Versículo para hoy:

viernes, 20 de febrero de 2015

ERRORES MEDIEVALES - Sinclair Ferguson

Aunque provocado por las indulgencias ofrecidas por Johannes Tetzel, la primera proposición que Lutero ofreció para su debate público en sus Noventa y Cinco Tesis puso el hacha en la raíz del árbol de la teología medieval: “Cuando nuestro Señor y Maestro, Jesucristo, dijo ‘Arrepentíos,’ él quiso decir que la totalidad de la vida de los creyentes debiese ser de arrepentimiento.” Por el Nuevo Testamento Griego de Erasmo, Lutero llegó a darse cuenta que la traducción de la Vulgata de Mateo 4:17 de la frase penitentiam agite (“haced penitencia”) malinterpretaba totalmente el significado de Jesús. El evangelio requería no un acto de penitencia sino un cambio radical de mentalidad y una transformación igualmente profunda de la vida. Más tarde le escribiría a Staupitz sobre este maravilloso descubrimiento: “¡Me aventuro a decir que están equivocados aquellos que hacen más énfasis en el acto en Latín que el cambio de corazón en Griego!”
¿No es verdad que hemos perdido de vista esta nota que fue tan prominente en la teología de la Reforma? Haríamos bien hoy si contáramos con un Lutero redivivo. Por un número de razones importantes los evangélicos necesitan reconsiderar la centralidad del arrepentimiento en nuestro pensamiento con respecto al evangelio, la iglesia y la vida Cristiana. Continuar leyendo...

Fuente: Contra Mundum

GRACIA ABUNDANTE SOBRE ABUNDANTE PECADO - Charles H. Spurgeon

"Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia." - Romanos 5: 20.

Cuando tú has oído los Diez Mandamientos, cuando conoces la ley del reino, cuando la voluntad de tu Hacedor es puesta claramente ante ti, entonces, transgredir es transgredir con un orgullo que no admitirá ninguna excusa.

Nuevamente, la entrada de la ley hace que la ofensa abunde en este sentido, que la voluntad rebelde del hombre se alza en oposición a esa ley. Porque Dios lo ordena, el hombre lo rechaza; y porque Él prohíbe, el hombre desea. Hay algunos hombres que podrían no haber pecado en una dirección particular si el mandamiento no lo hubiera ordenado. La luz de la ley, en vez de ser una advertencia para ellos para evitar el mal, parece señalarles el camino en el que pueden ofender mayormente.
¡Oh, cuán profunda es la depravación de la naturaleza humana! La propia ley la provoca a rebelarse. Los hombres anhelan entrar, porque se advierte a quienes traspasan lo límites que se mantengan lejos. Sus mentes son tan antagonistas de Dios, que se deleitan en eso que está prohibido, no tanto porque encuentren algún placer particular en la cosa misma, sino porque demuestra su independencia y su libertad de los límites impuestos por Dios.
Esta viciosa obstinación está en todos nosotros por naturaleza; pues los designios de la carne son enemistad contra Dios; y por tanto la ley, aunque en sí misma santa y justa y buena, nos provoca al mal. Nosotros somos como cal, y la ley es como agua fría, que es en sí misma de una naturaleza refrescante; sin embargo, tan pronto como el agua de la ley alcanza la cal de nuestra naturaleza, se genera un calor de pecado: así, "la ley se introdujo para que el pecado abundase."
Entonces, ¿por qué envió Dios la ley? Continuar leyendo...

Fuente: Charles H. Spurgeon http://www.spurgeon.com.mx/ - Allan Román

El Dios de vida - Nancy Leigh DeMoss

FEBRERO 20

"Dios, que consuela a los humildes". 2 Corintios 7:6.

¿Y quién consuela como él? Ve a algún melancólico y angustiado hijo de Dios; comunícale dulces promesas y pon en sus oídos selectas palabras de consuelo; él será ante ellas como una serpiente sorda que no responde a la voz del encantador, aunque éste trate de encantarla más sutilmente que nunca. El está bebiendo ajenjo y hiel. Trata de consolarlo como quieras, lo único que conseguirás será una o dos notas de lastimera resignación. No lograrás sacar de él ningún salmo de alabanza, ninguna aleluya y ningún soneto de gozo. Pero deja que se le acerque Dios y le levante el rostro, y entonces los ojos del afligido brillarán de esperanza. ¿No lo oyes cantar?: "Si tú estás aquí esto es un paraíso; si te vas, es un infierno". Tú no pudiste algrarlo, pero el Señor lo ha hecho. "El es el Dios de toda consolación". No hay bálsamo en Galaad, pero sí lo hay en Dios. No hay médico entre las criaturas, pero el Creador es Jehová-rapha'. ¡Es maravilloso ver cómo una palabra de Dios hace cantar al cristiano! Una palabra de Dios es igual a un pedazo de oro; el cristiano es el batidor de ese oro, y puede machacar esa palabra de promesa por semanas enteras. Siendo así, pobre cristiano, no necesitas echarte a la desesperación. Ve al Consolador y pídele que te dé consolación. Tú eres un pobre pozo seco. Has oído decir que cuando una bomba se seca, debes, ante todo, echarle agua, y entonces ella a su vez te dará agua. Y así, cristiano, cuando estés seco, ve a Dios, pídele que derrame en tu corazón abundante gozo, y entonces tu gozo será cumplido. No vayas a los amigos terrenales, porque, después de todo, hallarás en ellos a los consoladores de Job; pero ve primero y ante todo a tu "Dios, que consuela a los humildes", y pronto dirás: "En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegran mi alma".

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 19 de febrero de 2015

¿Quién ha estado orando? - Nancy Leigh DeMoss

FEBRERO 19

"Así ha dicho el Señor Jehová: Aun seré solicitado de la casa de Israel". Ezequiel 36:37.

LA oración es la precursora de la compasión. Vuelve a la Sagrada Historia y hallarás que apenas vino alguna vez alguna gran bendición a este mundo que no haya sido anunciada por la súplica. Tú mismo en tu propia experiencia has hallado esta verdad. Dios te ha dado muchos favores que no has solicitado, pero sin embargo la oración ferviente ha sido siempre para ti el preludio de una gran bendición. Cuando al principio hallaste paz por la sangre de la cruz, hacía tiempo que estabas orando e intercediendo fervorosamente ante Dios para que removiese tus dudas y para que te librase de tus penas. Tu confianza fue el resultado de la oración. Cuando has experimentado goces sublimes y desbordantes, te has visto obligado a considerarlos como resultado de tus oraciones. Cuando has sido librado de terribles pruebas y has contado, en tus calamidades, con alguna ayuda poderosa, has podido decir: "Busqué al Señor y él me oyó, y libróme de todos mis temores". La oración siempre es el preludio de alguna bendición. La oración va delante de la bendición como si fuese una sombra que ella proyecta. Cuando el sol de la misericordia de Dios se eleva sobre nuestras necesidades proyecta sobre el campo la sombra de la oración. O, para usar otra ilustración: cuando Dios levanta una montaña de bendiciones, él mismo alumbra detrás de esas bendiciones y proyecta sobre nuestros espíritus la sombra de la oración, de manera que podemos estar seguros (si es que oramos mucho) que nuestras súplicas constituyen las sombras de la bendición que pedimos. De esta manera la oración se conecta con la bendición pedida, para mostrarnos el valor de la misma. Si obtuviésemos las bendiciones sin pedirlas, las consideraríamos cosas comunes, pero las oraciones hacen que nuestras bendiciones sean más preciosas que el diamante. Las cosas que pedimos son preciosas, pero no nos damos cuenta de eso hasta que las hayamos buscado ardientemente.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Buscando en todos lados - Nancy Leigh DeMoss

FEBRERO 18

"Hazme entender por qué pleiteas conmigo". Job 10:2.

QUIZÁS, oh alma probada, el Señor está haciendo esto para desarrollar tus dones. Algunos de tus dones nunca se descubrirían si no fuese por las pruebas. ¿No sabes que tu fe nunca aparece tan grande en la estación estival como en la invernal? El amor es frecuentemente igual a una luciérnaga: si no está en medio de tinieblas presenta muy poca luz. La esperanza es semejante a una estrella: no se ve ante el sol de la prosperidad, pero se revela en la noche de la adversidad. Las aflicciones constituyen a menudo el obscuro joyero en el que Dios coloca las alhajas espirituales de sus hijos, con el fin de que brillen mejor. Hace apenas unos momentos que, estando sobre tus rodillas, decías: "Señor, temo no tener fe; permíteme saber que realmente la tengo". ¿No estabas con esto pidiendo pruebas? Porque ¿cómo puedes saber que tienes fe, si esa fe no es ejercitada? Ten esto por cierto: Dios a menudo nos envía pruebas para manifestar nuestros dones y para que nos cercioremos de la excelencia de los mismos. Además, las pruebas nos traen un real crecimiento en la gracia. Dios frecuentemente quita nuestras comodidades y nuestros privilegios con el fin de hacernos mejores cristianos. El no ejercita a sus soldados en las carpas de la tranquilidad y de la lujuria, sino los saca de allí y los ejercita con marchas forzadas y duros trabajos. Les hace vadear arroyos, nadar por ríos, trepar montañas y andar muchas y largas millas con pesadas mochilas de aflicción puestas sobre sus espaldas. Bien, cristiano, ¿no explica esto las aflicciones por las que estás pasando? ¿No está Dios sacando a luz tus dones y haciéndolos crecer? ¿No es precisamente con ese fin que el Señor está contendiendo contigo? "La pruebas hacen que las promesas nos sean agradables; las pruebas dan nueva vida a la oración; las pruebas me llevan a los pies de Cristo, me humilan y me guardan allí".

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

martes, 17 de febrero de 2015

17 de febrero - QUE NO SEA ASÍ

Él respondió: Entonces te ruego, padre, que mandes a Lázaro a la casa de mi padre, para que advierta a mis cinco hermanos y no vengan ellos también a este lugar de tormento. Lucas16:27-28.

En mi imaginación, oro para que sólo sea en mi imaginación, veo que algunos de ustedes mueren sin ser salvos; y los veo pasar al otro mundo no perdonados, y por primera vez su alma se percata de cuál fue la experiencia del hombre rico de quien el Salvador dijo: «En el infierno levantó los ojos», como si antes hubiera estado dormido y acabara de despertarse a su verdadera condición. «Levantó los ojos» y miró a su alrededor pero no podía ver nada, excepto aquello que le causaba abatimiento y horror; no había huellas de gozo ni esperanza, ninguna pista de alivio o paz. Entonces, en medio de la tristeza terrible llegó el sonido de preguntas como: «¿Dónde estás pecador? Hace una semana estabas en una casa de oración y el predicar te instó a que buscaras al Señor pero tú lo dejaste para después. ¿Dónde estás ahora? Dijiste que no existía un lugar como el infierno y, ¿qué dices ahora? ¿Dónde estás? Despreciaste al cielo y rechazaste a Jesús, ¿dónde estás ahora?» ¡Que el Señor en su misericordia nos libre a todos de eso!

A través de la Biblia en un año: Lucas 5-6

Fuente: Charles H. Spurgeon - Tomado del libro "A los pies del Maestro" - Compilado por Audie G. Lewis

No es un lugar para niños - Nancy Leigh DeMoss

FEBRERO 17

"Y habitó Isaac junto al pozo del Viviente que me ve". Génesis 25:11.

ALLÍ Agar fue librada una vez de su prueba, e Ismael bebió de las aguas que tan benignamente le mostró el Dios que vive y que ve a los hijos de los hombres. Pero esta era meramente una visita casual, como las que hacen los mundanos al Señor en tiempo de necesidad y para su propio provecho. Claman a él en la aflicción pero lo olvidan en la prosperidad. Isaac, en cambio, habitó allí, y el pozo del Dios que vive y que todo lo ve, fue su constante fuente de provisión. El tenor habitual de la vida del hombre y el lugar donde su alma constantemente habita, constituyen la verdadera piedra de toque de su estado espiritual. La gracia providencial experimentada por Agar impresionó la mente de Isaac y lo condujo a reverenciar aquel lugar. Su nombre místico ganó su cariño. Las frecuentes meditaciones que Isaac tuvo sobre el borde de este pozo, a la hora de la tarde, hicieron que él se familiarizara con este lugar.
El encuentro que en ese lugar había tenido con Rebeca hizo que su espíritu se sintiese cómodo allí. Pero fue especialmente el hecho de haber gozado allí de íntima comunión con el Dios viviente lo que hizo que Isaac eligiese ese lugar santificado como habitación suya. Aprendamos a vivir en la presencia del Dios vivo. Oremos para que en este día y en todos los días podamos experimentar esta verdad: "Tú eres el Dios de la Vista". Que el Señor sea para nosotros como un pozo delicioso, confortante, seguro, que salte para vida eterna. Las botellas de las criaturas se rompen y se secan, pero el pozo del Creador nunca falla. ¡Feliz es el que habita junto al pozo y así tiene a mano abundantes y continuas provisiones! El Señor ha sido a otros un constante ayudador; su nombre es Shaddai, Dios todopoderoso. Nuestros corazones han tenido frecuentemente muy deliciosas relaciones con él. Por intermedio del Padre nuestras almas hallaron al glorioso esposo, el Señor Jesús. Permanezcamos, pues, en estrecha comunión con él.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 16 de febrero de 2015

UN EVANGÉLICO EN EL VATICANO - Pr. José Mercado

Recientemente, el cantante evangélico Alex Campos aceptó una invitación para participar en un concierto denominado “Siendo uno en Jesús” en el Vaticano, participando junto a otros artistas, incluyendo católicos, y contando entre la audiencia al Papa mismo. Esto ha causado gran controversia en la comunidad evangélica, que se debate en si es correcto o no para un ministro evangélico participar de una actividad de esta índole... LEER ARTÍCULO COMPLETO.

Cuando él no responde - Nancy Leigh DeMoss - Dr. Emerson Eggerichs

FEBRERO 16

"He aprendido a contentarme con lo que tengo". Filipenses 4:11.

ESTAS palabras nos demuestran que el contentamiento no es, en el hombre, una inclinación natural. "La mala hierba crece pronto". La codicia, el descontento y la murmuración son en el hombre tan naturales como lo son las espinas en el campo. No necesitamos sembrar espinas y cardos; crecen solos en buena cantidad, pues la tierra los produce en todas partes. No necesitamos enseñar a los hombres a que se lamenten; ya se lamentan bastante sin enseñanza alguna. Pero las cosas preciosas de la tierra tienen que ser cultivadas. Si queremos trigo, tenemos que arar y sembrarlo. Si queremos flores tenemos que tener un jardín y contar con los cuidados de un jardinero. Ahora bien, el contentamiento es una de las flores del cielo, y si queremos tenerlo, tenemos que cultivarlo; no crecerá en nosotros por sí solo. Sólo la nueva naturaleza puede producirlo, y aun entonces tenemos que mostrarnos muy cuidadosos y vigilantes en mantener y cultivar la gracia que Dios haya sembrado en nosotros. Pablo dice: "Yo he aprendido... a contentarme", por lo que nos da a entender que hubo un tiempo cuando no lo sabía. Sin duda le costó bastante alcanzar a comprender el misterio de esta gran verdad. Quizás a veces pensaba que lo había aprendido, pero luego cayó otra vez. Cuando al fin lo alcanzó, pudo decir: "He aprendido a contentarme con lo que tengo". En ese entonces ya era anciano, hombre canoso; estaba al borde de la sepultura, estaba pasando en Roma, en la cárcel de Nerón, sus últimos días terrenales. Si podemos alcanzar la graduación espiritual de Pablo, muy bien podremos soportar las enfermedades de Pablo y participar con él de la fría cárcel. Creyente, no des lugar a la idea de que puedes estar contento sin aprender, y aprender sin disciplina. No es ésta una virtud que se puede ejercer por naturaleza; debemos aprenderla gradualmente como una ciencia. Sabemos esto por experiencia. Hermano, detén esa murmuración, aun cuando es natural, y prosigue como diligente alumno en la escuela del contentamiento.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

domingo, 15 de febrero de 2015

FEBRERO 15

"A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad". 2 Pedro 3:18.

LOS cielos serán colmados con las incesantes alabanzas de Jesús. ¡Eternidad!, tus incontables años apresurarán su curso eterno, pero por los siglos de los siglos "a él sea gloria". ¿No es Jesús sacerdote eterno según el orden de Melquisedec? "A él sea gloria". ¿No es él rey eterno, Rey de reyes y Señor de los señores, Padre eterno? "A él sea gloria hasta el día de la eternidad". Nunca cesarán sus alabanzas. Lo que fue comprado con sangre merece durar el tiempo que dura la eternidad. La gloria de la cruz nunca debe ser eclipsada. El brillo de la tumba y de la resurrección nunca tienen que ser empañados. ¡Oh Jesús!, tú serás alabado siempre. Tanto como viven los espíritus inmortales, tanto como perdura el trono de Dios, por siempre y para siempre a él sea gloria. Creyente, cuando tributas gloria a Jesús, estás anticipando el tiempo cuando te reunirás con los santos en el cielo. Pero, ¿lo estás glorificando ahora? Las palabras del apóstol son éstas: "A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad". ¿No deseas hacer tuya hoy esta oración?: "Señor, ayúdame a glorificarte. Soy pobre, ayúdame a glorificarte conformándome con lo que tengo; estoy enfermo, ayúdame a honrarte por medio de la paciencia; tengo talentos, ayúdame a ensalzarte usándolos para ti; dispongo de tiempo, ayúdame, Señor, a redimirlo a fin de que pueda servirte; tengo un corazón para sentir, permite, Señor, que este corazón no sienta otro amor que el tuyo y no se inflame con otra llama que la del amor a ti; tengo una mente para pensar, ayúdame, Señor, a pensar en ti y por ti. Tú me has puesto en este mundo con un propósito, muéstrame, Señor, cuál es ese propósito y ayúdame a cumplirlo. Yo no puedo hacer mucho, pero como la viuda puso las dos blancas, que constituían todo su haber, así Señor, yo pongo mi tiempo y eternidad en tu tesorería. Soy todo tuyo; tómame y capacítame para glorificarte ahora en todo lo que digo, hago y tengo".

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

sábado, 14 de febrero de 2015

EL VICIO DE LA CRÍTICA - Pr. Salvador Dellutri

HUMILDAD, EL MENSAJE DE MIQUEAS PARA HOY - Charles H. Spurgeon

FEBRERO 14

"Y fuéle diariamente dada su comida de parte del rey de continuo, todos los días de su vida". 2 Reyes 25:30.


JOAQUÍN no fue sacado del palacio real con un depósito de alimentos que le durase por algunos meses, sino le fue dada una provisión diaria. Joaquín representa en esto la feliz posición de todo el pueblo de Dios. Una porción diaria es todo lo que realmente necesita un hombre. No necesitamos provisiones para mañana; ese día no ha llegado aún y sus necesidades no existen todavía. La sed que tendremos en junio no necesita ser satisfecha en febrero, pues aún no la sentimos. Si a medida que van llegando los días, tenemos lo suficiente para cada día, nunca sabremos lo que necesidad. Lo que baste para el día, es todo lo que podemos disfrutar. No podemos comer y beber o vestir más que la provisión de alimento o vestido que necesitamos para el día. El sobrante nos deja la inquietud de almacenarlo y la ansiedad de estar en guardia contra el ladrón. Un báculo ayuda al viajero, pero un atado de báculos es una pesada carga. Lo suficiente no sólo es tan bueno como una fiesta, sino que es todo lo que aún el glotón puede en realidad disfrutar. Esto es todo lo que debemos esperar; ansiar más que esto es desagradable. Cuando nuestro Padre no nos da más, debemos estar satisfechos con la porción cotidiana. El caso de Joaquín es el nuestro; tenemos una porción segura, una porción que nos es dada de parte del rey, una porción de gracia, una porción perpetua. Hay aquí una base segura para el agradecimiento.
Amado lector cristiano, necesitas también en cuanto a la gracia de Dios, una porción diaria. Tú no tienes un depósito de fuerzas. Debes procurar conseguir día tras día fuerzas de lo Alto. Puedes estar seguro de que te será dada una porción cada día. Por la lectura de la Palabra, por la instrumentalidad del pastor, por la meditación, por la oración y por la confianza en Dios, recibirás renovadas fuerzas. En Jesús están guardadas para ti todas las cosas que necesitas. Entonces, disfruta de tu continua ración. Mientras el pan de la gracia esté sobre la mesa de la misericordia, nunca te vayas con hambre.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

viernes, 13 de febrero de 2015

¿Por qué no llega el avivamiento? - Leonard Ravenhill


[...] "A Satanás no le importa, creo yo, que avancemos hasta en conocimiento de la Biblia, con tal de que nos abstengamos de orar, lo cual es el cumplimiento de la instrucción que recibimos por el estudio de la Palabra. ¿De qué sirve mayor conocimiento si tenemos corazones más ruines? ¿Qué vale tener más aprecio de los hombres si nos falta el de Dios? ¿Qué importa la higiene física si tenemos la mente sucia? ¿De qué vale la piedad externa si tenemos carnalidad en el alma? ¿Qué importancia tiene la fortaleza física si padecemos flaqueza espiritual? ¿De qué sirve la riqueza si tenemos pobreza espiritual? ¿Quién puede complacerse en la popularidad humana si es desconocido en las regiones del espíritu? La oración es el remedio para toda esta clase de paradojas.
El alma que quiere librarse de la falta de espiritualidad de nuestro tiempo necesita hacerse una mente celestial mediante un andar más cerca de Dios. El aspirante a la riqueza espiritual y a ser oído por Dios conocerá mucha soledad de parte de los hombres y «comerá el pan de aflicción». Puede que no sufra mucha oposición familiar o puede que la sufra. Pero lo que sufrirá, de seguro, es muchos conflictos de alma, soledad y apartamiento de sus mejores amigos que le conceptuarán de persona rara".

El ciclo energizante - Nancy Leigh DeMoss - Dr. Emerson Eggerichs

FEBRERO 13

"Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoce a él. Amados, ahora somos hijos de Dios". 1 Juan 3:1-2.

"MIRAD cuál amor nos ha dado el Padre". Si consideramos lo que hemos sido y lo que todavía somos cuando la corrupción muestra en nosotros su funesto poder, nos admiraremos de que Dios nos haya adoptado como hijos. Sin embargo, ésa es la verdad, pues el pasaje dice que somos llamados hijos de Dios. ¡Qué sublime relación es la de un hijo y qué privilegio entraña! ¡Qué cuidado y qué cariño el hijo espera de su padre y qué amor el padre siente para con su hijo! Pero nosotros, por medio de Cristo, tenemos todo eso y mucho más. En cuanto a los momentáneos sufrimientos que compartimos con nuestro Hermano Mayor, los aceptamos como un honor. "El mundo no nos conoce porque no lo conoce a él". Nos alegramos de ser, juntamente con Jesús, desconocidos en su humillación, pues sabemos que juntamente con él habremos de ser exaltados.
"Amados, ahora somos hijos de Dios". Es fácil leer esto, pero no es fácil sentirlo. ¿Cómo se halla tu corazón esta mañana? ¿Se halla en la profundidad de la aflicción? ¿La corrupción se levanta dentro de tu espíritu y la gracia se asemeja a una pobre chispa pisoteada bajo los pies? No temas; tú no tienes que vivir de tus dones ni de tus sentimientos; sólo debes vivir por fe en Cristo. Aunque todo nos sea contrario, aunque estemos en la profundidad de la aflicción, ya estemos en la montaña o en el valle, el pasaje dice que "ahora somos hijos de Dios". "Pero -dices tú- yo no estoy bien ataviado, mis dones no se destacan y mi justicia no brilla esplendorosamente". Hermano, lee otra vez el texto: "Aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando él apareciere seremos como él es". El Espíritu Santo purificará nuestras mentes y el poder divino perfeccionará nuestros cuerpos, y entonces lo veremos como él es.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 12 de febrero de 2015

El ciclo de la locura - Nancy Leigh DeMoss - Dr. Emerson Eggerichs

FEBRERO 12

"Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda por el mismo Cristo nuestra consolación". 2 Corintios 1:5.


HAY aquí una bendita proporción.
El gobernador de Providencia lleva una balanza. En un platillo pone las pruebas de su pueblo y en el otro sus consolaciones. Cuando el platillo de las pruebas está casi vacío, el de la consolación se halla casi en el mismo estado. Y cuando el platillo de la prueba está lleno, el de la consolación se halla en la misma condición.
Cuando se amontonan las negras nubes, es cuando más claramente se nos revela la luz. Cuando llega la noche y se acerca la tormenta, el Capitán Celestial está más cerca de la tripulación. ¡Verdad bendita ésta, que cuando estamos más abatidos es cuando nos sentimos más aliviados por las consolaciones del Espíritu! Una de las razones de esto estriba en que las pruebas hacen más lugar para la consolación. Los grandes corazones sólo se hacen en las grandes pruebas. La azada de la aflicción ahonda el pozo del consuelo y hace un lugar más espacioso para la consolación. Dios viene a nuestro corazón y lo halla lleno. Rompe nuestras comodidades y lo vacía; entonces hay más lugar para la gracia. Cuanto más humillado esté un hombre, tanto más consuelo tendrá, pues estará en mejores condiciones para recibirlo. Otra razón porque somos más felices en nuestras pruebas es ésta: Tenemos entonces una comunión más íntima con Dios. Cuando el granero está lleno, el hombre puede vivir sin Dios; cuando el bolsillo rebosa de oro, estamos tentados a pasar la vida sin mucha oración. Pero cuando se secan nuestras calabazas, entonces sentimos necesidad de nuestro Dios; cuando los ídolos de nuestra casa son quitados, entonces nos sentimos constreñidos a adorar a nuestro Dios. No hay mejor clamor que el que viene de las partes bajas de las montañas, y no hay oración que tenga ni la mitad del fervor que tiene la que sale de las profundidades del alma, a través de intensas pruebas y aflicciones.

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

miércoles, 11 de febrero de 2015

EVANGELIZANDO A LA IGLESIA - Steven Richards

“El evangelio, la cruz y la gracia son tan solo el a-b-c del cristianismo; la entrada. Hay que hablar de estos temas a los nuevos creyentes y después pasar a otros (temas) más ‘profundos’, como el carácter, la santidad y disciplina”. LEER ARTÍCULO COMPLETO.

Gracia y Conocimiento: Cómo orar en medio de la crisis por Martyn Lloyd-J...

«Aquí está la clave de la situación actual. ¿Vemos nuestra necesidad de humillarnos? ¿Vemos esta necesidad como miembros de la Iglesia? ¿La vemos como ciudadanos de nuestra nación? Nos enfrentamos con una situación mundial, sin saber qué es lo que va a ocurrir. ¿Habrá otra guerra? Si nuestra actitud todavía es: ¿por qué Dios permite esto?, ¿qué hemos hecho para merecer todo esto?, quedará al descubierto que aún no hemos aprendido la lección que aprendió Habacuc». LEER ARTÍCULO COMPLETO...

Una historia que demanda una respuesta - Nancy Leigh DeMoss

FEBRERO 11

"Y los conocían que habían estado con Jesús". Hechos 4:13.


UN cristiano debe ser un fiel retrato del Hijo de Dios. Tú habrás leído biografías de Jesús correcta y elocuentemente escritas, pero la mejor biografía de Cristo es la biografía viviente, grabada en las palabras y en los hechos de su pueblo. Si fuéramos lo que profesamos ser, seríamos retratos de Cristo; si, seríamos tan semejantes a Jesús que el mundo no diría (después de haber estado con nosotros largo tiempo): "Si... algo se parece..." sino, al vernos, exclamaría inmediatamente: "Este ha estado con Jesús, ha sido enseñado por él, es semejante a él, ha comprendido el pensamiento del santo Hombre de Nazareth y lo pone en práctica en su vida y en las acciones de cada día". El cristiano debe asemejarse a Cristo en su intrepidez. Cristiano, nunca te avergüences de tu religión, pues ella nunca será para ti un motivo de oprobio. Hónrala siempre con una vida ejemplar. Sé semejante a Jesús: muy valiente en favor de tu Dios. Imítalo en su benignidad. Piensa, habla y obra afectuosamente, para que los hombres puedan decir de ti: "Este ha estado con Jesús". Imítalo en su santidad. ¿Se mostró Jesús celoso por su Dios? Muéstrate tú también; busca siempre de hacer lo bueno. No desperdicies el tiempo, que es muy precioso. ¿Se negó Jesús a sí mismo, no mirando nunca su propio interés? Sé tú lo mismo. ¿Fue piadoso? Sé entonces ferviente en tus oraciones. ¿Se sometió él a la voluntad de su Padre? Sométete tú también. ¿Fue paciente? Aprende tú también a soportar; y sobre todo, aprende como el más acabado retrato de Jesús, a perdonar a tus enemigos como lo hizo él, y haz que las palabras de tu Maestro "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen", resuenen siempre en tus oídos. Perdona como esperas ser perdonado. Amontona carbones de fuego sobre la cabeza de tu enemigo, mostrándote bondadoso. Recuerda que hacer bien por mal es asemejarse a Dios. Sé semejante a Dios, pues, y en todos los caminos y por todos los medios, vive de tal manera que todos puedan decir de ti: "Este ha estado con Jesús".

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

martes, 10 de febrero de 2015

Verdadero liderazgo - Nancy Leigh DeMoss

FEBRERO 10

"Sé tener abundancia". Filipenses 4:12.


HAY muchos que "saben estar humillados", pero que no han aprendido cómo "tener abundancia". Cuando son colocados en la cima de una montaña se marean y caen inmediatamente. El cristiano deshonra más a menudo su profesión en la prosperidad que en adversidad. Es peligroso ser próspero. El crisol de la adversidad es una prueba menos severa para el creyente que el refinamiento de la prosperidad. ¡Cuánta debilidad de alma y cuánto descuido de las cosas espirituales nos han venido a través de las mercedes y de las abundancias de Dios! Sin embargo, no debe necesariamente ser así, pues el apóstol nos dice que él sabe cómo tener abundancia. Cuando tenía mucho, sabía cómo usarlo. La gracia abundante lo capacitaba para poseer abundante prosperidad. Cuando su barco iba viento en popa, lo cargaba con mucho lastre, y así flotaba con seguridad. Se necesita más que habilidad humana para llevar la rebosante copa de gozo mortal con mano firme. Sin embargo, el apóstol había aprendido aquel arte, pues dice: "En todo y por todo estoy enseñado así para hartura como para hambre". Saber cómo estar hartos es algo que solo Dios puede enseñarnos. Los israelitas estuvieron hartos una vez, pero estando aun la carne en sus bocas, la ira de Dios vino sobre ellos. Muchos han pedido bendiciones sólo con el fin de satisfacer la codicia de sus propios corazones. La abundancia de pan ha producido frecuentemente abundancia de sangre, y eso trajo como consecuencia desenfreno de espíritu. Cuando tenemos mucho de las mercedes providenciales de Dios, acontece frecuentemente que tenemos poco de la gracia de Dios, y sentimos poca gratitud por las abundancias que recibimos. Estamos hartos y nos olvidamos de Dios; estamos satisfechos con las cosas terrenales y nos resignamos a dejar de lado el cielo. Estemos seguros de que es más difícil saber cómo estar hartos que aprender a sufrir hambre. Es terrible la tendencia de la naturaleza humana al orgullo y al olvido de Dios. ¡Ten cuidado de pedir en tus oraciones que Dios te enseñe "cómo estar harto"!

Fuente: LECTURAS MATUTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 9 de febrero de 2015

50 Sombras de Hipocresía Cultural - Josué Barrios

Algo que me impacta cuando me adentro en la Palabra de Dios, es ver que la única razón por la cual Él no ha desatado todo su juicio sobre la humanidad, es por Su gran misericordia. Una vez leí a alguien decir que el pecado tendría menos adeptos si las consecuencias fueran inmediatas. Continuar leyendo...