Versículo para hoy:

viernes, 26 de agosto de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – AGOSTO 26

“Y luego toda la gente, viéndole, se espantó, y corriendo a él, le saludaron”. Marcos 9:15.

¡CUAN grande es la diferencia entre Moisés y Jesús! Cuando el profeta de Horeb estuvo cuarenta días en el monte, sufrió una especie de transfiguración, de suerte que su rostro resplandecía con gran brillantez y, como el pueblo no podía mirar su gloria, Moisés se ponía un velo sobre su rostro. No ocurrió así con nuestro Salvador. El se transfiguró con una gloria mayor que la de Moisés y, sin embargo, no está escrito que el pueblo se haya deslumbrado por el resplandor de su rostro, sino más bien dice que la gente se espantó y, corriendo, lo saludaron. La gloria de la ley repele, pero la maravillosa gloria de la cruz atrae. Aunque Jesús es santo y justo, sin embargo, junto a su pureza hay tanto de verdad y de gracia que los pecadores corren atónitos ante su bondad, fascinados por su amor. Ellos lo saludaron, se hicieron sus discípulos y lo aceptaron como Señor y Maestro. Lector, puede ser que precisamente ahora estés deslumbrado por la encandilante brillantez de la ley de Dios. Sientes sus demandas sobre tu conciencia, pero no puedes cumplirlas en tu vida. No quiero decir que halles falta en la ley; al contrario, ella reclama tu más profunda estima; sin embargo, de ninguna manera eres atraído a Dios por ella; más bien ella endurece tu corazón y te lleva al borde de la desesperación. ¡Ah!, pobre corazón, aparta tus ojos de Moisés, con todo su repelente esplendor, y mira a Jesús, que resplandece con glorias más suaves. Contempla sus sangrantes heridas y su cabeza coronada de espinas. El es el Hijo de Dios y, por eso, más grande que Moisés. El es el Señor de amor y, por eso, más tierno que el legislador. El soportó la ira de Dios y en su muerte reveló más de la justicia de Dios que el Sinaí con sus llamas de fuego. Pero esa justicia es ahora defendida, y de aquí en adelante será la guardiana de los creyentes en Jesús. Mira, pecador, al sangrante Salvador y, al sentir la atracción de su amor, arrójate en sus brazos y serás salvo.

Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 25 de agosto de 2016

HAMBRE POR DIOS: LOS MAYORES ADVERSARIOS DE DIOS SON SUS DONES - John Piper


          El más grande enemigo del hambre por Dios no es un veneno, sino algo apetitoso. No es el banquete de los inicuos que opacan nuestro apetito por el cielo, sino la infinidad de bocadillos en la mesa del mundo. No son los videos censurados, sino los triviales pedacitos escogidos de los mejores programas que cada noche tragamos. Para todo el mal que Satanás pueda hacer, cuando Dios describe lo que nos aparta de la mesa de banquete de su amor, es un lote de terreno, un yugo de buey, y una esposa (Lucas 14:18/20) El mayor adversario del amor a Dios no son sus enemigos, sino sus propios dones. Y los apetitos más mortales no son para envenenar el mal, sino para los simples placeres de la tierra. Porque cuando estos reemplazan un apetito por Dios mismo, la idolatría es difícilmente reconocible y casi incurable.
          Jesús dijo que hay quienes oyen la palabra de Dios, que despierta en sus corazones un deseo por Dios. Mas entonces, “yéndose, son ahogados por los afanes, las riquezas y los placeres de la vida.” En otra parte dijo: “las codicias de otras cosas entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.” (Marcos 4:19) “Los placeres de esta vida” y “la codicia de otras cosas” – que no son malas en sí. No son vicios. Son dones de Dios. Ellos son sus básicos carne y papas y café, jardinear, leer, decorar, viajar, invertir, mirar la TV, navegar por Internet, comprar, hacer ejercicio, colectar y hablar. Y todos ellos se pueden convertir en mortales sustitutos de Dios.

Fragmento del libro HAMBRE POR DIOS de John Piper.

Las relaciones nos enseñan de la sumisión a Dios - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – AGOSTO 25

“Si crees de todo corazón, bien puedes”. Hechos 8:37.

ESTAS palabras, devoto lector, pueden responder a tus dudas en cuanto al Bautismo y la Cena del Señor. Quizás digas: “Temo ser bautizado; es un acto muy solemne el declarar que muero con Cristo y soy sepultado con él. No me siento en libertad de acercarme a la mesa del Señor; temo comer y beber juicio para mí, no discerniendo el cuerpo del Señor”. ¡Ah!, pobre temeroso, Jesús te ha dado libertad; no temas. Si un extraño fuese a tu casa, quedaría en la puerta o esperaría en el hall; no se atrevería a entrar en tu sala de recepción sin ser invitado, pues no está en su casa. Pero, en cambio, tu hijo se siente muy libre en la casa. Y lo mismo acontece con el hijo de Dios. Un extraño no puede meterse donde puede hacerlo un hijo. Cuando el Espíritu Santo nos ha concedido experimentar el espíritu de adopción, no debemos temer ser bautizados y participar de la Cena del Señor. La misma regla se aplica a los privilegios íntimos del cristiano. Tú crees, pobre buscador, que no se te permite regocijarte con gozo inefable y glorificado, pero si se te deja trasponer la puerta de Cristo o sentarte a su mesa te sientes bien contento. ¡Ah!, pero tú no tendrás menos privilegios que los que tienen los más ilustres. Dios no hace diferencia en su amor para con los hijos. Un hijo es un hijo de él, y no hará de él un sirviente, sino hará que coma del becerro grueso y goce de la sinfonía y de las danzas como si nunca se hubiese extraviado. Cuando Jesús entra en el corazón, decreta una autorización general para que este se goce en el Señor. Ninguna cadena se usa en la corte del Rey Jesús. Nuestra admisión a la plenitud de los privilegios puede ser gradual, pero es segura. Quizás el lector esté diciendo: “Yo quisiera poder gozar de las promesas y andar libremente en los mandamientos de mi Señor”. “Si crees de todo corazón, bien puedes”. Desata las cadenas de tu cuello, oh hija cautiva, porque Jesús te hace libre.

Charles Haddon Spurgeon.

miércoles, 24 de agosto de 2016

¿Menosprecia la Biblia a las mujeres? - Nancy DeMoss de Wolgemuth

¿Menosprecia la Biblia a las mujeres?

Programas de la serie

Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Agosto 24, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

LECTURAS VESPERTINAS – AGOSTO 24

“Cuando rompiere un fuego y hallare espinas y fuere quemado montón o haz o campo, el que encendió el fuego pagará”. Éxodo 22:6.

PERO, ¿qué pago puede hacer el que esparce el fuego del error o las brasas de la concupiscencia y coloca las almas de los hombres sobre llamas con el fuego del infierno? El daño no se puede calcular y su resultado es irreparable. Aunque tal ofensor sea perdonado, ¡qué dolor experimentará al echar una mirada retrospectiva!, pues no podrá anular el mal que hizo. Un mal ejemplo puede encender una llama que, años de carácter enmendado, no pueden apagar. Quemar los alimentos del hombre es un gran mal, pero, ¡cuánto peor es destruir el alma! Nos puede ser útil averiguar hasta dónde hemos sido culpables en el pasado e inquirir para ver si, aun en el presente, no hay algún mal en nosotros que tienda a dañar las almas de nuestros familiares, amigos o vecinos. El fuego de la contienda es un mal terrible cuando se enciende en una Iglesia cristiana. Donde los convertidos se multiplican y Dios es glorificado, el celo y la envidia hacen su obra más perniciosa. Donde el rubio grano es almacenado para recompensar las fatigas del gran Booz, el fuego de la enemistad se introduce y no deja otra cosa que humo y negrura. ¡Ay de aquellos por medio de quienes viene el escándalo! Que nunca venga por causa nuestra, porque, aunque no podamos pagar el daño, seremos, sin duda, las principales víctimas, si somos los principales ofensores. Los que alimentan el fuego merecen justa censura, pero el que lo encendió es más culpable. La discordia, por lo regular, primero hace presa de las espinas, es decir, se propaga entre los hipócritas y malos creyentes en la Iglesia y, después, se difunde entre los rectos, llevada por los vientos del infierno y nadie sabe dónde termina. ¡Oh tú, Señor y dador de la paz, haznos pacificadores y nunca permitas que ayudemos o alentemos a los hombres de discordia o aun que, sin intención, causemos división entre tu pueblo!

Charles Haddon Spurgeon.

martes, 23 de agosto de 2016

No puedes convertirte en una mujer verdadera (por tu cuenta) - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – AGOSTO 23

“Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones”. Efesios 3:17.

ES de desear que nosotros, como creyentes, tengamos a la persona de Jesús constantemente delante de nosotros para inflamar nuestro amor hacia él y tener de él un conocimiento más profundo. Quiera Dios que mis lectores estén todos inscriptos como aplicados alumnos en la escuela de Jesús, estudiantes de “Corpus Christi”, o sea del cuerpo de Cristo, resueltos a alcanzar un alto grado en la ciencia de la cruz. Pero para tener siempre cerca a Jesús, el corazón tiene que estar lleno de él, manando su amor hasta rebosar. De ahí que el apóstol ore diciendo: “que Cristo habite en vuestros corazones”. Mira cuán cerca quisiera él tener a Jesús. No podrías tener a alguien más cerca de ti que tenerlo en el corazón. “Que habite”. No que te visite algunas veces, como lo hace una visita casual que entra en una casa y queda allí por una noche, sino que habite, que Jesús llegue a ser el Señor y el Morador de lo íntimo de tu ser para no irse jamás. Observa las palabras: “Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones”, pues el corazón es el mejor cuarto de la casa del hombre. No sólo en vuestros pensamientos, sino en vuestros afectos; no meramente en las meditaciones de la mente, sino en las emociones del corazón. Debiéramos suspirar por un amor a Cristo de carácter permanente, no un amor que resplandece por un tiempo y después se apaga poco a poco en las tinieblas de algunas ascuas, sino una llama persistente, alimentada con un combustible sagrado como el fuego del altar, que nunca se apagaba. Esto no puede realizarse sino por la fe. La fe tiene que ser fuerte, de lo contrario el amor no será ferviente. La raíz de la flor debe ser sana, de lo contrario no podemos esperar que la flor sea fragante. La fe es la raíz del lirio y el amor es la flor. Lector, Jesús no puede estar en el amor de tu corazón si tú no tienes una firme posesión de él por la fe de tu corazón. Ruega, pues, que siempre puedas confiar en Cristo para que lo ames siempre. Si el amor es frío, ten por cierto que la fe está decayendo.


Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 22 de agosto de 2016

Poniendo el enfoque en Dios - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – AGOSTO 22

“Las inescrutables riquezas de Cristo”. Efesios 3:8.

MI Señor tiene riquezas que sobrepasan los cálculos de la aritmética, la medida de la razón, la visión de la imaginación o la elocuencia de las palabras. ¡Son inescrutables! Tú puedes considerar y estudiar y ponderar, pero Jesús es un Salvador más grande de lo que tú puedes suponer cuando supones lo más grande. Jesús está más pronto a perdonar que tú a pecar; es más capaz de perdonar que tú de transgredir. Mi Señor está más dispuesto a suplir tus necesidades que tú a confesarlas. Nunca pienses con desprecio de mi Señor Jesús. Cuando pones la corona sobre su cabeza, lo estás coronando con plata, cuando él merece oro. Mi Señor tiene riquezas de felicidad para concederte ahora. El puede hacerte yacer en lugares de delicados pastos y guiarte junto a aguas de reposo. No hay música como la suya cuando él es el Pastor y tú la oveja y te acuestas a sus pies. No hay amor como el suyo; ni la tierra ni el cielo lo pueden igualar. Conocer a Cristo es ser hallado en él. ¡Oh!, esto es vida, esto es gozo, esto es meollo y grosura, vino sobre las heces bien refinado. Mi Señor no trata a sus siervos brutalmente. El les da como un rey a otro rey. Les da dos cielos: uno aquí mientras lo sirven, y otro allá cuando se gocen con él para siempre. Sus inescrutables riquezas serán mejor conocidas en la eternidad. Mientras te diriges al cielo te dará todo lo que necesitas. Tu guarida serán las fortificaciones de las peñas; tu pan te será dado y tu agua será segura. Pero es allá, ALLÁ, donde oirás los cantos de los que triunfan, la aclamación de los que se gozan y donde verás cara a cara al Glorioso y Amado. ¡Las inescrutables riquezas de Cristo! Este es el tono para los cantores de la tierra y el canto para las arpas del cielo. Señor, enséñanos más de Jesús y nosotros daremos a otros las buenas nuevas.

Charles Haddon Spurgeon.

domingo, 21 de agosto de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – AGOSTO 21

“No dije a la generación de Jacob: en vano me buscáis”. Isaías 45:19.

PODEMOS obtener mucho solaz considerando lo que Dios no ha dicho. Lo que ha dicho está indeciblemente lleno de consuelo y de placer. Lo que no ha dicho, apenas es menos rico en consolación. Fue uno de estos “no dije” que preservó el reino de Israel en los días de Jeroboam, hijo de Joas, porque “Jehová no había determinado raer el nombre de Israel de debajo del cielo” (2 Reyes 14:27). En el texto de Isaías se nos asegura de que Dios responderá la oración, porque él “no ha dicho a la generación de Jacob: en vano me buscáis”. Tú, que escribes cosas amargas contra ti mismo, debieras reconocer que si Dios no te ha desheredado de la gracia, no hay lugar para la desesperación, digan lo que quieran tus dudas y temores. Aun la voz de la conciencia es de poca monta si no es auxiliada por la voz de Dios. ¡Tiembla más bien ante lo que Dios ha dicho! Pero no permitas que tus vanas imaginaciones te abrumen con desaliento y pecaminosa desesperación. Muchas personas tímidas han sido acosadas por la sospecha de que puede haber algo en las disposiciones de Dios que le cierre la puerta de la esperanza, pero hay una terminante refutación a ese molesto temor, pues ninguno que busque sinceramente puede ser condenado a la ira. “No hablé en escondido, en lugar de tierra de tinieblas; no dije –aun en lo secreto de mis inescrutables decretos– en vano me buscáis”. Dios ha manifestado claramente que él oirá la oración de los que lo invocan y esa declaración no puede ser contravenida. El ha hablado tan firme, verdadera y rectamente que no puede haber lugar a dudas. El no revela sus designios en ininteligibles palabras, sino habla clara y positivamente diciendo “pedid y recibiréis”. Cree, oh tú que tiemblas, esta segura verdad: la oración tiene que ser oída y será oída y nunca, aún en los secretos de la eternidad, ha dicho el Señor a ninguna alma viviente: “En vano me buscáis”.

Charles Haddon Spurgeon.

sábado, 20 de agosto de 2016

LECTURAS VESPERTINAS – AGOSTO 20

“Así dejaron reparado a Jerusalén hasta el muro ancho”. Nehemías 3:8.

LAS ciudades bien fortificadas tenían anchos muros; también los tenía Jerusalén en sus tiempos de gloria. La Nueva Jerusalén debe, en la misma forma, ser rodeada y preservada por un ancho muro de disidencia con el mundo y de separación de sus costumbres y de su espíritu. La tendencia de estos días es romper la santa barrera y hacer que la distinción entre la Iglesia y el mundo sea meramente nominal. Los creyentes ya no son más estrictos y puritanos; una literatura de dudosa moralidad es leída todos los días. Por lo regular, se toleran pasatiempos frívolos y un relajamiento general amenaza despojar al pueblo del Señor de aquellas peculiaridades que lo distinguen de los pecadores. Será un mal día aquel para el mundo cuando la propuesta amalgamación sea consumada. Entonces será anunciado otro diluvio de ira. Amado lector, que el propósito de tu corazón sea mantener el “muro ancho”, tanto en el corazón como en las palabras, en el vestir como en las acciones, recordando que la amistad de este mundo es enemistad contra Dios. El ancho muro proporcionaba un lugar de reunión para los habitantes de Jerusalén, desde el cual podían disfrutar de la perspectiva que ofrecían los países circunvecinos. Esto nos recuerda los muy amplios mandamientos del Señor, en los cuales andamos libremente en comunión con Jesús, mirando los paisajes de la tierra, pero también contemplando las glorias del cielo. Separados del mundo y “renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos”, no estamos, sin embargo, en una prisión ni restringidos dentro de estrechos límites; no, andamos, más bien, en libertad porque guardamos sus preceptos. Ven, lector, anda esta noche con Dios en sus estatutos. Como en los muros de la ciudad se encontraban los amigos, así encuéntrate tú con Dios en el camino de santa oración y meditación. Tú tienes el derecho de recorrer los baluartes de la salvación, pues tú eres un liberto de la ciudad real, un ciudadano de la metrópoli del universo.


Charles Haddon Spurgeon.

viernes, 19 de agosto de 2016

CUANDO DIOS GUARDA SILENCIO - PR. CHARLES STANLEY

Dios se da a conocer - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – AGOSTO 19

“Me sacarás de la red que han escondido para mí; porque tú eres mi fortaleza”. Salmo 31:4.

NUESTROS enemigos espirituales son la generación de la serpiente y buscan engañarnos con astucia. La oración de este versículo supone la posibilidad de que el creyente sea cazado como un pájaro. Tan astutamente el cazador hace su obra que los simples caen pronto en la red. En el texto se suplica que aún de las redes de Satanás el cautivo sea librado; es esta una petición conveniente que puede ser concedida. De entre las quijadas del león y de las entrañas del infierno puede el amor eterno rescatar al santo.
Quizás sea necesario un fuerte tirón para salvar un alma de la red de la tentación; y un violento tirón para desenredar a una persona de las trampas de un malicioso ardid; pero el Señor es el mismo para todas las necesidades y, por lo tanto, las redes del cazador más habilidoso nunca podrán atrapar a sus elegidos. ¡Ay de aquellos que son hábiles en poner trampas! Los que tientan a otros se destruirán a sí mismos. “Porque tú eres mi fortaleza”. ¡Qué indecible dulzura hallamos en estas breves palabras! ¡Con cuánto gozo podemos combatir las redes y cuán alegremente soportar los sufrimientos cuando nos asimos de la fortaleza celestial! El poder divino hará pedazos todas las redes de nuestros enemigos, confundirá su astucia y frustrará sus maliciosas estratagemas. El que tiene de su lado tan incomparable poder es feliz. Nuestras propias fuerzas serán de poco valor cuando estemos en aprieto, en las redes de vil artimaña, pero la fortaleza del Señor es siempre eficaz. Sólo tenemos que invocarla y la hallaremos cerca. Si por fe estamos dependiendo sólo de la fortaleza del poderoso Dios de Israel, podemos usar nuestra santa confianza como argumento en la súplica.

Mi mano ten, Señor, tan flaco y débil,
Sin ti no puedo riesgos afrontar;
Tenla, Señor, mi vida el gozo llene,
Al verme libre así de todo azar.

Charles Haddon Spurgeon.

jueves, 18 de agosto de 2016

Puedes ser libre del pecado - Nancy DeMoss de Wolgemuth

No existe un pecado que hayas cometido que sea  tan grande que Dios no pueda perdonar.

Programas de la serie

Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Agosto 18, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

LECTURAS VESPERTINAS – AGOSTO 18

“Y le dieron a beber vino mezclado con mirra, mas él no lo tomó”. Marcos 15:23.


UNA áurea verdad está implícita en el hecho de que el Salvador apartó de sus labios el vino mezclado con mirra. El Hijo de Dios estuvo en las alturas desde el principio y, al mirar desde allí nuestro globo, midió como Salvador su profundo descenso a las honduras de la desdicha humana. Calculó la suma total de todas las agonías que la expiación requería, no descontando nada, y solemnemente llegó a la conclusión de que para ofrecer un sacrificio expiatorio suficiente, debía recorrer todo el camino desde lo más alto a lo más bajo, desde el trono de la augusta gloria hasta la cruz de profundo dolor. Esta copa de mirra, con su efecto soporífico, lo hubiese detenido a corta distancia del límite extremo de su sufrimiento; por eso lo rehusó. El no quería dejar de sufrir nada de todo lo que se había propuesto sufrir a favor de los suyos. ¡Ah!, cuántos de nosotros hemos ansiado vehementemente un alivio a nuestros dolores, alivio que nos hubiese resultado perjudicial. Lector, ¿nunca rogaste con impaciente y porfiada avidez que Dios te librara de dura servidumbre o de sufrir? La providencia te quitó de golpe el deseo de tus ojos (Ezequiel 24. 16). Di, cristiano: si se te hubiera dicho: “Si así lo quieres, ese ser amado vivirá; pero Dios no será glorificado”, ¿habrías en ese caso desechado la tentación y dicho: “Sea hecha tu voluntad”? ¡Oh! Es agradable poder decir: “Señor mío, aun cuando por otras razones no necesito sufrir, sin embargo, si con el sufrimiento y con la pérdida de lo que me es querido puedo glorificarte más, entonces que así se haga. Rehúso el consuelo si este obstruye el camino de tu glorificación”. ¡Oh!, que podamos andar más en las pisadas de nuestro Señor, soportando alegremente las pruebas por su causa, desechando pronto y voluntariamente el pensar en nosotros mismos y en el consuelo, cuando este no nos permita terminar la obra que él nos dio para hacer. Mucha gracia nos es necesaria, pero también mucha gracia nos es concedida.

Charles Haddon Spurgeon.

miércoles, 17 de agosto de 2016

15 oraciones para el poder de Dios - Pr. John Piper

¡Detesto como soy! - Rosanna Ramírez de Rosario

Puedes ser libre de condenación - Nancy DeMoss de Wolgemuth

Puedes ser libre de condenación.

Programas de la serie

Tomado de Nancy Leigh DeMoss. Programa radial emitido Agosto 17, 2016. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

LECTURAS VESPERTINAS – AGOSTO 17

“Esta enfermedad no es para muerte”. Juan 11:4.

DE las palabras de nuestro Señor aprendemos que hay un límite para la enfermedad. Aquí hay un “para” dentro del cual su último término está limitado y más allá no puede ir. Lázaro pudo pasar a través de la muerte, pero la muerte no tenía que ser el ultimátum de su enfermedad. En toda enfermedad, el Señor dice de las olas de dolor: “Hasta aquí llegarás, pero no más allá”. Su propósito permanente no es la destrucción sino la instrucción de los suyos. La sabiduría cuelga el termómetro a la puerta del horno y regula el calor.

1. El límite es alentadoramente amplio. El Dios de la providencia ha limitado el tiempo, el modo, la intensidad, la repetición y los efectos de todas nuestras enfermedades. Todo latido ha sido decretado por él; toda hora de insomnio, predestinada; toda recaída, ordenada; toda depresión de ánimo, prevista, y todo resultado santificador, designado desde la eternidad. Nada grande o pequeño escapa a la mano ordenadora del que cuenta los cabellos de nuestras cabezas.
2. Este límite está sabiamente ajustado a nuestras fuerzas, al fin designado y a la gracia distribuida. La aflicción no viene por accidente; la intensidad de cada golpe de la vara está cuidadosamente medida. El que no cometió errores al diferenciar las nubes y medir los cielos, tampoco se equivocará al medir los ingredientes que componen la medicina de las almas. No podemos sufrir más de la medida ni ser aliviados demasiado tarde.
3. El límite es cariñosamente fijado. El bisturí del Médico Celestial nunca corta más profundamente de lo que es absolutamente necesario. “No aflige ni congoja de corazón a los hijos de los hombres”. El corazón de una madre clama: “Conservadme a mi hijo”. Pero ninguna madre es más compasiva que nuestro bondadoso Dios. Cuando consideramos cuán duros de boca somos nos admira que no seamos guiados con un freno más áspero. El pensamiento está lleno de consuelo: que el que ha fijado los límites de nuestra habitación, ha fijado también los límites de nuestra tribulación.

Charles Haddon Spurgeon.

martes, 16 de agosto de 2016

Ven a la luz - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – AGOSTO 16

“También nosotros que tenemos las primicias del Espíritu”. Romanos 8:23.

AQUÍ se declara una posesión actual. En este preciso momento nosotros tenemos las primicias del Espíritu. Tenemos arrepentimiento, piedra preciosa de primera agua; fe, inapreciable perla; esperanza, esmeralda celestial; amor, glorioso rubí. Ya somos hechos nuevas criaturas en Cristo Jesús por la obra efectiva del Espíritu Santo. Se llama a esto primicia porque viene primero. Como la gavilla mecida era la primera de la cosecha, así la vida espiritual y todas las gracias que adornan esa vida son las primeras acciones del Espíritu de Dios en nuestras almas. Las primicias son la prenda de la cosecha. Tan pronto como los israelitas arrancaban el primer manojo de grano maduro, contemplaban con gozosa anticipación el tiempo cuando el carro había de chirriar bajo el peso de las gavillas. Así, hermanos, cuando Dios nos da cosas que son puras, amables y de buen nombre, como obra del Espíritu Santo, debemos considerarlas como presagio de la gloriosa venida. Las primicias fueron siempre santas al Señor, y nuestra nueva naturaleza con todas sus virtudes es también consagrada. La nueva vida no es nuestra; no debemos pues, atribuir sus excelencias a nuestros méritos. Esa vida es creación e imagen de Cristo y está destinada a su gloria. Pero las primicias no eran la cosecha, y las obras del Espíritu en nosotros en este momento no son su consumación; la perfección está aún por venir. No debemos jactarnos de que hayamos alcanzado y, en consecuencia, considerar la gavilla mecida como todo el producto del año. Debemos tener hambre y sed de justicia y suspirar por el día de completa redención. Querido lector, abre bien tu boca esta noche y Dios la llenará. Deja que la bendición que gozas en la actual posesión estimule en ti una sagrada avaricia por más gracia. Gime dentro de ti por altos grados de consagración y el Señor te los concederá, pues él puede hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos.

Charles Haddon Spurgeon.

lunes, 15 de agosto de 2016

NO OS AFANEIS - Pr. David Barceló

Cómo la exageración puede minimizar tu gozo en el evangelio - Erik Raymond

Los agujeros pequeños pueden hundir barcos grandes - Nancy DeMoss de Wolgemuth

LECTURAS VESPERTINAS – AGOSTO 15

“Y os daré corazón de carne”. Ezequiel 36:26.

UN corazón de carne se conoce por su sensibilidad frente al pecado. El haber tolerado un pensamiento impuro, el haber permitido, aun por un momento, un mal deseo, es más que suficiente para hacer que el corazón de carne se apesadumbre delante del Señor. Para el corazón de piedra, una gran iniquidad es como una nonada; pero no acontece así con el corazón de carne. “Si me descarrío a diestra o a siniestra, repréndeme Señor; quiero deplorar mi vida extraviada que agravió tu amor”. El corazón de carne es sensible a la voluntad de Dios. Mi señor Voluntad Propia es un gran fanfarrón; difícil es sujetarlo a la voluntad de Dios, pero cuando se nos da un corazón de carne, la voluntad se mueve como un álamo temblón ante cada soplo del cielo, y se inclina como un sauce ante cualquier brisa del Espíritu de Dios. La voluntad natural es fría, dura como el hierro que no puede ser forjado; pero la voluntad renovada, como el metal fundido, está pronta a ser moldeada por la mano de la gracia. El corazón de carne es sensible ante los afectos. El corazón duro no ama al Redentor, pero el renovado arde en amor hacia él. El corazón duro es egoísta y dice fríamente: “¿Por qué tengo que llorar por el pecado? ¿Por qué tengo que amar al Señor?” Pero el corazón de carne dice: “Señor, tú sabes que yo te amo; ayúdame a amarte más”. Muchos son los privilegios de este corazón renovado. “Es aquí donde el Espíritu habita; es aquí donde Jesús descansa”. Ese corazón está en condiciones de recibir toda bendición espiritual y toda bendición llega hasta él. Está preparado para producir toda clase de frutos celestiales para honor y alabanza de Dios; por eso el Señor se complace en él. Un corazón sensible es la mejor defensa contra el pecado y la mejor preparación para el cielo. Un corazón renovado está en su atalaya aguardando la venida del Señor Jesús. ¿Tienes tú este corazón de carne?

Charles Haddon Spurgeon.

domingo, 14 de agosto de 2016

Todo lo que tengo es Cristo



créditos a: Sovereign grace - All i have is christ lyrics
y a Full of Eyes

¿Interfiere en los planes de Dios? - Pr. Charles Stanley

LECTURAS VESPERTINAS – AGOSTO 14

“Tengo conocidas sus angustias”. Éxodo 3:7.

EL niño se alegra mientras canta: “Esto lo sabe mi padre”. ¿Y no nos consolaremos nosotros al saber que nuestro querido Amigo y tierno Esposo del alma conoce todo lo que nos pasa?
1. El es el Médico y, si él lo sabe todo, no hay necesidad de que el paciente lo sepa. ¡Silencio, necio, agitado, curioso y desconfiado corazón! Lo que no conoces ahora lo conocerás después; mientras tanto Jesús, el Médico amado, sabe que tu alma está en adversidad. ¿Por qué necesita el paciente analizar toda la medicina o estimar todos los síntomas? Eso es obra del médico, no mía; mi cometido es confiar y el suyo prescribir. Si él escribe su receta con letras incomprensibles, que yo no puedo leer, no me inquietaré por eso, sino confiaré en que su infalible pericia hará que todo sea claro en cuanto al resultado, aunque sea misterioso en cuanto a obrarlo.
2. El es el Maestro, y su conocimiento debe suplantar al nuestro. Nosotros debemos obedecer, no juzgar. “El siervo no sabe lo que hace su señor”. ¿Explicará el arquitecto sus planes a todos los peones que están en la obra? ¿No es suficiente que él conozca su designio? El vaso sobre la rueda no sospecha sobre qué modelo será conformado, pero si el alfarero entiende su arte, ¿qué importa la ignorancia del barro? Mi Señor no debe ser vejado más con preguntas de un ignorante como yo.
3. El es la Cabeza. Todo entendimiento se concreta allí. ¿Qué discernimiento tiene el brazo? ¿Qué comprensión tiene el pie? Toda facultad para conocer está en la cabeza. ¿Por qué cada miembro ha de tener un cerebro para sí cuando la cabeza cumple esa función intelectual? Aquí, pues, debe el creyente esperar consuelo en la enfermedad; no que él pueda ver el fin, sino que Jesús lo conoce todo. Bondadoso Señor, sé tú siempre para nosotros ojo, alma y cabeza, y permítenos estar contentos con conocer solamente lo que tú escoges para revelarnos.


Charles Haddon Spurgeon.