristiano, ¿estás sirviendo a tu Maestro con todo tu corazón? Recuerda el celo de Jesús: Piensa qué trabajo de corazón era el suyo. El podía decir: “El celo de tu casa me consumió”. Cuando sudaba grandes gotas de sangre, no era liviana la carga que llevaba sobre sus benditos hombros; y cuando derramó su corazón, no era un esfuerzo débil el que estaba haciendo por la salvación de su pueblo. ¿Era Jesús ferviente y somos nosotros fríos?

Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 14 de marzo de 2016

Gozo vs agotamiento - Nancy DeMoss de Wolgemuth, Donna Otto

Donna Otto recuerda una etapa estresante de su vida.



Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido lunes, Marzo 14, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 14

“Atenderé a mis caminos”. Salmo 39:1.

AMIGO peregrino, no digas en tu corazón: “Yo iré allí y allá y no pecaré”, porque nunca estarás tan lejos del peligro de pecar como para alardear de seguridad. El camino es muy fangoso; será difícil que limpies tu senda de manera que tus vestidos no se ensucien. Este es un mundo de betún; debes, pues, velar constantemente si, al rozarte con él, quieres conservar tus manos limpias. Hay un ladrón en cada recoveco del camino para robar tus joyas; hay una tentación en cada gracia; hay una trampa en cada gozo; y, si tú vas a llegar alguna vez al cielo, será eso un milagro de la gracia divina que debe ser atribuido exclusivamente al poder de tu Padre. Vigila, pues. Cuando alguien lleva una bomba en su mano, debe tener cuidado de no acercarse a una vela; tú también tienes que cuidar de no entrar en tentación. Aun tus actos comunes son instrumentos cortantes; debes, pues, pensar cómo manejarlos. No hay nada en el mundo que estimule la piedad de un cristiano; en cambio hay mucho que lo destruye. ¡Cuán ansioso debieras estar de recurrir a Dios, para que él te guarde! Tu oración debiera ser: “Sostenme y estaré seguro”. Después de haber orado, debes velar, cuidando de cada pensamiento, palabra y obra, con celo santo. No te expongas, si no tienes necesidad; pero si eres llamado a exponerte, si se te ordena ir adonde los dardos vuelan, nunca te aventures a salir sin tu escudo. Porque si el diablo te halla alguna vez sin el escudo, se alegrará de que su hora de triunfo ha llegado y de que pronto te hará caer herido por sus flechas. Aunque no te puede matar, te puede herir. Sé sobrio, sé vigilante; el peligro puede presentarse en un momento cuando todo te parezca seguro. Por lo tanto, cuida tus pasos y vela en oración. Ninguno cae en error por ser demasiado vigilante. Que el Espíritu Santo nos guíe en todos nuestros caminos para que ellos siempre agraden al Señor.

Charles Haddon Spurgeon.

domingo, 13 de marzo de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 13

“Entonces él extendió su mano, y, tomándola, hízola entrar consigo en el arca”. Génesis 8:9.

CANSADA de andar, la paloma, al fin, regresó al arca como su único lugar de descanso. ¡Cuán lentamente vuela! Quizás caiga; posiblemente nunca llegue al arca. Sin embargo, ella se esfuerza. Noé ha estado aguardando a su paloma todo el día, y ahora está listo para recibirla. Ella sólo tiene fuerza para alcanzar el borde del arca; difícilmente pueda posarse en ella y está propensa a caer. Noé entonces extiende su mano y la hace entrar consigo. Observa esto: “hízola entrar consigo”. Ella no podía entrar por sí misma pues era muy tímida o débil para hacerlo. Ella voló hasta donde pudo, entonces Noé extendió su mano y la hizo entrar consigo. Este acto de misericordia le fue mostrado a la errante paloma y no fue reprendida por sus extravíos. Así como estaba, fue introducida en el Arca. También tú, ansioso pecador, serás recibido con tus pecados. Lo único que tienes que hacer es volver. -¡Qué! ¿Nada más?- No, nada más; sólo volver. La paloma esta vez no tenía hoja en su pico, no tenía absolutamente nada; estaba sola con sus extravíos. Lo único que tenía que hacer era volver y volvió. Noé entonces la hizo entrar. Vuelve, oh extraviado y desalentado, vuelve otra vez, como la paloma, al Salvador, aunque, por el lodo de tus pecados, te consideres negro como el cuervo. Cada minuto que demoras aumenta tu miseria; tus esfuerzos por jactarte y ponerte en condiciones para presentarte ante Jesús son todas vanidades. Ven a él tal cual estás. “Vuelve, oh rebelde Israel”. No dice: “Vuelve, arrepentida Israel” (sin duda esto está implícito), sino “rebelde”, con todas tus rebeliones. ¡Vuelve, vuelve, vuelve! Jesús te aguarda. El extenderá su mano y “te hará entrar” para estar con El, que es el verdadero hogar de tu corazón.

Charles Haddon Spurgeon.

sábado, 12 de marzo de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 12

“¿De quién eres tú?”. 1 Samuel 30:13.

EN religión no puede haber neutralidad. O militamos bajo la bandera del Príncipe Emmanuel, sirviéndolo y luchando a su lado o somos vasallos del funesto príncipe Satán. “¿De quién eres tú?”. Lector, permíteme ayudarte a responder esta pregunta. ¿Has nacido de nuevo? Si así es, perteneces a Cristo; de lo contrario, no puedes ser suyo. ¿En quién confías? Porque los que confían en Jesús son los hijos de Dios. ¿La obra de quién estás haciendo? ¿Estás seguro de servir a tu Maestro?, porque aquel a quien sirves tiene derecho a ser tu Señor. ¿Qué amistad cultivas? Si perteneces a Jesús, fraternizarás con los que visten la librea de la cruz. ¿De qué clase es tu conversación? ¿Es celestial o terrenal? ¿Qué has aprendido de tu Maestro? Porque los siervos aprenden mucho de los amos de quienes dependen. Si has estado en comunión con Jesús, será dicho de ti lo que se dijo de Pedro y de Juan: “Los conocían que habían estado con Jesús”. Insistimos en la pregunta: “¿A quién perteneces?”. Responde honestamente antes de dormir. Si tú no eres de Cristo, estás en miserable esclavitud. ¡Huye de tu cruel amo! Entra en el servicio del Señor de amor y gozarás de una vida de bendición. Si eres de Cristo, permíteme aconsejarte hacer cuatro cosas. Tú perteneces a Cristo: Obedécelo; que su palabra sea tu ley; que su voluntad sea la tuya. Tú perteneces al Amado; ámalo entonces, deja que tu corazón lo abrace; que toda tu alma se llene de él. Tú perteneces al Hijo de Dios, confía en él pues; no reposes en ningún otro sino en él. Tú perteneces al Rey de Reyes, muéstrate entonces decidido a favor de él. Así, sin tener ninguna marca en la frente, todos conocerán a quién perteneces.

Charles Haddon Spurgeon.

viernes, 11 de marzo de 2016

Por qué las mujeres se necesitan mutuamente - Nancy DeMoss de Wolgemuth, Donna Otto

La mentoría es muy práctica de acuerdo con Donna Otto.


Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido viernes, Marzo 11, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 11

“Te llamarán Ciudad Buscada”. Isaías 62:12.

LA excelsa gracia de Dios se ve muy claramente en el hecho de que nosotros no sólo fuimos buscados, sino ansiosamente buscados. Los hombres buscan algo que perdieron en el piso de la casa, pero ese buscar no es el buscar ansioso a que se refiere el texto. La pérdida se siente más y la exploración se hace más persistente cuando una cosa se busca ansiosamente. Nosotros estábamos mezclados con el barro; nos hallábamos como cuando una preciosa joya de oro cae en un resumidero y los hombres revuelven y cuidadosamente examinan el montón de abominable basura hasta que el tesoro es hallado. O, para usar otra figura, nosotros estábamos perdidos en un laberinto, vagábamos de aquí para allá, y, cuando la misericordia vino tras nosotros con el Evangelio no nos halló enseguida, sino después de indagar y buscarnos ansiosamente, porque nosotros, como ovejas, estábamos desesperadamente perdidos y habíamos vagado por un país tan extraño que parecía imposible que aun el Buen Pastor conociera los rastros de nuestras tortuosas vagancias. ¡Gloria a la invencible gracia, porque fuimos ansiosamente buscados! Ninguna oscuridad pudo ocultarnos ni inmundicia cubrirnos; fuimos hallados y conducidos al hogar. ¡Gloria al infinito amor, pues Dios, el Espíritu Santo, nos restauró! Si las vidas de algunos creyentes pudiesen ser escritas nos llenarían de admiración. Extraños y maravillosos son los medios que usa Dios para hallar a los suyos. Bendito sea su nombre, él nunca deja un pueblo buscado hoy y abandonado mañana. La omnipotencia y la sabiduría no fallarán; ellos serán llamados “Buscada”. Que alguien sea buscado es incomparable gracia, pero que nosotros seamos buscados es gracia más allá de toda ponderación. No podemos hallar ninguna explicación a esto, fuera del soberano amor de Dios, y sólo podemos elevar nuestro corazón en admiración y alabar al Señor porque esta noche podemos usar el nombre de “Buscada”.

Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 10 de marzo de 2016

Un fundamento de santidad - Nancy DeMoss de Wolgemuth

¿Te das cuenta del gran impacto que puedes tener en otras personas?

Programas de la serie

Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido viernes, Marzo 10, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 10

“El hombre… corto de días y harto de sinsabores”. Job 14:1.

PUEDE sernos muy útil, antes de conciliar el sueño, el recordar este triste hecho, pues él nos enseñará a desprendernos de las cosas terrenales. No hay, en verdad, nada agradable en recordar que no estamos libres de los dardos de la adversidad, pero ese recuerdo puede humillarnos y evitar que nos jactemos, como lo hizo el salmista cuando dijo: “No seré jamás conmovido”. Ese recuerdo puede también impedir que nos arraiguemos demasiado en este suelo del cual muy pronto tendremos que ser trasladados al Edén celestial. Recordemos cuán breve es nuestra posesión de los favores temporales. Si tuviésemos presente que todos los árboles de la tierra están marcados por el hacha del leñador, no haríamos tan prontamente nuestros nidos sobre ellos. Debemos amar, sí, pero con el amor que aguarda la muerte y no olvida la separación. Nuestros seres queridos nos son sólo prestados y la hora en que tendremos que devolverlos al prestamista puede estar cercana. Lo mismo podemos decir de nuestros bienes terrenales. ¿No toman las riquezas alas y vuelan? Nuestra salud es igualmente precaria. Frágiles flores del campo, no debemos pensar que floreceremos para siempre. Hay un tiempo señalado para la debilidad y la enfermedad en el que tendremos que glorificar a Dios por el sufrimiento y no por febril actividad. No hay siquiera un solo punto de la vida que pueda verse libre de las filosas flechas del dolor; de los pocos días con que contamos, no hay sólo uno exento de pesar. La vida del hombre es un tonel lleno de amargura. El que en ella aguarda gozo sería mejor que buscara miel en un océano de salmuera. Amado lector, no pongas tus afectos en las cosas de la tierra. Busca más bien las cosas de arriba, porque allí todos los goces son perpetuos y eternos. La senda de la aflicción es el camino al hogar. Señor, haz de este pensamiento una almohada para muchas cabezas fatigadas.

Charles Haddon Spurgeon.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Un parecido familiar - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 9

“Estad en mí”. Juan 15:4.

LA comunión con Cristo es una segura cura para todos los males. Ya se trate del ajenjo del dolor o del empalagamiento de los placeres terrenales, la íntima comunión con el Señor Jesús quitará la amargura del uno y la saciedad del otro. Vive cerca de Jesús, cristiano, y será un asunto de secundaria importancia el que vivas en la montaña del honor o en el valle de la humillación. Si vives cerca de Jesús, estás cubierto con las alas de Dios y debajo de ti tienes los brazos eternos. Que nada te aleje de aquel sagrado roce que es el privilegio de un alma desposada con el Bienamado. No estés satisfecho con una entrevista de vez en cuando, sino procura siempre contar con su compañía, porque sólo en su presencia tienes solaz o seguridad. Jesús no debiera ser para nosotros un amigo que nos visita una que otra vez, sino uno con quien andamos siempre. Tú, que te diriges al cielo, tienes delante de ti un camino dificultoso. Mira, pues, que no vayas sin tu guía. Tú tienes que pasar por un horno ardiendo; no entres en él a menos que, como Sadrac, Mesac y Abednego, cuentes con la compañía del Hijo de Dios. Tú tienes que tomar la Jericó de tus maldades; no entres en batalla hasta que, como Josué, veas al Capitán de la hueste del Señor con la espada desenvainada en su mano. Tú tienes que encontrarte con el Esaú de tus muchas tentaciones; no vayas a su encuentro hasta que en el vado de Jacob te hayas asido del ángel y prevalecido. En cualquier caso y en cualquier condición tú necesitarás de Jesús, pero de una manera especial lo necesitarás cuando las férreas puertas de la muerte se abran para ti. Consérvate cerca del Esposo de tu alma, inclina tu cabeza sobre su pecho, pídele que te refrigere con el sabroso vino de su granada, y así serás hallado por él, al fin, sin mancha, ni arruga ni cosa semejante. Ya que tú has vivido con El y en El aquí, estarás con El para siempre en el más allá.

Charles Haddon Spurgeon.

martes, 8 de marzo de 2016

La santidad de los mandamientos de Dios - Nancy DeMoss Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 8

“Llamó su nombre Benoni (hijo de mi dolor); mas su padre lo llamó Benjamín (hijo de la diestra)”. Génesis 35:18.

EN todas las cosas hay un lado claro y otro oscuro. Raquel estaba abrumada con el pesar de sus dolores de parto y muerte; Jacob, aunque lloraba la pérdida de la madre, podía ver la bendición del nacimiento del hijo. Será un bien para nosotros si mientras la carne se lamenta por las pruebas, nuestra fe se regocija en la fidelidad divina. El león de Sansón produjo miel; y nuestras adversidades, si las consideramos correctamente, producirán lo mismo. El tormentoso mar alimenta con sus peces a multitudes. La selva inculta produce hermosas florecillas; el viento huracanado barre la peste y la cáustica escarcha ablanda el suelo. Las nubes oscuras destilan cristalinas gotas y la tierra negra produce vistosas flores. La veta del bien puede ser hallada en toda mina del mal. Los corazones melancólicos tienen una habilidad peculiar para descubrir los ángulos más desventajosos para mirar desde ellos las pruebas. Si sólo hubiese una ciénaga en el mundo, pronto estarían los tales hundidos en ella hasta el cuello; si en el desierto hubiese un solo león, ellos oirían su bramido. Todos tenemos algo de esta desgraciada manía, y estamos propensos a clamar como Jacob: “Contra mí son todas estas cosas”. La norma de vida de la fe es echar toda solicitud sobre el Señor, y después anticipar buenos resultados de las peores calamidades. A semejanza de los hombres de Gedeón, la fe no se impacienta por los cántaros rotos, sino se regocija de que las teas brillen más. De la ostra de las dificultades, la fe extrae la rara perla del honor y de las profundidades del océano de la aflicción, levanta el inapreciable coral de la experiencia. Cuando la creciente de la prosperidad mengua, la fe halla en la arena tesoros escondidos; y cuando el sol del placer declina, la fe dirige su telescopio de esperanza al cielo estrellado de las promesas. Cuando la misma muerte aparece, la fe apunta a la luz de la resurrección allende el sepulcro, y así hace que nuestro agonizante Benoni se transforme en nuestro viviente Benjamín.

Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 7 de marzo de 2016

La santidad y la cruz - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 7

“Mejor es esperar en Jehová que esperar en hombre”. Salmo 118:8.

SIN duda, el lector ha sido tentado con la tentación de confiar en las cosas que se ven, en lugar de descansar sólo en el Dios invisible. Los cristianos a menudo esperan del hombre ayuda y consejo y perjudican el noble candor de su confianza en Dios. Si la porción de esta noche da con los ojos de algún hijo de Dios, que está ansioso por las cosas temporales, entonces quisiéramos razonar con él unos momentos. Tú confías en Jesús y sólo en Jesús para tu salvación, ¿por qué entonces estás turbado? –Por mi gran ansiedad- ¿No está escrito: “Echa sobre Jehová tu carga”? “Por nada estéis afanosos, sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego”. ¿No puedes confiar en Dios para las cosas temporales? -¡Ah!, yo quisiera poder hacerlo así- Si no puedes confiar en Dios para las cosas temporales, ¿cómo te atreverás a confiar en él para las espirituales? ¿Puedes confiar en él para la redención de tu alma y no puedes hacer lo mismo para las bendiciones menores? ¿No es Dios suficiente para tus necesidades? ¿O es su omnisuficiencia demasiado escasa para satisfacerlas? ¿Necesitas otro ojo aparte del suyo, que ve todo lo secreto? ¿Desfallece su corazón? ¿Es débil su brazo? Si es así, busca a otro Dios. Pero si es infinito, omnipotente, fiel, verdadero y omnisapiente, ¿por qué vagas tanto en busca de otra confianza? ¿Por qué remueves la tierra para hallar otro fundamento, cuando ella es suficientemente fuerte para soportar todo el peso que puedas alguna vez edificar sobre ella? Cristiano, no mezcles tu vino con agua; no ligues el oro de tu fe con la escoria de la confianza humana. Espera sólo en Dios y depende sólo de él. No codicies la calabaza de Jonás, mas descansa en el Dios de Jonás. Deja que los necios elijan los arenosos fundamentos de la confianza terrenal; tú haz como el que prevé la tormenta: Edifica para ti un lugar firme sobre la Roca de los Siglos.

Charles Haddon Spurgeon.

domingo, 6 de marzo de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 6

“Antes del quebrantamiento, el corazón del hombre es soberbio”.

SE suele decir que “los acontecimientos futuros proyectan sus sombras delante de ellos”. El sabio nos enseña aquí que un corazón soberbio es presagio profético del mal. La soberbia es signo tan seguro de destrucción, como el cambio del mercurio en el barómetro lo es de lluvia; aunque el primer signo es más infalible que el segundo. Cuando los hombres se muestran soberbios siempre los alcanza la destrucción. Dejemos que el dolorido corazón de David muestre que hay un eclipse en la gloria del hombre cuando este piensa en su propia grandeza. 2ª Samuel 24:10. Mira a Nabucodonosor, el poderoso edificador de Babilonia arrastrándose sobre la tierra, “comiendo hierba como los bueyes hasta que su pelo creció como de águila y sus uñas como de aves”. Daniel 4:33. La soberbia hizo del fanfarrón una bestia, como en una ocasión anterior hizo de un ángel un demonio. Dios odia a los altivos y nunca deja de humillarlos. Todas las flechas de Dios apuntan hacia los corazones soberbios. ¡Oh!, cristiano, ¿se muestra soberbio tu corazón esta noche? Averígualo, porque la altivez puede entrar en el corazón del cristiano como entra en el del pecador, y puede engañarlo con la ilusión de que es “rico, y está muy enriquecido y no tiene necesidad de ninguna cosa”. ¿Te estás gloriando en tus dones y talentos? ¿Estás orgulloso de ti mismo porque has tenido notables éxitos y gratas experiencias? Te advierto, lector, que también sobre ti viene el quebrantamiento. Las vistosas adormideras de tu arrogancia serán extirpadas de raíz; tus efímeras gracias se marchitarán con el ardiente calor y tu suficiencia propia llegará a ser como basura para el muladar. Si nos olvidamos de vivir al pie de la cruz en profunda humildad de espíritu, Dios no se olvidará de hacernos sufrir bajo su vara. Quebrantamiento vendrá sobre ti, ¡oh!, indebidamente exaltado creyente: el quebrantamiento de tus goces y comodidades, aunque tu alma no sea quebrantada. Por lo tanto, “el que se gloría, gloríese en el Señor”.

Charles Haddon Spurgeon.

sábado, 5 de marzo de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 5

“Dí a mi alma: yo soy tu salvación”. Salmo 35:3.

¿QUÉ me enseña esta grata oración? Ella será mi petición vespertina, pero primero quiero que me dé una instructiva meditación. El texto me dice en primer lugar que David tenía sus dudas, pues, ¿por qué rogó: “Dí a mi alma: yo soy tu salvación” si no tenía, algunas veces, sus dudas y temores? Sirva esto, pues, para animarme, pues no soy el único santo que tiene que lamentar debilidad de fe. Si David dudó, no debo pensar que no soy cristiano porque tenga mis dudas. El texto me recuerda que David no estuvo alegre mientras dudaba y temía, pero él recurrió enseguida al trono de la gracia para pedir certidumbre, pues la consideraba valiosa como oro fino. Yo también debo esforzarme por tener un permanente sentido de mi aceptación en el Amado, y no debo tener gozo alguno cuando su amor no está derramado en mi alma. Cuando mi Esposo se ha apartado de mí, mi alma debe ayunar y deseará hacerlo. Veo también que David sabía dónde obtener plena certidumbre. El fue a su Dios en oración, clamando: “Dí a mi alma: yo soy tu salvación”. Debo estar mucho a solas con Dios si quiero tener un claro sentido del amor de Jesús. Si mis oraciones cesan, los ojos de mi fe se oscurecerán. Mucho en oración, mucho en el cielo; lento en la oración, lento en el progreso. Observo que David no quedaba satisfecho a menos que su certidumbre procediese de una fuente divina. “Dí a mi alma”. Señor, dí tú. Nada menos que un testimonio divino en el alma satisfará al cristiano verdadero. Además, David no podía descansar a menos que su certidumbre estuviese fundada en una clara alusión personal. “Dí a mi alma: yo soy tu salvación”. Señor, aunque tú dijeras esto a todos los santos, no significaría nada si tú no me lo dijeras a mí. Señor, he pecado; no merezco tu sonrisa. Apenas me atrevo a pedírtela, pero, oh, dí a mi alma, sí, a mi alma: “Yo soy tu salvación”. Haz que tenga un presente, personal, infalible, indisputable sentido de que yo soy tuyo y de que tú eres mío.

Charles Haddon Spurgeon.

viernes, 4 de marzo de 2016

Intimidad con Dios - Nancy DeMoss de Wolgemuth



Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido viernes, Marzo 4, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 4

“Embriagarse han de la grosura de tu casa”. Salmo 36:8.

LA reina de Saba se sorprendió de la suntuosidad de la mesa de Salomón. Quedóse enajenada al ver la provisión para un solo día y se maravilló igualmente de la cantidad de siervos que comían de la mesa real. Pero, ¿qué es esto en relación con la hospitalidad del Dios de la gracia? Diez millares de miles de su pueblo son alimentados diariamente. Hambrientos y sedientos van al banquete con mucho apetito, pero ninguno sale insatisfecho; pues hay suficiente para cada uno, para todos y para siempre. Aunque la multitud que se alimenta en la mesa de Jehová es incontable como las estrellas del cielo, sin embargo cada uno tiene su porción de comida. Piensa cuánta gracia un santo necesita, tanta que ninguno, excepto el Infinito, podría suplir siquiera por un día. Pero el Señor extiende su mesa no para uno, sino para muchos; no por día, sino por muchos años; y no sólo por muchos años, sino por generación y generación. Observa el rico festín del cual habla el texto; los huéspedes en el banquete de la misericordia quedan satisfechos; más aún, “abundantemente satisfechos”, y no con comida común, sino con grosura de la casa de Dios; y ese banquete es garantizado a todos los hijos de los hombres que pongan su confianza bajo las sombras de las alas de Jehová. Pensaba una vez que si pudiese conseguir una reducida vianda en la puerta trasera de la gracia de Dios, me daría por satisfecho, como la mujer que dijo: “Los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus señores”. Pero hallé que ningún hijo de Dios fue jamás servido con migajas y sobras. Como Mephiboseth, todos ellos comieron de la mesa del rey. En cuanto a la gracia, todos tenemos la ración de Benjamín; tenemos diez veces más de lo que podíamos esperar; y aunque nuestras necesidades son grandes, frecuentemente nos admiramos de la maravillosa abundancia de gracia que Dios nos da experimentalmente para gozar.

Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 3 de marzo de 2016

¿Eres una pared o una puerta? - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 3

“Vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma”. Mateo 3:16.

COMO el Espíritu de Dios descendía sobre el Señor Jesús, la cabeza, así también, en su medida, desciende sobre los miembros del cuerpo místico. Su descendimiento viene a nosotros en la misma manera que vino sobre nuestro Señor. Hay frecuentemente una singular rapidez en cuanto a esto. Siempre tenemos conciencia que somos impelidos hacia delante, hacia el cielo, más allá de lo que esperamos. Sin embargo, no hay nada de la premura de la prisa terrenal, porque las alas de la paloma son suaves como veloces. La quietud parece esencial para muchas operaciones espirituales; el Señor está en la voz apacible y, como el rocío, su gracia desciende en silencio. La paloma fue siempre el preferido tipo de la pureza, y el Espíritu Santo es la santidad misma. Donde él mora, todo lo que es puro y amable y de buen nombre abunda y el pecado y la impureza desaparecen. La paz reina también donde la Santa Paloma viene con poder; ella lleva la rama de oliva que muestra que las aguas de la ira divina disminuyen. Benignidad es un seguro resultado del poder transformador de la Sagrada Paloma. Los corazones tocados por su benigno influjo son mansos y humildes desde ahora y para siempre. Sigue la sencillez, como cosa natural. Las águilas y los cuervos pueden cazar sus presas; la tórtola soporta el mal pero no lo devuelve. Debemos ser sencillos como palomas. La paloma es una imagen apropiada del amor, pues el arrullo de la tórtola está lleno de afecto. Así también el alma visitada por el Espíritu abunda en amor a Dios, en amor a los hermanos y en amor a los pecadores y, sobre todo, en amor a Jesús. El movimiento del Espíritu de Dios sobre la faz de las aguas, primero produjo orden y vida, y en nuestros corazones produjo y alentó nueva vida y luz. Bendito Espíritu, como descansaste sobre nuestro querido Redentor, reposa también sobre nosotros desde hoy y para siempre.

Charles Haddon Spurgeon.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Edifica tu hogar - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 2

“A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, es dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el Evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo”. Efesios 3:8.

EL apóstol Pablo consideraba un gran privilegio el que le fuese permitido predicar el Evangelio. El no consideraba su llamamiento como un trabajo penoso, sino que lo cumplía con mucho gozo. Sin embargo, aunque Pablo se sentía agradecido por su ministerio, lo humillaba el éxito que en él había obtenido. Cuanto más lleno esté un barco más profundamente se hunde en las aguas. Los holgazanes pueden tener un concepto muy elevado de sus habilidades, porque ellas no son sometidas a prueba; pero el trabajador diligente pronto se da cuenta de su debilidad. Si ansías humildad, intenta una obra difícil; si deseas conocer tu nulidad, emprende algo grande por Jesús. Si quieres sentir cuán impotente eres aparte del vivo Dios, intenta, especialmente, la gran obra de proclamar las inescrutables riquezas de Cristo, y conocerás como nunca antes, qué débil e indigna cosa eres tú. Aunque el apóstol conoce y confiesa así su debilidad, nunca estuvo perplejo en cuanto al tema de su ministerio. Desde su primero hasta su último sermón, Pablo predicó a Cristo y nada más que a Cristo. Levantó la cruz y ensalzó al Hijo de Dios que derramó su sangre en ella. Sigue su ejemplo en todos tus esfuerzos personales por difundir las buenas nuevas de salvación, y haz que “Cristo y éste crucificado” sea tu permanente tema. El cristiano debiera ser igual a las hermosas flores de primavera, las cuales, cuando el sol alumbra, abren sus áureas corolas e inclinan sus cabezas. Así el cristiano debiera sentir el dulce influjo de Jesús: Jesús debe ser el sol del cristiano y él debe ser la flor que se rinde al Sol de Justicia. ¡Oh, hablar sólo de Cristo!, éste es el tema que es “simiente para el que siembra y pan para el que come”. Este es el carbón encendido para los labios del que habla y la llave maestra para el corazón del que oye.

Charles Haddon Spurgeon.

martes, 1 de marzo de 2016

CONFERENCIA POR SU CAUSA 2012: EL DIOS QUE ADORAMOS -

Una vida centrada en Dios - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – MARZO 1

“Él es precioso”. 1 Pedro 2:7.

COMO todos los ríos entran en la mar, así todos los placeres se concentran en nuestro Amado. Los fulgores de sus ojos sobrepasan a los del sol. La belleza de su rostro es superior a la de las más selectas flores. Ninguna fragancia iguala al hálito de su boca. Las gemas de las minas y las perlas de la mar son sin valor cuando se comparan con su preciosura. Pedro nos dice que Jesús es precioso, pero él no dijo ni podía decir cuán precioso es; tampoco podríamos nosotros calcular el valor del inefable don de Dios. Las palabras no pueden explicar cuán precioso es Jesús para su pueblo, ni decir plenamente cuán indispensable es él para la satisfacción y felicidad del mismo. Creyente, ¿no has experimentado mucha hambre, aun en medio de la abundancia, si Jesús estuvo ausente? El sol alumbraba, pero, como Cristo estaba oculto, todo el mundo fue oscuro para ti; o era de noche, pero al ponerse la brillante Estrella de la Mañana, ninguna otra estrella dio siquiera un rayo de luz. ¡Qué espantoso desierto es este mundo sin el Señor! Si se oculta de nosotros, se marchitan las flores de nuestro jardín; nuestros frutos más sabrosos se pudren; los pájaros interrumpen sus cantos y una tempestad derriba nuestras esperanzas. Todas las lámparas de la tierra no podrían producir un día de luz si el sol de Justicia se eclipsara. El es el alma de nuestra alma, la luz de nuestra luz y la vida de nuestra vida. Querido lector, ¿qué harías en el mundo sin él, en medio de las tentaciones y cuidados? ¿Qué harías sin él, en la mañana, cuando despiertas y ves delante el combate del día? ¿Qué harías en la noche cuando llegas al hogar desalentado y cansado, si no hubiese una puerta de comunión entre tú y Cristo? ¡Bendito sea su nombre! El no nos dejará probar nuestra suerte sin él, pues Jesús nunca olvida a los suyos. Sin embargo, que el pensamiento de “qué sería la vida sin él”, realce su preciosura.

Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 29 de febrero de 2016

Él es Dios, nosotras no - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS - FEBRERO 29

"Y nosotros hemos recibido... el Espíritu que es de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado". 1 Corintios 2:12.

QUERIDO lector, ¿has recibido el espíritu que es de Dios, formado por el Espíritu Santo en tu alma? La necesidad de la obra del Espíritu Santo en el corazón puede ser vista claramente en este hecho: que todo lo que haya sido hecho por Dios el Padre y por Dios el Hijo será inefectivo en nosotros a menos que el Espíritu revele estas cosas a nuestras almas. ¿Qué efecto tiene la doctrina de la elección sobre algún hombre hasta que el Espíritu de Dios no entre en él? La elección es una letra muerta en mi conciencia hasta que el Espíritu de Dios me llame de las tinieblas a su luz admirable. Entonces, por medio de mi llamamiento veo mi elección y, al conocer que he sido llamado por Dios, conozco que he sido elegido en el propósito eterno. Dios el Padre hizo un pacto con el Señor Jesucristo, pero de nada nos sirve ese pacto hasta que el Espíritu Santo nos traiga sus bendiciones y abra nuestros corazones para recibirlas. Las bendiciones cuelgan del clavo: Cristo Jesús, pero siendo nosotros bajos de estatura, no podemos alcanzarlas. El Espíritu de Dios las baja y nos las entrega y llegan a ser realmente nuestras. Las bendiciones del pacto son en sí mismas iguales al maná en los cielos, lejos del alcance humano, pero el Espíritu de Dios abre las ventanas de los cielos y esparce el pan vivo en los campos del Israel espiritual. La consumada obra de Cristo es como el vino guardado en la cuba; a causa de la incredulidad no podemos ni sacarlo ni beberlo. El Espíritu Santo hunde nuestro vaso en ese precioso vino y entonces bebemos; pero sin el Espíritu estamos tan muertos en pecado como si el Padre nunca nos hubiera elegido y el Hijo nunca nos hubiera comprado con su sangre. El Espíritu Santo es absolutamente necesario para nuestro bienestar. Vayamos a él con amor y temblemos ante el pensamiento de contristarlo.

Charles H. Spurgeon.

domingo, 28 de febrero de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – FEBRERO 28

“La tinaja de harina no escaseó, ni menguó la botija de aceite, conforme a la palabra de Jehová que había dicho por Elías”. 1 Reyes 17:16.

MIRA la fidelidad del amor divino. Tú ves que esta mujer tenía necesidades diarias. Ella tenía que procurar alimento para sí y para su hijo en tiempo de hambre, y, ahora, se había agregado el profeta Elías. Pero, aunque la necesidad era triple, la provisión de alimento no mermaba, pues ella tenía una provisión permanente. Cada día sacaba harina de la tinaja y siempre permanecía igual. Tú, querido lector, tienes necesidades diarias, y, por el hecho de ser estas tan frecuentes, estás propenso a temer que la tinaja de harina un día se vaciará y la botija de aceite se secará. Ten la certidumbre que, de acuerdo con la Palabra de Dios, esto no acontecerá. Cada día, aunque traiga su afán, traerá también su ayuda, y aunque vivieras más que Matusalén y tus necesidades llegaran a ser tantas como la arena que está a la orilla de la mar, la gracia y la misericordia perdurarán a través de todas tus necesidades y nunca tendrás una necesidad real. Por tres largos años, en los días de esta viuda, los cielos nunca vieron una nube, y las estrellas nunca lloraron una santa lágrima de rocío sobre la tierra maldecida. Hambre, desolación y muerte hicieron de la tierra un yermo desierto, pero esta mujer nunca sufrió hambre, sino vivió en la abundancia, llena de gozo. Así acontecerá contigo. Tú verás perecer la esperanza del pecador porque él confía en su fuerza natural; verás desmoronarse la confianza del fariseo, porque él cimenta su esperanza sobre la arena; verás aun tus propios planes marchitarse y secarse; pero tú, tú mismo hallarás que tu lugar de defensa es esta promesa: “Se te dará pan y tus aguas serán ciertas”. Es mejor que tengas a Dios como tu guarda, que el Banco de Inglaterra como tu posesión. Puedes agotar las riquezas de las Indias, pero las infinitas riquezas de Dios nunca quedarán exhaustas.

Charles Haddon Spurgeon.