Versículo para hoy:
jueves, 22 de marzo de 2018
MARZO 22
“Y da gracia a los humildes”. Santiago 4:6.
Los corazones humildes
buscan la gracia y por tanto la alcanzan. Los corazones humildes se someten a
las influencias dulces de la gracia, y así les es dada más y más liberalmente.
Los corazones humildes habitan en los valles donde los arroyos de la gracia corren;
por lo tanto beben de ellos. Los
corazones humildes agradecen la gracia, y dan al Señor la gloria de ella, y por
esto es compatible con la honra de Dios darles gracia.
Ven,
querido lector, toma un lugar humilde. Sé pequeño en tu propia estima, para que
el Señor pueda hacer mucho de ti. Tal vez suspiras: “Temo que no soy humilde”. Este
puede ser el lenguaje de la verdadera humildad. Algunos están orgullosos de su
humildad, lo que es una de las peores clases de orgullo. Somos necesitados,
inútiles, indignos, criaturas que merecen el infierno, y si no somos humildes,
debiéramos serlo.
Humillémonos
a causa de nuestros pecados contra la humildad, y entonces el Señor nos hará
gozar de su favor. Es la gracia la que nos hace humildes y la que halla en esta
humildad una oportunidad para derramar más gracia. Humillémonos para que
podamos subir. Seamos pobres en espíritu para que Dios nos enriquezca. Seamos
humildes, para que no necesitemos ser humillados, sino que podamos ser
ensalzados por la gracia de Dios.
miércoles, 21 de marzo de 2018
MARZO 21
“Entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará”.
Proverbios 3:23.
Es decir, que si seguimos
los caminos de la sabiduría y la santidad seremos protegidos en ellos. El que
viaja a la luz del día por el camino real está bajo la protección del rey.
Hay un camino para cada
hombre, a saber: su propia vocación en la vida y si allí andamos piadosamente
en el temor de Dios, Él nos defenderá del mal. Tal vez no viajaremos
lujosamente, pero andaremos confiados. Tal vez no correremos como jóvenes, pero
podremos andar como hombres buenos.
Nuestro mayor peligro
consiste en nosotros mismos: nuestro débil pie está muy tristemente propenso a
tropezar. Pidamos más fuerza moral para que nuestra tendencia a resbalar sea
vencida. Algunos tropiezan porque no ven la piedra en el camino; la gracia
divina nos hace ver el pecado, y así evitarlo. Invoquemos esta promesa y
confiemos en Aquel que sostiene a sus escogidos.
¡Ay! Nuestro mayor
peligro es nuestra propia negligencia; pero en contra de ella el Señor Jesús
nos ha avisado diciendo: “Velad y orad”.
¡Oh que tuviésemos gracia
para andar en este día sin tropezar una sola vez! No es suficiente que no
caigamos del todo; nuestro clamor debiera ser que no demos ni aun un pequeño
tropiezo con nuestros pies, sino que al fin podamos adorar “a Aquel que es
poderoso para guardarnos sin caída”.
martes, 20 de marzo de 2018
MARZO 20
“Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios
la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?” Mateo 6:30.
La ropa es cara, y los
creyentes pobres tal vez se pregunten con ansiedad de dónde ha de venir su
próximo traje. Las suelas están gastadas; ¿de dónde sacaremos zapatos nuevos?
Mirad cómo nuestro Señor ha provisto con solicitud para esta ansiedad. Nuestro
Padre celestial viste la hierba del campo con un esplendor tal como aun Salomón
no pudo igualar; ¿no vestirá a sus propios hijos? Estamos ciertos que sí. Tal
vez habrá muchos remiendos y zurcidos, pero ropa tendremos.
Un siervo del Señor que
era pobre, halló que su ropa estaba tan raída y pasada que casi se caía a
pedazos; pero como él era un siervo del Señor, esperaba que su Maestro le
proveería de su librea. Sucedió que el que estas líneas escribe, visitando a un
amigo, fue invitado a predicar en el púlpito de aquel hombre bueno, y le vino
el pensamiento de hacer una colecta para él, y así tuvo su librea. En muchos otros casos hemos visto que los que
sirven al Señor encuentran que Él se cuida de que tengan ropa. El que hizo que
el hombre cuando pecó necesitara ropa, también le proveyó de ella en su
misericordia; y la que el Señor dio a nuestros primeros padres fue mucho mejor
que la que ellos hicieron para sí mismos.
FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe –
Charles H. Spurgeon.lunes, 19 de marzo de 2018
MARZO 19
“Gracia y gloria dará Jehová”. Salmos 84:11.
La gracia es lo que ahora
mismo necesitamos, y se puede obtener gratuitamente. ¿Qué puede ser más libre
que un don? Hoy recibiremos gracia que sustenta, corrobora, santifica y sacia.
Él ha dado gracia diaria hasta ahora, y en cuanto a lo futuro, esa gracia aún
es suficiente. Si tenemos poca gracia la falta tiene que estar en nosotros;
porque el Señor no es tacaño ni es tardo para dar en abundancia. Podemos pedir
tanto como queremos y nunca temer una negativa. Él da abundantemente y no
zahiere.
Tal vez el Señor no dará
oro, pero dará gracia; tal vez no dará ganancia, pero dará gracia. Ciertamente
nos mandará prueba, pero dará gracia en proporción a ella. Tal vez seremos
llamados a trabajar y a sufrir, pero con el llamamiento vendrá toda la gracia
necesaria.
¡Y qué “y” es este del
versículo: “y gloria”! Aún no necesitamos la gloria, y aún no somos aptos para
ella; pero la tendremos en debido orden. Después que hayamos comido el pan de
la gracia, beberemos el vino de la gloria. Tenemos que pasar por el lugar santo,
que es la gracia, hasta el lugar santísimo, que es la gloria. Estas palabras “y
gloria”, son bastantes para hacer a un hombre saltar de alegría. ¡Un poco de
tiempo, un poco de tiempo, y entonces la gloria para siempre!
FUENTE: Libro de Cheques del Banco de la Fe –
Charles H. Spurgeon.domingo, 18 de marzo de 2018
MARZO 18
“La oración de los rectos es su gozo”. Proverbios 15:8.
Esto es tanto como una
promesa, porque declara una verdad presente, que será la misma durante toda la
eternidad. Dios toma contentamiento en las oraciones de hombres rectos; aun las
llama su gozo. Nuestro primer interés es el de ser rectos. Sin inclinarte a un
lado ni a otro, mantente recto; no torcido con astucia, ni postrado por ceder
al mal; sé recto en integridad y sinceridad estrictas. Si empezamos a engañar y
arreglar, seremos dejados a nuestros arreglos. Si probamos caminos torcidos,
encontraremos que no podremos orar, y si fingimos hacerlo, encontraremos que
nuestras oraciones son excluidas del cielo.
¿Estamos obrando
rectamente y así siguiendo la voluntad revelada del Señor? Entonces oremos
mucho y oremos en fe. Si nuestra oración es el gozo de Dios, no le escatimemos
lo que le da placer. Él no mira la gramática, ni la metafísica, ni la retórica
de ella; en estas cosas los hombres podían despreciarla. Él, como un Padre,
toma contentamiento en los ceceos de sus propias criaturas, los balbuceos de
sus hijos e hijas recién nacidos. ¿No debíamos de gozar en la oración puesto
que el Señor se goza en ella? Vayamos con peticiones al trono. El Señor nos da
bastantes razones para la oración, y debiéramos darle gracias de que es así.
sábado, 17 de marzo de 2018
MARZO 17
“No temas delante de ellos, porque contigo soy para librarte, dice
Jehová”. Jeremías 1:8.
Cuando entra el temor y
nos hace vacilar estamos en peligro de caer en pecado. La presunción es muy de
temer, pero también lo es la cobardía. Atrévete a ser como Daniel. Nuestro gran
Capitán debe ser servido por soldados valientes.
¡Qué motivo tenemos aquí
para ser valientes! Dios está con los que están con Él. Dios nunca se ausentará
cuando viene la hora de la lucha. ¿Te amenazan? ¿Quién eres tú para que tengas
temor del hombre que es mortal? ¿Perderás tu empleo? Tu Dios a quien sirves
hallará pan y agua para sus siervos. ¿No puedes confiar en Él? ¿Te ponen en
ridículo? ¿Te quebrantará esto los huesos o el corazón? Súfrelo por amor de
Cristo, y aún regocíjate por esta causa.
Dios está con los
verdaderos, los justos y los santos, para librarles; y te librará. Acuérdate de
cómo Daniel salió del foso de los leones, y los tres jóvenes santos del horno
de fuego. Tu caso no es tan desesperado como el de ellos; pero aunque lo fuese,
el Señor te sostendría a través de él, y te haría más que vencedor. Teme temer.
Ten miedo de ser medroso. Tu peor enemigo habita en tu propio seno. Arrodíllate
y clama por auxilio, y entonces levántate diciendo: “Confiaré y no temeré”.
viernes, 16 de marzo de 2018
MARZO 16
“Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced;
y el Dios de paz será con vosotros”. Filipenses 4:9.
Es bueno que se pueda
imitar minuciosamente a un hombre con provecho, como se podía haber imitado a
Pablo. ¡Oh que tuviésemos gracia para imitarlo en este día y todos los días!
Si nosotros, por la
gracia divina, ponemos en práctica la doctrina de Pablo, podemos reclamar la
promesa que ahora está abierta delante de nosotros; ¡y qué promesa es! Dios,
que ama la paz, hace la paz y respira la paz, estará con nosotros. “Paz a
vosotros”, es una bendición dulce; pero que el Dios de paz está con nosotros es
aún mucho más. Así tenemos la fuente además de las corrientes, el sol además de
sus rayos. Si el Dios de paz está con nosotros, gozaremos de la paz de Dios que
sobrepuja todo entendimiento, aunque las circunstancias exteriores amenacen
inquietarnos. Si los hombres riñen, nosotros ciertamente seremos pacificadores,
si el Autor de la paz está con nosotros.
Es en el camino de la
verdad donde se halla paz verdadera. Si abandonamos la fe, o dejamos el camino
de la justicia bajo la idea de extender la paz, estaremos grandemente
equivocados. Primeramente pura, después pacífica, es el orden de la sabiduría y
de la verdad. Mantengámonos en la senda trazada por Pablo, y el Dios de paz
será con nosotros como estuvo con el apóstol.
MARZO 15
“Por tanto, di: Así ha dicho el Señor Jehová: Aunque los he echado lejos
entre las gentes, y los he esparcido por las tierras, con todo eso les seré por
un pequeño santuario en las tierras adonde llegaren”. Ezequiel 11:16.
Aun cuando privados de los
medios públicos de gracia, no estamos alejados de ella. El Señor que pone a su
pueblo en sitios donde se sienten aislados, Él mismo estará con ellos, y Él les
dará todo lo que les hubiera dado en sus casas, y en el lugar de sus santas
convocaciones. ¡Recibid esta palabra para vosotros mismos, los que tenéis que
vagar!
Dios es un lugar de refugio
a su pueblo. En Él encuentran santuario, a cubierto de todo adversario. Él
también es su lugar de adoración. Él está con ellos como
estuvo con Jacob cuando durmió en pleno campo, y levantándose dijo:
“Ciertamente Jehová está en este lugar”. También les será un santuario de quietud,
como el Lugar Santísimo, que era la morada silenciosa del Eterno. Vivirán
reposados sin temor del mal.
Dios mismo, en Cristo
Jesús, es el santuario de misericordia. El arca del pacto es
el Señor Jesús, y la vara de Aarón, la urna que contenía el maná y las tablas
de la ley, todas están en Cristo nuestro santuario. En Dios encontramos el
templo de santidad y de comunión. ¿Qué más necesitamos? ¡Oh,
Señor, cumple esta promesa, y sé siempre para nosotros un pequeño santuario!
martes, 13 de marzo de 2018
MARZO 14
“Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros”.
Isaías 66:13.
¡El consuelo de una
madre! Ah, esto sí que es la ternura misma. ¡Cómo comprende la pena de su niño!
¡Cómo le estrecha a su seno y procura tomar toda su pena en su propio corazón!
Él le puede decir todo, y ella simpatizará como ningún otro. De todos los
consoladores, el niño prefiere a su madre, y aun hombres hechos lo han
experimentado también.
¿Y condesciende Jehová a
cuidar de su pueblo como una madre? Esto sí que es bondad. Podemos fácilmente
comprender cómo puede ser un padre; ¿pero será también como una madre para
nosotros? ¿No nos invita esto a una santa familiaridad, a la confianza sin
reserva, al descanso sagrado? Cuando Dios mismo viene a ser “el Consolador”,
ninguna prueba puede durar por mucho tiempo. Contémosle a Él nuestra pena, aun
cuando no hallemos otro lenguaje que sollozos y suspiros. Él no nos
menospreciará por nuestras lágrimas; nuestra madre no nos despreciaba. Él
considerará nuestra flaqueza como lo hacía ella, y Él quitará nuestras faltas,
pero de una manera más cierta y segura que podía haberlo hecho nuestra madre.
No procuraremos soportar nuestras penas solos; sería cruel para quien tan benigna
y cariñosamente quiere consolarnos. Empezamos el día con nuestro Dios amante, y
¿por qué no hemos de terminarlo en la misma compañía, ya que las madres no se
cansan de sus niños?
MARZO 13
“Y yo dije: ¡Ah! ¡Ah! ¡Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy
niño. Y díjome Jehová: No digas soy niño; porque a todo lo que te enviaré irás
tú y dirás todo lo que te mandare”. Jeremías 1:6-7.
Jeremías era joven y
sentía una cortedad natural cuando el Señor lo envió con una comisión grande;
pero el que lo mandó no quiso que dijera: “Soy niño”. Lo que él era en sí no
debía mencionarse, sino perderse en la consideración de que él era escogido
para hablar por Dios. No tenía que pensar ni inventar un mensaje, ni elegir los
oyentes; tenía que halar lo que Dios le mandara, y hablar donde Dios le
enviara, y esto lo haría con una fortaleza no suya.
¿No es este el mismo caso
de algún predicador, o maestro joven, que tal vez lea estas líneas? Dios sabe
cuán joven eres y cuán escaso es tu conocimiento y experiencia; pero si Él te
elige, no te toca a ti retroceder ante el llamamiento celestial. Dios se
glorificará en tu debilidad. Si fueras tan viejo como Matusalén, ¿de qué te
servirían tus años? Si fueras un sabio como Salomón, tal vez te extraviarías
como él.
Atente a tu mensaje, y
esto será tu sabiduría; sigue tus órdenes de marcha y ellas serán tu prudencia.
lunes, 12 de marzo de 2018
MARZO 12
“Y a Zabulón dijo: Alégrate, Zabulón, cuando salieres”. Deuteronomio 33:18.
Las bendiciones de las
tribus son nuestras; porque nosotros somos el Israel verdadero que servimos a
Dios en espíritu, no teniendo confianza en la carne. Zabulón tiene que
regocijarse porque Jehová bendecirá su salida; también vemos una promesa
escondida para nosotros en esta bendición. Cuando salimos buscaremos motivos de
gozo.
Salimos a viajar, y la
providencia de Dios es nuestro acompañamiento. Salimos a emigrar, y el Señor
está con nosotros en tierra y mar. Salimos como misioneros, y Jesús dice: “He
aquí yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo”. Salimos de día en día a
nuestro trabajo, y podemos hacerlo con placer, porque Dios estará con nosotros
desde la mañana hasta la noche.
Algunas veces un temor se
apodera de nosotros cuando salimos, porque no sabemos qué encontraremos; pero
esta bendición podrá servirnos muy bien como una palabra de aliento. Cuando
empaquetamos para viajar, pongamos este versículo en nuestro baúl; pongámoslo
en el corazón, y guardémoslo allí; sí, pongámoslo en la lengua para hacernos
cantar. Levemos el ancla con un cántico, o entremos en el coche con un salmo.
Pertenezcamos a la tribu gozosa, y que en cada movimiento nuestro alabemos al
Señor con corazones alegres.
domingo, 11 de marzo de 2018
MARZO 11
“Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y lanza;
porque de Jehová es la guerra, y él os entregará en nuestras manos”. 1 Samuel
17:47.
Sea cosa decidida que la
batalla es del Señor, y entonces podemos estar seguros de la victoria, y de una
victoria ganada de la manera que mejor despliegue el poder de Dios. El Señor es
demasiado olvidado por todos, sí, aun por las asambleas de Israel; y cuando hay
una oportunidad para hacer que vean los hombres que la Gran Causa Primera puede
llevar a cabo sus propósitos sin el poder del hombre, es una ocasión
inestimable que debiera ser bien empleada. Aun Israel mira demasiado a la
espada y la lanza. Es una cosa grande que David no tenga espada en su mano y
sin embargo sepa que su Dios derrotará a todo un ejército de extranjeros.
Si de veras estamos
contendiendo por la verdad y la justicia, no esperemos hasta que tengamos
talento, riqueza u otra forma de poder visible a nuestra disposición; con las
piedras que podamos hallar en el arroyo, y con nuestra propia honda
acostumbrada, corramos a encontrar el enemigo. Si fuera nuestra propia batalla,
tal vez no estaríamos confiados; pero si nos levantamos en favor de Jesús, y
peleamos con su poder solamente, ¿quién nos podrá resistir? Sin una sombra de
irresolución hagamos frente a los filisteos; porque el Señor de los ejércitos
está con nosotros, y ¿quién contra nosotros?
sábado, 10 de marzo de 2018
MARZO 10
“Yo la luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca
en tinieblas”. Juan 12:46.
Este mundo es tan oscuro
como la medianoche; Jesús ha venido para que tengamos luz por la fe, y que no
nos sentemos más en la oscuridad que cubre todo el resto de la humanidad.
Todo aquel es una palabra muy amplia; significa tú y yo. Si confiamos en Jesús no
permaneceremos más en la sombra oscura de la muerte, sino que entraremos en la
luz vivificadora de un día que nunca terminará. ¿Por qué no salimos ahora a la
luz?
Tal vez una nube se
suspenda algunas veces sobre nosotros, pero no permaneceremos en tinieblas si
creemos en Jesús. Él ha venido a darnos la luz del mediodía. ¿Vendrá Él en
vano? Si tenemos fe, tenemos el privilegio de la luz del sol; gocémosla. Jesús
nos ha venido a librar de la noche de la maldad natural, de la ignorancia, de
la duda, de la desesperación, del pecado y del espanto, y todos los creyentes
deben saber que como el sol se levanta y nunca deja de derramar su calor y luz,
así Él no viene en vano.
Desecha tu desaliento,
querido hermano. No permanezcas en la oscuridad, vive en la luz. En Jesús está
tu esperanza, tu gozo y tu cielo. Mira a Él, y a Él solo, y te gozarás como los
pájaros se gozan al salir el sol, y como los ángeles se gozan delante del
trono.
viernes, 9 de marzo de 2018
MARZO 9
“Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice traspasar, y rogad por
ella a Jehová; porque en su paz tendréis vuestra paz”. Jeremías 29:7.
El principio envuelto en
este versículo debe sugerirnos a todos los que somos extranjeros y forasteros
que pertenecemos al Señor, que procuremos la paz y la prosperidad del pueblo en
medio del cual vivimos. Especialmente debemos interceder constantemente por
nuestra nación y nuestra ciudad para que Dios la bendiga.
Oremos ansiosamente por
la merced grande de la paz, tanto en nuestra patria como en el extranjero. Si
la discordia trajera derramamiento de sangre en nuestras calles, o si la guerra
en el extranjero matara nuestros valientes soldados, todos tendríamos que
llorar la calamidad. Oremos, pues, por la paz y promovamos diligentemente
aquellos principios por los cuales las clases sociales de un país y las
diferentes razas en el mundo sean ligadas con lazos de amistad.
A nosotros mismos se nos
promete tranquilidad en relación con la paz de la nación, y este es un bien muy
deseable; porque así podemos educar nuestras familias en el temor del Señor, y
también predicar el evangelio sin estorbo o impedimento. Estemos hoy mucho en
oración por nuestra patria, confesando nuestros pecados nacionales y pidiendo
perdón y bendición para nuestro pueblo por amor de Jesús.
miércoles, 7 de marzo de 2018
MARZO 8
“Bendito tu canastillo y tus sobras”. Deuteronomio 28:5.
La obediencia trae una
bendición sobre todas las provisiones que son ganadas por nuestro trabajo. Lo
que entra y sale enseguida, como la fruta en el canastillo que es para uso
inmediato, será bendito; y lo que guardamos con nosotros para más largo tiempo,
recibirá igualmente una bendición. Tal vez lo nuestro es una porción de
cestilla. Tenemos un poco para el desayuno, y un bocado pequeño para la comida
en un canastillo cuando salimos a nuestro trabajo por la mañana. Esto está
bien, porque la bendición de Dios es prometida sobre el canastillo. Si vivimos
de mano a boca, recibiendo cada día la provisión del día, somos tan dichosos
como Israel; porque cuando el Señor mantuvo a su pueblo favorecido, solamente
les dio maná para un día a la vez. ¿Qué más necesitaron ellos? ¿Qué más
necesitamos nosotros?
¡Pero si tenemos sobras,
cómo necesitamos que el Señor las bendiga! Porque hay el cuidado de adquirir,
el cuidado de guardar, el cuidado de administrar y el cuidado de usar; y si el
Señor no las bendice, estos cuidados consumirán nuestros corazones hasta hacer
de nuestros bienes nuestros dioses, y nuestros cuidados vendrán a ser como
gangrena.
¡Oh Señor bendice
nuestros bienes! Ayúdanos a usarlos para tu gloria. Ayúdanos a guardar las
cosas mundanas en su propio lugar, y que nuestros ahorros nunca pongan en
peligro la salvación de nuestras almas.
MARZO 7
“Jehová suelta a los aprisionados”. Salmo 146:7.
Lo ha hecho. Acuérdate de
José, de Israel en Egipto, de Manasés, Jeremías, Pedro y muchos otros. Aún lo
puede hacer. Él quebranta cerrojos de bronce con una palabra, y rompe las
cadenas de hierro con una mirada. Lo está haciendo. En mil sitios salen los
afligidos a la luz y a la libertad. Jesús proclama todavía a los presos
abertura de la cárcel. En este momento se están abriendo puertas, y están
cayendo a tierra grillos de hierro.
Él se alegrará en
librarte, querido amigo, si en este momento estás gimiendo a causa de tristeza,
duda y temor. Será un gozo para Jesús darte la libertad. Le causará tanto
placer soltarte, como te dará placer a ti ser suelto. No, tú no tienes que
romper la cadena de hierro; el mismo Señor lo hará. Solamente confía en Él, y
Él será tu Libertador. Cree en Él, no obstante las murallas de piedra o las
esposas de hierro. Satán no te puede detener, el pecado no te puede encadenar,
aun la desesperación no te puede atar, si quieres creer ahora en el Señor
Jesús, en la liberalidad de su gracia y en la plenitud de su poder para salvar.
Desafía al enemigo y que
la palabra ahora delante de ti sea tu cántico de liberación: “Jehová suelta a
los aprisionados”.
martes, 6 de marzo de 2018
MARZO 6
“En ti el huérfano alcanzará misericordia”. Oseas 14:3.
Esta es una razón
excelente para que echemos fuera toda otra confianza y nos fiemos solamente en
el Señor. Cuando un niño queda sin su protector natural, nuestro Dios
interviene y se hace su guardián; de la misma manera, cuando un hombre ha
perdido todo objeto de dependencia, puede echarse sobre el Dios vivo y hallar
en Él todo lo que necesita. Los huérfanos son echados sobre la paternidad de
Dios, y Él provee por ellos. El escritor de estas páginas sabe lo que es
depender del brazo desnudo de Dios, y da su testimonio espontáneo de que
ninguna confianza está tan bien garantizada por la realidad ni tiene tanta
seguridad de ser recompensada en sus resultados, como la confianza en el
invisible pero eterno Dios vivo.
Algunos hijos que tienen
padres no están en mejor estado por ello, pero los huérfanos son ricos con
Dios. Es mejor tener a Dios y ningún otro amigo, que tener todos los
protectores del mundo y estar sin Dios. Ser desamparados de nuestros semejantes
es penoso, pero en tanto que el Señor permanece como la fuente de misericordia
para nosotros, no somos huérfanos realmente. Que los hijos huérfanos se sirvan
de la palabra de esta mañana y que todos los que han sido desamparados de
sostén visible hagan lo mismo. ¡Señor, que halle yo misericordia en Ti! Cuanto
más necesitado y desamparado estoy, más confiadamente apelo a tu corazón
amante.
lunes, 5 de marzo de 2018
MARZO 5
“Él bendecirá la morada de los justos”. Proverbios 3:33.
El justo teme al Señor, y
por lo tanto está bajo la divina protección que incluye hasta el techo que le
cubre a él y a su familia. Su casa es una morada de amor, una escuela de
instrucción santa y un lugar de luz divina. En ella hay un altar de familia
donde se rinde culto diariamente al nombre del Señor. Así el Señor bendice su
morada. Podrá ser una choza humilde, o una casa señorial; pero la bendición del
Señor viene a causa del carácter del habitante, y no a causa de la dimensión de
la morada.
Aquella casa es muy
bendita en la cual el amo y el ama son temerosos de Dios; pero un hijo o una
hija o aun un criado pueden traer una bendición sobre toda una casa. Muchas
veces el Señor guarda, prospera y provee por una familia por amor de una o dos
personas en ella, que son “justos” en su estima porque su gracia así los ha
hecho. Amados, tengamos a Jesús por nuestro huésped constante, así como las
hermanas de Betania le tuvieron, y entonces seremos benditos en verdad.
Procuremos ser justos en
todo: en nuestro comercio, en nuestro juicio de otros, en nuestra manera de
tratar a los vecinos y en nuestro propio carácter personal. Un Dios justo no
puede bendecir negocios injustos.
domingo, 4 de marzo de 2018
MARZO 4
“Yo honraré a los que me honran”. 1 Samuel 2:30.
¿Es la honra de Dios el
gran objeto de mi vida y la regla de mi conducta? Si así es, Él me honrará. Tal
vez por un espacio de tiempo no recibiré honra de los hombres, pero Dios mismo
me honrará de la manera más eficaz. Al fin se encontrará que la manera más
segura de alcanzar honra es consentir en ser avergonzado por causa de la
conciencia.
Elí no honró al Señor
gobernando bien su casa, y sus hijos no honraron al Señor con una conducta
digna de su ministerio sagrado, y por lo tanto, el Señor no les honró a ellos,
sino que quitó de su familia el sumo sacerdocio, e hizo que el joven Samuel
fuese gobernador en el país en vez de uno de su linaje. Si yo quiero que mi
familia sea engrandecida, tengo que honrar al Señor en todas las cosas. Tal vez
Dios permitirá que los impíos ganen honores mundanos; pero la dignidad que Él
mismo da, gloria, honra, e inmortalidad, Él la reserva para los que por
obediencia santa tienen cuidado de honrarle a Él.
¿Qué puedo yo hacer en
este día para honrar al Señor? Yo promoveré su gloria por mi testimonio de
palabra, por mi obediencia práctica. También le honraré con mi sustancia, y
ofreciéndole algún servicio especial. Debo sentarme y pensar cómo le puedo
honrar, ya que Él quiere honrarme.
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