Versículo para hoy:

domingo, 12 de agosto de 2018

AGOSTO 12

“Porque Tú eres mi lámpara, oh Jehová: Jehová da luz a mis tinieblas”. 2 Samuel 22:29.

¿Estoy en la luz? Entonces Tú, oh Señor, eres mi lámpara. Si te quitaran a Ti, mi gozo se iría; pero mientras Tú estés conmigo, puedo pasarme sin las antorchas de este siglo, y las luces del auxilio humano. ¡Qué claridad arroja la presencia de Dios sobre todas las cosas! Hemos oído hablar de un faro que podía ser visto a una distancia de veinte millas, pero nuestro Jehová no sólo es un Dios que está cerca, sino que se le ve de lejos, aun en el país del enemigo. Oh, Señor, estoy tan gozoso como un ángel cuando tu amor llena mi corazón. Tú eres todo mi deseo.

¿Estoy en las tinieblas? Entonces Tú, oh Señor, me darás luz. Antes de mucho las cosas cambiarán. Los asuntos pueden llegar a ser más y más tristes, una nube puede amontonarse sobre otra nube; pero aunque llegue a ser tan oscuro que no pueda ver mi propia mano, todavía podré ver la mano del Señor. Cuando no puedo hallar luz en mí mismo, o entre mis amigos, o en el mundo entero, el Señor que dijo “sea la luz”, y la luz fue, puede decir lo mismo otra vez. Con su palabra aun me dará luz. No moriré, sino que viviré. Ya viene el alba. Este dulce versículo resplandece como una estrella de la mañana. Daré palmadas de gozo antes de que hayan pasado muchas horas.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 11 de agosto de 2018

AGOSTO 11

“En Dios solamente está acallada mi alma; de Él viene mi salud”. Salmo 62:1.

¡Bendita posición! Esperar verdaderamente y solamente en el Señor. Que sea este nuestro estado en todo este día y cada día. Esperar su tiempo, esperar en su servicio, esperar en gozosa expectación, esperar en oración y contentos. Cuando el alma así espera, es la mejor y la más verdadera posición de la criatura delante del Creador, del siervo delante de su Maestro y de un hijo delante de su Padre. No nos permitimos dictar a Dios, ni quejarnos a Él; no nos permitimos la petulancia, ni la desconfianza. Al mismo tiempo, ni tenemos por costumbre el correr delante de la nube, ni buscamos ayuda de otros: ni una cosa ni otra sería esperar en Dios. Dios y sólo Dios es la expectación de nuestras almas.

¡Bendita certeza! De Él viene salud; está de camino. Vendrá de Él, y de ningún otro. Él tendrá toda la gloria de ella, porque Él solo puede y quiere traerla. Y ciertamente Él la traerá en su propio tiempo y manera. Él salvará de la duda, del sufrimiento, de la calumnia y del apuro. Aunque aún no vemos señales de esto, estamos contentos con esperar la voluntad del Señor, porque no tenemos duda de su amor y su fidelidad. Él hará una obra cierta antes de mucho y le alabaremos ahora por la misericordia futura.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 10 de agosto de 2018

El Padre Nuestro, día 33 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



AGOSTO 10

“Jehová empobrece, y Él enriquece; abate, y ensalza”. 1 Samuel 2:7.

Todos los cambios en mi vida vienen de Aquel que nunca cambia. Si me hubiere enriquecido, hubiese visto la mano del Señor en ello, y le alabaría; que igualmente vea su mano si vengo a ser pobre, y que le alabe con igual ardor. Cuando bajamos en el mundo, es del Señor, y así podemos aceptarlo con paciencia; cuando subimos en el mundo, es del Señor, y podemos aceptarlo con gratitud. En todo caso, el Señor lo ha hecho, y está bien.

Parece ser la voluntad del Señor abatir a los que piensa ensalzar, y desnudar a los que piensa vestir. Si este es su camino, es el más sabio y el mejor. Si ahora estoy sufriendo la humillación bien puedo regocijarme, porque en ella puedo ver el prefacio al ensalzamiento. Cuanto más somos humillados por la gracia, más seremos ensalzados en la gloria. El empobrecimiento que ha de conducir a nuestro enriquecimiento merece ser bienvenido.

¡Oh, Señor! Tú me has abatido últimamente y me has hecho sentir mi insignificancia y pecado. Esta no es una experiencia agradable, pero te pido que la hagas provechosa para mí. ¡Oh, que Tú me hagas apto para llevar un peso más grande de delicia y de utilidad; y cuando esté preparado para ello, entonces concédemelo por amor de Cristo! Amén.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 9 de agosto de 2018

El Padre Nuestro, día 32 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



AGOSTO 9

“Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará; y todo aquel que lleva fruto, le limpiará, para que lleve más fruto”. Juan 15:2.

Esta es una preciosa promesa al que vive para llevar fruto.

Al principio parece que tiene un aspecto severo. ¿Ha de ser limpiado el pámpano que lleva fruto? ¿Ha de cortar el cuchillo aun lo mejor y lo más útil? No hay duda de que es así, porque mucha de la obra purificadora de nuestro Señor es hecha por medio de aflicciones de una clase o de otra. No son los malos, sino los buenos, los que tienen la promesa de tribulación en esta vida. Pero el fin compensa sobradamente lo penoso de los medios. Si podemos llevar mucho fruto para nuestro Señor, no nos importará la poda y la pérdida de hojas.

Sin embargo, algunas veces la limpieza es hecha por la Palabra sin necesidad de la aflicción, y esto quita lo que parecía duro en la promesa. Por medio de la Palabra seremos hechos más benignos y más útiles. El Señor, que ha hecho que llevemos fruto hasta cierto punto, obrará en nosotros hasta que llegamos a un grado más alto de fertilidad. ¿No es esto un gran gozo? En verdad, hay más consuelo en la promesa de que hemos de llevar fruto, que si se nos hubieran asegurado riquezas, o salud, u honores.

¡Señor Jesús, cumple prontamente la palabra benigna que me has dado, y haz que abunde yo en fruto para tu gloria!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 8 de agosto de 2018

El Padre Nuestro, día 31 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



AGOSTO 8

“El Señor Jehová me ayudará”. Isaías 50:7.

Estas son en profecía las palabras del Mesías en el día de su obediencia hasta la muerte, cuando dio su cuerpo a los heridores y sus mejillas a los que le mesaban el cabello. Estaba seguro del sostén divino y confiaba en Jehová.

¡Oh, alma mía, tus tristezas son como el orín del peso comparadas con las de tu Señor! ¿No puedes creer que el Señor tu Dios te ayudará? El Señor estaba en una posición especial; porque como el representante de hombres pecadores, su sustituto y sacrificio, era necesario que el Padre lo dejara, y le hiciera sentir el abandono de alma. Tal necesidad no es impuesta a ti; tú no estás obligado a clamar: “¿Por qué me has desamparado?” Y si aun en tal caso confió tu Salvador en Dios, ¿no puedes confiar tú? Él murió por ti y así hizo imposible que fueses dejado solo; por lo tanto, aliéntate.

En los trabajos o en las pruebas de este día, di: “El Señor Jehová me ayudará”. Sal fuera intrépidamente. Pon tu rostro como un pedernal y toma la resolución de que ninguna flaqueza ni vergüenza se allegarán a ti. Si Dios ayuda, ¿quién puede impedir? Si estás seguro de la ayuda del Omnipotente, ¿qué puede ser demasiado pesado para ti? Empieza el día gozosamente, y que ninguna sombra de duda venga entre ti y la eterna claridad del sol.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 7 de agosto de 2018

El Padre Nuestro, día 30 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



AGOSTO 7

“Solamente te esfuerces, y seas muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó: no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendieres”. Josué 1:7.

Sí, el Señor estará con nosotros en nuestra guerra santa, pero Él demanda de nosotros que sigamos sus reglas exactamente. Nuestras victorias dependerán mucho en si nosotros le obedecemos con todo nuestro corazón, poniendo fuerza y valor en las acciones de nuestra fe. Si somos tibios de corazón, no podemos esperar más que media bendición.

Tenemos que obedecer al Señor con cuidado y meditación. La frase aquí usada es “cuidar de hacer”, y está llena de significación. Esto se refiere a toda parte de la voluntad divina; tenemos que obedecer con prontitud universal. Nuestra regla de conducta es “conforme a toda la ley”. No podemos elegir, sino que tenemos que tomar los mandamientos del Señor tal como vienen, uno y todos. En todo esto tenemos que seguir con exactitud y constancia. Nuestro camino tiene que ser sin rodeos, que no se tuerza a la diestra ni a la siniestra. No hemos de cometer el error de ser más severos que la ley, ni por liviandad volvernos a un camino más fácil y libre. Con una obediencia tal vendrá más prosperidad espiritual. ¡Oh, Señor, ayúdanos a ver si no será así! No experimentaremos tu promesa en vano.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 6 de agosto de 2018

Renovando Tu Mente - R.C. SPROUL




El Padre Nuestro, día 29 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



AGOSTO 6

“Mira, Jehová tu Dios ha dado delante de ti la tierra; sube y poséela, como Jehová el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes”. Deuteronomio 1:21.

Hay una herencia de gracia que debíamos ser bastante valientes para ganar como posesión nuestra. Todo lo que ha ganado un creyente es libre para otro. Podemos ser esforzados en la fe, fervientes en amor y abundantes en trabajos; no hay nada que lo impida; subamos y tomemos posesión. La más dulce experiencia y la gracia más radiante, son para nosotros tanto como para cualquiera de nuestros hermanos. Jehová nos las ha dado, nadie puede negar nuestro derecho; subamos y poseámoslas en su nombre.

El mundo está delante de nosotros para ser conquistado para el Señor Jesús. No tenemos que dejar ningún país, ni aun la parte más remota de él insumiso. Las calles pobres cerca de nuestra casa están delante de nosotros, no para frustrar nuestros esfuerzos, sino para ceder a ellos. Solamente tenemos que reunir nuestro valor para ir adelante y ganaremos casas oscuras y corazones duros para Jesús. No dejemos morir la gente que vive en una calle o callejón, porque no tenemos bastante fe en Jesús y en su evangelio para subir y poseer la tierra. No hay lugar tan sumido en la ignorancia, ni persona tan profana, que estén fuera del alcance del poder de la gracia. ¡Fuera cobardía! La fe marcha a la conquista.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 5 de agosto de 2018

AGOSTO 5

“La ley de su Dios está en su corazón; por tanto, sus pasos no vacilarán”. Salmo 37:31.

Poniendo la ley en el corazón, el hombre entero va bien. Allí es donde la ley debe estar; porque entonces se halla en el lugar señalado para ella, como las tablas de piedra en el arca. En la cabeza confunde, a la espalda pesa, en el corazón sostiene.

¡Qué palabra más excelente se usa aquí, “la ley de su Dios”! Cuando conocemos al Señor como nuestro Dios, su ley viene a ser libertad para nosotros. Dios con nosotros en el pacto, nos hace prontos para obedecer su voluntad y andar en sus mandamientos. ¿Es este el precepto de mi Padre? Entonces me deleitaré en él.

Aquí se nos garantiza que el hombre de corazón obediente será sostenido en cada paso que tome. Él hará lo que es recto, y por lo tanto hará lo que es prudente. La acción santa es siempre la más prudente, aunque tal vez por el momento no lo parezca. Vamos andando por el gran camino real de la providencia y gracia de Dios cuando nos mantenemos en el camino de su ley. La Palabra de Dios nunca ha engañado a un alma; sus claros consejos a que andemos humildemente, justamente y con amor, y en el temor del Señor, son tanto palabras de sabiduría para hacer que nuestro camino prospere, como reglas de santidad para guardar nuestros vestidos limpios. Anda seguramente quien anda rectamente.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 4 de agosto de 2018

AGOSTO 4

“Jehová te bendiga y te guarde”. Números 6:24.

Esta primera parte de la bendición del sumo sacerdote es esencialmente una promesa. Esa bendición que nuestro gran Sumo Sacerdote pronuncia sobre nosotros ciertamente vendrá, porque Él expresa el pensamiento de Dios.

¡Qué gozo es morar bajo la bendición divina! Esto da un buen gusto a todas las cosas. Si somos benditos, entonces todas nuestras posesiones y nuestros placeres son benditos; sí, nuestras pérdidas y penas, y aun nuestros contratiempos son benditos. La bendición de Dios es profunda, enfática y efectiva. La bendición de un hombre puede empezar y concluir con palabras; pero la bendición del Señor enriquece y santifica. Lo que más deseamos para nuestro amigo más querido, no es que tenga prosperidad, sino que el Señor le bendiga.

Es igualmente una cosa deleitosa ser guardados por Dios; guardados por Él, guardados cerca de Él, guardados en Él. Bien guardados están los que Dios guarda; son guardados del mal, son reservados para gozo infinito. La preservación divina acompaña a la bendición divina para establecerla y hacer que permanezca.

El autor de este pequeño libro desea que la rica bendición y la preservación segura aquí pronunciadas vengan sobre cada lector que en este momento esté mirando a estas líneas. Si el autor vive, sírvanse de este versículo como una oración a Dios a favor de su siervo.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

viernes, 3 de agosto de 2018

El Padre Nuestro, día 28 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



AGOSTO 3

“Mas el sacerdote, cuando comprare persona de su dinero, esta comerá de ella, y el nacido en su casa: estos comerán de su pan”. Levítico 22:11.

El extraño, el huésped y el jornalero no podían comer de las cosas sagradas. Aun es así en las cosas espirituales. Pero dos clases de personas podían entrar libremente a la mesa sagrada; los que fueron comprados con el dinero del sacerdote, y los que nacieron en la casa del sacerdote. Comprados y nacidos, estas eran las dos pruebas indisputables de que tenían derecho a las cosas santas.

Comprados. Nuestro gran Sumo Sacerdote ha comprado con precio a todos los que han puesto su confianza en Él. Son su propiedad absoluta, del todo del Señor. No por lo que son en sí mismos, sino por amor de su poseedor, son admitidos a los mismos privilegios de que Él mismo goza, y “estos comerán de su pan”. Él tiene una comida que comer que los hombres mundanos no saben. “Porque sois de Cristo”, por eso tendréis parte con vuestro Señor.

Nacidos. Este es igualmente el camino seguro del privilegio; si hemos nacido en la casa del sacerdote, tomamos nuestro lugar con el resto de la familia. La regeneración nos hace coherederos, y del mismo cuerpo, y, por lo tanto, la paz, el gozo y la gloria que el Padre ha dado a Cristo, Cristo nos lo ha dado a nosotros. La redención y la regeneración nos han dado un doble derecho divino a esta promesa.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

jueves, 2 de agosto de 2018

El Padre Nuestro, día 27 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



AGOSTO 2

“Ahora, pues, ve, que yo seré en tu boca y te enseñaré lo que hayas de hablar”. Éxodo 4:12.

Muchos verdaderos siervos del Señor son tardos de palabra y cuando son llamados a defender a su Señor están en una grande confusión por miedo de perjudicar una buena causa con su mala defensa. En tal caso, es bueno acordarse de que el Señor formó la lengua que es tardía, y que tengamos cuidado de no culpar por ello a nuestro Hacedor. Puede ser que una lengua tardía no sea un mal tan grande como una ligera y que un corto número de palabras traigan más bendición que una superabundancia de verbosidad. También es del todo cierto que el verdadero poder de la salvación no está en la retórica humana, con sus expresiones figuradas y sus frases escogidas y sus elocuentes párrafos. La falta de facilidad de palabra no es una falta tan grande como parece.

Si Dios está con nuestra boca y con nuestra mente, tendremos algo mejor que el metal que resuena de la elocuencia o el címbalo que retiñe del lenguaje insinuante. La enseñanza de Dios es sabiduría; su presencia es poder. Faraón tuvo más razón en temer a Moisés que era tartamudo que al mejor orador de Egipto; porque lo que decía tenía poder; sus palabras traían plagas y muerte. Si el Señor está con nosotros en nuestra debilidad natural, seremos ceñidos con poder sobrenatural. Por lo tanto, hablemos intrépidamente por Jesús, como debemos hablar.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Solo toma el siguiente paso - Vaneetha Rendall Risner



El Padre Nuestro, día 26 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



AGOSTO 1

“Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu simiente después de ti en sus generaciones, por alianza perpetua, para serte a ti por Dios, y a tu simiente después de ti”. Génesis 17:7.

¡Oh, Señor! Tú has hecho un pacto conmigo, tu siervo, en Cristo Jesús mi Señor; y ahora te ruego que mis hijos sean incluidos en sus artículos benignos. Permíteme creer que esta promesa es hecha a mí lo mismo que a Abraham. Sé que mis hijos nacieron en pecado, y en maldad han sido formados, como los de otros hombres; así que no pido nada a causa de su nacimiento, porque bien sé que “lo que es nacido de carne, carne es”, y nada más. Señor, haz que nazcan bajo tu pacto de gracia por tu Espíritu Santo.

Oro por mis descendientes durante todas las generaciones. Sé Tú su Dios, como eres el mío. Mi mayor honra es que Tú me has permitido servirte; que mis descendientes te sirvan en los años venideros. ¡Oh Dios de Abraham, sé Tú el Dios de su Isaac! ¡Oh Dios de Ana, acepta su Samuel!

Señor, si Tú me has favorecido en mi familia, te pido que te acuerdes de otras familias de tu pueblo que quedan sin bendición. Sé Tú el Dios de todas las familias de Israel. Que ninguno de los que temen tu nombre pase por la tristeza de tener una familia impía y mala, por amor de tu Hijo Jesucristo. Amén.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

martes, 31 de julio de 2018

El Padre Nuestro, día 25 - Nancy DeMoss de Wolgemuth


JULIO 31

“E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás”. Salmo 50:15.

¡Esta sí que es una promesa! He aquí una ocasión urgente: “el día de la angustia”. En un día tal, es oscuro aun a mediodía, y cada hora parece ser más sombría que la anterior. Entonces viene esta promesa en ocasión oportuna; está escrita para el día nublado y oscuro.

He aquí un consejo condescendiente: “invócame”. No debiéramos necesitar esta exhortación: debiera ser nuestra costumbre todo el día y cada día. ¡Qué misericordia es tener libertad para invocar a Dios! ¡Qué sabiduría mostramos si hacemos buen uso de ella! ¡Cuán insensatos somos si corremos de una parte a otra buscando ayuda de los hombres! El Señor nos invita a presentar nuestro caso delante de Él, y seguramente no vacilaremos en hacerlo.

He aquí un incentivo que asegura: “te libraré”. Sea lo que fuere la angustia, el Señor no hace excepciones, sino que promete una liberación completa, cierta y gozosa. Él mismo efectuará nuestra liberación con su propia mano. Lo creemos, y el Señor honra nuestra fe.

He aquí un resultado final: “tú me honrarás”. ¡Ah! Eso sí que lo haremos abundantemente. Cuando nos haya librado, lo alabaremos altamente; y como es seguro que lo hará, comencemos a glorificarle ahora mismo.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

lunes, 30 de julio de 2018

Renovando Tu Mente | Depravación total: El pecado original




El Padre Nuestro, día 24 - Nancy DeMoss de Wolgemuth



JULIO 30

“Otra vez os veré y se gozará vuestro corazón”. Juan 16:22.

Ciertamente Él vendrá por segunda vez, y entonces cuando nos vea, y nosotros le veamos, habrá regocijo en verdad. ¡Oh que sea pronto ese regreso feliz!

Pero esta promesa se está cumpliendo cada día en otro sentido. Nuestro benigno Señor muchas veces dice “otra vez” en sus relaciones con nosotros. Nos dio el perdón y nos ve otra vez y repite la palabra de absolución, cuando nuevos pecados nos causan pena. Él nos ha revelado nuestra aceptación delante de Dios, y cuando nuestra fe en aquella bendición está algo turbada, Él viene una y otra vez y dice: “Paz sea a vosotros”; y nuestros corazones se regocijan.

Amados, todas las misericordias pasadas son indicios de misericordias futuras. Si Jesús ha estado con nosotros, nos verá otra vez. No consideres un favor pasado como una cosa muerta y enterrada, para lamentarla, sino como una simiente sembrada, que crecerá y levantará su cabeza del polvo, y clamará: “Otra vez os veré”. ¿Son los tiempos oscuros porque Jesús no está con nosotros como lo estaba antes? Cobremos ánimo; porque Él no estará fuera mucho tiempo. Sus pies son como los del gamo o del ciervo, y pronto le traerán a nosotros. Por lo tanto, empecemos a gozarnos, ya que Él nos dice aún ahora: “Otra vez os veré”.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

domingo, 29 de julio de 2018

JULIO 29

“Ha echado fuera tus enemigos”. Sofonías 3:15.

¡Eso sí que fue una cosa notable! Satán ha perdido su trono en nuestra naturaleza, tal como perdió su asiento en el cielo. Nuestro Señor Jesús ha destruido el poder reinante del enemigo sobre nosotros. Puede molestarnos, pero no nos puede reclamar como suyos. Nuestros espíritus ya no están atados; el Hijo nos ha libertado y somos verdaderamente libres. 

Todavía el archienemigo es el acusador de los hermanos; pero nuestro Señor le ha echado aun de esta posición. Nuestro abogado hace callar a nuestro acusador. El Señor reprende a nuestros enemigos, y aboga las causas de nuestra alma, para que no sufra ningún daño por las injurias del diablo.

Como un tentador, el espíritu malo aun nos acomete, y se introduce en nuestras mentes; pero de allí también está echado fuera, en cuanto a su preeminencia pasada. Se tuerce como una serpiente, pero no puede gobernar como un soberano. Introduce pensamientos blasfemos cuando tiene oportunidad; pero ¡qué alivio experimentamos cuando se le manda callar y tiene que retirarse como un perro azotado! Señor, haz esto para cualquiera que en este tiempo esté molesto y cansado de sus ladridos. Echa fuera su enemigo y sé Tú glorioso en sus ojos. Tú lo has echado abajo, Señor, échalo fuera. ¡Oh, que lo destierres del mundo!

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.

sábado, 28 de julio de 2018

JULIO 28

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os ensalce cuando fuere tiempo”. 1 Pedro 5:6.

Esto equivale a una promesa; si nos humillamos, el Señor nos levantará. La humildad conduce a la honra; la sumisión es el camino al ensalzamiento. La misma mano de Dios que nos está oprimiendo, espera para levantarnos cuando estemos preparados para la bendición. Nos humillamos para vencer. Muchos lisonjean a los hombres, pero sin embargo no obtienen el amparo que desean; pero el que se humilla bajo la poderosa mano de Dios no dejará de ser enriquecido, levantado, sostenido y consolado por Él, que es siempre benigno. Jehová tiene por costumbre abatir a los orgullosos y levantar a los humildes.

Sin embargo, hay un tiempo cuando el Señor obra. Debíamos humillarnos ahora, aun en este mismo momento; y somos obligados a seguir haciéndolo, ponga el Señor su mano en aflicción sobre nosotros o no. Cuando el Señor hiere, es nuestro deber especial aceptar el castigo con profunda sumisión. Pero en cuanto a nuestro ensalzamiento por el Señor, eso solamente puede venir “cuando fuere tiempo”, y Dios es el mejor juez de ese día y hora. ¿Estamos llorando impacientemente por la bendición? ¿Desearíamos la honra antes de tiempo? ¿Qué es lo que buscamos? Seguramente no somos humildes en verdad, porque si lo fuéramos esperaríamos con tranquila sumisión. Que así lo hagamos.

FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe – Charles H. Spurgeon.