Versículo para hoy:

domingo, 24 de marzo de 2024

Remedios Preciosos Contra Las Artimañas Del Diablo - Tomás Brooks (publicación original en 1652, Inglaterra)

 
Capítulo 6

Satanás conduce a los creyentes al pecado haciéndoles ver que los que tratan de santificarse sufren mucha oposición y dificultades. Les dice que mientras los pecadores gozan de la “buena vida”, los que dan la espalda al pecado solo experimentan tristezas y problemas. Satanás les insiste en que por ser justos y santos tendrán problemas. El susurro del enemigo es que es mucho mejor vivir en una forma que no les ocasione tantos conflictos y que los pecadores no sufren como los piadosos.

¿Cómo deben reaccionar, y qué deben pensar los creyentes cuando satanás les inquieta con estas ideas?

P

rimero, deben recordar que todos los problemas que los hijos de Dios tienen serán usados para su bien. Dios nunca envía aflicciones a su pueblo sin un buen propósito, aunque al momento no sea posible verlo. En seguida mencionaré algunos de los efectos que vienen a los piadosos como consecuencia de la aflicción: Aprenden la maldad del pecado; el sufrimiento les hace dar la espalda al pecado; el sufrimiento les hace tener cuidado del pecado en el futuro. El niño que se ha quemado teme al fuego. Las aflicciones nos ayudan a mortificar el pecado. Las aflicciones son el crisol donde Dios purifica las impurezas de su pueblo. Dios disciplina, corrige y enseña a los creyentes para su bien, a fin de que participen de su santidad. (Heb.12:10- 11) Aunque la disciplina divina sea al momento dolorosa, produce la piedad y trae muchas bendiciones a los creyentes. Dios está entrenando a su pueblo: Haciendo que estén en una buena y saludable condición espiritual, el sufrimiento es una parte de este entrenamiento. El sufrimiento les hace humildes y sensibles a la enseñanza del Espíritu Santo. El sufrimiento les hace acercarse a Dios y orar en una forma más intensa y sincera. El salmista dijo: “Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba, más ahora guardo tu palabra.” (Sal.119:67) También el sufrimiento fortalece a los creyentes. Crecen más fuertes en su amor a Dios y hacia su pueblo; crecen más fuertes en fe, esperanza y gozo.

S

egundo, los creyentes deben recordar lo que es más importante, que sus problemas no pueden cambiar el hecho de que Dios les ama. Las aflicciones pueden resultar en sufrimientos del cuerpo y la mente y aún perder la vida, pero no los pueden separar del amor de Dios.

T

ercero, los creyentes deben recordar que sus problemas son en realidad pasajeros y de corta duración. “Por un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, en la mañana vendrá la alegría.” (Sal. 30:5) En realidad hay muy corto tiempo entre el conocer de la gracia de Dios en la tierra y el gozarse de la gloria de Dios en el cielo. “Porque aún un poquito y el que ha de venir vendrá y no tardará.” (Heb.10:36-37) Este breve tiempo de sufrimiento terminará pronto y los creyentes estarán con Cristo para siempre. Este tiempo de tormenta es el preludio de la calma eterna.

C

uarto, los creyentes deben recordar que los problemas que les acontecen provienen del gran amor que Dios tiene para ellos. El Señor Jesús dijo: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo.” (Apo. 3:19) Dios está preparando a los creyentes para el cielo, y a veces está preparación resulta dolorosa. Sin embargo, el hecho de que Dios está procurando que estén preparados para el cielo, es prueba de que les ama grandemente.

Q

uinto, los creyentes deben medir las aflicciones por su resultado espiritual y no por el dolor que ocasionan. Es necesario que veamos el propósito de Dios en nuestros sufrimientos. José sufrió en Egipto y fue encarcelado injustamente. No obstante el propósito de Dios fue que por medio de José se salvara su familia. Del mismo modo, David fue rodeado de enemigos y estuvo en peligro constante al principio de su carrera. Sin embargo, llegó a ser rey y fue honrado por su pueblo. En ambos casos fue el sufrimiento lo que condujo al cumplimiento del propósito de Dios. Esto nos enseña que los creyentes deben juzgar sus sufrimientos no por el dolor que producen, sino por sus resultados espirituales.

S

exto, el propósito de Dios en las aflicciones nunca es para dañar o desesperar a los creyentes. Dios no quiere quebrantarlos o arruinarlos con la tristeza. Dios quiere probarlos y fortalecerlos, su pensamiento nunca es destruirlos. Moisés les recordaba a los israelitas de este punto: “Te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.” (Deut.8:2) “Para probarte”, ese fue el propósito de Dios, no para quebrantar o destruir.

Finalmente, los creyentes siempre deben recordar que las tristezas y las miserias que acompañan al pecado siempre son más grandes y pesadas que la tristeza que a veces acompaña a la santidad y a la piedad. La tristeza que el pecado acarrea no tiene nada bueno del todo. No tiene ninguna esperanza ni ningún buen propósito. Isaías dijo: “Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz dijo mi Dios para los impíos.” (Isa.27:20-21) La tristeza que viene del pecado solo conduce a lo que es temible y terrible, es decir, el enojo justo y santo de Dios y su ira.

 

sábado, 23 de marzo de 2024

Remedios Preciosos Contra Las Artimañas Del Diablo - Tomás Brooks (publicación original en 1652, Inglaterra)

 

Capítulo 5

Otra táctica del diablo es la de decirle al creyente que puede acercarse al pecado sin caer en él. Le insistirá al creyente que puede acercarse a gente con vidas pecaminosas o que puede estar en lugares donde se cometen actos de pecado, sin que le suceda nada. Le dirá que puede estar conviviendo con los borrachos sin emborracharse, que puede tener compañía con la gente inmoral sin participar de sus inmoralidades. Dirá que puede acercarse a la puerta de la prostituta siempre y cuando no suba a su cama, que puede mirar la belleza de Jezabel pero no cometer pecado con ella, que puede poner sus manos en el lingote de oro de Acán siempre y cuando no lo robe. En otras palabras, que uno puede acercarse al pecado sin ser afectado por ello. No obstante, con frecuencia sucede que el acercarse al pecado conduce de inmediato a pecar.

La Biblia advierte a los creyentes respecto a los lugares y las personas que les animan a pecar. 1 Tes.5:22 les manda apartarse de toda clase de mal. Proverbios 4:14-15 dice: “No entres por la vereda de los impíos, no vayas por el camino de los malos. Déjala, no pases por ella; apártate de ella, pasa.” Hay que evitar todo aquello que no es bueno, saludable y santo. No hagas nada que parezca malo o que tenga apariencia de pecado. Si uno no quiere quemarse, deberá apartarse del fuego. Si uno no quiere pecar, deberá alejarse de cualquier cosa que le conduciría a pecar; si no lo hace, no podrá tener victoria sobre el pecado.

La Biblia nos habla de que aquellos que fueron victoriosos sobre el pecado. Se alejaron de todo lo que les podía conducir a pecar, aunque solo fuera en apariencia. El diablo considera como media victoria, como casi una conquista, el hecho de que uno no se aparte de aquello que le puede conducir a pecar. El caso de José, es una ilustración de uno que se alejó de la tentación del pecado. Aunque la esposa de Potifar le provocaba a cometer el adulterio, José no le escuchaba, ni aceptaba estar en la presencia de ella. (Gen. 39:10) Si usted quiere gozar de las bendiciones de Dios, usted tiene que alejarse de todo aquello que le conduce a pecar.

El hecho de evitar la apariencia del pecado es una evidencia de la gracia de Dios que le eleva a uno por encima de los hombres que pertenecen al mundo. De esta manera Abraham vivió una vida piadosa en medio de un pueblo inmundo. Daniel permaneció fiel en un país donde se adoraba a dioses falsos. Timoteo vivió una vida controlada por el Espíritu de Dios en medio de un pueblo pagano en Éfeso. Los creyentes no deben escuchar al diablo cuando éste les dice que pueden acercarse al pecado sin pecar. La enseñanza de la Biblia es clara al respecto, apártese de cualquier cosa que le conduzca a pecar.

Otra artimaña usada por satanás para conducir a los creyentes al pecado es decirles que los no arrepentidos gozan de una vida placentera y sin problemas. “Mira esas gentes como siguen pecando y están felices, llenas de buenas cosas. No tienen preocupaciones. Únete a ellos y te vas a divertir.” A veces Dios es bondadoso y bendice en esta vida a los mismos que están destinados a la condenación. La manera en que Dios trata con una persona en esta vida no siempre indica lo que Dios piensa acerca de esa persona. En la misma manera Dios a veces envía cosas difíciles a las personas que son objeto de su amor. El sol brilla sobre los espinos y sobre los árboles frutales. La buena dádiva de Dios es otorgada a los buenos y a los malos. Tanto los buenos como los malos gozan de buena salud, reciben riqueza y abundancia; asimismo, sufren indistintamente pérdidas y enfermedades.

E

l primer remedio contra esta táctica es acordarnos de que Dios está en contra de los que usan sus bendiciones como un pretexto para pecar. El enojo de Dios es muy fuerte contra los que abusan de su bondad de esta manera. Los creyentes nunca deben pensar que la ternura de Dios les da libertad para pecar; por el contrario, su benignidad debería conducirles al arrepentimiento.

S

egundo, no hay miseria más grande en esta vida que la ausencia de la corrección y la disciplina de Dios. Aquellos cuyas vidas adolecen de estas marcas deben preocuparse. Si Dios nunca les ha enviado problemas, si sus vidas siempre han sido fáciles, entonces están en el peor estado posible. Cuando Dios no se preocupa por corregir y probar a una persona, esa persona está perdida. Los incrédulos pueden sentirse felices porque Dios no les corrige, pero su sentimiento de seguridad es falso. Muy lejos de indicar que todo está bien con ellos, indica lo contrario, que todo está mal. La prosperidad ha sido una piedra en la cual han tropezado millones; tropezaron, cayeron y fracturaron la cerviz de su alma para siempre.

T

ercero, es cierto que los pecadores gozan de buenas cosas en esta vida, pero sus “bendiciones” son nada comparadas con lo que no tienen. Los pecadores pueden gozar de dinero, poder, amigos, salud, felicidad; pero no conocen a Dios, ni a Cristo, ni al Espíritu de Dios. No tienen la paz con Dios, ni el perdón de sus pecados. No son hijos de Dios y no son libres del poder dominante del pecado. No son objeto de la gracia de Dios y tampoco tienen la esperanza de ir nunca al cielo. ¿De qué sirven todas las bendiciones temporales de esta vida si uno no tiene el amor de Dios, el perdón de sus pecados, la presencia de Cristo y la esperanza de gloria?

C

uarto, las cosas buenas de esta vida no son siempre lo que aparentan ser. Las cosas “buenas” siempre están mezcladas con cosas malas. El poder y el dinero traen temores, preocupaciones y no tan solo la felicidad. El Salmo 92:7 dice que los impíos brotan como la hierba, que florecen los que hacen la iniquidad, pero que serán destruidos eternamente. Frecuentemente Dios castigará con juicios espirituales a las mismas personas que sufren menos castigo en esta vida. Por juicios espirituales quiero decir que no están dispuestos a arrepentirse, que no se preocupan por sus almas, que sus conciencias están cauterizadas, sus corazones endurecidos, están ciegos en cuanto a la verdad acerca de Dios. Juicios semejantes a estos son peores que todos los sufrimientos y tristezas de esta vida terrenal.

Q

uinto, algún día los hombres darán cuenta de todas las bendiciones que recibieron durante su vida terrenal. “Porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará.” (Luc.12:48) ¿Qué dirán estas personas por tantas bendiciones que Dios les había otorgado? Dios es paciente ahora, pero su paciencia y su bondad deberían guiarnos al arrepentimiento, de otro modo, su bondad se convierte en un motivo de mayor juicio.

viernes, 22 de marzo de 2024

Remedios Preciosos Contra Las Artimañas Del Diablo - Tomás Brooks (publicación original en 1652, Inglaterra)

Capítulo 4

        En este capítulo podremos observar otro método usado por el diablo para hacer que los creyentes caigan en el pecado. Satanás les dice que es fácil arrepentirse, tan sencillo como confesarlo al sacerdote. Todo lo que tienes que decir es, “Señor ten misericordia de mí” y Él te perdonará. Susurrará a tu oído que el arrepentimiento es fácil.                 

Esta mentira del diablo es muy peligrosa. Es una mentira que ha sido usada para engañar a muchos y ponerlos bajo el control y dominio del pecado. El arrepentimiento no es fácil; está más allá de las fuerzas humanas. Para arrepentirse uno necesita el mismo poder que levantó a Cristo de los muertos, es decir, se necesita el poder de Dios. 

          El apóstol Pablo escribió a Timoteo que los siervos de Dios debían enseñar la verdad, con la esperanza que Dios concediera a los oyentes el arrepentimiento. (2 Tim.2:25) El arrepentimiento no es fácil; el arrepentimiento es el don de Dios. El profeta Jeremías preguntó: “¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿Podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer el mal?” (Jer.13:23) Las personas no pueden cambiarse a sí mismos; hace falta el poder de Dios para que puedan cambiar. El hecho simple de decir, “Señor ten misericordia de mí,” no es el arrepentimiento verdadero. Los que usan este lenguaje sin un cambio genuino en sus vidas, se están engañando. Muchos están ahora en el infierno porque se equivocaron en cuanto a la naturaleza del arrepentimiento. 

          Hay tres elementos esenciales en el arrepentimiento. 

                            El primer elemento es un cambio sustancial; es dar la espalda al pecado y volverse hacia Dios. El arrepentimiento es dejar las tinieblas y volver a la luz. Isaías dijo: “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Dios.” (Is.55:7) El arrepentimiento significa dar la espalda a todo pecado, aún el pecado que uno amaba más. Significa también un cambio de actitud hacia Dios y hacia todo lo que Él manda. Cuando una persona se arrepiente verdaderamente, sabe que no existe nada en ella misma que agrade a Dios, y todo lo que tiene es su pecado. Esto le hace volverse a Dios suplicándole ayuda y perdón. El arrepentimiento no es fácil. Siempre es difícil y ocasiona dolor y vergüenza.1 

                            El segundo elemento en el arrepentimiento verdadero es un cambio completo de vida. El arrepentimiento significa un cambio en la vida interior, en lo que uno piensa y en lo que uno desea. El arrepentimiento significa un cambio tan fuerte en la vida que otros pueden verlo, un cambio en su manera de vivir, en sus hábitos, en su perspectiva. Isaías 1:16 dice, “Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras delante de mis ojos; dejad de haced lo malo; aprended a haced el bien.” Esto significa un cambio exterior e interior, un cambio completo de vida.

                            El tercer elemento del arrepentimiento es su continuidad a lo largo de toda la vida del creyente. Arrepentirse significa siempre esforzarse para guardar la ley de Dios en forma más completa. Significa acercarse cada vez más a Dios aunque al mismo tiempo, sabemos que no podemos dejar de considerarnos pecadores. La vida cristiana consiste de un proceso continuo de mortificación del pecado. El apóstol Pablo, quien fue usado grandemente por Dios, dijo, “¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Rom.7:24) 

          El arrepentimiento no es propio de la naturaleza humana; se necesita tanto del poder de Dios para arrepentirse, como para no pecar. “Venid y volvamos a Jehová porque Él nos arrebató y nos curará; hirió y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará y viviremos delante de El.” (Os.6:1- 2) Fíjense que Dios es el que hace todas estas cosas a favor de su pueblo. Él les sana. Él venda sus heridas. Les vivifica y restaura. El poder de Dios y el amor de Dios están actuando en el arrepentimiento. Sin la misericordia y el amor de Dios actuando en uno, no puede haber arrepentimiento verdadero. 

           Es común que satanás le dice a uno que el arrepentimiento es fácil. Pero después de que se ha caído en el pecado su mensaje cambiará; ahora dirá que el arrepentimiento es imposible. Una vez que la persona se ha acostumbrado al pecado, el diablo dirá que el arrepentimiento es la cosa más difícil que uno puede hacer. Le dirá que resulta difícil dar la espalda a los pecados que ya forman parte de su vida misma. Dirá que no puede haber posibilidad del arrepentimiento, porque ha abusado de la misericordia de Dios y no ha hecho caso de las advertencias divinas. Satanás le hablará de cuantas veces ha caído y que tan malos han sido sus pecados. Le dirá, “Ahora es imposible arrepentirse.” 

            Los creyentes verdaderos buscarán el arrepentimiento mientras haya tiempo, ¡hoy! El arrepentimiento nunca es fácil pero con la ayuda y con la misericordia de Dios, uno puede dar la espalda al pecado y volverse hacia Dios.

jueves, 21 de marzo de 2024

Remedios Preciosos Contra Las Artimañas Del Diablo - Tomás Brooks (publicación original en 1652, Inglaterra)


 Capítulo 3

            En este capítulo trataremos con otras dos tácticas utilizadas por el diablo para hacer que los creyentes caigan en el pecado. 

                            Primero, satanás les habla que los mejores creyentes de la Biblia pecaron y por lo tanto los creyentes pueden pecar también. 

                            Segundo, satanás les dirá que no se preocupen por sus pecados, que Dios es misericordioso para perdonarles. 

Ahora veremos la forma de enfrentar estas artimañas. 

        Artimaña 1 - A veces satanás les dice a los creyentes que, como todos aquellos de los que leemos en la Biblia pecaron, entonces el pecado no es tan grave. 

                            David fue un hombre que amó a Dios, y sin embargo cometió el adulterio. Satanás se apoya en este asunto para decirnos que el adulterio no es tan malo. 

                            Noé fue un hombre que halló gracia ante los ojos de Dios (Gén.6:8) , sin embargo en Génesis 9:21 leemos que este hombre se emborrachó. Satanás dirá entonces a los creyentes que tampoco la borrachera es un pecado tan grave delante de Dios. 

                            El evangelio de San Mateo capítulo 16:17 nos habla de que Pedro fue bendecido por el Señor; pero en Mateo 26:74 el mismo apóstol maldijo y negó a nuestro Señor Jesucristo. Con esta base, satanás dice a los creyentes que tales pecados no son tan graves en ninguna manera. 

            ¿Tiene razón satanás? David, Noé, Pedro y otros hijos de Dios pecaron gravemente contra Dios. ¿Significa esto que los creyentes no deben preocuparse por sus pecados? 

            Primero, satanás solo está mencionando solo una parte de la historia. David pecó, pero también David se arrepintió. El Salmo 51 nos habla de como se sintió David y que hizo después de haber caído en el pecado. “Lávame más y más de mi maldad, límpiame de mi pecado.” (Sal. 51:2) Estas no son las palabras de alguien que no se preocupaba por el pecado, sino de alguien que estaba arrepentido, que aborreció su pecado y pidió el perdón de Dios. De la misma manera, después que Pedro maldijo y negó al Señor, salió y lloró amargamente. (Mateo 26:75) ¿Porque lloraba Pedro? Lloraba porque estaba consciente de su pecado y estaba arrepentido de lo que había hecho. Cuando uno piensa que puede pecar porque los creyentes bíblicos lo hicieron, uno debe preguntarse si puede arrepentirse como ellos lo hicieron. La verdad es que muchos pueden pecar en la forma que estos hombres lo hicieron, pero muy pocos pueden arrepentirse como ellos lo hicieron. Es decir, aunque los creyentes bíblicos cayeron en el pecado ocasionalmente, en realidad lo aborrecían. Del mismo modo, los creyentes deben aborrecer el pecado y desear alejarse de él. 

            Segundo, nótese que estos creyentes no permanecieron en el pecado. Pecaron en ocasiones pero no vivían en el pecado. Y aún cuando pecaron, no lo hicieron de todo corazón. Satanás desea que los creyentes pequen tan seguido a fin de que se acostumbren al pecado, quiere que se sientan a gusto pecando. Esto es muy diferente a la forma en que cayeron David y Pedro. 

            Es necesario recordar que David y los demás creyentes mencionados sufrieron mucho a consecuencia de sus pecados. En el Salmo 51, David dice que le fue tan doloroso como la fractura de un hueso. (Sal. 51:8) Y Dios le sentenció como consecuencia de su falta diciéndole que siempre habría violencia en su familia y así ocurrió. 

            Los pecados de David y Pedro están registrados en la Biblia como una advertencia a los creyentes y también para su ayuda. Por un lado Dios no quiere que los creyentes se desesperen cuando pecan, y por esta razón nos muestra que aún los creyentes más fuertes pecaron. Y por otro lado Dios advierte a los creyentes a no descuidarse en su lucha contra el pecado. Debemos aprender de las caídas de otros, es decir, sus caídas pueden ayudarnos a nosotros a no caer. No hay ninguna seguridad en nuestros años como creyentes ni tampoco en nuestra fidelidad del pasado. Hay gracia y perdón para los que han caído pero también hay disciplina. 

            Artimaña 2 - Satanás trata de lograr que los creyentes no se preocupen por el pecado, diciéndoles que Dios es misericordioso y que siempre les perdonará. El diablo les habla de que Dios es un Dios de pura misericordia y que está dispuesto a tenerles misericordia, y que siempre estará más propenso a perdonar que a castigar a su pueblo. Veamos a continuación cinco remedios preciosos en contra de esta táctica. 

            Primero, siempre es una señal de que Dios está en contra nuestra cuando no nos preocupamos por el pecado. Cuando vemos que alguien no está preocupándose por sus pecados, podemos estar seguros de que Dios está juzgando a esta persona. Es una cosa terrible cuando Dios entrega a uno a sus propios pecados. En una ocasión Dios dijo con respecto a los israelitas: “Los dejé por tanto a la dureza de su corazón; caminaron en sus propios consejos” (Sal 81:12) En otro momento “Efraín es dado a ídolos; déjalo” (Os. 4:17) Esto fue el juicio de Dios contra de ellos. Cuando Dios abandona a un pueblo, entonces ya no se preocupan por sus pecados. 

            Segundo, Dios es tanto misericordioso como justo; Su misericordia no anula Su justicia. Satanás oculta esta verdad cuando dice que Dios siempre será solamente misericordioso. Cuando Adán pecó, Dios en su justicia le echó fuera del paraíso. Cuando el mundo antediluviano se corrompió, Dios en su justicia mandó el diluvio. A menos que los pecadores se arrepientan, Dios no les puede perdonar. 

            Tercero, los pecados contra la misericordia de Dios acarrean mayor juicio. Cuando los hombres abusan de la misericordia de Dios entonces viene su juicio. Este es el orden en que Dios actúa: Ofrece primero su misericordia, pero si los hombres no le hacen caso, entonces son juzgados. Dios mostró gran misericordia y ternura hacia los israelitas, sin embargo ellos se alejaron de Dios y le olvidaron. Jesús les advirtió que no quedaría piedra sobre piedra de su templo y así sucedió. (Mar. 13:2) Jerusalén y el templo fueron destruidos. Los judíos fueron muertos y llevados cautivos. Los que abusaron de la misericordia de Dios y le dieron la espalda a sus advertencias, fueron objetos de su justicia. Entre más que uno es bendecido, más severo será su juicio si se olvida de Dios. Capernaum que fue levantada hacia el cielo posteriormente, fue puesta hasta la parte más baja del infierno. (Mat.11:23) 

            Cuarto, los creyentes no deben pensar que debido a que disfrutan de algunas bendiciones de Dios, todo está bien. Todos de alguna manera u otra reciben constantemente beneficios de la bondad de Dios. Pero la misericordia especial de Dios es solamente para aquellos que le aman y le obedecen. “Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad para los que guardan su pacto y sus testimonios” (Sal 25:10) “He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan su misericordia.” (Sal.33:18) “Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen.” (Sal.103:11) ¿Teme usted a Dios? Si es así, entonces no deseará pecar contra su misericordia. 

            Quinto, la misericordia de Dios es un motivo muy fuerte para no pecar. La bondad de Dios nunca debe convertirse en un pretexto para pecar. La biblia dice que debido a la misericordia de Dios, los creyentes deben entregarse completamente a El, su cuerpo, su mente y todo lo que son, a fin de que sean usados en su servicio. (Rom.12:1) La misericordia de Dios debe conducir a los creyentes a amarle y no a pecar contra El. Los que toman la misericordia de Dios como un pretexto para pecar, están siguiendo una lógica satánica. Cuando esta lógica de pensamiento predomina en una persona, hay motivos para suponer que tal persona está en perdición. Cuando una persona dice que la misericordia de Dios significa que el pecado no importa, tal persona demuestra que no está valorando correctamente este atributo divino. 

Una comprensión correcta de la misericordia divina, trae como resultado una atracción hacia Dios y un aborrecimiento del pecado.

miércoles, 20 de marzo de 2024

Remedios Preciosos Contra Las Artimañas Del Diablo - Tomás Brooks (publicación original en 1652, Inglaterra)

 
Capítulo 2 

En este capítulo vamos a tratar con dos formas de cómo satanás procura desviar al creyente hacia el pecado: 

Una manera es haciéndolo sumamente atractivo.

Otra es persuadiendo a los creyentes de que sus pecados son muy pequeños y sin  importancia. 

1- El diablo engaña a los creyentes haciendo del pecado algo atractivo, natural y de apariencia normal y aceptable. El pecado casi siempre se disfraza con esta apariencia. Quizás muchos creyentes se fijen demasiado en su propia apariencia, su vestido, sus pertenencias, su imagen. El diablo les dice que esto no es el orgullo, que es algo normal, que todos lo hacen. Quizás algunos creyentes son codiciosos y satanás les susurrará que es lo justo, que es normal, que consigan y atesoren todo lo que puedan; todo el mundo lo hace. Quizás una persona tenga la tentación de tomar. Entonces el diablo le dirá que no es pecado emborracharse. Sencillamente les dirá que es una diversión sana, una forma de convivencia y de ser amistoso con los demás. Después les dirá que lo merecen y hará que el vicio aparezca sumamente atractivo, añadiéndole una posición social, un prestigio , mujeres hermosas, éxito, simpatía, etc. (Así se hace en los medios publicitarios.) 

Cuando satanás trata de seducirnos en esta forma hay que recordar cuatro hechos importantes: 

Primero, el pecado no es menos vil y abominable cuando es presentado en una forma más atractiva. Al diablo le gusta esconder la verdad acerca del pecado. El Nuevo Testamento dice que el diablo puede aparecerse como un ángel de luz, (2 Cor.11:14) que el lobo puede disfrazarse con piel de oveja. Pero satanás y el pecado seguirán siendo “satanás y el pecado”; no importa como se disfracen. 

Segundo, entre más atractivo que se presenta el pecado, resulta más peligroso. El veneno más peligroso se encuentra frecuentemente en las flores más bonitas. A menudo la ropa más costosa es usada para cubrir los cuerpos más indignos y el cuerpo más perfecto cubre el alma más vil. Del mismo modo, los nombres más sofisticados y los títulos más elevados son usados para hablar de los vicios más horribles y de los pecados más abominables. 

Tercero, es necesario que veamos el pecado tal como lo veremos en el día del juicio. Ese día todos verán la verdadera cara del pecado. Cuando todos los pueblos estén reunidos ante el Gran Juez del universo, entonces apreciará la pecaminosidad del pecado. En ese momento el pecado será desenmascarado y será despojado de su atractiva vestimenta; aparecerá más sucio y más vil que el infierno mismo. Lo que antes parecía hermoso y codiciable se manifestará feo y repugnante. La biblia describe el pecado comparándolo con varias cosas: el vómito de un perro, una llaga podrida, la lepra, el estiércol, la espuma del mar, etc. También compara los pecadores con los puercos que se revuelcan en el cieno, bestias brutas, animales irracionales (cabras, perros, bueyes) , fieras ondas del mar, estrellas errantes, árboles desarraigados, etc. Es necesario ver el pecado tal como lo veremos en el día de la muerte. La conciencia puede estar dormida por largo tiempo, pero en el día de la muerte y del juicio se despertará y nos mostrará lo dañino y amargo del pecado. Entonces debemos aprender a ver el pecado no como es presentado por el diablo, sino como lo veremos en la eternidad. 

Cuarto, aún los pecados que parecen más atractivos provocaron la muerte de nuestro Señor Jesucristo. Solo podemos valorar el pecado a la luz de la crucifixión de Cristo. Debemos ver a Cristo en su pasión y sufrimiento por el pecado: afligido, azotado, herido, molido, angustiado, sudando grandes gotas de sangre, su cuerpo quebrantado, su sangre derramada, el Juez del universo condenado, el Señor de vida muerto, su cabeza que llevaba la corona de gloria, coronada de espinas. Sus oídos que recibían las alabanzas del cielo, ahora reciben los desprecios y blasfemias de la multitud. La cara más hermosa que la de los hijos de los hombres ahora es escupida y desfigurada. Las manos que sostenían el cetro ahora son clavadas en una cruz. Todo esto fue originado por los pecados que el diablo procura presentar tan atractivos. Cuando los creyentes vean a Cristo sufriendo y muriendo por el pecado, se dan cuenta que tan malo es, y le vuelven la espalda y pelean en su contra. 

2- Otra manera como satanás seduce a los creyentes al pecado es decirles que sus pecados son “pecaditos”, es decir que sus pecados son pequeños y sin importancia. Cuando satanás actúa así, quiere que los creyentes pasen por alto ciertos pecados y que se acostumbren a ellos. Quiere que clasifiquen sus propios pecados como pequeños en comparación con los pecados de los demás. Desea que los creyentes piensen del pecado como si hubiese pecados grandes y chicos, para que pasen por alto estos últimos. 

            El primer remedio contra esa táctica es darnos cuenta que los pecados que parecen pequeños han traído la ira de Dios. Aún el pecado más pequeño es una transgresión contra la santa ley de Dios. Los pecados que parecen “pequeños” son ofensas contra la gloria y la bondad de Dios. Un solo pecado arruinó a toda la raza humana. Por pecados que a los hombres parecen pequeños, Dios derramó el infierno sobre Sodoma y Gomorra. 

            Segundo, los pecados pequeños inevitablemente conducen a pecados mayores. El pecado se esparce en la vida de uno poco a poco. Los que continúan viviendo en pecados pequeños, terminan viviendo completamente en pecado. Cuando cometemos un solo pecado, nunca sabemos hasta que punto nos llevará. El rey David comenzó deseando a Betsabé y terminó adulterando y asesinando a Urías heteo, su marido. Los que comienzan con pequeños pecados no pueden detenerse, y normalmente terminan en grandes pecados. 

            Tercero, es algo triste alejarse de Dios debido a un pecado pequeño. Podemos decir que entre menos fuerte sea la tentación, más grande es el pecado; los pecados más pequeños deberían ser los más fáciles de evitar. Cuando uno es tentado en una cosa pequeña y cede, demuestra que tan malo es. Indica que uno prefiere gozar un poco del pecado, que gozarse de Dios. Cuando nos disgustamos con un amigo acerca de una cosa pequeña, esto demuestra nuestra necedad y nuestra falta de humildad. Del mismo modo es necio y malo pecar contra Dios y alejarnos de El por un pecado pequeño. 

            Cuarto, frecuentemente hay un peligro enorme en el pecado más pequeño. Los pecados pequeños pueden influirnos por largos periodos de tiempo hasta que nos hacen mucho daño. Un hoyo pequeño en un barco permite el paso del agua hasta que finalmente lo hunde. Así, un pecado pequeño puede afectarnos paulatinamente hasta arruinar nuestra vida. 

            Quinto, a lo largo de la historia, los creyentes han escogido sufrir los peores tormentos que participar de los pecados pequeños. Daniel y sus amigos pudieron haber pecado fácilmente pero estuvieron dispuestos a sufrir. De igual forma muchos creyentes han sufrido por negarse a participar de la idolatría, la mundanalidad, los errores doctrinales, etc.

            Finalmente, cuando Dios muestra a los hombres cuán poderoso es el pecado más pequeño, no podrán mantenerse en pie ante la culpa del más pequeño de ellos. Los egipcios consideraban a la plaga de moscas como el “dedo de Dios”. Y aunque eran unas criaturas pequeñas se volvieron poderosas cuando fueron usadas por Dios para juicio. 

Entonces, cuando Dios les muestra a los creyentes el mal y el gran poder de los pecados pequeños, ya no pueden pensar ligeramente acerca de ellos.

martes, 19 de marzo de 2024

Remedios Preciosos Contra Las Artimañas Del Diablo - Tomás Brooks (publicación original en 1652, Inglaterra)

 

Capítulo 1

        En este capítulo trataremos con una de las formas en que satanás procura conducir a los creyentes al pecado. Este método consiste en mostrarles que hay placer en el pecar, ocultándoles la tristeza y las consecuencias que el pecado les traerá. El pecado puede parecer muy placentero y satanás quiere que los creyentes piensen acerca de él de esta manera. El diablo sabe que si caemos en el error de pensar así, el pecado nos parecerá muy atractivo y nos olvidaremos de la verdad que el pecado es cruel y dañino. Dios les dijo a Adán y a Eva que no comieran del fruto del árbol o morirían, más satanás dijo a la mujer que comiendo del fruto serían como dioses. Satanás hizo que la desobediencia pareciera muy atractiva y placentera. Satanás continúa haciendo lo mismo hasta el día de hoy. Por ejemplo, en el desierto trató de tentar a Jesús en la misma forma. Le enseñó a Jesús todos los reinos y su gloria, ofreciéndoselos a condición de que Jesús le adorara. Cuan hermoso y atractivo trató de presentar el pecado. Sin embargo, Jesús no fue seducido por la astucia del diablo. 
        ¿Cómo pueden los creyentes resistir a satanás, cuando hace que el pecado sea tan atractivo? Hay cuatro remedios que nos pueden ayudar para no ser atraídos por el pecado en esta manera. 
        💊 Los creyentes deben mantenerse alejados del pecado tanto como puedan. (1 Tes.5:22, Prov.5:8) Una persona que camina a la orilla del precipicio, puede caer en cualquier momento. Si el creyente camina cerca de lo que es pecaminoso, no debe sorprenderse si es atrapado por el pecado. Pablo dijo a los cristianos que odiaran la maldad y que la odiaran intensamente. (Rom.12:9) 
        💊💊 Los creyentes deben recordar que el placer del pecado pronto se convierte en amargura. (Job 20:12-14) El pecado puede brindar placer por un rato y parecernos fácil al principio (Heb.11:25); pero al fin, el dolor producido es mayor que el placer que se recibe. Es como la comida con veneno; tiene buen sabor, pero si no es arrojada es mortal. El pecado que se come en la tierra se tendrá que digerir en el infierno. 
        💊💊💊 Los creyentes deben recordar que el pecado les hará perder aquello que es realmente bueno. Los que ceden ante el pecado pierden el favor de Dios. Su gozo espiritual se desvanece y pierden la paz de su corazón. El Espíritu Santo es contristado y su influencia vivificadora languidece. El pecado les hace perder estas cosas buenas. Entonces, el diablo les está engañando porque el pecado no es realmente placentero. (Sus comodidades siempre son temporales.) 
        💊💊💊💊 Los creyentes deben fijarse bien en la forma como el pecado engaña. El pecado es el más grande engañador y es la causa de todo el engaño que hay en el mundo. En sí mismo, el pecado es sobremanera pecaminoso. (Heb.3:13) Cuando el pecado los ha engañado, los creyentes frecuentemente se niegan a admitirlo y contrariamente piensan que están bien. El pecado les hace creer que el mal es bueno. Basta pensar en lo ocurrido con Faraón, Balaam y Judas para darnos cuenta que una persona puede conducirse pecaminosamente pensando que está actuando bien. En tales ejemplos podemos observar como es que una persona puede estar dispuesta a perder a Dios, el cielo, Cristo y aún su propia alma porque no quiere dejar sus pecados. No hay nada tan engañoso como el pecado. 

Recuerda que el pecado no es placentero sino amargo, y no importa que tan agradable parezca. No dejes que satanás te aleje de Dios con un engaño como éste.

lunes, 18 de marzo de 2024

¿Qué puede enseñarnos el Tabernáculo Metropolitano sobre el ministerio de las mujeres? - Jenna DiPrima

 

El ministerio de las mujeres es mejor cuando el estudio serio de la Biblia es la ofrenda principal.

Remedios Preciosos Contra Las Artimañas Del Diablo - Tomás Brooks (publicación original en 1652, Inglaterra)

Introducción

Este libro trata con las tácticas usadas por satanás para conducir a los creyentes a pecar. Satanás es el enemigo de Cristo y de todos sus discípulos. Satanás quiere desviarlos de la voluntad de Dios y que se alejen de Él. En su intento satanás es muy sutil. Desea que los creyentes sean seducidos sin que ellos se den cuenta. Quiere que pequen pero no quiere que crean o sientan que están pecando.

        Hay cuatro asuntos acerca de los cuales los creyentes deben aprender. Deben aprender de nuestro Señor Jesucristo; acerca de la Biblia; acerca de sí mismos y acerca de la astucia de satanás en sus intentos para alejarlos de Dios.

        Satanás es un enemigo cruel. Demuestra su enojo en contra de Dios y su pueblo en todas las formas que le sea posible. Satanás quiere que el pueblo de Dios sea miserable y lleno de amargura. Sabe que no hay nada que les pueda hacer mas miserables que el hacerles caer en el pecado. Satanás utiliza muchas maneras engañosas para lograr que los creyentes pequen. Satanás es un enemigo fuerte, más fuerte que nuestra capacidad. Satanás puede herir y hacer mucho daño a los creyentes. En su astucia no quiere que los creyentes se percaten de qué tan fuerte es, y por lo tanto es necesario advertir a cada creyente: satanás es un enemigo fuerte y cruel. Deseo advertirles en cuanto a las formas en que satanás procurará dañarlos. Deseamos que todos los que lean este libro sean fortalecidos a fin de que puedan resistir a satanás en todas sus maquinaciones.

        Entonces no basta solamente leer este libro; hay que aprender y tomar medidas. Toda enseñanza cristiana no es simplemente para ayudar a los creyentes a que aprendan la verdad. Los creyentes deben no solo entender la voluntad de Dios, sino también hacerla. Jesús dijo, “Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.” (Jn.13:17)

        Hay muchos textos en la Biblia que nos advierten acerca de la sutileza de satanás. Los creyentes necesitan ser fortalecidos para resistir a satanás. En seguida citaremos algunos textos de la Biblia que nos advierten acerca de satanás.

        El primer texto es 2 Cor.2:11: “Para que satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.” El apóstol dice aquí que sabe muy bien acerca de las maquinaciones satánicas para dañar a los creyentes. Pablo estaba consciente de las distintas formas que satanás usa para perjudicar a los creyentes.

        El segundo texto es Efesios 6:11: “Vestíos de toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.” Pablo dice a los creyentes que deben actuar como soldados que toman su armadura para protegerse de su enemigo. Pablo sabía que satanás atacaría a los creyentes de muchas maneras diferentes. A veces tratará de atraparlos atacándolos de repente sin advertencia. Otras ocasiones buscará desviarles del camino y los atacará cuando estén confundidos. También les tenderá una trampa de falsa seguridad y después les atacará tomándoles desprevenidos. En todas estas maquinaciones satanás desea herir al pueblo de Dios y lograr que dejen de trabajar y pelear en la causa de Dios. Los creyentes necesitan la armadura y la fortaleza de Dios para pelear con satanás.

        El tercer texto es 2 Tim.2:26: “Y escapen del lazo del diablo en que están cautivos a la voluntad de él.” Aquí el apóstol Pablo se refiere a personas que están siendo llevadas cautivas como prisioneros de guerra. Los prisioneros se sienten desesperados, sin poder alguno para librarse y sujetos a la voluntad de otro. Así satanás quiere lograr que los creyentes sean sus prisioneros. Esta palabra es usada también para referirse a las aves cuando son atrapadas en una jaula. Satanás quiere que los creyentes se sientan así.

        Tengan mucho cuidado de las artimañas de satanás. No se olviden de que satanás es un enemigo fuerte y cruel que se opone a todos los creyentes verdaderos. Los quiere dañar y lograr que sean inútiles para el reino de Dios.

domingo, 17 de marzo de 2024

MARZO 17 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Si pones demasiadas cosas en tu canasta de necesidades, terminarás frustrado con la vida, herido por otros y con dudas sobre la benevolencia de Dios.

Creo que es una de las palabras más distorsionadas en el vocabulario humano. Si necesidad significa "algo esencial para la vida", entonces la gran mayoría de las cosas que decimos necesitar no son necesarias. Sabes a qué me refiero si tienes niños o convives con ellos. Digamos que eres una madre que ha llevado a su hijo al centro comercial (lo cual fue tu error principal). Al caminar por el centro comercial, tu hijo ve unos zapatos deportivos e inmediatamente gira a la izquierda. Luego, al presionar su nariz en contra del cristal de la tienda, te dice: "Mamá, necesito esos zapatos deportivos". Miras abajo y ves sus zapatos en perfecto estado y le dices: "No, no te voy a comprar esos zapatos. Ya tienes unos en perfecto estado". Ahora, cuando dices eso, tu hijo no piensa: "¡Vaya! ¡Qué mamá tan sabia tengo! Ha analizado la distorsión de mi concepto de lo que realmente necesito, ha reconocido mi deseo egoísta y me rescató de mí mismo". No, tu hijo patalea y dice: "Siempre me dices que no. No sé por qué tengo que tener una mamá que odia los zapatos". Después de eso, tu hijo no te vuelve a dirigir la palabra por el resto de tu visita al centro comercial.

cuando te dices a ti mismo que necesitas algo, surgen tres cosas. Primero, sientes que tienes derecho a poseer esa cosa porque, después de todo, es una necesidad. Segundo, debido a que es una necesidad, sientes que es tu derecho demandar esa cosa. Tercero, juzgas el amor de una persona por su disposición a darte esa cosa. Esto no sucede solamente en nuestras relaciones interpersonales, sino también en nuestra relación con Dios. Cuando catalogas algo como una necesidad y Dios no te lo da, dudas de Su benevolencia. Lo mortífero de esto es que nunca le pides ayuda a alguien en cuyo carácter no confías.

En Mateo 6:32 Jesús nos recuerda que tenemos un Padre celestial que conoce exactamente lo que necesitamos. Las palabras de Jesús son consoladoras y retadoras al mismo tiempo. La confrontación es esta: la razón por la que Jesús nos recuerda que tenemos un Padre que tiene un entendimiento claro de nuestras necesidades es porque nosotros no tenemos dicho entendimiento. Constantemente confundimos necesidades con caprichos y, cuando lo hacemos, somos tentados a cuestionar el amor del Padre. El consuelo es que, a través de la gracia, hemos sido adoptados por el Padre más sabio y amoroso que jamás hayamos conocido. Nuestro Padre nunca, nunca es confundido por nada. Él conoce nuestras necesidades más íntimas, pues Él nos creó. Podemos descansar en la gracia que nos ha hecho Sus hijos, sabiendo que nuestra posición en Su familia garantiza que tendremos todo lo que en realidad necesitamos.

Para profundizar y ser alentado: Salmo 145

sábado, 16 de marzo de 2024

MARZO 16 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 El descontento es bueno si causa que añores ir a casa, pero es malo si te hace dudar de Aquel que prepara un lugar para ti en Su casa.

Responde a mi clamor, Dios mío y defensor mío.

                            Dame alivio cuando esté angustiado, apiádate de mí y escucha mi oración.

Y ustedes, señores, ¿hasta cuándo cambiarán mi gloria en vergüenza?

                            ¿Hasta cuándo amarán ídolos vanos e irán en pos de lo ilusorio?

Sepan que el Señor honra al que le es fiel; 

                            el Señor me escucha cuando lo llamo.

Si se enojan, no pequen;

                            en la quietud del descanso nocturno examínense el corazón.

Ofrezcan sacrificios de justicia

                            y confíen en el Señor.

Muchos son los que nos dicen: «¿Quién puede mostrarnos algún bien?»

                            ¡Haz, Señor que sobre nosotros brille la luz de Tu rostro!

Tú has hecho que mi corazón rebose de alegría,

                            alegría mayor que la que tienen los que disfrutan de trigo y vino en abundancia.

En paz me acuesto y me duermo,

                            porque solo Tú, Señor, me haces vivir confiado. (Salmo 4)

Estas palabras fueron escritas por David en uno de los momentos más desgarradores de su vida. Se escondía en una cueva con un grupo de hombres fieles ya que su hijo lo había derrocado del trono. En una monarquía, la única forma de asegurar el trono es acabando con la vida de la persona que ocupa el trono. Imagina cuáles serían tus pensamientos y tus emociones en una situación así. ¿Está contento David? Por supuesto que no. Pareciera ser que nada bueno puede salir de este momento en su vida. Aun así, en medio de su angustia y descontento, encontró la paz. ¡Hasta dice que su corazón rebosa de alegría! ¿Por qué? Porque en el fondo de su corazón, su gozo y su paz no se basan en las circunstancias, sino que se basan en el Dios que gobierna las circunstancias. Si la seguridad de David está en Dios y solo en Él, entonces tiene la misma seguridad en la cueva que en el palacio, porque el Señor es el único que lo hace habitar seguro. No hay ninguna duda en las palabras de David.

¿Qué escogerás hoy, el descontento de la duda y el temor o el contentamiento de la paz y el descanso? Solo la gracia puede librarnos del temor y dar descanso a nuestro corazón, aun cuando estamos en lo más profundo de la cueva.

Para profundizar y ser alentado:  Miqueas 7

viernes, 15 de marzo de 2024

MARZO 15 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 Cada vez que cuestionas la sabiduría de Dios o vas más allá de Sus límites, te estás diciendo a ti mismo que eres más inteligente que Dios.

Es una de esas respuestas que te ponen en tu lugar. Dios está hablando con Job y está trazando la línea que divide al Creador de Su creación con declaraciones muy fuertes. Es una descripción impresionante de la majestad de Dios y la pequeñez de Job. Estas son palabras que debemos leer una y otra vez:

El  Señor  respondió a Job desde la tormenta. Él dijo:

 "¿Quién es éste, que oscurece mi consejo con palabras sin sentido?
    
 Prepárate para enfrentarme; ​​Voy a interrogarte y tú me responderás.
    
    

 »¿Dónde estabas cuando puse los cimientos de la tierra? ¡Dime si realmente sabes tanto!
    
 ¡Seguro que sabes quién estableció sus dimensiones y quién le puso la cinta métrica!
    
 ¿Sobre qué están puestos sus cimientos, o quién puso su piedra angular ?
    
 mientras las estrellas de la mañana cantaban a coro y todos los ángeles gritaban de alegría?  »¿Quién cerró tras sus puertas el mar cuando surgió del vientre de la tierra?

 
 ¿O cuando lo cubrí de nubes y lo envolví en una espesa oscuridad?
    
 ¿O cuando establecí sus límites y puse cerrojos a sus puertas?
    
 O cuando le dije: “Solo puedes llegar hasta cierto punto; tus orgullosas olas no pasarán de aquí"? (Job 38:1-11).

    

Ve a tu Biblia y continúa leyendo hasta el capítulo 40. Deja que tu corazón se hunda en la grandeza de la sabiduría y el poder de Dios. Deja que tu alma descanse en la maravilla de Su majestad. Luego recuerda  tu propia pequeñez y fragilidad. Humíllate contemplando lo poco que sabes y lo poco que eres capaz de hacer. Ríete de lo ridículo e irracional que es pensar que puedes ser más inteligente que Dios. Ríete de la ilusión de tu propia grandeza. Búrlate del delirio de tu propia gloria. Y, con actitud humilde, arrodíllate y adora a tu Dios.

Después de haber adorado, levántate y sírvele a este Dios glorioso. Niégate a cuestionar Su voluntad. Niégate a pensar que Sus límites son dañinos. Agradece que Su majestad es tu protección, Su gloria tu motivación, Su gracia tu ayuda y Su sabiduría tu dirección. Es infinitamente más inteligente que tú o que yo, incluso en nuestros momentos de mayor lucidez.

Para profundizar y animarse: Job 38:1-42:46

MARZO 14 - Nuevas Misericordias Cada Mañana - Paul David Tripp

 La adoración congregacional está diseñada para aclarar tu confusión sobre lo que realmente importa en la vida.

Esto es lo que todos necesitamos entender: de este lado de la eternidad es muy difícil considerar importante en nuestros corazones aquello que Dios considera importante. Todos nosotros tenemos cosas que se elevan a un mayor nivel de importancia del que realmente tienen, y estas cosas gobiernan los pensamientos, motivaciones, deseos y decisiones de nuestro corazón. Como somos humanos hechos a la imagen de Dios, no vivimos por instinto. No, somos seres orientados por los valores, metas, propósitos y por las cosas que consideramos importantes. Siempre estamos viviendo en pos de algo. Siempre vivimos en pos de una visión, un deseo o un sueño. Cada día catalogamos cosas como importantes y, cuando lo hacemos, hacemos todo lo posible por alcanzar dichas cosas. En cierto sentido, todo lo que hacemos y decimos es un esfuerzo por alcanzar lo que es importante para nosotros en la situaciones y relaciones que rodean nuestra vida.

Lo que estoy describiendo es una enorme batalla espiritual que se lleva a cabo en tu corazón. Verás, aquella cosa importante que gobierna tu corazón también moldea tus palabras y tu conducta. La verdad de los hechos es que todos perdemos de vista lo que realmente es importante. Ganar un argumento se convierte en algo muy importante para nosotros. Una casa bonita se eleva por encima de su verdadero valor. Conseguir un ascenso en el trabajo se vuelve muy importante. Tener una vida cómoda y predecible se sobrevalúa en nuestro corazón. Ser apreciado por otras personas se vuelve más importante que buscar la aprobación de Dios. La belleza física y el placer tienen un lugar predominante en nuestro corazón. Un carro del año, un gran asado, ropa fina o un plato de cereal. Todo esto toma una importancia muy por encima de su verdadero valor. Todos necesitamos recordarnos, una y otra vez, de aquellas cosas que Dios ha declarado importantes en la vida.

Entonces, por Su gracia, Dios nos ha diseñado para reunirnos regularmente para recordar las cosas que son dignas de buscar. La adoración congregacional nos recuerda Su poder, Su gloria y Su gracia. Nos recuerda de la profundidad de nuestras necesidades espirituales. Nos recuerda de la eternidad venidera. Nos recuerda de la salvación pasada, presente y futura. Y al recordarnos estas cosas, Dios aclara nuestra confusión de valores una vez más, rescatándonos de nuestros corazones errantes y caprichosos, y apuntándonos hacia Aquel que demanda justamente nuestra alianza y que nos da todas aquellas cosas importantes que necesitaremos en la vida.

Para profundizar y ser alentado: Hebreos 10:19-25