Versículo para hoy:

miércoles, 3 de octubre de 2018

OCTUBRE 3

“Yo en justicia veré tu rostro; seré saciado cuando despertare a tu semejanza”. Salmo 17:15.

La porción de otros hombres llena sus cuerpos y enriquece a sus hijos, pero la porción del creyente es de otra clase. Los hombres del mundo tienen su tesoro en este mundo, pero los hombres del siglo venidero miran más arriba y más allá.

Nuestra posesión es doble. Tenemos la presencia de Dios aquí, y su semejanza después. Aquí vemos el rostro del Señor en justicia, porque somos justificados en Cristo Jesús. ¡Oh, qué gozo el de ver el rostro de un Dios reconciliado! La gloria de Dios en la faz de Jesucristo nos da el cielo aquí abajo y será para nosotros el cielo de los cielos arriba.

Pero ver no es todo; seremos cambiados en aquello que contemplamos. Dormiremos por un poco de tiempo, y después despertaremos para encontrarnos como espejos que reflejan las glorias de nuestro Señor. La fe ve a Dios con una mirada que transforma al que la dirige. El corazón recibe la imagen de Jesús en sus propias profundidades, hasta que el carácter de Jesús queda impreso sobre el alma. Esta es verdadera satisfacción. Ver a Dios y ser semejantes a Él, ¿qué más puedo desear? La confianza cierta de David se tornó aquí, por el Espíritu Santo, en una promesa del Señor. La creo. La espero, Señor, concédemela. Amén.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 2 de octubre de 2018

Guerra, mujeres, y riqueza - Tim Challies en español



Aprendiendo a estar soltera de nuevo - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 2

“Y José dijo a sus hermanos: Yo me muero; mas Dios ciertamente os visitará y os hará subir de aquesta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob”. Génesis 50:24.

José había sido la providencia personificada para sus hermanos. Todos nuestros Josés mueren, y mil consolaciones mueren con ellos. Egipto nunca fue lo mismo para Israel después de la muerte de José, ni puede el mundo ser para algunos de nosotros lo que era cuando nuestros seres queridos vivían.

¡Pero mirad cómo la triste pena de aquella muerte fue aliviada! Tuvieron una promesa de que el Dios vivo los visitaría. ¡Una visita de Jehová! ¡Qué favor! ¡Qué consolación! ¡Qué cielo en la tierra! Oh, Señor, visítanos en este día aunque en verdad no somos dignos de que entres debajo de nuestro techo.

Pero más les fue prometido: el Señor los haría subir de la tierra. Encontrarían en Egipto una acogida fría cuando José fue muerto; más aún, vendría a ser para ellos una casa de siervos. Pero no iba a ser así para siempre; subirían de allí por una liberación divina y marcharían a la tierra de promisión. No lloraremos aquí para siempre. Seremos llamados al hogar en la gloria a juntarnos con nuestros seres queridos. Por lo tanto, “consolaos los unos a los otros en estas palabras”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 1 de octubre de 2018

Renovando Tu Mente | Adán, nuestro representante - R C SPROUL




La viudez es un comienzo - Nancy DeMoss de Wolgemuth



OCTUBRE 1

“Dio mantenimiento a los que le temen; para siempre se acordará de su pacto”. Salmo 111:5.

Los que temen a Dios no necesitan temer la pobreza. Durante todos estos años largos, el Señor siempre ha hallado mantenimiento para sus propios hijos, si han estado en el desierto, o al lado del arroyo de Querit, o en la cautividad, o en medio del hambre. Hasta aquí el Señor nos ha dado nuestro pan cotidiano día tras día, y no dudamos que seguirá alimentándonos hasta que no necesitemos más.

En cuanto a las bendiciones más altas y mayores del pacto de gracia, Él nunca cesará de suplirlas como nuestro caso requiere. Él se acuerda de que hizo el pacto, y nunca obra como si se arrepintiera de haberlo hecho. Se acuerda de él cuando le provocamos a destruirnos. Se acuerda de amarnos, de guardarnos y de consolarnos, así como se ha comprometido a hacerlo. Se acuerda de cada jota y tilde de sus compromisos, no dejando nunca caer en tierra ninguna de sus palabras.

Nosotros nos olvidamos por desgracia de nuestro Dios, pero Él bondadosamente se acuerda de nosotros. No puede olvidarse de su Hijo, que es el Fiador del Pacto, ni de su Espíritu Santo, que eficazmente realiza el pacto, ni de su propia honra, que está envuelta en el pacto. Así el fundamento de Dios está firme, y ningún creyente perderá su herencia divina, que es suya por un pacto de sal.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

SEPTIEMBRE 30

“Ensancha tu boca, y henchirla he”. Salmo 81:10.

¡Qué estímulo para orar! Nuestras ideas humanas nos inducirían a pedir cosas pequeñas por ser tan poco lo que merecemos; pero el Señor quiere que pidamos bendiciones grandes. La oración debiera ser una cosa tan sencilla como abrir la boca; debiera ser una expresión natural y espontánea. Cuando un hombre es fervoroso ensancha su boca, y nuestro versículo nos invita a ser fervientes en nuestras suplicaciones.

Pero también significa que podemos tener confianza con Dios y pedir muchas y grandes bendiciones de sus manos. Lee todo el versículo, y observa el argumento: “Yo soy Jehová tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto; ensancha tu boca, y henchirla he”. Puesto que el Señor nos ha dado tanto, nos invita a pedir más, sí, y a esperar más.

Mira cómo los pajarillos en sus nidos parecen ser toda boca cuando la madre viene a alimentarles. Que suceda lo mismo con nosotros. Que recibamos la gracia por todas las puertas. Que la embebamos como una esponja embebe el agua en que está. Dios está pronto para henchirnos con sólo que estemos prontos para ser henchidos. Que nuestras necesidades nos hagan abrir nuestras bocas; que nuestra flaqueza nos haga abrir nuestras bocas y desear con ansia; que nuestra alarma nos haga abrir nuestras bocas con el grito de un niño. La boca abierta será henchida por el mismo Señor. Que así sea con nosotros, ¡oh, Señor!, en este día.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 29 de septiembre de 2018

La virtud perdida del autocontrol - Tim Challies



SEPTIEMBRE 29

“Él me glorificará; porque tomará de lo mío y os lo hará saber”. Juan 16:14.

El Espíritu Santo no puede glorificar al Señor Jesús mejor que mostrándonos las cosas de Cristo. Jesús es su propia y mejor recomendación. No se le puede adornar sino con su propio oro.

El Consolador nos muestra lo que Él ha recibido de nuestro Señor Jesús. Nunca vemos nada acertadamente hasta que Él lo revela. Él tiene una manera especial de abrir los entendimientos y de abrir las Escrituras, y por estos dos procesos presenta a nuestro Señor a nuestra vista. Hay mucho arte en la manera de presentar un asunto, y ese arte pertenece en el más alto grado al Espíritu de Verdad. Él nos presenta las cosas como son. Este es un privilegio grande, como lo saben los que han gozado de esta misión santificada.

Busquemos la iluminación del Espíritu; no tanto para satisfacer nuestra curiosidad, o para traernos consuelo personal, sino más bien para glorificar al Señor Jesús. ¡Oh, si tuviésemos ideas dignas de Él! Conceptos bajos deshonran a nuestro precioso Señor. ¡Oh, si tuviésemos impresiones tan vívidas de su persona, obra y gloria que clamásemos en su alabanza, con el corazón y el alma! Donde hay un corazón enriquecido por la enseñanza del Espíritu Santo, allí será glorificado el Salvador indeciblemente. Ven, Espíritu Santo, luz divina, y muéstranos a Jesús nuestro Señor.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Cuando la angustia y el gozo van de la mano - Nancy DeMoss de Wolgemuth



SEPTIEMBRE 28

“Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios”. Hebreos 4:9.

Dios ha provisto un reposo, y algunos tienen que entrar en él. Aquellos a quienes primero fue anunciado no entraron por causa de incredulidad; por tanto, ese Sábado queda para el pueblo de Dios. De esto cantó David; pero tuvo que tocar en tono menor, porque Israel rehusó el reposo de Dios. Josué no lo pudo dar, ni lo dio Canaán; queda para los creyentes.

Vengamos, pues, y procuremos entrar en este reposo. Dejemos el trabajo cansado del pecado y del egoísmo. Dejemos toda confianza aún en esas obras de las cuales se podrían decir “son buenas en gran manera”. ¿Tenemos tales obras? Aunque así sea, reposemos de nuestras propias obras, como lo hizo Dios de las suyas. Hallemos ahora solaz en la obra consumada por nuestro Señor Jesús. Todo está completamente hecho; la justicia no demanda más. Una paz grande es nuestra porción en Cristo Jesús.

En cuanto a asuntos de la providencia, la obra de gracia en el alma y la obra del Señor en las almas de otros, echemos estas cargas sobre el Señor y descansemos en Él. Cuando el Señor nos da un yugo que llevar, lo hace de modo que llevándolo hallemos reposo. Por fe procuramos entrar en el reposo de Dios y renunciamos a todo reposo en la satisfacción egoísta, o en la indolencia. El mismo Jesús es el perfecto reposo, y en Él estamos llenos de reposo hasta los bordes.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Frente a una gran pared en blanco - Nancy DeMoss de Wolgemuth



SEPTIEMBRE 27

“Tú, pues, alumbrarás mi lámpara”. Salmo 18:28.

Tal vez mi alma está sentada en tinieblas; y si estas son tinieblas espirituales, ningún poder humano me puede dar luz. ¡Bendito sea Dios! Él puede alumbrar mis tinieblas, y en un momento encender mi lámpara. Aunque esté rodeado de tinieblas “tales que puedan palparse”, sin embargo Él puede disipar la oscuridad y en seguida esparcir luz alrededor de mí.

La misericordia es que si Él alumbra la lámpara nadie la podrá apagar, ni se apagará por falta de aceite, ni se consumirá con el transcurso del tiempo. Las luces que el Señor encendió en el principio brillan todavía. Las lámparas del Señor tal vez necesiten ser arregladas, pero Él no las apaga.

Entonces cante yo en la oscuridad como el ruiseñor. La expectación me proveerá de música y la esperanza elevará el cántico. Pronto me regocijaré en la lámpara alumbrada por Dios. Ahora me siento pesado y triste. Tal vez es el tiempo, o debilidad corporal, o la tribulación de una prueba repentina; pero cualquiera que sea la causa de la oscuridad, es solamente Dios quien puede dar luz. Mis ojos solamente miran a Él. Pronto tendré la lámpara del Señor arrojando su luz alrededor de mí; y más allá en su tiempo propio y bueno, estaré donde no tienen necesidad de lámpara, ni de la luz del sol. ¡Aleluya!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

El lugar más importante en la tierra, con Robert Wolgemuth, día 3 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



SEPTIEMBRE 26

“He aquí un pueblo que habitará confiado, y no será contado entre las gentes”. Números 23:9.

¿Quién desearía habitar entre las naciones, y ser contado entre ellas? Aun la iglesia que profesa ser cristiana, es tal, que es muy difícil seguir al Señor enteramente dentro de sus límites. Hay tal mezcla y confusión en ella, que muchas veces uno suspira por una cabaña en algún vasto desierto.

Cierto es que el Señor desea que su pueblo siga un camino separado en cuanto al mundo, y salir de en medio de él determinada y distintamente. Somos separados por el decreto, la redención y la vocación divina, y nuestra experiencia íntima nos ha hecho muy diferentes de los hombres del mundo; y por lo tanto, nuestro lugar no es en su Feria de Vanidad, ni en su Ciudad de Destrucción, sino en el camino angosto donde todos los peregrinos verdaderos siguen a su Señor.

Esto debe hacer que no sólo nos resignemos a la indiferencia y a los desprecios de los hombres, sino que los aceptemos con gusto como parte de nuestra porción en el pacto. Nuestros nombres no están en el mismo libro, no somos de la misma simiente, no vamos al mismo sitio, ni estamos confiando en el mismo guía, por lo tanto está bien que no seamos de su número. Solamente que seamos hallados entre el número de los redimidos, y estamos contentos de ser extraños y solitarios hasta el fin.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 25 de septiembre de 2018

Renovando Tu Mente | La intromisión del pecado, R C SPROUL




El lugar más importante en la tierra, con Robert Wolgemuth, día 2 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



SEPTIEMBRE 25

“Si Jehová nos quisiera matar, no tomara de nuestras manos el holocausto y el presente, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas”. Jueces 13:23.

Esta es una clase de promesa deducida por la lógica. Es una deducción acertadamente sacada de datos probados. No era verosímil que el Señor revelase a Manoa y a su esposa que les nacería un hijo, y con todo tuviera en su corazón la idea de matarlos. La esposa razonó bien, y nosotros haremos bien si seguimos su manera de argumentar. El Padre ha aceptado el gran sacrificio del Calvario y se ha declarado satisfecho con él; ¿cómo es posible que ahora nos quiera matar? ¿por qué un sustituto si el pecador tiene aún que perecer? El sacrificio aceptado de Jesús pone fin al temor.

El Señor nos ha mostrado nuestra elección, nuestra adopción, nuestra unión con Cristo, nuestras bodas con el Bien Amado; ¿cómo puede ahora destruirnos? Las promesas están cargadas de bendiciones que requieren nuestra preservación a la vida eterna. No es posible que el Señor nos deseche, y al mismo tiempo cumpla su pacto. Lo pasado nos da seguridad y el futuro nos la vuelve a dar. No moriremos, sino que viviremos; porque hemos visto a Jesús, y en Él hemos visto al Padre por la iluminación del Espíritu Santo. A causa de esta vista vivificante tenemos que vivir eternamente.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 24 de septiembre de 2018

El lugar más importante en la tierra, con Robert Wolgemuth, día 1 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



SEPTIEMBRE 24

“Y será que toda alma viviente que nadare por donde quiera que entraren estos dos arroyos, vivirá”. Ezequiel 47:9.

Las aguas de vida en la visión del profeta descendían al Mar Muerto, y llevaban vida con ellas aun a aquel lago estancado. Donde va la gracia, allí la vida espiritual es la inmediata y eterna consecuencia. La gracia procede conforme a la voluntad de Dios, así como un río en todos sus rodeos sigue su propia y buena voluntad; y donde quiera que entra, no espera para que la vida venga a él, sino que crea la vida por su propia corriente vivificante. ¡Oh, que se derrame por nuestras calles e inunde nuestros distritos pobres! ¡Oh, que entre ahora en mi casa y suba hasta anegar todas las habitaciones! Señor, que el agua de vida alcance en su corriente a mi familia y a mis amigos, y que no pase dejándome a a un lado. Espero que ha he bebido de ella; pero deseo bañarme en ella, sí y nadar en ella. Oh, mi Salvador, necesito la vida en más abundancia. Ven a mí, te ruego, hasta que cada parte de mi naturaleza sea vivamente enérgica e intensamente activa. Dios viviente, te ruego que me llenes de tu propia vida.

Soy una rama pobre y seca; ven y vivifícame, para que, como la vara de Aarón, brote, eche flores y lleve fruto a tu gloria. Vivifícame, por el amor de mi Señor Jesús. Amén.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 23 de septiembre de 2018

PERO SI NO -caminando al sufrimiento con fe- Greg Morse



SEPTIEMBRE 23

“Porque he aquí yo mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre las gentes, como se zarandea el grano en un harnero y no cae un granito en la tierra”. Amós 9:9.

Aún sigue el trabajo de zarandear. Donde quiera que vayamos, aún somos limpiados y cernidos. En todas las naciones el pueblo de Dios es probado “como se zarandea el grano en un harnero”. Algunas veces el diablo tiene el harnero, y nos zarandea muy de prisa, con el vivo deseo de hallarse libre de nosotros para siempre. La incredulidad no es lenta para agitar nuestro corazón y entendimiento con sus temores inquietos. El mundo echa una mano deseosa del mismo trabajo y nos agita a la derecha y a la izquierda con gran vigor. Y lo peor de todo, la iglesia, apóstata en gran parte como es, se presenta para dar una fuerza más furiosa al trabajo de zarandear.

¡Bien! ¡Bien! Que siga. Así la paja es separada del trigo. Así el trigo es limpiado del polvo y de la paja. ¡Y cuán grande es la misericordia que nos es prometida en el versículo: “No cae un granito en la tierra”! Todo lo que es bueno, verdadero y bondadoso, será preservado. Ni uno de los creyentes más pequeños será perdido, ni ningún creyente, perderá cualquiera cosa que se pueda llamar una pérdida. Seremos tan guardados en el zarandeo que será una verdadera ganancia para nosotros por Cristo Jesús.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 22 de septiembre de 2018

SEPTIEMBRE 22

“Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos, por el cual no andará galera, ni por él pasará grande navío”. Isaías 33:21.

El Señor nos será el mayor bien sin ninguna de las desventajas que necesariamente parecen acompañar las mejores cosas terrestres. Si una ciudad es favorecida con ríos anchos, está expuesta a ser atacada por galeras y otros buques de guerra. Pero cuando el Señor manifiesta la abundancia de su bondad bajo esta figura, Él se toma el cuidado de excluir expresamente el temor que la metáfora pudiera sugerir. ¡Bendito sea su amor perfecto!

Señor, si Tú me mandas riquezas como ríos grandes, no permitas que la galera suba en forma de amor al mundo o de orgullo. Si Tú me concedes salud en abundancia y un genio alegre, no permitas que el “gallardo navío” del reposo carnal suba por el río caudaloso. Si tengo buen éxito en el servicio santo, tan ancho como el Rhin alemán, que nunca halle la galera de la vanidad y de la confianza en mí mismo, flotando sobre las olas de mi utilidad. Si fuese yo tan sumamente feliz que gozase de la luz de tu rostro año tras año, que nunca desprecie a tus santos débiles, ni permita que la vana idea de mi propia perfección suba por los ríos anchos de mi completa seguridad. Señor dame esa bendición que enriquece, y no añade tristeza, ni ayuda al pecado.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Caminando en la verdad - Nancy DeMoss de Wolgemuth



SEPTIEMBRE 21

“Sabiendo que la tribulación produce paciencia”. Romanos 5:3.

Esta es una promesa en esencia si no en forma. La paciencia nos es necesaria, y aquí vemos la manera de alcanzarla. Solamente por el sufrimiento aprendemos a sufrir, así como nadando se aprende a nadar. No podíamos aprender este arte en tierra firme, ni aprender la paciencia sin la tribulación. ¿No vale la pena sufrir la tribulación para ganar esa hermosa serenidad de ánimo que tranquilamente se somete a toda la voluntad de Dios?

Sin embargo, nuestro versículo demuestra una verdad singular, que no es según la naturaleza, sino sobrenatural. La tribulación en sí produce petulancia, incredulidad y rebelión. Es solamente por la alquimia sagrada de la gracia por la que se produce en nosotros la paciencia. No trillamos el trigo para asentar el polvo; pero en la era de Dios el trillo de la tribulación así lo hace. No lanzamos a un hombre de uno y de otro lado para hacerle descansar, sin embargo, el Señor obra así con sus hijos. En verdad esto no es el modo de obrar de los hombres, pero redunda grandemente en gloria de nuestro todo sabio Dios.

¡Oh si tuviese gracia para que mis tribulaciones me bendijesen! ¿Por qué quisiera yo detener su operación benigna? Señor, te pido que quites mi aflicción, pero te ruego diez veces más que quites mi impaciencia. Precioso Señor Jesús, graba con tu cruz la imagen de tu paciencia en mi corazón.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Mentiras que las mujeres creen acerca de las circunstancias - Nancy DeMoss de Wolgemuth



SEPTIEMBRE 20

“Tu pueblo serálo de buena voluntad en el día de tu poder”. Salmo 110:3.


¡Bendito sea el Dios de la gracia que así es! Tiene un pueblo al cual escogió en otro tiempo para ser su especial porción. Estos por naturaleza tienen una voluntad tan rebelde como los demás de los hijos incorregibles de Adán; pero cuando llega el día de su poder y la gracia despliega su omnipotencia, tienen buena voluntad para arrepentirse y creer en Jesús. Ninguno se salva de mala voluntad; la voluntad cede dulcemente por sí misma. ¡Qué poder tan maravilloso es este, que nunca obra en contra de la voluntad y sin embargo la gobierna! Dios no rompe la cerradura, sino que la abre con una llave maestra que sólo Él puede manejar.

Ahora estamos prontos a ser, hacer, o sufrir lo que el Señor quiera. Si en cualquier momento nos rebelamos, no tiene Él más que venir con poder, y enseguida corremos por el camino de sus mandamientos con todo nuestro corazón. ¡Que este sea un día de poder conmigo en cuanto a algún esfuerzo que haga para la gloria de Dios y el bien de mis semejantes! Señor, tengo voluntad; ¿no puedo esperar que este sea un día de tu poder? Estoy del todo a tu disposición; deseoso, sí, ansioso, de que te sirvas de mí para tus intereses santos. ¡Oh, Señor! Que no tenga yo que clamar: “tengo el querer, mas el efectuar el bien no lo alcanzo”; dame el poder como me das la voluntad.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Mentiras que las mujeres creen acerca de ellas mismas - Nancy DeMoss de Wolgemuth



SEPTIEMBRE 19

“Jehová en medio de ti, poderoso, Él salvará; gozaráse sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cantar”. Sofonías 3:17.

¡Qué palabra es esta! ¡Jehová Dios en medio de su pueblo en toda la majestad de su poder! Su presencia es suficiente para inspirarnos paz y esperanza. Tesoros de poder infinito están guardados en nuestro Jehová, y Él mora en su iglesia, por lo tanto su pueblo puede prorrumpir en gritos de alegría.

No sólo tenemos su presencia, sino que Él está ocupado en su trabajo excelente de salvación: “Él salvará”. Siempre está salvando; de esto toma su nombre Jesús. No temamos ningún peligro, porque es poderoso para salvar.

Y esto no es todo. Él siempre permanece el mismo; Él ama, Él calla de amor, Él no cesará de amar. Su amor le da gozo. Aun encuentra un tema para una canción en su amada. Esto es sumamente maravilloso. Cuando Dios acabó la creación, no cantó, sino solamente dijo “que todo era bueno”; pero cuando vino a la redención, entonces la Santa Trinidad sintió un gozo que tenía que ser expresado en canción. ¡Piensa en esto y asómbrate! Jehová Jesús canta una canción de boda sobre su esposa elegida. Ella es para Él su amor, su gozo, su descanso, su canción. Oh, Señor Jesús, por tu amor inmenso, enséñanos a amarte, a regocijarnos en ti y a cantarte nuestro salmo de vida.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.