Versículo para hoy:

martes, 24 de agosto de 2021

24 de agosto - Los verdaderos héroes y la vida real - Ray Stedman

 Estos son los sacerdotes y levitas que subieron con Zorobabel hijo de Salatiel, y con Jesúa. Nehemías 12:1

Esto nos lleva de regreso a los héroes del pasado. Zorobabel dirigió el primer regreso de la cautividad babilónica a Jerusalén en el año 538 a.C., casi cien años antes del tiempo de Nehemías. Nehemías está pensando en estos hombres que guiaron aquella procesión. Zorobabel era un sacerdote y Jesúa era un levita. Ellos dirigieron a una compañía de israelitas de regreso a la ciudad de Jerusalén para reconstruir el templo. El versículo 7 dice que “eran los principales sacerdotes y sus hermanos en los días de Jesúa”.

Los versículos 22 a 26 se refieren al tiempo cronológico en que los registros que acabamos de examinar fueron registrados. El pasaje no suena demasiado interesante, pero se nos dice que en el caso del primer grupo, los jefes de familia de los levitas fueron inscritos en el reino de Darío el persa. Eso significa que hubo un tiempo en el cual sus nombres se guardaron en los registros del templo, pero de hecho no fueron registrados de manera permanente hasta los días de Darío el segundo. Eso haría que este registro tuviese lugar aproximadamente entre los años 423 y 404 a.C., poco después del tiempo de Nehemías. Evidentemente alguna mano añadió esto más tarde para que pudiésemos saber cuándo fue escrito.

Después hay otra mención en el versículo 23 del “libro de las crónicas”, refiriéndose a los anales de los reyes de Judá. A uno de ellos se le menciona de manera especial en la referencia a “David, varón de Dios”. ¡Qué influencia tan asombrosa tuvo David! F. B. Meyer dice: “Cuánto tiempo ha permanecido la influencia de David por el mundo, como el resplandor crepuscular de una puesta de sol”. Pero a pesar de esto David tiene un historial terrible de maldad en su vida. Cayó en el adulterio con Betsabé y participó en el asesinato de su esposo. Sin embargo, debido a que había puesto su corazón en Dios y aprovechó la provisión de Dios en lo que se refiere al perdón, David es conocido en la historia como “un hombre conforme al corazón de Dios”.

El pasaje nos enseña que no debemos olvidarnos de los héroes pasados, los hombres y mujeres de fama y de gloria a los que ha usado Dios en la antigüedad. Yo he estado leyendo otra vez los escritos de algunos de mis primeros héroes espirituales. ¡Yo quisiera animarle a usted, sobre la base de un pasaje como este, que lea usted biografía! Le bendecirá y será para usted un desafío, y le fortalecerá para que vea cómo Dios ha usado a hombres y mujeres en el pasado para mantenerse firmes en las tentaciones y las presiones del mundo y a realizar muchas cosas para Su gloria.

Este pasaje nos enseña además que los hechos de Dios son parte de la crónica de la historia. Esa es una de las grandes ventajas del cristianismo por encima de todas las demás religiones del mundo. La mayoría de ellas son filosofías religiosas o sencillamente meditaciones acerca de los diferentes aspectos de la vida. Muchas de ellas son crónicas de visiones y de sueños de origen dudoso, pero cuando nos encontramos con las crónicas de la Biblia, se basan en hechos. No se trata de una leyenda, de un mito o ficción. No es la crónica de filosofías o de invenciones humanas, sino que forman parte de hechos históricos. Dios basa estos grandes sucesos en la historia del mundo mismo.

Señor, te doy gracias por las lecciones que puedo aprender de aquellos que te han servido en el pasado y por los hechos muy reales de la historia que me enseñan tanto acerca de Ti.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
El estudiar y recordar la historia creada por Dios puede ser más provechoso que meditar en la filosofía ideada por el hombre. ¿Qué lecciones estamos aprendiendo de la Biblia cada día?

lunes, 23 de agosto de 2021

23 de agosto - ¿Hay voluntarios? - Ray Stedman

 Los jefes del pueblo habitaron en Jerusalén, pero el resto del pueblo echó suertes para que uno de cada diez fuera a vivir a Jerusalén, ciudad santa, y las otras nueve partes en otras ciudades. Y bendijo el pueblo a todos los hombres que voluntariamente se ofrecieron para habitar en Jerusalén. Nehemías 11:1-2

El gran principio que debemos recordar al leer el Antiguo Testamento es que lo que le sucede a Israel a nivel físico representa lo que nos está sucediendo a nosotros a nivel espiritual. Dios es también un constructor. El Nuevo Testamento nos dice que está edificando una ciudad con ciudadanos llamada la Nueva Jerusalén. No es como la antigua, que ha sido construida con ladrillos y mortero, sino una nueva ciudad edificada con piedras espirituales, con “piedras vivas”, según el Nuevo Testamento (1 Pedro 2:5). El propósito es que esté habitada por personas redimidas. Si encuentra usted este paralelo, empezará a ver algo acerca de la enseñanza de este pasaje de Nehemías.

El capítulo 11 es un relato de los esfuerzos de Nehemías por poblar de nuevo Jerusalén. Aunque el muro de la ciudad ha sido edificado de nuevo al llegar a este punto, Nehemías descubrió que tenía un problema. ¡Tenía una ciudad estupenda y bien defendida, pero sin personas! Su solución fue reclutar a familias para que se trasladasen allí, creando la capital de la nación. Como gobernador, sencillamente emitió un edicto: “Una de cada diez personas que viven en los suburbios debe mudarse a Jerusalén”. Fue por las aldeas y numeró a las personas, contándolas por decenas, y a continuación echaron un dado con diez números en él. Se esperaba que el hombre que tuviese el mismo número que el que saliese en el dado se trasladase con su familia a Jerusalén.

Si lee usted esto atentamente, es aparente que cuando un hombre era elegido para trasladarse a Jerusalén, se le permitía rechazar si lo deseaba. Eso era debido a que Dios quería voluntarios para esto, de modo que se podía elegir a un hombre, pero éste podía decidir no mudarse. Entonces echarían suertes de nuevo y eligieran otro nombre. Antes o después encontrarían a alguien que decidiese ir libremente. Según el relato, aquellos que decidieron ir fueron alabados por el pueblo, que les honraron porque se ofrecieron voluntarios a hacer lo que Dios les había llamado a hacer.

El mismo principio se aplica hoy a la iglesia. ¡Según el Nuevo Testamento, todos hemos sido llamados al ministerio, todos nosotros! ¡El ministerio pertenece a los santos! El momento en que se convierte usted en cristiano, es usted trasladado a la nueva Jerusalén de Dios. Se le pide a usted que trabaje allí, que realice el trabajo de acuerdo con el don espiritual que le ha dado Dios a usted. Pero además debe ofrecerse a realizarlo como voluntario. Dios no obliga a Su pueblo a hacer lo que les ha pedido que hagan. Él nos ha dado a todos dones espirituales, pero no nos obliga a usarlos. Sí, si quiere usted ser respetado o ser honrado y alabado al final por el Señor mismo y por todo Su pueblo, lo sabio es ofrecerse a realizar el trabajo de manera voluntaria en el ámbito del ministerio que Él ha preparado para usted.

Señor, quiero ser parte de lo que Tú estás construyendo. Te doy gracias por los dones y los talentos que me has dado. Enséñame cómo hacer mejor uso de ellos.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Dios llama y capacita a Su pueblo para que sirva de manera voluntaria. ¿Nos perderemos nosotros la grandeza de Su llamamiento para servir tanto en la iglesia como en el mundo por defecto?

domingo, 22 de agosto de 2021

22 de agosto - La casa de Dios - Ray Stedman

 Y prometimos no abandonar la casa de nuestro Dios. Nehemías 10:39

A lo largo de toda la historia de Israel, el templo, o el tabernáculo antes de eso, era llamado “la casa de Dios”. Dios dejaba clara Su presencia en él por medio de la gloria de la shekinah que se encontraba en el Lugar Santísimo. Hoy en día, bajo el Nuevo Testamento, ningún edificio debe ser llamado jamás “la casa de Dios”. Esto es algo a lo que las iglesias han hecho caso omiso a lo largo de todos los siglos, así que los templos, los tabernáculos y los edificios de las iglesias han sido llamados todos ellos “casa de Dios”. Sin embargo, si estudia usted la enseñanza del Nuevo Testamento, se encontrará con que no es un edificio sino el pueblo los que son la casa de Dios. En un momento determinado, hasta cambiamos el letrero delante del edificio para que reflejase la verdad. Donde dice: “Península Bible Church”, añadimos las palabras: “se reúne aquí”. Por lo tanto, el edificio no es la iglesia, sino el pueblo que se reúne en él, que son “la casa de Dios”.

Fíjese usted en el compromiso de este pueblo en cuanto a asistir fielmente a los servicios de adoración del templo. Todos necesitamos el ministerio de los santos. Pablo oraba para que los efesios “seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3:18-19). Usted no puede hacer esto sin el ministerio de otras personas. Hebreos tiene una advertencia específica en este sentido: “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25). El escritor se está refiriendo al regreso de Jesús. Al ver que se acerca, tenemos aun más necesidad de reunirnos, porque necesitamos el apoyo los unos de los otros.

Dos hombres con temperamentos totalmente diferentes trabajan juntos. Normalmente no se llevarían demasiado bien, y es posible que ni siquiera se caigan bien, pero trabajan juntos, y los dos están de acuerdo en que tener que trabajar con alguien con quien no tienen realmente gran afinidad ha sido una bendición para ellos. Han aprendido cómo ser tolerantes y pacientes el uno con el otro. Aunque ha sido una lucha y han tenido sus momentos, los dos están de acuerdo en que Dios ha usado esto para enseñarles cómo crecer. Así que incluso aquellos de “la casa de Dios” que nos irritan pueden ser para nuestro beneficio.

Padre, te doy gracias por la casa de Dios, por esos hombres y mujeres que Tú has colocado a mi alrededor, que de una manera u otra necesito con desesperación. Ayúdame a aprender a apreciar y a amarles.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Hemos aprendido nosotros paciencia y recibido bendición de creyentes que son diferentes a nosotros? ¿Somos nosotros fieles en cuanto a reunirnos y ministrar a otros en el cuerpo de Cristo?

sábado, 21 de agosto de 2021

¿Por qué es importante la meditación bíblica? - ROBERT MORGAN

 

La única forma de cambiar tu vida es cambiando tu mente, y eso requiere cambiar el señorío y el liderazgo de tu corazón.

21 de agosto - La necesidad de un sacrificio - Ray Stedman

 Nos impusimos además la obligación... para las cosas santificadas y los sacrificios de expiación por el pecado de Israel, y para todo el servicio de la casa de nuestro Dios. Nehemías 10:32-33

El pueblo reconoció la necesidad de ofrendas y sacrificios. La historia de Israel revela claramente que la nación enfatizó el derramamiento de sangre de animales y la ofrenda de sus cosechas y su grano a Dios. Haciendo esto no se les permitió que se olvidasen jamás del precio de la redención. Dios está enseñando a Su pueblo que su problema con el pecado en el interior es de un carácter tan grave que no se puede resolver sencillamente instruyendo a la mente; solamente la muerte puede curarlo.

Estas ofrendas sangrientas prepararon el camino para la muerte de Jesús e incluso para que nos acordemos de esta muerte a la mesa del Señor. Nosotros deberíamos meditar en esto todos los días. No deberíamos permitirnos olvidar el precio de nuestra redención. Fue preciso todo lo que tenía Dios para abrir la puerta para que nosotros podamos regresar a Él. Como lo expresó Pedro: “pues ya sabéis que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir (la cual recibisteis de vuestros padres) no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Pedro 1:18-19).

Íntimamente relacionada con la ofrenda de la sangre estaba la promesa de estas personas de traer los primeros frutos de sus cosechas, de sus manadas y rebaños e incluso sus hijos a Dios. Lo que estaban haciendo era reconocer la propiedad y los derechos de Dios en sus vidas. Una verdad correspondiente para nosotros hoy es: “no sois vuestros, pues habéis sido comprados por precio” (1 Corintios 6:19b-20a). Nosotros le pertenecemos a Dios; no somos dueños de nosotros mismos. El mundo dice: “Os pertenecéis a vosotros mismos. Si está usted embarazada y no quiere usted el bebé, puede matarlo porque tiene usted derecho a hacer lo que le plazca con su propio cuerpo”. Pero la Biblia dice: “No tenéis derecho a hacer cualquier cosa que os complazca con el cuerpo que Dios os ha dado”.

Esto es verdad también en otros aspectos de la vida. No nos pertenecemos a nosotros mismos y no tenemos derecho alguno a determinar lo que vamos a hacer con nuestras vidas, o incluso con quién nos vamos a casar, aparte de las limitaciones de Dios. Nos han sido concedidas ciertas decisiones, pero no todas ellas. Uno de los aspectos importantes de convertirnos en cristianos es reconocer los derechos de Dios y vivir nuestras vidas dentro de los límites que Él establezca. Esto es lo que este gran pasaje nos enseña. Es el medio mediante el cual Israel reconoció con frecuencia y continuamente que sus vidas no les pertenecían. También ellos habían sido “comprados por precio”. Le pertenecían a Dios, que tiene el derecho a dirigir sus asuntos y a tomar las decisiones por ellos.

Señor, te doy gracias por este recordatorio de que no me pertenezco a mí mismo, sino que he sido comprado por precio. Te entrego mi vida a Ti, sabiendo que Tú me has redimido con la preciosa sangre de Cristo.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Podemos nosotros sacrificar a diario y con gozo nuestra voluntad por Su voluntad? ¿Reflejan todas nuestras opciones los derechos de propiedad del Señor Jesús, que nos compró a un costo infinito?

viernes, 20 de agosto de 2021

20 de agosto - El juramento - Ray Stedman

 A causa, pues, de todo esto, nosotros hacemos fiel promesa, y la escribimos, firmada por nuestros gobernantes, por nuestros levitas y por nuestros sacerdotes. Nehemías 9:38

Este versículo incluye una lista de lo que podríamos llamar “la compañía de los encargados”. Estas personas veían una necesidad de preservar y perpetuar los cambios en su estilo de vida con el propósito de mantenerse al paso de Dios, y por eso firman este acuerdo al que estarían obligados con este fin. Este acuerdo representa una especie de solicitud universal que se encuentra entre los humanos con el fin de comprometerse públicamente a ser leales a la causa que sienten que es la correcta.

Cuando los Peregrinos estaban a punto de llegar a tierra en Plymouth, formaron lo que llamaron el Pacto Mayflower. Establecieron normas para vivir en el nuevo mundo, y todos ellos lo firmaron como un acuerdo para vivir según estos principios y leyes.

Probablemente el documento más famoso en la historia americana sea la Declaración de Independencia. Nuestros antepasados firmaron esta gran declaración explicando los motivos que sentían que Dios les estaba guiando para establecer una nueva nación en este continente. Recuerde usted las palabras finales de este documento: “Para el apoyo de esta Declaración, dependiendo firmemente de la protección de la Divina Providencia, comprometemos nuestras vidas mutuamente los unos a los otros, nuestras fortunas y nuestro honor sagrado”. La historia ha dejado constancia de que la mayoría de las personas que firmaron esta Declaración tuvieron, de hecho, que perder sus vidas, y las que no lo hicieron perdieron sus fortunas, pero todos ellos conservaron su honor sagrado. Es posible que haya hecho usted algo por el estilo en su propia vida. Hubo un momento en el que se dio usted cuenta de que necesitaba hacer algunos cambios en su comportamiento. Algunos de los más grandes santos del pasado hicieron esto. Establecieron normas para su propia conducta que sintieron que les ayudarían a caminar con Dios y a crecer en gracia y en el favor ante Él.

Pero hay otro punto muy importante aquí. Al final estas personas no cumplieron con su compromiso. La historia posterior revela que volvieron a las mismas costumbres. La nación perdió de nuevo la bendición de Dios sobre ella. ¿Por qué? La clave la descubrimos en Nehemías 10:29a: “se reunieron con sus hermanos y sus principales, para declarar y jurar que andarían en la ley de Dios, que fue dada por Moisés”. Estaban dependiendo de sus propios esfuerzos para obedecer, de modo que se comprometieron por medio de una maldición y de un juramento. Estaban diciendo: “Haremos esto o de lo contrario”. Estaban dependiendo de su propia fuerza de voluntad. Estaban crujiendo sus dientes y jurando hacer estas cosas. No hay ninguna expresión de necesidad de la ayuda de Dios ni tampoco de ninguna provisión en caso de fracaso y regreso.

Esto es lo que añade el Nuevo Testamento. Está bien hacer un juramento; está bien ponerlo por escrito para su propio beneficio y para recordarse a sí mismo esta meta con frecuencia. Pero debemos añadir siempre las palabras que usa Pablo acerca de sí mismo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Eso es lo que hace la diferencia.

Señor, no puedo hacer nada aparte de Ti. Me entrego a Ti y a lo que Tú deseas para mí, pero me doy cuenta de que incluso el deseo de hacer procede de Ti.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Hasta qué punto llevamos una vida apartada y entregada a conocer a Jesucristo? Cuando accedemos a la voluntad de Dios, ¿contamos totalmente con Su poder para mantenernos fieles y llevar fruto?

jueves, 19 de agosto de 2021

19 de agosto - Una y otra vez - Ray Stedman

 Pero una vez que tenían paz, volvían a hacer lo malo delante de ti, por lo cual los abandonaste en manos de sus enemigos que los dominaron; pero volvían y clamaban otra vez a ti; tú desde los cielos los oías, y según tus misericordias muchas veces los libraste. Nehemías 9:28

¡Qué imagen tan maravillosa de la paciencia de Dios! Él nos permite probar los resultados del mal y a veces consigue nuestra atención permitiendo que el desastre tenga lugar en nuestra vida. Pero es tan sólo para que podamos oír lo que Él está diciendo y para que seamos librados. Nos advierte para que podamos estar libres.

Una noche el presidente de la Unión de los Homosexuales de una universidad fue invitado a hablar a un grupo de una iglesia de jóvenes acerca de lo que dice la Biblia sobre la homosexualidad. El grupo le concedió la oportunidad de defender su postura, según la cual la Biblia respalda la homosexualidad como un estilo de vida alternativo. Aunque este hombre era el presidente del club de debate de su universidad, tuvo que luchar en su intento por presentar su caso. Estuvo mencionando una serie de versículos en la Biblia intentando demostrar su causa, pero se encontró con enormes dificultades y no consiguió dejar nada claro.

El dirigente del grupo llegó a un acuerdo según el cual, al acabar, uno de los pastores de la iglesia hablaría acerca del mismo tema. El pastor afablemente abrió las Escrituras y destacó el hecho de que cuando Dios prohíbe algo no es porque desea limitarnos o hacer que nuestra vida sea más estrecha. Nos está protegiendo de algo que nosotros no podemos tratar, algo tan devastador que puede arruinarnos. Demostró en la Palabra de qué modo la homosexualidad destruye a los seres humanos y los convierte en algo que Dios nunca tuvo el propósito de que fuesen. Eventualmente aquellos que tienen un estilo de vida homosexual tendrían que padecer el dolor, el sufrimiento, la miseria, la soledad y la muerte.

De este episodio surgió la oportunidad para que los miembros de su iglesia pudiesen alcanzar a aquellos que estaban luchando con tendencias homosexuales. Un gran número de estas personas fueron liberadas por la misericordia y la gracia de Dios. Esto es lo que describe este pasaje: el amor duro de Dios, que no está dispuesto a permitir que seamos víctimas de la ruina sin advertirnos de una manera apropiada.

El párrafo final, comenzando con el versículo 32, conecta la historia de generaciones anteriores con la generación presente. Aquí encontramos un cambio de pronombres de ellos a nosotros y nuestros al comenzar los israelitas a mirar a su propia generación.

Aquí es donde nos encontramos nosotros hoy. Nuestras ciudades están destrozadas por la violencia y por luchas de tal intensidad que las personas apenas si se atreven a salir de sus hogares. La única recuperación tiene que ver con que nosotros hagamos lo que hicieron estas personas: confesar a Dios lo que estaban haciendo mal y alabarle a Él por Su misericordia y Su compasión.

Fíjese usted en lo específicos que son los israelitas: “rectamente has hecho, mas nosotros hemos hecho lo malo”. No hay “si” condicional en la verdadera confesión. Usted dice: “Señor, lo he hecho; he seguido mi propio camino testarudo”. Entonces Dios oye, perdona y restaura.

Señor, te doy gracias por Tu promesa de que, si confieso mi pecado, Tú eres fiel, justo y misericordioso para perdonarme y restaurarme.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Cómo reaccionamos ante el amor duro de Dios en las vidas de otras personas, así como en la nuestra? ¿Somos capaces de reconocer y de sentirnos agradecidos por el amor duro de Dios?

miércoles, 18 de agosto de 2021

¿En cuáles personajes del libro de Job podemos confiar? - JOHN PIPER

 


En una trágica pandemia como la que estamos experimentando ahora, el libro de Job viene a ser especialmente relevante a cada una de nuestras vidas.


18 de agosto - Donde comenzar - Ray Stedman

 Sea bendecido tu nombre glorioso, que supera toda bendición y alabanza. Nehemías 9:5

Esta oración del libro de Nehemías es un gran modelo que nos enseña mucho acerca de nuestra propia vida de oración. Comienza con una gran sección de alabanza. Para empezar, Dios es alabado como el Creador y el Hacedor de todo. Empezando con la vida que Él le dio a usted es un gran lugar donde comenzar cuando está usted alabando a Dios. A mí me parece extraño que las personas dependan cada momento de Dios para darles la vida y que ellos se permitan a sí mismos olvidarse con tanta facilidad de este hecho. Dios nos sostiene momento tras momento, y nosotros deberíamos estar agradecidos por ello. No nos olvidemos nunca que hasta nuestro aliento procede de Él.

La próxima sección alaba a Dios como el que llama y elige a las personas. Él es quien concede las bendiciones no merecidas a aquellos a los que Él elige. Dios es el que guarda las promesas. Ninguno de nosotros estaríamos hoy aquí si no fuese por ese llamamiento misericordioso y soberano de Dios. Jesús dijo: “Nadie puede venir a mí, si el Padre, que me envió, no lo atrae” (Juan 6:44a). Nosotros estamos aquí hoy porque el Espíritu de Dios en Su maravillosa gracia nos ha atraído a Sí mismo.

Entonces el pueblo alabó a Dios como el libertador del pecado y de su esclavitud. Vuelven a contar la historia de esta nación, empezando con el llamamiento a Abraham y su liberación de Egipto. Algunos de nosotros nos hemos olvidado de las lecciones que nos ha enseñado Dios y hemos regresado a los mismos pecados, sumiéndonos de nuevo en la rebeldía y en la esclavitud. No nos olvidemos nunca que hemos sido creados de una manera maravillosa, incluso milagrosa, librados por la gran mano de Dios.

A continuación encontramos la alabanza a Dios como el gran proveedor de sabiduría y de las necesidades en la vida. Aquí tenemos el cuidado providencial de Dios para los Suyos. Él enseñó a Su pueblo cómo vivir en medio de una enorme maldad. Sabía que les estaba enviando a una tierra habitada por tribus moralmente degradadas hasta un punto que a nosotros nos resulta hoy espantoso. Ellos estaban ofreciendo sus hijos al dios Moloc, echándolos vivos a una hoguera encendida. Los israelitas iban a tener que vivir entre estas gentes. Pero, a pesar de ello, Dios les enseñó cómo evitar la profanación de estas cosas. Les enseñó cómo ser amigos de estas gentes sin ser destruidos por su inmoralidad. Es exactamente la situación en la que hemos sido llamados a vivir actualmente. Dios nos ha dado este maravilloso libro que nos enseña las normas para la vida, la salud, la salvación y la liberación, así como la fortaleza interna que puede resistirse a las tentaciones que abundan a nuestro alrededor, de manera que el descuidar esto es una locura.

Dios también suplió las necesidades de ellos. Les dio pan para comer cuando no había; les dio agua de la roca en medio del desierto. Este no es solo el relato acerca de cubrir las necesidades físicas, sino que describe cómo fueron cubiertas también sus necesidades espirituales. El Nuevo Testamento nos dice que estas son imágenes de Cristo, que es el Pan de vida y el Agua de vida. Al aprender los israelitas el significado de estos símbolos, empezaron a entender que había Uno que iba a venir y que supliría la necesidad del corazón humano.

Padre, te alabo y te adoro como el Creador y Sustentador del universo, como Aquel que me ha elegido a mí y me has atraído a Ti mismo, como Aquel que provee todo lo que necesito.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Al entender los atributos de Dios podemos conocerle y adorarle mejor. ¿Están nuestros corazones en armonía de modo que podamos alabar a Dios como Aquel de quien proceden todas las bendiciones?

martes, 17 de agosto de 2021

17 de agosto - El camino de la sanidad - Ray Stedman

 Y hallaron escrito en la ley que Jehová había mandado por medio de Moisés, que habitaran los hijos de Israel en tabernáculos en la fiesta solemne del mes séptimo. Nehemías 8:14

La naturaleza de la salud ha sido demostrada para nosotros de un modo dramático en los versículos finales de este capítulo. Dios había anticipado las necesidades de estas personas. Siglos antes había provisto una ayuda visual de lo más asombrosa para recordarles que la verdad les evitaría una mayor destrucción. Esta es la Fiesta de los Tabernáculos, un recordatorio de que habían sido llamados como un pueblo de Egipto. Su partida había sido repentina y precipitada. Ni siquiera debían sentarse para comer la comida de la Pascua. Tenían que comerla de pie, con sus báculos en las manos, llevando puestas las ropas para el viaje, dispuestos para marcharse. Ellos salieron con la palabra de mando y dejaron atrás Egipto en una noche. Cuando llegaron al desierto, después de haber viajado un día entero, y se hizo de noche, ¿dónde iban a encontrar un lugar en el que resguardarse? Dios le había dicho a Moisés que sería preciso que el pueblo recogiese ramas de los árboles para refugiarse, y después Dios ordenó que hiciesen esto una vez cada año. A pesar de que después tendrían sus hogares en los que vivir, debían construir estas ramadas y vivir en ellas durante siete días. Esto era para enseñarles que eran siempre peregrinos y extranjeros en la tierra, y este mundo no iba a ser su hogar. Todas las grandes bendiciones de la vida no se encontrarían necesariamente en este tiempo presente, sino que les estarían esperando en la gloria. Por lo tanto, no tenían motivos para sentirse angustiados si no tenían todo lo que otros a su alrededor estaban intentando conseguir en esta vida.

Esta es la verdad que nos librará de las presiones de este tiempo. No debemos aferrarnos con fuerza a las cosas. No debemos creer que las casas, los autos, el dinero y las ganancias materiales tienen una enorme importancia. Aunque carezcamos de estas cosas, los grandes tesoros en nuestra vida permanecen intactos. El estar constantemente luchando por conseguir lo que todo el mundo tiene es una equivocación. Dios nos enseña que no debemos aferrarnos con fuerza a estas cosas. No debemos olvidar nunca que estamos en el mundo pero que no somos del mundo. No debemos establecernos nunca de una manera definitiva. A mí me encanta la manera en que lo ha expresado C. S. Lewis: “Nuestro amable Padre celestial ha provisto muchas posadas maravillosas para nosotros a lo largo del trayecto, pero Él se ocupa de una manera especial de nosotros durante nuestro viaje y se asegura de que nunca confundamos ninguna de ellas con el hogar”. Somos peregrinos y extranjeros que pasamos por este mundo. Participamos en él, en ocasiones profundamente, pero no debemos nunca considerarnos a nosotros mismos como parte de él.

¿Qué es lo que nos permitirá recordar esto? El versículo 18 nos ofrece la respuesta. Ellos leían cada día las Escrituras; cada día se saturaban del pensamiento de Dios. Eso es lo que representa la realidad. Cuando piensa usted como lo hace Dios, está usted pensando de una manera realista. Está comenzando a verse a sí mismo de la manera que es usted en realidad. Está viendo a sus hijos, su hogar y su nación como son en realidad. Por primera vez puede usted despojarse de las ilusiones y los engaños de un mundo equivocado y confuso. Está usted empezando a trabajar para conseguir la integridad, la sanidad y la fortaleza de las cosas que permanecen.

Señor, ¡qué maravillosa es esta imagen del hecho de que soy un extranjero en este mundo! Con demasiada frecuencia he vivido como si este fuese mi hogar. Renueva mi mente con Tu verdad, pues hay muchas más cosas por las que vivir que lo que ofrece el mundo.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Nos dejamos dominar por nuestras posesiones terrenales? ¿Estamos aprendiendo a concederles menos valor? ¿Cómo podemos reconocer los engaños perjudiciales de un mundo equivocado y confuso?

lunes, 16 de agosto de 2021

16 de agosto - El gozo del Señor - Ray Stedman

 Id, comed alimentos grasos, bebed vino dulce y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque este es día consagrado a nuestro Señor. No os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza. Nehemías 8:10


Aunque el llanto es necesario, no es el mensaje final de Dios para nosotros. Para mostrar esto, Nehemías y Esdras elevan sus voces y corrigen al pueblo. ¡Qué declaración tan poderosa del efecto de la Palabra de Dios! Cuando las personas lo entienden, produce gozo: “El gozo del Señor es vuestra fortaleza”. ¡Qué gran palabra para personas que están sufriendo, que ven el mal en sus vidas y en las vidas de las personas que les rodean y están de duelo por lo que ha producido! La palabra que produce gozo es la del perdón. ¡Dios puede perdonar! Él lo hace y además restaura. Eso fue lo que quiso decir Jesús con las palabras: “Bienaventurados los que lloran, porque recibirán consolación” (Mateo 5:4). Yo no creo que usted vaya a ser consolado hasta que no aprenda usted a lamentarse. Cuando ve el sufrimiento, el dolor y la desesperación que puede producir el pecado y usted se lamenta por ello, entonces está usted preparado para recibir el consuelo y el perdón.

¿Qué significa “el gozo del Señor”? Es el hecho de que Dios ha encontrado una solución para el problema del pecado. Él ha provisto una manera para vivir de un modo sensato, sobrio, sabio, de ayuda y saludable. ¿Cómo? Aprendiendo a pensar como lo hace Él. Empiece usted a ver el mundo desde Su punto de vista. No escuche usted más a las voces y el griterío de los medios de comunicación. No adopte usted una filosofía de la vida basándose en lo que dice la gente o siguiendo los consejos que otros dan; escuche usted a la Palabra de Dios.

Esa es la respuesta. Esto sanará su vida. “Envió su palabra y los sanó” (Salmo107:20). El ministerio de la Palabra de Dios nos sanará y creará en nosotros el deseo de compartir esa sanidad con otras personas. Nehemías anima al pueblo a enviar porciones de alimentos a aquellos que no tenían nada preparado. Esto es invariablemente el resultado en aquellos que descubren que sus vidas están empezando a ser sanadas por la Palabra de Dios. Empiezan a pensar en aquellos que están sufriendo y quieren compartir con ellos lo que han aprendido.

Señor, te doy gracias por el gozo del perdón y de la restauración. Gracias por pagar por este don con la preciosa sangre de Tu Hijo.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Qué significa “el gozo del Señor”? ¿Qué es lo que puede sanar nuestra vida? ¿Celebramos y compartimos con otros el gozo de nuestra herencia?

domingo, 15 de agosto de 2021

15 de agosto - Hambre de la Palabra - Ray Stedman

 Dijeron al escriba Esdras que trajera el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel. Nehemías 8:1


No es de sorprender que el capítulo 8 comience con una manifestación del gran anhelo de la Palabra entre estas personas en Jerusalén. Fíjese usted en que esta da la impresión de ser una reunión espontánea, pues no se habían enviado invitaciones ni se había notificado públicamente. Las personas estaban enormemente ansiosas de recibir respuesta a sus problemas y a tener principios de la Palabra de Dios, reuniéndose por un solo acuerdo en esta gran plaza ante la Puerta del Agua. Pidieron al sacerdote Esdras que trajese consigo la Ley del Señor y que se la leyese al pueblo. Sin duda esta sería todo el Pentateuco, los primeros cinco libros de la Biblia. Esto indica el tremendo deseo de este pueblo de la verdad. ¡Escucharon, estando en pie, desde el amanecer hasta el atardecer! Sin duda esta enorme atención indica lo profundamente conscientes que eran de su ignorancia acerca de la vida y cuánto necesitaban respuestas de Dios; estaban sencillamente pidiendo a gritos la Palabra.

El sacerdote Esdras, el autor del libro de Esdras, aparece por primera vez en el libro de Nehemías. Trece años antes había dirigido el regreso desde Persia para reconstruir el Templo y para enseñar la Ley de Dios. Aparentemente había estado ocupado en esa tarea durante todo ese tiempo de la reconstrucción del muro. Pero cuando el pueblo acabó el trabajo, se mostró desesperado por escuchar la Palabra de Dios, de manera que mandaron llamar a Esdras para que les dirigiese.

Me da la impresión a mí de que hemos llegado de nuevo a un tiempo como este. El profeta Amós predijo que habría hambre en el mundo de la Palabra de Dios. De hecho habría personas que estarían realmente desesperadas por recibir contestaciones a los problemas de la vida. Yo encuentro por todas partes una gran hambre entre las personas que no tienen iglesia de escuchar la Palabra de Dios. Dondequiera que se enseña con cualquier grado de entendimiento, se sienten de inmediato atraídos por ella.

En Singapur me invitaron a hablar a un grupo de jóvenes profesionales chinos. Se reunieron unos cuarenta o cincuenta doctores, abogados, ingenieros y otros en unos apartamentos de muchos pisos en la ciudad. Al abrirles yo la Biblia, no tardé en descubrir que estaban totalmente fascinados por ella. Cuando tenía que marcharme para acudir a otra cita, muchos de ellos se reunieron en el ascensor conmigo y otros bajaron en otros ascensores hasta el vestíbulo, haciéndome preguntas durante todo el trayecto. Me metí en el coche, y cuando nos estábamos poniendo en marcha, corrieron junto a nosotros, haciéndome preguntas a través de las ventanillas abiertas. No me he olvidado nunca de esa manifestación de hambre de la Palabra de Dios entre personas a las que no se les había enseñado las Escrituras.

Cuando se abre la Palabra, las personas empiezan a entenderse a sí mismas. Cuando conocemos a Dios empezamos a entendernos a nosotros mismos, porque hemos sido creados a la imagen de Dios. Estas personas en Jerusalén no tardaron en aumentar en su conocimiento de sí mismas al comenzar a verdaderamente anhelar la Palabra de Dios. La gran tragedia de nuestros días son las pocas iglesias que parecen entender este poder de las Escrituras.

Señor, crea en mí un verdadero anhelo por Tu Palabra. Perdóname por haberla dado por sentado con frecuencia.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
Cuando nuestras almas no están suficientemente alimentadas y padecemos de indigestión espiritual, ¿acudimos a la Palabra de Dios para alimentar y restaurar nuestra integridad?

sábado, 14 de agosto de 2021

14 de agosto - Necesitamos pertenecer - Ray Stedman

 Entonces puso Dios en mi corazón que reuniera a los nobles, a los oficiales y al pueblo, para que fueran empadronados según sus familias. Nehemías 7:5

Era necesario asegurarse de que solo los verdaderos israelitas viviesen en el interior de Jerusalén. A continuación aparece una lista de nombres de todas las familias de aquellos que regresaron de Persia a Jerusalén bajo el liderazgo de Esdras, unos treinta años antes del tiempo de Nehemías. Estos se encontraban entre aquellos que ayudaron a construir el muro. Él no solo está concediéndoles el crédito a ellos, sino que está reconociendo que ellos serán responsables de continuar con lo que él había empezado. Así que, habiendo nombrado líderes que vendrían después de él como hombres de integridad, valor y fidelidad, ahora se asegura de que sus seguidores sean verdaderos israelitas.

La aplicación espiritual es que necesitamos saber que realmente pertenecemos a Dios. Usted no será nunca un siervo de Cristo que tenga éxito y que trabaje jamás de manera fiel para Él y le sirva hasta que no se asegure usted de que le conoce y le pertenece usted a Él. Esto no solo es necesario para los dirigentes, sino para el pueblo común también. Todos necesitamos conocer nuestra genealogía espiritual; de lo contrario, nuestro servicio será débil y en general poco efectivo.

El versículo 61 nos ofrece una lista de aquellos que no podían demostrar su genealogía y a los que, por lo tanto, no se les permitía vivir en la ciudad de Jerusalén. A ciertos de ellos entre los sacerdotes se les negó el derecho a realizar su ministerio porque no podían demostrar su linaje. Muchos intentan realizar su ministerio en la iglesia de Dios actualmente, a pesar de que se sienten inseguros respecto a si pertenecen a Dios. A veces los pastores, los catedráticos de los seminarios y los dirigentes de la comunidad cristiana no saben ellos mismos si son verdaderos cristianos. De manera que estos siempre están causando devastación en las iglesias en las que intentan servir.

La referencia al Urim y al Tumim es interesante (v. 65). Estas eran dos piedras (sus nombres significan “luces” y “perfecciones”) que llevaban puestas los sacerdotes en sus prendas, mediante las cuales podían discernir la mente de Dios. Nadie sabe realmente cómo funcionaban. Nehemías dice que a estos sacerdotes sospechosos no se les permitía realizar su ministerio “hasta que hubiera sacerdote con Urim y Tumim”. Creo que esta es una referencia oculta a nuestro Señor Jesús. En el libro de Hebreos se dice de Jesús que es “sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec” (6:20), refiriéndose a uno que vive para siempre y que conoce a fondo la mente de Dios. Él puede restaurar a los sacerdotes sospechosos a su ministerio y devolverles su oficio. Él puede darles la seguridad de que pertenecen.

Padre, te doy gracias por poder confiar en la promesa de Tu Palabra según la cual yo pertenezco: “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿De qué manera el que conozcamos de verdad a Jesús y el que pertenezcamos a Dios hace que nuestras buenas obras lleven fruto y resulten efectivas? ¿Provienen nuestros actos de servicio de una respuesta a Dios?

viernes, 13 de agosto de 2021

13 de agosto - El poder y el peligro del testimonio - Ray Stedman

 Fue terminado, pues, el muro… Cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros; se sintieron humillados y reconocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra. Nehemías 6:15-16

Incluso sus enemigos tuvieron que admitir que Dios estaba obrando en las vidas de Su pueblo y Él era lo que explicaba su asombroso éxito. ¡Todo este proyecto fue completado tan sólo en cincuenta y dos días! Nehemías se había marchado de Persia en Abril, y le llevó varios meses viajar a Jerusalén. Pero, a pesar de ello, el 2 de octubre del año 445 a.C. el muro quedó completado. Acabaron el trabajo en cincuenta y dos días, porque pusieron sus mentes y sus hombros en la tarea, y esperaron en Dios para la sabiduría y el poder que hiciese posible el proyecto. “Cuando nuestros enemigos se enteraron de esto perdieron la confianza en sí mismos y se dieron cuenta de que estaban luchando contra Dios mismo”, dice Nehemías. ¡Qué preciosa imagen del poder del testimonio cristiano en una comunidad! Incluso sus enemigos deben estar de acuerdo con que Dios está obrando entre ellos.

Pero los enemigos no habían acabado. Fíjese usted cómo continúan haciendo uso de sus tácticas de oposición. Tobías se había casado con una israelita. Aprovechándose de la relación, estaba intentando minar la influencia de Nehemías sencillamente valiéndose de habladurías.

El demonio no se da nunca por vencido. No va a renunciar jamás mientras permanezcamos con vida. Incluso aquellos cristianos que han vivido durante más de setenta años le dirán a usted que la batalla sigue siendo igualmente intensa, en ocasiones incluso más, de lo que jamás lo fue. Los cristianos no pueden esperar que acabe la batalla hasta que el Señor los llame a la gloria, porque esa es la naturaleza de la vida.

Dios tiene maravillosas bendiciones y un gran estímulo y gozo para nosotros durante nuestra vida, pero nosotros no debemos nunca dejar de luchar en contra del mundo, la carne y el demonio hasta que lleguemos al hogar. No espere usted que sus días de retiro no sean días difíciles o de lucha. Eso es lo que busca el mundo, y esa es una visión confusa y distorsionada de la vida, pero no es la nuestra. Los enemigos no se darán nunca por vencidos. Si no pueden minarnos por medio del temor y de los halagos, intentarán hacer uso de las habladurías y de los falsos rumores. Esto es lo que nos demuestra Nehemías.

Padre, enséñame a sentirme agradecido por las victorias conseguidas, pero a no mostrarme nunca complacido, como si la batalla se hubiese acabado.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
En nuestras actuales circunstancias, ¿podemos esperar que cese la oposición del mundo, de nuestras antiguas costumbres y el ataque del demonio? ¿De qué manera hace posible la fe en Jesús que tengamos la victoria?

jueves, 12 de agosto de 2021

12 de agosto - Cuando no debemos huir - Ray Stedman

 ―¿Un hombre como yo ha de huir? ¿Y quién, que fuera como yo, entraría al Templo para salvarse la vida? No entraré. Nehemías 6:11

Una vez más el enemigo cambia de táctica, recurriendo de nuevo al subterfugio. Aparece una palabra en forma de profecía, pero el hombre es un falso profeta. Afirma poseer un conocimiento oculto, según el cual hay hombres que van a venir a matar a Nehemías, y le aconseja que vaya al Templo para salvar su vida. Este falso profeta puede que esté involucrado en ocultismo, porque eso es lo que se sugiere aquí con la explicación de que estaba “encerrado” en su casa (v. 10). Estar “encerrado” sugiere que por alguna razón religiosa se estaba aislando.

Lo que dice da la impresión de ser lógico. “Algunas personas están dispuestas a matarte”, afirma. ¡Con toda certeza Nehemías sabía esto! El hombre sugiere: “Ven aquí arriba e iremos al Templo y cerraremos las puertas. No se atreverán a atacarte allí”. Eso suena bien, pero Nehemías detecta de inmediato que algo está mal. Sabe que como laico no le está permitido entrar en el Templo, porque solo los sacerdotes podían entrar en el Templo. Sencillamente no estaba bien entrar en el Templo.

Se da cuenta de que un profeta que procediese en realidad del Señor no diría nada que no estuviese en línea con los mandamientos de Dios. Había un altar de asilo en el patio del Templo al cual el pueblo que se encontraba bajo amenaza podía huir y estar seguro, pero este hombre está proponiendo de hecho que vayan al Templo y cierren las puertas.

Nehemías dice que todo formaba parte de un plan para desanimar al pueblo, a fin de que no siguiesen su dirección. Incentivados por los celos y la ambición, estos enemigos le calumnian e intentan engañarle para que ceda a las demandas de ellos.

Debemos ser conscientes de esta clase de ataque sobre nuestras vidas en estos tiempos. No siga usted el consejo de las personas sencillamente porque se muestran amigables con usted. Es posible que ese consejo sea totalmente equivocado. Nada sustituye al conocimiento de la Palabra de Dios. Así es como puede usted detectar el error y saber lo que está mal. La mejor respuesta a semejante enfoque es lo que usa Nehemías aquí, un profundo sentido de su verdadera identidad como creyente: “¿Debe un hombre como yo correr y ocultarme para intentar salvar mi vida mediante enfoques equivocados y prácticas ilegales?”. Él se vale de una conciencia limpia, sabiendo quién es él. Es un creyente, un hombre que cree en el Dios viviente y, por lo tanto, no tiene necesidad de recurrir a trucos para salvar su vida.

Esto es exactamente a lo que también nos llama el Nuevo Testamento. Escribiendo a los tesalonicenses, teniendo que enfrentarse a las presiones normales y a los problemas de la vida, la palabra del apóstol Pablo es: “Andad como es digno de Dios” (véase 1 Tesalonicenses 2:12). Nosotros hemos sido llamados a caminar con Dios, y usted es un hijo de Dios y le pertenece a Él. Por lo tanto, usted está viviendo a un nivel diferente al de las personas que le rodean. Si recuerda usted quién es, no participará en las cosas que están mal y que otras personas están haciendo y sintiéndose presionadas a hacer.

Henry David Thoreau escribió en Walden Pond: “Si da la impresión de que no me mantengo a la misma altura que otras personas, es porque estoy escuchando otra voz”. También los cristianos escuchan otra voz. Ellos están siguiendo al Señor, no a las voces que escuchan a su alrededor. Nada nos hará más libres de las sutiles presiones y tentaciones de hoy en día que acordarnos de quiénes somos.

Señor, hay tantas voces. Ayúdame a discernir Tu voz, ayúdame a actuar de acuerdo con Tu Palabra y mi verdadera identidad como Tu hijo.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Hasta qué punto es importante saber o recordar cuál es nuestra verdadera identidad como creyentes? ¿Dónde podemos descubrir quiénes somos en Cristo?

miércoles, 11 de agosto de 2021

11 de agosto - Una gran obra - Ray Stedman

 “Estoy ocupado en una gran obra y no puedo ir; porque cesaría la obra si yo la abandonara para ir a vosotros”. Nehemías 6:3

Estos antiguos enemigos de repente se convierten en amigos de Nehemías y le invitan a que participe en una conferencia en la planicie de Ono, que se encuentra en la costa marítima cerca de la franja de Gaza. Pero Nehemías tiene un presentimiento del peligro: “Pero ellos habían pensado hacerme mal”, dice (v. 2). Algunos comentaristas sugieren que estaban intentando engañarle para que se marchase de Jerusalén, donde contaba con apoyo armado, para que fuese a una conferencia donde le pudiesen atacar e incluso hasta matarle. Es evidente que Nehemías tiene un presentimiento al respecto, por lo que renuncia a ir con firmeza, diciendo: “Estoy ocupado en una gran obra y no puedo ir”.

Esta es una gran respuesta. Fíjese usted en las respuestas que da, no en los motivos que alega. A primera vista puede dar la impresión de ser una contestación brusca a la invitación de reunirse con ellos. Suena brusca e insensible, pero Nehemías adivina la estratagema de ellos y se niega a seguirles el juego, a pesar de que ellos le presionaron en cuatro ocasiones diferentes.

Puede que usted también sienta la presión continua para que cambie de opinión y acceda a algo que está mal. Muchos han caído después de haberse negado, sencillamente porque cedieron a la presión repetida, pero Nehemías persiste en su rechazo. He aquí su motivo: “Dios me ha encomendado un gran proyecto, y si yo me marcho se verá amenazado”.

Una de las cosas que más nos puede ayudar y que podemos hacer para resistirnos a la tentación es recordar que Dios nos ha llamado a participar en una gran labor. Esto es cierto de todos los creyentes en Cristo. A mí no me importa el poco o mucho tiempo que lleve usted en el Señor, usted ha sido llamado a realizar hoy una tremenda obra. La tarea es ser un modelo de un estilo de vida diferente, para que aquellos que se están arruinando por causa de malas costumbres puedan ver algo que les ofrezca esperanza y liberación. Si ellos ven en usted paz en medio de la confusión, un apoyo invisible que le mantiene seguro y firme bajo presión, aprenderán que existe otra manera de vivir que la manera destructiva que han escogido. Esa es la gran labor a la que nos ha llamado Dios. Nosotros no deberíamos nunca de prestar alianza a ninguna otra cosa.

Hace muchos años leí acerca de un misionero en China, un joven muy capaz que realizó un gran trabajo como lingüista y diplomático en su trabajo para el Señor. Sus habilidades eran tan destacadas que una de las compañías americanas en China intentó contratarle. Le ofrecieron un trabajo atractivo con un salario equivalente, pero él lo rechazó. Les dijo que Dios le había mandado a China como misionero y eso era lo que iba a hacer. Pensó que eso concluiría el asunto, pero en lugar de ello le hicieron una oferta mejor y un aumento de sueldo. Sin embargo, él también rechazó esta oferta, pero ellos volvieron de nuevo, doblándole el salario que le habían ofrecido originalmente. Finalmente les dijo: “No es que su salario sea muy poco. ¡Es la tarea la que es demasiado pequeña!”.

Esto es lo que está diciendo Nehemías aquí. Tiene una gran labor y no va a abandonarla por nada menos. Se encuentra con una oferta que da la impresión de prometer paz y apoyo, a pesar de que está llena de peligro, que él evita con éxito, negándose a renunciar a su llamamiento.

Padre, Tú me has dado una gran obra que realizar. Ayúdame a ver claramente lo que parecen “oportunidades doradas” que me hacen a fin de apartarme de aquello a lo que Tú me has llamado a hacer.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Concedemos un valor supremo a la obra de Dios en nosotros y por medio nuestro? ¿Cómo reaccionamos bajo una oposición continua o con la presión de la incertidumbre?

10 de agosto - La lucha interna - Ray Stedman

 Entonces hubo gran clamor del pueblo y de sus mujeres contra sus hermanos judíos. Nehemías 5:1

En el capítulo 5 el enemigo invisible intenta otro enfoque diferente. Nehemías se ha ocupado con éxito de la amenaza de ataque del exterior, pero ahora se encuentra con un problema en sus propias filas. Es posible que usted experimente esto también en su lucha por recuperar algunas áreas de su vida. Posiblemente se encuentre con problemas en la familia, con presiones y problemas con las personas que trabajan con usted, posiblemente hasta con otros hermanos y hermanas en el Señor. En este caso fue un choque entre los trabajadores y los oficiales, los obreros y los capataces que estaban participando en este proyecto.

En gran medida estas quejas estaban justificadas. Nehemías se ocupa de ellas muy en serio y de inmediato. No pudo cambiar las condiciones, pero revela el verdadero problema que es la usura. La usura es añadir intereses al dinero que se ha prestado, una práctica muy corriente en nuestros días. A los judíos se les permitía hacer esto con otras razas, pero Moisés dijo que cuando los judíos prestaban dinero a otros judíos, no debían cobrarles interés. Nehemías está enfadado por esta usura y exige que dejen de hacer eso. Esto fue más que una demanda para poner fin a la práctica de la usura. Él insistió además en la restauración. Era preciso que devolviesen sus ganancias injustas, y la reacción de ellos fue sorprendente. Se sintieron tocados en su conciencia porque sabían por las Escrituras que lo que estaban haciendo estaba mal.

Los creyentes deben andarse con mucho cuidado en lo que se refiere a aprovecharse de otros, especialmente de otros cristianos, haciéndose ricos a su costa. Las Escrituras condenan esta práctica como algo que demuestra su falta de amor y por el hecho de que hace caso omiso del testimonio tan malo que presenta a otras personas.

Nehemías se siente animado por la promesa de ellos de que no iban a hacer esto. Para empezar, ha descubierto la auténtica causa. Demuestra que es simple avaricia, y eso es un problema. Se enfrenta con los capataces exponiendo el problema, reprendiéndoles y mostrándoles que estaba mal. Hay un lugar y un momento en que es preciso ser sinceros y directos en la confrontación en nuestras relaciones con otras personas. A veces necesitamos decir a las personas que lo que están haciendo está mal y ayudarlas a que se den cuenta de lo que es necesario hacer, y es precisamente lo que hizo Nehemías.

Padre, fortalécenos para que actuemos como lo hizo Nehemías en la antigüedad y para que estemos dispuestos a enfrentarnos con la avaricia en nuestras propias vidas. Ayúdanos a ser hombres y mujeres que viven de manera visible según lo que profesamos.

 
 
 
Aplicación a la vida
 
¿Nos estamos enfrentando honestamente con la codicia en todos los aspectos de nuestras vidas? ¿Podemos nosotros enfrentarnos honestamente, incluso de una manera atrevida, con aquellas personas con las cuales tenemos una relación, a fin de ayudarlas?